Recortes de Prensa Martes 21 Julio 2026

Malas noticias desde Ucrania
Juan Rodríguez Garat Almirante (R). el debate. 21 Julio 2026

Apesar de las enormes dificultades que todavía tiene que superar, el pueblo ucraniano tiene motivos sobrados para celebrar la evolución de la guerra durante los cuatro últimos meses. Hace tiempo que los escasos medios internacionales que publican noticias sobre la contienda ponen el acento en la campaña de bombardeos mutuos –una forma de hacer la guerra al trantrán que, como empieza a ocurrir en Irán, puede eternizarse sin que la balanza termine de inclinarse hacia uno u otro lado– en lugar de las temibles ofensivas de primavera o de verano que rellenaban columnas como esta en años anteriores.

El derrotismo en tiempo de guerra –que ahí podrían encajar las palabras de Zakrevski– era un delito tipificado en el artículo 64 de nuestro Código Penal de 1985, derogado hace una década, quizá porque eso de la guerra todavía les parece a algunos cosa del pasado. Es probable que en España hayamos ido demasiado lejos al intentar limitar el ámbito de la jurisdicción militar a «lo estrictamente indispensable», pero en Moscú se pasan por el otro lado. A Zakrevski, un halcón ruso que desde luego no cuenta con mis simpatías, no se le está investigando por derrotismo, sino por un delito de justificación del terrorismo, mucho más grave.

Luchas de poder en Kiev 
Por desgracia, poco dura la alegría en la casa del pobre. En un momento de relativa bonanza en el que solo la escasez de misiles Patriot ensombrece un poco el panorama militar, el reciente cese del ministro de Defensa, Mijailo Fédorov, ha provocado manifestaciones de protesta en las calles de las ciudades ucranianas.

A las dudas iniciales sobre los motivos –¿Era cosa de celos? ¿Desafiaba Fédorov el poder de Volodimir Zelenski? ¿Quería el joven ministro llevar demasiado lejos la lucha contra la corrupción que, como parece que ocurre en nuestro país, mancha todos los círculos de poder en Kiev? – Se les dio una respuesta que, en tiempo de guerra, todavía sonaba peor: el ministro de Defensa y el general Oleksander Syrskyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, tenían diferencias irreconciliables que les impedían trabajar juntos.

Por lo que sabemos, lo que a Zelenski le pedía el cuerpo ante una situación así era cesar a los dos. No le habrían faltado razones, porque la guerra existencial que libra Ucrania es suficiente motivo para olvidarse de los personalismos. Sin embargo, después de escuchar a otros altos mandos militares de Ucrania que apoyaron a Syrskyi –el héroe de la defensa de Kiev–, el presidente tomó la decisión de prescindir únicamente del ministro. Caía así un hombre popular que, en los seis meses que estuvo en el cargo, realizó una excelente gestión tanto en el terreno estratégico –él fue el impulsor de la campaña de aislamiento de la península de Crimea– como en el diplomático –a él se le debe el corte del acceso de los rusos al Starlink de Elon Musk– y, sobre todo, en el organizativo.

¿Por qué tantos ucranianos salen ahora a la calle a apoyar a su ministro frente al militar que salvó su capital en los momentos iniciales de la invasión, los más difíciles de la guerra? Les sobran los motivos. Su juventud –35 años– es sin duda una baza frente al establishment que lleva cuatro años y medio dirigiendo una guerra agotadora y que no tiene trazas de terminar. Su lucha contra la burocracia y, particularmente, contra la corrupción política es encomiable –gente así haría mucho bien en los Consejos de Ministros de muchos países, incluido el nuestro– y ayuda a realzar su figura frente a la camarilla de Zelenski, sobre la que, a pesar de la vigilancia de las instituciones europeas, todavía se cierne la sombra de abusos presentes y pasados.

La cuestión militar 
Si nos centramos en lo militar, que es lo que el lector puede esperar de mí, hay tres elementos que definen la gestión del ministro cesado. El primero ha sido su decidida apuesta por los drones. El empleo de estos sistemas para ahorrar sangre ucraniana no es nuevo, pero él ha sabido llevarlo todavía más lejos que sus predecesores.

