Recortes de Prensa Domingo 12 Julio 2026

Ninety ships destroyed in one week: Unmanned Systems Forces strike Russian vessels every 112 minutes
https://www.ukrinform.net. 12 Julio 2026

Operators from the Unmanned Systems Forces of the Armed Forces of Ukraine struck 90 vessels of the Russian Federation this week.

According to Ukrinform, Robert “Madyar” Brovdi, commander of the Unmanned Systems Forces, reported this on Facebook.
“Fourteen in one night, 90 vessels in one week,” Brovdi noted.

According to him, every 112 minutes during the week of July 6–12, drones from the Unmanned Systems Forces struck one tanker, tugboat, ferry, or dry cargo vessel in the Sea of Azov.

As reported by Ukrinform, on July 11 and during the night of July 12, the Ukrainian Armed Forces struck the Syzran Refinery in the Samara region of the Russian Federation, as well as 10 Russian tankers and four ferries in the waters of the Sea of Azov.

Irán anuncia que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado "hasta nuevo aviso" y EE UU lanza nuevos ataques
La Razón. 12 Julio 2026

La Guardia Revolucionaria de Irán anunció que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado "hasta nuevo aviso" y que cualquier interferencia extranjera para abrir una "ruta ilegal" en la región recibirá una respuesta contundente, informó en la madrugada de este domingo la radiodifusora estatal iraní IRIB. Así lo compartía EFE.


El cuerpo armado iraní señaló en un comunicado que la decisión fue tomada después de que varias embarcaciones ignoraran la advertencia de transitar exclusivamente por una zona autorizada. Según la información difundida por IRIB, un buque puso en peligro la seguridad marítima, por lo que la armada de la Guardia Revolucionaria lo detuvo tras hacer disparos de advertencia.


Las autoridades iraníes manifestaron que no permitirán el paso de embarcaciones mientras continúe la interferencia de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz y que dicha determinación se mantendrá "hasta nuevo aviso". La nota informativa también indica que cualquier acción de EE UU en contra de Irán recibirá una respuesta firme, lo que incluye ataques contra bases enemigas en la región.


El anuncio de Irán se conoció horas después de que su ministro de Exteriores, Abás Araqchí, acusara a EE.UU. de haber "violado el párrafo 9 del memorando de entendimiento" entre ambas partes, con la decisión de Washington de imponer nuevas sanciones contra el entorno del líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí. Según Araqchí, el "incumplimiento" del acuerdo por parte de EE UU "se suma a otras vulneraciones y errores" del país norteamericano.


EE UU e Irán firmaron el pasado 17 de junio un memorando de entendimiento para poner fin a la guerra, desbloquear el estrecho de Ormuz y abrir negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, en los últimos días se han producido nuevos ataques cruzados en Oriente Medio.


Según EuropaPress, Irán ha lanzado un órdago tanto al Gobierno de Donald Trump como a sus aliados en la región, a los que advierte de que, en caso de "cometer un error" y "arremeter ante Teherán", se "enfrentará a una respuesta severa, y las nuevas bases enemigas en la región serán blanco de nuestros ataques". "Las consecuencias de tal intervención son responsabilidad del enemigo estadounidense-sionista y de los países que han cedido su territorio para que las bases enemigas lancen estas amenazas", ha amenazado.


Estas declaraciones llegan en un delicado momento por el que atraviesan las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, tras una semana de cruces de bombardeos y un nuevo ultimátum estadounidense para que Teherán anuncie públicamente este sábado la apertura sin restricciones del estrecho de Ormuz. Fuentes oficiales estadounidenses han confirmado que Estados Unidos ha dado a Irán hasta este sábado para que anuncie públicamente que permitirá la navegación libre, segura y sin restricciones por el estrecho de Ormuz


Respuesta de Estados Unidos: un nuevo ataque

Según confirmaba EFE, Estados Unidos lanzó este sábado una nueva ronda de ataques contra Irán después de que Teherán bombardeara un buque con la bandera de Chipre que transitaba por el estrecho de Ormuz, según informó el Comando Central estadounidense (Centcom).


A las 19:15 hora local (23:15 GMT), las fuerzas estadounidenses iniciaron la tercera ofensiva contra Irán de esta semana. Según el Centcom, Irán atacó un buque portacontenedores con bandera de Chipre, que provocó un incendio en el barco y daños en la sala de máquinas que obligaron a detener la travesía. Un miembro de la tripulación está desaparecido.


"A Irán se le brindó una nueva oportunidad para demostrar el cumplimiento del memorando de entendimiento tras haber sido responsabilizado por ataques previos contra buques comerciales, pero nuevamente ha fallado", aseguró el mando militar en un mensaje en X.


Las fuerzas estadounidenses justificaron el ataque contra la República Islámica en que están "degradando su capacidad" para atacar otras embarcaciones en el estrecho de Ormuz. Los bombardeos se llevaron a cabo por orden del presidente de EE UU, Donald Trump.


Por otra parte, medios iraníes informaron este domingo de explosiones en diversos puntos del país, después de que Estados Unidos anunciara el inicio de una nueva ronda de ataques contra Irán en represalia por un ataque previo iraní contra un buque en el estrecho de Ormuz.


Según la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, entre cinco y seis explosiones se han registrado en varias ciudades de la provincia de Bushehr, en el suroeste del país, donde se ubica una central nuclear. Además, la agencia informó de tres detonaciones en Sirik, junto al estrecho de Ormuz, y otras tres en Bandar Abbas, otra localidad portuaria cercana al estrecho.


De momento no se conocen detalles sobre víctimas o daños en los ataques. La cadena Al Jazeera, que cita a diversos medios iraníes, informó también de explosiones junto a los puertos de Konarak y Chabahar.


El cuerpo armado iraní
Nota del Editor. 12 Julio 2026

El cuerpo armado iraní debe referirse a un exoesqueleto aplicado a algún ser humado cuyos huesos no le permiten mantenerse en pié. Cuando se refiere a la guardia revolucionaria, no debería olvidar de añadir a la asesina y terrorista mafia iraní

El devastador tsunami de la corrupción sanchista
Francisco Marhuenda. la razon. 12 Julio 2026

Al margen de las desesperadas actuaciones del aparato propagandístico al servicio de La Moncloa, la realidad es que la intensidad de la corrupción está desbordando cualquier previsión. Es un auténtico tsunami con efectos devastadores. La tragedia es que tenemos un presidente al frente del Gobierno que es inmune a cualquier crítica, imputación o condena. El ruido es tan grande que hace que una noticia tape a la siguiente. Con menos del diez por ciento de lo que estamos viviendo, cualquier presidente hubiera presentado la dimisión o convocado elecciones. Es cierto que periodísticamente es apasionante y que el futuro gobierno de Feijóo será muy aburrido. No hay más que leer los periódicos, escuchar la radio o ver la televisión para sentirse abrumado con tantas noticias que afectan al Gobierno, al partido y la familia presidencial. Entre tanto estruendo es difícil seguir el hilo conductor de los desmanes cometidos por personas que eran de la máxima confianza de Sánchez. No se trata de un caso aislado o puntual, sino de una auténtica organización delictiva con numerosos tentáculos que hace que todos estén vinculados.


