Recortes de Prensa Viernes 17 Julio 2026

Guerra de Ucrania – Día 1604. Jul 16, 2026
admin. https://www.guerradeucrania.com. 17 Julio 2026

Ucrania vive una grave crisis política provocada por la decisión de cesar Mykhaylo Fedorov como ministro de Defensa. La medida ha provocado protestas espontáneas en varias ciudades ucranianas, así como divisiones dentro del partido gobernante y posicionamientos claros por parte de personajes relevantes en distintas áreas. Por el momento, Zelenski se ha visto forzado a recular, al ver cómo su candidato a nuevo ministro era rechazado por la Rada Suprema, pasando a proponer como interino a Yevhenii Khmara, jefe interino del Servicio de Seguridad de Ucrania y antiguo responsable de la unidad Alfa. Más allá de esto, Keir Starmer y el ministro de Exteriores turco han visitado Kiev para hablar sobre relaciones bilaterales, ayuda militar o comercial. Desde Rusia, por su parte, han acusado a Ucrania de la muerte del ingeniero jefe de la central nuclear de Zaporiyia al tiempo que descartan reanudar a corto plazo las conversaciones de paz. También ha sido noticia la publicación del Noveno Informe de la ODIHR de la OSCE que documenta las violaciones del derecho internacional humanitario por parte de la Federación de Rusia. Por último, durante la jornada Odesa ha sido atacada con misiles balísticos y de crucero, mientras que Ucrania ha continuado con su campaña contra los intereses navales rusos en el Mar de Azov. Sobre el frente, cambios prácticamente nulos.


La salida de Mykhailo Fedorov del Ministerio de Defensa ucraniano, con el paso de las horas, ha dejado de ser una simple remodelación gubernamental para convertirse en una seria crisis política y de mando. El 15 de julio, como sabemos, en el contexto de la sustitución de la primera ministra Yulia Svyrydenko y la formación de un nuevo gabinete, Fedorov confirmó que no continuaría al frente de Defensa después de solo seis meses desde su llegada. La decisión sorprendió a muchos, pues el joven ministro era percibido como uno de los responsables de acelerar la adquisición de drones, digitalizar los procesos de gestión y adquisición, combatir irregularidades en las compras y aplicar un nuevo tipo de gestión basada en datos.


Desde entonces, hemos vivido algunas de las horas más agitadas de los últimos años en Ucrania, al menos en términos políticos. Medios como Financial Times han descrito la situación como la entrada del Gobierno de Zelenski en una fase de agitación, mientras que otros han subrayado cómo el cese habría hecho público un enfrentamiento hasta entonces contenido entre el ministro y el comandante en jefe, Oleksandr Syrskyi, con Zelenski de por medio.


Lo cierto es que la reacción social ha sido inmediata y excepcional para un país sometido a la ley marcial y a una guerra de desgaste, en el que hemos visto protestas por la corrupción o el reclutamiento, pero rara vez por temas puramente políticos. Así las cosas, desde la salida de Fedorov se han organizado concentraciones en Kiev, Leópolis, Járkov, Odesa, Dnipró, Poltava, Ternópil y otras ciudades ucranianas. Más de un millar de personas se reunieron en la capital con carteles de cartón que reclamaban la restitución de Fedorov, cuestionaban la destitución y exigían la salida de Syrskyi de las AFU. Es más, las protestas retomaron deliberadamente el lenguaje y la estética de las movilizaciones de 2025 en defensa de la independencia de los organismos anticorrupción NABU y SAPO. Es decir, que no fueron protestas contra la guerra, sino movilizaciones favorable al esfuerzo bélico y críticas con la corrupción, la opacidad y las inercias políticas ucranianas y soviéticas dentro de las FAS. Los testimonios recogidos por distintos medios muestran, de hecho, la presencia de veteranos y militares en activo, que veían el cese de Federov como una amenaza para unas reformas apenas iniciadas y que se consideran necesarias.


La protesta se trasladó rápidamente al interior del Estado. Pavlo Yelizarov, vicecomandante de la Fuerza Aérea y figura relevante en la guerra con drones, presentó su renuncia a su puesto. UNITED24 Media suspendió temporalmente sus publicaciones para sumarse a la protesta. Incluso DeepState se posicionó abiertamente, pidiendo la destitución de Syrskyi… En la Rada Suprema ucraniana, mientras tanto, varios diputados del propio partido presidencial transmitieron al corresponsal del Financial Times Christopher Miller que el ambiente era poco menos que «explosivo» y que no existían votos suficientes para nombrar ministro de Defensa a Ihor Klymenko, titular del Interior y candidato inicialmente promovido por el entorno presidencial. La presión impidió que la remodelación siguiera el plan inicial, de hecho, forzando al presidente ucraniano a improvisar.


El propio Zelenski reaccionó en dos tiempos. Primero justificó la remodelación por la necesidad de renovar el Gobierno y reconoció la ruptura entre Fedorov y Syrskyi. Afirmó que persistían problemas en el frente, las brigadas, el reclutamiento y la movilización forzosa, y repartió responsabilidades entre el Ministerio y el mando militar. Además, y al mismo tiempo, Zelenski defendió el derecho de los ciudadanos a manifestarse, señalando que Ucrania lucha precisamente por la libertad y la democracia, aunque apareció más bien como un líder cuestionado y dubitativo que como un firme defensor de la propia democracia. Por el camino, además, Zelenski destituyó al jefe de la Administración Militar de Kiev, Timur Tkachenko, sin especificar los motivos.


Más tarde, viendo que el nivel alcanzado por la resistencia parlamentaria y social comenzaba a ser preocupante, dejó de presentar a Klymenko como sucesor de Fedorov para anunciar que Yevhenii Khmara, jefe interino del Servicio de Seguridad de Ucrania y antiguo responsable de la unidad Alfa, asumiría provisionalmente la cartera de defensa; un candidato del que muchos dudan que sea el más adecuado para el puesto. En su comunicado oficial, Zelenski destacó la experiencia de Khmara en operaciones con un alto componente tecnológico y en ataques de largo alcance. Sin embargo, aunque era una concesión parcial ante las exigencias de los manifestantes, los militares y sus propios diputados, su perfil tiene muy poco que ver con el de Fedorov, que es el de un gestor.


