AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 21  Julio  2021

La aberrante Ley de Memoria Democrática no es una mera maniobra de distracción
 EDITORIAL Libertad Digital 21 Julio 2021

Una ley que pretende dictar qué es lo que se debe recordar es una ley que pretenda dictar lo que se debe pensar: totalitarismo en estado puro.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la aberrante y orwelliana Ley de Memoria Democrática, con la que pretende acabar con la libertad de expresión, asociación y cátedra de todos aquellos ciudadanos que tengan una visión de la Guerra Civil y la dictadura franquista distinta a la mendaz versión oficial de la izquierda.

Bajo la acusación del "apología del franquismo", el Ejecutivo social-comunista pretende castigar con duras sanciones a quienes osen elogiar en todo en parte al régimen del general Franco o a quienes rechacen la indecente patraña de que en la Guerra Civil se enfrentaron un bando partidario de la libertad y la democracia –el republicano– y otro, el nacional, partidario y promotor de todo lo contrario y todo lo odioso.

Con esta ley, que tiene de democrática lo mismo que la felizmente extinta y totalitaria Alemania Oriental, el Gobierno talibánico de Pedro Sánchez –líder orgulloso del partido golpista y guerracivilista trágicamente responsable del colapso de la II República y el estallido del conflicto fratricida– y sus socios comunistas –igualmente orgullosos de un pasado tan execrable– pretende, además, ilegalizar la Fundación Francisco Franco y hasta se plantea demoler la gran cuz que preside el Valle de los Caídos, dejando en evidencia su desprecio por el informe no vinculante del Consejo General del Poder Judicial que tan claramente le advirtió de que su proyecto vulneraba las libertades ideológica, de expresión y de reunión.

Ante este vil espectáculo, propio de una dictadura bananera como las que no dejan de blanquear o directamente jalear los integrantes de este Gobierno infame, quizá haya quien caiga en la tentación de pensar que se trata simplemente de una bochornosa maniobra de distracción para que la ciudadanía no fije la atención en cuestiones cruciales y candentes como el varapalo judicial que ha recibido la banda de Sánchez a cuenta del estado de alarma, la advertencia que este mismo martes ha hecho la Comisión Europea contra la politización y falta de renovación del Consejo General del Poder Judicial o el nuevo récord del recibo de la luz. Eso, por no hablar de la persistente y escandalosa negativa de los abyectos promotores de la memoria democrática a condenar o simplemente calificar de dictadura al régimen comunista que padecen los cubanos.

Siendo evidente este objetivo de distraer a la opinión pública, el Gobierno tiene otro, en absoluto incompatible con el primero, que es dar rienda suelta a sus pulsiones totalitarias y dictar una versión del pasado que le haga imponerse en el presente y en el futuro. Su pretensión es un peligrosísimo ataque a la libertad y un ultraje estalinista a la Historia. Una ley que pretende dictar qué es lo que se debe recordar es una ley que pretende dictar lo que se debe pensar: puro totalitarismo, por mucho que se disfrace de ejercicio democrático.

Contra memoria, rigor histórico
EDITORIAL. https://gaceta.es/ 21 Julio 2021

Quizá, y sin quizá, el único debate que no se nos ha negado a los españoles es el que tiene que ver con las causas y las consecuencias de la Guerra Civil. Gracias a la libertad de cátedra y a la libertad de expresión que tanto vamos a echar de menos, hemos disfrutado de una ingente producción editorial en la que investigadores, historiadores, sociólogos, economistas, novelistas y hasta los propios protagonistas de la Historia —desde Azaña a Casares Quiroga, pasando por el general Rojo o Serrano Súñer— han contado los pormenores de la contienda, y no sólo de ella, sino de sus antecedentes históricos, es decir, de las múltiples causas históricas por las que los españoles llegaron —de nuevo— hasta el extremo de matarse los unos a los otros.

A la muerte del general Franco, que murió perdonando y pidiendo perdón, la inmensa mayoría de los españoles se sumó con entusiasmo a la idea de cerrar heridas de una guerra que para entonces ya quedaba lejana. Desde el histórico sindicalista de izquierdas Marcelino Camacho hasta el secretario general del Movimiento y luego presidente Adolfo Suárez, las tribunas públicas se llenaron de promesas de reencuentro político y también de reconocimiento de la responsabilidad de unos y otros. De todos. No sólo de unos. Sin maniqueísmos ni presentismos absurdos.

El paso sin ruptura de las leyes del régimen franquista a las de la monarquía constitucional, que por eso se llama Transición, fue un derroche de generosidad de unos, sobre todo de unos, pero también de los otros. Sanadas así las heridas con una Constitución de concordia nacional aprobada por el 90 por ciento de los españoles, por los que lucharon en las trincheras, por sus hijos y también por los hijos de los que cayeron en uno u otro bando, quedaban curadas las heridas ya cicatrizadas por el paso del tiempo y por el convencimiento exacto de que el pasado tiene razones que el presente no puede juzgar, sino estudiar.

Pero entonces llegó Zapatero y apelando al fantasma de su abuelo republicano fusilado (en concreto un militar aficionado a las purgas de compañeros de armas desafectos a la Segunda República) lo mandó todo, el esfuerzo, la generosidad, el perdón invocado tanto por Suárez como por Carrillo, a una incineradora en forma de ley absurda de Memoria Histórica que comenzaba la desconstrucción de una parte importante de la identidad española. Aquella ley perseguía el objetivo de ganar con efectos retroactivos una guerra apasionada del siglo pasado sobre la que tanto habíamos debatido y sobre la que tanto habíamos aprendido. O parecía que lo habíamos hecho.

Aquella ley revanchista que perseguía la damnatio memoriae no de Franco, sino de millones de españoles que se rebelaron contra un Gobierno frentepopulista, que triunfaron y que, luego, se dedicaron a levantar a España de sus cenizas horrorizadas con la ayuda de los perdedores, reabrió las heridas sanadas y causó nuevos desgarros, agravados por el incumplimiento del Partido Popular de derogar aquella ley insana en cuanto llegara al poder. Llegó, al fin, y no hubo nada, salvo un acomplejado vaciamiento presupuestario que sólo envalentonó a la izquierda.

Demostrada la incompetencia del centro a la derecha a la hora de frenar una ley de desmemoria tan peligrosa para la convivencia, el socialismo de Pedro Sánchez, profanador de tumbas, ha visto la ocasión perfecta para ir un paso más allá. Sin oposición política real por el eterno complejo de los populares, sin oposición periodística, apenas con unos pocos disidentes que fueron expulsados de los medios de comunicación que controla el poder o condenados al silencio universitario, el sanchismo frankensteiniano parió la Ley de Memoria Democrática hoy aprobada por el Consejo de Ministros.

Su articulado, incluido su cínico pero casi infantil preámbulo, no deja dudas sobre lo que busca esta pandemia socialcomunista que nos gobierna con la aprobación de la ley. Lo que quiere es la imposición coercitiva de un relato maniqueo que, por encima de toda otra consideración, busque la destrucción de la legitimidad de la Corona señalándola como heredera del franquismo. Deslegitimando a la Monarquía se deslegitima a la Transición. Todo eso, por supuesto, usando al Estado y el dinero de nuestros impuestos como herramienta de propaganda ideológica al servicio exclusivo de la democracia que, como todo el mundo sabe bajo apercibimiento de multa o ilegalización, es patrimonio de la izquierda.

La ley va a tratar (por la fuerza) de deslegitimar a España. No a media España, sino a la España de la concordia nacida de la generosidad, de nuevo, de unos y de otros. Y lo hará ilegalizando esa generosidad, sin pararse en barras, sin respetar acuerdos y pactos históricos, derribando cuantos símbolos (cruces, coronas, banderas) hagan falta y removiendo los huesos de los muertos.

Si tenemos que fiarnos de lo que la Historia de España nos ha enseñado, poco o nada se hará para detener este desastre, como poco o nada se ha hecho para evitar otras leyes ideológicas de desconstrucción nacional. Pero la Historia, también es cierto, no contaba con la presencia de VOX, que recurrirá a todas las instancias y movilizará todos los recursos para defender no sólo los derechos y las libertades de los españoles, incluida la libertad de cátedra, de pensamiento y de expresión, sino también el rigor histórico. El rigor, antídoto contra la memoria que siempre es traicionera, que será lo único que nos salve de ser condenados a repetir la Historia.

Apelando a ese rigor histórico, en La Gaceta de la Iberosfera les sugerimos con entusiasmo que lean el informe preparado por la Fundación Disenso sobre la «Ley de Memoria Democrática: una amenaza contra la libertad». Todas las claves están ahí.

Partido maldito
Emilio Campmany. Libertad Digital 21 Julio 2021

Félix Bolaños se ha estrenado como ministro dando una rueda de prensa disfrazado de jurisperito bobalicón. No va el tío y dice que va a crear una Fiscalía que investigue los crímenes del franquismo a pesar de que con la muerte se extingue la responsabilidad penal. ¿Y entonces? ¿Van a procesar al muerto? ¿Van a condenarlo? ¿Podrá el muerto tener un abogado que le defienda? ¿O se propone Bolaños condenar a los muertos aprovechando que en el procedimiento no tendrán ocasión de defenderse precisamente porque están muertos? ¿Qué clase de verdad jurídica se va a establecer? Y en cuanto a las víctimas que fueron condenadas en el franquismo y cuyas sentencias serán anuladas: ¿se comprobará si cometieron alguno de los delitos de los que se les acusó? ¿Y si resulta que algunas de esas víctimas fueron en realidad asesinos de otras? ¿Se ocupará de determinar la realidad de sus crímenes la Fiscalía de Bolaños? ¿O no se investigarán porque el haber sido condenado por el franquismo limpia de cualquier falta, incluida el asesinato?

