Recortes de Prensa Miércoles 7 Enero 2026
COALICIÓN DE VOLUNTARIOS
Europa
promete a Ucrania «garantías sólidas de seguridad» frente a
Rusia
Juan Pedro Quiñonero. ABC. 7
Enero
2026
«Garantías sólidas de seguridad» ante la guerra neocolonial de la Rusia de Vladímir Putin. Esa es la promesa de la cumbre de la Coalición de Voluntarios, en la que participaron este martes en el palacio del Elíseo los presidentes y primeros ministros de 35 Estados, encabezados por Ucrania, Francia, Alemania, el Reino Unido y EE.UU., acompañados de los representantes de la OTAN y la Unión Europea (UE).
Creada a primeros del año pasado, la Coalición de Voluntarios, liderada por la Francia de Emmanuel Macron, la Alemania de Friedrich Merz y el Reino Unido de Keir Stramer, ha aspirado a ofrecer a Ucrania unas garantías de seguridad «sólidas». Convocada antes de la intervención de Donald Trump en Venezuela y las «amenazas» de intervención en Groenlandia, esta última cumbre tuvo que hacer muchas «contorsiones» para evitar que las divisiones dinamitaran los proyectos de ayuda a Ucrania.
Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, abrió los trabajos de la cumbre con esta declaración de principios: «La diplomacia y la ayuda concreta deben darse la mano. Rusia no deja de golpear y matar hombres y mujeres en mi patria. Cada envío de misiles y armas de defensa antiaérea salva vidas y refuerza la diplomacia«. No es un secreto que Putin no ha hecho ninguna concesión territorial, paralizando todos los fallidos proyectos de negociación.
En tanto que presidente de la cumbre, Emmanuel Macron resumió sus trabajos de este modo: «Hemos dado un paso considerable para conseguir una paz sólida y durable. Hemos conseguido la convergencia de 35 aliados. Hemos creado mecanismos de vigilancia del cese de la violencia, bajo el liderazgo de EE.UU. Hemos avanzado en los preparativos de creación de una fuerza multinacional, por tierra, mar y aire, para consolidar la paz…».
Como colofón de la cumbre, los presidentes de Ucrania y Francia y el primer ministro británico escenificaron un acuerdo trilateral, confirmando el despliegue en territorio ucraniano de una fuerza militar multilateral, una vez conseguido el lejano alto el fuego. Otros aliados no desearon participar en esa firma «solemne».
La voluntariosa buena voluntad de Macron y Starmer tiene ciertos límites. Aliados importantes, como Italia, han confirmado que no enviarán sus soldados para asegurar una paz todavía lejana en Ucrania, parcialmente ocupada por las tropas rusas. En ese terreno, potencialmente capital, el canciller alemán advirtió de que Berlín aceptaría que soldados germanos formasen parte de una fuerza multinacional, «pero fuera del territorio ucraniano».
Keir Stramer y Friedrich Merz, los grandes aliados más influyentes, comparten la visión global de Macron, con matices propios.
El primer ministro británico insistió en estos detalles sensibles: «Las ayudas de EE.UU. en el terreno de los servicios secretos y la logística serán esenciales. En caso de ataque ruso, la solidaridad de EE.UU. será esencial para restaurar la paz». Declaración voluntarista, evitando la cuestión capital planteada por Trump: su posible «anexión» directa o indirecta de Groenlandia, abriendo otra crisis con un aliado que también participaba en la cumbre: Dinamarca. Riesgo de tensión militar entre dos miembros históricos de la OTAN.
El canciller alemán, por su parte, tuvo discusiones particulares con los representantes de Trump en la cumbre, Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente norteamericano. Según Merz, ambos le «confirmaron» el «compromiso» profundo de Washington con la seguridad de Ucrania, de Europa y el futuro de la Alianza Atlántica. Witkoff y Kusher adoptaron una posición de «espectadores», sin entrar en los detalles de las «esperanzas» europeas sobre la solidaridad de Trump con la seguridad de Ucrania y Europa.
Nada elíptica y muy comprometida con el futuro y los intereses históricos de su patria, Mette Frederiksen, primera ministra danesa, repitió con mucha firmeza: «Trump debe cesar sus amenazas sobre Groenlandia». Detalle crucial y altamente inflamable.
