Recortes de Prensa Viernes 2 Enero 2026
Ucrania derriba 86 de los 116 drones
lanzados por Rusia
Henar Andrés. Madrid. el mundo. 2
Enero
2026
El año 2026 ha comenzado con nuevos bombardeos en la guerra en Ucrania. La Fuerza Aérea de Ucrania ha informado de que sus defensas han derribado 86 de los 116 drones lanzados por Rusia contra su territorio, mientras que se registraron 27 impactos en 23 localizaciones.
Las fuerzas de Moscú utilizaron drones modelo Shahed, de tecnología iraní, Gerbera y de otros tipos. "El ataque aéreo fue repelido por la aviación, fuerzas de misiles antiéreos y guerra electrónica, unidades de drones y grupos de fuego móvil de las fuerzas defensivas ucranianas", especifica el comunicado.
9:00
Ucrania derriba 86 drones lanzados por Rusia
La Fuerza Aérea de Ucrania derribó 86 drones lanzados por Rusia contra territorio ucraniano en la madrugada de este viernes, en el que las fuerzas rusas utilizaron 116 de esos sistemas.
Según informó en Telegram la Fuerza Aérea de Ucrania, los drones derribados fueron neutralizados en el norte, sur y este del territorio ucraniano, donde se registraron 27 impactos en 23 puntos del país invadido por Rusia.
Las fuerzas rusas utilizaron drones modelo Shahed, de tecnología iraní, Gerbera y de otros tipos, precisó el mensaje de la Fuerza Aérea de Ucrania. "El ataque aéreo fue repelido por la aviación, fuerzas de misiles antiéreos y guerra electrónica, unidades de drones y grupos de fuego móvil de las fuerzas defensivas ucranianas", abundó el parte castrense recogido por Efe.
LEALTAD O EXILIO
Cómo
Putin se garantiza la lealtad de los oligarcas rusos pese a las
sanciones occidentales que estos sufren
Vladímir
Putin ejerce un control férreo sobre los oligarcas rusos a través
de amenazas y recompensas, mientras las sanciones impuestas por
Occidente han congelado sus riquezas sin lograr romper su fidelidad
al Kremlin
Periodista Digital. 2 Enero
2026
Putin accedió al poder en el año 2000 con el objetivo de poner freno al descontrol de los oligarcas que había dejado la era de Yeltsin.
En ese tiempo, aquellos magnates dominaban empresas estratégicas sin una auténtica lealtad hacia el Estado.
Con mano firme, reorganizó el panorama: reemplazó a los independientes por allegados de confianza. A pesar de las severas sanciones de EE.UU. y la UE, esa élite sigue apoyando la guerra en Ucrania y el esfuerzo bélico.
Desde 2022, las sanciones han tenido un impacto notable.
Se bloquearon activos de miles de oligarcas, incluyendo a Putin y Serguéi Lavrov.
Se prohibieron ventas de petróleo que superen los 60 dólares por barril y se desconectaron bancos rusos del sistema Swift.
Sin embargo, las fortunas de los oligarcas rusos han ascendido hasta alcanzar los 625.500 millones de dólares en 2025, marcando un récord. Utilizan flotas ficticias, paraísos fiscales y criptomonedas para evadir bloqueos.
La lista de grandes oligarcas leales
En este contexto, aquí se presentan algunos nombres destacados que sostienen el régimen. Estos magnates controlan sectores clave como la energía, la banca y los metales, fundamentales para el presupuesto ruso:
Roman Abramóvich: Expropietario del Chelsea FC. Ha cedido yates y ha asumido un perfil bajo. Fiel desde 2000, gestiona activos en el sector energético.
Alisher Usmanov: Actúa en metales y telecomunicaciones. Aunque está sancionado, opera mediante estructuras offshore. Es amigo cercano de Putin.
Vagit Alekperov: Antiguo líder de Lukoil. Su influencia en el petróleo es crucial. Las recientes sanciones impuestas por Trump lo han afectado, pero sigue alineado con el Kremlin.
Igor Sechin: Al frente de Rosneft, una gigante petrolera. Muy cercano a Putin, comparte beneficios con el Estado.
Gennady Timchenko: Controla el gas y los puertos. Su empresa Novatek contribuye significativamente al esfuerzo bélico.
Arkady Rotenberg: Involucrado en construcción y tuberías. Es hermano del amigo de infancia de Putin.