Nadie puede oponerse, dice el jurisconsulto, a una ley que homenajea a las víctimas de una dictadura. Y a las víctimas del socialismo y del comunismo, ¿las va a homenajear la ley? ¿O es que ésas no son víctimas? ¿A Calvo Sotelo, asesinado por militantes del PSOE, lo va a homenajear Bolaños? ¿O es que los asesinados por socialistas, anarquistas y comunistas eran criminales que merecieron morir por ser de derechas? Y a José Antonio, condenado a ser fusilado por un tribunal popular revolucionario sin ninguna garantía, además de exhumarlo, ¿lo va a homenajear Bolaños?

Adolfo Suárez debería haberse imaginado que el PSOE, que traicionó su supuesta vocación democrática pactando con la dictadura de Primo de Rivera, que traicionó a la Segunda República levantándose contra ella y arrastrándola a la Guerra Civil, que traicionó al Partido Comunista de España dejándolo solo en la lucha antifranquista, acabaría también traicionando a la Transición. Allí se acordó reconocerse mutuamente haber tenido los dos bandos la misma responsabilidad en el estallido de la guerra y en los desmanes que durante ella se cometieron. Punto y aparte y a ponerse todos a luchar por el futuro de España, cada uno con sus ideas y sus talentos. Cuando el PSOE tuvo la necesidad de ocultar su incompetencia, con Zapatero y con Sánchez, incumplió lo pactado, sacó a los muertos de sus tumbas y abrió las viejas heridas con el fin de que la polémica impidiera hablar de sus torpezas, ridículos, mentiras, latrocinios, falsedades, ilegalidades y corrupciones. Y en eso está.

Hay más. Esta ley que pone a unas víctimas contra otras saldrá adelante con los votos de quienes defendieron y aun hoy defienden a una banda que combatió una guerra mucho más reciente en la que sólo morían los de un bando y asesinaban sólo los del otro. Unos asesinos a los que el PSOE está excarcelando y colmando de beneficios penitenciarios mientras sus víctimas son constantemente humilladas. Por no hablar de la protección que el PSOE brinda a la dictadura comunista cubana, cuyas víctimas, que son de hoy, al PSOE le importan un higo. Partido maldito.

durante 2020
Sánchez elevó un 10% los ‘chiringuitos’ públicos en pleno hundimiento del PIB por el coronavirus
Carlos Ribagorda. okdiario 21 Julio 2021

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, elevó un 10% el número de organismos, sociedades y consorcios públicos en 2020, en pleno hundimiento del PIB español por los efectos del coronavirus, según datos del Ministerio de Hacienda y Función Pública. Mientras la economía española caía un 16%, el mayor descenso de Europa y uno de los más pronunciados de la OCDE, el Ejecutivo elevó de 121 a 134 el número de entidades públicas, el citado 10%. Además, ese incremento ha llevado aparejado la subida de directivos, que han pasado en 2020 de 403 a 507, más de un 20%.

Además, Hacienda advierte en su informe de que se trata sólo de entidades que han notificado que cuentan con al menos un directivo. Este incremento se ha concentrado sobre todo en los consorcios, que han pasado de 12 a 16, y en las sociedades mercantiles, que a cierre del ejercicio pasado sumaban 62, frente a las 58 de un año antes. Las entidades públicas empresariales han pasado también de 8 a 12. Hacienda explica que estos datos reflejan la realidad del Gobierno de Sánchez hasta el 16 de abril de 2021.

En cambio, donde más ha crecido el número de directivos es en las entidades públicas, donde ahora hay registrados 114 directivos donde un año antes había 44. El incremento es del 159% en un ejercicio. Un ejercicio en el que España ha sufrido el desplome de 100.000 empresas privadas y el empleo se ha hundido hasta superar los seis millones de personas -incluyendo los ERTE y los autónomos en cese de actividad-.

Se da la circunstancia también de que el PIB se hundió en 2020 algo más del 16%, el mayor descenso en Europa. Los organismos nacionales e internacionales coinciden, también el Gobierno, en que la economía española no recuperará los niveles previos a la pandemia hasta finales de 2022.

Gobierno de récord
Mientras, el Gobierno de Sánchez rompe récords en número de ‘chiringuitos’ políticos y en número de asesores, personal contratado a dedo. También en número de ministerios, 22, el mayor en democracia. El gasto de dinero público en sueldos del personal de confianza asciende entre enero y mayo de este año a casi 25 millones de euros. Sólo el coste del personal laboral de la Administración central pasó de 54 millones en 2019 a 135 millones en 2020.

Hay que recordar que el anterior Gobierno de Mariano Rajoy inició en 2012 una política de racionalización de organismos públicos para reducir el gasto público y afrontar la crisis económica iniciada en 2008. También redujeron el sueldo de los directivos de las empresas públicas, con el mismo objetivo. Además, redujo el número de empleados públicos entre enero de 2012 y enero de 2017 en 60.000 personas.

La imposible memoria histórica
Miquel Giménez. Vozpopuli 21 Julio 2021

Pretenden vendernos ese engendro como memoria y no lo es

A la luz de estos razonamientos, la ley de memoria histórica es inútil, malintencionada y sectaria. Pretende erradicar de nuestro pasado hechos que sucedieron, tergiversándolos en interés del social comunismo. Se trata de proscribir todo lo que no quepa en su molde.

Hablan mucho de Franco, del Valle de los Caídos, de la crueldad del Régimen, de los fusilados, de los reprimidos, de las cunetas, pero callan ante las checas, Paracuellos, los asesinatos de religiosos, el robo institucionalizado por la República, el oro de Moscú o el tesoro del yate Vita. Y de ETA no quiero ni decirles. Qué barbaridad. Para conseguir una memoria justa hay que ponderarlo todo y no quedarse solo con la parte que más te convenga.

Se prohíben calles, llegando el analfabetismo comunista a sustituir la del almirante Cervera de mi ciudad natal, Barcelona, héroe de guerra, sí, pero de la guerra de Cuba. Si se proscribe una calle a José Antonio ¿por qué no hacer lo mismo con una a la Pasionaria?¿Alberti está bien, pero Pemán no? ¿La plaza de Karl Marx, también sita en Barcelona, no puede tener a su lado una que tenga por nombre Ezra Pound? Mi general don Rafael Dávila ha luchado como un jabato para que la calle dedicada a su abuelo, el también general Fidel Dávila, no fuese eliminada por orden de Carmena. El general Dávila molesta. El estadio olímpico Lluís Companys, no. Todo depende de quien lo decide y no de la historia.

Lo que se pretende no es la construcción de un relato en el que la República fue un modelo democrático y el bando que se alzó contra ella un puñado de terratenientes, curas y fascistas. ¿Dirá esa ley que la República era en 1936 un régimen el que se podía asesinar impunemente al jefe de la oposición, Calvo Sotelo, a manos de fuerzas de seguridad del estado? ¿Explicará que PSOE y CNT veían en ella un atajo hacia su revolución y que no cejaron en atacarla, dando golpes de estado como el de 1934? Porque hubo sanjurjada, pero también existieron la insurrección de Asturias o la de Cataluña.

Uno quisiera que la historia se explicase desde el punto de vista pequeño, personal, el del que se pasó al lado nacional porque tenía un pequeño comercio e iba a misa y lo habían ido a buscar para darle el paseo y, de paso, robarle las cuatro joyitas de su mujer compradas a base de trabajar años. El del campesino que se cansó de trabajar por nada las tierras de un señorito que vivía a cuerpo de rey a costa del sudor de sus labradores. El del sacerdote que daba de comer a los pobres para ver como esos mismos lo torturaban en el sótano de una checa.

El del maestro de pueblo denunciado como rojo y masón por un haragán borracho que le tenía manía, dado que suspendía a su hijo, tan gandul como su padre. El poeta Federico, víctima del odio a los homosexuales. El de tanta gente que murió arrasada por la ola de la crueldad que anida en nuestro pueblo y que sale a flote de cuando en cuando. Esa es la historia auténtica, real, la de quienes pasaron hambre en la guerra y siguieron pasándola muchos años después del final de aquello.

La historia de quienes vieron como sus dirigentes se marchaban al extranjero tan ricamente mientras los dejaban a merced del vencedor. La del desengaño de Hedilla o de personas como Ridruejo, que se marchó a combatir en Rusia para digerir tamaña amargura. Existe una España a la que siempre traicionan unos y los otros. Es la España de verdad, a la que intentan sepultar los interesados. La España sencilla, humilde, laboriosa, que no odia a nadie porque bastante tiene con salir adelante cada día.

¡Memoria histórica! Puro subterfugio para continuar con las dos Españas, pretexto para justificar el beneficio de los emboscados, los cobardes, los que buscan líos para esconderse cuando pintan bastos. Eso ni es memoria ni puede ser historia. Solo es una canallada, una excusa para enmascarar la terrible situación a la que nos han llevado, hoy igual que antes, quienes dicen gobernar para el pueblo y solo miran por sus propios intereses. Así, es imposible.

