Recortes de Prensa Miércoles 12 Agosto 2026

Guerra de Ucrania – Día 1630. Ago 11, 2026
admin. https://www.guerradeucrania.com. 12 Agosto 2026

Las últimas horas han sido intensas y plagadas de polémicas en torno a la guerra de Ucrania. Se ha hablado de la decisión del Estado Mayor ucraniano de cambiar sus informes sobre lanzamientos rusos de drones y misiles, limitando la información sobre el número de estos últimos, en un momento en el que la tasa de derribos es más baja que nunca dado el déficit de misiles interceptores. Se ha hablado también del veto en Rusia al partido Yabloko, que no podrá concurrir en las elecciones legislativas de septiembre. Además, han vuelto a ser noticia los ataques ucranianos a larga distancia y sus efectos sobre la economía rusa que, pese a todo, no parece estar cerca del colapso. También, al mismo tiempo, de los efectos que una movilización podría tener sobre dicha economía. Más allá de esto, y mientras se sigue combatiendo en buena parte del frente, a lo largo de la jornada han sido también noticia las sanciones a Rusia, incluyendo la posición de Suiza, la ayuda a Ucrania o las negociaciones, que siguen estancadas a la espera de que se confirme la agenda de los mediadores estadounidenses.


Las últimas horas han estado marcadas por la polémica en torno a los datos publicados por el Ministerio de Defensa ucraniano a propósito de los ataques rusos con drones y misiles. Como sabemos, pues hemos recogido suficientes testimonios en los informes, Rusia ha seguido lanzando no sólo drones Geran (mientras se suspende la fabricación del Geran-3 en favor de los más modernos 4 y 5 y además Rusia equipa a sus Geran con inhibidores), Gerbera o Italmas sobre Ucrania, sino también un número creciente de misiles de todo tipo. Los ucranianos, sin embargo, en los últimos días han dejado de ofrecer una estimación de estos últimos, centrándose tan solo en los drones, lo que ha llevado a algunos a especular que se trata de una forma de no reconocer que la tasa de interceptación es nula, ya que el país carece (casi) por completo de misiles capaces de hacer frente a los vectores balísticos e hipersónicos rusos.


Los datos facilitados por Ucrania, por supuesto, nunca fueron del todo creíbles (en distintos informes hemos sacado a relucir la diferencia entre el número de noticias relativas a posibles impactos y las cifras ofrecidas por la Fuerza Aérea del país). Sin embargo, sí tenían un valor estadístico notable, en tanto permitían estudiar las tendencias y hacer repasos como el que hicimos en el informe de ayer. Ahora, sin embargo, únicamente quedan las fuentes OSINT a la espera de un cambio de actitud ucraniano. Todo mientras sabemos que Rusia prepara ataques más importantes todavía (para muchos estaría a las puertas de un «esfuerzo final» que tendría lugar este otoño-invierno) y mientras los países cercanos a Rusia se muestran cada vez más reacios a ceder a Kiev sus preciados interceptores Patriot…


Así las cosas, por ejemplo entre los días 10 y 11 de agosto de 2026, los ucranianos han reconocido un ataque contra «Zaporizhzhia y Kiev con misiles antinavios Zircon, Iskander-M/KN-23 balísticos de Kursk, Rostov, Voronezh, Oryol», pero sin ofrecer cifra alguna ni del número total de misiles, ni de las posibles intercepciones, como hacían antes.


Desde entonces, además, se han registrado explosiones en Sumy, nuevamente en Zaporiyia y también en Dnipró (atacada por drones y misiles) o en Jersón, donde el objetivo de los ataques rusos parece haber sido la infraestructura eléctrica.


Además de lo anterior, y antes de pasar a los ataques ucranianos contra Rusia y las zonas ocupadas, cabe añadir que un ataque artillero contra Sloviansk ha dejado cuatro heridos al alcanzar un mercado dentro de dicha población. Las artillería rusa, así como su aviación mediante el empleo de FABs han alcanzando, empero, muchos otros puntos de Ucrania durante la jornada.


Del lado contrario, a lo largo de las últimas horas se han producido varias explosiones, además de un incendio, en el puerto de Novorossyísk, en la costa oriental del Mar Negro. Los ataques ucranianos, como parecen confirmar los datos de la herramienta FIRMS de la NASA, habrían afectado a la terminal de petróleo de Sheskharis, a un depósito ferroviario, a una terminal de granos y a un depósito de carga en dicha ciudad costera. Todo ello, mientras buques de carga en el Mar Negro comienzan a lucir camuflajes tipo dazzle para minimizar el riesgo de impacto de los drones ucranianos, por cierto.


Por otra parte, han trascendido nuevas imágenes del reciente ataque ucraniano contra la refinería de Orsk, que muestran que los daños causados serían, al menos, graves.


Además de esto, hay fuentes que hablan de un nuevo ataque masivo ucraniano con drones contra la península de Crimea que habría alcanzado localidades como Sebastopol, Balaklava, Bajchisarái y Saky y provocado de paso cortes eléctricos en esta región ocupada.


Siguen los ucranianos, por tanto, apostando al colapso de la economía rusa. SIn embargo, y a propósito, hemos de decir que esta última parece, pese a los indicadores negativos y las noticias sensacionalistas, todavía lejos del colapso, si bien sí que muestra una combinación cada vez más problemática de estancamiento, inflación persistente, tipos de interés elevados, deterioro presupuestario, escasez de trabajadores y vulnerabilidad frente a los ataques ucranianos a larga distancia. En este sentido, el propio Banco de Rusia redujo en julio su previsión de crecimiento para 2026 al 0-1%, frente al 0,5-1,5% anterior, al tiempo que constataba un descenso de las expectativas empresariales sobre demanda y producción. Los salarios, por su parte. seguirían aumentando por encima de la productividad, mientras que el desempleo permanece próximo a mínimos históricos, señal de que, incluso con una economía casi estancada, persisten importantes restricciones de oferta.


