Recortes de Prensa Lunes 7 Septiembre 2026

Ukrainian air defense forces down 71 Russian drones overnight

https://www.ukrinform.net. 7 Septiembre 2026


Ukraine’s air defense forces neutralized 71 out of the 92 drones used by Russian forces to attack Ukraine since the evening of September 6.

According to Ukrinform, the Air Force Command of the Armed Forces of Ukraine reported this on Facebook.


Starting at 18:00 on Sunday, September 6, Russian forces launched 92 combat drones, including jet-powered Shahed-type drones, Gerbera drones, Parodiya decoy drones, and S8000 Banderol drones, from the directions of Oryol, Primorsko-Akhtarsk, temporarily occupied Donetsk, and Hvardiiske in temporarily occupied Crimea.


The air attack was repelled by Ukrainian aircraft, anti-aircraft missile forces, electronic warfare units, unmanned systems units, and mobile fire teams of the Defense Forces.


According to preliminary data, as of 9:00 on Monday, September 7, Ukrainian air defenses had shot down or suppressed 71 drones.


Hits were recorded at 12 locations, while debris from downed targets fell at one location.


Read also: War update: 237 combat clashes on front lines in past 24 hours, 43 in Pokrovsk sector

As reported by Ukrinform, four people were injured in a Russian strike on Sloviansk in the evening of September 6.


Las catástrofes de Rusia

La maldición del "agosto negro" ruso: el Kremlin ya no puede ignorar las grietas que le han nacido de la guerra

Oleg Smirnov. San Petersburgo (Rusia). EC. 7 Septiembre 2026


"Chyorny avgust", o "agosto negro". La expresión refleja una asociación arraigada en el imaginario colectivo ruso entre el mes de agosto y las grandes catástrofes: desde el intento de golpe de Estado soviético de agosto de 1991 y el hundimiento del submarino Kursk en agosto de 2000, hasta la incursión ucraniana en la región rusa de Kursk en agosto de 2024.


Este último, con la guerra en Ucrania ya bien entrada en su quinto año, no ha habido un único acontecimiento catastrófico, sino una combinación de varios factores que están mermando las capacidades rusas. Por un lado, la campaña ucraniana, cada vez más intensa, con ataques de largo alcance contra refinerías y centros logísticos durante todo el verano. Por otro lado, la persistente escasez de combustible —sumada a la creciente ansiedad entre la población— ha aumentado la presión sobre el régimen ruso de Vladímir Putin.


La reciente visita a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, tenía como objetivo, según The New York Times, transmitir al Kremlin un mensaje sobre las crecientes dificultades económicas y militares que afronta Rusia y advertir de que sería preferible buscar un compromiso. Sin embargo, el Kremlin está respondiendo en la dirección opuesta con la intensificación de su campaña de ataques aéreos contra Ucrania y el aumento de la represión dentro de Rusia.


Los ataques a las refinerías y a los centros logísticos

Desde la primavera, Ucrania ha intensificado sus ataques de largo alcance contra objetivos situados en territorio ruso, centrándose especialmente en las refinerías de petróleo, cuyos daños han reducido significativamente la producción de combustible del país y agravado la escasez estacional que suele afectar a Rusia durante el verano.


Desde principios del verano, las largas colas en las gasolineras desde Siberia hasta el territorio de Krasnodar se han convertido en una escena habitual, aunque los problemas de abastecimiento más graves se han producido en los territorios ucranianos ocupados por Rusia.


Para hacer frente a la crisis, las autoridades han introducido límites a la venta de gasolina y han suspendido las exportaciones de este combustible hasta finales de enero de 2027.


Rusia también ha comenzado a importar productos petrolíferos refinados procedentes de India y Kazajistán, al tiempo que ha incrementado las importaciones desde Bielorrusia. Tras un breve respiro durante la segunda mitad de julio, una segunda oleada de escasez golpeó de nuevo al país en agosto, obligando a las autoridades a reintroducir restricciones que habían sido previamente suavizadas.


A finales de agosto, según Reuters, la producción rusa de gasolina cubría apenas alrededor del 70% de la demanda interna. "Sí, por supuesto, hay ciertos inconvenientes para la gente, pero el Gobierno, por supuesto, debe mantener esto bajo control", afirmó Putin el 23 de agosto, admitiendo que "todavía no se han resuelto todos los problemas".


A finales de julio, los ataques ucranianos de largo alcance comenzaron a desplazarse parcialmente de las refinerías hacia los centros logísticos, en particular hacia los almacenes pertenecientes al gigante ruso del comercio electrónico Wildberries y, más tarde, contra los de su competidor Ozon.


Las autoridades ucranianas justificaron estos ataques alegando que las empresas comercializaban bienes de doble uso, incluidos componentes para drones. Al mismo tiempo, los ataques han provocado graves pérdidas para numerosos pequeños y medianos vendedores que ahora corren el riesgo de quebrar.


La "guerra de las ciudades"

En respuesta a los ataques ucranianos, Rusia ha intensificado sus operaciones contra territorio ucraniano de forma similar. Ha atacado gasolineras en las zonas próximas al frente y a los centros logísticos, además de golpear las infraestructuras vinculadas a las exportaciones agrícolas ucranianas desde los puertos del mar Negro.


