Recortes de Prensa Martes 28 Julio 2026

Guerra de Ucrania – Día 1615. Jul 27, 2026
admin. https://www.guerradeucrania.com. 28 Julio 2026

Mientras la guerra de salvas a media y larga distancia continúa en marcha, la evolución técnica y la adaptación están forzando cambios de orientación, como el que ha llevado a Rusia en los últimos meses a batir centenares de estaciones de servicio ucranianas, dejando sin un sola gasolinera activa algunas de las principales vías de comunicación de Ucrania. Este país, por su parte, continúa atacando en primer lugar el sector de los hidrocarburos rusos, pero también, en los últimos tiempos, se ha centrado en el sector de la distribución, con nuevas acciones contra centros de la empresa Wildberries. En el frente, mientras tanto, reina el estancamiento, si bien la situación en general parece degradarse para Ucrania en los sectores de Siversk y Konstyantynivka. Más allá de esto, a la espera del resultado de la visita de Zelenski a Washington, en la que se verá con el conjunto de miembros del Senado además de con Trump, ha sido noticia el Reino Unido. En este país, se han anunciado nuevas medidas para impulsar la producción conjunta y cesiones tecnológicas y se ha reafirmado la solidez de la alianza entre Kiev y Londres. No han sido las únicas noticias de una jornada, empero, en la que unos y otros han discutido en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o en la que han vuelto a cruzarse acusaciones iraníes y ucranianos y rumanos y rusos.


El informe oficial ucraniano habla del lanzamiento, por parte rusa, de 147 drones de ataque de largo alcance contra su territorio entre los días 26 y 27 de julio. De estos, las AFU habrían logrado derribar o neutralizar 123 aparatos. Desde entonces, empero, los lanzamientos han continuado, reportándose explosiones por ejemplo en Zaporiyia, donde han vuelto a elevarse columnas de humo tras los ataques y se habla de al menos dos heridos, aunque otros elevan ya la cifra a siete. Los ataques contra esta localidad, en cualquier caso, han continuado durante el día.


Lo mismo puede decirse de la región de Járkov, en donde ataques con drones han provocado daños en los distritos de Saltivskyi y Nemyshlyanskyi hablándose de un total de al menos una veintena de Geran-2 y Geran-4 y de daños en infraestructuras y cortes de energía. También, una jornada más, Odesa ha sido blanco de Rusia, que habría empleado contra esta región tanto drones como misiles (incluidos de crucero Iskander-K) en estas últimas horas. Finalmente, se han registrado lanzamientos también contra Mykolaiv y contra Dnipropetrovsk, concretamente contra una locomotora en la localidad de Verkhivtseve.


Las bombas planeadoras, además de en la línea de frente, han vuelto a emplearse tras esta, contra localidades como Sloviansk, en donde dos civiles habrían sufrido heridas. Igualmente, los drones tipo FPV han tenido su papel contra la población civil, dejando tres heridos, incluyendo dos niños, en Bilopillia, en la región de Sumy. En otro recuento posterior, se habla en esta misma región de siete heridos. En total, a lo largo de las últimas 24 horas, los ataques rusos han dejado un saldo de 9 muertos y 76 heridos y han destruido, de paso, la última gasolinera que quedaba en pie entre Járkov y Poltava, con lo que tanto esta ruta, como la que une Dnipró y Zaporiyia habrían quedado ya sin estaciones de servicio activas. En total, en los últimos meses más de 160 gasolineras ucranianas han sido alcanzadas por drones rusos.


Más activos que los rusos, no obstante, han estado los ucranianos. Al menos si tenemos en consideración únicamente los ataques a larga distancia. En este sentido, tenemos ya información sobre el ataque al que hicimos referencia en el informe previo contra Rostov del Don, el cual habría dejado según las autoridades locales cinco muertos y que, en cualquier caso, ha sido reconocido por Ucrania, afirmando que el objetivo sería una terminal de exportación de hidrocarburos.


Los ucranianos, además, han alcanzado también infraestructura petrolera en la región de Yaroslavl y la República de Udmurtia, en este caso a unos 1.300 kilómetros de la frontera entre ambos países. Y no han parado aquí, sino que han vuelto a atreverse con la región de Moscú, alcanzando la localidad de Chekhov, y dentro de esta la fábrica de acero Hydrostalkonstruktsiya, dedicada oficialmente a la producción de estructuras metálicas pesadas para fines de construcción y equipo hidromecánico especializado para grúas. Durante la madrugada, además, los ucranianos habrían alcanzado el enésimo centro de distribución de la empresa Wildberries, en este caso también en la región de Moscú, en la localidad de Kodelino.