De entre todos estos problemas, el más inmediato y serio para el régimen sería la inflación. El Banco Central mantiene el tipo de referencia en el 14% y elevó su previsión de inflación para 2026 al 6-7%, atribuyendo buena parte del deterioro reciente al fuerte incremento del precio de los combustibles. La gasolina acumulaba a finales de julio una subida próxima al 16% desde comienzos de año (según cifras oficiales, recordemos, ya que hay indicios de que la subida podría ser mayor y especialmente en algunas regiones), mientras las expectativas de inflación de los hogares alcanzaban sus niveles más elevados desde marzo de 2022.


Aquí resulta particularmente importante la campaña ucraniana contra las refinerías. Entre enero y mayo, los ataques dejaron fuera de servicio aproximadamente 700.000 barriles diarios de capacidad de refino. Para comienzos de julio, la producción de gasolina había caído hasta un volumen equivalente a apenas el 65% del consumo estacional, afectando a grandes instalaciones como NORSI, Omsk o Saratov. Rusia ha tenido que restringir exportaciones, consumir reservas y aumentar las importaciones: Bielorrusia, además, alcanzó en julio máximos históricos de envíos de gasolina y diésel a Rusia, mientras Moscú llegó incluso a importar gasolina desde Marruecos, todo lo cual es una enorme anomalía histórica.


Menos capacidad de refino, además, no implican solo reducción de ingresos por exportaciones. Por el contrario, también significa mayores costes para transporte, agricultura e industria y nuevas presiones inflacionistas. Y la situación no tiene visos de solucionarse a corto plazo. No mientras los ucranianos sigan logrando dañar, día sí y día también instalaciones clave como la refinería de Orsk o la de Zapsibneftekhim, en Tobolsk, responsable de alrededor del 40% de la producción rusa de GLP.


Eso sí, hay que tener en cuenta, a propósito de los ataques ucranianos a refinerías y demás, que a este país se le establecen límites desde Occidente, como ha ocurrido recientemente dado el temor en Washington de que los precios globales de los hidrocarburos se desestabilicen todavía más. De ahí que JD Vance pidiese a Zelenski que pusiera fin a los ataques contra ciertos activos, aunque como hemos visto los ucranianos no siempre cumplen por completo con estas exigencias.


Además, están también los ataques contra Wildberries, que como hemos explicado trasladan la presión desde el complejo energético-militar hacia la economía civil. Wildberries procesa unos 20 millones de pedidos diarios y, junto con Ozon y algunos otros operadores menos relevantes, forma parte de un sector que mueve bienes y servicios equivalentes al 8,5% del PIB ruso y da empleo a unos cuatro millones de personas, con lo que su importancia es sistémica. Tras más de veinte ataques ucranianos, se habla ya de daños por valor directo de entre 2.000 y 4.000 millones de dólares, con casi un 30% del espacio de almacenamiento de Wildberries destruido y las ventas un 25% por debajo de sus niveles anteriores. El riesgo fundamental, en cualquier caso, no está ahí sino en los efectos secundarios sobre decenas de miles de vendedores, transportistas y operadores de puntos de recogida. De hecho, el Banco Central ruso ha pedido ya a los bancos que faciliten la reestructuración de créditos de las pymes afectadas.


Todo lo anterior coincide con un deterioro fiscal significativo. El déficit federal alcanzó 5,73 billones de rublos, equivalentes al 2,5% del PIB, durante el primer semestre, muy por encima de lo originalmente presupuestado, mientras el aumento del gasto obliga a Moscú a combinar recortes civiles, mayor endeudamiento y presión sobre el sistema bancario. Existen además dudas sobre la calidad de los activos bancarios: un informe de inteligencia europeo conocido en julio advertía del crecimiento de los préstamos problemáticos, aunque el Banco de Rusia niega que existan vulnerabilidades sistémicas críticas.


Y dicho todo esto, llegamos a la que podría ser la variante más desestabilizadora de cara a los próximos meses: una hipotética nueva movilización tras las elecciones a la Duma del 18-20 de septiembre. No existe por ahora una decisión confirmada y Moscú como es habitual lo niega. Sin embargo, medios como el Financial Times han documentado el creciente recurso a métodos coercitivos de reclutamiento dados los temores dentro de Rusia a una movilización posterior a las elecciones, otros como The Moscow Times han recogido informaciones similares y son muchos los analistas que ven muy posible que lleguemos a ese extremo, tal y como hemos ido compartiendo.


Así las cosas, si finalmente se movilizaran varios cientos de miles de hombres, el efecto económico podría ser considerable ya que retiraría trabajadores precisamente del segmento demográfico más demandado por industria, construcción y transporte. Esto, a su vez, previsiblemente obligaría a elevar los salarios para retener a los demás empleados y aumentaría los costes militares y sociales del Estado. Dado que el Banco Central reconoce ya que los salarios crecen por encima de la productividad, una nueva movilización reforzaría el círculo vicisos de escasez laboral, costes crecientes e inflación.


Pese a todo, el mayor riesgo para Rusia sigue sin ser un derrumbe súbito, sino más bien una erosión acumulativa de su economía civil: cada vez más recursos fiscales, trabajadores, crédito e inversión destinados a sostener la guerra, mientras los ataques ucranianos elevan progresivamente el coste de mantener funcionando el resto de la economía. Un tipo de daño del que podría llevarle años recuperarse y que, en perspectiva global, nos deja una Rusia cada vez más dependiente de China en todos los ámbitos, a pesar de sus aspiraciones de ser un competidor par de EEUU y el gigante asiático.