Los analistas del CSIS, un reputado centro bipartidista estadounidense –lo cual no significa que tengamos que creerles a pies juntillas, no ya porque quieran engañarnos, sino porque pueden haberles engañado a ellos– aseguran que, gracias en parte a las gestiones de Fédorov, la proporción entre bajas rusas y ucranianas ha crecido enormemente. Si sus datos son correctos, ha pasado de algo más de dos a uno –1.400.000 frente a 600.000 a lo largo de la guerra– a ocho a uno en el presente año, una cifra insostenible que justifica lo que vemos que está ocurriendo en el frente en los últimos meses.

La segunda gran iniciativa de Fédorov ha sido la oferta pública de contratos temporales y bien pagados –los rusoplanistas dirán, y esta vez con bastante razón, que se pagan con el dinero de los europeos– para la incorporación voluntaria al Ejército, con la intención de reducir las necesidades de movilización obligatoria. ¿Cómo no van a aplaudir esa medida quienes viven con el miedo de ver a sus hijos llevados a la guerra por la fuerza?

La tercera decisión del ministro, quizá la más problemática de las tres, es la imposición de un cambio cultural en las Fuerzas Armadas de Ucrania para, al menos en teoría, alejarlas de los defectos heredados de la época soviética: el exceso de control, el desprecio a la vida de las tropas y, muy particularmente, la falsedad en los informes que, para evitar responsabilidades por el incumplimiento de objetivos de antemano imposibles, se extiende a lo largo de toda la cadena de mando.

Guerra y sacrificio ¿Tiene razón Fédorov? ¿La tiene Syrskyi? No me atrevería a pronunciarme, y menos sin conocer sus argumentos más que por referencias. Pero hay dos cosas sobre las que me gustaría llamar la atención del lector. La primera es que las diferencias antes reseñadas lo son solo de grado y, vistas desde fuera, no justifican que ni uno ni otro rompan la baraja. Las tácticas ucranianas ya están muy lejos de las soviéticas, y eso explica en buena parte sus éxitos frente a unas tropas rusas casi siempre superiores en número. ¿Pueden mejorar? Sin duda. Pero, cuando las cosas van bien, los cambios deben imponerse con prudencia, sin poner en riesgo el actual equilibrio. En la guerra, más –sea cual sea el ingrediente del que estemos hablando para condimentar una receta que, en Ucrania, ya tiene buen sabor– no necesariamente es mejor.

La otra consideración que me gustaría hacer, quizá la más importante para los españoles, es que no hay guerra sin sacrificio. Quien promete victorias sin sangre, ya sea el ministro de Defensa de Ucrania o el presidente Donald Trump, engaña a su pueblo. Ocho a uno en la relación de bajas es una cifra excelente y, si fuera posible reducirla aún más –la ventaja de los EE.UU. en su guerra contra Irán es todavía mucho mayor–, habría que hacerlo… pero solo después de explicar el precio que hay que pagar por ello. ¿Flaquear en la defensa de las ciudades? ¿Abandonar el terreno más amenazado? ¿Renunciar a los contraataques tácticos que estabilizan el frente?

La perspectiva completa de una guerra nunca nos la da la comparación de bajas. Con ser enormemente importante, en la balanza de las campañas bélicas no solo hay que pesar la vida de los soldados. Cuentan también el tiempo, el terreno, la voluntad de vencer de las tropas, la moral de los pueblos en lucha –que tanto depende de los éxitos en el frente– y la confianza en la victoria final, sin la que las naciones europeas dejarían de invertir los cuantiosos recursos que dedican a sostener a Ucrania.

No hace mucho tiempo, bajo el epígrafe de American Revolutionary War, podía leerse en la Wikipedia: «Franco-American strategic victory. British numerical victory». El anónimo autor del comentario, además de olvidarse del papel de España en la guerra de Independencia de los EE.UU., presumía de que, en una guerra donde Londres había perdido las Trece Colonias y se había visto obligada a devolver a España la isla de Menorca y las dos Floridas, la Marina británica había hundido más navíos de los que había perdido. No se consuela el que no quiere, pero, volviendo a Ucrania, pobre consuelo será el número de bajas rusas si al final las tropas de Putin consiguen entrar en Kiev.