Oleg Deripaska: Sector del aluminio. A pesar de criticar abiertamente al régimen, no se desvincula.
Viktor Vekselberg: Energía y fertilizantes son su fuerte. Sancionado también, pero mantiene intactos sus activos en Rusia.
Estos nombres representan un control fundamental sobre empresas que aportan miles de millones al erario ruso.
Putin exige una lealtad inquebrantable no solo hacia el Estado sino hacia su figura personal. Si algún oligarca falla en su compromiso, es sustituido rápidamente: puede enfrentar exilio o ser relegado a un puesto menor o incluso peor. Hay muchos ejemplos que ilustran esto. En 2024, tras las elecciones, purgas contra miembros corruptos de bajo perfil reforzaron esta lealtad. Empresas occidentales expropiadas son entregadas a leales como amigos de Ramzan Kadyrov o Taimuraz Bolloev. Así es como Putin reparte las ganancias y asegura su respaldo.
Las sanciones occidentales intentan desmantelar este círculo vicioso. La UE lanzó la decimonovena ronda en octubre de 2025: prohíbe gradualmente la importación de GNL ruso y ha incluido en su lista negra a 400 barcos fantasmas. EE UU, bajo la administración de Trump, impuso sanciones a Rosneft y Lukoil el 22 de octubre, lo que temporalmente interrumpió las compras chinas. Además, se congelaron reservas rusas —la «sanción atómica»— junto con restricciones para viajar y utilizar yachts. Sin embargo, Rusia ha encontrado formas para redirigir su crudo hacia India y China y utiliza yuanes para sus transacciones.
A pesar del contexto adverso, el Kremlin logra sortear estos embates. Las fortunas crecen porque los oligarcas leales tienen acceso privilegiado a contratos estatales y expropiaciones. En marzo de 2025, Putin dirigió un mensaje a los oligarcas sobre la posible vuelta de empresas extranjeras, prometiendo estabilidad futura. El control sobre la energía es crucial: tanto Rosneft como Lukoil financian gran parte del esfuerzo bélico.
Antecedentes: del caos a la sumisión
En los años noventa reinaban oligarcas como Boris Berezovsky y Mijaíl Jodorkovski, quienes recibieron empresas como contrapartida por su apoyo electoral durante la presidencia de Yeltsin. Con Putin, esto dio un giro radical; arrestó a Jodorkovski en 2003 por el caso Yukos e hizo lo mismo con otros que se opusieron al régimen o se mostraron desleales. Creó una nueva élite compuesta por siloviki (hombres del poder) y amigos íntimos que ahora sostienen tanto el PIB como la guerra.
La corrupción se ha convertido en una herramienta esencial. Putin ordena al Comité de Investigación (SKR), bajo la dirección de Alexander Bastrykin, llevar a cabo purgas selectivas. Después de las elecciones de 2024, incautan bienes pertenecientes a acusados bajo pretexto de «compensación por daños». Las muertes misteriosas son una advertencia clara: no hay tolerancia para aquellos considerados desleales al régimen. Este método asegura una estabilidad interna vital para mantener su poder.
Cómo evoluciona: presión creciente pero lealtad intacta
Las sanciones se están endureciendo cada vez más. La UE planea establecer un tope al GNL ruso e incluir más barcos en su lista negra. EE UU tiene como objetivo limitar las exportaciones petroleras rusas; esta actividad genera ingresos anuales entre 200-300 mil millones . Rusia responde fortaleciendo sus vínculos comerciales con China e India así como otros países asiáticos e Irán . A pesar del clima adverso, el PIB ruso muestra resistencia: creció un 5% en 2024 .
Sin embargo, ya se vislumbran grietas en este esquema. China ha reducido sus compras tras las sanciones aplicadas a las petroleras rusas . Las expropiaciones han aumentado considerablemente; desde 2022 han ocurrido unos 200 casos contra empresas consideradas «no amistosas» . Los oligarcas dependen del Kremlin para garantizar su supervivencia; si la guerra continúa prolongándose, se podrían intensificar las purgas debido a tensiones financieras .
En este contexto complejo, Putin mantiene un consenso entre una élite subordinada, una burocracia eficiente y un ejército fiel . Los oligarcas son conscientes del escenario: lealtad significa contratos; traición implica ruina total. Mientras haya flujo energético hacia aliados estratégicos, podrán soportar las sanciones impuestas desde Occidente que buscan bloquear unos fondos congelados cercanos a los 140 mil millones de euros destinados para Ucrania . A fin de cuentas, la conexión entre Putin y los oligarcas permanece firme; es crucial para sostener su régimen.