En cuanto a la actividad sobre el frente, mientras se actualizan los mapas con las nuevas fortificaciones ucranianas, comenzamos hoy por la región ucraniana de Sumy, toda vez que tropas rusas han lanzando un ataque contra Riasne y al norte de esta aldea, en dirección a Lisne.


En Járkov, tendríamos al Ejército ruso intentando consolidar y expandir posiciones en Ustynivka, Ivanivske y Anyschychne.


Seguimos por el río Oskil, concretamente por Kupiansk, desde donde se habla tanto de incursiones rusas desde el norte, a través de Holubivka contra el centro urbano, como de nuevos ataques contra Kupiansk Vuzlovyi.


Nos trasladamos ahora hasta el sector de Konstyantynivka, donde la situación sigue siendo confusa, con los ucranianos aguantando con dificultad al este en Chervone y al norte en Molocharka, mientras el resto de zonas están o bien firmemente controladas por Rusia o bien cuentan con una presencia mínima de unas AFU que se niegan a entregar por completo la ciudad, a la espera de que la nueva cúpula militar termine de definir la nueva estrategia.


En el recodo del Vovcha, por su parte, tropas ucranianas han alcanzado la localidad de Myrne, después de los avances recientes hacia Piddubne o Zirka. Los combates, además, continuarían a las afueras de Komar, uno de los pocos núcleos urbanos mínimamente relevantes en la zona y, por tanto, un punto de acumulación de tropas para el Ejército ruso.


Más al sur, en dirección a Orihiv, se ha hablado en las últimas horas de la supuesta llegada de tropas rusas a Nove Pole, más allá de Ternuvate, si bien hay fuentes que hablan de imágenes modificadas a través del empleo de herramientas de Inteligencia Artificial, restando credibilidad al asunto. En cualquier caso existe también la opción de que sea una infiltración real y que, como tantas otras anteriormente, no sea más que parte de la «guerra de banderas», además de una forma de medir la densidad y calidad de las defensas ucranianas.


En cualquier caso, lo que sí es cierto es que Rusia mantiene la ofensiva en la zona y, también, que la zona gris es cada vez más amplia no sólo desde el este, sino también desde el sur, con los rusos ganando terreno en puntos como Bilohiria o Novodanylivka.


Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Comenzamos el repaso a la actualidad internacional un día más por Kiev, la capital ucraniana y en donde Volodímir Zelenski ha confirmado que el equipo negociador ucraniano ha transmitido a la parte estadounidense nuevas propuestas destinadas a avanzar hacia el final de la guerra. El presidente ucraniano no ha dado detalles sobre el contenido de dichas propuestas, aunque ha afirmado que Washington dispone de instrumentos tanto para reforzar las capacidades defensivas de Ucrania como para ejercer presión sobre Rusia con el objetivo de modificar sus cálculos y favorecer una salida negociada. La existencia de las propuestas ha sido confirmada también por agencias de noticias como Reuters, que nos recuerdan de paso que los contactos dirigidos por Estados Unidos se han ralentizado durante las últimas semanas, entre otras razones por la crisis en Oriente Medio. Las nuevas propuestas ucranianas llegan, además, mientras continúa hablándose de una posible nueva ronda de desplazamientos de los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner; un tema recurrente en las últimas semanas, como hemos ido viendo Tanto desde Rusia como desde Ucrania se ha venido apuntando a la posibilidad de que ambos retomen próximamente sus contactos con las partes, aunque siguen sin confirmarse fechas para una nueva reunión.


Pasando precisamente a Washington, el secretario de Estado estadounidense y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio, ha recibido a la ministra austríaca de Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, en una reunión en la que ambos han dedicado una parte significativa de las conversaciones a la guerra de Ucrania. Meinl-Reisinger ha acogido favorablemente los esfuerzos estadounidenses para encontrar una salida al conflicto, aunque ha subrayado que cualquier arquitectura de seguridad europea estable necesitará una estrecha coordinación transatlántica. La jefa de la diplomacia austríaca ha vuelto además a ofrecer Viena como sede para conversaciones técnicas o futuras negociaciones entre las partes, recordando la tradición austríaca como lugar de diálogo y sede de organizaciones internacionales. Meinl-Reisinger ha defendido, por otra parte, que Europa y Estados Unidos deben trabajar conjuntamente para facilitar una solución diplomática y ha señalado que Austria está dispuesta a prestar sus buenos oficios cuando exista una oportunidad real para volver a sentar a las partes en una mesa de negociación. La conversación con Rubio se produce asimismo meses antes de que Austria asuma su puesto como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el periodo 2027-2028, circunstancia que Viena pretende aprovechar para reforzar su actividad diplomática.


Desde Rusia, una de las principales declaraciones diplomáticas de la jornada ha correspondido al viceministro de Exteriores Mijaíl Galuzin, quien ha advertido de que Moscú consideraría cualquier actuación ucraniana destinada a desestabilizar Bielorrusia como una amenaza contra el conjunto del Estado de la Unión. Galuzin ha invocado el acuerdo de garantías de seguridad entre Rusia y Bielorrusia, en vigor desde marzo de 2025, para recordar que ambos países consideran indivisible su seguridad y disponen de mecanismos de respuesta conjunta ante acciones que interpreten como amenazas contra la soberanía, la integridad territorial o el orden constitucional de cualquiera de los dos Estados.


En paralelo, ya que hemos hablado de Rusia y Estados Unidos cabe decir que se ha producido un pequeño gesto por parte del Kremlin con la liberación del ciudadano estadounidense Robert Gilman, detenido en Rusia desde 2022. Washington ha confirmado que Gilman abandonó el país después de más de cuatro años de encarcelamiento y que regresaría a Estados Unidos para reunirse con su familia y recibir atención médica. Donald Trump ha afirmado que Vladímir Putin aceptó concederle un indulto por motivos humanitarios (su salud parece estar bastante quebrada) y que la operación no implicó un intercambio por un ciudadano ruso ni otras concesiones estadounidenses.


