Recortes de Prensa  Sábado 21 Mayo 2022


Ucrania en tablas

Manuel Coma. la razon. 21 Mayo 2022


La guerra de Ucrania parece haber entrado o estar a punto de entrar en lo que en el lenguaje del ajedrez se llama «tablas». Una situación que lleva a una guerra de desgaste y favorece, pero sólo a la larga, a quien tenga mayor resistencia. Rusia avanza aldea a aldea, casi metro a metro, en las dos provincias del Este, en la región de Donbás, donde había alimentado la guerra desde el 2014, cuando se anexionó Crimea, que reconoció como independientes justo antes de la invasión y que ahora se dispone, junto con territorios del Sur, a hacer propios, como su botín de guerra e instrumento de posterior estrangulación de lo que quede de Ucrania. Las fuerzas de Kiev/Kyiv reducen al mínimo el avance ruso, le vetan cualquier brillante hazaña bélica que exhibir y han expulsado al enemigo del entorno de Járkov, la segunda ciudad rusa, casi tan arrasada como Mariúpol, aliviándola de la implacable artillería rusa, que ha tenido que retroceder hasta su cercana frontera.


Desde hace algunos días, el número de refugiados que siguen saliendo del país está igualando al de los que retornan a zonas liberadas, que de vez en cuando son objeto de un bombardeo por un misil de larga distancia, como la capital o Lviv, disparado desde la flota del Mar Negro. Pero los desplazados, dentro y fuera, se acercan a los 20 millones, casi la mitad de la población y muchos se han quedado sin casa a la que regresar, sin trabajos a los que volver y sin seres queridos con los que encontrarse.


En esas condiciones ¿a quién, a falta de resultados mejores, le puede interesar más ese estancamiento en las zonas de combate? Los ucranianos tienen motivos para pensar que si siguen recibiendo el armamento que necesitan y ayuda económica y humanitaria para hacer frente a su ruina, llevan las de ganar. Su problema es que necesitan una victoria rápida o en el peor de los casos una parálisis con poco desgaste, pero un eclipse mediático de la guerra puede serlo también de la ayuda y puede llevarlos a la extenuación.


Putin tampoco las tiene todas consigo. Las enormes deficiencias de su ejército, de las que él no era consciente, pero que a los organismos de inteligencia occidentales, vulgo espionaje, también les habían pasado muy desapercibidas, ahora está comprobando que no son nada fáciles de reparar, mientras que las sanciones económicas pueden erosionar su capacidad de resistencia, y los superestimulantes patrióticos que suministra a sus conciudadanos, adobados con colosales embustes, como la operación semántica por la que «nazi» significa «ucraniano que se niega a considerarse ruso», lo que incluye, con agravantes, a la mayoría de rusos «étnicos» ucranianos, perfectamente bilingües, como el mismo presidente Zelenski, rusoparlante y judío de nacimiento, con un buen número de familiares directos, judíos, muertos en la Segunda GM luchando contra los nazis de verdad, que causaron ocho millones de víctimas mortales en el país, que sirvió, no poco, de escudo de la madre Rusia. Sin olvidar que la eminentemente defensiva OTAN es presentada como las hordas mongolas de Gengis Kan, ávidas por tragarse a Rusia, sólo que esta vez atacando desde Occidente.


En estas condiciones Putin puede abrigar dudas respecto al largo plazo y preferir proclamar victoria y arramblar con lo que pueda. El mando ucraniano ha decidido ahorrar a sus héroes una angustiosa muerte en el bastión de la intrincada acería de Mariúpol, entregando a los heridos, en la espera de un intercambio de prisioneros, que puede que se revele imposible, porque Moscú no va a negociar con nazis y Rusia no se ha distinguido históricamente por su compasión respecto a sus propios soldados o civiles. Así, por ejemplo, la implacable estrategia de tierra calcinada ante el avance napoleónico. Los franceses no encontraban aprovisionamientos y los mujiks tampoco.


