Recortes de Prensa Jueves 20 Noviembre 2025
La propuesta de paz de EEUU para Ucrania
implica la cesión de territorio y la reducción de su ejército
Henar
Andrés. Madrid. el mundo.
20 Noviembre 2025
Estados Unidos habría comunicado a Volodímir Zelenski que Ucrania debe aceptar un marco para la paz elaborado por Washington y Moscú que incluiría la cesión de territorio a Rusia y la reducción de su ejército, según fuentes consultadas por Reuters.
El posible acuerdo llega en un momento delicado para Zelenski, que enfrenta avances rusos en el este y un escándalo de corrupción interno. El presidente ucraniano, de visita en Turquía, pidió un liderazgo estadounidense "fuerte y eficaz" para poner fin a la guerra. Mientras tanto, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, afirmó que el fin del conflicto requerirá "concesiones difíciles" por ambas partes.
Según Axios, el plan estadounidense contemplaría que Ucrania ceda zonas del este que actualmente no controla a cambio de garantías de seguridad frente a futuras agresiones rusas.
9:25
Zelenski afirma que hay 22 desaparecidos en Ternópil tras el ataque ruso que dejó 26 muertos
"Durante toda la noche, nuestros rescatistas trabajaron en Ternópil, y las operaciones de búsqueda y rescate continúan. Veintidós personas siguen desaparecidas; el esfuerzo por encontrarlas persiste. Más de 230 socorristas de nueve regiones de Ucrania se han desplegado en la zona. En algunas áreas, debido a la grave destrucción y fragmentación de las estructuras, solo se puede trabajar manualmente, lo que dificulta la búsqueda. Hasta el momento, se confirma el fallecimiento de 26 personas, entre ellas tres niños. Mis condolencias a sus familias y seres queridos", ha escrito Zelenski en la red social X.
9:10
Kallas: Cualquier plan de paz para Ucrania necesita a Kiev y Europa
La paz en Ucrania solo puede lograrse con los europeos y los ucranianos, afirmó este jueves la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, en respuesta al nuevo plan de paz impulsado por Estados Unidos.
Washington elaboró una propuesta de paz para Ucrania que contempla que Kiev ceda territorio y reduzca a la mitad su ejército, dijo a la AFP una fuente al tanto del asunto el miércoles.
"Para que un plan funcione, es necesario que los ucranianos y los europeos se impliquen, eso está muy claro", declaró la funcionaria a la prensa en Bruselas. "Tenemos que entender que en esta guerra hay un agresor y una víctima. Por lo tanto, no hemos oído hablar de ninguna concesión por parte de Rusia", añadió.
8:41
Rusia derriba 65 drones ucranianos
El Ministerio de Defensa de Rusia ha informado de que sus defensas antiaéreas rusas derribaron un total de 65 drones ucranianos durante la pasada madrugada. La mayoría de ellos se concentraron en las regiones de Vorónezh (18), Riazán (16) y Bélgorod (14).
Otros siete drones fueron interceptados en Tula, cuatro en Briansk, tres en Lípetsk, dos en Tambov y uno en la región ucraniana de Crimea, anexionada por Rusia en 2014.
Ayer, Defensa aseguró que también derribaron 65 drones ucranianos sobre cuatro regiones rusas y los mares Negro y de Azov. El mismo día, las autoridades prorrusas de Donetsk, anexionada en 2022, admitieron que el 65 % de la población de la región sigue sin luz tras ataque ucraniano con drones y misiles del martes.
8:30
Los drones ucranianos dejan sin luz a más de 16.000 personas en Kursk
Unas 16.000 personas se quedaron sin electricidad en la región rusa de Kursk tras un ataque de drones ucranianos, informó este jueves el gobernador regional Alexandr Jinshtéin.
"Anoche el enemigo atacó subestaciones eléctricas en la zona fronteriza (con Ucrania). El ataque dejó sin luz a más de 16.000 personas en los distritos de Glushovski, Rylski y Korenevski", comunicó Jinshtéin en su cuenta de Telegram. El gobernador añadió que en Rylski se conectó el suministro eléctrico de emergencia.
Medios independientes también informaron sobre un posible ataque contra la refinería de petróleo de Riazán, región vecina de Moscú. Su gobernador, Pável Malkov, señaló en sus redes sociales que había sido dañada una empresa, aunque no ofreció más detalles. "La caída de escombros provocó un incendio en un negocio. Según informes preliminares, no se registraron víctimas y se está evaluando el daño material", explicó.
8:20
Estados Unidos presiona a Ucrania para aceptar un plan de paz que implica ceder territorio
Estados Unidos habría comunicado a Volodímir Zelenski que Ucrania debe aceptar un marco para la paz elaborado por Washington y Moscú que incluiría la cesión de territorio a Rusia y la reducción de su ejército, según fuentes consultadas por Reuters.
El posible acuerdo llega en un momento delicado para Zelenski, que enfrenta avances rusos en el este y un escándalo de corrupción interno. El presidente ucraniano, de visita en Turquía, pidió un liderazgo estadounidense "fuerte y eficaz" para poner fin a la guerra. Mientras tanto, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, afirmó que el fin del conflicto requerirá "concesiones difíciles" por ambas partes.
Según Axios, el plan estadounidense contemplaría que Ucrania ceda zonas del este que actualmente no controla a cambio de garantías de seguridad frente a futuras agresiones rusas.
La UE recalca que cualquier paz en
Ucrania debe ser "justa y duradera" y contar con Kiev y los
europeos
Agencias. www.diariosigloxxi.com. 20
Noviembre
2025
La Unión Europea ha recalcado este jueves que cualquier plan de paz en Ucrania debe perseguir una solución "justa y duradera" al conflicto y contar con Kiev y los países europeos, después de conocerse que Estados Unidos y Rusia trabajan en nuevo plan de 28 puntos que incluye concesiones de Ucrania como cesión de su territorio y reducción del tamaño de su Ejército.
"Los europeos siempre hemos apoyado una paz duradera y justa, y acogemos con satisfacción cualquier esfuerzo para lograrla. Por supuesto, para que cualquier plan funcione, es necesario que los ucranianos y los europeos estén implicados", ha señalado la Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, que ha admitido que ningún cargo europeo ha participado en la elaboración de estos puntos para la paz.