Reforma con olor a chavismo
Editorial ABC 21 Julio 202

La reforma de la Ley de Seguridad Nacional de 2015 no ha comenzado aún su trámite parlamentario y ya está generando un intenso debate jurídico y político. No era para menos. Los antecedentes del Gobierno de Pedro Sánchez obligan a estar alerta por cualquier iniciativa legal que desemboque en un aumento de los poderes directos del Consejo de Ministros sin pasar por el Parlamento. Es cierto que el Ejecutivo tiene a favor, objetivamente, el ambiente creado por la pandemia, cuya coyuntura aprovecha para colar una reforma que permitirá al Consejo de Ministros imponer a los ciudadanos, en sus personas o bienes, obligaciones de cooperación frente a situaciones de amenaza o catástrofe. Dicho así, el mensaje fácil es que el Gobierno quiere combatir la próxima pandemia sin trabas de derechos fundamentales y de propiedad privada. No deja de ser un discurso peligroso por su corte demagógico. Por otro lado, no admite mucha oposición que todo Ejecutivo pueda, en las circunstancias previstas por la ley, adoptar decisiones rápidas y expeditivas para afrontar situaciones de crisis. Una idea formalmente correcta, sin embargo, no siempre da buenos resultados en la práctica. Por lo pronto, ya existe en España, al amparo de la Constitución y de la Ley Orgánica 4/1981, la posibilidad de que el Gobierno ordene el estado de alarma o solicite al Parlamento el estado de excepción o sitio. Por tanto, para que la reforma de la Ley de Seguridad Nacional no tenga el tufo intervencionista de las manos del Gobierno tiene que explicar muy bien para qué quiere reforzar al Consejo de Ministros –es decir, en la práctica, al jefe del Gobierno– con potestades presidencialistas que ahora pueden ejercerse con control jurisdiccional, constitucional y parlamentario.

Además, el Gobierno ha aprobado un proyecto en el que no ha pulido siquiera las semejanzas de algunos de los nuevos artículos con la ley de estados de excepción vigente en la República Bolivariana de Venezuela. Es lo que sucede con el artículo 28 del proyecto, que es un precepto esencial de la reforma, cuando se compara con los artículos 17, 24 y 38.7 de la ley venezolana. Más que un paralelismo, hay una coincidencia preocupante en los términos, los conceptos y los fines de las normas. La coincidencia es de tal magnitud –ambos prevén medidas ejecutivas directas del Gobierno sobre las personas y sus bienes– que es muy difícil no ver una voluntad de plagio entre la reforma española y la ley venezolana. Y si se trata de una coincidencia sin más, tampoco será un alivio, porque demostrará que el Gobierno español ya ha emancipado su populismo intervencionista de fuentes de inspiración como el chavismo.

Probablemente nos hallemos ante una nueva reforma legal que presiona los límites de la Constitución, en ese terreno difuso entre lo constitucional y lo inconstitucional en el que siempre quiere refugiarse Sánchez. Con el primer estado de alarma, fracasó en su juego con la Constitución y fracasará muy probablemente, y con mayor estrépito, con el segundo estado de alarma. Los Estados democráticos tienen que atender sus situaciones de crisis con eficacia y determinación, pero el puro utilitarismo conduce a disculpar las dictaduras con la excusa de que son más eficaces, lo que tampoco es verdad. La democracia sabe ser eficaz sin dejar de ser democracia, y esto significa mantener activos los sistemas de control y supervisión del ejercicio del poder político mientras toma decisiones ejecutivas precisamente porque se lo permiten las leyes, y no para convertir la democracia en un erial.

La Fundación Disenso denuncia que la nueva ley de ‘memoria’ constituye una amenaza contra la libertad de los españoles
TRAS LA APROBACIÓN DEL ANTEPROYECTO DE LEY POR PARTE DEL GOBIERNO
https://gaceta.es 21 Julio 202

La Fundación Disenso ha publicado un informe sobre los riesgos para la libertad de expresión que entraña el Proyecto de ley de “Memoria Democrática” aprobado este martes por el Consejo de Ministros.

La nueva norma, heredera de la Ley de “Memoria Histórica” de 2007, profundiza en la línea marcada por la anterior, y añade medidas punitivas contra los discrepantes -multas de hasta 150.000 euros-, en un intento ya indisimulado de instaurar coactivamente su relato maniqueo y distorsionado del pasado.

De esta manera, el citado proyecto pretende no sólo resignificar completamente el espacio público, sino disuadir con denuncias y sanciones administrativas cualquier investigación o divulgación independiente.

Para la Fundación Disenso, esto “limita drásticamente no solo el ejercicio de la libertad de expresión, sino de la libertad de investigación y cátedra, que son el presupuesto básico de toda disciplina científica”, al tiempo que obstaculiza premeditadamente el mantenimiento de una visión plural de la historia de España.

De esta manera, apunta la Fundación, “los efectos de la imposición de un relato distorsionado sobre nuestra historia contemporánea serán profundos sobre los fundamentos de legitimidad de nuestra Monarquía constitucional, parlamentaria y democrática”.

El entramado institucional que esta ley pretende implantar consagrará a las formaciones de izquierda y a los nacionalistas como los protagonistas de la democratización y de la pervivencia de la democracia en España, utilizando al Estado “como un instrumento de propagación ideológica que afirma la hegemonía pública de la izquierda”.

Así, la Fundación señala que para detener este atropello a la libertad de los españoles «será necesario
ocupar el espacio (y en concreto el entramado institucional) que pretenden monopolizar PSOE, Podemos y los nacionalistas». Eso implicará, añade, «inspeccionar muy atentamente las labores de resignificación que han realizado del espacio público, reformar la fiscalía de ‘memoria democrática’, vigilar y eliminar la impartición de “memoria democrática” en los colegios y en los programas de formación de funcionarios, y someter además a una auditoría rigurosa todas las subvenciones concedidas a asociaciones memorialistas y grupos de investigación afines durante la etapa de gobierno de las izquierdas».

Informe de la Fundación Disenso. La nueva ley de “memoria democrática”: una amenaza contra la libertad. DESCARGA
https://gaceta.es/wp-content/uploads/2021/07/20210720-InformeMemoriaDemocratica.pdf

Una ley contra la concordia
La Memoria Democrática deconstruye la historia para hacer política frentista

Editorial La Razón 21 Julio 202

El Gobierno ha aprobado la ley de Memoria Democrática, que es otro esfuerzo de la izquierda por instrumentalizar el pasado, que arrancó con la de Memoria Histórica. Presentada por el ministro Félix Bolaños, se crea el delito de apología del franquismo, que servirá para cerrar la Fundación Francisco Franco y similares, se resignificará el Valle de los Caídos y expulsará a la congregación benedictina, se promoverá investigaciones penales sobre hechos anteriores a la Constitución y se integrará la Memoria Democrática en los currículos escolares, entre otras pretensiones. Bolaños ha ejercido como defensor de un proyecto que, a su juicio, nos equipara con Europa y cumple con los cuatro principios que postulan los organismos internacionales en materia de memoria histórica: verdad, justicia, reparación y deber de memoria.

La sagacidad y competencia del ministro no pueden, sin embargo, por mor de la retórica ducha, convertir un texto profundamente nocivo en un instrumento mínimamente presentable. Hallar un atisbo de rigor historicista y de probidad intelectual es una tarea imposible. En realidad, el articulado nos distancia de Europa, porque confronta y separa a los españoles en buenos y malos, es una verdad de parte, intencionadamente injusta, nada repara más allá de la estrategia del Gobierno y sus aliados y abona una memoria menguante, retorcida y profusamente amnésica.

Hay abundancia de razones para rechazar esta ley innecesaria y ajena al interés general de un país embestido por una crisis sanitaria y económica brutal, que había protagonizado un ejemplar proceso de reconciliación tras una tragedia nacional que ahora se pretende dinamitar al servicio del proyecto de poder de Sánchez y los enemigos de la España constitucional. Es un deber moral oponerse a ella porque recupera la idea de las dos Españas, la discordia y el odio, es revanchista y guerracivilista e impone un pensamiento único excluyente desde el revisionismo y la desfiguración sesgada. Es reprochable además por liberticida, censora, antijurídica y anticonstitucional al atacar la libertad de expresión, opinión e ideológica e intentar desactivar la Ley de Amnistía en una cruzada contra el disidente al dogmático parecer de Moncloa. Y luego está la hipocresía del Ejecutivo que decreta la caza del franquista, pero rehúye tildar de dictadura a Cuba y blanquea cuando no abraza al comunismo, el supremacismo y el filoterrorismo. Retuerce el pasado para escribir el futuro y de paso no rendir cuentas en el presente por una gestión aciaga.

La Fundación Franco: «Cada uno es libre de pensar lo que quiera»
«Nadie puede negarnos nuestro derecho constitucional a la libertad de expresión»
Andrés Bartolomé. La razon 21 Julio 202

«Soy de la opinión de que cada uno es libre de pensar lo que quiera sobre la figura de Francisco Franco pero nadie puede negarnos nuestro derecho constitucional a la libertad de expresión», señala a LA RAZÓN Juan Chicharro, presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), consciente hace tiempo de la prueba de obstáculos que se avecina. En su opinión, la Ley de Memoria Democrática «contraviene varios artículos de la Constitución –el 1, 14, 16 o 20–, e «invocar su respaldo desde el supuesto de que la apología del franquismo supone vilipendio de las víctimas es simplemente una “boutade”».