Con vistas a un desenlace rápido, la gente de Putin ya está organizando como parte de Rusia el gobierno de los territorios del este y del Sur que ocupan militarmente. Quizás, en último término, viéndose obligados a renunciar a la codiciada Odesa, con mucho el principal puerto de relación comercial de Ucrania con el mundo, salida de la casi totalidad de sus exportaciones y tercera ciudad del país, puerto que pondría al alcance de la mano a la pequeña república exsoviética de Moldova, de idioma rumano, por la que Moscú ha dejado ya atisbar sus apetencias, y dejaría a Ucrania bloqueada, sin salida al mar. Así la irreconstruible Mariúpol se convertiría en ciudad turística, quizás para explotar el encanto de sus escombros y ya hay planes para utilizar la central nuclear de Zaporiya, incluso para vender electricidad al despojado enemigo ucraniano.


La urgencia consiste en que los procesos podrían invertirse. La rápida anexión estaría destinada a precipitar el fin de la guerra y no al revés, porque convertidas las zonas ocupadas en parte de Rusia, las insistentes invocaciones del arma nuclear en boca de Putin y sus adláteres encontrarían una apariencia de legitimación en la doctrina rusa al respecto: las armas nucleares tácticas o de combate pueden ser usadas en defensa de la patria. Y eso sí que es oficial y público.


El efecto Putin

Fundación Disenso. https://gaceta.es/. 21 Mayo 2022


La invasión de Ucrania ha reforzado la solidaridad entre los aliados occidentales y ha vuelto a dinamizar un hecho que Occidente había optado por olvidar. Habrá hecho falta una guerra, la destrucción de un país -un país europeo- y su probable división para que las elites dirigentes occidentales, euforizadas, por no decir dopadas, con el enfrentamiento, vuelvan a saber cuál es el sentido de su existencia.


A los finlandeses, la invasión de Ucrania les trajo desde el primer momento recuerdos -siniestros- de la Guerra de Invierno de 1939-1940, cuando consiguieron derrotar al ejército soviético, que entonces, como hace algo más de un mes, parecía invencible. Aquella guerra, y algunos de sus episodios más conocidos como la batalla de la Carretera de Raate, que se saldó con la retirada de los soviéticos, pasó a formar parte de la identidad finlandesa y ha definido desde entonces toda una actitud ante el resto del mundo y, más en particular, frente a su poderoso vecino. Es la llamada neutralidad, que en nuestro país parece ser entendida a veces como una forma de desentenderse de lo que ocurre fuera de nuestras fronteras y dar por inexistente cualquier amenaza.


No es así. La neutralidad, en este caso, es el fruto de una actitud en la que un país se arriesga consciente y deliberadamente a asumir por su cuenta el coste de su defensa. No es negación de la amenaza, sino una forma de enfrentarse a ella. Por mucho que la Guerra de Invierno marcó un hito en la puesta en práctica de la neutralidad algunos años más tarde, la actitud ya venía de antes: incluso de los más de cien años, entre 1808 y 1917, durante los cuales Rusia mantuvo a Finlandia bajo su control. Así se explica la resolución con la que los finlandeses se enfrentaron a la invasión de noviembre de 1939, con la que Stalin contaba dar una lección a un país que se había negado a cederle una parte de su territorio y el Ejército Rojo pensaba ofrecer al “padrecito” un regalo de cumpleaños, que se iba a celebrar tres semanas después de iniciada la invasión. El resultado fue una retirada deshonrosa, unos 25.000 finlandeses muertos y otros 120.000 rusos caídos.