Pasando a las sanciones, Suiza ha introducido durante la jornada nuevas medidas relacionadas con Rusia. El Departamento Federal de Asuntos Económicos había aprobado formalmente el 10 de agosto una modificación de los anexos de la «Ordenanza sobre medidas relacionadas con la situación en Ucrania«, pero las nuevas restricciones han entrado en vigor a las 23:00 horas del martes 11. La actualización incorpora nueve personas y 45 organizaciones adicionales a las listas suizas y modifica las entradas correspondientes a otras once personas y entidades. Berna continúa así adaptando su régimen a buena parte de las medidas restrictivas adoptadas previamente por la Unión Europea.


Precisamente las sanciones contra Rusia han ocupado también un lugar central en el debate político interno suizo. El ministro de Exteriores, Ignazio Cassis, ha lanzado oficialmente la campaña del Gobierno contra la denominada Iniciativa sobre la Neutralidad, que será sometida a referéndum el próximo 27 de septiembre. El texto pretende introducir en la Constitución una interpretación más estricta de la neutralidad suiza y establecer, entre otras medidas, que el país no pueda imponer sanciones contra Estados beligerantes salvo cuando hayan sido aprobadas por Naciones Unidas o cuando sean necesarias para impedir la elusión de otras sanciones. La cuestión, todo hay que decirlo, afecta directamente a la política seguida por Berna desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala, pues Suiza ha adoptado la mayor parte de las sanciones europeas contra Rusia utilizando la legislación que permite sumarse a medidas decididas fuera del marco de Naciones Unidas. El Consejo Federal y el Parlamento, dicho esto, se oponen a la iniciativa porque consideran que limitaría excesivamente la capacidad de actuación exterior y de seguridad del país. Cassis ha defendido que Suiza ya es neutral y que una definición más rígida reduciría su margen de maniobra.


En cuanto a la ayuda económica a Ucrania, el primer ministro Sergii Koretskyi ha anunciado que el Gobierno acelerará el cumplimiento de los compromisos vinculados al Ukraine Facility, con el objetivo de recibir el máximo volumen posible de financiación previsto en el mecanismo europeo. El Ukraine Facility, como sabemos, constituye uno de los principales instrumentos de apoyo financiero de la Unión Europea a Ucrania, con hasta 50.000 millones de euros previstos para el periodo 2024-2027 y desembolsos ligados al cumplimiento de diferentes indicadores y reformas. La reunión del martes no ha supuesto por sí misma el anuncio de un nuevo desembolso, pero al menos ha servido para confirmar la decisión del Ejecutivo ucraniano de acelerar el cumplimiento de las condiciones necesarias para acceder a los siguientes tramos de financiación.


Continuando con la Unión Europea, cabe añadir que se ha completado la primera fase de modernización de la terminal de mercancías del paso fronterizo Porubne-Siret, entre Ucrania y Rumanía. El proyecto está cofinanciado al 50 por ciento mediante una subvención europea del Connecting Europe Facility y fondos del presupuesto ucraniano y pretende aumentar la capacidad de la frontera, mejorar las conexiones con la red transeuropea de transporte y reforzar los corredores logísticos internacionales. Una vez terminadas las obras de infraestructura básica, la siguiente fase incluirá la instalación de nuevos medios de control aduanero y fronterizo.


También en el ámbito económico, Ucrania y Polonia han abordado durante el martes la ampliación de rutas alternativas para las exportaciones agrícolas ucranianas. El ministro ucraniano de Política Agraria y Alimentación, Taras Vysotskyi, se ha reunido con representantes de la Embajada polaca para estudiar un mayor uso de los pasos ferroviarios y por carretera, las denominadas líneas de solidaridad y puertos como Gdańsk, Szczecin, Świnoujście y Gdynia. Kiev pretende mantener abiertas alternativas para exportar productos agrícolas hacia terceros países ante las dificultades que afectan al transporte marítimo y, al mismo tiempo, buscar soluciones para el almacenamiento de las cosechas y para las necesidades de financiación de los productores.


Pasando al capítulo energético y nuclear, el primer viceprimer ministro y ministro de Energía de Ucrania, Denys Shmyhal, ha mantenido una conversación por videoconferencia con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi. Shmyhal ha agradecido la continuidad del trabajo de los expertos del OIEA en las instalaciones energéticas ucranianas y ha recordado que el organismo completó la semana anterior su octava misión especial a trece subestaciones eléctricas cuyo funcionamiento resulta relevante para mantener la seguridad nuclear y radiológica del país. Ambos han tratado la continuidad de la presencia del OIEA, la realización de evaluaciones independientes sobre los riesgos y el estado de las infraestructuras energéticas críticas y la adopción de medidas adicionales para reforzar la seguridad nuclear. Shmyhal ha agradecido igualmente los programas de apoyo de la organización a los trabajadores del sector nuclear ucraniano y sus familias. El encuentro se inscribe en la cooperación mantenida desde 2022 entre Kiev y el organismo dirigido por Grossi para vigilar las centrales nucleares y aquellas partes de la red eléctrica cuya estabilidad resulta necesaria para su funcionamiento seguro.


En otro orden de cosas, y de cara al próximo invierno, que se adelanta duro, Ucrania ha recibido además durante la jornada 55 unidades de equipamiento eléctrico y auxiliar procedentes de Bélgica. Los equipos han sido aportados por el operador de distribución belga Fluvius System Operator y trasladados desde los centros de ayuda de emergencia del Ministerio de Energía ucraniano a una empresa municipal de la región de Kiev. El material será utilizado para mantener infraestructuras críticas, llevar a cabo reparaciones y aumentar la resiliencia de las redes energéticas regionales.