Frente a la iniciativa de la Administración de Donald Trump, que sostiene que ambas partes deben hacer concesiones para lograr el fin del conflicto, la jefa de la diplomacia europea ha subrayado que en Ucrania "hay un agresor y una víctima" y ha lamentado que Rusia no ha realizado ninguna concesión desde que inició su invasión militar en febrero de 2022. "Si Rusia realmente quisiera la paz, ya habría aceptado un alto el fuego incondicional hace tiempo, mientras que esta noche volvemos a ver bombardeos contra civiles", ha afeado.
En la misma línea, varios ministros de Exteriores han recalcado la importancia de que los países europeos participen de las negociaciones para una salida a la guerra en Ucrania, después de haber sido el principal apoyo político y financiero a Kiev desde la agresión rusa.
El titular polaco, Radoslaw Sikorski, ha criticado algunos aspectos del plan en el que trabajan Washington y Moscú como la imposición a Ucrania de reducir sus Fuerzas Armadas. "Como Europa, exigimos participar en estas decisiones y, en mi opinión, la capacidad de defender a las víctimas no debería verse limitada", ha señalado, para recordar que la seguridad europea estará marcada por el resultado de la guerra en Ucrania.
De lado de España, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha calificado el plan entre estadounidenses y rusos de "presentación de ideas" en la que ni España ni la UE está implicada. También ha lamentado que no parte de un alto el fuego en el terreno y ha defendido que la posición de Europa tiene que estar "en el centro" de las discusiones sobre Ucrania.
"Cualquier propuesta de paz creíble, justa y duradera la UE la apoyará, pero eso tiene que empezar por un alto el fuego incondicional. De las ideas que he oído, nada de eso está encima de la mesa", ha criticado, para insistir en que cualquier solución a la guerra debe "respetar la integridad territorial y la soberanía de Ucrania" y "respetar la capacidad de Ucrania para mantener su seguridad", en referencia a la intención de limitar el tamaño del Ejército ucraniano.
Su colega danés, Lars Lokke Rasmussen, ha explicado que la UE tiene que aclarar las bases de los puntos de paz, tras apuntar que por el momento solo llegan "rumores" desde Estados Unidos. "Es importante destacar que no se puede traer la paz a Ucrania sin los ucranianos y los europeos. Por eso apoyamos firmemente a nuestros amigos ucranianos", ha asegurado, para reiterar que la posición original de Donald Trump era aprobar un alto el fuego en Ucrania y para eso "el único problema es Vladimir Putin".
El plan que elaboran Washington y Moscú para poner fin a la guerra en Ucrania ha aterrizado a última hora en un encuentro de ministros de Exteriores europeos en el que debatirán más medidas para estrechar el cerco a la flota fantasma que emplea Rusia para sortear las sanciones económicas, así como formas para mantener el apoyo continuado a Ucrania cuando la Comisión Europea ha dado pasos para desbloquear el préstamo de reparación usando la liquidez de los activos rusos.
Los
cinco puntos del plan de paz para Ucrania diseñado por EEUU y Rusia
a espaldas de Kiev
Kiev renunciaría a amplias zonas
de Donetsk que ni siquiera están ocupadas ahora por Rusia, reduciría
su ejército a la mitad y no podría entrar en la OTAN
Antonio
Fernández. la razon. 20 Noviembre
2025
Kiev y Bruselas han sido marginadas de las conversaciones que Estados Unidos y funcionarios de alto rango rusos han puesto en marcha en secreto para poner fin a la guerra de Ucrania y diseñar una arquitectura de seguridad en Europa sin contar con la propia Europa. Según revelaron fuentes estadounidenses y rusas al medio americano Axios, existe un borrador, compuesto por 28 puntos, que se inspira en el acuerdo de Gaza y que busca no solo acabar con la guerra sino también redefinir las relaciones entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania.
Aunque los detalles aún no están del todo claros, el plan aborda temas como la paz en Ucrania, las garantías de seguridad para las partes involucradas, la seguridad europea en su conjunto y las futuras relaciones diplomáticas entre Washington, Moscú y Kiev. Persisten dudas sobre cómo se tratarán cuestiones especialmente sensibles, como el control territorial en el este de Ucrania, donde las fuerzas rusas han avanzado recientemente pero siguen lejos de alcanzar las exigencias territoriales históricas del Kremlin.
El enviado de Trump, Steve Witkoff, está liderando la redacción del plan y ha mantenido largas reuniones con el alto funcionario ruso Kirill Dmitriev, director del fondo soberano de Rusia y figura central en la diplomacia relacionada con Ucrania. Dmitriev confirmó que pasó tres días reunido con Witkoff en Miami a finales de octubre para trabajar intensamente en el documento. Señaló sentirse optimista respecto al proceso, y afirmó que por primera vez percibe que la posición rusa está siendo escuchada con atención por parte de Estados Unidos.
1. Garantías para Rusia
El plan busca trastocar por completo el equilibrio militar en Europa. Rusia exige que sus preocupaciones de seguridad, especialmente la ampliación de la OTAN y el despliegue de armamento occidental cerca de sus fronteras, queden negro sobre blanco en el documento. EEUU estaría negociando un plan que incluiría garantías de que Ucrania no podrá entrar en la OTAN y de que su territorio no podrá albergar instalaciones militares extranjeras. Esta reestructuración pretende ser un marco duradero que incluya no solo a Ucrania, sino a toda Europa.
2. Concesiones territoriales y militares duras para Kiev
Según el diario Financial Times, el borrador obligaría a Kiev a renunciar a amplias áreas de Donetsk que ni siquiera están ocupadas actualmente por Rusia, lo que equivaldría a aceptar una pérdida territorial por adelantado. Además, Ucrania recortar su ejército a la mitad, lo que limitaría su capacidad defensiva de cara a futuros intimidaciones del vecino ruso. Este punto es considerado por muchos en Kiev como una renuncia directa a la soberanía nacional y contraviene la posición oficial de Kiev y de sus aliados europeos.
3. No a la ayuda militar occidental
El plan secreto prohíbe que tropas de países aliados puedan pisar terreno ucraniano, incluso si se tratara de misiones de entrenamiento o defensa. También impediría a Ucrania recibir armas que permitan golpear objetivos dentro de Rusia, como misiles de largo alcance. En otras palabras, Ucrania quedaría sin opciones para disuadir futuros ataques, y su seguridad dependería de acuerdos políticos más que de capacidades militares.
4. Adoptar el ruso como idioma
cooficial
El borrador impondría cambios internos en la
identidad del Estado ucraniano. La lengua rusa pasaría a ser
cooficial, lo que revertiría muchas políticas lingüísticas
adoptadas desde 2014. Además, la Iglesia Ortodoxa rusa, que fue
expulsada de varias regiones y está muy vinculada al Kremlin,
recibiría reconocimiento legal. Para muchos expertos, este punto
forma parte de la estrategia rusa de "influencia blanda"
para mantener control político dentro de Ucrania.