El escenario y el guión -la invasión, la resistencia y la guerra de guerrillas- recuerdan lo ocurrido en Ucrania desde el 24 de febrero. Tal vez por eso, muchos nórdicos comprendieron pronto que la invasión era un paso sumamente arriesgado, que podía desembocar en una situación parecida a la de la Guerra de Invierno. La propia neutralidad de Finlandia, por su parte, trajo aparejado un considerable esfuerzo en defensa. Los finlandeses no se relajaron ni siquiera tras la caída del Muro de Berlín. El servicio militar no ha dejado nunca de ser obligatorio. La artillería está entre las mejores de la Europa occidental y otro tanto ocurre con sus mecanismos de ciberdefensa. También poseen algunos de los misiles más avanzados y siempre, mucho antes de dar el paso de renunciar a la neutralidad e integrarse en la OTAN, los finlandeses se han preocupado de que sus equipos sean compatibles con los de la Alianza Atlántica. En otras palabras, aunque teniendo en cuenta la natural colaboración con el resto de las democracias liberales europeas -algo que corroboró el ingreso en la UE en 1995 -y respetando su posición de neutralidad-, los finlandeses no olvidaban que vivían en un mundo peligroso y mantenían las puertas abiertas a una posible colaboración con Occidente.


La invasión de Ucrania ha cambiado la situación, y la adhesión a la OTAN, apoyada por cerca de un 20% de la población semanas antes de la guerra, ha llegado a primeros de mayo al 76%. La petición de ingreso, junto con la de Suecia, no significa que Finlandia renuncie a su propia defensa. Significa que ahora prefiere contar con aliados externos y que evalúa que la defensa de su territorio y su independencia requiere su integración en una organización política militar multinacional.


Encontramos así, de nuevo, el doble efecto que la invasión de Ucrania está teniendo en la opinión pública y la actitud de las democracias occidentales.


Por un lado, ha puesto de relieve algo olvidado durante años, como es la relevancia del patriotismo -el amor y la lealtad al propio país-, y su vigencia actual. Los ucranianos luchan por la libertad y los derechos humanos, como se suele decir, pero lo hacen porque casi naturalmente han decidido luchar por su independencia y por lo que consideran su forma de vida… su casa. Y es con eso con lo que ha tropezado el ejército ruso: como en Finlandia en 1939, los ucranianos se han levantado contra el invasor por sentido de dignidad y por respeto a sí mismos. Es un recuerdo inequívoco de la realidad nacional, que contradice con rotundidad trágica esa pendiente, al parecer inevitable, como si fuera el fruto del sentido de la Historia, según la cual las naciones van disolviéndose poco a poco: en nuestro caso, hasta que los que pertenecemos a Europa nos instalemos de una vez por todas en ese proyecto europeo que habrá borrado por fin las diferencias, las peculiaridades o la identidad de cada país. No parece que los ucranianos hayan aceptado el sacrificio al que se enfrentan para luego renunciar a su nacionalidad.


Por otro lado, el incansable llamamiento de los patriotas ucranianos a los aliados occidentales, y el inminente ingreso de Finlandia, como el de Suecia, en la OTAN ponen de relieve el valor de las organizaciones como esta. Su fuerza se basa, como acaba de quedar demostrado, en que asegura la defensa de un orden democrático liberal mediante la movilización y la coordinación de las fuerzas nacionales, movidas a su vez por una solidaridad que en el fondo requiere el respeto al amor y de lealtad a su país. Desde esta perspectiva, la OTAN configura y planea formas de colaboración muy distintas a otras organizaciones, y no sólo por la dimensión militar, intrínseca a la organización, sino también por la importancia que tiene el principio de nación.


La invasión de Ucrania ha reforzado la solidaridad entre los aliados occidentales y ha vuelto a dinamizar un hecho que Occidente había optado por olvidar. Habrá hecho falta una guerra, la destrucción de un país -un país europeo- y su probable división para que las elites dirigentes occidentales, euforizadas, por no decir dopadas, con el enfrentamiento, vuelvan a saber cuál es el sentido de su existencia. Habrá que ver si se muestran sensibles a lo que ha vuelto a primer plano, así como a la novedad absoluta de los retos que plantea la situación.