Elíptico, desde otro ángulo, el canciller de Alemania, terminó avanzando un «detalle» ultrasensible al declarar que «para conseguir la paz en Ucrania, será necesario llegar a un compromiso…». Declaración calladamente ambigua, que varios analistas diplomáticos interpretan de este modo: «Berlín espera que Ucrania termine aceptando que Rusia se quede con los territorios conquistados en su operación militar neocolonial». Detalle capital sobre los chalaneos en curso desde hace meses.
Por su parte, Mark Rutte, secretario general de la OTAN, se felicitó de los resultados de la cumbre, confirmando la «determinación aliada» en su apoyo a Ucrania, sin poder evitar una reserva de fondo: «Hemos negociado las formas del posible cese el fuego en Ucrania, el apoyo aliado a las tropas ucranianas. Por el contrario, no sabemos como podrían actuar la UE y la OTAN si Washington decidiese una acción contra la actual integridad de Groenlandia». Cuestión evidentemente capital que nadie deseó debatir en público, estimando que se trata de cuestión inflamable.
Como colofón de la cumbre, Macron insistió en otro «detalle» potencialmente polémico: «Los mecanismos de vigilancia del todavía lejano proceso de paz en Ucrania estarán supervisados y sometidos al liderazgo de EE.UU.».
Desde su reelección, Donald Trump no ha ocultado nunca su alejamiento sistemático de la OTAN y la seguridad de Europa. Esperar que el mismo presidente de EE.UU. «supervise» y «controle» los servicios de «vigilancia» de la futura y lejana paz en Ucrania es hipotecar el futuro de la seguridad de Europa, amenazada por Putin, a un líder cuyo comportamiento reciente en Venezuela no invita a ningún optimismo.
Ucrania
ataca con drones un arsenal y un depósito de carburante en la
retaguardia rusa
Efe. la razon. 7
Enero
2026
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) reivindicó este martes dos ataques con drones de largo alcance contra un arsenal de armamento y un depósito de carburante situados en la retaguardia rusa, en las regiones de Kostroma y Lipetsk. Fuentes del SBU confirmaron a la agencia 'Ukrinform' los dos ataques, que supuestamente fueron ejecutados por el Centro de Operaciones Especiales 'A'.
Uno de los objetivos fue el arsenal Nº 100 de la Dirección Principal de Misiles y Artillería de las Fuerzas Armadas de Rusia, en el distrito Neiski de la región de Kostroma, al norte de Moscú, informó la agencia ucraniana, que publicó un vídeo que muestra un incendio del que surge una humareda negra, así como varias explosiones. "Éste era un arsenal importante para el enemigo, pues suministraba munición a los almacenes de menor nivel en el oeste y el centro", indicó la fuente del SBU citada por 'Ukrinform'.
Además, los drones ucranianos golpearon también el depósito de carburante 'Gerkon Plus' en la localidad de Streletskiye Jutor, en la región de Lipetsk, al sur de Moscú, que según 'Ukrinform' aprovisionaba a las regiones de Tambov, Voronezh y Lipetsk.
"En este nuevo año, el SBU sigue actuando exitosamente contra las fuerzas armadas y las instalaciones petroleras rusas, reduciendo la capacidad del enemigo de suministrar a su ejército munición y carburante. Todas las instalaciones de la retaguardia rusa que participan en la guerra contra Ucrania son objetivos absolutamente legítimos", agregó la fuente.
PDVSA:
así mató el chavismo a la gallina de los huevos de oro de
Venezuela
Diego Sánchez de la Cruz. libertad
digital. 7 Enero
2026
Durante años, el petróleo sostuvo a Venezuela sin reformas ni gestión, pero la politización de PDVSA acabó hundiendo una riqueza histórica.
Durante décadas, Venezuela fue uno de los grandes beneficiarios del ciclo alcista del petróleo. No por reformas, ni por productividad, ni por innovación, sino por una combinación puramente externa: precios internacionales altos y una dotación de reservas excepcional. Esa renta extraordinaria permitió al país ingresar cientos de miles de millones de dólares sin necesidad de hacer prácticamente nada bien. El problema es que esa bonanza fue dilapidada, al ser gestionada a través de un gran conglomerado estatal, PDVSA, en el que se reprodujeron los mismos vicios socialistas que en el conjunto de la economía del país.