Fedorov, por su parte, convirtió su primera comparecencia tras el cese en una acusación directa contra la cúpula militar. Explicó que a su llegada al Ministerio había propuesto a Zelenski sustituir tanto a Syrskyi como al jefe del Estado Mayor, Andrii Hnatov. Cuando el presidente rechazó esa posibilidad, aceptó su autoridad como comandante supremo y se comprometió a aprender a trabajar con Syrskyi. Según su versión, la respuesta posterior fue una obstrucción sistemática de buena parte de las iniciativas ministeriales y, finalmente, un ultimátum del comandante en jefe para forzar su salida. Fedorov acusó a Syrskyi de atender más a supuestas campañas contra él que a buscar fórmulas asimétricas contra Rusia, y afirmó que había «dividido el país». Al mismo tiempo, reconoció expresamente los méritos del general en la defensa de Kiev en 2022 y en la operación de Járkov, como muestra este resumen de sus declaraciones. Eso sí, lejos de admitir que eso fuese garantía de nada, Fedorov vino a decir exactamente lo contrario: que la guerra había cambiado y que los métodos de 2022 podían ser insuficientes ante un campo de batalla protagonizado por drones, sensores y guerra electrónica.


El núcleo de la denuncia de Fedorov fueron los once problemas que afirmó haber identificado durante su primer mes en el Ministerio, muchos de los cuales han ido apareciendo una y otra vez en estos informes:


Primero, las Fuerzas Armadas seguirían combatiendo principalmente en el nivel táctico, sin una integración operacional suficiente.

Segundo, el sistema de cuerpos sería incompleto y extremadamente desigual.

Tercero, brigadas, batallones y cuerpos estarían fragmentados mediante transferencias constantes de unidades.

Cuarto, la responsabilidad se desplazaría siempre hacia abajo, sin rendición de cuentas en los escalones superiores.

Quinto, los suministros no se distribuirían regularmente a través de los cuerpos, sino mediante decisiones manuales condicionadas por relaciones de lealtad.

Sexto, existiría una rotación excesiva de comandantes.

Séptimo, los oficiales y unidades que obtienen resultados serían aislados, castigados o tratados como amenazas.

Octavo, la resistencia burocrática impediría completar proyectos sistémicos.

Noveno, el capital humano se desgastaría sin que los refuerzos y apoyos se asignasen según datos sobre rendimiento y pérdidas.

Décimo, las iniciativas quedarían atrapadas en un «fuego cruzado burocrático» entre el Ministerio y el Estado Mayor.

Undécimo, la estructura estaría atravesada por una cultura de falsedades, acusaciones interesadas y campañas internas.

El ex-ministro vinculó ese diagnóstico con la crisis de movilización que vive el país y que -aunque no se ha dado una explicación oficial a su salida- algunos han esgrimido para defender que Fedorov debe ser apartado del cargo. Su tesis, en cualquier caso, es que Ucrania no sufre únicamente una escasez cuantitativa de personal, sino una crisis de confianza entre el Estado, el Ejército y la sociedad, lo que no deja de ser cierto. Los reclutas no valorarían solo la remuneración o la duración de los contratos, sino el riesgo de quedar sometidos a mandos incompetentes, sin posibilidad clara de traslado, rotación o recurso alguno. Dicho en plata: un joven del oeste de Ucrania tiene muy pocos motivos para presentarse voluntario para defender una aldea perdida del Dombás en un contexto en el que posiblemente sea utilizado como carne de cañón, pase a formar parte de una unidad de «usar y tirar» o quede condenado a defender una franja de terreno durante meses sin una sola rotación. De ahí la afirmación de Fedorov de que el Estado está ofreciendo en ocasiones «mentiras, caos e irresponsabilidad» más que soluciones. Eso sí, como contraste, Fedorov citó casos de unidades que sí han sido capaces de atraer voluntarios mediante una doctrina clara, una selección exigente, mejores condiciones y mandos respetados. Y no es el único que lo ve así. Nosotros mismos hemos hablado sobre ello en muchas ocasiones y además, se han publicado escritos en instituciones como Carnegie Endowment sobre la necesidad de conectar movilización, diseño de fuerzas, entrenamiento, rotaciones y un propósito militar creíble. El problema, de hecho, lo exponía a las claras recientemente Olena Tregub al hablar de cómo el problema de personal que vive Ucrania es también, y sobre todo, un problema de contrato social.


Syrskyi (quien podría haberse reunido según algunos medios con Yermak, esa sombra perenne sobre la política ucraniana), por supuesto, respondió a las críticas, aunque no punto por punto sino de forma muy medida. Recordó sus viejos laureles y con ello su papel en la defensa de la capital y pidió concentrarse en la guerra, añadiendo con evidente ironía que, gracias a quienes defendieron Kiev, ahora podían celebrarse comparecencias, formularse opiniones y tomarse decisiones en la ciudad. Lo que Syrskyi defiende, como buen jefe de Estado Mayor, es la necesidad de preservar la unidad de mando, evitar que un ministro civil interfiera en decisiones operativas y de contener una disputa pública que Rusia puede explotar. El problema, como siempre, es si lo hace por los motivos adecuados o no, lo que queda a la interpretación del lector. Algo que aplica también a Fedorov, quien tampoco quedó exento de críticas durante su mandato pues sus promesas de reformar la movilización, facilitar rotaciones y transformar la estructura no produjeron todos los resultados anunciados, si bien apenas ha tenido seis meses para intentar sacar adelante sus proyectos.