Por supuesto, los ucranianos han seguido con su campaña destinada a aislar Crimea. Para ello, han cargado contra una nueva subestación eléctrica en Feodosia, ciudad que ha quedado en buena medida a oscuras. De esta forma, en los últimos tres días, drones ucranianos habrían atacado 14 instalaciones energéticas en la Crimea ocupada por Rusia, según ha declarado Robert «Madyar» Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania. Además, también en Crimea, los ucranianos se habrían anotado la destrucción de un lanzador de misiles antiaéreos S-400 ruso y de un radar 96L6.


Respecto a la actividad sobre el frente, antes de repasar las una vez más escasas novedades, algunas noticias relevantes, como cada día. En primer lugar, el nuevo comandante de las AFU, Mykhailo Drapatyi, ha compartido las que serán sus prioridades de aquí en adelante, incluyendo: 1) fortalecer las capacidades de defensa aérea para proteger mejor el espacio aéreo de la nación; 2) avanzar y escalar en la producción y empleo de sistemas no tripulados; 3) aumentar la letalidad contra las fuerzas enemigas y simplificar los procesos burocráticos; 4) cambiar la gestión del personal, poniendo el énfasis en la competencia y adoptando un enfoque centrado en el ser humano.


En segundo lugar, se ha podido ver cómo un interceptor FPV ucraniano lograba perseguir y derribar un dron ruso Forpost MALE que operaba a 12 millas detrás de la línea del frente a 15.000 pies, lo que habla sobre las mejoras que se están logrando en términos de creación de una «burbuja» C-UAS, algo que a la postre podría contribuir a devolver, al menos localmente, la movilidad al frente.


En tercer y último lugar, los investigadores de BBC News y Mediazona han identificado los nombres de 234.795 soldados muertos en la guerra del lado ruso. Lo que no impide que la plantilla autorizada de las Fuerzas Armadas rusas vaya a crecer hasta los 2.426.000 efectivos a partir del 1 de agosto. Además, se espera que el número de miembros en servicio aumente en 25.000 individuos, hasta alcanzar los 1.535.000, según el decreto aprobado por el presidente ruso, Putin.


Pasando ahora ya sí a la actividad relacionada con los combates, iniciamos el repaso en el sector de Siversk, en dirección a Slovianks y Kramatorsk. Allí, si bien no hay verdaderos cambios, han seguido produciéndose ataques rusos y la impresión general es la de que la situación no deja de deteriorarse para las AFU.


En cuanto al sector de Konstyantynivka, la situación sigue siendo bastante caótica dentro de la amplia parte de esta ciudad que podría considerarse zona gris y que está plagada de «islas» de resistencia ucranianas y de fuerzas rusas que las superan para intentar asentarse en su retaguardia. Por supuesto, como quiera que todo es cuestión de apreciaciones, hay quien considera que la urbe ha sido tomada efectivamente por Rusia, ya que su presencia sería «abrumadora» en comparación con la de las AFU, que sí se mantendrían, no obstante, firmes en los suburbios, aunque habrían «completado casi por completo su retirada del saliente de Chasiv Yar al norte de Kostyantynivka, ya que una vez que Rusia logre una consolidación total en Kostyantynivka, será imposible mantenerlo y extremadamente propenso al cerco. En este momento, no hay más de unas pocas docenas de soldados ucranianos presentes en el área de Chasiv Yar-Mykolaivka-Chervone».


En dirección a Dobropillia, no hay cambios de posiciones, pero sí numerosos enfrentamientos en torno a Shevchenko, Bylitske o Novyi Donbas.


Al noroeste de Gualiaipolé, seguramente la zona del frente con una zona gris más extensa, se ha hablado de infiltraciones rusas nuevamente en las zonas agrarias al norte de Hulyaipilske, sin más información al respecto.


Finalizamos hoy con una referencia al frente en el sector del Dniéper, que lleva tiempo bastante calmado, ya que se han podido localizar infiltraciones rusas en las últimas horas contra Plavni, aunque en todos los casos habrían fracasado, siendo frenadas al norte de esta localidad.


Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Cambiamos ahora de tercio, para abordar la actualidad internacional relacionada con la guerra de Ucrania. Comenzamos, como adelantamos ayer, por el Reino Unido, en donde Volodímir Zelenski mantuvo su primera reunión con el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, en la base naval de Portsmouth. El mandatario ucraniano se convirtió así en el primer dirigente extranjero recibido personalmente por Burnham desde su llegada a Downing Street, una semana antes, lo que no deja de ser significativo. Las conversaciones tuvieron lugar a bordo del portaaviones HMS Queen Elizabeth y estuvieron centradas en el fortalecimiento de la defensa aérea ucraniana, la protección de las infraestructuras críticas durante el invierno, los proyectos conjuntos relacionados con drones y la ampliación de la cooperación industrial en materia de defensa. Ambos dirigentes abordaron especialmente la necesidad ucraniana de disponer de un mayor número de interceptores capaces de derribar misiles balísticos. Burnham se comprometió a continuar trabajando con los socios internacionales para aumentar estas capacidades, mientras que Zelenski planteó la posibilidad de crear en territorio británico una gran instalación dedicada a la producción conjunta de drones y otros sistemas de defensa. El primer ministro británico aseguró una vez más que su Gobierno mantendrá íntegramente los compromisos asumidos por el Reino Unido con Ucrania.


Además, y como se esperaba, Londres anunció la transferencia a Ucrania de la propiedad intelectual del sistema de guerra electrónica Stone Cloak. Una tecnología que, una vez se produzca en masa, se incorporará a la nueva generación de sistemas británicos de ataque en profundidad, incluido el proyecto Brakestop para desarrollar un misil de crucero de bajo coste. La cooperación forma parte de la Asociación de Cien Años suscrita por ambos países y permitirá utilizar la experiencia obtenida en el campo de batalla para perfeccionar futuros equipos ucranianos y británicos.


Por otra parte, Zelenski y Burnham se reunieron también con más de 200 militares y marineros ucranianos que habían participado durante las tres semanas anteriores en el ejercicio Sea Breeze. Los representantes ucranianos mostraron a ambos dirigentes los cinco cazaminas que se encuentran temporalmente basados en el Reino Unido y cuyos nombres, como curiosidad, serán: Melitopol, Mariupol, Henichesk, Cherkasy y Chernihiv.


Pasando ahora a Estados Unidos, la visita de Zelenski a Washington prevista para el martes 28 de julio estará acompañada por una reunión a la que han sido invitados los cien integrantes del Senado estadounidense. Esto se debe, en buena medida, a que el Senado podría comenzar a votar coincidiendo con la visita del ucraniano el proyecto de ley de sanciones contra Rusia promovido por el difunto senador Graham. El texto busca reducir los ingresos energéticos empleados por Moscú para financiar la guerra mediante la imposición de aranceles a los países que continúen comprando petróleo y gas rusos. La propuesta original contemplaba un arancel general del 500 %, posteriormente reducido al 100 % para obtener un apoyo más amplio entre los legisladores. Eso sí, el proyecto por el momento sigue generando discrepancias sobre las facultades que concedería al presidente estadounidense para imponer, modificar o retirar las medidas. Además de esto, Zelenski tratará igualmente con los senadores la continuidad de la asistencia militar, el refuerzo de las defensas antiaéreas ucranianas y la conclusión del acuerdo bilateral para la producción, adquisición y exportación de drones.


Siguiendo con los Estados Unidos, durante la jornada se ha sabido que el Pentágono no prevé completar hasta el ejercicio fiscal de 2029 el gasto de 400 millones de dólares autorizado por el Congreso para Ucrania. El Departamento de Defensa había remitido en mayo una carta a los legisladores detallando el calendario previsto, aunque dos meses después los fondos todavía no habían sido desembolsados ni comprometidos mediante contratos. La planificación contempla comprometer formalmente los recursos antes del 30 de septiembre de 2026, pero permite que las entregas y servicios financiados se prolonguen hasta el 30 de septiembre de 2029. De los 400 millones de dólares, 200 millones se destinarán a armas, municiones y explosivos; 99,9 millones a vehículos, repuestos y otros equipos; y 100 millones a servicios como el transporte de material militar.