Por último, toca hablar hoy de uno de los temas más sonados de los últimos días: la exclusión del partido ruso Yabloko de las elecciones legislativas previstas para los días 18 a 20 de septiembre. El Tribunal Supremo ruso anuló el 10 de agosto el registro de su lista federal, que había sido aprobado por unanimidad por la Comisión Electoral Central apenas dos semanas antes. La demanda fue presentada por el partido nacionalista Rodina, que acusó a Yabloko de vulnerar las normas de financiación electoral, infringir derechos de autor y difundir contenidos supuestamente extremistas. Algunas de las acusaciones resultan especialmente llamativas: Novaya Gazeta Europe recoge objeciones relacionadas con fotografías históricas, imágenes generadas mediante ChatGPT, símbolos pacifistas y supuesta financiación del exterior, hablando de apenas 16.900 rublos aportados por siete personas que previamente habían recibido transferencias del extranjero. Rodina llegó además a considerar que los llamamientos de Yabloko a alcanzar la paz podían vulnerar la integridad territorial rusa.


En cualquier caso, y más allá de estas razones «formales», la decisión tiene una evidente dimensión política. Yabloko era ya la única formación registrada que concurría a las elecciones defendiendo abiertamente un alto el fuego, la diplomacia y el fin de la guerra. Lo que era peor a los ojos del Kremlin, comenzaba a atraer a votantes jóvenes y a adquirir una visibilidad inesperada en las dos grandes conurbaciones rusas (y los únicos centros que importan en términos de poder): Moscú y San Petersburgo. A propósito, Meduza cita sondeos que situaban su apoyo nacional alrededor del 5 o 6 por ciento, cerca del umbral necesario para entrar en la Duma, con porcentajes superiores en Moscú y San Petersburgo. Su exclusión elimina, por tanto, la posibilidad de medir electoralmente el peso del voto contrario a la guerra, reduce todavía más el pluralismo de unas elecciones ampliamente controladas y puede trasladar parte de ese electorado hacia la abstención, el voto nulo o el apoyo táctico a otras formaciones. Además, establece de paso un precedente significativo, pues una fuerza aceptada inicialmente por las autoridades electorales puede ser apartada de la competición pocas semanas después cuando su campaña comienza a adquirir una dimensión política que el sistema aparentemente no había previsto. En cualquier caso, tampoco conviene engañarse, su papel difícilmente podría haber pasado de simbólico e, incluso presentándose a las elecciones, el régimen tiene medios sobrados para limitar después su representación por ejemplo durante el conteo de votos.


Ucrania pide ayuda a Musk para frenar a Rusia ante la falta de interceptores Patriot
Rostyslav Averchuk. Leópolis. la razon. 12 Agosto 2026

Ucrania pide ayuda al multimillonario estadounidense Elon Musk para defenderse de los crecientes ataques con misiles balísticos rusos en medio de la grave escasez de munición de defensa antiaérea y el lento suministro de sus socios. El exministro de Defensa Mijailo Fedorov continúa sus intentos de convencer al propietario de la empresa de internet satelital Starlink para que permita a Ucrania utilizarlo sobre territorio ruso, algo que necesita para cazar los lanzadores de misiles rusos, como el Iskander-M y el S-400.


Casi cada noche, los lanzadores se desplazan a ubicaciones desconocidas a cientos de kilómetros de la frontera con Ucrania para lanzar salvas de misiles que tardan varios minutos en llegar a sus objetivos. El último ataque balístico ruso sobre Kiev y Zaporiyia (sur) mató a siete personas y dejó 24 heridos la mañana del martes, dañando una gran planta metalúrgica en Zaporiyia y un hospital infantil en la capital. Ucrania no pudo interceptar ni un solo misil, tras agotar los interceptores de los sistemas de defensa antiaérea Patriot de fabricación estadounidense.


Kiev solo ha podido derribar uno de los 70 misiles lanzados por Rusia

En lo que va de agosto, solo uno de unos 70 misiles ha sido derribado. En un intento de explotar la vulnerabilidad de Ucrania, Rusia ha invertido recursos adicionales en aumentar su producción de misiles balísticos, según la Inteligencia Militar de Ucrania. En el último ataque, volvió a utilizar misiles balísticos recibidos de Corea del Norte, afirmó el martes el presidente Volodimir Zelenski.


"Cada paso que da Rusia –aumentar la producción de misiles balísticos, atraer activos norcoreanos, prepararse para la movilización– muestra que Moscú no se prepara para la paz, sino para la escalada", subrayó, instando al mundo "a reaccionar ahora, no a esperar". Obtener acceso a internet satelital Starlink sobre territorio ruso permitiría a Ucrania guiar sus drones en tiempo real sobre las posibles ubicaciones de lanzamiento y organizar ataques contra ellos en caso de que se detecten los lanzadores, antes de que puedan huir. Ucrania carece de armas muy rápidas con las que golpear esas ubicaciones en cuestión de minutos y solo está probando ahora sus propios misiles balísticos. Sin embargo, Starlink podría facilitar algo la caza de los lanzadores rusos.


La preocupación de EEUU

Hasta ahora, el empresario estadounidense Elon Musk y las autoridades de EE UU se muestran reacios a proporcionar a Ucrania ese acceso o más herramientas para defenderse, según diversos informes. EE UU se muestra reacio a permitir que Ucrania produzca por sí misma interceptores Patriot por temor a que la tecnología acabe en manos rusas o de terceros. Este razonamiento podría ocultar el temor de que Ucrania actualice y produzca los misiles a un precio más barato y mucho más rápido, socavando así el monopolio estadounidense, según otros informes.


Todo ello ha llevado recientemente a Zelenski a sugerir que el apoyo se está reteniendo deliberadamente para que Ucrania se muestre más abierta a ceder ante Rusia. Elon Musk, según se informa, considera que es hora de que Ucrania "haga un acuerdo".