La hora de los recortes

EDITORIAL. libertad digital. 21 Mayo 2022

El Estado español debía en marzo la friolera de 1,453 billones de euros. Se trata del 117,7% del PIB y de la cifra más desorbitada de la historia. Lejos de intentar frenar este endeudamiento sin precedentes, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha desentendido de cualquier ortodoxia o responsabilidad en el manejo de las cuentas públicas.


Con la excusa de la pandemia, el Ejecutivo social-comunista está dilapidando el dinero de los contribuyentes aprovechando que Bruselas tiene suspendidas las reglas fiscales. Lamentablemente, la Comisión Europea decidía esta semana que los miembros de la Unión no van a estar supeditados a ningún objetivo de deuda o déficit público hasta 2024. Bien es cierto que los Estados no han tenido reparos en incumplir estos topes sistemáticamente, renegociándolos con Bruselas en mitad de cada ejercicio sin rubor. Pero ahora, con la ausencia total de reglas, la anarquía presupuestaría se ha convertido en el hábitat ideal para los políticos más depilfarradores y manirrotos de Europa. Y en estas materias Sánchez no tiene rival.


Por tanto, como consecuencia de los menores ingresos y los mayores gastos, la deuda del último año se ha elevado en 60.875 millones de euros. El Gobierno lleva tensionando las cuentas públicas desde mucho antes de que el coronavirus, la inflación o Putin salieran a escena. Tanto es así que Sánchez ha cargado a los españoles con una deuda adicional de 20.000 euros por hogar desde que llegara al Gobierno, en 2018.


Hasta ahora las consecuencias de este irresponsable nivel de endeudamiento estaban camufladas bajo las compras masivas de la deuda de los Estados por parte del BCE, así como por sus artificiales políticas de tipos bajos, que han estado permitiendo al Gobierno pagar muy poco en concepto de intereses. Pero con la inflación desbocada el BCE orquesta ya una subida de tipos este año y una reducción del programa de compras de deuda, que revelará la verdadera confianza de los mercados internacionales en la economía española.


"Somos la gran economía del euro que peor lo ha hecho", se lamentaba esta semana el Banco de España, tumbando por completo la gestión económica del Ejecutivo. El organismo que dirige Hernández de Cos hacía estas declaraciones en la presentación de un demoledor informe que alerta de que la deuda pública podría desbocarse hasta el 140% del PIB si los social-comunistas no cesan en su empeño de aplicar políticas tan electoralistas y desestabilizadoras como indexar las pensiones al IPC con este indicador en máximos. Las tensiones financieras están disparadas y sólo reduciendo el gasto público se puede revertir esta deriva. A ver cómo venden los social-comunistas y sus palmeros mediáticos los recortes que van a tener que ejecutar.


Sánchez es un petardo explosivo

MARIA RUIZ. Okdiario. 21 Mayo 2022


O un cohete borracho. No son apreciaciones del cronista. Pertenecen al libreto de una antigua función teatral -no recuerdo el autor- que califica con estos desdenes al protagonista de la obra, un señorito mal criado que, a base de cometer toda serie de fechorías (juego desbocado, placeres sin cuento, derroches mujeriles…) estaba dejando a su familia en las puñeteras raspas. Encima, el tipejo era un prestidigitador de la mentira, y en el colmo de sus actuaciones, se distinguía por volcar sobre los demás la responsabilidad, culpabilidad, más bien, de todos sus desmanes. En un momento, ya casi la final, del teatro, el sujeto respondía así a la madre que le afeaba, con mucho tino y dolor sus actuaciones. Decía a su progenitora: “El dinero que me gasto yo es el que vosotros robasteis a los pobres con vuestros negocios”. La madre, llorosa, le dejó por imposible,


Recordaba el cronista esta obra de juventud, escuchando, atónito, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Castejón, insultando a sus policías y guardias civiles, con un ultraje tomado directamente del vocabulario procaz de sus socios de Gobierno: los golpistas de octubre de 2017. El improperio fue festejado por los parlamentarios del PSOE que, al mando del cenizo Simancas, prorrumpieron en una ovación de minutos sólo semejante a la que minutos antes habían realizado cuando su jefe, el petardo explosivo que aún okupa la Presidencia del Gobierno, llamó “mangantes” a los diputados del Partido Socialista. Es este hombre el que, con un desahogo sin igual, lleva años imputando al PP una catarata de improperios que, en atención a sus propias manifestaciones: “Les inhabilitan para gobernar”.