El debate, pues, no enfrenta simplemente a un reformador eficaz con un general inmovilista, aunque hay mucho de eso. También contrapone dos concepciones de la autoridad durante una guerra que son viejas conocidas, aunque se presenten con formas nuevas en esta era de aceleración tecnológica, técnica y científica: una basada en velocidad, datos, competencia e innovación descentralizada, y otra que prioriza jerarquía, control y continuidad. Algo sobre lo que se ha escrito mucho en los últimos años, poniendo algunos de manifiesto el riesgo de que una cadena de mando rígida pueda reducir la capacidad de adaptación con la que Ucrania compensa su inferioridad material. Un tema que no es baladí, pues hay que entender que la innovación militar, doctrinal y orgánica, en estos tiempos de aceleración, discurre por caminos nuevos, como ha explicado el doctor Guillem Colom recientemente en nuestra web:


Así las cosas, y volviendo sobre la crisis política y militar de Ucrania, podemos concluir este análisis sobre la marcha diciendo que por el momento Zelenski ha contenido las aguas, pero no ha acabado con los problemas de fondo. La elección provisional de Khmara evita una ruptura completa con la agenda tecnológica de Fedorov, aunque la ratificación parlamentaria queda pendiente y Syrskyi conserva el mando. Fedorov rechazó continuar como asesor presidencial, según Christopher Miller, lo que alimentará inevitablemente las especulaciones sobre su futuro político. Además, parece estar respaldado por un bloque de lo más variopinto que reúne a militares reformistas, veteranos, especialistas en tecnología, organizaciones de la sociedad civil de distintos tipos y sectores urbanos proeuropeos.


El exministro de Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, advirtió por su parte de que el monopolio de poder favorece los errores y vuelve problemáticos a quienes se consideran intocables, dejando claro que Zelenski debería sacar de la ecuación a Sysrkyi. Y, además, también se pronunció un peso pesado como es Kyrylo Budanov, comandante de la inteligencia militar y jefe de la administración presidencial ucraniana, quien en un mensaje publicado en las redes sociales hizo un llamamiento el jueves a la preservación de la unidad nacional en un momento en que las tensiones están sacudiendo al Gobierno. Como buen miembro del colectivo de Inteligencia, eso sí, evitó posicionarse, no vaya a ser que vengan turbulencias y cambios.


A partir de aquí, de cara a las próximas horas deberemos prestar especial atención a las reuniones de Zelenski con los comandantes de brigada. Bohdan Krotevych, antiguo jefe de Estado Mayor de Azov y un conocido crítico de Syrskyi, les ha pedido que expliquen al presidente la realidad del Ejército y no guarden silencio. Lo que ocurra, en cualquier caso, dependerá de si Zelenski convierte esas consultas en cambios verificables, si Khmara puede conservar las reformas y si Syrskyi acepta modificar métodos y cuadros de mando o si todo sigue como hasta ahora, pesando más los equilibrios políticos internos ucranianos que la eficacia militar y en la gestión (dicho todo esto sin presuponer que Fedorov sea un santo ni nada parecido).


Lo que está claro es que el cese de este último ha hecho que lo que debería ser poco más que una medida administrativa haya sido interpretado como algo mucho más profundo: la existencia de un debate muy profundo y con bandos cada vez más perfilados que tienen ideas muy distintas sobre quién debe controlar la transformación militar (y política) de Ucrania y qué precio humano está dispuesto a pagar el país en caso de mantener intacta su actual estructura de mando. Una guerra de la que el propio Zelenski puede salir escaldado.


Toca ahora hablar de la parte militar del conflicto, comenzando con los ataques a larga distancia. En este sentido, ha sido una jornada tranquila, sin apenas datos de ataques o explosiones en una Ucrania más centrada, como hemos visto, en otros asuntos. Comenzamos, en cualquier caso, hablando sobre los datos de la jornada previa, que nos han dejado el uso por parte de Rusia de 146 drones de ataque de largo alcance, 8 misiles balísticos Iskander-M/S-400, 4 misiles de crucero Kh-22/32, un misil antirradiación KH-31P y 5 misiles de bajo costo Banderol según los datos oficiales ucranianos. Del total, aseguran haber derribado o neutralizado 129 drones y 3 misiles balísticos, dejando claro la tasa de intercepciones que la situación de las defensas aéreas ucranianas es crítica, al menos en lo que se refiere a las capacidades antimisil.


Dicho esto, desde entonces Rusia habría lanzado 130 drones de ataque más, así como un misil KH-31P y 7 misiles Kh-59/69. Los ucranianos aseguran haber derribado o neutralizado 115 drones y 5 misiles Kh-59/69. Los ataques se han vuelto a cebar con Odesa, en donde los drones y misiles rusos han sido empleadas nuevamente contra las infraestructuras portuarias y relacionadas (Rusia ataca especialmente todo lo relacionado con las exportaciones ucranianas por vía marítima). Dichos ataques habrían dejado inicialmente un muerto y también media docena de heridos aunque posteriormente la cifra parece haber crecido a 2 y 8 respectivamente. Además, se han registrado también ataques contra Dnipró y contra Sumy o Pavlograd, así como contra la capital ucraniana, Kiev, en donde un misil balístico habría sido lanzado hacia las instalaciones de la empresa «Rapid», siendo en cualquier caso más los objetivos atacados.


En cuanto a las bombas planeadoras, la artillería de campaña o los drones FPV empleados contra civiles, tenemos noticia por ejemplo de un ataque contra Dnipropetrovsk que ha dejado dos muertos y tres heridos. En Zaporiyia, por su parte, un ataque aéreo con FAB ha causado la muerte de 3 civiles. En Sumy, ha sido un civil el que ha resultado herido, en este caso por acción de los drones FPV y también se han notificado ataques con bombas planeadoras.


Los ucranianos, por su parte, habrían atacado 11 nuevos buques rusos en el Mar de Azov, como parte de una guerra en la que Rusia también juega su papel al atacar el tráfico de granos ucranianos hacia los estrechos turcos, como hemos visto. De hecho, durante la jornada, el Ministerio de Defensa ruso reivindicó la autoría de un ataque con drones contra un buque mercante que navegaba por el Mar Negro rumbo al puerto ucraniano de Chornomorsk. Además, en relación con lo anterior, se ha producido también una fuerte explosión en la ciudad portuaria de Berdiansk, en la costa del Mar de Azov y otra en Kerch, junto al estrecho al que da nombre y que separa dicho mar del Mar Negro.


Por último, tenemos que el alcalde de Horlivka, localidad ocupada por Rusia en la región de Donetsk, ha denunciado que «un edificio civil ha sido completamente destruido» por un ataque ucraniano y que un civil habría fallecido en esta acción.