Hay que reconocer que Sánchez ha conseguido tejer una red de fidelidades que en ocasiones me asombra. Es cierto que los peones de la armada del régimen están muy bien pagados, para eso cuenta con recursos ilimitados y el Gobierno regala con enorme discrecionalidad el dinero público para lograr una línea de defensa. El problema es que el tsunami es imparable. Ahora esperan la sentencia del caso Kitchen para socializar la corrupción política y económica que anega al sanchismo. Es un disparate comparar lo sucedido con la Kitchen, suponiendo que la sentencia sea desfavorable, con una operación espeluznante para destruir política y personalmente a jueces, fiscales, policías, guardias civiles, periodistas y empresarios. No importa, porque ya vivimos la manipulación en tiempos de Rajoy, donde la verdad nunca importó sino el relato. Es cierto, también, que el lío es un terreno en el que se siente muy cómodo Sánchez que necesita alargar la legislatura al máximo, porque los casos judiciales se afrontan mejor durmiendo en La Moncloa que asumiendo la condición de expresidente. Hay que aclarar que sabe muy bien que eso de la lawfare es basurilla propagandística y que los diferentes escándalos tienen fundamento.


La independencia y despolitización de la Justicia es incuestionable. Hasta Óscar Puente, que estuvo casado con una juez y su hermana es fiscal, es consciente de ello. El otro día, un amigo suyo me decía que hay dos Puente. Uno es una persona normal y la otra es el ciego adalid del sanchismo que sueña con la sucesión. Por ello, está dispuesto a ser el dirigente socialista más radical para conseguir el aplauso de los militantes que serán, en definitiva, los que elegirán al sucesor. No me extrañaría que cuando caiga Sánchez consiga el sueño de liderar el PSOE. Otra regla inexorable de la política española es que todos los presidentes han acabado mal y algunos muy mal, pero me temo que conseguirá eclipsarlos a todos. No solo será el peor, sino que conseguirá el doble triunfo de ser el más impopular. No tardaremos en ver cómo aquellos que ahora le aplauden y se someten hasta niveles de indignidad impensables, serán los primeros que abjurarán de él.


Cuando alguien me traiciona, engaña o miente siempre me lo tomo con resignación, porque está en la condición de algunas personas. Lo importante es que el balance sea positivo. Es decir, que sean unos pocos. El tiempo me ha demostrado que ese tipo de sujetos son infelices y generalmente acaban muy mal. Nunca tienen suficiente. San Pedro negó tres veces a Jesús y a pesar de ello le dijo «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». Con ello, ese juego de palabras señala que sería el líder que le sucedería y, por tanto, el primer Papa. Por supuesto, conocía su condición humana y lo que no tardaría en suceder. El que le negara no era relevante, porque su papel trascendía de esa debilidad y sería crucificado cabeza abajo, a petición propia, porque no se consideraba digno de morir de la misma forma que el Salvador. Sánchez cree que podrá sucederse a sí mismo, pero ha traicionado a tantas personas y principios que no hay que ser un oráculo para saber que sufrirá la misma medicina.


A estas alturas no importa si quedan unos meses o un año para el final de la legislatura, porque lo preocupante es el impacto demoledor que tendrá para el PSOE tanto la derrota como la pérdida de poder en todas las administraciones. Cada día que pasa provoca un mayor desgaste, aunque confíe en concentrar el mayor número de votantes de la izquierda a su alrededor con una política frentista y radical. Con un centro derecha que puede aglutinar alrededor del cincuenta por ciento de los votos ahora solo depende del PP y Vox de no darle ninguna oportunidad y no dejarse seducir por los mensajes de la izquierda mediática y la derecha acomplejada. Es cierto que habrá mucho ruido y que los sanchistas y sus aliados están desesperados ante la pérdida del poder, pero a menor dureza peor será para Feijóo. Ha visto que son implacables con él, sin importarles utilizar las insidias y las mentiras, porque una gran parte necesita de los sueldos públicos para sobrevivir. La necesidad agudiza el ingenio, pero en este caso, sobre todo, incentiva la maldad. Las cloacas del PSOE son una clara muestra de ello, porque a nadie se la había ocurrido poner en marcha una operación de destrucción masiva tan espectacular. La suerte para los afectados es que la X decidiera ponerla en manos de inútiles e ignorantes como Santos Cerdán y Leire Díez.


Las tres tazas del déficit autonómico
Domingo Soriano. libertad digital. 12 Julio 2026


La política española está llena de absurdos, de trampas, de apariencias. De Organismos que en teoría sirven para una cosa, pero en la práctica se ocupan casi de la contraria (por ejemplo, los órganos de poder judicial en teoría destinados a mantener la independencia de la judicatura y que acaban siendo los que con más intensidad provocan su politización).


Pues bien, pocos hay, quizás ninguno, que representen este sinsentido como el Consejo de Política Fiscal y Financiera que se reunirá en unos días en Madrid. Nos dicen que es el órgano para que el Ministerio de Hacienda y las comunidades autónomas debatan, acuerden y pacten las normas que regirán la financiación autonómica. Ni mucho menos. Lo que se va a aprobar ya se sabe antes de la reunión. Y lo que en teoría debería ser un formato que acerque posturas entre las regiones, en realidad las aleja, porque cada una piensa que lo que reciba la otra siempre será a su costa.


Por supuesto, esto se debe en buena medida a su disparatado sistema de votación. Son esas reglas que cuando uno las explica tiene que revisarlas varias veces para confirmar que lo que está diciendo es así. Se siente uno estúpido explicando algo que va tan en contra del sentido común. Pero es lo que hay. En el CPFF, el voto del Ministerio de Hacienda vale tanto como el de todas las comunidades autónomas juntas. Esto quiere decir, por ejemplo, que el Gobierno nunca puede perder. Como mucho, empata y bloquea, pero nunca se podrá aprobar algo que no le guste. También quiere decir que, como le es suficiente con el voto a favor de una región, lo buscará con denuedo (y con el dinero del contribuyente). Y no hablamos sólo de cuestiones relevantes, como la nueva financiación autonómica diseñada a medida de Cataluña. Ante cualquier medida que quiera sacar adelante y cuente con la oposición de las regiones, aparecerá la tentación del sobre: se pacta con un Gobierno regional tal o cual partida presupuestaria (o incluso aprobar una ley que le convenga en el Congreso) y p'alante.