La situación de Sánchez es de psiquiatra. En un manual de esta especialidad, muy sintético, que aún guardo de los tiempos estudiantiles, se alertaba sobre las desmedidas reacciones que puede adoptar un individuo que se cree acosado, y que no admite, desde su patología narcisista, que nadie se atreva a criticarle, menos aún pedir su salida. El aviso sirve para la ocasión. Ya va por dos veces que en la misma sede de la soberanía popular, Sánchez injuria a su antecesor, Mariano Rajoy y a todo su gobierno, con un término de juzgado de guardia: “mangantes”. Habla de corrupción el preboste de un partido, el Socialista que es el único que tiene condenado nada menos que a dos de sus presidentes (también presidentes de la Junta de Andalucía) como cómplices de un monumental desfalco: los cientosmillones que se llevaron para rabizas y drogas todos sus colaboradores.


Pero eso, con ser grave, demoledor, es menos importante que la constancia de este personaje falaz, que cada día da un paso más en sus insidias, en su perversidad, en sus mentiras contra todo el que osa contradecirle. Ya manifiestan los psiquiatras que un sujeto en esta situación es, literalmente, “capaz de cualquier cosa”. También son muchos los observadores y analistas, que alertan sobre los comportamientos próximos de Sánchez: “A medida que vaya oteando su fracaso electoral y su marcha del poder, más acentuará sus dicterios contra la oposición y más se rendirá a los socios que, por puro provecho, le mantienen en La Moncloa”. Nos encontramos, pues, ante un político muy peligroso, al que golpea la economía, y ya no encuentra crédito ni siquiera entre sus pasados electores, ¡qué decir del Banco de España que le ha puesto a caer de un burro, o de los organismos internacionales que, en sus medidos, pero irrebatibles lenguajes, ya no le conceden el menor vestigio de fiabilidad.


Veáse por ejemplo, las cauciones que está tomando la dirección de la OTAN cara a su reunión veraniega en Madrid. Al respecto me indica un diplomático que conoce muy bien el funcionamiento interno de la Alianza Atlántica: “Lo que le advierte a nuestro Gobierno en público es la mitad de los temores que albergan sus jefes en privado”.


Desde luego, los pronósticos en ningún modo son positivos para nuestro injurioso cohete. Sus correligionarios, que todavía conservan a trancas y barrancas el carné del PSOE, no pueden creerse que, en su megalomanía, esté preparándose algún puesto de importancia en Europa o en el mundo, porque, según avanzan estos observadores, el tipo en cuestión ya tiene decidido no comparecer más en las urnas para no llevarse un varapalo similar al que le aventan las encuestas en las venideras elecciones de Andalucía.


Un periodista, de corazón siempre rojo, lo que nunca le ha impedido una cierta neutralidad intelectual, me señala: “No te engañes: ya tienen preparada en Moncloa la respuesta a la posible hipotética hecatombe del 19 de junio”. “¿Cuál?” pregunto. Responde: “Dirán que unos comicios regionales nada tienen que ver con los generales y apostarán a que una recuperación de la economía que, dicho sea al paso, no se percibe por parte alguna, devolverá las cosas a su sitio y el PSOE volverá a ganar”.