Por ahora, Ucrania continúa sus intentos de golpear los lanzadores rusos con los instrumentos de que dispone. El lunes por la mañana, Rusia no logró lanzar un gran ataque en medio de una elevada actividad de drones ucranianos, según analistas ucranianos, aunque no está claro si alguno de los lanzadores rusos fue alcanzado.


El lunes, los drones de Ucrania alcanzaron la gran refinería de petróleo de Tobolsk, situada a 2.500 km de distancia, y provocaron grandes incendios.


Esta es "la primera vez en la historia de Rusia" que ya no tienen una retaguardia segura y no pueden hacer la guerra sin el apoyo de Corea del Norte, afirmó Zelenski. Al mismo tiempo, Corea del Sur, un importante productor militar, sigue rechazando las peticiones de Ucrania de sistemas de defensa antiaérea y otro equipamiento.


CRISIS MIGRATORIA Y DISCURSO OFICIAL

Ceuta: los hechos que desmontan los bulos, las mentiras y la realidad paralela de Sánchez, sus ministros y su ‘Brunete Pedrete’
Las estadísticas del Ministerio del Interior, las cifras de Ceuta y las inconsistencias del Gobierno presentan un cuadro muy alejado de la supuesta normalidad que intentan transmitir Sánchez y sus ministros
Mario Lima. periodista digital. 12 Agosto 2026

La narrativa de «normalidad» en Ceuta salta en pedazos en cuanto se confronta con los datos, los testimonios locales y las sucesivas rectificaciones del propio Gobierno.


Lo que Moncloa vendió como una crisis cerrada y superada resulta, mirado de cerca, un ejercicio de propaganda con fecha de caducidad muy corta: la calle, las cifras de Interior y el propio presidente de la ciudad autónoma cuentan una historia bastante distinta a la que repiten los ministros ante los micrófonos.


Las cifras que no cuadran con el discurso oficial

El Debate ha puesto el dedo en la llaga: la ciudad autónoma dista mucho de la recuperación completa que Moncloa se empeña en dar por cerrada. Y la base de la discrepancia está, como casi siempre, en los números. El Confidencial ha revelado que las llegadas a Ceuta se dispararon ya antes de que estallara la crisis, y que en el conjunto de Ceuta y Melilla el incremento alcanzó el 140% en un periodo comparable; en Ceuta, en solitario, el repunte rozó el 150%. Sánchez, mientras tanto, ha preferido hablar de una reducción global de las llegadas por vía marítima a toda España, una foto de conjunto que diluye convenientemente lo ocurrido en el enclave norteafricano, donde el impacto fue mucho más abrupto y, sobre todo, mucho más visible. Dicho de otro modo: puede que la marea baje en la costa peninsular mientras la tormenta sigue descargando sobre la bahía de Ceuta.


A esa cortina de humo estadística se suma otra. El Gobierno ha sostenido que «la práctica totalidad» de quienes entraron ya habrían regresado a Marruecos. La frase no ha resistido ni una semana: el propio presidente de la ciudad autónoma, Juan Vivas, rebajó el triunfalismo oficial al reconocer que miles de personas siguen a la espera de ser devueltas, un dato que por sí solo desmonta la imagen de cierre ordenado y rápido que el Ejecutivo quiso vender en cuanto se apagaron los focos.


Cuando ni el propio Gobierno se pone de acuerdo

La segunda grieta aparece en la propia secuencia de los mensajes oficiales. Interior aseguró primero que no existían avisos previos de inteligencia sobre la magnitud de lo que se avecinaba; después, varios portavoces del Gobierno repitieron esa misma versión, casi palabra por palabra, como quien recita una lección bien aprendida. El problema es que esa versión choca con las sospechas de la oposición y con informaciones periodísticas que apuntan a advertencias del CNI que habrían sido ignoradas o, cuando menos, subestimadas.


Y no es solo qué se supo y cuándo. Es también cómo se comunicó. Mientras unos ministros repetían la palabra «normalidad» como un mantra, otros hablaban de «violación de la integridad territorial», una expresión que pertenece al vocabulario de las crisis graves, no al de los episodios ya superados. El resultado es un relato que no logra sostenerse en ninguno de los dos extremos: ni transmite la gravedad de una crisis excepcional, ni consigue proyectar la calma que se empeña en anunciar.


A todo esto se suma el papel de José Manuel Albares, que vinculó la crisis con la desinformación y con la supuesta actuación de una «internacional reaccionaria», una explicación que ha sido señalada por su carga ideológica y por su capacidad para desviar la atención de una gestión concreta —y bastante mejorable— del problema. Cuando la explicación oficial se parece más a una teoría conspirativa que a un balance político, lo normal es que el ciudadano se quede con la mosca detrás de la oreja. Ahí entra en juego lo que ya se conoce en la jerga política como la Brunete Pedrete: el aparato de comunicación del Gobierno, empeñado en reescribir cada crisis a su conveniencia hasta que los hechos, tozudos, se encargan de desmentirla.


La distancia entre las cifras nacionales que maneja Sánchez y las cifras específicas de Ceuta.

Las versiones cambiantes de Interior sobre los avisos previos del CNI.

La distancia entre la «normalidad» proclamada en Madrid y lo que confirman las propias autoridades locales.

El recurso a conceptos ideológicos para explicar lo que, en el fondo, es una crisis de seguridad y de fronteras.

El desgaste que no se mide en titulares


La gestión de esta crisis tiene un coste que va mucho más allá del propio enclave. En el plano interno, el Gobierno queda expuesto a la acusación de haber reaccionado tarde y de haber intentado vender una estabilidad antes de que existiera de verdad. En el plano europeo, proyecta la imagen de un Estado que pide comprensión y solidaridad a sus socios mientras es incapaz de sostener un relato coherente sobre lo ocurrido en su propia frontera sur.