En cuanto a la situación sobre el frente, lo cierto es que la jornada ha llegado casi huérfana de noticias, pues la atención de todos, incluso de los analistas que habitualmente comentan los cambios sobre el terreno, ha estado centrada en la crisis política ucraniana. Eso sí, el día nos ha dejado una declaración muy cuestionable, pero que aun así debemos recoger. Afirmación proveniente del director de la CIA, John Radcliffe, quien ha asegurado que «la esperanza de vida promedio de un recluta ruso en este momento, al llegar al campo de batalla en Ucrania, se estima en entre 20 y 30 minutos».


Entre las escasas novedades, encontramos una referencia a avances rusos en las zonas forestales al oeste del lago de Travyanske, situado al sur de la localidad de Strilecha, en la región de Járkov.


Más al sur, por su parte, se ha hablado de una infiltración rusa en la zona de Vasiutynske, entre los sectores de Siversk y Konstyantynivka, en dirección a Kramatorsk. Algunas cuentas rusas decían que, con esto, la ciudad quedaba ya apenas a 6 kilómetros del frente, algo bastante dudoso en realidad, pues estas acciones no implican control, como sabemos.


Durante el día, además, se ha hablado también sobre la importancia que Dobropillia tiene para la defensa ucraniana, al representar el «vientre blando de la retaguardia del cinturón defensivo de Kramatorsk», así como sobre las tácticas que Rusia está utilizando para tratar de llegar a ella.


Más allá de lo anterior, apenas tenemos noticias sobre nuevos ataques rusos al norte de Myrhorad/Pokrovsk, quizá con mínimas ganancias en la zona de Dorozhnie, aunque en general sin cambios.


Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Comenzamos este apartado siguiendo con la crisis política ucraniana, aunque dejando a un lado la parte que sería más puramente militar, para hablar en términos más amplios. En este sentido, tenemos que a través de un mensaje en vídeo publicado en su canal oficial de Telegram , el presidente ucraniano justificó la reciente elección de Serhiy Koretsky, director de la empresa energética estatal Naftogaz hasta ahora, como primer ministro. Según Zelenski, «Su fortaleza reside precisamente en su experiencia en empresas energéticas estatales «, a lo que añadió que «a pesar de todos los ataques rusos, Ucrania recibió suministro de gas» el invierno pasado. El argumento principal del presidente ucraniano, en cualquier caso, es que «Es fundamental prepararse a fondo para el próximo invierno» y que «sea cual sea el escenario, Ucrania debe estar plenamente preparada para defender la vida, proteger a su pueblo y garantizar la supervivencia durante el invierno. Esta es nuestra principal misión compartida, como ucranianos, para el nuevo gobierno».


Dicho esto, Serhi Koretsky ha presentado a la Rada Suprema ucraniana la lista de ministros propuestos para formar su gobierno, algo que no ha anunciado el nuevo primer ministro sino Ruslan Stefanchuk. Entre los nombramientos clave se encuentran el del ex primer ministro Denys Shmyhal, propuesto para el cargo de primer viceprimer ministro y ministro de Energía; Vsevolod Tchentsov como viceprimer ministro encargado de la integración europea y euroatlántica; Ivan Vyhivskyi en el Ministerio del Interior; Serhii Marchenko en Finanzas; Viktor Liachko en Salud; Vitali Kim en Asuntos de Veteranos; y Oksana Ferchuk en Transformación Digital. Dicho lo cual, hay todavía mucha tela que cortar como se dice vulgarmente, pues deben buscar puestos a la hasta ahora embajadora en Estados Unidos, al propio Fedorov, a la primera ministra saliente, etc. Y es que la política ucraniana es en muchos sentidos circular…


Pasando ahora sí a la actividad diplomática, durante la jornada Zelenski ha entregado la Orden de la Libertad al primer ministro británico saliente, Keir Starmer, quien ha estado de visita en Kiev. Según ha declarado el ucraniano «Gran Bretaña siempre ha apoyado a Ucrania, y continúa haciéndolo, y le otorgamos una enorme importancia». Starmer recibió el galardón por su «apoyo a la soberanía estatal y la integridad territorial de Ucrania», según el decreto presidencial leído durante la rueda de prensa. Starmer, por supuesto, aseguró que a su marcha el apoyo británico a Ucrania continuará. En el marco de su visita, además, Keir Starmer ha anunciado una ayuda de 300 millones de euros para la entrega conjunta con Suecia de 16 cazabombarderos Saab Gripen a Ucrania. Es más, ambos cifraron la ayuda militar británica hasta desde el inicio de la invasión a gran escala rusa, en casi 8.000 millones de libras esterlinas (9.414 millones de euros), siendo la ayuda total de más de 11.000 millones (12.945 millones de euros).


Además de esto, también ha sido noticia Turquía, ya que a Kiev ha llegado el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, quien ha sido recibido entre otros por Zelenski y por su homólogo local, Andrii Sybiha. Según declaró este último «Durante nuestras conversaciones hoy, discutimos la situación actual en el frente, los esfuerzos de paz y toda la gama de temas de cooperación bilateral. La sólida asociación estratégica entre Ucrania y Turquía es crucial para la paz y la seguridad en la región del Mar Negro. Hablamos sobre el creciente impulso en el comercio tras la ratificación de nuestro Acuerdo de Libre Comercio, la cooperación en defensa y los proyectos energéticos regionales. También discutimos una serie de cuestiones internacionales y regionales, la situación en Oriente Medio y el desarrollo de nuestro nuevo formato Ucrania-Turquía-Siria».


Del mismo modo, ha sido noticia el Noveno Informe de la ODIHR de la OSCE que documenta las violaciones del derecho internacional humanitario por parte de la Federación de Rusia. El mismo ha merecido un comentario por parte del Ministerio de Exteriores de Ucrania, desde donde han publicado un comunicado en el que resumen los principales hallazgos del informe y en el que aseguran que «Respaldamos las conclusiones de la ODIHR de que la magnitud y la naturaleza de los ataques rusos contra infraestructuras críticas indican una intención de perturbar el funcionamiento del sistema energético nacional, en lugar de atacar objetivos militares específicos. En este sentido, hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que intensifique la presión sobre la Federación de Rusia a fin de obligarla a poner fin a la guerra y establecer una paz justa y duradera en Ucrania, basada en la Carta de las Naciones Unidas y el Acta Final de Helsinki. Asimismo, consideramos esencial coordinar nuevas medidas conjuntas para establecer un sistema eficaz que permita exigir responsabilidades al Estado agresor».