Los números reflejan cómo la economía rusa muestra resiliencia pese a los bloqueos:
Indicador 2022 2023 2024
PIB Nominal (mil millones USD) 2296 2056 2159
Inflación (%) 11.94 7.42 9.52
Reservas (mil millones USD) 582 599 609
Los datos hasta marzo de 2025 confirman que las reservas han subido hasta alcanzar los 632 mil millones USD . Los oligarcas leales son impulsores clave detrás de este crecimiento.
La pregunta persiste: ¿cuánto tiempo más podrán resistir? Putin aprieta con purgas mientras reparte activos estratégicos entre sus allegados más fieles. Las sanciones pican pero no logran quebrar toda esta maquinaria estatal; mientras tanto Rusia redirige su mirada hacia Oriente. El juego continúa.
Antijudaísmo,
israelofobia y ruina
Fran Carrillo. okdiario. 2
Enero
2026
Regresa el nacional socialismo. Son los mismos de toda la vida con caretas distintas. Sólo que ahora tienen al mando al mismo prototipo de perturbado de frenopático que imita a ese otro que acabó sus días delirando en un búnker, mientras la realidad consumía sus odios más viscerales. El gobierno más antisemita, antijudío e israelófobo de Europa, el socialista sanchista, con los socios amigos de Hamás al costado y los colegas terroristas al frente, prosigue en su cruzada contra la única democracia de Oriente Medio, alineado con las peores satrapías de la zona e impulsado por una izquierda teocrática que asume el odio a Israel como una nueva fe religiosa, sustitutiva o complementaria de su histórica aversión al capitalismo, el progreso o la libertad como ideas de desarrollo humano.
La penúltima acción de la factoría goebbelsiana de Moncloa será la puntilla al ya escaso prestigio internacional de España en el exterior y creará un considerable agujero en la economía de empresas y ciudadanos de nuestro país. Atiendan, que esto es grave. El Gobierno quiere llevar al Congreso el Real Decreto Ley sobre medidas urgentes de ayudas a Palestina y contra el (inexistente) genocidio que el antisemitismo de barra y farra ha montado y untado urbi et orbe, bajo mentiras patrocinadas y corresponsalías bien pagadas, algo anticonstitucional y que no debería siquiera debatirse. Dicho decreto, una medida totalitaria más propia del III Reich que de un gobierno democrático, introduce prohibiciones y sanciones contra Israel, sus instituciones y sus ciudadanos y las amplía a todo aquel que mantenga vínculos o comercio con el Estado judío. El Gobierno quiere que el Congreso deniegue licencias de importación y exportación de material de defensa con destino a Israel, prohibir el tránsito de combustibles hacia el mismo destino y elaborar listados de señalamiento hacia localidades israelís y a empresas que osen comerciar con productos o mercancías de origen israelí. ¿Nos suena la música? ¿Escuchan a Wagner tararearse en los cenáculos políticos y mediáticos de la hiprogresía? Han regresado.
Seamos conscientes ya de lo siguiente: estas medidas, con evidente componente israelófobo y antijudío, nos van a costar muy caras. Discriminar a barcos con mercancías o productos de Israel nos situará en la marginalidad y afecta de manera directa a ciudadanos, empresas e instituciones que deseen acordar con sus homónimas de Israel en el ejercicio legítimo de su libertad. Amén de vulnerar derechos fundamentales, el gobierno socialista sanchista abraza y sonríe a terroristas mientras arruina a empresas y trabajadores españoles. No menos de cinco artículos de la Constitución (artículos 9.3, 14, 16, 20 y 24) son profanados por dicho decreto ley que busca de nuevo desviar el foco de la corrupción y delincuencia de un gobierno hacia el activismo más violento y horrendo, el que les fabrica cortinas de humo constante y les quema las calles lo necesario para articular la siguiente estrategia de propaganda que oculte su próximo fracaso electoral.