5. Redefinir las relaciones entre EEUU, Rusia y Ucrania
Europa y Ucrania no han participado en la elaboración del plan, que se está negociando sobre todo entre Washington y Moscú. EEUU considera la propuesta "razonable" y cree que Zelenski, debilitado por la situación militar y la corrupción interna, podría verse presionado a aceptarla. El plan aspira a crear un nuevo marco de relaciones trilaterales donde Washington y Moscú definan los límites estratégicos y las condiciones del acuerdo, presentándolo a Kiev como una decisión ya tomada.
España tiene el segundo estado de
bienestar más ineficiente de la OCDE: más gastos y peores
resultados
Pagamos más impuestos pero obtenemos unos
resultados cada vez más decepcionantes en cuanto a empleo, sanidad,
educación...
Diego Sánchez de la Cruz. libertad digital.
20 Noviembre 2025
Un nuevo informe publicado por el Institute of Economic Affairs pone de manifiesto el profundo error en que incurren quienes, dando por buena la propaganda del gobierno socialista de Pedro Sánchez, asocian un mayor gasto público con niveles más altos de bienestar.
En efecto, la narrativa dominante en el discurso de Moncloa, repetida a diario por su muy subvencionado equipo de opinión sincronizada, asume que más Estado equivale a más bienestar. Desde la sanidad hasta la educación, pasando por las políticas activas de empleo, la premisa implícita es simple: un sector público más grande garantiza mejores resultados sociales. Sin embargo, los datos comparados cuentan una historia muy distinta.
Así, un nuevo análisis internacional realizado por Nima Sanandaji y Stefan Fölster encuentra que, tras analizar 23 economías avanzadas (todas ellas con más de un millón de adultos y datos homogéneos desde 2010 hasta nuestros días), España se sitúa en el puesto 22 en términos de bienestar, solamente por delante de Grecia. Y todo ello teniendo en cuenta que el nuestro es uno de los países que más ha aumentado la presión fiscal y el peso del gasto público.
La comparación no se basa en percepciones ni en discursos ideológicos, sino en resultados medibles: salud (esperanza de vida, mortalidad evitable, calidad sanitaria), educación (calificaciones obtenidas en el informe PISA, mediciones de aprendizaje real y competencias), empleo (tasa de paro ajustada por el nivel formativo de los trabajadores que sufren el desempleo) y exclusión social (indicadores de carencia material, riesgo de marginación o pobreza, etc).
Cada país recibe una nota del 1 al 10 en todas estas dimensiones. Partiendo de dicho planteamiento, España apenas obtiene 4 puntos, mientras que los países con mejores resultados alcanzan calificaciones mucho mejores, como vemos al evaluar el podio del ranking, ocupado por Japón (9,4/10), Corea del Sur (8/10) y Suiza (7,5). Estos tres países presentan niveles de presión fiscal de entre el 25 % y el 35 % del PIB, muy por debajo de las cotas alcanzadas en España.
España ocupa la última posición en desempleo entre personas con baja cualificación y también se encuentra en los peores puestos en paro juvenil y paro de larga duración. Esto indica fallos crónicos en las políticas activas, con una rigidez normativa y una estructura productiva que no es capaz de absorber talento ni ofrecer oportunidades de manera comparable al resto de economías desarrolladas.
Ocurre algo parecido en la educación. En PISA 2022, España retrocedió en matemáticas y lectura, situándose por debajo de la media de la OCDE. La paradoja: nunca se ha gastado tanto en educación, pero el modelo sigue priorizando inputs (es decir, incrementar los gastos de plantilla, bajar los ratios de profesor por alumno, elaborar más normativas) y no outputs (es decir, resultados). En la salud sí es cierto que España logra una esperanza de vida elevada, pero han ido a peor los indicadores que dependen directamente del manejo público, como las listas de espera, la productividad de los hospitales, etc. En cuanto a los datos de inclusión, España presenta tasas de carencia material y riesgo de pobreza superiores a la mayoría de economías de la OCDE incluidas en el informe.
El estudio muestra una correlación clara: a mayor presión fiscal, peores resultados medios en términos de bienestar. Y, en sentido inverso, a menor presión fiscal, mejores resultados en promedio. Así pues, es perfectamente posible —y de hecho, es habitual— lograr mejores estándares de bienestar con estructuras estatales menos pesadas, ya que dichas formas de gobernanza dan como resultado programas de gasto público más flexibles y mejor gestionados, con el foco en los resultados.
El estudio sugiere que España emule los ejemplos de Japón, Corea, Suiza, Australia o Nueva Zelanda, que tienen menos impuestos, más crecimiento económico, servicios públicos más eficientes y mejores indicadores sociales. Sin embargo, España aparece como el segundo país con peor desempeño, ya que acumula mucho gasto, poca productividad en su sector público y una escasa orientación al control de los resultados obtenidos en base a los desembolsos realizados.
El problema no es solo técnico, sino político y social. Un país que gasta como rico pero obtiene resultados de país rezagado tiene tres escenarios posibles: (1) cobrar más impuestos para seguir apuntalando la ineficiencia (lo cual es evidentemente indeseable), (2) mantener el modelo inalterado con el consecuente escenario de progresivo deterioro del sistema (como muestra el proceso de declive que ya vemos en sanidad y educación), o (3) una reforma profunda del sector público (orientada a mejorar resultados y no a inflar estructuras). Esta última opción es la que han seguido los países que hoy lideran el bienestar mundial.
«Españoles, Franco ha muerto»…
aunque Sánchez se esfuerce en resucitarle
OKDIARIO.
20 Noviembre
2025
Han pasado 50 años de la muerte de Francisco Franco y lo que debiera ser una figura sujeta al análisis histórico, susceptible a la crítica, obviamente, se ha convertido en un instrumento político para el Gobierno de Pedro Sánchez, la cortina de humo con la que el presidente del Gobierno pretende desviar la atención de la corrupción que rodea a su partido y su familia. Franco, para el sanchismo, no ha muerto, porque su sectaria estrategia consiste precisamente en tratar de construir un relato en el que la derrota de la izquierda en la Guerra Civil se proyecte a la España actual en forma de pureza democrática frente a unas derechas que representan la prolongación de la dictadura. En suma, una infamia y una perversión en toda regla. Franco, para la izquierda, no puede morirse políticamente, porque entonces se quedaría sin el instrumento que sirve de cobertura a esa Memoria Democrática que no es otra cosa que la voladura del espíritu de la Transición española o, por decirlo sin miramientos, la venganza del socialcomunismo por haber perdido la guerra hace casi 90 años.