Esta semana hemos sabido, por ejemplo, que el Gobierno está pensando en aprobar un mecanismo de déficit asimétrico. Es decir, que el nivel permitido para cada región sea diferente, en función de sus necesidades presupuestarias. Tampoco es que les pase demasiado a las que se saltan lo previsto. Pero incluso así, sería peligrosísimo abrir esa puerta. Ya se hizo en 2013 y fue un enorme error.


Precisamente, lo peor del CPFF ha sido, desde el inicio, su politización. Es decir, la negación de los principios para los que el órgano fue creado y su sustitución por un chalaneo continuo en el que el premio se lo lleva el mejor postor o el que mejor percibe las necesidades del contrario. Si se consolida lo del déficit a la carta, veríamos como ese deterioro se acentúa. ¿No quieres politización? Pues toma tres tazas. En concreto, estas tres:


1. Si alguien piensa que se seguirá algún criterio técnico para fijar qué nivel se permite a cada región ya puede ir olvidándolo. Si hasta ahora, la financiación autonómica ha sido el reino de la arbitrariedad, imagínense lo que ocurrirá en este nuevo escenario.


2. Además, ese premio político se dirigirá, ya lo estamos viendo, al que menos lo merece. Es decir, el déficit asimétrico no servirá para que las regiones que mejor lo hacen tengan más margen en los siguientes ejercicios. Esto tampoco sería bueno (si lo has hecho bien, el mensaje debe ser que sigas por esa línea), pero al menos tendría su lógica. Es lo que ha pedido Madrid, por ejemplo. Rocío Albert dijo el otro día algo así como que "en todo caso, tendría sentido que los que cumplimos las reglas fiscales fuésemos los que deberíamos poder incumplir, en vez de premiar a quienes incumplen".


En realidad, lo que se está pergeñando es lo contrario. El Gobierno ya está usando la retórica de la falsa solidaridad, pidiendo a las regiones que entiendan que no todas parten de la misma situación y que por eso algunas (las que tienen más déficit o más deuda) deben tener más margen. Aquí la trampa es que parece que esa desigualdad es como una maldición caída del cielo. Por supuesto, no lo es: las comunidades autónomas que tienen más déficit le deben esa situación sólo a su propio despilfarro. No parece justo que ahora sean otros los que paguen por el mismo. Al igual que ocurrió con la cancelación de la deuda autonómica: se premia al que incumple y se castiga al que cumple. Lo que genera unos incentivos perversos a futuro. Ser desleal con el resto tiene premio.


3. Por último, quizás lo peor, es que parece que se pretende que este déficit a la carta se consolide como la opción por defecto. Es decir, lo que hasta ahora era más o menos excepcional se convertiría en la norma. Cada año, el Gobierno tendría en su mano un arma muy poderosa para premiar, castigar, chantajear o sobornar a los gobiernos regionales.


Intuyo que los gobiernos autonómicos, sobre todo los que quieran aprovecharse este año de ese margen más amplio, no se darán cuenta. Pero quedarían como rehenes del Ministerio, que cada año podría presionarles (palo y zanahoria, para los más o menos obedientes). Y las tensiones regionales se dispararían, ese constante agravio comparativo que tanto daño hace en casi todo lo que tiene que ver con la política autonómica. Luego nos dirán que si España es un país descentralizado o habrá quien hable de competencia fiscal. Pero es mentira. Porque le quitamos a esa descentralización lo más importante: la capacidad de cada región para decidir con todas las consecuencias. Y lo que nos queda es un modelo descompensado e injusto, con premios a los que se saltan las normas comunes y la factura la paga el que mejor lo hace. A mí me encantan los modelos a la suiza, con mucho poder para las unidades administrativas inferiores (sí, también los municipios, no sólo las regiones que, además, son de tamaño muy inferior). Por supuesto, ni parecido al CPFF. Eso sí, se reunirán, harán el paripé, hablarán de órgano colegiado… Y luego se quejan del desprestigio de las instituciones.


La erosión silenciosa: cuando una nación se resigna a su decadencia
Ignacio Trillo. El Debate. 12 Julio 2026

España se mira al espejo en este verano convulso y apenas se reconoce. Lo que empezó como gotas aisladas se ha convertido en un diluvio: una podredumbre sistémica que ha calado en las estructuras del poder. Un Gobierno en minoría que se aferra al calendario como un náufrago a una tabla podrida, mientras las instituciones se ven sacudidas por tramas de influencia, opacidad y favores que parecen haber convertido la sede del partido en un centro de operaciones turbias.


Esto no es un incidente. Es un patrón. Y lo peor, estimados lectores, está todavía por llegar.


Porque esta degradación no se limita al ámbito doméstico. Revela una erosión profunda que socava la columna vertebral de la nación: su credibilidad. Cuando un Estado permite que la influencia, el favor y la opacidad se instalen en las alturas del poder, pierde algo irreparable: autoridad moral. Y en el tablero internacional del siglo XXI, donde las alianzas se forjan sobre confianza, esa pérdida se paga cara.


Miren a nuestros socios atlánticos. Las tensiones con Washington –por el rechazo al uso de bases y el insuficiente compromiso en defensa– ya eran palpables. Ahora, superpongan la imagen de un ejecutivo asediado por sus propios tribunales. Un aliado que no controla su casa interna inspira desconfianza estratégica. Ejemplo cercano: la Italia de Berlusconi, debilitada durante años como socio OTAN-UE. España arriesga un camino similar en un contexto mucho más volátil.


En Bruselas, el efecto es igual de letal. España aparece como socio inestable. Fondos, política energética y migratoria se negocian desde la debilidad. Recuerden Tangentopoli en Italia: corrupción sistémica que hundió su credibilidad europea durante una década. O Lava Jato en Brasil: podredumbre que alejó inversores y complicó alianzas. Aquí corremos el riesgo de que Bruselas nos observe con lupa permanente.


Y duele especialmente Iberoamérica. Tramas con capitales problemáticos y presuntas influencias manchan la 'Marca España'. Cuando se vincula al poder con regímenes controvertidos, la diplomacia blanda se agrieta. Argentina bajo el kirchnerismo o Venezuela muestran cómo el populismo y la corrupción conducen al declive y al aislamiento.


A esto se suma el frente económico: la inversión extranjera cayó drásticamente en 2025 y, aunque con rebote parcial, la incertidumbre persiste. La deuda elevada y, sobre todo, el fin del riego de ayudas europeas obligarán pronto a devolver y reestructurar. Sin credibilidad ni estabilidad, España afrontará esa transición en la peor posición posible.