Como se ve, este hombre no es sólo un cohete borracho más peligroso que un mono con una navaja barbera en la mano, tampoco únicamente un petardo explosivo, capaz de estallar en los pies de barro de la gobernación española; es más, es un individuo ya enfermo pernicioso en el trance de practicar una estrategia de tierra quemada, es decir, coloquialmente esto: “Para lo poco que me queda en el convento, me meo dentro”. No sólo va a continuar rindiéndose a los enemigos de la Patria (concepto, por cierto, incluido en nuestra vigente Constitución) sino que pretende terminar subvirtiendo a toda prisa el orden social y moral que durante siglos ha asegurado la permanencia de España como Nación. No hay nada, ni nadie que resista a sus invectivas soviéticas. Arrasará con todo antes de que, de una vez por todas, el país le condene a galeras y algún juez tenga la decencia de conducirle al banquillo. Acompañado de dos jueces: los siniestros cómplices, Margarita Robles y el pequeño Marlaska, Sánchez es un sujeto nocivo para España, es un petardo explosivo y un cohete borracho. Todo sepultado bajo ese hortera traje azulillo que parece rescatador de un mercadillo aldeano.


Petardo y bomba de plutonio
Nota del Editor 21 Mayo 2022


El dr cum fraude es un petardo en el sentido del diccionario


1. m. y f. despect. coloq. Persona pesada, aburrida o fastidiosa.

2. m. y f. despect. coloq. Persona poco competente en su cometido.

3. m. Tubo de cualquier materia no muy resistente que se rellena de pólvora u otro explosivo y se liga y ataca convenientemente para que, al darle fuego, se produzca una detonación considerable.

4. m. Estafa, engaño, petición de algo con ánimo de no devolverlo.

6. m. despect. coloq. Cosa de mala calidad.

7. m. despect. coloq. Cosa pesada o aburrida.

ser alguien un petardo

1. loc. verb. coloq. Col. Ser causa de detención, embargo o suspensión de la acción.


Pero lo grave es que es una bomba de plutonio que está explosionando todo lo que formaba parte de la España buena y convirtiéndola en cenizas radioactivas.


Algo huele a podrido en Moncloa

JIMMY GIMÉNEZ-ARNAU. Okdiario. 21 Mayo 2022


El poder absoluto embriaga e intoxica por igual a déspotas y narcisistas. Sánchez, y su circense “¡más todavía!”, unifica el binomio, sin importarle ser un tirano con veleidades. Cree que, gracias a su inteligencia y a su integridad, aptitudes de las que carece, logrará lo que se propone: arruinar España y convertir una gran nación en un zoco de zafios mercaderes que lo sostienen en el poder. Pero volvamos al binomio. El ególatra dedica tanta atención a sí mismo que no encuentra un sólo segundo para empatizar con el pueblo. Y el tirano, no sabe, no contesta, ni se somete a las leyes. La sabia jerga agropecuaria lo define como un choto con dos madres, pues le da lo mismo mamar de la ubre del abuso, que mamar de la ubre de la vanidad.


En resumen, tenemos a un choto presidiendo el Gobierno. ¿Quién cree que es este hortera, este ignorante en asuntos económicos -por algo plagió su tesis- que ha elevado la deuda pública de España, a 1.453 millones de euros? ¿Quién es para decirle algo a don Juan Carlos I, que trajo la democracia tras los años de hierro de la dictadura?, ¿quién se cree que es tan ridículo personaje para marcarle, a un todo un rey de España los días exactos que puede permanecer entre los españoles? ¿Cómo se atreve a decirle al Rey Felipe VI, las horas que le permite estar con su padre, mientras el bellaco azuza a los ministros comunistas del Gobierno a que ofendan a los monárquicos? ¿Aún no se ha enterado de que España es una Monarquía parlamentaria o constitucional, desde 1978?


La recuperación económica, de la que se pavonean Sánchez, Calviño y Díaz, se ha convertido en un tremebundo desastre económico. El Banco de España contradice su falsa euforia y presagia, en su informe anual, previsiones negativas, y añade otras más dramáticas, respecto a la deuda pública (ya citada). Se habla del déficit, de la inflación y del insostenible gasto público, con las pensiones disparadas y una Administración gigantesca, sumida en un derroche sin freno. Los millones que dilapidan sus incompetentes ministros morados en meras chorradas, ponen los pelos de punta, pero Sánchez permite el atraco. Sin su apoyo, no podría acabar la legislatura. He aquí otra modalidad de impuesto revolucionario.