Todo es un ignominioso proyecto de manipulación no sólo histórica, sino también emocional, porque mantener vivo a Francisco Franco sólo sirve para abrir las heridas de una sociedad que hace tiempo que enterró la figura del dictador, aunque obviamente eso no significara, en absoluto, prescindir del recuerdo crítico de su mandato. Lo de Sánchez es otra cosa. El hecho de que en su memoria no quepa, por franquista, la figura de su abuelo materno revela la catadura moral del personaje. Eso es lo que resulta inquietante en el presidente del Gobierno: su afán por partir España en dos mitades, estigmatizando a quienes no son de izquierdas con el mantra vil de que son herederos de la dictadura. Renegando, incluso, de su propio abuelo materno. Por eso, aunque Franco muriera hace 50 años, el sanchismo necesita mantenerle políticamente vivo. Esa es la guerra civil de Pedro Sánchez.
50 AÑOS DE LA MUERTE DEL GENERALÍSIMO EN SU CAMA
¿Quién
era Franco? El general más joven de Europa y el dictador que divide
a los españoles y quita el sueño a Sánchez
La
alternativa real en los años 30 no era "democracia o fascismo",
sino Franco… o una dictadura comunista al estilo estalinista
Mario
Lima. PD. 20
Noviembre 2025
'Franco, memoria viva de España III': La Guerra Civil (primera parte)
https://www.periodistadigital.com/periodismo/20250309/franco-memoria-viva-espana-iii-xxxxxxxxxxx-video-689405065706/
'Franco, memoria viva de España IV': La Guerra Civil (segunda parte)
https://www.periodistadigital.com/periodismo/20250323/franco-memoria-viva-espana-iii-guerra-civil-segunda-parte-video-689405070285/
Franco vuelve a las portadas y la izquierda española, tan sectaria como histérica, se desquicia.
Ochenta años después de su victoria en la Guerra Civil y cincuenta exactos de su muerte, el fantasma de Francisco Franco sigue siendo el gran espantapájaros del progresismo patrio.
El PSOE, en un patético intento de ganar en los despachos la guerra que perdió rotundamente en los campos de batalla hace casi un siglo, resucita cada dos por tres al Caudillo como si fuera el culpable de que hoy no gobierne la teñida Yolanda Díaz desde un Soviet de Vallecas.
Franco fue un dictador y permaneció imperturbable en el poder 40 años, pero tiene claroscuros más que evidentes, por mucho que los progres se empeñen en negarlo: modernizó España, la sacó del subdesarrollo, construyó pantanos, desvió el cauce del Tura para que Valencia no se inundara cada poco, montó la seguridad social y –ironía máxima– murió en la cama de un hospital público levantado por su propio régimen, la antigua Residencia Sanitaria La Paz.
Y mientras la propaganda oficial, tirando del dinero del sufrido contribuyente, manipula la Historia y sigue machacando la misma monserga antifranquista, algo se está rompiendo en la juventud española.
Los chavales de 20 y 30 años, hartos del relato único y del régimen sanchista que les cobra el alquiler más caro de Europa, empiezan a mirar con curiosidad –y en muchos casos con admiración– la figura del general gallego.
No se tragan el cuento. Preguntan. Comparan. Porque la alternativa real en los años 30 no era “democracia o fascismo”, sino Franco… o una dictadura comunista al estilo estalinista, con checas, colectivizaciones forzosas, quiebra territorial (Cataluña y País Vasco ya declararon independencia en 1934 bajo gobiernos de izquierda) y la más que probable entrada de España en la II Guerra Mundial del lado soviético, convertidos en carne de cañón de Stalin.
Esa es la verdad que molesta. Esa es la historia que intentan enterrar cada vez que desentierran a Franco.
Pero cuanto más lo hacen, da la impresión de que más vivo sale.
La historia de Francisco Franco Bahamonde tiene un inicio digno de una novela bélica.
Nacido en Ferrol en 1892, Franco se convierte en el general más joven de Europa a los treinta y tres años, tras forjarse en la guerra del Rif y ascender rápidamente dentro del ejército español.
Su reputación le lleva a asumir el mando de la Academia Militar de Zaragoza y, en 1936, es destinado a Canarias, donde recibe la noticia del Alzamiento que desatará la Guerra Civil española.
En un giro inesperado, se une al golpe de Estado contra la Segunda República en sus momentos finales, convirtiéndose pronto en el líder indiscutible del bando sublevado, conocido como “nacionales”.
La contienda civil, que fracturó España en dos, concluye con la victoria de Franco en 1939.
Desde entonces, el país queda bajo su férreo dominio durante casi cuatro décadas. Asume todos los poderes del Estado e impone una dictadura autoritaria marcada por la represión política, la censura y la prohibición de partidos políticos, además de restringir derechos y libertades.
La represión contra los perdedores es implacable: miles de opositores son encarcelados, torturados o ejecutados, mientras que muchos se ven obligados a exiliarse.
Franco, la política y la economía: entre el aislamiento y el milagro español
El régimen franquista se apoya en tres pilares fundamentales: el ejército, la Iglesia Católica y la Falange Española, que actúa como partido único durante años. En sus primeros años, España experimenta un aislamiento internacional y una autarquía económica que se traduce en una cartilla de racionamiento vigente hasta 1952. Sin embargo, a partir de los años cincuenta, el país comienza a abrirse lentamente al exterior, especialmente tras firmar un acuerdo de defensa y ayuda económica con Estados Unidos en 1953.
Este proceso de apertura propicia un desarrollo económico acelerado. Sectores como el automovilístico y el naval protagonizan lo que se conoce como “milagro español”, con un crecimiento constante del PIB y la consolidación de una clase media considerablemente amplia; uno de los logros más valorados del franquismo por muchos españoles hoy. No obstante, el régimen mantiene su carácter autoritario y continúa sin ofrecer libertades políticas significativas, a pesar de los avances sociales y las mejoras en las condiciones de vida.
La polarización generacional: ¿por qué los jóvenes no rechazan a Franco?
Cincuenta años después del fallecimiento de Franco, su figura sigue generando profundas divisiones entre los españoles, sobre todo entre los más jóvenes. Según las encuestas más recientes, un 36% se muestra “a favor” del legado que dejó Franco en España, mientras que un 56% expresa su rechazo hacia él. Esta polarización es aún más evidente cuando se analizan las opiniones según afiliaciones políticas: muchos votantes del PP y Vox consideran que la etapa franquista fue positiva para España; por otro lado, quienes se identifican con la izquierda tienen una visión completamente opuesta.