Lo peor está por llegar porque, si esta podredumbre se enquista –si la justicia avanza con lentitud y la polarización bloquea la rendición de cuentas–, entraremos en decadencia institucional crónica. Un país que no se corrige pierde el derecho a exigir corrección. En un mundo de guerras híbridas y tensiones geopolíticas, la debilidad interna invita a la presión externa: desde Marruecos hasta exigencias crecientes en la OTAN.


No se trata de negar presunciones de inocencia, sino de mirar la realidad histórica: las naciones no caen por un escándalo, sino por la acumulación de impunidades. Italia se levantó de Tangentopoli con reformas y humildad. Brasil mostró con Lava Jato que la justicia puede sanear. España tiene las instituciones –judicatura independiente, sociedad civil y ancla europea–, pero requiere voluntad y carácter.


La regeneración no vendrá de comunicados ni de acusaciones de persecución. Vendrá de la verdad sin ambages y de un ejercicio colectivo de responsabilidad. España ha superado crisis peores, pero nunca sin reconocer primero la magnitud del problema.


Es hora de elegir, estimados lectores. O se corta el mal de raíz con determinación y sin excusas, o la erosión continuará devorando las instituciones y la credibilidad de España. Y entonces, sí, lo peor no habrá hecho más que comenzar: una nación que se resigna a su propia decadencia.


Ignacio Trillo Arespacochaga es miembro de la junta directiva de la Asociación Pie en Pared y de la Fundación Foro Libertad y Alternativa


Cómo la inmigración puede descuartizar Canadá
La inmigración devolverá al primer plano la cuestión de Quebec
David Román. gaceta. 12 Julio 2026

El referéndum de 1995 en el que los ciudadanos de Quebec rechazaron independizarse de Canadá por un solo punto de diferencia, con una participación por encima del 90% del electorado, puede haber sido el más decisivo de la era contemporánea. Es imposible imaginar el impacto que habría tenido en el mundo la desintegración de Canadá, miembro del G-7. Pero igual aún podemos verlo.


El tema de Quebec es particularmente relevante para España por los paralelos (forzados) con los movimientos separatistas en nuestro país. Ya en los 1990 el referéndum de Quebec se siguió con mucha atención en Cataluña y el País Vasco, donde se citó con frecuencia durante los tiempos del ahora olvidado Plan Ibarretxe, rechazado por el parlamento español en 2005.


A diferencia de otros procesos separatistas –en Yugoslavia, Checoeslovaquia, la antigua URSS, etc.– Canadá era y es un país rico con una tradición constitucional similar a la española, lo que favorece la comparación: Quebec inventó el modelo de inmersión lingüística que ha causado caos tanto en Cataluña como en el País Vasco, con profesores como patrulleros de los patios para asegurarse de que los niños se falten el respeto en el idioma favorecido, en francés en el caso de Quebec. Al igual que en Cataluña y el País Vasco, el nacionalismo semi-tribal con toques racistas que fue el fundamento del separatismo quebequés se ha visto bajo presión ante una oleada de inmigrantes que prefieren hablar el idioma internacional dominante en el país (inglés allí, español aquí) antes que lo que perciben (incorrecta pero inevitablemente) como jerga local. Y ése es el motivo por el que Quebec va a volver a los titulares.


Para entender el contexto, hay que observar cómo el nacionalismo quebequés ha tenido a organizarse en bloques contra el “centralismo” de Ottawa, la capital canadiense. En 1968, nacionalistas locales de derecha e izquierda se unieron en una coalición para fundar el Parti Québécois (Partido Quebequense, o PQ) como principal movimiento por la independencia de Quebec. Lo que ocurre en estos casos (como ya ha visto la antigua CiU y muy pronto puede descubrir el PNV) es que la parte izquierda, siempre más agresiva y menos dispuesta a hacer concesiones, se come a la derecha: el resultado es que el PQ fue cayendo en la irrelevancia tras el referéndum, al convertirse en un actor redundante en la política canadiense, el típico grupito de niños pijos de Podemos que proponen rentas universales y fronteras abiertas.


Esto acabó en 2020, el año del Covid, que parece que va a quedar como decisivo en la historia. Ese año, como explica aquí Peter Frost, con la elección de Paul St-Pierre Plamondon como líder las bases «vomitaron» a la nueva izquierda, justo en el momento en el que se fundaba en Ripoll el partido nacionalista catalán antiinmigración Alianza Catalana. Los nacionalistas regionales pueden ser tarugos, pero era inevitable que se darían cuenta de que los pueblos más pequeños son los más amenazados por la inmigración masiva desde pozos sin fondo con millones de muertos de hambre.


En un artículo para una revista francesa (cómo no), Plamondon recientemente expuso sus ideas sobre la inmigración y el multiculturalismo, que son de puro sentido común. Lo más importante para nosotros, sin embargo, es que al igual que Alianza Catalana puede culpar a “Madrid” por la inundación de inmigrantes, y de hecho lo hace, el PQ puede culpar a “Ottawa”, y de hecho lo hace. Plamondon explica, de forma enteramente correcta, que más allá del desplazamiento físico de los quebequeses de su propia tierra, y el entierro de su cultura centenaria, la región afronta una crisis en la vivienda y los servicios públicos.


Ahora mismo, lo más probable es que el PQ gane las próximas elecciones de octubre en Quebec y convoque posteriormente un referéndum sobre la independencia. Eso dependerá del margen de victoria y de la reacción del gobierno canadiense pero, ahora mismo, todo indica que lo más probable es que un referéndum llegue, de una forma u otra, a finales de esta década o principios de la próxima. Dadas las cosas, es muy posible que triunfe el sí y Canadá se desmorone como un castillo de naipes.


Canadá es un país mucho más endeble que España, en cuanto que es una conjunción desigual de provincias a las que durante mucho tiempo solo unió el miedo a EEUU. Y ahora mismo ese miedo se está evaporando: ya hay un creciente movimiento en Saskatchewan que busca incorporar el estado a EEUU, y algo similar puede ocurrir rápidamente con la Columbia Británica, en muchos sentidos una mera extensión de la región noroeste de EEUU. Con o sin Donald Trump en la Casa Blanca, el peligro de una desintegración de Canadá en diversos trozos con diferentes intereses es real.


También tengamos en cuenta que, en otros sentidos, Canadá es muy similar a España: al igual que nosotros, desde la crisis económica mundial de 2008, Canadá ha recurrido a la inmigración masiva para mantener el crecimiento económico, incluso a costa de una disminución del PIB per cápita. De hecho, el canadiense medio se ha empobrecido desde 2022, del mismo modo en el que los españoles nos hemos empobrecido durante años.


Como señala Frost, este crecimiento forzado también ha tenido efectos perversos: en primer lugar, desalentar los esfuerzos por aumentar la productividad; y, en segundo lugar, impedir que la economía se depure de las ineficiencias y disfunciones que se acumulan en ausencia de una recesión. En particular, se ha inflado una enorme burbuja inmobiliaria hasta tal punto que resulta imposible desinflarla sin acarrear graves consecuencias. ¿Les suena esta película?


