Recortes de Prensa Martes 20 Enero 2026

Un nuevo ataque masivo ruso deja a parte de Kiev sin luz, agua y calefacción a 12 grados bajo cero
El de esta madrugada es el tercer gran ataque ruso contra infraestructura energética de Kiev desde el 9 de enero
Carlos Garcés. Madrid. el mundo. 20 Enero 2026

Rusia sigue castigando a Ucrania con el arma más poderosa en un gélido invierno, el frío. Un nuevo ataque masivo ruso contra infraestructura energética ucraniana dejó este martes a parte de Kiev sin luz, agua y calefacción, cuando las temperaturas en la ciudad se sitúan alrededor de los 12 grados bajo cero. Un total de 5.635 bloques de viviendas de Kiev se han quedado sin calefacción


El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había advertido repetidamente en los últimos días de que los rusos preparaban otra ataque masivo al sistema energético de Ucrania para agudizar en medio del frío extremo la crisis por la falta de suministro provocada por anteriores bombardeos.


Ucrania recibió la semana pasada una importante partida de misiles antiaéreos para reforzar sus defensas y poder contrarrestar mejor los ataques rusos.


9:13

Rusia atacó Ucrania con más de 300 drones y misiles

Rusia atacó Ucrania durante la noche con más de 300 drones y un número "significativo" de misiles balísticos y de crucero, declaró el martes el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informa Reuters.


Zelenski señaló que Ucrania había recibido un reabastecimiento de misiles de defensa aérea apenas un día antes, lo que, según dijo, ayudó a reforzar sus defensas, pero añadió que existe una necesidad urgente de más suministros.


"Los socios no deben fallar en cumplir con esto: los misiles de defensa aérea son una protección real para la vida humana", afirmó en una publicación en X.


8:52

Macron propone a Trump una cumbre del G7 en París con rusos, ucranianos y daneses

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha propuesto a su homólogo estadounidense, Donald Trump, celebrar una cumbre del G7 en París el próximo jueves, a la que podría invitar a Rusia, cuando están a punto de cumplirse cuatro años de su guerra en Ucrania, así como a ucranianos y daneses, confirmaron hoy fuentes del Palacio del Elíseo.


"Ese mensaje privado es real", dijeron a EFE fuentes del entorno del presidente francés, confirmando el mensaje que Trump desveló en su red social Truth Social, en el que el presidente francés invita al presidente estadounidense a hacer escala en París tras su asistencia al Foro de Davos para abordar los desacuerdos sobre Ucrania, Groenlandia y Siria.


8:14

Rusia derriba 32 drones ucranianos sobre nueve regiones rusas

Los sistemas de defensa antiaéreos rusos derribaron durante la pasada noche 32 drones ucranianos de ala fija sobre nueve regiones rusas, según informó hoy el Ministerio de Defensa de Rusia, informa Efe.


"Durante la pasada noche (...) los sistemas de defensa antiaérea interceptaron y aniquilaron 32 drones ucranianos de ala fija", señaló el mando castrense ruso en una nota publicada en Telegram.


Según Defensa, el mayor número de drones fue derribado en la región de Briansk (9) y la anexionada península de Crimea (9).


También fueron atacadas las regiones de Vorohezh, Bélgorod, Kursk, Volgogrado, Astracán y Smolensk.


7:30

Un total de 5.635 bloques de viviendas de Kiev se han quedado sin calefacción

Un total de 5.635 bloques de viviendas de Kiev se han quedado sin calefacción después de que Rusia volviera a atacar el sistema energético ucraniano con misiles y drones esta madrugada, según informó en su cuenta de Telegram el alcalde de la ciudad, Vitali Klichkó, recoge Efe.


Según el alcalde, el 80 % de estos edificios han vuelto a quedarse sin calefacción después de que se les restableciera el suministro tras el ataque ruso masivo del pasado viernes, que dejó a buena parte de Kiev sin suministro de energía durante casi tres días.


Klichkó explicó asimismo que la parte de Kiev que se encuentra en la margen oriental del río Dniéper está también sin suministro de agua por el ataque ruso de esta madrugada.


7:15

Polonia suspende temporalmente las operaciones en los aeropuertos de Rzeszów y Lublin

Los aeropuertos de Rzeszów y Lublin, en el este de Polonia, han suspendido temporalmente sus operaciones con el fin de permitir que los aviones militares operen libremente, informó el martes la Agencia Polaca de Servicios de Navegación Aérea (PANSA), recoge Reuters.