«Primero», asegura, «porque reflejar los éxitos del régimen no supone de ninguna manera ni humillación ni menosprecio de víctima alguna y porque jamás la Fundación ha incurrido en esa situación».

Para el general de Infantería en la reserva, «que este Gobierno seudocomunista nos hable de víctimas es un insulto a la inteligencia», pues sus «antecesores ideológicos cometieron los asesinatos más viles» –«las checas o Paracuellos»– e «incluso hoy «humilla a las víctimas de ETA permitiendo homenajes a sus asesinos», algo «esperpéntico».

Considera Chicharro que «combatir esta ley, en el caso que nos atañe, va mucho más allá de la defensa de la Fundación Franco, puesto que en definitiva es una lucha por la libertad de los españoles a expresar lo que quieran siempre que no inciten a la violencia».

Es la ley más totalitaria, liberticida y sectaria de la Historia, por lo que es un imperativo moral combatirla

Una vez que la norma comience su trámite parlamentario, el presidente de la FNFF dice tener la «garantía y constancia formal de que al menos Vox, y esperamos que el PP también, siquiera sea por la defensa de la libertad, planteen las enmiendas que sean necesarias y desde luego recurran a la inconstitucionalidad de la ley en su momento».

Afirma quien fuera ayudante de Juan Carlos I que «en un Estado de Derecho todo esto sería un trámite sencillo, pero ante un Gobierno liberticida, lanzado al asalto del Poder Judicial, diluida ya la separación de los poderes Ejecutivo y Legislativo, todo puede ser posible en un incierto futuro para la frágil democracia española». «En cualquier caso», advierte, «y suceda lo que suceda, tengan por seguro que nadie, con ley o sin ley, nos va a callar nunca, y desde luego venceremos porque nos asiste la razón frente al totalitarismo comunista que representa este Gobierno».

Por su parte, Luis Felipe Utrera-Molina, hijo del ministro secretario general del Movimiento José Utrera-Molina y letrado de la familia Franco, se refiere a la nueva norma como «la más totalitaria, liberticida y sectaria de la Historia», por lo que estima «un imperativo moral combatirla en todos los frentes hasta su total desaparición».

Exigimos respeto absoluto a los muertos, a la condición religiosa de todo el recinto y a la objetividad desde el punto de vista histórico

Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos
Mientras, la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos «no contempla posibilidad alguna de que el Gobierno atropelle todos los derechos fundamentales en lo concerniente al Valle de los Caídos, y en cumplimiento de su motivo de existir, recurrirá a todos los estamentos judiciales en defensa del conjunto monumental y religioso, que seguirá siendo como hasta ahora un lugar de paz bajo los brazos redentores de su Cruz». Ante la «pretendida y partidista “resignificación” del Valle, esta asociación «exige respeto absoluto a los muertos, a la condición religiosa de todo el recinto y sobre todo a la objetividad desde el punto de vista histórico».

VOX recurrirá ante el TC la nueva ley socialcomunista de ‘memoria’: ‘Pisotea los derechos, las libertades y la convivencia’
'VUELVE A DESENTERRAR EL ODIO'
https://gaceta.es/ 21 Julio 202

El líder de VOX, Santiago Abascal, ha asegurado que con la Ley -mal llamada- de ‘Memoria Democrática- aprobada este martes por el Consejo de Ministros el Gobierno socialcomunista «vuelve a desenterrar el odio de otros siglos con una ley de memoria obligatoria, pisoteando los derechos, las libertades y la convivencia».

En esta línea, el portavoz del Grupo Parlamentario de VOX en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, ha anunciado que su partido la recurrirá ante el Tribunal Constitucional y la derogará por ser «un atropello a las libertades» en cuanto los españoles les den la confianza suficiente para ello.

Así, ha señalado que «la historia debe ser para los historiadores» y que le parece inadmisible que «se amenace con sanciones a todas las personas que tengan una idea diferente».

Espinosa de los Monteros ha señalado que «el artículo 14 de la Constitución consagra la igualdad de todos españoles ante la ley, sin discriminar por razón de su sexo, de su raza o de su credo», y ha añadido que «también debería respetarse la diversidad en el ámbito ideológico, no hay por qué estar de acuerdo en todo».

El portavoz de VOX ha considerado que lo que se pretende con la recién aprobada ley «es ir poco a poco amedrentando a todos aquellos que tengan una visión distinta de la historia». En este sentido, ha declarado el rechazo de su formación a «la Ley de Memoria Histórica que introdujo el Partido Socialista y que el Partido Popular consolidó al no derogarla». «Si la ley de memoria histórica del PSOE consolidada por el PP era grave, esta ley de memoria democrática es un paso más allá. Un atropello a las libertades», ha incidido.

La nueva normativa es, ha relatado, «un paso más allá, con la creación de una fiscalía para perseguir presuntos delitos de odio, definiendo odio como todo aquello que no concuerde con el consenso ‘progre'».

Para Espinosa de los Monteros, se trata de «un atropello a las libertades de todos los españoles, a la libertad de cátedra de los profesores universitarios y los docentes en los institutos, e impide que escritores, pensadores o filósofos puedan opinar libremente sobre estos episodios».

El portavoz de VOX en el Congreso se ha mostrado favorable a reabrir las fosas comunes de la Guerra Civil, «pero las de los dos bandos, para que todos los españoles puedan enterrar a sus familiares donde elijan».

En este sentido, ha alentado a mirar hacia adelante y ha recordado que no quieren que «los españoles tengan que estar juzgando a sus abuelos» y que «no se puede estar constantemente reabriendo heridas del pasado».

Las guerras de nuestros antepasados
Fernando Sánchez Dragó. https://gaceta.es 21 Julio 202

Escribo esta columna el 18 de julio… O sea: ayer.

Ese día, aunque de otro año, de muy buena (o más bien mala) mañana, mi padre salió de la Agencia Febus, que dirigía, rumbo al sur para ver lo que se estaba cociendo en Melilla. Lo hizo en taxi y acompañado por otro periodista y redactor de La Voz. La guarnición de esa plaza de soberanía había encendido un día antes la mecha de lo que no tardó en deflagrar y convertirse en incendiaria guerra civil. Ya saben: la del 36. Mi padre, Fernando Sánchez Monreal, que era del partido de Maura, y su amigo, que tiraba hacia la izquierda, ni vivos ni muertos volvieron nunca a Madrid. Los dos fueron paseados en Burgos dos meses después tras recorrer medio país de arriba abajo y de abajo arriba al hilo de una aventura que yo narraría setenta años más tarde en mi novela Muertes paralelas. Sus cadáveres nunca se han encontrado. Yo aún no había nacido.

Caigo ahora en la cuenta de que quizá los millennials, los centennials y los de las generaciones sucesivas no conozcan el significado del verbo pasear tal como aquí lo empleo. ¿Desmemoria histórica?

Me pregunto, ¡oh, Santo Señor de los Ejércitos!, cómo digerir, entender y aceptar que vuelva a incendiar España

Toda mi infancia transcurrió yendo y viniendo entre la casa de mi madre, donde los dos vivíamos, y la de la familia de mi padre, en la que él, obviamente, no vivía. La casa de mi madre estaba en Lope de Rueda y la de la familia de mi padre en Hermosilla. Pongamos que hablo de Madrid. Sólo seis manzanas las separaban. Un paseíto de nada, incluso para un niño, en el buen sentido de la expresion.

Los Sánchez eran de izquierdas civilizadas (socialistas, por más señas); los Dragó eran de derechas, también civilizadas. La armonía, el cariño y el buen humor reinaban en las dos viviendas. Casi nunca se mencionaba la guerra civil, pero sus funestas consecuencias eran un peaje que se abonaba, silenciosamente, en las dos.

Evoco precisamente hoy, 18 de julio, aquel ir y venir de una España a la otra en nombre de la concordia de doble faz reinante entre los míos y espantado por la discordia que ahora planea sobre aquel lejano campo de Agramante atizada por la no menos funesta Ley de Memoria Histórica (o Democrática… Tanto monta) y por el rencor de una izquierda, la del actual Gobierno y sus adláteres, que ha dejado de ser civilizada, que no abre fosas, sino trincheras, que propaga el discurso del odio, que presume de lo que carece, que vuelve a las andadas, que apoya los golpes de estado, que no se resigna a dar por perdido lo que en dura lid perdió, que miente a todos y a todas horas desde todas las tribunas y que amordaza el albedrío de los españoles.

Miguel Delibes, en cuyo centenario todavía andamos, escribió y publicó en 1965 una novela exquisita, llena de humor, delicadeza, galanura literaria y recta intención, a la que puso por título el mismo que hoy, extrapolándolo de su contexto, lleva esta columna: Las guerras de nuestros antepasados.

Ya está bien, ¿no? Firmemos, de una vez por todas, la paz. Aquí va mi rúbrica, que es la de un huérfano de guerra

Me pregunto, ¡oh, Santo Señor de los Ejércitos!, cómo digerir, entender y aceptar que vuelva a incendiar España, así sea, por fortuna, de modo todavía incruento, la fogata de aquella guerra en la que ardieron varios de mis antepasados, de los tuyos, lector, y también de los vuestros, españolitos de corazón helado que no me leéis porque preferís despreciar cuanto ignoráis… Machado dixit.