Curiosamente, alrededor del 50% de los menores de 35 años ven a Franco como “un líder adecuado para tiempos convulsos”, distanciándose así del enfoque mayormente negativo que predomina en otros sectores sociales. Un 29% de los votantes de Feijóo y un 43% de quienes apoyan a Abascal mantienen una percepción favorable hacia el dictador; mientras tanto, siete de cada diez afiliados al PSOE tienen una opinión muy negativa sobre él. Solo un tercio respalda las iniciativas oficiales del presidente Sánchez para conmemorar el quincuagésimo aniversario del fallecimiento de Franco. Esto pone claramente sobre la mesa las fracturas sociales y políticas que aún persisten alrededor del personaje histórico.
Franco en la memoria colectiva: entre la propaganda y la resignación
¿Cómo es posible que muchos jóvenes españoles no rechacen mayoritariamente a Franco? Los expertos apuntan a varios factores:
La distancia temporal junto con la falta de vivencias directas del franquismo puede llevar a una percepción menos crítica influenciada por relatos familiares o mediáticos
La imagen asociada al orden y estabilidad durante su dictadura contrasta con los agitados años republicanos previos y los conflictos bélicos posteriores.
El crecimiento económico junto con la formación de una clase media son logros que algunos vinculan directamente al régimen franquista como si fueran frutos personales.
La resignación social se instaló profundamente en España durante los años prósperos. Este contexto favoreció que el régimen perdurara hasta la muerte del dictador sin grandes contestaciones visibles por parte del pueblo.
Recientes encuestas indican que para un 46% de los españoles Franco falleció plácidamente debido al temor generado por su represión; mientras tanto, un 43% lo atribuye al conformismo social existente así como al desarrollo económico logrado durante su mandato. Moncloa ha revelado haber gastado ya 28 millones para recordar esta fecha tan significativa. Una cifra que refleja claramente cuán presente sigue siendo este personaje histórico en el escenario político actual español.
El legado dejado por Franco está repleto tanto anécdotas como detalles sorprendentes para las nuevas generaciones. Por ejemplo, su pasión por la pintura era vista como una vía para escapar; también existen curiosidades como «el pecado de la viuda» o cómo rodearse siempre por colaboradores leales e incluso familiares dentro de su círculo cercano. La vigencia continua de su figura en debates contemporáneos así como en la memoria colectiva es tal que medio siglo después aún es objeto constante tanto biografías como documentales e interminables polémicas institucionales.
Como si el tiempo no hubiera transcurrido desde entonces, Francisco Franco continúa siendo capaz de suscitar pasiones intensas y generar debates acalorados. Esto demuestra que nuestra historia no es simplemente un relato cerrado; es más bien una conversación abierta entre diferentes generaciones.
Franco y la alternativa
Luis
Ventoso. el debate.
20 Noviembre 2025
La otra opción para
España en los años 30 era una dictadura comunista, la quiebra
territorial y la entrada en la II Guerra Mundial bajo la férula
soviética
Es una osadía que un gacetillero de clase media como yo se lance a hacer un balance de la figura de Franco, porque es la tarea de los historiadores, y en España los hay excelentes. Pero dado el interesado barullo guerracivilista que ha montado el Gobierno con el 50 aniversario de su muerte, tal vez tenga algún interés la visión de un español de a pie de la quinta del 64.
La Segunda República fue un experimento fallido, boicoteada desde dentro por sus propios promotores –el PSOE en la revolución del 34–, por los separatistas –declaración de la República catalana de Companys– e incapaz siquiera de garantizar su propia legalidad. Sus últimos días resultaron una calamidad, con crímenes como el asesinato de uno de los líderes de la oposición, el diputado monárquico Calvo Sotelo, tiroteado a bocajarro por un militante socialista con apoyo de la Guardia de Asalto. El Frente Popular auspició además una atroz persecución religiosa, que degeneraría en la espeluznante matanza de unos siete mil mártires católicos.
La crisis española de los años treinta hay que entenderla, además en su contexto, el del gran combate de las ideologías totalitarias y autoritarias de derecha e izquierda que fermentaron con el malestar social que siguió a la crisis del 29. En realidad, la España de los años treinta es como una suerte de laboratorio del choque ideológico que llevó a la Segunda Guerra Mundial.
Y aquí aparece Franco. Un militar ferrolano de carácter frío, desconfiado y más bien lacónico, que traía fama de valiente de las guerras africanas, que había alcanzado el generalato a edad tempranísima y que durante la fase media de la II República no se había significado políticamente (de hecho, había contribuido a frenar la Revolución de Asturias dirigiendo a las tropas allí desplegadas). Católico y monárquico –aunque con él mismo como rey durante 40 años–, Franco reacciona contra el descontrol absoluto de la República. En realidad aquello ya no era una democracia, pues ni siquiera se respetaba el dictamen de las urnas y la integridad física del adversario. España aceleraba hacia una tiranía comunista del Frente Popular bajo la férula soviética. La moderación, por desgracia, se había convertido en una utopía. Cuentan que cuando a Churchill le preguntaban por qué no había posicionado a los aliados contra Franco, respondía así: «Porque, si yo fuese español, a mí aquellos comunistas me habrían matado».
La Guerra Civil fue una escabechina, donde entre el desconcierto y estruendo de las acciones bélicas brotaron muchas veces los más bajos y violentos instintos humanos (también hubo algunas acciones de bondad y heroísmo maravillosas). Los dos frentes reprimieron con dureza inflexible a sus enemigos y se cometieron miles y miles de crímenes contra civiles inocentes. Con el pretexto ideológico, muchos vecinos aprovecharon la guerra para ventilar a tiros viejas rencillas y envidias locales.
Tras ganar la Guerra Civil, Franco inicia un durísimo ajuste de cuentas (no mayor que el que habría llevado a cabo el otro bando de haberse impuesto).
España evita convertirse en una dictadura comunista, siempre más lesiva que una de derechas, porque en el socialismo a la mutilación de las libertades políticas se le suma la liquidación de las económicas. Franco tiene la escurridiza habilidad de ahorrarle a una España destrozada el pasar por la batidora de la II Guerra Mundial. Su Gobierno es en una primera fase autárquico, estatista y proteccionista. Su Fuero del Trabajo del 38, leído hoy, nos sorprende con algún párrafo tan protector del obrero que no desluciría en un programa de Podemos.