Pasamos ahora a Rumanía, donde el Ministerio de Asuntos Exteriores expulsó a un diplomático de la Embajada rusa por las sucesivas violaciones de su espacio aéreo. El embajador Vladímir Lipáyev fue convocado para recibir una protesta formal y una nota verbal que concede al funcionario afectado un plazo de cinco días para abandonar el país. Bucarest llamó también a consultas a su embajador en Moscú. La decisión se ha tomado después de que aviones F-16 rumanos derribasen tres drones que habían entrado sin autorización en el espacio aéreo nacional entre los días 24 y 26 de julio. Además, durante la pasada jornada, un cuarto aparato cruzó brevemente la frontera antes de regresar a territorio ucraniano, provocando el despliegue de otros dos cazas rumanos. Desde Rusia, por supuesto, han rechazado las acusaciones, asegurando que nunca han dirigido deliberadamente sus drones contra objetivos situados en Rumanía y anunció una respuesta, al tiempo que denunciaban que este país no había entregado parámetros técnicos suficientes para determinar el origen de los aparatos, calificando todo el asunto de «maniobra propagandística».


En otro orden de cosas, también ha sido noticia el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pues finalmente tuvo lugar una reunión urgente sobre los ataques contra los puertos ucranianos y la navegación comercial en el mar Negro. La sesión había sido solicitada por Ucrania después de las sucesivas acciones contra buques mercantes, terminales portuarias e instalaciones empleadas para almacenar y exportar productos agrícolas. Durante la misma, la representación ucraniana afirmó que las exportaciones marítimas a través de los puertos del país se encuentran suspendidas desde el 22 de julio como consecuencia de los ataques contra embarcaciones civiles y de la retirada temporal de varios armadores. Kiev acusó a Rusia de intentar bloquear las rutas comerciales, reducir los ingresos ucranianos y poner en peligro la seguridad alimentaria de los países dependientes del cereal procedente del mar Negro.


Rusia, por su parte, respondió acusando a Ucrania de atacar deliberadamente a la población y las infraestructuras civiles para compensar su situación en el frente y obtener más armamento y financiación occidental. La representante rusa en funciones, Anna Yevstigneyeva, responsabilizó además a los países occidentales de facilitar las operaciones ucranianas y vinculó esta acusación con los planes de la Coalición de Voluntarios para apoyar a las Fuerzas Armadas de Ucrania por tierra, mar y aire. Moscú, de paso, acusó también a Ucrania de poner en riesgo el funcionamiento de la central nuclear de Zaporiyia mediante ataques contra su personal. La delegación rusa relacionó esta afirmación con la muerte, el 15 de julio, del ingeniero jefe Alexander Yakovlev y de su conductor al ser alcanzado su vehículo de servicio por un dron. Ucrania no había respondido durante la sesión a esta acusación concreta, cuyas circunstancias no han sido verificadas de manera independiente.


Más allá de lo anterior, ha vuelto a hablarse de Ucrania e Irán, pues el ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andrii Sybiha, rechazó las amenazas iraníes de responder al ataque contra un buque comercial en el mar Caspio. Sybiha calificó estas amenazas de injustificadas y sostuvo que Teherán carece de legitimidad para presentarse como víctima debido al suministro de armamento iraní utilizado por Rusia contra territorio ucraniano. El responsable ucraniano afirmó que las referencias iraníes a la Carta de Naciones Unidas resultaban incompatibles con el apoyo militar proporcionado a Moscú y acusó a Teherán de intentar desviar la atención de los ataques contra la navegación civil en el mar Negro. Ucrania sostiene que los objetivos alcanzados en el Caspio estaban relacionados con el transporte de cargamentos militares iraníes y con las operaciones de las Fuerzas Armadas rusas.


Y hablando de Oriente Medio, también ha copado titulares Donald Trump, quien aseguró durante la jornada que preguntará a Vladímir Putin por las acusaciones ucranianas de que Rusia habría entregado a Irán información obtenida mediante satélites sobre bases estadounidenses y de otros países de Oriente Próximo. El presidente estadounidense indicó que no creía que se hubiese producido esa transferencia, aunque reconoció que plantearía directamente la cuestión al mandatario ruso.