Es la llamada "guerra de las ciudades", una guerra de desgaste entre los dos bandos que transcurre en paralelo a los combates en el frente y que está provocando un número creciente de víctimas civiles en ambos lados.


Hasta ahora, Rusia parece mantener una ventaja gracias a su superior potencia de fuego y a la escasez de interceptores ucranianos capaces de hacer frente a los misiles balísticos. Sin embargo, el esfuerzo bélico resulta cada vez más costoso desde el punto de vista económico y social.


Como señaló Andréi Klepach, economista jefe de la corporación estatal rusa de desarrollo VEB.RF, en un discurso pronunciado en mayo, Rusia "no está ganando" la "guerra de desgaste" contra Ucrania y Occidente.


"Tenemos la ilusión de que todo allí [en Ucrania] se va a derrumbar. No ha ocurrido y no ocurrirá. Mientras tanto, nuestros costes siguen aumentando", afirmó. "En mi opinión, la economía resistirá, pero podría surgir una crisis social cuando nadie se la espere". Según fuentes de The Bell, Klepach fue despedido después de que sus declaraciones fueran recogidas por los medios de comunicación en agosto.


El pesimismo crece

El sombrío panorama descrito por Klepach encuentra cierto reflejo en el estado de ánimo actual de la sociedad rusa. Según una encuesta del centro demoscópico independiente Levada Center, el porcentaje de rusos que considera que el país avanza en la dirección equivocada alcanzó este verano su nivel más alto de los últimos cuatro años, situándose en el 27%.


En otro sondeo, el 57% de los encuestados describió la situación política del país como "tensa", mientras que un 13% la calificó de "crítica". La última vez que se registraron unas cifras similares fue en septiembre de 2022, cuando Vladímir Putin ordenó una movilización parcial para evitar un colapso del frente.


Las principales fuentes de preocupación tienen que ver con la continuación de la guerra en Ucrania y la inseguridad provocada por los ataques de drones de largo alcance, pero también con el deterioro del nivel de vida: desde comienzos de año, la presión fiscal sobre las pequeñas y medianas empresas ha aumentado, al igual que el IVA, mientras que el crecimiento de los ingresos se ha debilitado.


Miedo a la movilización

Otro factor que alimenta la inquietud son los persistentes rumores de que podría producirse una nueva movilización masiva después de las elecciones a la Duma previstas para el 20 de septiembre.


Kovcheg, una organización que ayuda a rusos contrarios a la guerra a trasladarse al extranjero, registró durante agosto ocho veces más consultas relacionadas con la emigración que en mayo. "Estamos desbordados de solicitudes", cuenta un representante de Idite Lesom, una organización que también ayuda a los rusos a evitar el reclutamiento.


Al mismo tiempo, las búsquedas en Google relacionadas con una posible "nueva movilización" se dispararon durante el verano. Una posible razón para creer en esto sería el deseo de Putin de acelerar el avance de sus fuerzas, que progresan lentamente y con un elevado coste humano hacia el eje Kramatorsk-Sloviansk-Druzhkivka, los últimos bastiones ucranianos que todavía quedan en el Donbás.


Las autoridades rusas han negado que estén preparando otra movilización masiva. Vladímir Putin ha calificado estos rumores de "completo disparate" y los ha descrito como parte de un "ataque informativo" contra Rusia.


Según algunos analistas, una nueva movilización general sigue siendo poco probable, ya que supondría para el Kremlin un riesgo político potencialmente mayor que los beneficios que podría aportar en el campo de batalla.


Sin embargo, diversas informaciones apuntan a que el Kremlin está recurriendo a métodos cada vez más agresivos para reclutar voluntarios, tanto en campus universitarios como en centros de trabajo.


También se han denunciado episodios de coacción. Organizaciones de derechos humanos y medios independientes han documentado casos en la región de Penza en los que agentes de las fuerzas de seguridad habrían detenido a hombres y los habrían presionado para firmar contratos con el Ejército.


La represión aumenta

La tensa situación política del país plantea, además, un desafío considerable para Rusia Unida, el partido gobernante de Putin, cuyo nivel de apoyo ha disminuido de forma sostenida durante los últimos meses.


El régimen también ha respondido intensificando la represión contra las voces públicas que reclaman la paz. Boris Nadezhdin, dirigente opositor que hacía campaña a favor de un alto el fuego inmediato, fue apartado de la competición política después de ser declarado "agente extranjero" y posteriormente sancionado por la supuesta exhibición de símbolos extremistas. Poco después abandonó Rusia, en medio del temor a nuevas persecuciones.


Unas semanas después, Yabloko, el único partido registrado que hacía campaña abiertamente a favor de poner fin inmediatamente a la guerra en Ucrania, fue excluido de las elecciones tras una sentencia del Tribunal Supremo ampliamente considerada como políticamente motivada.


Al comentar la decisión, el cofundador del partido, Grigori Yavlinski, afirmó que marcaba "una grave profundización de la crisis del sistema político ruso y una falta de comprensión sobre cuál debería ser el futuro deseable".