Irán lanza nuevos ataques contra sistemas de defensa y radares de EE UU: un centro de Amazon se ha visto afectado 
El Pentágono reconoce que cerca de un centenar de militares estadounidenses han resultado heridos este mes en ofensivas iraníes en la región contra bases y otros activos 
Europa Press. La Razón. 21 Julio 2026

Irán afirmó este martes haber destruido con misiles de crucero el centro de datos principal de Amazon en Baréin y haber alcanzado además objetivos militares estadounidenses en Jordania, en una nueva ofensiva contra intereses de EE UU en Oriente Medio en respuesta a los recientes bombardeos contra territorio iraní.

"Los combatientes de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria (...) atacaron con varios misiles de crucero el centro de datos principal de la empresa estadounidense Amazon en Baréin, destruyéndolo por completo", afirmó la Guardia Revolucionaria en un comunicado, según informó la agencia Tasnim. Según el cuerpo militar de élite, el ataque contra las instalaciones de Amazon respondió al bombardeo estadounidense contra las instalaciones civiles y la central nuclear en construcción de Darkhovin, en la provincia suroccidental de Juzestán, ocurrido el domingo.

Ni Amazon ni las autoridades estadounidenses o bareiníes han reaccionado hasta el momento a las afirmaciones de la Guardia. En un segundo comunicado, la Guardia Revolucionaria informó además de un ataque con misiles contra una base estadounidense en Jordania, donde aseguró haber destruido un sistema de radar de defensa antimisiles y un avión de combate F-15 que se encontraba en un refugio reforzado.

Neutralizar la defensa estadounidense en la región 
Teherán sostuvo que estas acciones forman parte de una campaña destinada a neutralizar los sistemas de defensa aérea estadounidenses y facilitar posteriores ataques con misiles y drones contra objetivos militares de Washington en Oriente Medio. "Esta región no es lugar para los invasores estadounidenses. El Ejército estadounidense debe abandonar nuestra región para evitar sufrir más bajas", añadió la fuerza militar iraní.

Las autoridades iraníes no aportaron pruebas que respaldaran los supuestos daños ni precisaron el número de misiles empleados en los ataques. La ofensiva se produce después de que Estados Unidos completara la décima jornada consecutiva de bombardeos contra distintos puntos del territorio iraní.

Medios iraníes reportaron esta madrugada explosiones en varios puntos del país, incluidas la isla de Qeshm y las ciudades de Bandar Abás, Sirik, Bandar Lengeh, Chabahar, Konarak e Isfahán, sin ofrecer detalles sobre el alcance de los daños ni sobre las causas de las explosiones.

Cerca de cien heridos 
De forma paralela, el Pentágono ha afirmado que cerca de un centenar de militares estadounidenses han resultado heridos este mes en ataques iraníes contra bases y activos militares de Estados Unidos en Oriente Próximo, en el marco de la intensificación de hostilidades entre ambos países. Así lo ha confirmado el portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos, Sean Parnell, a la cadena CBS News, precisando que casi 100 personas "sufrieron algún grado de lesión desde el 7 de julio de 2026", de las cuales el 96% ya se ha reincorporado al servicio. "Están decididos a volver al combate. La gran mayoría de las lesiones sufridas fueron conmociones cerebrales leves", ha agregado.

Una mafia, no: un Estado paralelo
José Javier Esparza. gaceta. 21 Julio 2026

Primero creímos hallarnos ante unos políticos que se corrompían, como tantas otras veces. Pronto descubrimos que no, que aquí había mucho más: un grupo que venía corrompido ya de casa y que se había apoderado de un partido, primero, luego de un Gobierno y, por último, de un Estado. Pero ahora, después de las últimas revelaciones policiales, constatamos que hay algo todavía más serio: una especie de Estado paralelo que se ha ido construyendo mediante la penetración en instituciones clave como la Fiscalía General, la Guardia Civil, la policía, las empresas públicas (la SEPI) y sabe Dios cuántas más. La famosa “colonización de las instituciones” de la que suele hablar la oposición es una broma en comparación con esto otro: aquí no se trata ya de que un partido se solape con el Estado, sino de que el Estado se ponga a trabajar al servicio de una organización criminal. Es inaudito.