Entrando en el apartado de sanciones, el Kremlin afirmó que el vigesimoprimer paquete aprobado por la Unión Europea comienza a perjudicar directamente a la economía y a la situación social de los propios Estados miembros. Peskov sostuvo que las opciones disponibles para adoptar nuevas restricciones son cada vez más limitadas y que cualquier medida adicional tendrá consecuencias crecientes dentro de Europa. Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso anunció que Moscú preparará una respuesta al nuevo paquete europeo y volvió a rechazar el mecanismo utilizado para limitar el precio de exportación del petróleo ruso. Las autoridades rusas mantuvieron que las restricciones dirigidas contra sus alianzas energéticas afectarán al funcionamiento de los mercados internacionales y a los países importadores de hidrocarburos.


Finalizamos el informe de hoy de vuelta en Kiev, en donde el Gobierno aprobó y remitió a la Rada Suprema un nuevo proyecto de Código Aduanero. El texto pretende adaptar el sistema aduanero ucraniano a las normas de la Unión Europea y constituye una de las reformas exigidas dentro del proceso de adhesión.


Por último, también en la capital ucraniana, el viceministro de Asuntos Exteriores Yevhen Perebyinis recibió las copias de las cartas credenciales del nuevo embajador francés en Ucrania. Ambas partes abordaron la continuidad de la cooperación bilateral, el apoyo francés a Ucrania y las garantías de seguridad necesarias para alcanzar una paz estable.


Unos 400 drones ucranianos en Moscú le recuerdan a Putin que el Kremlin está a tiro
La guerra continúa y Zelenski demuestra que sus fuerzas no pierden músculo
Redacción. El Debate. 28 Julio 2026

El presidente de Ucrania está satisfecho con la efectividad de sus drones y su nuevo vínculo con Donadl Trump, con el que se entrevistará hoy en Washington. Zelenski continúa con sus andanadas de ataques a la capital que han sacudido al Kremlin y le han obligado a crear un regimiento de sistemas no tripulados.


La guerra continúa y Ucrania demuestra múscuclo (todavía insuficiente) tras lanzar más de 390 drones contra la capital de Rusia y la región de Moscú entre la tarde del lunes y la madrugada del martes, aunque 81 de los cuales fueron derribados en las cercanías de la ciudad, según informó hoy el alcalde moscovita, Serguéi Sobianin.


«Entre las 20:30 de ayer y las 6:30 de hoy en dirección a la región de Moscú se dirigían más de 390 drones. La gran mayoría fueron derribados por las defensas antiaéreas a gran distancia de la ciudad. 81 drones fueron aniquilados en las cercanías de Moscú», escribió en MAX, la red de mensajería rusa.


El gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, indicó que un dron impactó contra un edificio en Chéjov, ciudad satélite al sur de la capital rusa.


El alcalde de Chéjov, Mijaíl Sobakin, detalló que el impacto del dron dañó dos apartamentos pero no causó víctimas humanas.


El canal de Telegram independiente Astra publicó un vídeo del impacto del dron, en el que se ve cómo el artefacto se dirige hacia el edificio y estalla tras chocar contra él.


La caída de otro dron provocó un incendio de neumáticos en una planta industrial de esta ciudad, según medios locales.


También se reportaron impactos de drones en la localidades de Vaúlovo y Dubná, provocando incendios en dos casas particulares.


En la aldea de Kolédino, aledaña a la ciudad de Podolsk, ubicada al sur de Moscú, se incendió un almacén de la compañía logística 3PL, según Astra.


En las inmediaciones de la instalación afectada, que ofrece servicios a las principales cadenas de supermercados rusos y otras redes de tiendas, hay un almacén de Wildberries, conocido como el Amazon ruso, cadena que ha sido intensamente atacada por Ucrania durante las últimas semanas.


Según el Ministerio de Defensa ruso, durante la noche las defensas antiaéreas «interceptaron y aniquilaron 356 drones ucranianos», como reproduce Efe.


Rusia bajo el fuego
Juan Rodríguez Garat Almirante (R). el debate. 28 Julio 2026

Quienes hayan seguido mis artículos sobre la guerra de Ucrania en El Debate –muchas gracias, por cierto, por su interés– sabrán que cada año, casi siempre al comienzo del invierno, recuerdo a los lectores que los ataques rusos a las infraestructuras energéticas del país agredido son tan criminales como estériles. Son criminales porque contravienen los Convenios de Ginebra y, por esa razón, el Tribunal Penal Internacional (TPI) ha emitido órdenes de arresto contra dos de los más altos mandos de la cadena militar rusa, el exministro Shoigu y el general Gerasimov. Son estériles porque… ¿hará falta que lo argumente? Creo que no. Ya lo demuestra el curso de la guerra.