"En relación con la necesidad de garantizar la libertad de acción de la aviación militar, los aeropuertos de Rzeszów y Lublin han suspendido las operaciones de vuelo", dijo PANSA en X.


Tan sencillo como efectivo

Ucrania utiliza 'cañas de pescar' para derribar drones rusos en pleno vuelo a precio de saldo
El ejército del país necesita soluciones baratas y efectivas para hacer frente a esta amenaza. Este sistema, a priori rudimentario, está demostrando ser una de ellas
R. Badillo. el confidencial. 20 Enero 2026

Como informa Business Insider, Ucrania está experimentando con un método inusual, pero eficaz para hacer frente a la presión constante de los drones rusos en el frente: interceptores aéreos equipados con un sistema mecánico extremadamente simple, conocido de forma informal como la caña de pescar, pensado para derribar aparatos enemigos en pleno vuelo a un coste mínimo. La iniciativa ha sido difundida por la 46ª Brigada Aeromóvil Separada de las Fuerzas Armadas ucranianas, que ha publicado varias grabaciones donde se aprecia el funcionamiento del dispositivo. El dron interceptor incorpora una varilla rígida y una cuerda fina lastrada, diseñada para enredar las hélices de cuadricópteros rusos sin necesidad de explosivos ni sistemas electrónicos avanzados.


El procedimiento se basa en una aproximación desde mayor altitud, permitiendo que el hilo entre en contacto con el objetivo durante el sobrevuelo. Una vez bloqueados los rotores, el dron pierde estabilidad y cae. La maniobra transforma un principio físico elemental en una herramienta de combate aéreo adaptada a un conflicto marcado por la saturación y el desgaste.


Una respuesta al desgaste aéreo

La guerra de drones en Ucrania se ha convertido en una batalla de volumen, donde la repetición y el coste por derribo resultan determinantes. Rusia emplea grandes cantidades de aparatos relativamente baratos para reconocimiento y ataque, lo que obliga a Kiev a buscar soluciones que puedan aplicarse de forma reiterada sin agotar recursos estratégicos.


Este tipo de interceptores encaja en una defensa aérea de campaña flexible y móvil, que prioriza la rapidez de despliegue y la economía frente a la sofisticación tecnológica. Al prescindir de munición guiada o interferencias, el sistema evita uno de los principales problemas actuales: la creciente resistencia de los drones a la guerra electrónica.


Limitaciones y alcance operativo

Las imágenes difundidas muestran que el dispositivo está optimizado para cuadricópteros que operan a baja y media altura, habituales en tareas de vigilancia, corrección de fuego o ataques ligeros. En uno de los vídeos se observa incluso un intento contra un dron de ala fija, aunque su eficacia en ese escenario no queda confirmada.


Para amenazas de mayor velocidad y alcance, como los drones de ala fija tipo Shahed o Geran, Ucrania continúa recurriendo a otros medios. La clave reside en combinar soluciones alternativas: reservar sistemas más caros para objetivos complejos y emplear métodos baratos allí donde resultan suficientes para mantener el control del espacio aéreo cercano.


La nación, último fortín de las democracias
José Javier Esparza. gaceta. 20 Enero 2026

Úrsula von der Leyen ha escenificado la firma del acuerdo de la UE con Mercosur en un vistoso acto a mayor gloria de la propia Úrsula. Todos estaban allí muy contentos. No es para menos: hay gente que va a ganar mucho dinero. Entre esa gente, lamentablemente, no se encuentra el europeo común, cuya vida, por el contrario, va a ser sensiblemente peor: se alimentará con productos de menos calidad, verá cómo el sector agropecuario de nuestros países se desmorona definitivamente y asistirá también al devastador espectáculo de la globalización, que consistirá en que nuestras industria automovilística y química —especialmente estas dos— aumentarán su producción para vender allá, y eso parecerá bueno hasta que las industrias mismas se trasladen a suelo suramericano, como ha pasado siempre en todos los procesos de este género. Lo más notable es que esta decisión, que va a cambiar nuestras vidas, no se nos ha consultado en absoluto, aún peor, se ha mantenido deliberadamente al margen del debate público. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa el pueblo?