En cuanto a Rusia, desde este país han prestado atención a la reciente muerte del ingeniero jefe de la central nuclear de Zaporiyia y al conductor del vehículo en el que se desplazaba, en una acción de la que acusan a Ucrania y que ha sido condenada por la OIEA recientemente.


Desde este país, sin embargo, niegan la mayor. Para ello, han publicado un extenso comunicado emitido desde el Ministerio de Asuntos Exteriores en el que «rechazan las acusaciones infundadas de la Federación Rusa sobre la supuesta implicación de Ucrania en la muerte de una persona tras un ataque con drones cerca de la central nuclear de Zaporiyia, actualmente bajo ocupación provisional», señalando que «hasta el momento no se ha presentado ninguna confirmación independiente de la versión rusa ni ninguna prueba de la implicación de Ucrania» . Además, los ucranianos culpan a Moscú de la escalada de tensiones en la región y de los ataques contra el personal de la central y afirman que «la causa principal de todas las amenazas a la central nuclear de Zaporizhzhia sigue siendo su ocupación ilegal, militarización y uso con fines militares por parte de la Federación Rusa». En cuanto al OIEA, Ucrania espera que el organismo internacional «respete los principios de objetividad, imparcialidad y rigor fáctico, y se abstenga de cualquier acción que pueda interpretarse como una legitimación de la administración rusa de la central nuclear de Zaporizhzhia».


Como es lógico, en Moscú también se ha hablado sobre el conflicto político interno en Ucrania, haciendo un repaso especialmente a las declaraciones de Fedorov y a las reacciones a las mismas.


Además, desde el Ministerio de Exteriores ruso han vuelto a criticar también el apoyo de Occidente a Ucrania, asegurando la portavoz, María Zajárova que las potencias occidentales se han vuelto inseparables del régimen de Kiev por razones políticas y económicas, y «por comprender su total vulnerabilidad en la actual situación geopolítica mundial». Es más, la veterana funcionaria ha declarado también que «lo que Europa Occidental, o, en términos sencillos, la Unión Europea y sus miembros más agresivos, están haciendo ahora es precisamente lo contrario de lo que podría describirse como búsqueda de vías para negociar y comunicarse».


Pese a ello, desde el Kremlin han afirmado que aunque ahora mismo no existen perspectivas inmediatas de cara a una reanudación de las conversaciones de paz (y la crisis en Oriente Medio no ayuda, al distraer la atención de Estados Unidos), siguen abiertos a esa posibilidad.


La última noticia de la jornada relativa a Rusia tiene que ver con la situación del opositor Boris Nadezhdin, quien habría sido etiquetado recientemente como «agente extranjero», prohibiéndosele abandonar el país. Una decisión que ha asegurado que apelará, pues la considera «ilegal».


Saltamos ahora a Hungría, país en el que el nuevo Gobierno ha abierto una investigación contra el anterior ministro de Exteriores, Peter Szijjarto, por sus vínculos con Rusia. Un Szijjarto que, además, ha pasado a trabajar para la automovilística BYD después de favorecer sus operaciones en el país durante su tiempo al frente de la cartera de Exteriores, algo que también será investigado.


Otra noticia relevante de la jornada, y con esto concluimos hoy, ha sido la entrega a Ucrania de los cuerpos de 501 militares caídos o que, al menos en su mayoría, pertenecerían a miembros de las AFU muertos en combate. Así las cosas, y sólo desde principios del presente año, Rusia ha entregado más de 4.000 cuerpos en seis intercambios, mientras que Ucrania ha transferido poco más de 100. Para 2025, Kiev había recibido más de 14.000 restos de soldados presuntamente fallecidos, mientras que Moscú había recibido menos de 400 por su parte. Si ampliamos el periodo hasta losúltimos dos años, Ucrania habría recibido 18.325 cuerpos mientras que Rusia sólo 588.


Entre 12 y 18 km de altura

Ucrania lanza globos a la estratosfera y convierte una tecnología fallida de Google en el nuevo temor de Rusia
Ucrania ha recuperado una idea abandonada por Google para ampliar sus capacidades militares, empleando globos estratosféricos baratos que desafían las defensas rusas
R. Badillo. el confidencial.17 Julio 2026

Ucrania ha encontrado en los globos estratosféricos una nueva forma de llevar la guerra a territorio ruso. La idea recuerda al Proyecto Loon de Google, que pretendía ofrecer conexión a internet mediante aerostatos situados a gran altitud y que tuvo que ser cancelado por su elevado coste. En este sentido, parece que Kiev ha adaptado aquel concepto civil a las necesidades del campo de batalla. Con materiales baratos y sistemas relativamente sencillos, estos dispositivos pueden actuar como señuelos, repetidores de comunicaciones e incluso plataformas aéreas desde las que desplegar drones o proyectiles.


La estrategia ha ganado relevancia después de que más de 1.000 globos de bajo coste hayan sido enviados hacia Rusia. Algunos se utilizan para obligar a las defensas enemigas a revelar su posición, mientras que otros transportan equipos de comunicación o pequeñas aeronaves no tripuladas. Su vuelo a gran altura complica la respuesta rusa, ya que interceptarlos con misiles diseñados para destruir aviones o amenazas balísticas supone gastar munición mucho más cara que el propio objetivo.


Uno de los desarrollos más llamativos es el sistema DART, creado por la empresa ucraniana Center of Innovative Technologies Program, CITP. Su funcionamiento se basa en elevar un proyectil mediante un globo hasta una altura aproximada de entre 12 y 18 km. Desde ese punto, el arma es liberada para iniciar el descenso y dirigirse hacia el blanco seleccionado, aprovechando la altitud inicial para ampliar su alcance sin necesidad de emplear una plataforma de lanzamiento convencional.


Un misil difícil de interferir

El DART utiliza la navegación por satélite durante la primera fase del trayecto para corregir su orientación y aproximarse a la zona del objetivo. Sin embargo, desconecta deliberadamente el sistema de guiado durante los últimos 6 km y completa el recorrido con la ayuda de un motor de combustible sólido. Esta decisión reduce la precisión frente a otros misiles avanzados, pero deja a los sistemas rusos de guerra electrónica sin una señal activa que bloquear, desviar o manipular en el tramo terminal.