Entre finales de los años 90 y mediados de la década de 2010, coincidiendo con la primera etapa de gobierno del chavismo, el precio internacional del barril de crudo pasó de entornos de 10-15 dólares a superar de forma sostenida los 100 dólares. Solo entre 2004 y 2014, Venezuela recibió ingresos petroleros extraordinarios por valor de varios cientos de miles de millones de dólares, en gran medida gracias al auge global de las materias primas y al apetito energético de China. No fue una bonanza fruto de la gestión del régimen, sino un "regalo" derivado de la evolución del mercado internacional.
Ese dinero permitió financiar gasto público masivo, subsidios generalizados, controles de precios, importaciones artificialmente baratas y una expansión del Estado sin precedentes. También permitió esconder durante años el deterioro institucional, la destrucción del aparato productivo y la creciente corrupción. Mientras entraban dólares, el sistema se sostuvo. Cuando dejaron de entrar, colapsó.
Un instrumento político
A finales de los años noventa y comienzos de los 2000, Venezuela producía en torno a tres millones de barriles diarios. En 1997 alcanzó un récord de 3,7 millones. En aquel momento, el país todavía mantenía una industria petrolera funcional, con inversión, personal cualificado y cooperación con empresas internacionales. Todo cambió con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998 y, sobre todo, tras el paro petrolero de 2002-2003. A partir de ahí, PDVSA dejó de ser una empresa energética para convertirse en un instrumento político, alejada ya de cualquier lógica de mercado. En 2007 llegaron las grandes nacionalizaciones de proyectos petroleros. La inversión privada se expulsó, la gestión técnica se sustituyó por la lealtad ideológica y la empresa pasó a ser el brazo financiero del régimen.
Durante un tiempo, el precio internacional del petróleo ocultó el desastre. Pero incluso antes de las sanciones estadounidenses, la producción ya caía. Tras el desplome del precio del crudo en 2014, la situación se aceleró. Ya en 2019, Estados Unidos sancionó a PDVSA, una empresa que ya estaba prácticamente arruinada. Washington actuó entonces desde la convicción de que el conglomerado se había convertido en el brazo financiero del régimen.
Hoy, Venezuela produce apenas una fracción de lo que producía hace 25 años. Según estimaciones recientes, exporta entre 750.000 y 775.000 barriles diarios, una cifra irrelevante para el mercado mundial. Produce menos petróleo que estados como Nuevo México y apenas algo más que países europeos que ya han anunciado el abandono de la exploración de crudo. Como se apuntó anteriormente, los niveles de producción que heredó el socialismo bolivariano superaban los 3 millones diarios y llegaron incluso a marcar un récord de 3,7 millones, de modo que el descenso de la capacidad extractiva ha sido superior al 75%.
La paradoja es que Venezuela sigue siendo el país con mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Pero esas reservas están, en su mayoría, en la franja del Orinoco: un crudo extremadamente pesado, con alto contenido en azufre, caro de extraer y caro de refinar. Sacar un barril puede costar hasta 30 dólares, diez veces más que en Arabia Saudí. Construir plantas para tratar ese crudo requiere inversiones de entre 20.000 y 30.000 millones de dólares cada una, pero una Venezuela arruinada no puede impulsar ninguna infraestructura de este tipo, de ahí que esas reservas no puedan ser exploradas y explotadas a fecha de hoy.
A eso se suma una infraestructura petrolera en ruinas. Oleoductos, refinerías y gasoductos se encuentran en estado crítico tras años sin mantenimiento. Solo llevar la producción a 1,5 millones de barriles diarios exigiría entre 20.000 y 30.000 millones de dólares, más otros 20.000 millones para evitar que la red colapse. Recuperar niveles cercanos a los tres millones de barriles costará entre 85.000 y 130.000 millones y requerirá hasta una década de trabajo, según consultoras especializadas.
La deuda que arrastra PDVSA
El estado financiero de PDVSA refleja ese saqueo. La petrolera arrastra una deuda de más de 41.600 millones de dólares, a lo que se suma una deuda soberana del país por encima de los 52.500 millones. Existen además miles de millones pendientes de pago por derrotas en laudos arbitrales internacionales, amén de distintas deudas con China, con el Club de París, con organismos multilaterales y con proveedores que hoy son acreedores. La empresa está descapitalizada, técnicamente quebrada y jurídicamente enredada en litigios por todo el mundo.