Cuando se habla de «crisis de la democracia», normalmente se pone la atención en los aspectos procedimentales: los procesos de selección de candidatos, los sistemas de elección, el excesivo peso de los aparatos de los partidos, el carácter más o menos artificial de la representación, la moralidad de la gestión pública, etc. Todo eso es muy importante, qué duda cabe, pero quizá cabría preguntarse si la crisis de la democracia no reside más bien en el propio objeto de la elección. La democracia es un sistema de participación popular en el poder. Pero el hecho es que, en el último cuarto de siglo, las grandes decisiones que más han afectado a nuestra vida colectiva han quedado completamente al margen del voto popular. Nadie ha sometido a elección en Europa la inmigración masiva, ni el cambio de modelo energético, ni el desmantelamiento de la agricultura, ni las consecuencias de la política del Banco Central Europeo, ni las políticas «de género» o LGTB o «climáticas», ni la transformación de la OTAN en fuerza multinacional al servicio de los Estados Unidos, ni el viraje de la Unión Europea hacia una suerte de alianza político-militar, ni… el acuerdo con Mercosur. Todas esas decisiones, que han afectado profundamente a nuestras naciones, se han tomado al margen del marco nacional y al margen del voto popular. Dicho de otro modo: todas las políticas globalistas son estrictamente anti-democráticas. Y resulta que todas las políticas de la UE son esencialmente globalistas.


Claro que estamos ante una profunda crisis de las democracias europeas, pero no (o no sólo) por los aspectos procedimentales, sino, muy en primer lugar, porque el pueblo no ha pintado nada en las cosas más importantes que nos han pasado. De poco sirven los procedimientos más limpios, éticos y garantistas del mundo, si lo que al final se vota es irrelevante. ¿Qué es realmente lo que nos deja votar? Las grandes decisiones han sido y siguen siendo tomadas por una suerte de oligarquía, frecuentemente sin rostro, de la que nuestros políticos sólo son la cara visible. Esa oligarquía responde a intereses de tipo «global» que permanecen ocultos para los votantes. Conclusión lógica: desde el momento en que la decisión escapa al marco nacional, toda democracia se hace sencillamente imposible.


Ninguno de nuestros políticos llevaba en sus programas la regularización masiva de inmigrantes ilegales, la destrucción de presas, la externalización de la producción agraria o la prohibición de motores de combustión. Ninguna de esas cosas se sometió tampoco al voto popular. ¿Por qué? Porque el resultado del voto en el marco nacional, que es el único que está más o menos al alcance del ciudadano, habría sido con toda seguridad diferente al deseado por la oligarquía. En último término, la Unión Europea se está convirtiendo en el parapeto tras el cual los lobbies pueden gobernarnos sin pasar por el enojoso trámite del voto. Es la misma razón por la que nadie convoca ya referendos; aún más, nuestros custodios de la democracia insisten en que el referéndum es «antidemocrático». La democracia europea es la democracia vista por el Orwell de 1984, donde a la mentira se la llama «verdad».


Una de las cosas más importantes que se ventila en la gran oposición globalismo/soberanismo es precisamente esta: que la democracia, siempre difícil, siga siendo posible, al menos en cierta medida. Fuera del marco nacional, ya se está viendo, la democracia es un chiste siniestro. Y sólo a Úrsula le hace gracia.


El Estado del 78 es un enfermo terminal (y los monstruos acechan)
Jesús Fernández Úbeda. libertad digital. 20 Enero 2026

El enfermo se arrastra crítico y Feijóo dista mucho de parecer, en palabras del regeneracionista Joaquín Costa, un "cirujano de hierro".


El Estado social y democrático de Derecho en el que se constituyó España en 1978 es un enfermo terminal. Un guiñapo institucional que repta agotado, humillado, autómata, vejado hasta la extenuación y la extremaunción por unos profesionales de la res publica que juegan, como dijo Pérez-Reverte, "al ajedrez con vidas humanas". La ineptitud y la voracidad de los hunos y de los hotros, de las riberas y de los mazones, porque aquí no se halla libre de pecado ni el Tato, han derivado en una metástasis grave, sistémica, terriblemente extendida por los órganos vitales de un paciente que agoniza con lentitud, pero sin detenimiento; en un boquete siniestro que amenaza en serio con hundir el transatlántico en el que usted, estimado lector, y yo navegamos manque no nos guste.