Mientras avanzan en el señalamiento y persecución hacia todo lo judío y todo lo que suene a Israel, Irán, la teocracia asesina de ayatolás truculentos, parece tocar a su fin. Medio siglo de retroceso a una moral medieval ha acabado con la población aburrida de sumisión a una fe que sólo se sustentaba en el terror que provocaban sus proclamas yihadistas y el dinero que fluía hacia todo enemigo de Occidente, muchos de ellos, caballos de Troya insertados en democracias occidentales y parlamentarias como la española. El cambio llegará a la antigua Persia, para dolor y pena de las feministas de salón y de quienes han sido financiados por el islamismo radical durante años, que torturaban su garganta propagando las mentiras de Hamás y ahora ocultan las exigencias de democracia y libertad en las calles de Teherán, cuyo dramatismo social, combinado de crisis económica, escasez de agua y declive militar, propiciará el advenimiento de la segunda democracia en la zona, momentum geopolítico que explica el nerviosismo del PSOE y sus socios de intifada, tanto como para replicar el mismo tipo de medidas que hace casi un siglo firmó en la Reichskanzlei un tipo menudo, de rostro desencajado y ademanes grotescos.
El PSOE
manipuló su contabilidad para ocultar 5 millones de euros que
atesoró en plena trama de corrupción
Roberto Pérez.
OKDIARIO. 2 Enero
2026
El PSOE de Pedro Sánchez manipuló su contabilidad oficial de 2020, en plena trama de corrupción, para esconder más de 5 millones de euros de patrimonio. Es decir, para presentar menos superávit en la cuenta de resultados y desinflar la riqueza que realmente atesoraba. Lo hizo mediante una irregular clasificación del dinero y del valor de las propiedades del partido, una suerte de ingeniería contable que, sin embargo, no ha colado ante los auditores del Estado –funcionarios independientes– que han revisado las cuentas de Ferraz.
La anomalía más gruesa fue anotar millones de euros como «provisiones», es decir, una reserva de fondos para hacer frente a gastos o pérdidas futuras. Como han advertido los auditores del Tribunal de Cuentas, la dotación de «provisiones» debe responder a la existencia de riesgos ciertos, que se conozcan realmente o a obligaciones de pago que se sepa que se van a tener que hacer en el futuro.
Lo contrario es manipular el balance contable para esconder irregularmente como «provisiones» lo que en realidad es una riqueza que, por tanto, debe computar en la cifra del patrimonio neto de la organización. El patrimonio neto es la riqueza de conjunto de la entidad; en esencia, la diferencia entre lo que se tiene y lo que se debe.
En 2020, los contables del PSOE se esmeraron en recurrir a esa artimaña para disimular una sustancial parte de la riqueza que había atesorado el partido y que se había disparado desde 2018 de forma monumental.
Así, el balance presentado por Ferraz por el ejercicio de 2018 indicaba que, a 31 de diciembre de ese año, el patrimonio neto del PSOE ascendía a 63,8 millones de euros. Dos años después, el 31 de diciembre de 2020, el patrimonio neto –la riqueza de Ferraz– se había incrementado en 25,9 millones de euros, hasta alcanzar los 89,7 millones. Es decir, en sólo 24 meses el PSOE había disparado su patrimonio neto en un 41%. El 31 de diciembre de 2020 el partido de Sánchez era un 41% más rico que dos años antes.
Sin embargo, Ferraz optó por maquillar la contabilidad para disimular tan estratosférico aumento de la riqueza que estaba atesorando. El informe de los auditores del Tribunal de Cuentas es contundente al indicar que el saldo del patrimonio neto que indicó el PSOE «presenta una infravaloración de 5.185.281 euros».
Los inspectores censuran, entre otras anomalías contables, que el partido anotara como «provisiones» 3,7 millones para atender supuestos pagos pendientes por gastos de personal que en absoluto podían ser contabilizados con esa condición. «El registro de esta provisión hubiera requerido la existencia de una obligación implícita o tácita como consecuencia de un suceso pasado», cuando en realidad no se daba esa circunstancia, por lo que «no cabe registrar estas provisiones».
Todo esto hace referencia exclusivamente a la contabilidad oficial, al análisis de la cuenta de resultados y del balance económico-financiero del partido. Caso aparte –ajeno al informe del Tribunal de Cuentas– es el posible movimiento de dinero oculto, no declarado en la contabilidad. El trasiego de dinero en efectivo que ha aflorado al trascender los pagos en metálico a altos cargos del partido ha puesto en la pista a la Justicia para indagar una posible financiación ilegal del PSOE, que se trata de dirimir ahora y que afecta a años anteriores.