La historia del petróleo venezolano es, indudablemente, la historia de la ruina socialista y, también, la de una gran oportunidad desperdiciada. No en vano, el país recibió ingresos extraordinarios gracias a precios internacionales que no controlaba. En lugar de invertir, diversificar y fortalecer instituciones, el régimen chavista convirtió esa renta en un instrumento de poder político. Cuando el ciclo terminó, no quedó nada: ni ahorro, ni infraestructura, ni empresa, ni credibilidad.
PDVSA, que fue una de las grandes petroleras del mundo, es hoy el símbolo más claro de cómo el socialismo del siglo XXI mató a la gallina de los huevos de oro. Y cómo ni siquiera el mayor tesoro energético del planeta puede salvar a un país cuando la gestión, las instituciones y los incentivos han sido destruidos.
El Derecho y el revés
Pedro
de Tena. libertad digital.
7 Enero 2026
Es cómico, cachondo, hilarante y chusco asistir al espectáculo plañidero de las izquierdas, y alguna que otra derecha desnortada o contratada, aludiendo al daño que Estados Unidos le ha infligido al Derecho Internacional. No, no hay límites para la impostura, para la desvergüenza, para la cara dura y para la mentira sistemática y mezquina. Su capacidad de deformación, de distorsión, de manipulación es asombrosa pero simulada, sinuosa, amparada en valores y conductas impuestos como superiores.
¿Derecho Internacional? Puede hacerse un recorrido sistemático por todo el siglo XX y lo que va del XXI y deducir cuál es el respeto por el Derecho Internacional que tienen todos estos que ahora se rasgan las vestiduras porque Trump ha decidido apresar a un perseguido por la justicia estadounidense por los delitos de terrorismo y narcotráfico entre muchísimos otros. ¿Derecho internacional en una ONU con el derecho de cinco potencias al veto inmisericorde?
Ha resultado absolutamente hipócrita el discurso de Rusia, la invasora de Ucrania y el Estado que asesina cuando le conviene a disidentes entro y fuera de sus fronteras, acusar a Estados Unidos de "agresión armada" y de violar todas las normas del "derecho internacional" pidiendo la liberación de Maduro y su esposa. Pero, claro, ellos no quieren el petróleo venezolano.
No menos falsaria resulta la postura de China, que se merendó militarmente al Tíbet en 1950 perpetrando matanzas civiles sin cuento y dando paso a un genocidio cultural sistemático aludiendo a la liberación del pueblo tibetano del "feudalismo". Tras la insurrección de 1959, aplastó a todo el que se le opuso y el Dalai Lama tuvo que exiliarse hasta hoy. La condena de la ONU fue un blablablá sin sanciones ni exigencia de su retirada militar. Los chinos tampoco quieren el petróleo de Venezuela, claro.
Produce grima escuchar a un secretario general de la ONU, el socialista portugués Antonio Guterres, apelar a la voluntad del pueblo venezolano para resolver la situación. ¿Y por qué este burócrata se tragó el golpe de estado electoral de Maduro arrogándose una victoria que miles de actas aportadas por la oposición, aceptadas por la propia ONU como elemento probatorio de la ilegalidad gubernamental, desmentían?
¿Derecho Internacional? Una de las cosas meritorias que está haciendo Trump es destapar la tela de araña de la izquierda internacional, que ha ocupado los sillones y puestos relevantes de las instituciones internacionales. Fíjense en el régimen comunista cubano abrazándose al derecho internacional mientras junto con Rusia, China e Irán estaban invadiendo paulatinamente Venezuela y chupando del crudo que ahora dicen que les quiere robar Estados Unidos.
Y ahí tienen a Pedro Sánchez, el socio político de Zapatero, el príncipe de la traidora Delcy, el mismo que escribió, o le firmaron, si se quiere, una infame carta sin respaldo de las Cortes ni de nadie de nuestro país y que se saltó a la torera las resoluciones de la ONU y el derecho a la autodeterminación de los saharauis para bendecir las ambiciones de Marruecos. ¿Defensor ahora del Derecho Internacional?
Si hay algo que sabemos desde hace mucho es que el Derecho Internacional también es un cachondeo.
Depende de la fuerza para matar, someter o sojuzgar a otros que se tenga para que se ajuste o no al Derecho llamado Internacional. Solo en lo que va del siglo XXI, hemos visto que Irak invadió Kuwait, que potencias occidentales invadieron Irak, que se caza y tortura en centros especiales a ciudadanos sin juicio previo (pregúntese por el Helicoide venezolano, por ejemplo) y se cometen atentados de diseño en países como España en 2004 o en USA en 2001.