Tecleo en caliente, al poco de que al menos 39 personas perdieran la vida y 122 resultaran heridas debido al choque de dos trenes de alta velocidad, el Iryo 6189 y el Alvia 2384, a la altura del municipio cordobés de Adamuz, sito a 37 kilómetros al nordeste de la capital de la provincia. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández de Heredia, exconcejal de Más Madrid harto conocido por fotografiar patos muertos, ha descartado el fallo humano y ha apuntado a "alguna cuestión del material móvil de Iryo o de la infraestructura"; el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien reiteró que "el ferrocarril vive en España el mejor momento de su historia", señala que "es un accidente tremendamente extraño". La Guardia Civil trabaja para esclarecer las causas del siniestro. Los familiares de desaparecidos como Míriam, Rafael, Félix o Cristina suplican ayuda en las redes sociales.


Es horrible, mas nadie se sorprende. Ni siquiera los cortesanos mediáticos, que apuntarán –ya están apuntando– contra las compañías, el capitalismo o Franco. La cuenta de Adif en X comunicó veinte incidencias en el tramo de Adamuz desde el 15 de marzo de 2022. Desde que Puente es titular de la cartera de Transportes, se han multiplicado los descarrilamientos y las averías, y se cuentan por miles los pasajeros que, durante horas, han quedado atrapados en un tren varado en mitad de la nada. Lejos de entonar un mea culpa, el Ministerio se burlaba, con chulería y vinagre, de los pasajeros afectados decorando estaciones como la de Santa Justa con un cartel mostrenco y bochornoso en el que se podía leer: "Disculpen las mejoras".


Creo, y digo "creo", y no "sé", que el trágico accidente ferroviario de Adamuz es el cuarto capítulo de una historia escrita, al ritmo de una danza macabra, por los vampiros que han sangrado el Estado que define el Artículo 1 de la Constitución. La erupción del volcán Cumbre Vieja de La Palma, la dana que afectó a Valencia, a Castilla-La Mancha y a Andalucía, y el apagón que se atrevió a contradecir al novio de Sarah Santaolalla y dejó sin luz a España y a parte de Portugal son las pinturas negras tangibles, tridimensionales, que retratan a un rey desnudo y mortecino. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, dista mucho de parecer, hoy por hoy, en palabras del regeneracionista Joaquín Costa, el "cirujano de hierro" que el enfermo necesita, y tampoco debemos perder de vista que, recurriendo a Gramsci, "el viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, y en ese claroscuro surgen los monstruos". Así que apretémonos los machos, que esto no ha hecho más que empezar. Descansen en paz las víctimas, y que los heridos se recuperen plenamente.


Inflación e IVA: cuando subir precios es subir impuestos
José Ramón Riera. el debate. 20 Enero 2026

La inflación no es solo una pérdida de poder adquisitivo para las familias. Es, sobre todo, una de las herramientas recaudatorias más eficaces del Estado. El IVA es el mejor ejemplo de cómo Hacienda puede ingresar cada vez más sin necesidad de subir impuestos, sin aprobar nuevas leyes y sin someterse a ningún debate parlamentario. Basta con dejar que suban los precios.


El mecanismo es tan simple como demoledor. El IVA grava el consumo en términos nominales, no reales. Cuando los precios suben, el impuesto se aplica sobre una base mayor, aunque los ciudadanos no compren más bienes ni servicios, sino exactamente los mismos, o incluso menos, pero eso sí, a un precio más alto. El resultado es una recaudación creciente que no responde a una mejora de la economía ni del bienestar, sino exclusivamente al efecto inflacionario.


A partir de aquí, cuando nos enfrentamos a un Gobierno que es capaz de pensar que regalar 21.000 millones a las comunidades autónomas solo para quedar bien con el independentista Junqueras, que sostiene al gobierno de Sánchez y al gobierno de Illa, pueda tener algún interés en frenar la inflación es como pensar que Trump ama a España y a Sánchez. No sé si Trump, además de a sí mismo, ama a alguien, pero desde luego no a España y mucho menos a Sánchez.


Todos los países europeos, pero sobre todo los grandes, como Alemania, que ha cerrado el año con una inflación del 2 %, Francia con el 0,7 % e Italia con el 1,2 %. Han hecho sus deberes. Nosotros no, y no los hemos hecho porque no nos ha dado la gana. No nos ha dado la gana porque así el Gobierno funciona como un casino, en el que siempre gana la banca, sea en la ruleta, en el blackjack o en las tragaperras. El Gobierno siempre gana, al recaudar más en todo, IRPF, IVA, Impuestos especiales…


Se ha subido entre el 31 de diciembre y el 1 de enero un 4 % a los empleados públicos, a los que se les va a retener mucho más dinero. Se subirán este mes las pensiones contributivas, las no contributivas, el Ingreso Mínimo Vital, las clases pasivas y seguirán recaudando inflando el gasto, pero más el ingreso, con lo que sobre todo ese conjunto de españoles que suman casi, o sin casi, 17 millones, ni se enterarán pero pagarán mucho más que hace 7 años y podrán comprar menos bienes y servicios que entonces, porque sus ingresos netos en términos reales serán menores que los precios actuales.