Desde el 1 de abril de 1936 hasta hoy (por ayer) han pasado más de ochenta y cinco años, y tres menos desde aquel 18 de julio en el que mi padre salió de la Agencia de prensa que dirigía para dar testimonio de lo que en las quimbambas del sur sucedía. Ya está bien, ¿no? Firmemos, de una vez por todas, la paz. Aquí va mi rúbrica, que es la de un huérfano de guerra.

(Posdata – He retuiteado en mi cuenta de Twitter este comentario de José Manuel Soto… «Tal día como hoy, en 1936, media España se levantó en armas contra la otra media. Hoy, 84 años después, seguimos sin poder hablar de ese tema de una forma objetiva y sosegada. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que los españoles superemos ese trauma? Yo creo que ya va siendo hora». Y yo también, José Manuel).


El Tercio de Montserrat: los catalanes que no deben existir
Pedro Fernández Barbadillo. Libertad Digital 21 Julio 202

Un grupo de separatistas catalanes se ha jactado de haber robado de la cripta del Monasterio de Monserrat símbolos o banderas del Tercio de Requetés. Ignoran quienes fueron aquellos catalanes.

La versión de la Historia de España que están imponiendo las izquierdas, encabezadas por el PSOE, presenta la guerra civil de 1936-1939 como la consecuencia de la avaricia de un puñado de terratenientes, duques y obispos, que azuzó y compró a varios generales y falangistas; todos ellos, con la ayuda de Adolf Hitler y Benito Mussolini, derrotaron al pueblo español progresista y establecieron una tiranía encabezada por Francisco Franco, que era tonto de remate, pero tenía suerte.

En las regiones arrasadas por los nacionalismos, a esa versión se añade otra: consistió en una guerra de invasión de Cataluña y de Vascongadas por parte de "los españoles".

La nueva ideología de la izquierda
Como explica el profesor Stanley Payne, en su aportación para el libro Memoria histórica, amenaza para la paz en Europa,

"La nueva ideología de la izquierda enfatiza la revolución cultural, no la vieja revolución socioeconómica. La historia es un objetivo importante considerada como poco más que un registro de víctimas y verdugos, y su principal función sería ahora la de dar la oportunidad de desenmascarar a los opresores separando las generaciones anteriores en víctimas (para ser reivindicadas) y verdugos (para ser estigmatizados). En este proceso se consigue llevar a cabo además la vital tarea de abordar la cuestión existencial de la culpa humana, proyectando dicha culpa sobre chivos expiatorios ya seleccionados, casi todos los cuales son hombres blancos fallecidos que sin embargo, de alguna manera, pueden ser vistos aún como oponentes políticos."

En consecuencia, las izquierdas y los nacionalistas quieren borrar todo rastro de la existencia de esos opresores, carcas, fascistas, machistas, cristianos, capitalistas, islamófobos, blancos… Explicar quiénes eran y sus razones, así como mencionarlos sin añadir las condenas de rigor, queda prohibido por las leyes de ‘memoria histórica’ y ‘memoria democrática’. Su paso por esta vida tiene que ser borrado. Y no importa que el pueblo se pronuncie en contra de demoler monumentos, como ocurrió en Tortosa, donde los vecinos se pronunciaron a favor de mantener el monumento construido en 1966 a la batalla del Ebro, ya despojado de simbología franquista: la purificación no puede detenerse.

Y el fuego alcanza a lo que hasta épocas recientes, supuestamente más civilizadas, se consideraba sagrado o, al menos, respetable: los muertos. Un grupo de separatistas catalanes se ha jactado de haber irrumpido en la cripta del monasterio de Monserrat dedicada al Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Monserrat y haber robado símbolos, insignias y banderas que luego quemaron. En esa cripta se homenajea a los 319 catalanes que formaron parte de esa unidad militar y murieron en la guerra.

Su recuerdo tiene que ser eliminado, porque confirman que la ideología catalanista es falsa. Muchos de los actuales dirigentes del catalanismo descienden de abuelos que en julio de 1936 se alzaron contra el Frente Popular y la Generalidad de Companys o bien sufrieron persecución por su fe y sus ideas.

Renacer de los carlistas
En el año 1931 España asistió a dos resurrecciones: la de la república como forma de gobierno y la del carlismo. El pretendiente Alfonso Carlos de Borbón nombró al abogado andaluz Manuel Fal Conde secretario general de la Comunión Tradicionalista carlista y éste fue tan eficaz que el general Emilio Mola trató de contar con sus requetés en su golpe de Estado. La testarudez de Fal Conde le llevó a rechazar la participación en el movimiento militar, de cariz republicano. Sólo el asesinato de José Calvo Sotelo por policías y pistoleros socialistas disolvió las exigencias.

En julio, riadas de jóvenes, sobre todo navarros, nutrieron las filas del requeté. Fueron tantos en Pamplona que se agotaron (aparte de los fusiles) las boinas rojas y los muchachos fueron al frente con las boinas blancas de las mujeres, las ‘margaritas’. 60.000 soldados requetés dio el carlismo a la España nacional, distribuidos en 42 tercios (batallones). La décima parte de ellos, 6.000, murió. "La mejor milicia popular de la historia."

El tópico asegura que el carlismo se limitó a Vascongadas, Navarra y Cataluña; sin embargo, el origen de los 42 tercios de la guerra de 1936-1939 prueba que se trató de un movimiento español: diez de ellos fueron navarros, ocho vascos, ocho castellanos, siete andaluces, seis aragoneses, dos asturianos y uno catalán.

Los requetés catalanes
Esa única unidad catalana se llamó Tercio de Nuestra Señora de Montserrat. Se constituyó en septiembre de 1936 en Zaragoza. En diciembre, con los efectivos de una compañía, se le destinó a Belchite y luego a Codo. La unidad, con 182 hombres, entró en combate por primera vez en agosto de 1937, para defender Zaragoza de la ofensiva montada por el general Sebastián Pozas.

Los requetés catalanes resistieron en Codo el ataque de varios miles de enemigos, con artillería y aviación. Los supervivientes se retiraron después de tener 136 muertos. Por esta defensa, en 1943 se concedió al Tercio de Montserrat la Laureada colectiva.

La heroicidad, como el martirio, atrae a las almas. En Zaragoza, el Tercio se recompuso con nuevos reclutas. Su nuevo destino fue Huertahernando, en Guadalajara. Los requetés entretenían sus ocios con el rezo del rosario, partidos de fútbol, adiestramiento… Todo en catalán. Los siguientes destinos fueron Riaza y San Esteban de los Patos, en Castilla la Vieja.

En el verano de 1938, la unidad participó en la ofensiva de La Serena, en Extremadura, en la que fue peor el calor que el combate. Ante el cruce del Ebro por el Ejército Popular, según el plan elaborado por Vicente Rojo, el Tercio, con 850 soldados, ya con secciones de morteros y ametralladoras, fue trasladado al campo de batalla, a Villalba de los Arcos, donde se enfrentó al enemigo. El combate, de nuevo en inferioridad numérica, duró casi tres días. Cuando se les relevó el 9 de agosto, tenían 223 bajas.

Siguió su participación en la contraofensiva. Una vez retirados del sector el 31 de agosto, sólo quedaban en servicio 109 requetés y tres alféreces. Pero el mando les mantuvo en el Ebro hasta noviembre. La moral era excelente, según el diario de operaciones de la unidad.

Después de unas semanas de descanso, el menguado Tercio peleó en la ofensiva de Peñarroya, desencadenada por Rojo en enero de 1939 para tratar de detener el avance nacional en Cataluña. En esta operación, el Tercio sufrió tres muertos.

El 5 de febrero fue trasladado a Millanes y Casatejada (Cáceres). Muchos de los requetés recibieron permisos que emplearon para visitar a sus familiares en la Cataluña recién liberada.

El último servicio del Tercio de Montserrat fue su participación en la ofensiva final de la guerra, después de la huida de Juan Negrín y los comunistas y del desmoronamiento de la resistencia republicana. Cubrió un sector del Tajo en Toledo.

Subida a Montserrat
La unidad formó parte del Desfile de la Victoria celebrado en Madrid el 19 de mayo. Y después de un período de descanso en Cebreros, por fin partió hacia Cataluña. La acogida en los pueblos catalanes fue entusiástica. El domingo 30 de julio entró en una Barcelona delirante de alegría, donde unos días antes el Gobierno de Madrid había prohibido las fiestas y los bailes.

El 8 de octubre, los requetés realizaron su último acto como miembros del Tercio: depositar su bandera laureada a los pies de la estatua de la Virgen de Montserrat, abadía que había sufrido saqueos y destrozos, así como el asesinato de varios monjes. Ese mismo día, se empezó a construir el monumento a los 319 catalanes caídos en la guerra.

¿Cómo es posible que los descendientes de los mismos que vitorearon a los requetés profanen sus tumbas, que se presentan como catalanes de ‘soca rel’ vejen a otros catalanes? La culpa es del veneno nacionalista, sobre todo del ‘moderado’. Como ha escrito el profesor carlista Javier Barraycoa, "el pujolismo ha sido el cauce para que una sociedad conservadora y burguesa se transformase en una comunidad revolucionaria e independentista".