Con todo, no escribo esta columna para presumir de haber acertado –vana presunción, porque tampoco era tan difícil– sino para reconocer que me he quedado bastante corto. Además de criminal y estéril, la campaña rusa de bombardeo estratégico se ha vuelto contraproducente. El tiempo –casi siempre es un error dejar respirar al enemigo– ha permitido al pueblo ucraniano encontrar la manera de devolver los golpes. Y digo el pueblo porque han sido ellos, los ciudadanos de a pie –y no el Gobierno de Zelenski– los que, trabajando en sus propios sótanos desde los primeros meses de la invasión, han logrado poner en marcha una industria de defensa ágil, innovadora y descentralizada. Una industria muy todavía lejos de la primera línea de la tecnología en la que se encuentran misiles como el Patriot, pero capaz de crecer cada día a pesar de tener que vivir y trabajar bajo el fuego enemigo.


¿Es también criminal la campaña de respuesta que Ucrania ha puesto en marcha bajo el ofensivo epígrafe de «sanciones de larga distancia»? Zelenski, como Putin, justifica cada uno de los blancos de sus misiles y sus drones en función del hipotético valor militar de las instalaciones destruidas. Ninguno de los dos tiene en este caso demasiada credibilidad.


El ataque a objetivos civiles está sujeto al principio de proporcionalidad. El daño causado tiene que ser proporcional a las ventajas militares concretas obtenidas con cada ataque, y esa es, por desgracia, una vara de medir abierta a interpretaciones torticeras. Personalmente, me siento cómodo –y, aparentemente, también se sienten así los fiscales del TPI– con la campaña contra las refinerías rusas, porque no daña bienes vitales para la población. Los inconvenientes para el ciudadano de a pie –las largas colas en las gasolineras– me parecen perfectamente justificados por la ventaja que obtiene Kiev poniendo palos en las ruedas de la que para el Kremlin es la principal fuente de financiación de la guerra.


Los ataques a los almacenes de Wildberries, la empresa líder en la distribución y venta on line rusa, son mucho más discutibles desde la perspectiva de la proporcionalidad. Es verdad que se trata de almacenes, no hipermercados abiertos al público como los que bombardea de vez en cuando el ejército de Putin. Pero su hipotético papel en la logística militar –la excusa de Kiev– parece como mucho marginal.


El derecho de la guerra es igual para todos pero, en favor de Zelenski cabe argumentar que él está dispuesto a firmar una tregua aérea en el mismo momento que Putin quiera. Sus reiteradas ofertas de poner fin a los bombardeos de carácter estratégico –más allá del frente y la retaguardia directamente implicada en los combates– sugieren que, incluso si algunos de sus blancos carecen de la necesaria legitimidad, sí es legítimo su derecho a defenderse.


Si los puristas pueden albergar dudas jurídicas sobre la campaña aérea de ucrania, lo que nadie puede defender es que sea estéril. Para entender su valor no hay más que retirar la vista de los almacenes en llamas y centrarse en lo que los analistas más académicos llaman «dominio cognitivo». En la dimensión doméstica, Zelenski cree posible lograr que el pueblo ruso empiece a perder la confianza en su zar en la misma medida en que el ucraniano muestra en las calles su fe en el cesado ministro al que, con razón o sin ella, considera artífice de la campaña contra la retaguardia del país agresor. Sin embargo, no es ahí donde deberíamos poner nuestra atención. Después de todo, el dictador del Kremlin sigue teniendo la sartén por el mango porque, a estas alturas, los ciudadanos de Moscú y San Petersburgo temen mucho más a sus cárceles que a los drones ucranianos.


Donde de verdad tienen valor estos ataques es en el escenario internacional. Estos días, en la prensa global, las imágenes de refinerías y almacenes rusos ardiendo se ven más que las de los edificios destruidos en Ucrania. No hace mucho fue Xi Jinping el primer aliado de Putin que expresó sus dudas de que el dictador pueda ganar la guerra. Ahora es la Administración Trump la que empieza a entender que Zelenski sí que tiene cartas para continuar la partida. No entraré en detalles sobre la evolución de la postura de Washington desde la malhadada cumbre de Anchorage porque hace solo unos días que Carmen de Carlos publicó un artículo en El Debate que la describe a la perfección.