Un Estado paralelo no es una mafia: es algo más complejo y también más peligroso. Una mafia, como explican los que saben de estas cosas, es una organización que pone al Estado a su servicio, pero que no aspira a cambiarlo: al revés, suele interesarle mucho más mantener las cosas como están, para seguir explotando las instituciones a su antojo. Por encima de la imagen tópica del capo criminal, envuelto en negocios de prostitución y droga, se encuentran habitualmente los que mueven los hilos decisivos, perfectamente camuflados dentro del andamiaje institucional. Pero esto no es un Estado paralelo: es un veneno dentro del Estado, pero no lo cambia. Por el contrario, lo que caracteriza al Estado paralelo es que lleva en sí un proyecto político propio, tan imbricado con la actividad criminal que el uno y la otra llegan a hacerse indistinguibles. Y da la impresión de que eso es lo que estamos viendo emerger en nuestro país.

El ejemplo más claro de esta dinámica es la Venezuela de Chávez y Maduro. Desde el Gobierno se emprendió, paso a paso, la demolición del Estado para construir una institucionalidad nueva: hipertrofia del poder ejecutivo mediante la toma de la Administración y del poder policial y militar, creación de una clientela política propia sobre la base de las «misiones» (una especie de ONGs) dependientes del erario público, sometimiento del poder judicial cambiando a los jueces del Tribunal Supremo y convirtiéndolo en una prolongación del Ejecutivo, neutralización del poder legislativo anulando al Parlamento y poniendo en su lugar una asamblea sometida al Gobierno, control directo de las principales empresas del Estado (véase Pedevesa), etc. Al mismo tiempo, se construía una densa red de intereses criminales vinculada directamente al funcionamiento del Estado: narcotráfico, minerales, petróleo… Los beneficios del gran negocio alimentaban la máquina del Estado y éste, por su parte, adaptaba su perfil institucional a las necesidades del negocio. Nada de todo eso habría sido posible sin el concurso de personas clave en la Judicatura, la Administración o las Fuerzas Armadas; personas que en un momento determinado decidieron, por interés o miedo o convicción, ponerse a las órdenes del «proyecto bolivariano». Así se construyó un Estado paralelo. Hasta que el Estado paralelo reemplazó completamente al orden institucional anterior.

Lo que está pasando hoy en España no es lo mismo, pero guarda asombrosas similitudes: control delincuencial sobre la policía y la guardia civil, utilización de la Fiscalía para defender a los corruptos, recurso al Tribunal Constitucional para torcer el brazo de la legalidad, multiplicación de instancias paragubernamentales regadas con abundante dinero público so capa de «ayudas a la cooperación» o cosas por el estilo, saqueo a conciencia de la SEPI, anulación del Parlamento, creación de clientelas mediante subsidios o incluso ampliación del censo electoral… Cuando vemos envueltos en esta ciénaga a varios generales de la guardia civil, altos mandos policiales, fiscales de primer nivel, tres presidentes sucesivos de la SEPI, altos cargos de la Hacienda pública y tribunales tan señeros como el Constitucional o el de Cuentas, sólo cabe pensar en un embrión de Estado paralelo. Todo lo que estamos viendo surgir en los casos judiciales ahora abiertos es, probablemente, sólo la punta del iceberg de la corrupción. Y todo ello anudado estrechamente a un proyecto político de desconstrucción de la nación española en provecho de oligarquías separatistas, de intereses extranjeros y de un partido, el socialista, que ambiciona convertirse en gestor perpetuo del nuevo Estado. Peor que una mafia, en efecto.

Los agredidos son militares 
Brutal agresión de una veintena de proetarras a unos aficionados que veían a la selección española en la terraza de un bar de Berriozar (Navarra) 
Unos 20 proetarras irrumpieron este domingo en la terraza de un bar de Berriozar (Navarra) y agredieron a las personas que se encontraban viendo la final del Mundial, la gran mayoría militares.
LGI. gaceta.  21 Julio 2026

Según recoge Diario de Navarra, los batasunos, con vestimentas negras y rostros cubiertos, arrojaron sillas y mesas contras las personas que veían el partido por la televisión.

El grupo de ultraizquierdistas, que portaba barras metálicas, también propinó varios puñetazos a los aficionados. Entre quienes ocupaban la terraza se encontraban militares del vecino cuartel de Aizoáin, clientes asiduos del establecimiento hostelero.

Varias personas han tenido que acudir al hospital debido a las heridas.

La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha denunciado este lunes que los militares agredidos por proetarras en Berriozar (Navarra) mientras veían la final del Mundial en un bar han sufrido traumatismos craneoencefálicos, cortes por cristales, magulladuras y algunos tienen rotos codos, muñecas y «posiblemente» costillas.