Con el país machacado y una guerra planetaria en curso, España sufre durante sus comatosos años cuarenta. Pero a finales de los cincuenta se produce un giro. Estados Unidos da luz verde al régimen, hasta entonces un paria internacional. Se deja atrás la férrea fórmula autárquica y antiliberal y con los ministros tecnócratas se va a abriendo la economía. Los sesenta son un éxito. Se forja una clase media, se acometen importantes obras públicas, que se suman a los programas de vivienda estatal que ya caracterizaban al régimen.
Llegado el inicio de los años setenta, España es en realidad un país de dos caras, con una libertad en la calle que no concuerda con su todavía dictatorial modelo político de «caudillo providencial». Creo que el franquismo tendría mejor consideración si la Transición se hubiese acometido ya en los sesenta. A Franco le sobraron al menos quince años.
La gran contribución de Franco, un nacionalista español, fue que desactivó por completo durante cuarenta años el problema que más le quitaba el sueño, la amenaza separatista, que era –y es– el auténtico virus endémico de España.
Franco tiene muchas sombras –me apena que mis padres no hubiesen disfrutado en su juventud de las libertades políticas y de expresión que para mí han sido ya algo natural–, y tiene sus luces, la principal es que la alternativa que se presentaba era terrible: España convertida en un país satélite del estalinismo, algo que evitó.
Pero de todo esto no se puede hablar mínimamente en serio hoy en España, ni en los foros públicos ni en las mesas familiares y amicales, porque un Gobierno de coalición de socialistas y comunistas sostenido por los separatistas ha impuesto una lectura única y maniquea de la historia (lo cual constituye, por supuesto, un comportamiento dictatorial).
Por último, me gustaría que hoy, en vez de estar celebrando la muerte de una persona, se estuviese festejando que tras su fallecimiento los españoles se dieron la mano para abrir una etapa de gran éxito y cierta concordia (por cierto, el dictador murió en la cama, por eso la izquierda quiere derrotarlo ahora, 50 años después de muerto). La democracia de Juan Carlos I supuso una época de ilusión, en la que el país avanzó de manera extraordinaria, aun teniendo que soportar el dolor de un terrorismo separatista salvaje y tenaz, que hoy, en sarcástica y cruel pirueta de la historia, tiene a sus herederos como socios preferentes del Gobierno del PSOE (el partido repetidamente felón que en su hora intentó acabar con la II República y que ahora la glorifica con un cinismo desacomplejado).
En resumen, la vida discurre en escala de grises, los hechos tienen su contexto y no se puede imponer a capón una lectura resentida y doctrinaria del pasado, que ha envenenado innecesariamente nuestra sociedad.
El islamismo radical ha consolidado su presencia en las escuelas, los medios y las calles
Reislamización:
una amenaza creciente que desafía los fundamentos de la República
francesa
Karina Mariani. gaceta.
20 Noviembre 2025
El año 2015 marcó a Francia con dos brutales ataques islámicos: por un lado, la masacre de Charlie Hebdo, un ataque coordinado en varios lugares diferentes, en el que caricaturistas, policías y clientes de un supermercado kosher fueron asesinados; y por el otro, la oleada de atentados con bomba y tiroteos que comenzaron en las afueras del Stade de France y terminaron de forma espantosa dentro de la sala de conciertos Bataclan, donde cientos de espectadores fueron tomados como rehenes y aniquilados.
Hace diez años, Francia vivió los horrores de la violencia desenfrenada a la que François Hollande, en ese momento presidente de la República, describió esto como «un acto de guerra». Desde entonces, en Francia se han desbaratado 80 atentados terroristas islamistas, pero no se han podido prevenir 50, casi la mitad de ellos mortales. La Francia de Macron ha demostrado ser incapaz de afrontar el diagnóstico de Hollande. El propio Macron, elegido con la promesa de prosperidad, paz y renovación de la clase política, tardó apenas unos meses en levantar el estado de emergencia general. Durante su presidencia se han producido decenas de atentados islámicos en Francia, incluyendo la decapitación de dos profesores que habían mencionado las caricaturas de Charlie Hebdo.
Hoy en día, especialmente en los suburbios, los bloques de votantes cortejados por los partidos políticos son mayoritariamente musulmanes. Quizás no sorprenda entonces que, pegado a los homenajes del Bataclan, Macron recibiera a Mahmoud Abbas en el Palacio del Elíseo, tras haber reconocido al «Estado de Palestina» exactamente dos meses antes en la Asamblea General de la ONU. Como presidente impopular y en gran medida impotente, Macron se concentra en su política exterior con iniciativas que aún puede emprender constitucionalmente pese a la parálisis de su gobierno; pero también parecía estar enviando señales a un sector reaccionario, como si estuviera comprando paz contra más disturbios y terrorismo en el corazón de Francia.
La radiografía de una radicalización
El pasado martes se publicó una encuesta realizada por Ifop para la revista Écran de veille, que indica que la práctica estricta del islam y la simpatía por su forma radical han ganado terreno en la generación más joven de musulmanes. Según los investigadores: «Esta encuesta ofrece un retrato muy claro de una población musulmana inmersa en un proceso de reislamización, estructurada en torno a estrictas normas religiosas y cada vez más tentada por un proyecto político islamista». Este fenómeno se refleja en la vida cotidiana mediante la primacía de las prácticas religiosas sobre las leyes y costumbres sociales, lo que demuestra la creciente capacidad del islam para establecer normas de convivencia.
En comparación con 36 años de mediciones similares, los nuevos resultados arrojan conclusiones alarmantes. Apenas un año después de los atentados, se produjo un punto de inflexión histórico que no dejó de crecer. Por ejemplo, el uso del velo entre las chicas menores de 25 años: era del 16% en 2003, se duplicó en 2016 y alcanzó el 45% en 2025. La práctica del ayuno entre los jóvenes de 15 a 25 años durante el Ramadán experimentó un auge en 2016, pasando del 70% al 82%.
El estudio también observa la propagación de una cultura de radicalismo entre ellos: el 42% simpatiza con el islamismo, mientras que el 33% ve con buenos ojos al activismo yihadista. En 1998, esta proporción de opiniones positivas sobre los fundamentalistas era del 19%, en todos los grupos de edad. Otro indicador es el rechazo a la interacción entre hombres y mujeres. El 45% de los hombres menores de 35 años y el 57% de las mujeres de la misma edad rechazan al menos una forma de contacto, como dar la mano, recibir atención médica de una persona del sexo opuesto o usar una piscina mixta.