En estos 25 años, Rusia ha machacado Chechenia, se ha apoderado de Crimea e invade Ucrania, mientras amparaba los crímenes sirios y callaba ante los ataques militares turcos. El exterminio de los kurdos no cesa. Arabia Saudí intervenía en Yemen, se mataba sin miramiento a los rohinyás en Myanmar (la antigua Birmania), se asesinaba por miles a israelitas e Israel respondía crudamente a estos ataques en Gaza.
Relaciono desordenadamente. Acordémonos de Kosovo, de Darfour, del Congo, de Uganda, de Níger y Chad, de las matanzas en Sudáfrica no hace muchos años, de los ataques de los sucesivos Estados o bandas terroristas islámicas, de las ejecuciones extrajudiciales en Filipinas, de las masacres terroristas colombianas y acordémonos de la gran matanza de ETA, protegida de Francia, Venezuela, Argelia (URSS) y otros más durante décadas y bendecida por parte de la Iglesia.
¿Derecho internacional? Sí, debería haberlo. Los pensadores españoles lo propusieron desde hace cinco siglos. Pero en cuanto un poder bastante dispone de oportunidad para pegarle una patada al tablero para que se desmoronen todos los códigos y forzar unos nuevos, lo perpetra. Es lo que la Historia real nos enseña.
Lo que molesta a los cínicos de esta izquierda podrida, pero coordinada internacionalmente, oigan, no es la patada al tablero de la que acusan a Trump, sino el no haber sido ellos los que hayan podido reventar el juego. Un revés. El día que puedan, que Dios nos coja confesados. Y para evitarlo, que nos coja organizados, del Derecho y del revés.
A la
izquierda se le acaba el mundo
Fran Carrillo.
okdiario. 7 Enero
2026
La historia suele ir más rápido de lo que a la izquierda le gusta. Como ya es costumbre en su vasto trasiego de lucha con la realidad, la defensa de los derechos humanos y la democracia les ha pillado a los ayatolás de la hoz y el martillo con la retórica cambiada y el paso esquiando. El mundo, y en especial Hispanoamérica, empieza a abrazar la libertad que lleva décadas necesitando, con pueblos enteros sojuzgados y presos (cuando no asesinados) entre soflamas teocráticas y socialismo del siglo XXI, que es tan fanático, sangriento y mísero como el del XX. Los muyaidines de la cosa han tenido que salir de su pompa socialista y de su refugio capitalista para condenar el arresto del dictador Maduro en Venezuela con la misma efusividad con la que su silencio habla ante lo que acontece en Irán. Les va en ello la salud de su cuenta corriente. En uno y otro lado. Todos los que han vivido del petróleo caribeño y sus ramificaciones iraníes, rusas y chinas han regurgitado bilis en comandita. Y en España, sabemos quiénes son y cómo lucraron su abyecta billetera.
La izquierda es fascista hasta que se demuestre lo contrario. Fascista a su manera, en su modo incorregible y burlón de ver y definir lo que pasa en el mundo, con esas lentes tan estrechas que beben de una intolerancia insufrible. Desde su manera unilateral de concebir el Estado hasta la forma en la que eligen las causas a las que servir. No saben de nada, pero pontifican en todo. Confunden realpolitik con derecho internacional y democracia liberal con democracia popular u orgánica, donde el terror ejerce su acción. Llevan media vida dando la turra sobre cómo proteger a los más débiles los mismos que defienden a los poderosos de Puebla, esa cochambre moral que inunda de manera onerosa universidades y organizaciones en España para defender la tiranía de guayabera y chilaba. Es la misma gentuza que habría criticado a Estados Unidos por el desembarco de Normandía o a Churchill por bombardear las bases de las SS en Berlín. Son los aprovechados del petróleo venezolano, a los que la sangre derramada en el Helicoide y demás centros de tortura caribeños no importaban mientras el crudo untaba su bolsillo.