Los sueños de victoria que todavía albergan muchos rusos –así como un decreciente número de rusoplanistas occidentales– se desvanecen ante los vídeos de las columnas de humo que crean en el corazón de Rusia un puñado de drones baratos lanzados desde muchos centenares de kilómetros de distancia.


Imágenes así hacen mucho daño a la reputación del Kremlin en el exterior. Su incapacidad para defender sus vastos cielos la entendemos –hasta cierto punto– los militares. No hay forma de proteger eficazmente tantos objetivos como Kiev puede encontrar en el país más grande de la Tierra. Sin embargo, a los ojos de los ciudadanos que, como muchos de los turistas que visitan España, ven los toros desde la barrera sin entender del todo lo que ocurre en el ruedo, cada almacén destruido contribuye a erosionar la imagen de gran potencia que Moscú querría recuperar. ¿Quién es ahora el que embiste y quién el que para, templa y manda sobre el albero?


Si quiere recuperar la muleta, el sátrapa ruso necesita dedicar a la defensa de su enorme espacio aéreo mucha más gente de la que tiene. Y, aunque eso podría arreglarse con una movilización parcial que quizá podría venderse al pueblo como únicamente defensiva, también necesita invertir muchos más rublos de los que puede distraer de las demás facturas de la guerra.


En estas condiciones, ¿querrá por fin Putin aceptar una tregua parcial que frene los ataques a las retaguardias de ambos bandos? Desde la perspectiva militar, tendría todo el sentido; pero todos, incluso su camarilla de incondicionales, entenderíamos lo que eso conllevaría. Sería una derrota del dictador. No la primera, pero sí la más grave desde que llegó al poder. Es, pues, difícil ser optimista. ¿De verdad cree el lector que un hombre que ha mandado a la muerte a cientos de miles de sus soldados sin pestañear sacrificará sus sueños de gloria para evitar que ardan un puñado de almacenes de venta on line?


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Están quemando España
Fran Carrillo. okdiario. 28 Julio 2026

Los montes arden, el relato no. Si acaso enciende a quienes lo escuchan, sobre todo cuando proviene de pirómanos consumados y consentidos que fabrican dolor cada vez que su mano tonta publica o su boca sucia esputa. Sucede cuando una parte de la sociedad prefiere el veneno al vino, y elige derramar toxinas de rencor y odio antes que brindar por una unidad que en España sólo consigue el Mundial cada cuatro años, y a medias. La salud de una nación acaba por quebrarse cuando la calmamos de lustro a lustro. En la enésima tragedia que nos trae la presidencia de Sánchez -en su gafe va nuestra ceniza- comprobamos que no hay solución a ese medio país insertado en la trinchera, la falsedad narrativa y la venda ciega que tapa cualquier juicio y razón. El Estado se cae a pedazos, pero ellos siguen riendo al Nerón que, desde Moncloa, toca su lira con el humo de la maldad asomando cada cuerda. Han destrozado la casa común, que saquean cada día de recursos y medios, robando todo lo que pueden, les dejamos, y más. No estamos preparados cuando las desgracias llegan y el dolor se advierte ante cada alerta inicial.


Hay un detector infalible de zurdos sectarios, militantes de un pesebre tan infinito como rentable, que pasean su ignorancia diabólica con cada emergencia nacional, en un oportunismo tan chusco como abyecto. Hijos de una coyuntura que los lleva a defender hasta el infinito, y seguramente más allá, a quien amamanta sus bolsillos, iniciaron con la pandemia una espiral de sujeción del cubata difícilmente igualable. Su objetivo, una vez las elecciones les van consumiendo en la indiferencia social, es polarizar hasta el conflicto, haciendo del drama su minuto de gloria digital y televisiva. Donde la mayoría decente y pensante vemos víctimas, ellos ven números que hay que manipular, controlar y adoctrinar. Sucedió también con la DANA en Valencia, con el homicidio negligente de Adamuz y ahora repiten, en esa continuidad de marmota subsidiada, con los incendios que asolan España.