Dejar que separatistas como el PQ y Alianza Catalana vayan al electorado como únicos defensores de que lo que son verdades obvias tiene peligros enormes. Ya sabemos que los grandes partidos que han dominado la política de Canadá y España no van a ajustar sus mensajes a estas alturas, porque están casados con la idea globalista que depende de la inmigración masiva. Serán otros los que tengan que ofrecer respuesta.


El español atlántico: arma de progreso (pero no política de conquista)
«La gran aventura de la lengua española», emitida por La 2, ha suscitado una acotada observación acerca de si la expansión de la lengua en América: ¿imposición o proceso natural?
Jorge Vilches. la razon. 12 Julio 2026

La expansión de la lengua española en el continente americano es uno de los fenómenos históricos, culturales y sociolingüísticos más complejos y trascendentales de la historia de la humanidad. Es la primera globalización. Hoy somos una comunidad que supera los quinientos millones de hablantes. Este proceso, iniciado en 1492, fue la construcción de lo que filólogos como Diego Catalán, Gregorio Salvador o Rafael Lapesa han denominado «español atlántico», que se hizo mediante un sistema de mestizaje único en la historia.


Sin embargo, la Leyenda Negra y las teorías críticas actuales han presentado el Imperio español como un hecho oscuro. Hubo sombras, es cierto, pero grandes aciertos. El Imperio español estableció la doctrina de los derechos humanos, creó estructuras administrativas, sanitarias y educativas para el bienestar de los pueblos indígenas y, especialmente, fomentó la unión de gentes. Esa mezcla biológica y cultural forjó una civilización distinta que ata a la vieja España con América, y de la cual, el idioma es la pieza fundamental.


La política imperial respecto a la lengua revela una realidad que a menudo contradice la visión simplista de una castellanización forzada. La lengua no se utilizó como un arma política de conquista por parte de la Corona española, sino de evangelización y progreso. La monarquía expresó desde el Descubrimiento el deseo de que los indígenas fueran adoctrinados en castellano. Este plan tuvo muchos obstáculos. La inmensidad del territorio y la dispersión de las poblaciones convirtieron la enseñanza sistemática de la lengua en un empeño complicado para encomenderos y funcionarios civiles. En su lugar, y para conseguir un acercamiento, los sacerdotes españoles en América codificaron las costumbres, religión y lenguas nativas, sin cuya tarea hoy habría un enorme desconocimiento de aquellas culturas. Andrés de Olmos, por ejemplo, escribió «Arte de la lengua mexicana» en 1547, que es la primera gramática plenamente desarrollada del náhuatl. Desde el comienzo de la presencia española en América, hubo un profundo interés por recoger y preservar la cultura indígena, y mezclarla con la española.


Detrás había un interés humano y religioso. Durante los dos siglos de la dinastía de los Austrias, XVI y XVII, la prioridad de la política imperial fue la evangelización por encima de la castellanización lingüística. Este enfoque provenía de las bulas del papa Alejandro VI, de 1493, que vinculaban el derecho de posesión de las Indias a la difusión de la fe católica. En consecuencia, las Reales Cédulas del 17 de julio de 1550, promulgadas por Carlos V, reconocieron que la extensión del castellano en América tenía el objetivo de que los indígenas comprendieran bien el catolicismo. En este marco, la monarquía se abstuvo de imponer el español por la fuerza.


Los Borbones, ya en el siglo XVIII, cambiaron los criterios de gobernación para fortalecer el Estado centralizado. Bajo el reinado de Carlos III, se despejaron los obstáculos institucionales, se expulsó a los jesuitas en 1767 y se generó una nueva política que buscaba la enseñanza forzosa del español para asegurar la línea de mando y el cumplimiento de las decisiones monárquicas. Un hito en este giro fue la carta de junio de 1769 del arzobispo Francisco Antonio de Lorenzana al Rey, seguida de la real cédula del 16 de abril de 1770, que buscaba «desterrar» los idiomas indígenas para que solo se hablara en castellano. Por supuesto, no se cumplió. Fueron las nuevas repúblicas independientes americanas las que llevaron la castellanización más estricta a comienzos del siglo XIX. La nueva élite dirigente, criolla, eligió el castellano como lengua uniformadora de sus Estados, imponiéndola de manera intensa incluso en zonas que habían permanecido aisladas durante la etapa virreinal.


El segundo eje fundamental es la evangelización, donde las órdenes religiosas desempeñaron un papel protagonista y a menudo autónomo frente al poder civil. Los frailes de las órdenes predicadoras –franciscanos llegados en 1524, dominicos en 1526, agustinos en 1533 y jesuitas posteriormente– organizaron doctrinas para cristianizar a los indígenas. Pronto comprendieron que el uso del castellano era insuficiente para su misión. Ante el dilema de cristianizar en una lengua desconocida o aprender las lenguas locales, los misioneros optaron por esto último en un movimiento cultural sin parangón en la historia. Realizaron una prodigiosa labor de conservación de las lenguas originarias, que hasta entonces eran exclusivamente ágrafas, elaborando para ellas gramáticas, vocabularios y catecismos.


El trabajo desarrollado en instituciones como el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, donde fray Bernardino de Sahagún escribió su «Historia general de las cosas de Nueva España», fue capital para documentar la cultura mexicana. Otros hitos bibliográficos incluyen el «Arte de la lengua mexicana» (1547) de fray Andrés de Olmos, la «Grammatica o Arte de la lengua general de los indios de los reynos del Perú» (1560) de fray Domingo de Santo Tomás y el «Arte de la lengua mexicana y castellana» (1571) de fray Alonso de Molina.


La producción de libros en lenguas amerindias fue asombrosa; solo en Nueva España se contabilizan al menos 109 obras destinadas a la evangelización escritas en lenguas como el náhuatl (66 obras), tarasco (13), otomí (6) y zapoteco (5). Esta estrategia misionera fue ratificada en el III Concilio de Lima en 1583, donde se decidió que los indígenas aprendieran las oraciones y el catecismo en su propio idioma, rechazando el uso del latín o del castellano para estos fines. Esta especialización lingüística otorgó a las órdenes religiosas un enorme poder social y político, convirtiéndolas en intermediarias indispensables entre la Corona y los súbditos indígenas, quienes a menudo solo se entendían con los religiosos. Hacia finales del siglo XVII, Carlos II intentó nuevamente recomendar la enseñanza del castellano mediante cédulas en 1690 y 1691, pero la resistencia de los predicadores, que dominaban la comunicación con los naturales, impidió su efectividad.