Y mientras un dictador cae, un régimen en la otra parte del mundo está a punto de hacerlo, con Occidente y sus medios de comunicación mirando a La Meca, entapizados de dinero para ocultar la mayor revolución que está aconteciendo en Oriente Medio desde que los mismos ayatolás que ahora corren peligro tomaron la antigua Persia para convertirla en una cueva iliberal y asesina. Ahora, ese búnker con turbante que ha protegido y amparado a todo el terrorismo que amenaza Occidente, que ha servido de guarida de tiranos y ladrones y que ha financiado dictaduras mientras se financiaba a su vez del petróleo de otra, observa por primera vez a las mujeres y jóvenes iraníes plantarles cara, a miembros de las fuerzas policiales, unirse a la causa y a los poderes económicos abandonando a su suerte a quien ya sólo queda el exilio o la muerte.
Por su parte, Europa sigue con su lírica woke de constante preocupación inane y suicida, justo cuando Estados Unidos y Trump actúan de manera determinante, protegiendo sus intereses geopolíticos y económicos (como hacen todos), que la mayoría de las veces son los de la democracia liberal y parlamentaria. Algo está claro: con Obama-Biden, Maduro aún seguiría en Miraflores, Irán, estabilizada en su terrorismo teocrático y el grupo de Puebla, con Zapatero y Sánchez a la cabeza y la auctoritas del trinque intacta.
El corrimiento de tierras político al que estamos asistiendo en Hispanoamérica acabará con la peor peste que ha generado en la antigua España millones de exiliados, pobres y muertos, provocados por ese ejército de trileros vividores que dicen representar a los débiles, defender la igualdad y la justicia y proteger los derechos humanos. Ese movimiento tectónico en lo sociológico, capitaneado por Estados Unidos, y electoral, firmado por unos pueblos con ansias imparables de libertad, es la mejor noticia desde que se liberó al mundo del telón socialista hace medio siglo. Hoy, como entonces, los mismos están en el lado de la historia que les corresponde. Y aunque ahora Fukuyama tampoco firme el fin de la misma, parece que a la izquierda caviar se le empieza a acabar el mundo.
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Generalitat de Cataluña
Illa
contrata a 14 personas y gastará más de 3 millones para promover el
catalán en el mundo digital
La ausencia de
presupuestos no le impide crear nuevas partidas y plazas de
funcionarios
Esther Jaén. OKDIARIO. 7
Enero
2026
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, destinará más de 3 millones de euros a promover el uso de la lengua catalana en el mundo digital, a través de proyectos y programas que se vienen desarrollando desde 2025 y finalizarán en 2027, en un total de tres años. Para ello, el Gobierno de la Generalitat de Cataluña ha creado 14 nuevas plazas de funcionarios o de interinos cuyo objetivo será situar en una posición de liderazgo a la lengua catalana dentro de la carrera digital.
Pese a que el Gobierno de Salvador Illa no ha logrado aprobar los presupuestos para Cataluña desde que llegara al poder, en 2024, el conseller de Política Lingüística del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, Xavier Vila i Moreno, ha argumentado en una respuesta parlamentaria que «no podemos permitir que el catalán quede en un segundo puesto en la carrera digital».
Con el objetivo de «impulsar la presencia del catalán en estos entornos» y un presupuesto inicial de 2.133.815,13 €, más otros 350.000 € anuales durante tres años, para planes puntuales y otros programas específicos implantados, la Consejería pretende «liderar la incorporación del catalán en las tecnologías de la lengua».
Confirmado: estos dias será gratis viajar en los autobúses de la EMT y BicimadPuede salir ardiendo: el electrodoméstico que jamás debes exponer al sol directo¿Cómo se pronuncia correctamente en español la palabra 'pizza'? La RAE demuestra que no...Predicción del horóscopo para Libra hoy, miércoles 7 de enero de 2026Calendario laboral de Andalucía 2026: todos los festivos y puentes que hay este año
La administración autonómica catalana, además, ha creado 14 nuevas plazas de funcionarios o de interinos (no especifica cuántos en cada modalidad) para desempeñar esa promoción del catalán en la vida digital, porque, según explica el conseller en la misma respuesta parlamentaria, los funcionarios ya adscritos a su consejería no podían asumir estas nuevas tareas.
A preguntas formuladas desde el Grupo Parlamentario del PP de Cataluña, el conseller Vila i Moreno profundiza en la declaración de intenciones y objetivos, pero evita abundar en la información sobre programas y contratos de personal. De hecho, no especifica, por ejemplo, nivel salarial o qué tipo de actuaciones específicas se han llevado a cabo en 2025 con los 350.000 € adicionales, más allá del presupuesto inicial.
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