La asociación militar concreta que los militares atacados por «una veintena de encapuchados» están destinados en el cercano acuartelamiento de Aizoáin y son «habituales» del bar en el que fueron agredidos. Además, traslada que algunos de ellos han tenido que recibir atención hospitalaria.

En un comunicado, ATME tilda de «atroz» la agresión sufrida por los militares «por el mero hecho de serlo y por estar viendo el partido con una bandera de España», y ha censurado que los agresores la emprendieron contra ellos sin tener en cuenta que en el bar también había niños y familias.

ATME reclama que la agresión no quede «impune» y confía en que las autoridades policiales y judiciales identifiquen y detengan a los responsables «con la mayor celeridad». En este sentido, ATME ha recordado que la colaboración ciudadana «es esencial» para esclarecer los hechos.

Asimismo, la asociación reafirma su apoyo a los militares heridos y a sus familias y garantiza que permanecerá «vigilante» ante cualquier ataque que afecte a miembros de las Fuerzas Armadas, «especialmente cuando se produce en espacios de ocio donde deberían poder disfrutar con plena seguridad».

El plan del PSOE asturiano para que el bable se convierta en el nuevo catalán con ayuda del Gobierno 
Maria Curiel. el debate.  21 Julio 2026

El Gobierno va a modificar la normativa estatal que regula las especialidades del profesorado, eliminando una limitación que impedía reconocer las lenguas de las comunidades autónomas con protección legal, en este caso el bable o asturiano, que permitirá a los docentes de esta materia acceder a una plaza estable.

Así lo anunció recientemente la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, tras reunirse en el Ministerio con el presidente de Asturias, Adrián Barbón. «La reforma va a permitir que el asturiano pueda contar con una especialidad docente propia. Es un compromiso del Gobierno con Asturias, la educación y la diversidad lingüística», señaló Tolón.

Desde Vox se ha criticado el acuerdo alcanzado al considerar que «responde a una estrategia para avanzar hacia la oficialidad» de ambas lenguas. En una nota de prensa, la portavoz del grupo parlamentario de Vox en la Junta General, Carolina López, ha asegurado que la medida responde a una estrategia para avanzar en la oficialidad «por la puerta de atrás» y ha cuestionado que la creación de estas especialidades responda a las necesidades del sistema educativo asturiano.

La realidad es que la imposición del asturiano o bable como lengua cooficial en Asturias supondría la antesala de políticas educativas de inmersión lingüística como las que sufren Cataluña, el País Vasco o Galicia, donde el español queda relegado a una lengua secundaria y se potencia encarecidamente la lengua cooficial.

El presidente de Asturias, el socialista Adrián Barbón, ha expresado en numerosas ocasiones su intención de convertir el bable y el eonaviego en lenguas cooficiales del territorio. Recientemente, el líder asturiano aseguró que hará todo lo que esté en su mano para alcanzar un acuerdo para oficializar el bable, que, defiende Barbón, «cuenta con un apoyo mayoritario de la sociedad expresado democráticamente a través de las urnas».

Su objetivo es reformar exclusivamente el artículo 4 del Estatuto de Autonomía del Principado de Asturias, que dicta que «el bable gozará de protección. Se promoverá su uso, su difusión en los medios de comunicación y su enseñanza, respetando en todo caso las variantes locales y la voluntariedad en su aprendizaje». Sin embargo, no lo categoriza como lengua cooficial del territorio astur, como sí ocurre en las citadas comunidades autónomas.

Por otro lado, el presidente asturiano emplazó el pasado 24 de septiembre al Partido Popular, liderado en la región por Álvaro Queipo, a virar su postura sobre la cooficialidad del bable, después de que el propio Queipo utilizase la lengua para comunicarse en el Parlamento la semana anterior.

El PSOE pidió al PP «que suelte sus amarras con la extrema derecha en materia lingüística» y expresó su deseo de «superar las diferencias» y «llegar a un consenso» en torno al asturiano.