La carga prevista ronda los 10 kg e incluye filamentos conductores de grafito diseñados para provocar cortocircuitos en instalaciones eléctricas. Este tipo de munición no necesita alcanzar un componente de pequeñas dimensiones, ya que puede dispersar el material sobre subestaciones, redes de distribución o infraestructuras energéticas extensas. De este modo, Ucrania busca alterar la capacidad operativa rusa mediante un sistema barato que sacrifica parte de la precisión a cambio de resistencia frente a las interferencias electrónicas.


Los globos también pueden transportar drones Hornet, cuya autonomía aumentaría considerablemente al ser liberados desde la estratosfera. Todo apunta a que esta fórmula podría duplicar su radio de ataque hasta situarlo cerca de los 300 km. Al comenzar el vuelo a gran altitud y más cerca de la zona asignada, el aparato consume menos energía durante la aproximación, lo que le permite reservar combustible para recorrer una distancia mayor o transportar una carga útil más elevada.


La geografía favorece a Ucrania

El coste constituye otra de las claves de esta táctica. Algunos globos pueden fabricarse por unos 200 dólares, una cantidad muy inferior al precio de los interceptores empleados por los sistemas antiaéreos S-300 y S-400. Incluso cuando el aerostato no lleva armamento, su presencia puede obligar a Rusia a activar radares, movilizar unidades o disparar proyectiles de alto valor. La diferencia económica convierte cada lanzamiento en un dilema: ignorarlo implica asumir un posible ataque, pero destruirlo desgasta recursos defensivos limitados.


Ucrania cuenta, además, con una ventaja difícil de reproducir por su adversario: los vientos dominantes suelen avanzar de oeste a este, facilitando el desplazamiento de los globos hacia territorio ruso. Moscú trabaja en una alternativa denominada Barrazh-1, un aerostato estratosférico capaz de transportar unos 100 kg de equipos de comunicaciones y concebido como repetidor para reducir la dependencia de sistemas como Starlink. Sin embargo, la adaptación ucraniana del antiguo sueño tecnológico de Google muestra cómo una iniciativa civil abandonada por razones económicas puede transformarse, con pocos recursos, en una amenaza militar capaz de inquietar a Rusia lejos del frente.


EE UU intensifica la ofensiva e Irán amenaza con cerrar el mar Rojo con la ayuda de sus aliados en Yemen
Antonio Navarro Amuedo. Beirut. la razon.17 Julio 2026

Cuando se cumple un mes de la firma del memorando de entendimiento que las partes han convertido ya en papel mojado, el regreso de la guerra entre Irán y EE UU es ya una realidad ineluctable que amenaza con una nueva conflagración regional. En el sexto día de bombardeos consecutivos contra intereses militares de la República Islámica en el sur del país, Teherán amenazó el jueves en dos mensajes separados con comenzar a atacar "nuevas zonas" e infraestructura de la región. Y avisó de que está preparado para pedir a su proxy yemení, los hutíes, que bloquee la ruta petrolera del mar Rojo si Washington cumple su amenaza de atacar la red eléctrica iraní a partir de la semana que viene.


En el día después del inicio del nuevo bloqueo naval impuesto por Washington a Irán, el Comando Central de EE UU (Centcom) confirmaba una nueva oleada de ataques por todo el país cuyo objetivo han sido sitios de lanzamiento de misiles, sistemas de defensa aérea y centros de mando, incluyendo Bandar Abbas, principal base naval y de la Guardia Revolucionaria.


Baréin, Kuwait y Jordania sufren nuevos ataques

Por su parte, Irán no se limitó a resistir los bombardeos. Siguiendo un mecanismo reflejo y calcado al de jornadas anteriores, el régimen lanzaba en las últimas horas ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania, los mismos países que vienen siendo agredidos en toda la semana, además de alcanzar buques petroleros con bandera emiratí en el propio estrecho de Ormuz.


"Toda la infraestructura de la región será aplastada bajo golpes de acero", aseguraba, por su parte, el mando militar iraní en respuesta a la amenaza del presidente estadounidense de este miércoles. Con todo, el negociador jefe y presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha dejado entrever cierta disposición al diálogo diplomático pese a defender el derecho del país a mantener el control sobre el estrecho de Ormuz.


Pero el giro más inquietante de las últimas horas, que medirá hasta dónde está el régimen de los ayatolás dispuesto a seguir tensando la situación, es la posibilidad de que el conflicto se extienda al mar Rojo. Según revelaba la agencia Reuters citando fuentes iraníes y regionales, Irán ha pedido a los hutíes de Yemen que se preparen para cerrar la ruta petrolera del mar Rojo si EE UU ataca la red eléctrica iraní tras la amenaza directa del presidente estadounidense Donald Trump.


Todo listo para cerrar el mar Rojo

Fuentes cercanas al movimiento insurgente chií de Yemen aseguran que sus fuerzas ya han completado los preparativos, desplegando misiles y drones cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, y que solo esperan la orden para actuar. Esa orden, según las mismas fuentes, quedaría en manos de los representantes de la Guardia Revolucionaria iraní ya presentes en Yemen.


Un eventual cierre de ese paso -por el que transita cerca del 15% del comercio marítimo mundial— abriría un segundo frente energético justo cuando el de Ormuz ya está prácticamente paralizado, y podría disparar el precio del petróleo. La tensión se ha visto agravada además por el propio conflicto yemení: tras acusar a Arabia Saudí de bombardear un aeropuerto bajo su control, los hutíes rompieron una tregua de cuatro años y lanzaron misiles contra territorio saudí, lo que ha llevado a Riad a tomarse "muy en serio" la amenaza conjunta de Teherán y sus aliados yemeníes.


Por otra parte, las autoridades sanitarias iraníes elevaban hasta 35 el número de civiles muertos y por encima de 300 los heridos en la última oleada de bombardeos estadounidenses sobre el sur del país. Además, las autoridades iraníes calificaban de "crimen de guerra cobarde" un supuesto ataque del Ejército estadounidense en las inmediaciones del hospital Shahid Baqaei de Ahvaz, capital de la provincia de Juzestán, que atiende a enfermos de cáncer, incluidos menores de edad. Según Teherán, el bombardeo obligó a evacuar a 211 pacientes, aunque al cierre de esta edición no se reportaban víctimas mortales.