El tercer eje de la expansión fue la «criollización» y el mestizaje. La base del español respondió a las oleadas de expedicionarios durante todo el siglo XVI. Existe un consenso académico sobre el peso demográfico decisivo de los colonos andaluces, especialmente de Sevilla y las provincias meridionales. Según los trabajos de Peter Boyd-Bowman, entre 1492 y 1580, el 52,7% de los inmigrantes tenían variedades meridionales de la lengua, siendo el 35,8% específicamente andaluces. Este «andalucismo» o «sevillanismo» se considera el fermento de rasgos fonológicos esenciales del español americano, como el seseo y el uso de «ustedes» en lugar de «vosotros».


El contacto con las culturas precolombinas supuso una inmediata fluctuación lingüística. Se adoptaron expresiones y palabras del léxico indígena para nombrar realidades desconocidas del paisaje, la fauna y la flora, incorporando palabras antillanas como «canoa», «cacique», «hamaca» y «maíz» desde los primeros días del descubrimiento. Luego se integraron términos del náhuatl (tomate, cacao) y del quechua (cancha, pampa, cóndor). Esta convivencia hizo que el español influyera en las lenguas nativas y estas, a su vez, dejaban su huella en el habla regional, especialmente en las zonas altas andinas donde el quechua y el aimara provocaron variaciones en el sistema vocálico.


Ladinos y españolados

La sociedad colonial estaba estratificada y esto se reflejaba en el uso del idioma. Se distinguían grupos como los «indios ladinos» o «españolados», que dominaban el castellano e incluso el latín, actuando como intérpretes y escribanos. Por otro lado, la llegada de esclavos africanos introdujo el elemento «afrohispánico», visible en el léxico y en la producción literaria, como la novohispana (mexicana) Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XVII.


En la vida cotidiana, el español atlántico comenzó a mostrar una identidad propia muy pronto, lo que generó en el siglo XIX debates sobre una posible fragmentación del idioma similar a lo ocurrido con el latín, tesis defendida por Rufino José Cuervo y Andrés Bello, pero rebatida por la visión de unidad de Ramón Menéndez Pidal (1944). Los criollos, nacidos en América, fueron los principales artífices de esta identidad lingüística. Ya en 1589, Juan Suárez de Peralta, novohispano, hablaba de «los que nacemos allá», y en 1591, Juan de Cárdenas, sevillano, elogiaba la sutileza de la lengua del nacido en las Indias frente al «cachupín» recién llegado. El «Interrogatorio Jeronimiano» de 1517 en Santo Domingo muestra que la lengua se adaptaba a la nueva experiencia americana desde fechas muy tempranas. Asimismo, la literatura virreinal de figuras como el Inca Garcilaso de la Vega en sus «Comentarios Reales» (1609) o Felipe Huaman Poma de Ayala en su «Nueva Coránica y Buen Gobierno» (1615) atestigua la simbiosis entre el mundo hispánico y el indígena. El siglo XVIII y el XIX fueron decisivos para la formación de variedades regionales específicas, como ocurrió en Cuba con los trabajos de los frailes José María Peñalver y Pedro Espínola en 1795, quienes ya documentaban fenómenos fonéticos típicamente cubanos.


En suma, la expansión del español en Hispanoamérica fue un proceso secular y orgánico donde la fe, el poder y el mestizaje se entrelazaron de manera indisoluble. La lengua española se consolidó como el cimiento de una vasta geografía humana, enriqueciéndose con el sustrato indígena y adaptándose a las necesidades de una sociedad en constante transformación. Es así que un idioma hoy une a dieciocho repúblicas independientes, como patrimonio común.


La imposición del «inglés estándar»

La expansión del inglés en el Imperio británico (siglos XVI-XX) fue un arma política para imponer autoridad en las colonias. Se hizo mediante flujos migratorios que desplazaron las lenguas nativas en regiones como Norteamérica y Australia, y la transmisión, no a toda la población, sino a las élites en África, la India y el Caribe como instrumento de dominación. La imposición del “inglés estándar” se basó en el borrado de la cultura local. De este modo, la lengua actuó como un vehículo de sometimiento, despojando al colonizado de su identidad original para conferirle una posición de inferioridad dentro del sistema imperial. A esto se unía el desprecio al mestizaje racial. La diferencia con el caso del Imperio español es más que evidente. Mientras el británico se imponía y relegaba al indígena para buscar la diferencia, el español se mezclaba para crear algo nuevo.


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¡Es el Frente Popular! Por eso no caerá Sánchez
EDUARDO INDA. okdiario. 12 Julio 2026

Por increíble que parezca, una de las grandes características de la historia es que resulta predecible porque se repite de tanto en cuando, porque es simple y llanamente la misma, con diferentes actores pero siempre, absolutamente siempre, un mismo guión. Y al hilo de todo esto no está de más recordar que fue precisamente un filósofo español pasado por Harvard, Jorge de Santayana, el que en los albores del siglo XX acuñó una frase que resume mejor que nada ni nadie cuanto estoy diciendo: «Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla».


El Frente Popular representó, en contra de lo que sostiene el asqueroso y falsario wokismo, una tragedia cuasiinsuperable para España. Que no miento lo certifica el evidente hecho de que 90 años después el guerracivilismo continúa vivito y coleando en nuestro país. Robaron las elecciones de febrero de 1936 instaurando desde el poder un reinado del terror que consistía en la quema de iglesias, el asesinato de curas y adversarios políticos, la violación de monjas y la expropiación forzosa sin justiprecio de bienes de lo que ellos denominaban «la burguesía». Odio u hodio en resumidas cuentas.


Los diferentes consejos de ministros del Frente Popular estuvieron esencialmente conformados por el PSOE, el Partido Comunista de España (PCE), la Izquierda Republicana de Manuel Azaña, ERC y Acció Catalana, con la colaboración ocasional del PNV y el respaldo incondicional del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Vamos, que eran los mismitos que ahora sostienen a Pedro Sánchez, con la única ausencia de esa ETA-Bildu que entonces no existía y Junts, que salvando las distancias tal vez sea un sucedáneo posmoderno de Acció Catalana. El rol de PCE y POUM lo juegan ahora Sumar y el jibarizado Podemos del delincuente Pablo Iglesias.


La obsesión del Frente Popular era transformar España en un satélite de la Unión Soviética, el régimen que más rivales y disidentes ha eliminado físicamente en la historia de la humanidad. Tan cierto es que el franquismo fue una dictadura, y como tal absolutamente rechazable, como que sin el terror infinito del Frente Popular ni la Segunda República hubiera resultado un gatillazo institucional ni el general más joven de la historia de Europa hubiera permanecido en el machito 36 años.