Ni los paganos griegos y romanos actuaron con semejante falta de piedad con sus enemigos y los pueblos conquistados; sólo los bárbaros más crueles. El nacionalismo, como ya sabemos los vascos, ha devuelto a muchos catalanes a la condición cavernícola. Sólo les falta el canibalismo.

La Ley de Memoria y el Valle de los Caídos
Vicente Benedito Francés. Vozpopuli 21 Julio 2021

Resulta necesario subrayar que no se ha invertido en las obras ni un solo céntimo del Patrimonio del Estado ya que su coste se sufragó mediante donaciones

Las seis claves para entender cómo será el futuro del Valle de los Caídos
El Gobierno ha aprobado la Ley de Memoria Democrática que, de acuerdo con lo trascendido este martes y al margen de modificaciones en su trámite parlamentario, va a resultar tan funesta como la Ley de Memoria Histórica de Rodríguez Zapatero y que Mariano Rajoy no se planteó derogar en momento alguno, dejándola latente aunque sin fondos, lo cual es aun peor.

Solo como botón de muestra de la naturaleza y el contenido de la polémica ley cabría mencionar una cadena de televisión privada aseguró este mismo martes que a los benedictinos de la Fundación que vela por la Basílica se les destina una asignación anual de 325.000 euros, lo cual es en parte falso pues hace cuatro años que no se les otorga cantidad alguna (es la mencionada fórmula Rajoy) y subsisten gracias a las donaciones particulares. Se incumple de esta forma lo establecido en los Estatutos de la Fundación del Valle de los Caídos, cuyo patrono es Patrimonio Nacional y que culminará con toda seguridad con la expulsión de los benedictinos de la Basílica.

Desde instancias gubernamentales se asegura que la Ley de Memoria Democrática aprobada en el Consejo de Ministros, se vertebra en torno a los principios de Verdad, Justicia y Reparación. Veamos que no es así.

¿Qué Verdad? La de que todos los que lucharon contra la República sublevada son fascistas.

¿Qué Justicia? La que señala que solo se aplique a partir del 18 de Julio de 1936, con lo que se deja fuera todo el latrocinio, asesinatos y quema de iglesias que se produjo entre 1934-1936.

¿Qué Reparación? Tan sólo la de los vencidos

Los verdaderos fines
Decir que los fines de la Fundacion de la Santa Cruz del Valle de los Caidos son incompatibles “con los principios y valores constitucionales” es no conocerlos o tergiversarlos.

Conviene mencionar los siguientes:

-Rezar y oficiar una Misa diaria por todos los caídos de uno y otro bando.

-Mantener una Escolanía de casi 50 niños a la que se atiende, se da cobijo, se alimenta, se educa y que son los mejores del mundo en canto Gregoriano.

-Sostener asimismo una biblioteca de ciencias sociales que es fuente de consulta cada año de buen número de investigadores.

Es imprescindible subrayar que no se ha invertido en las obras ni un solo céntimo del Patrimonio del Estado ya que su coste de 1.159.503.687,73 pesetas se sufragó mediante donaciones y recursos netos de la Lotería Nacional. Esta Ley, resulta obvio subrayarlo, no favorece en absoluto la reconciliación entre los españoles que se alcanzó con la Constitución de 1.978, y que hora pretenden dinamitarla volviendo al pasado volviendo al pasado.

Cabe esperar que eso que se conoce como sociedad civil debería movilizarse para evitar que se consume esta injusticia perpetrada por el actual gobierno socialcomunista.

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Una ley contra el Rey
Pablo Molina. Libertad Digital 21 Julio 2021

La Ley de Memoria Democrática que pretende aprobar el Gobierno no se hace para cerrar la Fundación Francisco Franco, sino para deslegitimar la actual forma del Estado y poner en jaque definitivamente a la institución monárquica, verdadero objetivo último de esta reforma legislativa planeada por el socialcomunismo.

La izquierda utiliza la fundación dedicada al anterior Jefe del Estado –que carece de implicaciones partidistas– y el Valle de los Caídos para justificar una ofensiva que sienta las bases legales para un cambio de régimen. En última instancia, una asociación de carácter cultural e histórico no puede delinquir en democracia, donde se garantiza la libertad de expresión en su más alto grado, como saben bien las organizaciones separatistas y proetarras, aliadas de Sánchez. En cuanto a Cuelgamuros, una basílica con una cruz –enorme, eso sí– donde se reza una misa diaria por los caídos en la Guerra Civil (por todos; de uno y otro bando) mal puede suponer una amenaza fascista salvo para les hijes de perra que profanan iglesias y amenazan a los fieles con quemarlos dentro. Ni la Fundación ni el Valle constituyen un obstáculo de fuste para la transformación del régimen del 78 en una suerte de dictablanda socialista. La Corona, sí. Por eso van a por ella.

Y es que nuestra democracia tiene su origen precisamente en el franquismo. Franquistas fueron las Cortes que se disolvieron tras aprobar la Ley para la Reforma Política, la última norma fundamental del régimen; franquista fue el político que dirigió la transición a la democracia y franquistas los principios fundamentales que juró el heredero de Franco a título de rey dando cumplimiento a la Ley de Sucesión, tan franquista como todas las anteriores.

Pues bien, estamos según el Gobierno ante una "ley que condena y repudia expresamente el golpe de Estado del 36 y la dictadura posterior", lo que implica necesariamente el rechazo de su obra legislativa. Desde esa perspectiva, la Jefatura del Estado encarnada en el titular de la Corona es una anomalía jurídica que cuestiona su limpieza democrática y, por tanto, una institución que pierde toda su legitimidad, en tanto que se trata de un producto netamente franquista.

Lo que pretende Sánchez es dejar fuera de la ley a todos los que entorpezcan sus proyectos y los de sus socios, con el Rey en el centro del punto de mira por su compromiso con la libertad, la igualdad de los españoles y la legalidad constitucional. Lo demás, francamente, es una chorrada para que los estrategas del Partido Popular anden entretenidos y no pongan trabas al verdadero plan.

Contra la desmemoria histórica, prohibir la exaltación del comunismo
Liberal Enfurruñada. okdiario 21 Julio 2021

En teoría Pedro Sánchez debería seguir presidiendo el Gobierno de España hasta finales de 2023, pero ya se sabe que cuando se gobierna en coalición no se suele agotar la legislatura, ya que ambos socios siempre pretenden distanciarse antes de afrontar un nuevo proceso electoral. Además, los escasos 120 diputados del Partido Sanchista, anteriormente conocido como PSOE, unidos a los 35 de Podemos, necesitan 20 votos más para alcanzar la mayoría absoluta, así que tienen que ceder continuamente a las presiones de los golpistas de ERC, de los proetarras de Bildu, de los que recogen las nueces del PNV y de una amalgama de pequeños partidos de extrema izquierda o independentistas al lado de los cuales ni a Pedro Sánchez le conviene presentarse ante su electorado, ni ellos van a querer hacerlo sin haber escenificado previamente una ruptura de cara a la galería. O sea, que las elecciones se adelantarán a finales del año que viene o principios del siguiente.

En 2015 y 2016 Sánchez ya consiguió los peores resultados de la historia del PSOE, pero todas las encuestas apuntan a que, en las próximas, sus resultados serán aún peores y que la suma de votos de PP y VOX les permitirá desalojar de la Moncloa a socialistas y comunistas. Y ese será el momento en el que, a diferencia de lo que los populares hicieron cuando vencieron a Zapatero, todas las leyes ideológicas que está aprobando este Gobierno serán forzosamente derogadas. Va a durar poquísimo la Ley del ‘sólo sí es sí’, la Ley ‘Trans’, la Ley de Diversidad Familiar, la Ley de Memoria Democrática, la Ley de Eutanasia, las reformas de la Ley Mordaza y de la Ley de Seguridad Nacional, etc. Los de Pablo Casado no van a poder volver a hacer el don Tancredo, como hizo Rajoy, porque Santiago Abascal no se lo va a permitir.

Pero la cosa no debe quedarse ahí. El Parlamento Europeo aprobó en 2019 por una impresionante mayoría de 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones, una resolución por la que pide a los Estados miembros “que hagan una evaluación clara de los crímenes perpetrados por los regímenes comunistas”, condena toda propagación de dicha ideología, pide a los Estados que sensibilicen a las nuevas generaciones respecto a estos crímenes incluyéndolos “en los libros de texto de todas las escuelas de la Unión” y que se favorezca una “cultura común de memoria histórica” que los condene. Además, el Parlamento Europeo expresó “su preocupación por el hecho de que se sigan usando símbolos de los regímenes totalitarios en la esfera pública y con fines comerciales, y recuerda que varios países europeos han prohibido el uso de símbolos comunistas”. Señaló que “siguen existiendo en espacios públicos monumentos que ensalzan los regímenes” comunistas, “lo que facilita la propagación del sistema político totalitario”.