Mientras tanto, las fuerzas israelíes volvieron a atacar objetivos de Hizbulá en distintos puntos del sur de Líbano a pesar de la tregua supuestamente en vigor y con el telón de fondo de las negociaciones en curso entre el gobierno Netanyahu y el libanés. Por su parte, el Ministerio del Interior sirio ha anunciado que sus fuerzas de seguridad interceptaron en las últimas horas un importante cargamento de armas avanzadas, incluidos misiles de largo alcance, misiles guiados antitanque y drones cerca de la frontera con Irak, antes de que entrara en territorio sirio. Según Damasco, las investigaciones preliminares indican que el envío tenía como destino final Hizbulá en territorio libanés.


Los disparates del TJUE sobre la amnistía
EDITORIAL. libertad digital.17 Julio 2026

Los magistrados del Tribunal de Justicia de la Unión Europea han blanqueado el golpe en curso con su aval a la amnistía.

Las dos resoluciones favorables al sanchismo y al separatismo emitidas por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la malversación y el terrorismo en la ley de amnistía son un escándalo de una gravedad sin precedentes. Un juez belga llamado Koen Lenaerts ha sido el encargo de leer las conclusiones de la "Gran Corte": que la malversación no afectó a los intereses financieros de la UE, que el terrorismo es amnistiable y que el derecho europeo no se opone a la ley de amnistía ni la ley de amnistía al derecho europeo. Probablemente uno de los mayores atentados judiciales contra la propia justicia, la democracia y la unidad de España perpetrados en la Unión Europea.


Para la justicia europea, la amnistía es un intento de "reconciliación", una interpretación en la que se omite con un descaro prevaricador el hecho de que la ley fue redactada por los golpistas y Pedro Sánchez pagó ese peaje para ser investido presidente. En definitiva, que se pisoteó la democracia, la igualdad entre españoles, el resultado de las urnas y lo que hiciera falta para que Sánchez siguiera en la Moncloa tras haber perdido las elecciones del 23 de julio de 2023 mientras que unos delincuentes condenados e indultados decidían venderle sus votos a cambio del olvido penal y la impunidad absoluta.


Partiendo de esa ocultación deliberada de la verdad, los dos fallos del TJUE son un incentivo para que los golpistas vuelvan a intentar imponer su voluntad a la mayoría de la población utilizando para ello los fondos públicos, los impuestos de todos los españoles y también fondos europeos. Pero no sólo eso. El terrorismo también está contemplado y será amnistiado a menos que se cause "voluntariamente" una "violación de los derechos humanos". La proposición es tan vaga y las interpretaciones tan amplias que los promotores del "Tsunami" que asaltó el aeropuerto y bloqueó por carretera toda la región así como los CDR tienen un vasto campo de actuación de cara a la próxima vez.



Un Gobierno decente habría salido en tromba contra la decisión de una justicia europea que se desentiende de la unidad de uno de sus Estados miembros, pero este Gobierno desconoce el significado de esa palabra y es rehén de los separatistas, de modo que sus primeras figuras han celebrado con alborozo el atropello judicial del TJUE. Estaban más contentos ministros como Óscar Puente y Félix Bolaños o el presidente de la Generalidad, Salvador Illa, que los propios separatistas. Y es que los magistrados del TJUE han blanqueado el golpe en curso con su aval a la amnistía.


Queda claro que en la justicia europea están más preocupados por los tapones de las botellas de plástico y por las mamarrachadas verdes que por los golpes de Estado en el interior de las fronteras comunitarias. Una evidencia más del deterioro de las instituciones de la Unión.


España

El presidente del TJUE fue nombrado doctor 'honoris causa' por la Autónoma de Barcelona antes de avalar la amnistía
Miguel Ángel Pérez. libertad digital. 17 Julio 2026

El presidente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), el jurista belga Koen Lenaerts, fue nombrado doctor 'honoris causa' por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) antes de avalar la Ley de amnistía del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el golpe del 1-O.


La Gran Sala del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) avalaba este jueves la Ley de amnistía del 1-O al establecer en dos sentencias vinculantes que la norma no choca con el Derecho de la Unión Europea, ni afecta a los intereses económicos de la Unión. La Justicia europea responde así a dos de las cuatro cuestiones prejudiciales que los tribunales españoles enviaron a Luxemburgo por sus dudas sobre la compatibilidad de la ley con las reglas de la UE. El propio Koen Lenaerts participó en las deliberaciones, siendo uno de los 15 magistrados que integran la Gran Sala del TJUE. Además, leyó personalmente la propia resolución.


Koen Lenaerts, presidente del TJUE y profesor de la Universidad Católica de Lovaina, fue investido doctor honoris causa por el Consejo de Gobierno de la UAB, a propuesta de la Facultad de Derecho. La investidura se llevó a cabo el 7 de julio del año pasado en una ceremonia celebrada en la sala del Rectorado de la UAB, bajo el apadrinamiento de Gregori Garzón, catedrático de derecho internacional público y titular de la Cátedra Jean Monnet ad personam de Derecho de la UE.


En el ámbito de la judicatura, Lenaerts ha formado parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea desde 1984, institución en la que ha desempeñado los cargos de juez del tribunal de primera instancia, juez del tribunal de justicia, vicepresidente, y desde el año 2015 hasta la actualidad, presidente de la institución. Durante su carrera judicial, ha participado en numerosas decisiones de suma relevancia para el desarrollo y progreso de la Unión Europea.


La UAB justificó el nombramiento Lenaerts para rendir homenaje a "su actividad jurisdiccional, su contribución doctrinal y su compromiso con una Europea más justa, más solidaria y más comprometida con sus valores y con un futuro de paz y estabilidad, sirviendo como modelo al resto del mundo".


El discurso de Lenaerts en la UAB

En su lección magistral al recibir el doctor 'honoris causa' en Barcelona, Koen Lenaerts disertaba sobre el concepto de ciudadanía europea, que tiene como principal "razón de ser" el hecho de "proteger y promover los valores comunes europeos". Según el presidente del TJUE, "un componente esencial de la identidad de la Unión como ordenamiento jurídico común". Valores que, además, relacionó con el talante de la ciudad de Barcelona, que es la "viva expresión de una metrópolis cosmopolita, plural y tolerante" que "encarna como pocas el espíritu europeo", según las palabras introductorias que Lenaerts pronunciaba en catalán al inicio de su intervención.