Y hay, además, un coste territorial que no admite maquillaje. Ceuta no es una cifra en un informe ni el protagonista de un titular de veinticuatro horas de vida. Es una ciudad con límites físicos muy reducidos, servicios bajo presión y una población que detecta al instante cualquier desajuste entre lo que vive en la calle y lo que se anuncia desde Madrid. Ahí, y no en una rueda de prensa, está la verdadera prueba de resistencia del relato oficial: en el asfalto, donde la propaganda se derrite como un helado al sol de agosto.


Ceuta ocupa una posición geográfica singular, en la costa africana del Estrecho, que la convierte en un punto de presión constante para la política migratoria española.

Crisis anteriores ya han demostrado que un episodio breve en la frontera puede dejar consecuencias diplomáticas y de seguridad que se prolongan durante años.

La ciudad vive una paradoja recurrente: en Madrid se discute de gestión fronteriza en abstracto, mientras en Ceuta se habla de convivencia, recursos y presencia policial, cuestiones mucho más concretas y urgentes.

Pocas frases han caducado tan rápido en la política española como «situación controlada», pronunciada justo cuando la realidad avanza más deprisa que la narrativa oficial.


Presidente blindado, Ceuta a su suerte
Editorial. la razon. 12 Agosto 2026

Pedro Sánchez disfruta de sus vacaciones en La Mareta rodeado de un dispositivo de seguridad de más de un centenar de agentes de la Guardia Civil, con vigilancia marítima, perímetros reforzados y medidas extraordinarias de protección. Un despliegue digno de un jeque del petróleo, de un príncipe del siglo XIX o, sencillamente, de un presidente que necesita blindarse para desaparecer de la escena pública. Nadie discute que el jefe del Ejecutivo deba disfrutar de un descanso y contar con protección.


Lo que resulta difícil de entender es la dimensión del dispositivo cuando España atraviesa una crisis fronteriza como la de Ceuta y las fuerzas de seguridad reclaman más medios y efectivos. El Estado no puede transmitir la imagen de que para proteger al presidente nunca faltan recursos mientras en la frontera sur cada agente adicional cuesta Dios y ayuda. La paradoja es todavía mayor porque Sánchez ha trasladado a La Mareta una Moncloa paralela, convocando allí a ministros y siguiendo por videoconferencia una emergencia que ha puesto contra las cuerdas la seguridad de una ciudad española, manteniendo una atención ficticia como si se pudiera poner el país entre paréntesis.


Incluso cuando la crisis ceutí arde, las redes sociales de Sánchez ofrecen una imagen de normalidad y descanso que no encaja con la gravedad de los acontecimientos. Ceuta no es una cuestión menor ni una crisis administrativa. El propio presidente calificó lo sucedido de «violación de la integridad territorial» y prometió emplear «todos los recursos del Estado» para garantizar su seguridad. Pues bien: nada de ello se ha cumplido del todo.


Además, Sánchez parece confiar en que el verano sepulte las malas noticias judiciales bajo una capa de silencio. Pero no puede comportarse como si el país pudiera esperar mientras él se protege y descansa. Sobre el Gobierno y el entorno más próximo al presidente pesan investigaciones judiciales que han golpeado de lleno a dirigentes de su máxima confianza y a su propia familia. La responsabilidad política no desaparece porque llegue agosto y tampoco los tribunales cierran por vacaciones. La vorágine judicial continúa aunque el calendario oficial diga que estamos en canícula. El episodio de Pegasus explica parte de las medidas extraordinarias de seguridad de las comunicaciones, pero no resuelve la cuestión política de fondo: ¿por qué debe movilizarse semejante dispositivo para proteger las vacaciones presidenciales mientras Ceuta reclama más seguridad y la vuelta a la normalidad? Un presidente puede descansar. Lo que no puede hacer es aislarse del país que gobierna. Y mucho menos cuando la frontera española acaba de ser atacada. Ceuta necesita al Estado tanto como el resto de autonomías. Los agentes necesitan medios. Los españoles necesitan un Gobierno presente.


Manual de dimisión
Pilar Ferrer. la razon. 12 Agosto 2026

Ver para creer. Resultan patéticas las imágenes del presidente del Gobierno en su verano de lujo en la Residencia Real de La Mareta en contraste con el hacinamiento de cadáveres en las tierras, aguas de Ceuta, y el caos en la ciudad autónoma. Mientras miles de ceutíes de varias confesiones religiosas y algunos miembros del PSOE muy críticos con la actuación del «sanchismo» asistían a una gran manifestación en contra del abandono de su Gobierno, el gran jefe Sánchez pasa de largo y exhibe una conferencia telemática con sus ministros afectados en una imagen sin piernas. Cuentan en Moncloa que recién llegado de su rutina de buceo en aguas de Lanzarote en una super-zodiac de la Guardia Civil, escoltado hasta los dientes, no le gustaba cambiarse las alpargatas y el montaje fotográfico hizo el resto. Su imagen en la mesa de despacho sin rastro alguno de sus miembros inferiores habla por sí misma. Es la prueba gráfica de un líder amputado, sin más margen de maniobra de un relato manipulador bajo el silencio de unos socios cobardes y chupópteros de lo que todavía puedan sacar al jabalí herido.