Y ahí sigue el necio, cabreando a la gente. Las dos últimas indecencias que se le han ocurrido, es denigrar a la Policía y a la Guardia Civil, llamándoles piolines, cuando arriesgan sus vidas para protegernos. Podría subirles el sueldo, como prometió que haría. Un agente habla por boca de los policías nacionales de la UIP y de sus hermanos Guardias Civiles del GRS y me cuenta: “Los que Sánchez llama piolines somos los que velamos por su seguridad en sus vacaciones, en Las Marismillas o en el Palacete de Lanzarote, rodeado de amigos pelotas y trepas”, a los que también dan seguridad nuestros magníficos Guardias Civiles y Policías y a los que el sátrapa tilda de piolines, los mismos que le sacaron las castañas del fuego enfrentándose a los golpistas catalanes, en el 2017. Vamos con su última indecencia. Va a crear la Policía Fiscal, otro invento nazi para acabar de jodernos. Por no decir todo, algo huele a podrido en Moncloa.


El Banco de España desmonta la farsa económica del Gobierno

JOSÉ MARÍA ROTELLAR. Okdiario. 21 Mayo 2022


El Banco de España, en la publicación de su informe anual, ha desmontado la farsa económica que el Gobierno del presidente Sánchez trata de hacernos ver. Para El Ejecutivo, todo es de color de rosa: somos los que más crecemos, los que más empleo creamos y los que más sólidamente están cambiando su estructura económica hacia una más productiva. Todo ello es falso, y el Gobierno lo sabe, pero trata de aprovechar esa ilusión creada en el corto plazo para enviar la imagen de economía sólida.


Sin embargo, las mentiras tienen muy corto recorrido, y todas las instituciones, nacionales e internacionales, están dejando al descubierto las flaquezas de la economía española, que Sánchez acrecienta por su incapacidad para llevar a cabo las reformas estructurales que necesita España, pues antepone su permanencia en el cargo al interés general, ya que no se atreve a agilizar nuestra economía porque depende de los votos de la extrema izquierda, a la que tiene en su Gobierno, de los independentistas y de los herederos del antiguo brazo político de la banda asesina ETA.

El último en dejar en evidencia el fracaso de la política económica del Gobierno ha sido, como decía al inicio del artículo, el Banco de España, que ha asegurado que España ha sido la que peor lo ha hecho de todas las grandes economías de la zona euro.


Este comentario, por cierto, ha molestado especialmente al ministro Escrivá, que ha llegado a atacar al Banco de España al decir que en sus análisis no hay mucho fundamento, en lo que constituye un ataque inaudito a una institución como es el Banco de España. Es una muestra más de que este Gobierno no acepta ninguna crítica ni demuestra mucho respeto formal por ninguna institución si ésta no lo aplaude. Lamentable.


En dicho informe, se analiza cómo España se rezaga, se queda atrás, respecto del conjunto del área del euro: en el ITR-2022, la actividad económica en España todavía estaba 3,4 puntos porcentuales por debajo del nivel observado antes de la pandemia, mientras que en el conjunto de la eurozona estaba 0,4 puntos por encima del nivel anterior a la pandemia. Por ello, el Banco de España considera que nuestro país no va a recuperar el nivel de su economía previo a la pandemia hasta finales de 2023, mientras que la zona euro sí que lo ha hecho.


Asimismo, no comparte la idea deslizada por el Gobierno de que haya cambiado la estructura productiva de España, para afirmar que el INE no mide bien, por ello, el crecimiento. El Banco de España considera que no se ha dado ese cambio, con lo que la estructura para la medición del PIB es correcta.