Respecto al estado de derecho, Lenaerts defendía la independencia judicial: "tribunales fuertes e independientes son los únicos que pueden frenar medidas proteccionistas, frecuentemente asociadas a regímenes iliberales". También hacía referencia a la importancia de la libertad de prensa. Ha aclarado que esta no es un derecho "absoluto" y que la protección de la democracia puede requerir en momentos excepcionales de que esta libertad se "limite" cuando ciertos medios de comunicación participan en una campaña de desinformación e incitación al odio.


Por su parte, el rector de la UAB, Javier Lafuente, agradecía el compromiso de Lenaerts con los "valores fundacionales que dotan de identidad a la Unión Europea". Destacando que este doctorando honoris causa es el resultado de "una larga tradición docente e investigadora" que tiene la UAB en el ámbito de los estudios europeos. Asimismo, Lafuente subrayaba el marcado espíritu europeísta de la UAB, que ha integrado los valores y las instituciones de la UE como "un elemento esencial de la estrategia docente y de investigación".


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TJUE, la amnistía compró una investidura
Mayte Alcaraz. el debate. 17 Julio 2026

Siempre he defendido el respeto a las decisiones de los tribunales: cuando sus pronunciamientos me han gustado, y cuando no –¡ay, Félix Bolaños, si tú hicieras lo mismo! Ayer la decisión de la Audiencia Provincial de Madrid sobre Begoña Gómez le parecía un horror, y la de Luxemburgo, una bendición. Pero humildemente, yo no voy a hacer una excepción con el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, conocido en los ambientes periodísticos como TJUE, que suena a juego con tejos en el patio del cole. Pues bien, este alto tribunal europeo, afincado en un país de la Unión que presume de ser un paraíso fiscal –«paraisito», por su tamaño–, ha dictaminado, tras ser consultado por el Tribunal de Cuentas y la Audiencia Nacional, que la ley de Amnistía de Pedro Sánchez «no se opuso» a la normativa europea ni afectó a los caudales públicos, ni infringió la directiva comunitaria contra el terrorismo. Quince togados de la Gran Sala avalan la madre de todos los relatos de Pedro y Salvador para engañar a los catalanes y al resto de españoles: dice el tribunal que esa ley, que exoneró de responsabilidades penales a 64 cargos públicos golpistas que atentaron contra el ordenamiento jurídico y la integridad territorial de España, fue «un instrumento adecuado para apaciguar un conflicto político o social». Es decir, queridos niños, si en un futuro seguís el gran magisterio intelectual de Félix, Patxi y los 15 de Luxemburgo, habéis de saber: a partir de ahora se puede robar a la anciana del quinto, porque para evitar que se enfade el caco y vuelva a intentarlo, el Estado le eximirá de responsabilidades. Apacigüemos por la vía de perdonar el delito.


Pero es que, además del oprobio que para una nación significa premiar a unos sediciosos –hasta Sánchez, que no es la esencia de la moralidad, dijo que se iba a traer a España al cabecilla huido, Puigdemont, para que pagara–, es un disparate el razonamiento de la sentencia. Los separatistas catalanes no se han «calmado» porque esta autoamnistía los haya vuelto seres benéficos; es que han acallado las calles a cambio de acabar con la igualdad en España –que se lo digan a la exdirectora de la Agencia Tributaria– y de recibir cuantas prebendas han exigido al presidente del Gobierno, que les ha satisfecho todas –con los derechos y dinero de todos– a cambio de seguir en Moncloa. Porque la amnistía, no lo olvidemos, pagó una investidura. Ergo, el día que Pedro tenga que dejar la Presidencia, volverán a la carga. En parte porque se les acabará la bicoca, en parte porque ya no habrá más raciones de la tarta que nos correspondía a todos y que se han comido ellos solitos.


El belga que preside el Tribunal de Luxemburgo ha leído la resolución que sostiene que a Europa se la refanfinfla lo del dinero público porque los fondos dilapidados «no provienen del presupuesto de la UE». Toma ya. Los pobres españolitos, cuyos fondos fueron derrochados para satisfacer los delirios soberanistas de unos desleales gerifaltes catalanes, deben incluso estar contentos de que todo se haya quedado ahí, en unos cientos de millones de nada de nuestros impuestos. No hubo malversación y, si la hubo, que con su pan se la coman los españoles. Menudos pijoteros nos han salido estos señores del sur, piensan los prohombres de la justicia europea.


Así que constatamos lo que ya sabíamos: solo nos queda, no París, sino el Tribunal Supremo que, como órgano sentenciador, seguirá defendiendo su resolución con uñas y dientes. Así que si el TC de Cándido Conde-Pumpido, como parece previsible, impone una interpretación distinta de la malversación que suponga la amnistía de Puigdemont, la Sala Segunda puede presentar una nueva cuestión prejudicial que vuelva a paralizar durante meses la situación del forajido. Eso no obsta para que, cuando Puchi ponga un pie en territorio nacional, que tarde o temprano lo hará, lo primero que van a hacer los suyos es quitarlo de en medio, ya que tiene a su formación devastada: según el CIS catalán, ha perdido ya la mitad de sus escaños gracias al empuje de los ultras de Silvia Orriols, partido que ya le supera como tercera fuerza en el Parlament. Además de Carles, también Oriol Junqueras aguarda, para presentarse a las autonómicas, que la amnistía le levante la inhabilitación que le fue impuesta por esa malversación que está en cuestión.


Si esa ley se la hubieran aplicado a los separatistas corsos, de Baviera o de Flandes, igual los jueces del TJUE franceses, alemanes o belgas no hubieran sentado esta doctrina. Aun así, respeto a las resoluciones judiciales, y a esperar que el Supremo defienda su intachable sentencia contra el procés. Que fue, realmente, la que pacificó a las élites insolidarias y separatistas catalanas a base de castigarles por lo que había hecho –hasta que llegó Pedro. Y Junts, a seguir esperando, y fustigando al marido de la imputada por malversación y tráfico de influencias por no cumplir. Aunque solo sea de boquilla.


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