El descaro ha llegado de momento a su cima con los Tik-Tok del presidente. Mientras en Ceuta arrecia la delincuencia en sus calles y playas, el gran jefe Sánchez se permite aconsejar cremas y lecturas de verano. Algo impensable en cualquier otro liderazgo europeo, con la crisis migratoria más grave a sus espaldas y otra amenaza en ciernes. ¿Pero de qué pasta está hecho este hombre? ¿Hasta dónde llega su falta total de empatía? Las respuestas a sus mensajitos de libros recomendados no se han hecho esperar. Le aconsejo leer, dicen los consultantes de la red, cómo se marcha y convoca elecciones. O sea, un Manual de dimisión en toda regla, para él y sus nefastos ministros en esta tremenda invasión a Ceuta. Por si faltaba, algo hete aquí a la vicepresidenta y titular de Trabajo, que no ha trabajado en su vida al margen de la política, Yolanda Díaz, subida al carro de los consejos editoriales en sus redes. Señora ministra, deje de vivir del sueldo público y métase a «influencer». Nos saldrá más barato y España saldrá ganando con la salida de una analfabeta que, por la ausencia del voto de Estados Unidos, al negarse Donald Trump a pagar cuota a la OIT, puede acabar en un alto cargo en Ginebra con un sueldo apoteósico. De escándalo.


Ni siquiera el terrible terremoto de Colombia, país hermano, donde constan ya más de un centenar de desaparecidos españoles, consigue avivar la sensibilidad de Pedro Sánchez. Qué vergüenza, qué fallo diplomático no haber enviado de inmediato un mensaje de solidaridad al recién elegido primer mandatario del país, Abelardo de la Espriella. Faltaría más, un líder de derechas, de los que a Sánchez le dan urticaria. Con otros genocidas y dictadores como Gustavo Petro, Nicolás Maduro o Raúl Castro las cosas serían diferentes. Compatriotas españoles han muerto o desaparecido bajo el suelo tembloroso, pavoroso de Colombia. A Sánchez le importa un bledo. Él es un líder anfibio, que bucea y utiliza La Mareta como si todo fuera suyo. Un nuevo rico a costa del sufrido contribuyente que se permite coger de nuevo el Falcon para viajar hasta Yebes, Guadalajara, para ver el eclipse solar. En la más absoluta intimidad, sin que nadie le moleste. Pues ya se ha encargado su siervo Óscar Puente, de cuyo Ministerio de Transportes depende el Observatorio Astrológico, de cerrarlo al público a cal y canto. El «puto amo» no puede ser molestado. Acierta el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, cuando dice que estas imágenes del presidente le parecen «inteligencia artificial». Desde luego cuesta darles crédito. Me quedo con la reflexión de un veterano dirigente andaluz que en su día tuvo mucho poder en la Junta autonómica y ahora ve a la nueva lideresa, María Jesús Montero, camino de nuevo hacia Madrid como senadora: «Pedro dimite, el pueblo no te admite».


******************* Sección "bilingüe" ***********************


El independentismo aprieta a Sánchez para que los MIR hablen catalán si quieren trabajar en la Comunidad Valenciana
Ignacio Martínez. VALENCIA. OKDIARIO. 12 Agosto 2026

Plataforma por la Lengua, una entidad autodenominada la ONG del catalán y conocida como los espías del catalán, por su ocurrencia de vigilar en los patios de los colegios y en las universidades a los niños y jóvenes que no hablaban en esa lengua, ha presentado alegaciones al proyecto de real decreto que modifica las condiciones de los médicos internos residentes (MIR), la residencia especializada, del Ministerio de Sanidad que dirige Mónica García, para que fijase el conocimiento del catalán como un mérito para las plazas en las comunidades autónomas que, según Plataforma por la Lengua, son de habla catalana, lo que para esa entidad incluye a la Comunidad Valenciana. De facto, Plataforma por la Lengua quiere así introducir el requisito lingüístico, sepultado por PP y Vox, en la sanidad valenciana. Esta vez, a través de un decreto del gobierno de Pedro Sánchez.


De hecho, la citada plataforma quiere que los residentes que no acrediten ese conocimiento de catalán reciban formación obligatoria dentro de la jornada laboral o formativa. Las alegaciones hacen extensiva esta misma iniciativa a todas las lenguas del Estado distintas del castellano.


Por si quedaba alguna duda acerca de los territorios en los que Plataforma por la Lengua pretende la implantación de esta medida, la propia entidad incluye en su página web que «tener en cuenta el catalán como mérito para ocupar plazas en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares serviría para reconocer una competencia especialmente relevante para el ejercicio profesional en estos territorios».


No es la primera vez que el independentismo catalán quiere imponer el requisito lingüístico, ya sea abiertamente o de tapadillo en parte o la totalidad de la sanidad valenciana. La mera posibilidad de su implantación fue eliminada en su día por PP y Vox.


La ocasión anterior se remonta a los tiempos del socialista Ximo Puig, en el año 2022. Entonces, tal como adelantó OKDIARIO, los médicos valencianos se mostraron decididos a declararse en huelga si el citado Ximo Puig y Compromís tenían la ocurrencia de imponer el catalán en la Sanidad Pública valenciana, siguiendo el modelo balear, que tan pésimos resultados había dado al Gobierno que presidía la también socialista Francina Armengol.


Los médicos consideraban ya entonces que la inmersión lingüística en la sanidad no era viable por varios motivos. Pero esencialmente por dos que afectan a su propio colectivo y a la estabilidad del sistema público de salud: provocaría un efecto rechazo en un momento en que hacen falta más facultativos y supondría un grave impedimento para muchos de los médicos integrados en el sistema. No solo españoles, sino también procedentes de países de la Unión Europea, que con un castellano no muy avanzado llegan para paliar las bajas y ausencias que se producen.


En noviembre de 2022, OKDIARIO desveló también que el conocimiento del valenciano era 3 veces más importante para consolidar el puesto en la Sanidad valenciana de Ximo Puig que contar en el currículum con una tesis doctoral, tal como se desprendía del baremo en el procedimiento excepcional de consolidación de plazas de Sanidad presentado por la Administración a los sindicatos en la Mesa Sectorial. En concreto, el grado de conocimiento del valenciano suponía hasta el 15% de la puntuación, mientras que una tesis doctoral solo concedía un 5% de los puntos en formación.


Recortes de Prensa  Página Inicial