Ya se que es luchar por una batalla perdida, porque por mucho tratar de hacer entender que todo es más falso que una moneda de madera o un billete de 1.000 euros, la gente prefiere la política del avestruz, no quiere enterarse.


Lo mejor es que los datos hablen y que cuenten lo que está pasando:


Los datos lo muestran con claridad. Entre noviembre de 2018 y noviembre de 2025, la recaudación por IVA ha pasado de 66.365 millones de euros a 94.416 millones. Es un incremento del 42,3 %. En ese mismo periodo, la inflación acumulada alcanza el 20,5%. Es decir, el Estado ha duplicado ampliamente el efecto de la inflación en términos recaudatorios, apropiándose de una parte sustancial del encarecimiento generalizado de precios.


Este fenómeno no es coyuntural ni accidental. Se observa con especial crudeza tras el estallido inflacionario de 2021 y 2022, cuando los precios se disparan y la recaudación por IVA se acelera de forma casi automática. Mientras los hogares ven erosionados sus salarios y su capacidad de compra, Hacienda convierte la inflación en un aliado fiscal silencioso. No hay subidas visibles de tipos, no hay titulares de «nuevos impuestos», pero sí una transferencia masiva de recursos desde el sector privado al público.


Incluso en los años más duros, como 2020, cuando la actividad se desploma y la economía entra en recesión, el comportamiento posterior del IVA confirma esta lógica: en cuanto los precios comienzan a repuntar, la recaudación no solo se recupera, sino que marca nuevos máximos históricos.


El IVA se ha convertido así en el impuesto perfecto para un Estado inflacionista: recauda más cuanto peor viven los ciudadanos. Y todo ello, sin asumir el coste político de reconocer que la inflación también es una forma de subida fiscal encubierta.


La inflación no es opaca, cuando el Estado decide no corregirla, no amortiguarla y no compensarla, está tomando una decisión política, utilizarla como mecanismo de recaudación.


El IVA lo demuestra con crudeza. Cada euro de encarecimiento se convierte automáticamente en un euro más de base imponible y cada ticket de la compra es una pequeña transferencia silenciosa desde el ciudadano al Tesoro.


El resultado es un sistema profundamente injusto: los hogares pierden poder adquisitivo, las clases medias ajustan su consumo y el Estado presume de fortaleza recaudatoria. Cuanto peor viven los ciudadanos, mejor cuadran las cuentas públicas. Mientras tanto, el Gobierno puede seguir repitiendo que «no ha subido impuestos», aunque la realidad diaria en el supermercado diga exactamente lo contrario.


La inflación se ha convertido así en la mayor subida fiscal de los últimos años: opaca, automática y sin control democrático. Porque cuando el Estado gana con la inflación, ya no es solo un problema económico. Es un problema político.


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Del desencanto al espanto
Pedro de Tena. libertad digital. 20 Enero 2026

Los más jóvenes no hablan ya de desencanto, porque éste forma parte de su experiencia vital. Del desencanto hablamos los más viejos, los que vivimos la Transición española. Las izquierdas suelen referirse al desencanto como un fenómeno de psicología social que se produjo en España cuando se percibió con claridad que, tras la muerte de Franco, las cosas no iban a cambiar ni tan rápidas ni tan a fondo.


Muchos de nosotros, entonces de izquierda confusa, no entendimos la Transición, un bien político y convivencial mayor que, hoy se ve en Venezuela, y se verá en Irán y Cuba, no es fácil de conseguir ni de desarrollar con tino y templanza. Para aquellos de nosotros, que soñábamos con un mundo libre y justo, por ese orden, queríamos no sólo terminar con la Dictadura sino "revolucionar" el tejido nacional en una dirección igualitaria sin menoscabo radical de las libertades individuales.


Podría decirse que el primer desencanto fue el devenido de la constatación de que una cosa es el ritmo de las ensoñaciones y otra muy distinta la posibilidad de las realizaciones cuando la gravitación de la realidad (la económica, la social, la internacional…) ejerce su nebulosa pero efectiva fuerza sobre los comportamientos.