Con el nuevo Gobierno de PP y VOX, la jurisdicción española deberá tener en cuenta estas recomendaciones del Parlamento Europeo a la hora de interpretar y poner en práctica sus disposiciones nacionales. Habrá que quitar las esculturas que el Che Guevara o Santiago Carrillo tienen en diversas localidades españolas, así como las de Indalecio Prieto, Largo Caballero, Margarita Nelken, Juan Negrín, Lluis Companys, etc. Los símbolos del genocidio comunista deberán ser por fin proscritos de España, que para algo somos el único país del mundo que logró derrotarlos y, en definitiva, tendremos que cumplir con una recomendación europea que nos empuja a perseguir la exaltación de un comunismo asesino que hasta ahora aquí se hace impunemente, hasta conseguir que las nuevas generaciones de españoles conozcan y rechacen como se merece, esa ideología que, en palabras del Parlamento Europeo, cometió “asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fue causante de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”.

Los elogios de Ayuso a Feijóo, el ‘referente del PP’ que margina el español en Galicia
y llama 'bandera nacional' a la enseña gallega
https://gaceta.es 21 Julio 2021

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se deshizo en elogios el pasado viernes ante su homólogo gallego, Alberto Núñez Feijóo, por su «liderazgo», «firmeza» y «capacidad» para «cohesionar» Galicia.

«Son cuatro mayorías absolutas consecutivas que los demás envidiamos, que te permiten gestionar con liderazgo y firmeza; y las has conseguido porque los gallegos ven en ti a alguien de los suyos», añadió, al tiempo que pidió al presidente autonómico del PP que mantenga su «forma de ser». «Eres un hombre pragmático, que no has perdido el aplomo o la ironía. Eres un referente para todos», afirmó Ayuso, sobre el presidente de un Gobierno autonómico que margina el español, y que su web oficial llama «bandera nacional» y «escudo nacional» a los símbolos de Galicia.

Y todo en una región que, bajo el Gobierno de Feijóo, buena parte de la documentación oficial solamente está disponible en gallego bajo el argumento de que es la lengua «propia» de Galicia, aunque -según recuerda el blog ContandoEstrelas– el Tribunal Constitucional ya señaló en su sentencia 31/2010 que la condición de «lengua propia» no puede suponer «un desequilibrio (…) de la cooficialidad de ambas lenguas en perjuicio del castellano» y advirtió que las administraciones públicas en comunidades bilingües «no pueden tener preferencia por ninguna de las dos lenguas oficiales».

La asociación Hablamos Español ya denunció en su web que en Galicia a las personas mayores de 80 años reciben la primera dosis contra el coronavirus se les entregan tres páginas con información y recomendaciones solo en gallego. «Los sanitarios dicen que la Xunta no las elabora en español. Todo lo que se ve en los hospitales y centros de salud de Galicia, así como las campañas institucionales, es monolingüe en gallego», añadió.

Esta entidad apartidista -y sin ánimo de lucro- constituida para defender los derechos lingüísticos de los hispanohablantes pidió a Feijóo en noviembre del pasado año el cese de la coordinadora de la Red de Dinamización Lingüística de la Xunta, Alicia Padín, vinculada a la Consejería de Educación y Cultura, por asegurar que «hoy en día ninguna persona culta debería atreverse a hablar en público en castellano», una declaración que tildó de «inaceptable». «Muestra el fanatismo y el autoritarismo que subyacen a la política lingüística de la Xunta, que se viste de tolerante ante el resto de España, pero que ideológicamente no difiere de la que se lleva a cabo por cualquier gobierno de corte nacionalista», afirmó.

Los elogios de Ayuso a Feijóo llegan pocas semanas después de la creación de la Oficina del Español, un nuevo ‘chiringuito’ dependiente de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes, y dirigido por el exportavoz de Ciudadanos en las Cortes Valencianas, Toni Cantó, para impulsar el español, «un activo cultural, social y económico compartido con casi 600 millones de personas en todo el mundo y que tiene un potencial extraordinario». Su fin -según anunció el Gobierno regional- es «la promoción de la Comunidad de Madrid como capital europea del español».

"Elucubraciones doctrinales"
José García Domínguez. Libertad Digital 21 Julio 202

¿Para qué demonios necesitábamos al Tribunal Constitucional, aparte de para que el Gobierno le riña en público cuando no se muestra obediente?

Parece que el Gobierno acaba de descubrir con muy desolada indignación que los magistrados del Tribunal Constitucional se alinean con los partidos de la derecha cuando la mayoría de ellos fueron promovidos al cargo por los partidos de la derecha, a diferencia de lo que casualmente ocurre cuando a quienes deben la ascensión a tan ilustres empleos resultan ser ellos mismos, los partidos de izquierda. "Qué escándalo, qué escándalo, he descubierto que aquí se juega", que diría el tan cándido y virtuoso comisario Renault. El Tribunal Constitucional, órgano estrictamente político que pese a su muy rimbombante nombre no forma parte del Poder Judicial, es una instancia cuyo alumbramiento, vista su eficacia, los constituyentes se podrían haber ahorrado sin mayor perjuicio para nadie. A fin de cuentas, ¿para qué nos sirve poseer un tribunal constitucional si el deporte favorito de los parlamentos locales de las diecisiete autonomías, que no solo la vasca y la catalana, consiste en invadir por rutinaria costumbre competencias de titularidad estatal? Normas intrusas y furtivas que, una vez aprobadas y puestas en marcha, podrán mantenerse vigentes durante largos años –de ahí la alegre afición a cometerlas por parte de sus autores periféricos– hasta que la parsimoniosa, lentísima maquinaria del Tribunal llegue algún día remoto a anularlas, con los consiguientes estragos, tantas veces irreparables, ya causados.

¿Qué sentido tiene que a una administración regional, verbigracia la Generalitat, se le antoje prohibir el uso normal del idioma español en determinados ámbitos sometidos a su control y que, ante tal ataque contra los derechos individuales amparados por la Carta Magna, no pueda tratar de defenderse judicialmente ningún español, absolutamente ningún español, excepción hecha del presidente del Gobierno, 50 diputados, 50 senadores y el Defensor del Pueblo? ¿Para qué demonios necesitábamos al Tribunal Constitucional, aparte de para que el Gobierno le riña en público cuando no se muestra obediente en el grado extremo que de él siempre se espera? Quizá los norteamericanos, decanos tanto de la democracia liberal en el mundo como del federalismo efectivo llevado a la práctica, tuvieron buenas y poderosas razones para prescindir de esa figura en su ordenamiento. Con el Supremo y los jueces ordinarios, van que chutan. Tomemos ejemplo.

España es un polvorín
Jesús Salamanca. diariosigloxxi 21 Julio 2021

El Gobierno tiene muchos frentes abiertos. Conoce la teoría, pero desconoce la didáctica y las soluciones. Al no tener un presidente y sí un ‘semipresidente’ pasan estas cosas. Digo “semi” (mitad) porque ha quedado patente que no domina al sector de la extrema izquierda. Ahí tienen los resultados de la última crisis de Gobierno donde a los ministros más desgastados e innecesarios ni siquiera se ha atrevido a cambiarlos. Por eso y por muchas otras cuestiones, Sánchez sabe que es el hazmerreír en Europa. Cinco comunistas sacan la cheira al presidente y éste se va por la pernera abajo. ¡Pobre España de patinete!

Cuentan las malas lenguas que Pedro Sánchez anda buscando una Isabel Díaz Ayuso para sus filas, pero todas las pruebas están resultando fallidas. Cada vez que él o alguna de sus ‘chicas’ cruza ideas y reflexiones con la presidenta madrileña salen trasquilados; no hay más que preguntar a la fallida y ‘follonera’ delegada del Gobierno de Madrid. A la impulsiva señora se le suelen cruzar los cables y tensa la voz cada vez que vislumbra a Díaz Ayuso en la lejanía. Algo así como la soga en casa del ahorcado.

La ultraizquierda comunista, defensora de la tiranía populista de Miguel Díaz-Canel, conserva todas las carteras iniciales, pero pierde perspectiva y fuelle con Belarra y Cía. Aquellos días de jolgorio y parabienes que disfrutaban el “exmarqués” de Galapagar y el dron (Iván Redondo) de Pedro Sánchez han pasado a mejor vida. Dudo mucho que lo mantengan en adelante los comunistas de temporada con el nuevo fichaje que traicionó a Sánchez; me refiero a Óscar López.

Y en ese panorama que dibujamos, Pablo Casado no se cansa de divulgar que “Sánchez nos va a dejar un país destrozado”. Nadie duda de que actualmente tenemos “el Gobierno más radicalizado de Europa” y posiblemente el presidente más engreído y gafe que se puede tener en un momento como el actual: la pandemia lo ha trastocado todo y ha condicionado la política en muchos aspectos, incluso ha facilitado la corrupción a ministros que han salido por la puerta falsa. Alguno se va a empachar en los Juzgados con tanta mascarilla, tanto tráfico de influencias, tanta maleta venezolana, negros manejos en “Plus Ultra” y tantamanipulación aeroportuaria.

Casado ya trabaja para montar un Gobierno en la sombra, algo que debió hacer nada más implantarse el fallido Estado de alarma. Es el momento ideal para que el líder de la oposición coja al toro por los cuernos, una vez que ha visto las esquelas de los ministros salientes. Todos dejan temas pendientes y aplazados, hasta Pedro Duque, de quien se empieza a dudar que fuera ministro. Pablo Casado se la juega en esta nueva legislatura; sabe que no es el líder que precisa la derecha, como sabe que su ascenso en votos y en prestigio se lo debe a la ‘joya’, Díaz Ayuso, y de rebote al buen hacer de Miguel Ángel Rodríguez.