Están quemando la nación y a los inquilinos del pesebre sólo se les ocurre montar una campaña absurda e inhumana contra Ayuso, la presidenta madrileña, a ver si esta vez es la definitiva. De Page, Mañueco, Illa y demás gobernantes autonómicos no dicen nada. Sólo arde Madrid, porque, para ellos, lo relevante es que se queme Madrid. Por votar mal. No les importa los incendios, sino incendiar. De las cenizas que queden de España sólo esperan seguir trincando su alfalfa oficial, consumida de manera infinita, proporcional a su maldad intrínseca, moral y física.


Un incendio no repara en ideologías cuando de aniquilar recuerdos se trata, pero la izquierda, dirigida por el sanchismo militante, se dedica a la innoble y fracasada tarea de intentar derrocar a quien retrata su cochambre moral cada día. Esas miles de personas (y animales) víctimas de la acción humana, intencionada y negligente, les importa una higa. Para ellos, tras los montes, lo que debe arder es el relato. Es preciso imponer en la opinión pública una nueva dosis de droga adulterada, y repitan como ovejas dóciles que el tipo que lleva prometiendo aviones que no llegan y que ha reducido el presupuesto en prevención de incendios en trescientos millones en ocho años mientras aumenta cada día el de propaganda y publicidad institucional, es inocente. La culpa de que España arda es del cambio climático. Y de Ayuso. Ni siquiera cuando apelan a la sacrosanta Ley de Montes (2003) reparan en que fue una ley de Aznar, otro de sus demonios habituales.


Durante décadas se ha impedido a quienes viven en el campo y del campo recoger los incentivos de tener unos montes y bosques limpios, de extraer la leña que les calienta en invierno y de invitar a su ganado a comerse esa maleza y vegetación seca que hoy bloquea los caminos con su altura y descuido. Las normas políticas y burocracia ecológica facilitan el abandono de quien conoce el ecosistema y al que ahora le obligan a rellenar formularios sin fin, pagar tasas antes de respirar y esperar sentado a que el silencio administrativo actúe antes de la primera llama oteada. La regulación de los boletines oficiales, la intervención de los moquetas de despacho y su perversa agenda verde, y el relato de los que santifican la industria del drama ecológico, representan el verdadero peligro para la naturaleza, no el cambio climático, que sólo acelera y acentúa la velocidad de lo inevitable, pero no conforma su causa.


El clima cambia como migran las personas, ambos fenómenos coetáneos en el devenir de la historia. Aquí no se discute la obvia evidencia científica. Se discute, critica y refuta la industria de la calamidad medioambiental, del catastrofismo, y la turra ecolojeta consiguiente que lleva al campo a ser dirigido y determinado por burócratas apegados al boletín oficial normativo.


El campo no necesita feligreses climáticos, sino defensores de su modo de vida tradicional. Los montes no arden por la acción de la totalitaria agenda verde impulsada por la inane Unión Europea, sino como consecuencia de ella.


Sánchez nos repite su homilía en cada comparecencia trágica, por lo vivido y por su presencia. Apela a que la ciudadanía no se deje engañar -y lo dice él-. Y que sea responsable a la hora de informarse, lo que equivale a decir que hagan caso a la línea oficial que marca el régimen y que tiene en RTVE su altavoz soviético y manipulador de referencia. Actúa como un señor de la guerra con los recursos del Estado, que decide otorgar bajo su gracia a quien mejor se humille ante su paso. En esa actuación, la izquierda caca-culo-pedo-pis se inclina gozosa, pues en la existencia de un Estado intervencionista y totalizador encuentra su sentido de vida y pertenencia. De esta forma, han convertido el cambio climático en una religión innegociable basada en el negocio. De ella no se puede disentir y ante cualquier crítica a la gestión política o la corrupción de partido y gobierno, apelan a la feligresía. Cuando todo es cambio climático, nada lo es.


Por eso es importante atacar y desmontar a quienes vienen en la desgracia a señalar a los que llevan años avisando de su falsedad millonaria. Nos debe ir la vida en desmontar su arquitectura económica, mediática, asociativa, social y, sobre todo, política. La España zurda del PSOE y asociados, de socios cloaca y golpistas vendidos, de chantajistas recogenueces y etarras recolocados, de corruptos sine die, a tiempo completo en Ferraz, y de activistas millonarios situados como portavoces del bulo en la caja tonta, debe acabar antes de que la próxima tragedia no tenga con qué firmar nuestra defunción como nación.


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