Haber visto a Carrillo con la bandera española aceptando la nueva monarquía restaurada por Franco fue la primera señal de un disgusto moral que iba a durar años. Por el carril de las derechas, la comprobación de que un régimen se suicidaba tras varias décadas de funcionamiento bastante exitoso y sin peligro inminente de batacazo, fue una decepción escatológica.


Aquel primer desencanto afectó a izquierdas y derechas. A unas por revelarse estéril toda utopía ingenua y a otras por demostrarse que la continuidad de una dictadura sin dictador era imposible. La película El desencanto que hacía la autopsia familiar de los Panero fue su más terrible expresión. La consecuencia fue, milagros de la Historia, que la Transición pudo tener lugar sin demasiada oposición debido precisamente a ese escepticismo blando.


Pero hubo otro desencanto mayor, que fue el que empezó a percibirse tras los primeros gobiernos de Felipe González. La distancia entre el dicho del "cambio" y el hecho del "cambiazo" fue colosal. No fue por lo de la OTAN, ni siquiera por lo de los GAL, ni por lo de la reconversión industrial. Fue más que nada por le exhibición de la miseria moral de los comportamientos de los dirigentes, su enriquecimiento, su corrupción, su altanería y, encima, su estúpida suposición de superioridad moral


Luego vino el PP y se tuvo otro desencanto, casi desde el principio, con su asociación con el separatismo en la intimidad, pero se remontó con percepción de que las cosas funcionaban. Tras la boda de El Escorial y los alardes pro angloamericanos de Aznar, la desilusión creció en la "mayoría natural" pero roló a confusión tras la inoperancia pasmosa del 11-M.


Tras el paréntesis circense de un Zapatero que enseñaba la ceja pero ocultaba la pérfida intención de volver al Frente Popular y su absoluta demostración de la incapacidad de gestionar, el desencanto cayó de nuevo en el campo de un PP que aceptó completamente las consecuencias del zapaterismo, salvo en la sección económica. Su consecuencia fue el desmadre interno, Vox y la inferioridad moral.


Para su final en 2018, ya estábamos todos, a izquierda y derecha, totalmente desencantados de que la democracia fuera otra cosa que un modo, y no muy eficiente, de resolver algunos problemas casi siempre creando muchos nuevos, pero bueno España, aunque magullada, seguía en pie y la corrupción de los partidos y su hegemonía en la vida nacional ya parecía consustancial al sistema. Parecía que, aún así, la nave iba, aunque ya sabíamos que los de a pie no pintábamos nada en nada.


Ha sido desde hace poco cuando hemos pasado del desencanto al espanto. El desencanto es un sentimiento pasivo de reconocimiento de que los sueños sueños son y que los culpables del vacío que dejan somos nosotros mismos por no saber distinguir entre fantasías y realidades. Otra cosa bien distinta es el espanto que empezamos a intuir desde 2015. Estaban a punto de gobernar personas a las que, salvo el poder y sin saberse para servicio de quién, no les importa nada.


El primero que lo sintió fue el propio PSOE que advirtió con horror cómo el podemismo bolivarianizado, batasunizado y esquerrado, sembrado por Zapatero, se encarnaba en un Pedro Sánchez abierto a cualquier fechoría con tal de mandar. Lo intentaron eliminar a tiempo, cierto, pero fracasaron y finalmente, sucumbieron ante la ocupación vertical del socialismo vertical y jacobino que siempre practicaron. Quien a vertical mata…


Visto lo visto desde 2018, lo que crece en nosotros es el espanto, primero sorpresivo y ahora alucinado. Estamos en manos de unos piratas crapulosos y barriobajeros que lo mismo toman dinero del tráfico ilegal de lo que sea, que hacen negocios con una pandemia, que pactan con cárteles internacionales tutelados por Rusia y China, que aplauden y amedallan a asesinos y ladrones, que desprecian al Congreso y a los Tribunales o que descuartizan la patria común sin el menor escrúpulo. No, la nave ya no va.


Con todo, lo más espantoso es la comprobación de que todo el entramado institucional creado desde 1976, ha sido incapaz de detener a los piratas que han asaltado el barco. ¿Por qué iba a ser capaz de echarlos una vez que su tiranía amoral se ha adueñado de casi todo? El espanto es una incógnita. Alerta del peligro y puede producir una reacción liberadora, pero también puede desencadenar la sumisión absoluta. Está por ver cuál es la naturaleza del que sentimos.


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