Si quiere trabajar el líder de la “derechita cobarde” tiene campo y asuntos para aburrir. Ahí está la paralizada renovación del CGPJ; la crisis de Cuba y la venta de armamento policial a Díaz-Canel por el Gobierno del ‘Doctor Fraude’; el varapalo del TC por cercenar derechos fundamentales; la estropeada imagen de la Justicia con su añadido desprestigio; la ley de Memoria histórica y ahora la sectaria de Memoria democrática;el intento de destrozo intencionado de las instituciones; las fracasadas política sociales; ruptura del escudo social; las galopantes dudas de Europa sobre España;la necesidad de crear una agencia para el justo reparto de los fondos europeos; irreconciliables enemistades exteriores mientras gobierne el ‘Doctor Fraude’; el agudo problema de Cataluña con el mal llamado ‘procés II’ que ha incentivado el presidente y la torpe e inesperada radicalización de Unidas Podemos.

Tampoco deben olvidar Casado y demás formaciones de la oposición esa mayoría ‘Frankenstein’ existente en el Congreso; la propia pandemia y su abandono en manos de las CC.AA.; la descomposición de Cs; la malversación y ocultación de fondos públicos por parte de los gobiernos catalanes; el ocultamiento de intenciones sobre las futuras jubilaciones; las reformas laboral y fiscal exigidas por Europa; la sombra alargada de Díaz Ayuso; la traición de Garamendi; los intentos de invasión del Ejecutivo en el Tribunal de Cuentas; los procesos judiciales en que está inmerso el PP…

¿Alguien piensa que la España política no es un polvorín tras esa corta enumeración de problemas? Sí, he dicho corta. ¡Ojo, que no es todo! Sin duda hay muchos más temas en cartera a los que Casado deberá hacer frente si quiere demostrar que puede liderar un cambio que es necesario. Y si empujan Cs y Vox desde los tribunales, miel sobre hojuelas.

Nunca es tarde para cortar la mecha del polvorín.

Bolaños, el nuevo villano del Ala Oeste de La Moncloa

José Alejandro Vara. Vozpopuli 21 Julio 2021

Calvo era pérfida y Ábalos, implacable. El nuevo gurú de Sánchez, de perfil anodino, severo y funcionarial, dará sorpresas

Algunas veces decía la verdad. El defenestrado gurú de la Moncloa tenía razón cuando, con un tonito de jesuítica humildad, rechazaba ser el responsable de cuanta medida salía despachada desde Presidencia. "Todo me lo atribuyen a mí y no es cierto", aseguraba con impostada modestia, sin demasiadas ganas, no obstante, de compartir paternidades. Tenía razón. Iván Redondo, hasta hace seis telediarios jefe supremo de la factoría de ficción del Ala Oeste de la Moncloa, no ha sido el único personaje que ideaba estrategias o diseñaba operaciones a mayor gloria del líder supremo de la resiliencia progresista-feminista. Junto a él trasteaba en forma destacada Félix Bolaños, un fontanero de perfil discreto, sin apenas relevancia pública ni mayores aspiraciones que las de cumplir dignamente su cometido a la espera de que llegara su hora. Y llegó. La hasta ahora mano derecha de la mano derecha acaba de ocupar el puesto de primus inter pares en el riñón del máximo poder del Ejecutivo, a la vera de Pedro Sánchez. El prudente funcionario se ha convertido, súbitamente, en el controlador máximo de la sala de máquinas del aparato del Estado.

No todo salía de Iván. No todo era idea de Iván, pese a la leyenda, las apariencias y los cotilleos que él mismo alimentaba en numerosas tenidas con periodistas de toda condición. Las cacatúas que entonan sin reposo las loas al sanchismo se afanan ahora en subrayar los méritos de Bolaños, sus intervenciones, sus aciertos, su imprescindible participación en el asentamiento y consolidación de los tres primeros años del sanchismo. La exhumación de Franco fue, sin duda, el más aplaudido de sus logros, una abrumadora superproducción transmitida en directo para toda España, con un despliegue de medios sin precedentes, helicópteros, unidades móviles, treinta cámaras dispuestas entre el Valle y el Pardo como si se tratara de una etapa del Tour. Fue entonces cuando trascendió la existencia de ese Bolaños, pequeñito y silencioso, más ego por dentro que por fuera, adosado a la entonces vicepresidenta Carmen Calvo, la faraona de aquella ampulosa ceremonia.

Se difunde ahora también, en aras de adornar con aditamentos de enjundia el historial de sus grandes operaciones especiales, como el hecho de que fue Bolaños quien pergeñó junto a Pablo Echenique, la estructura del primer Gobierno de coalición social-comunista de la historia de España desde la II República. Emergen también, casualmente ahora, otros nombres para la gloria, como el de Margarita Robles, a quien se le atribuye, quizás con maldad, el empujón definitivo para que Sánchez impulsara la moción de censura que derribó a Rajoy tras la sentencia judicial por la trama Gürtel.

Iván ideaba y Bolaños ejecutaba, dice la leyenda. El nuevo mayordomo presidencial culminó algunos proyectos, no siempre lustrosos, que desvelan ahora la trascendencia de su función. Desde el decreto del estado de alarma tumbado ahora por el Constitucional, a buenas horas, a las negociaciones con el PP para renovar el CGPJ, que Redondo incluso se encargó de entorpecer. Ha metido cuchara en la 'operación reencuentro' con los independentistas del procés, aunque es materia que controla casi en monopolio Rodríguez Zapatero y untado con melaza las relaciones con Yolanda Díaz para poner sordina a la banda trapera de Podemos en el seno del Gabinete. Y muchas más cosas que irán saliendo. A la sombra de Iván, al amparo de Iván e incluso, a espaldas de Iván. O al revés.

Manosear la Constitución
Bolaños ejerce de técnico sin brillo, minucioso, puntilloso, escaso de oratoria y bueno con las normas y los códigos. Es letrado asesor del Banco de España, trabajó en un conocido bufete como laboralista y se afilió bien joven al PSOE de cuyo Comité de Ética, valga el oxímoron, ejerció de responsable máximo durante algún tiempo. Madrileño, 45 años, ha asumido sus nuevas funciones con el poco contenido júbilo de esos actores a los que, al fin, les llega su papel soñado. Nadie duda de que lo estaba esperando. La sonora caricia que le dedicó a su predecesor en su toma de posesión sonó a vendetta cruel. "Los ministerios ni se demandan ni se rechazan". Algún asunto pendiente, al parecer. Cruces de navajas, y traiciones. Sus primeras declaraciones tampoco han pasado inadvertidas. En El País, es claro. Se le pensaba un fontanero esquivo y retraído, mesurado en el lance y receloso en la palabra. Todo lo contrario. Para no desentonar con su entorno, optó por la trola. Mintió con esa bellaquería tan de la casa ("hemos salvado 450.000 vidas"), ignoró aviesamente a su mentor, exhibió una inesperada arrogancia y esgrimió una innecesaria condescendencia al asegurar que "no hay que tocar la Constitución". Le faltó añadir: "Nos basta con manosearla hasta conseguir nuestros propósitos".

Le toca a Bolaños sustituir a una sombra, a una fábula, a una especie de mito de andar por casa. Iván el terrible, defenestrado y humillado, acuñó con astucia su quimérica ficción, erigió con tino su propio altarcillo. Hasta que le dieron la gran patada y casi ni se enteró. El zapaterismo redivivo, con Pepiño, Óscar López y los viejos visitadores, cortan ahora el bacalao de Moncloa. Le toca a Bolaños ejercer del nuevo villano de Palacio, el guardián de los secretos, el responsable de las jugarretas, las maldades y las vilezas. Los malvados oficiales, Calvo y Ábalos, cayeron inopinadamente en la gran degollina. Marlaska, con su tradicional arrojo y valentía, se ha esfumado sin apenas dejar rastro.

Será Bolaños, desde su puente de mando del Ministerio de Presidencia, de las Cortes y de la Memoria, quien asuma esa función. Su debut este martes en la rueda de Prensa del Consejo, ha mostrado su verdadera faz. Firme, duro, decidido y embustero, como en su falsaria explicación sobre los juicios franquistas y la amnistía. Dado su perfil administrativo y su aspecto de laborioso chupatintas, no parecía encajar en ese papel de chulángano implacable que le acaba de caer en suerte. Alguien tenía que hacerlo, alguien tendrá que servirle de escudo a Sánchez, de capataz, de verdugo y de brazo ejecutor para sobrellevar los dos años que quedan hasta las urnas.

Su florido ramillete de las alcaldesas happy teen tampoco parece diseñado para ese menester. Margarita Robles, que ha mostrado estos días su faz más feroz y menos constitucionalista, podría hacerse cargo del puesto. Lo haría bien. Es ladina, se mueve con habilidad en conjuras y conspiraciones y se maneja con prodigiosa habilidad en el tablero de la política y los medios. La titular de Justicia, Pilar Llop, también apuntaba maneras, pero, tras su primera comparecencia desde la Moncloa, entre el prompter y el plasma, se ha quedado en una lobita desdentada. Será Bolaños el nuevo hechicero en la sombra, el muñidor de sortilegios, el más fiel y fiero servidor de Su Fatuidad de la Moncloa. A ver cómo le sale. Iván se la está guardando.


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