Del mismo modo, considera que la inflación se encontrará por encima del 7% de media y que ello provocará grandes tensiones y un gasto y déficit nunca visto por el efecto que tendrá en las pensiones, al revalorizarse ahora por el IPC (el Gobierno derogó el factor de sostenibilidad que introdujo el PP), de manera que si no se reforma el sistema y las revisiones de las pensiones no se incluyen en un pacto de rentas, la presión del gasto será insoportable.


Ese empeoramiento de la economía lo recogerá el Banco de España próximamente, ya que anticipa que en junio revisará a la baja la previsión de crecimiento de España, debido a la fuerte desaceleración ocurrida en el ITR-2022.


Dicha ralentización viene muy marcada por el hecho de que el consumo privado no está avanzando bien, debido, posiblemente, a la precaución de los hogares por empeoramiento de expectativas (en las rentas altas) y por agotamiento del ahorro debido al sobrecoste de la inflación (en las rentas bajas), que hace que no se canalice hacia un mayor consumo.


Y es que, estima que la inflación está afectando mucho a toda la población, especialmente a las rentas bajas, que gastan casi toda su renta en consumo y, por tanto, la subida de precios les afecta más. Mientras, Sánchez, de manera inconcebible, se niega a deflactar el IRPF y a bajar impuestos).


Y también desmonta el Banco de España el mantra del Gobierno acerca del empleo, ya que cree que se irá ajustando a la evolución económica y que el mayor crecimiento actual puede deberse, entre otras razones, a la contratación de más personas para un mismo puesto respecto de las que antes de la pandemia lo realizaban, debido a las exigencias derivadas de las restricciones.


En definitiva, un varapalo más a la política económica del Gobierno y a su distorsión de la realidad económica, a la que se aferra para no hacer absolutamente nada, tratando de sobrevivir con la esperanza de que en un año y medio pueda producirse algún hecho que impulse el crecimiento económico. Mientras, conduce a España, tal y como ya hizo Zapatero, al empobrecimiento y la ruina.


Cuando a Sánchez le dicen que no salga a la calle es que la calle no le quiere

OKDIARIO. 21 Mayo 2022


Los servicios de seguridad de La Moncloa, encargados de la protección del presidente, han recomendado al equipo de Pedro Sánchez que evite los paseos por la calle durante la campaña andaluza. No se trata de evitar los abucheos, sino situaciones más graves como alteraciones del orden público o, incluso, agresiones físicas. De modo que, en la medida de lo posible, Sánchez no recorrerá la calles de las ciudades y pueblos andaluces a pie. Por ahora, todos los actos que de momento tiene planificados el líder del PSOE en la campaña andaluza son en grandes recintos. Que Sánchez se prodigue más o menos en Andalucía dependerá, como informó OKDIARIO, de cómo vayan los sondeos internos. Si Juan Espadas, candidato del PSOE con el apoyo del presidente, no evoluciona favorablemente, Sánchez cubrirá el expediente de manera discreta, viajando a Andalucía lo justo.


Parece obvio que Andalucía ya no es aquel territorio granero de votos del socialismo y que, aunque el PSOE siga gobernando en numerosos municipios, ya no se siente tan seguro como antaño. Por otra parte, el clima de crispación es muy alto como consecuencia del impacto de la crisis en sectores amplios de una sociedad que reprocha al Gobierno socialcomunista su incapacidad manifiesta para paliar la situación que padecen miles de familias. En este contexto, que los servicios de seguridad de La Moncloa recomienden a Sánchez que no salga a la calle es la prueba del nueve de que entre el discurso de la España feliz de Pedro Sánchez y la España real hay un trecho muy largo. De alguna manera, la recomendación a Sánchez de que se abstenga de pasear por pueblos y ciudades supone la confirmación de que su discurso propagandístico no ha calado. Es más, puede provocar, incluso, mayor rechazo. La señal de que Sánchez no convence es que ya no puede darse aquellos baños de masas de antaño. Por algo será.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

 

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