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La mujer que plantó cara a los proetarras en Bilbao:
"Contra los fanáticos ni un paso atrás" 
Esther Martínez defiende en esRadio su actuación durante el boicot a la pantalla gigante de Bilbao y carga contra el PNV y los radicales. 
Luis Farreras. libertad digital.  21 Julio 2026

La secretaria general del PP vasco y portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Bilbao, Esther Martínez, ha defendido la actuación de los asistentes que impidieron que un grupo de radicales abortara la retransmisión de la final del Mundial en la pantalla gigante instalada por su formación en el parque de Doña Casilda. En una entrevista en el programa En Casa de Herrero, de esRadio, ha asegurado que "con los sectarios nunca hay que dar un paso atrás" y ha reivindicado que lo ocurrido fue "defender la libertad".

Los altercados se produjeron unos 40 minutos antes del inicio del encuentro entre España y Argentina, cuando un grupo de personas, algunas encapuchadas, irrumpió en la zona, lanzó objetos, derribó vallas y arrancó parte del cableado de la instalación, interrumpiendo temporalmente la retransmisión. La Ertzaintza identificó posteriormente a 17 personas, entre ellas un investigado por amenazas con arma blanca y lanzamiento de objetos.

El odio a España deja agresiones, quemas de banderas y boicots en el País Vasco y Navarra
La pantalla gigante Martínez ha cargado contra el PNV por oponerse durante semanas a la instalación de una pantalla gigante en Bilbao. "Han intentado cercenar el derecho que teníamos los bilbaínos a poder disfrutar de nuestra selección en nuestras calles, exactamente igual que en el resto de capitales de toda España", ha afirmado. A su juicio, ni las críticas de los dirigentes nacionalistas ni la irrupción de los radicales lograron su objetivo: "Ningunos han conseguido estropear ese disfrute que tuvimos".

La dirigente popular ha explicado que los alborotadores "vinieron por la parte de atrás, encapuchados" y que "todo su afán era la pantalla". Según su relato, los asistentes consiguieron contenerlos durante los primeros instantes hasta la llegada de la Ertzaintza. "No les íbamos a consentir reventarlo", ha subrayado.

Martínez también ha defendido que la respuesta de los bilbaínos desmintió el argumento del PNV de que no existía demanda para instalar una pantalla gigante. "¿Cómo se puede decir que no había demanda en Bilbao para poner una pantalla cuando 10.000 personas abarrotaron el parque?", se ha preguntado. A su juicio, el nacionalismo "quiere hacernos pasar a todos por el mismo aro", pese a que Bilbao es "una ciudad plural, abierta y liberal".

"Había familias, niños y abuelos" Durante la entrevista, Martínez también ha explicado qué pasó por su cabeza cuando decidió situarse frente a los radicales, una escena que quedó grabada en varios vídeos difundidos en redes sociales.

Yo no iba a consentir, en lo que yo pudiera hacer, que les incomodaran, que les agredieran o que se metieran allí", ha asegurado. "Esas cosas se sienten y uno sabe que tiene que estar y hay que dar la cara. Yo represento a los bilbaínos y doy la cara por ellos".

La secretaria general del PP vasco también ha reivindicado que en Bilbao se vive "con enorme pasión" tanto al Athletic como a la selección española. "Sentimos al Athletic y a la selección, y hay gente a la que eso no le gusta, que solo podemos sentir una cosa, la que ellos decidan", ha lamentado.

Martínez ha confirmado además que el PP presentará una denuncia por la agresión sufrida por un militante del partido, Gonzalo Fernández, que recibió un golpe con un palo durante los incidentes. "No se puede consentir que pretendan agredir, señalar... la violencia de siempre, desgraciadamente", ha afirmado.

La dirigente popular ha añadido que, además de lo ocurrido en el parque de Doña Casilda, también se registraron episodios de intimidación en otros puntos de Bilbao. Según ha explicado, incluso su hijo y sus amigos fueron increpados por vestir la camiseta de la selección española cuando se dirigían a la pantalla gigante. "Lo que no podemos consentir es eso sin denunciarlo", ha dicho.

Por último, Martínez ha agradecido la actuación de la Ertzaintza y de la Policía Municipal durante los altercados, al considerar que evitaron que los radicales alcanzaran la pantalla, aunque ha insistido en responsabilizar políticamente al PNV por el clima generado en torno a la celebración de la final. "Con esta gente tan absolutamente sectaria, lo que no se puede dar nunca es un paso atrás, porque al final son fanáticos que están destilando odio todo el día", ha concluido.


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