Pues eso, que lo que llevamos padeciendo ocho años en España es una reedición de ese Frente Popular que se llevó por delante nuestro primer gran experimento de libertad plena, eso que el gran Stanley G. Payne denominó «la primera democracia española». Sobra recordar que la Primera República fue poco más que una bufonada.


La gran diferencia entre aquel Frente Popular y el de nuestros días es que en el de la Segunda República estaban permanentemente a gorrazos entre ellos y éste está sólidamente unido y cohesionado, precisamente porque ciñéndose al consejo de Santayana no quieren que se repita la historia. El objetivo es el mismo: destruir la alternancia dinamitando el espíritu de la Constitución y cargarse la unidad de España. Idéntico libreto al del periodo iniciado en febrero de 1936 con esos comicios generales robados vía pucherazo.


La puesta en libertad o en semilibertad de 225 etarras, multiasesinos bastantes de ellos, la banalización de ese terrorismo que asesinó a 856 españoles e hirió a miles, la cesión de toda suerte de competencias a País Vasco y Cataluña, incluido el 100% de las tributarias a esta última autonomía, la amnistía a los cabecillas condenados por el 1-O y un largo etcétera ratifican que este Frente Popular parido en 2018 con una moción de censura facilitada por un prevaricador párrafo en la sentencia de Gürtel camina por los mismos derroteros que el anterior.


Existe otro paralelismo que acojona. Lluís Companys, un criminal que fusiló a 8.000 rivales políticos, mayormente religiosos, declaró en 1934 el Estado Catalán dentro de la República Federal Española [sic] aprovechando esa mal llamada Revolución de 1934 que no fue sino un golpe de Estado en toda regla. El ilerdense fue condenado por el Tribunal de Garantías Constitucionales a 30 años de cárcel por establecer la independencia por su cuenta y riesgo, la Generalitat fue intervenida por el Ejecutivo central y la autonomía suspendida. Apenas año y medio después, el 23 de febrero de 1936 —ojito a la fecha—, quedó libre de todos los cargos que pesaban sobre él en sentencia firme gracias a una amnistía. Literalmente lo que ocurrió en España con Puigdemont y Junqueras.


En cualquier democracia de calidad un presidente del Gobierno con ciento veintitantos colaboradores imputados, procesados o encarcelados habría dimitido o llamado a las urnas. En Francia, Reino Unido, Dinamarca, Suecia o Austria un primer ministro con el cónyuge tetraprocesado y el hermano biprocesado duraría en la poltrona menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Y Olaf Scholz, correligionario de Pedro Sánchez, convocó elecciones en 2025 tras no haber podido aprobar los Presupuestos y las perdió. Aquí no sólo seguimos con las cuentas públicas refrendadas por el Parlamento en 2022 sino que, además, nuestro caudillo ha incumplido la obligación constitucional de presentarlos durante toda esta legislatura.


Hará cosa de año y medio me jugué una angulada en ese templo gastronómico que es Kulixka con José Luis Martínez Almeida. Él sostenía que el caudillo agotaría la legislatura; un servidor que caería antes del pasado verano o que en el peor de los escenarios no se comería el turrón. Mi información privilegiada me permitía vaticinar que no llegaría a Navidad por el universo de corrupción que se le venía encima. Ganó el alcalde. La cuestión está clara. PSOE, Sumar, las cenizas de Podemos, PNV, ERC, Junts y ETA tienen un objetivo común: cargarse la unidad de España y transformar nuestra antaño envidiada democracia en una autocracia en la que gobierne monopolísticamente la izquierda mientras independentistas vascos y catalanes gozan de la independencia de facto. La ética en la vida pública les importa un comino. Y para ese diabólico objetivo resulta fundamental mantener artificialmente con vida al marido de la cuatro veces presunta delincuente. Olvidémonos, pues, de mociones de censura salvo giro inesperado del más coherente de todos ellos, Carles Puigdemont.


Y, como quiera que vivimos un constante déjà vu, corremos el serio riesgo de que a la derecha le birlen las elecciones del año que viene o cuando le venga en gana al autócrata que se celebren. Así como en 1936 se alteró el veredicto de las urnas con la falsificación de las actas electorales, ahora el PSOE pretende con la aquiescencia de todos sus aliados robar legalmente los próximos comicios con esa ley de Memoria Democrática que permitirá votar a 2,5 millones de presuntos nietos de exiliados. Un tangazo que alterará para muchas décadas nuestro censo y que puede provocar que el Frente Popular se convierta en hegemónico y triunfe donde antes fracasó estrepitosamente. Si Dios no lo remedia, acabaremos en Venezuela o Rusia previa escala en México o Turquía.


Illa despilfarra más de medio millón de euros en promocionar el catalán en Valencia mientras el Gobierno le prepara una financiación a la carta
El Ejecutivo regional socialista utiliza la Oficina de Apoyo a la Iniciativa Cultural para mantener a las principales entidades que defienden la inmersión en los utópicos 'países catalanes'
Jaume Lita Albert. Valencia. el debate. 12 Julio 2026

El Gobierno de Cataluña es el principal pulmón económico para las entidades que, pese a tener sede social en Valencia, defienden la inmersión de la Comunidad Valenciana dentro de la entelequia de los 'países catalanes'. En el último año natural se computan más de una veintena de subvenciones, algunas de ellas sin concurrencia competitiva, para con dinero público del Ejecutivo de Salvador Illa sostener con vida el catalanismo valenciano, una factura que asciende hasta los 762.347,35 euros. Justo mientras el Gobierno de Pedro Sánchez le prepara una financiación autonómica a la carta.


En el último año natural el Gobierno de Cataluña ha concedido cerca de una veintena de subvenciones a entidades valencianas, algunas de ellas reconocidas por promocionar el catalán. El montante total es de 762.347,35 euros, tal y como se puede consultar en el Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas, una base de datos perteneciente a la Intervención General de la Administración del Estado, órgano dependiente del Ministerio de Hacienda.


Los brazos administrativos para que el dinero público catalán acabe en organizaciones valencianas son la Oficina de Apoyo a la Iniciativa Cultural (OSIC, por sus siglas en catalán) y el Instituto Catalán de las Empresas Culturales (ICEC). El salvavidas económico ya llegan en función de la entidad.


Por una parte está la suprema Acció Cultural del País Valencià (ACPV), el gran colectivo del catalanismo en Valencia. Las administraciones locales han reducido al máximo legal las aportaciones de dinero público de todos los valencianos, ya que defienden la inmersión dentro de la utopía de los 'países catalanes', sin respetar las Señas de Identidad de Valencia, Alicante y Castellón.


Esta entidad recibe anualmente casi 300.000 euros desde la OSIC. En junio de este año han recibido la concesión de los 270.000 euros de su «subvención excluida de concurrencia pública», tal y como consta en la Resolución del Gobierno de Cataluña. En junio de hace un año recibieron 265.000 euros del mismo Gobierno de Illa, que es el organismo que mayor sustento económico aporta para potenciar el catalanismo en Valencia.