Esta tendencia se extiende al respeto por la ley francesa: casi el 60% de los jóvenes de entre 15 y 24 años encuestados cree que las leyes de la República quedan relegadas a un segundo plano frente a la ley islámica (Sharia). Este cambio es aún más pronunciado en el ámbito científico. Mientras que el 65% cree que la religión supera a la ciencia en la cuestión de la creación del mundo (19% de media entre el conjunto de la población francesa), esta cifra asciende al 82% entre los jóvenes.
Otro elemento destacable es la atracción hacia las diferentes formas de islamismo radical, el número de creyentes que manifiestan abiertamente su afinidad con las ideologías fundamentalistas crece constantemente. La Hermandad Musulmana es la que cuenta con mayor apoyo. El 24% de los encuestados afirma apoyar a los Hermanos Musulmanes, el 9% por el salafismo y el 3% por el yihadismo. Sumando todas las ideologías islamistas (takfir, wahabismo, salafismo, tabligh, etc.), más de un tercio se siente cercano a al menos un movimiento fundamentalista.
Los informes relativos a la encuesta sostienen que este progreso en la adhesión a las tesis islamistas contrasta con el discurso del establishment político sobre una secularización que supuestamente debía ocurrir, los resultados superan las estimaciones más pesimistas. Las predicciones son alarmantes: «Lejos de disminuir con el tiempo, el proceso de reislamización y radicalización se intensificará con cada relevo generacional». Incluso podría ser irreversible: «El estudio sugiere que, en esta etapa, nada parece detener este proceso. Al contrario, todos los indicadores apuntan a un fortalecimiento de estas tendencias en los próximos años».
Sólo el 12% de los musulmanes de entre 15 y 24 años desea que el islam se «modernice». Esta cuestión de la adaptación del islam, planteada al mismo grupo de edad en 1998, obtuvo el apoyo del 41% de los jóvenes. Por lo tanto, esta proporción a favor de la reforma se ha reducido prácticamente a la cuarta parte. Ifop observa que la religiosidad es significativamente mayor entre los musulmanes que en otras religiones: el 80% se identifica como religioso, en comparación con un promedio del 48% en otras religiones.
La tendencia subyacente plantea la cuestión de la adhesión a los valores republicanos entre las generaciones más jóvenes de musulmanes. De hecho, Ifop argumenta que el movimiento revelado por la encuesta «está impulsado por una juventud cada vez más deseosa de afirmar su identidad musulmana frente a una sociedad francesa percibida como hostil».
Pero, ¿es realmente esto una sorpresa? Una semana después de los asesinatos de Charlie Hebdo, las escuelas francesas guardaron un minuto de silencio en memoria de las víctimas, pero en más de 200 instituciones, los alumnos se negaron a respetarlo. Ocurrió lo mismo cuando se pidió un minuto de silencio por la memoria del profesor Samuel Paty decapitado por un refugiado islamista, o por la memoria del profesor Dominique Bernard, asesinado mientras intentaba proteger a sus alumnos de otro ataque islamista.
En los dos años transcurridos desde que Hamás atacó a Israel, el antisemitismo en Francia ha alcanzado niveles alarmantes y otra encuesta reciente reveló que el 31% de los jóvenes musulmanes de entre 18 y 24 años creían aceptable agredir a judíos. Se han quemado sinagogas, se ha golpeado a judíos en la calle y la semana pasada cuatro manifestantes pro-palestinos irrumpieron en una sala de conciertos de París, lanzando bengalas y profiriendo amenazas mientras la Orquesta Filarmónica de Israel actuaba.
El fiscal nacional antiterrorista, Olivier Christen, ha sido categórico: la amenaza yihadista sigue siendo la más significativa para Francia, tanto por su volumen como por el grado de preparación de los posibles atentados. Y los indicios se multiplican. Apenas días atrás, las fuerzas de seguridad desarticularon una célula compuesta por tres jóvenes —de 18, 19 y 21 años— que planeaban un ataque en París coincidiendo con el aniversario del Bataclan, el “13-N”. La presunta líder, de 19 años, difundía contenido pro-yihad en TikTok y había manifestado su intención de hacerse con rifles de asalto y cinturones explosivos «en homenaje a Osama bin Laden». El objetivo: emular el ataque del Bataclan.
El ataque islamista de la semana pasada en la isla turística de Oléron eclipsó la noticia de estas tres jóvenes mujeres, pero este no es un caso aislado. Casi el 70% de las personas detenidas bajo sospecha de terrorismo son menores de 21 años. El islamismo está ganando la batalla cultural entre las personas que van a dirigir el país en pocos años.
En el caso de Île d’Oléron es significativo que el sospechoso, descrito por los medios como una persona con problemas psicológicos y de adicciones, optó por utilizar la retórica del terrorismo yihadista para perpetrar su ataque, que expresó gritando «Allahu Akbar». Pero el hombre no tenía antecedentes familiares ni culturales con vínculos islamistas, ni pertenecía a ninguna red. Podría haber alegado lealtad a otra ideología radical, anarquista, conspiranoica, pero eligió esto.
Las cifras hablan de una radicalización que se reinventa. Este año, diecisiete menores han sido procesados por la fiscalía antiterrorista francesa —casi la misma cifra que en todo 2024—. Los nuevos perfiles actúan de manera más autónoma, con menor contacto con las organizaciones terroristas, pero con odio letal. El dato que empeora el panorama, es que la mayoría de los terroristas no son recién llegados. Son hijos radicalizados de padres inmigrantes. Bajo la amenaza de una acusación de islamofobia, los precursores del islam político están impidiendo que se establezcan debates y políticas públicas para paliar este flagelo.
El académico y experto en islamismo, Gilles Kepel, expresó su temor de que los islamistas estuvieran explotando a la izquierda para ganar la «batalla cultural«. Ciertamente, están ganándose los corazones y las mentes de un número creciente de jóvenes izquierdistas franceses que ondean la bandera palestina en las manifestaciones más diversas, sin ninguna conexión con Gaza, porque expresa el sentimiento de ser víctima en el marco de la ideología opresor-oprimido, más allá de la causa. El wokismo ha legitimado el islam político y le ha otorgado un lugar en la sociedad sin ningún tipo de distanciamiento crítico.
Diez años después de los ataques que conmocionaron al mundo, Francia se enfrenta a una realidad más sombría que la de 2015. La falta de acción, la cobardía política y el fracaso del modelo de integración han conducido a una crisis que parece irreversible. Mientras tanto, el islamismo radical ha consolidado su presencia en las escuelas, los medios, las calles y las mentes de una juventud cada vez más radicalizada. Lo que en 2015 parecía una amenaza sombría, se ha convertido en un fenómeno generacional que desafía los fundamentos mismos de la República francesa.