En lo que respecta a las cuentas oficiales del partido, puestas en entredicho tras estallar la trama de corrupción, el PSOE declaró un beneficio neto de 15,31 millones de euros en 2020 –más del triple que en 2019–. En 2020 José Luis Ábalos todavía era secretario de Organización y todopoderosa mano de Sánchez en Ferraz. En ese momento, Santos Cerdán ya era figura destacada del poder sanchista como secretario de Coordinación Territorial del PSOE, cargo desde el que en 2021 saltó a la Secretaría de Organización cuando Ábalos fue relevado en este puesto.
¡Sin Nación y sin Estado!
Agapito
Maestre. libertad digital. 2
Enero 2026
¿Tienen poder las instituciones surgidas de la Constitución del 78 para regenerarse? ¿Tienen capacidad esas instituciones para generar confianza en la ciudadanía española? ¿Tienen fuerza histórica suficiente para convertirse en potencias ciudadanas? ¡Quién lo sabe! Sin embargo, hay personas que ni siquiera lo dudan. Son personas inteligentes y con grandes dotes para analizar los componentes emancipatorios de esas instituciones. Pongamos un ejemplo sencillo. Se lo ofrezco a aquellos socialistas, como Emilio Lamo de Espinosa, que comparten las tesis de algunos de mis libros, principalmente aquella que se refiere al proceso de desnacionalización que vive España desde la llegada al poder de los socialistas en 1982, si no queremos referirnos a la fecha de aprobación de una Constitución que pone en cuestión a la Nación como principal sujeto político de España. Sí, repitamos las veces que haga falta, la Constitución del 78, especialmente en su Título VIII, pone en cuestión la Nación…
Le sobran razones y motivos al socialista Emilio Lamo de Espinosa, buen conocedor de la historia del socialismo español, en una columna de El Confidencial, para mostrar preocupación no sólo por los peligros de un Estado sin Nación, sino por un Estado en absoluta decadencia cuya principal causa sería, según el propio Lamo, el sanchismo, que define como una práctica política: "Después del doble fracaso electoral del PSOE en 2015 y 2016, en los que obtuvo 90 y 85 escaños respectivamente, renunció a articular una mayoría social que le pudiera otorgar una mayoría parlamentaria, renunció a ganar elecciones apostando por ganar gobiernos en minoría. Y para ello se pactó y se ha pactado con nacionalistas, muchos de ellos de derechas, e incluso con terroristas condenados o prófugos de la justicia. Y es esa amalgama ideológicamente confusa, -lo que Rubalcaba llamaba un 'gobierno Frankenstein'- lo que determina las prácticas. Eso es el sanchismo."
Independientemente de las matizaciones que podría hacer a este análisis, creo que el sanchismo, sí, es una "práctica política" terrible; no es algo más o menos lamentable, es la otra cara de la democracia: la totalitaria. ¿Tiene poder suficiente el sanchismo para acabar con la democracia? Este es el punto. Ahí creo que no llegaría a ponerme de acuerdo con los análisis del llamado "socialismo crítico", "crítico", sobre todo, cuando corre el peligro de perder el poder. Pero dejemos abierta la cuestión, y volvamos a las preguntas iniciales: ¿tienen poder suficiente las instituciones del 78 para regenerarse? Muestren las pruebas quienes crean en ellas. Yo solo tengo reticencias para mantener lo contrario: hoy por hoy, no existe institución política en España capaz de acabar con un régimen político basado en el engaño, la mentira y la corrupción institucionalizada, o sea, el sanchismo. Sí, amigo Lamo, la causa principal de mi escepticismo está a la vista: los hijos listillos del franquismo se pasaron a las filas socialistas y han trabajado con denodado esfuerzo para hacer casi imposible la alternancia política. Su éxito está a la vista: consiguieron hacer de la derecha, del PP, un partido seguidista del PSOE.
Por eso, hoy, es tan importante preguntarse por las diferencias entre PP y VOX. En ellas residen la posibilidad de que España salga adelante. No basta con las meras declaraciones de Feijóo, antiguo votante socialista, diciendo que no demonizará a VOX, sino de voluntad política para acabar con ese tácito vínculo, mitad secreto y mitad público entre el PP y el socialismo de las buenas maneras y peores intenciones, o sea, el de Guerra y González.
******************* Sección "bilingüe" ***********************
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