De la misma OSIC hace unas semanas recibió 110.000 euros Escola Valenciana, otra subvención con dinero público de los catalanes para sostener la «promoción» del la lengua de la región dentro de la Comunidad Valenciana.


El Gobierno de Salvador Illa ha reconocido a seis entidades de Valencia por su promoción del catalán, en ese listado además de ACPV estaba Bromera, que en este caso 'araña' dinero público tanto a través de su Fundación como desde su Editorial. Hasta la sede social de Alzira llegaron en octubre de 2025 un total 5.484,80 euros desde la OSIC para «promocional actividades literarias». La palma se la lleva la editorial.


Editorial Bromera ha recibido en el último año un total de 141.975 euros, según consta en el registro de subvenciones del Gobierno de España, desde el Gobierno de Cataluña. Para ello han percibido aportaciones tanto de la citada OSIC como desde el Instituto Ramón Llull y del Instituto Catalán de las Empresas Culturales (ICEC).


Prácticamente reciben una ayuda al mes, destacando justificaciones como «traducción de obras al catalán o occitano», «elaboración de materiales promocionales para obras en catalán» o para la «promoción exterior de la literatura catalana». Así constan ayudas con dinero público catalán que llegan a Valencia con cantidades como 19.890,71 euros o la más alta de 46.213,9 euros.


Resulta sumamente llamativo como Edicions Diari La Veu, un pequeño medio de comunicación catalanista de Valencia, recibió en diciembre de 2025 un total de 23.887,19 euros directamente desde la Presidencia de la Generalitat de Cataluña, subvención que no falla cada año.


Desde que el Gobierno valenciano cerró el grifo, estas entidades catalanistas han basado su supervivencia en que el socialista Illa, y el que presida el Ejecutivo regional, abonen el montante necesario para 'agradecer' los servicios prestados desde Valencia en la entelequia de alcanzar, algún día, el ansiado dorado de los 'países catalanes'.


Y todo este despilfarro de dinero público catalán que se destina a Valencia bien podría servir para que el propio Salvador Illa reforzara ciertos servicios regionales, pero para ello y buscar la «autodeterminación» ya tiene al Gobierno de Pedro Sánchez, quien no ha dudado en impulsar un nuevo modelo de financiación. Éste ha sido acordado con Cataluña y aún se quiere que todas las autonomías asuman indirectamente el poder de una clase política regional que un día, de no hace mucho tiempo, declaró la independencia ilegal de España.


El PNV se abraza a Bildu en la imposición del vascuence
Carlos de Urquijo. El Debate. 12 Julio 2026

El PNV en el pecado de su desesperación electoral, lleva la penitencia. En un par de años habrá elecciones autonómicas y será descabalgado de Ajuria Enea por Bildu, es habitual que entre el original y la copia se elija siempre lo auténtico y los separatistas no son una excepción


El pasado 25 de junio el Parlamento vasco aprobó una proposición de ley presentada por el PNV para reformar la Ley 11/2022 de Empleo Público Vasco. Esta norma ha sido cuestionada por el Tribunal de Justicia del País Vasco y por el Tribunal Supremo por entender que la exigencia del vascuence vulnera los artículos tres y veintitrés de nuestra Constitución. Varias ofertas públicas de empleo de distintas administraciones han visto así anuladas sus convocatorias, razón que ha llevado a los separatistas a modificar la ley para asegurar su exigencia. Tan controvertido es el asunto que estaba pendiente de resolverse por el Tribunal Constitucional una cuestión de inconstitucionalidad planteada en diciembre del año pasado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Finalmente, el pasado miércoles se ha hecho pública la muy sorprendente resolución del Constitucional que inadmite a trámite la cuestión planteada por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.


Es sabido que el socio del PNV en el Gobierno Vasco es el PSE, por eso a primera vista puede resultar extraño que, en la tramitación en pleno de esta reforma, cuya importancia a nadie se le escapa, los socialistas hayan votado en contra sin que el acuerdo de gobierno se tambalee. Los nacionalistas, no obstante están tranquilos, saben que sus socios tragarán lo que haga falta con tal de continuar en el poder. Para esta ocasión contaban además con otra circunstancia que les aseguraba el triunfo de su iniciativa. La víspera de la votación en pleno de la iniciativa, habían rubricado un acuerdo con Bildu (ETA según sentencia del Tribunal Supremo de 1 de mayo de 2011) para blindar la norma frente a lo que consideren «ataques del Poder Judicial español».


Curiosamente, el mismo 24 de junio en el que Bildu y PNV daban una vuelta de tuerca más a la euskaldunización plena de la administración, el Tribunal Supremo confirmaba una sentencia del TSJPV que anulaba la exigencia del vascuence para el 91 % de las plazas de celador con perfil lingüístico, convocadas por la diputación foral de Vizcaya. Para comprender la naturaleza de este despropósito de inmersión lingüística basta un dato incuestionable. Según el último estudio sociolingüístico elaborado por el Gobierno Vasco en 2021, en Vizcaya se declaran vascoparlantes 37,1% de sus habitantes.


Otra actuación que rebela el sesgo político con que el separatismo envenena el vascuence utilizándolo como herramienta política pudimos verlo en la última edición de la Korrika –marcha en favor del euskera que se celebra por los pueblos del País Vasco cada dos años desde 1980–. Comisiones Obreras ha sido uno de los sindicatos más activos en la presentación de recursos contra la ley de Empleo Público Vasco, obteniendo reiteradas victorias en favor de los opositores discriminados. Pues bien, a pesar de haberse inscrito como participante comprando un kilómetro de la carrera en la edición de este año, fue excluida de la marcha por sus organizadores –AEK coordinadora de alfabetización del entorno de Bildu– por sus «reiterados ataques al euskera».


Termino, el PNV lleva tiempo muy preocupado por la posibilidad de perder el Gobierno Vasco. Elección tras elección comprueba cómo Bildu le pisa los talones y, al igual que hizo en el pacto de Estella, lejos de distanciarse de quienes tienen sus manos manchadas de sangre, considera mejor estrategia abrazarse a ellos para evitar su derrota. Craso error, el PNV en el pecado de su desesperación electoral, lleva la penitencia. En un par de años habrá elecciones autonómicas y será descabalgado de Ajuria Enea por Bildu, es habitual que entre el original y la copia se elija siempre lo auténtico y los separatistas no son una excepción. También les digo otra cosa, los actuales socios del PNV en el Gobierno Vasco, los socialistas que hoy exhiben su discrepancia votando en contra de la proposición de ley, mañana serán los socios de los herederos de ETA en el Gobierno Vasco. Se admiten apuestas.


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