80 años
de los Juicios de Nuremberg: el tribunal que sentenció la barbarie
nazi
Casi 200 personas y organizaciones fueron
juzgadas en la ciudad alemana por crímenes de guerra y lesa
humanidad tras el final de la Segunda Guerra Mundial
Sergio Carmona García. Vozpópuli. 20 Noviembre 2025
Con el final de la Segunda Guerra Mundial, los gobierno 'aliados', victoriosos en la contienda, y después de haber observado los horrores durante su avance por Europa, pusieron en marcha una serie de tribunales internacionales para juzgar a las autoridades militares y cargos políticos del partido Nazi por los crímenes de guerra y otras brutalidades cometidas durante la guerra.
Es por eso que se puso en marcha el Tribunal Militar Internacional (IMT) en la ciudad de Núremberg, Alemania, una de las urbes que más sufrió los estragos de Segunda Guerra Mundial. Este tribunal juzgaría y castigaría a los principales criminales de guerra. Las acusaciones presentadas contra los criminales juzgados eran cuatro: crímenes contra la paz (la planificación, iniciación y ejecución de guerras de agresión en violación de los tratados internacionales); crímenes contra la humanidad (exterminio, deportaciones y el genocidio de judíos y otras minorias); crímenes de guerra (la violación de leyes de la guerra); además de "un plan común o conspiración para cometer" los hechos delictivos mencionados.
El IMT presidió un juicio conjunto contra aquellos altos dirigentes políticos del Tercer Reich, militares de la Wermarcht y las SS (Schutzstaffel), así como contra otras organizaciones afiliadas al partido nazi. Paralelamente, pero mucho menos reconocido, se produjo otro juicio al otro lado del mundo, en el Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente (IMTFE). Se puso en marcha en Tokio, capital japonesa, a través de la proclamación de 1946 del general del Ejército de los Estados Unidos Douglas MacArthur, comandante supremo de las potencias aliadas en el Japón ocupado. Su labor, igual que el de Nuremberg, pero para los altos mandos del Ejército nipón.
Casi 200 acusados
La legitimidad del Tribunal Militar Internacional para realizar estos procesos se basó en el Acuerdo de Londres del 8 de agosto de 1945. Ese día, delegados de Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética y el gobierno provisional de Francia firmaron un pacto que establecía un estatuto para un tribunal militar internacional encargado de juzgar a los principales responsables de crímenes de guerra del Eje cuyos actos no podían atribuirse a un lugar específico. Más adelante, más naciones aceptaron las condiciones del acuerdo firmado.
El tribunal estaba facultado para declarar culpable a cualquier individuo por la comisión de crímenes de guerra (correspondientes a los tres primeros cargos mencionados anteriormente) y para determinar si un grupo u organización tenía un carácter criminal. Si se concluía que una de las organizaciones podía considerarse criminal, el IMT podía procesar a sus miembros sin que pudiera cuestionarse de nuevo la naturaleza delictiva del grupo.
Los acusados tenían derecho a recibir una copia formal de los cargos, a presentar cualquier explicación relevante, a contar con representación legal y a confrontar e interrogar a los testigos. Las condenas, llegaron a la ejecución de algunos de los criminales juzgados en Nuremberg.
En total, 199 acusados fueron juzgados en Núremberg bajo el Tribunal Militar Internacional principal y en 12 juicios posteriores. De los casi dos centeneres de personas que se sentaron el banquillo de los acusados 161 fueron declarados culpables y 37 condenados a muerte. El juicio inicial se centró en 24 altos dirigentes nazis, pero algunos no estuvieron presentes por haber fallecido o estar enfermos, por lo que finalmente fueron juzgados 22.
En el juicio inicial se acusaron a 24 de los principales criminales de guerra, pero finalmente 22 fueron juzgados después de que dos no pudieran participar en el proceso. Además del principal, se sucedieron varios juicios posteriores, Estados Unidos celebró 12 procesos adicionales para otras personas y grupos. Finalmente, el total de procesados llegó a 199 personas, de las cuales 161 fueron condenadas y 37 condenadas a muerte, entre ellos el Comandante en jefe de la Luftwaffe, Hermann Göring, ya que falleció antes de su ejecución.
Los veredictos de los juicios
Finalmente, tras 216 audiencias judiciales, el 1 de octubre de 1946 se pronunció la sentencia para 22 de los 24 acusados iniciales. (Robert Ley, Político nazi y jefe del movimiento obrero alemán, se quitó la vida mientras estaba encarcelado, y el deterioro físico y mental de Gustav Krupp von Bohlen, empresario de la industria del acero alemán, gestor del grupo de industria pesada Krupp AG, hizo imposible llevarlo ante el tribunal).
Tres de los procesados fueron declarados inocentes: Hjalmar Schacht, Franz von Papen y Hans Fritzsche. Cuatro recibieron condenas de entre 10 y 20 años de prisión: Karl Dönitz, Baldur von Schirach, Albert Speer y Konstantin von Neurath. Otros tres fueron sentenciados a cadena perpetua: Rudolf Hess, Walther Funk y Erich Raeder. Doce acusados recibieron la pena de muerte por ahorcamiento.
Diez de ellos —Hans Frank, Wilhelm Frick, Julius Streicher, Alfred Rosenberg, Ernst Kaltenbrunner, Joachim von Ribbentrop, Fritz Sauckel, Alfred Jodl, Wilhelm Keitel y Arthur Seyss-Inquart— fueron ejecutados el 16 de octubre de 1946. Martin Bormann fue juzgado y condenado a muerte en rebeldía. El antiguo líder de la Luftwaffe (la Fuerza Aérea), Hermann Göring, uno de los altos cargos nazis más prominentes, se suicidó tomando una cápsula de cianuro antes de su ejecución.
Al emitir estas condenas, el tribunal desestimó las principales líneas de defensa planteadas por los acusados. En primer lugar, rechazó la idea de que únicamente un Estado,y no las personas, pudiera ser considerado responsable de crímenes de guerra; el tribunal afirmó que las violaciones del derecho internacional son realizadas por individuos y que solo sancionando a quienes las llevan a cabo es posible hacer cumplir dichas normas. En segundo lugar, descartó la afirmación de que el juicio y las penas impuestas fueran ex post facto. Según el tribunal, esos actos ya eran considerados delitos antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.
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