¡Sánchez a prisión!
Agapito Maestre. libertad digital. 7 Septiembre 2026


El principal cambio político que ha traído la crisis de Ceuta está a la vista de todos. Fue expresado el pasado miércoles por millones de ciudadanos. Salieron a la calle para solidarizarse con los ceutíes y criticar al gobierno de España. La dureza del repertorio de consignas que se corearon contra Sánchez es demoledora para la moral de cualquier persona normal, pero hubo una que contiene y canaliza el gran cambio que ha traído la invasión de Ceuta. Sí, la consigna dominante en esas concentraciones no fue "¡Gobierno dimisión!", tampoco resaltó la famosa canción del verano "¡Sánchez hijo de puta!", sino "¡Sánchez a prisión!". España entera gritó con fuerza y convencida de la maldad del presidente: "¡Sánchez a prisión!". Se escuchó en todas las ciudades de España y fue retransmitido al mundo entero por los medios de comunicación. La consigna coreada está al alcance de cualquiera que tenga oídos. He ahí la gran novedad que ha traído la ocupación de la ciudad de Ceuta por miles de individuos, haciendo insoportable la vida a los habitantes de Ceuta.


La sociedad española ha dado un paso adelante. Exige responsabilidades penales del presidente del Ejecutivo. Creo que este es el gran cambio de mentalidad de la ciudadanía española respecto de un Gobierno traidor. Pocos españoles se conforman con la dimisión de Sánchez. Exigen justicia y cárcel para el principal sospechoso de la "violación del territorio español". El grito "¡Sánchez a prisión!" deslegitima por completo a la primera autoridad política de España y pone en cuestión la viabilidad no sólo del sistema democrático sino del entero espacio público político. Mientras el jefe de Gobierno sea el principal sospechoso de traición a su Nación, es imposible el funcionamiento normal de las instituciones. Y esa sospecha ya es un lamento casi universal de la ciudadanía española; las encuestas tampoco engañan, incluso las más cercanas al gobierno dicen que un 79 % de la población no cree una sola palabra de los cuentos de Sánchez sobre Ceuta.


No es la única novedad política que ha traído la invasión marroquí del territorio español. Otras tres merecen destacarse. Ningún país democrático en el mundo duda de las responsabilidades políticas de los gobiernos de Marruecos y España en la invasión. Ningún analista serio cuestiona que estamos ante un ataque de guerra híbrida de Marruecos contra España. Nadie con sentido común puede dejar de percibir la reacción del gobierno de España como contradictoria, falaz y carente de toda lógica democrática. Salvo el gobierno de Sánchez, nadie duda de las implicaciones de Marruecos en la invasión. Esas condiciones bastarían para que un gobierno cayese. Sin embargo, tiendo a pensar que serán utilizada por Sánchez para mantenerse en el poder. Al fin y al cabo, donde mejor se mueven los gobiernos tiránicos es en situaciones de excepción. Si no las hay, las crean para sobrevivir. Lo de Ceuta es, pues, de libro de ayuda para Sánchez.


No obstante, es pertinente que los ciudadanos se pregunten: ¿aguantará Sánchez la presión política, mediática y social para seguir en el poder? ¡Quién sabe! No es fácil ponerse en la piel de este hombre. Llegó al poder desestabilizando todas las instituciones. Se ha mantenido sin dejar un sólo día de tensionar, forzar y manipular el orden democrático hasta el punto de que la mayoría de la ciudadanía ha acabado por darle la espalda. No puede salir a la calle sin cientos de guardaespaldas. Ha vivido completamente aislado, durante casi un mes, en un palacio. Provoca en la sociedad más rechazo que empatía. No hay institución política que este personaje no haya intentado controlar con triquiñuelas totalitarias. Miente por sistema. Engaña a propios y extraños. En una misma frase puede decir una cosa y la contraria. Es la pura arbitrariedad… Todo esto es sabido. Pero lo que desconocemos es qué le aconsejan sus médicos. Quizá alguno de ellos, imitando al poeta Simónides en el diálogo con el tirano Hierón de Siracusa, le habrá planteado que no merece la pena tanto esfuerzo, que está jugando peligrosamente con su vida, que considere seriamente la cuestión: ¿es más feliz el tirano que el hombre privado? Ay, me temo lo peor, Sánchez nunca podrá distinguir al uno del otro. Su situación familiar no ayuda a la distinción. En fin, porque el poder absoluto es la única fuente de dicha para este sujeto, seguirá persiguiendo a los españoles… De momento, ya ha creado un Estado de sitio real en Ceuta apropiándose de parte de la ciudad para alojar y mimar a los invasores.


El Puerto de Ceuta, en realidad, toda la ciudad está a disposición de Sánchez. Nadie quería a los invasores allí, salvo Sánchez. Por eso, precisamente, ya les está preparando el alojamiento en el Puerto y sus aledaños… Es el rasgo definitivo de que vivimos en una dictadura comisarial. El Estado de sitio muestra los límites de la normatividad jurídica: la ley ordinaria no puede prever ni regular completamente la situación de emergencia, por lo que se requiere una instancia con poder de decisión no completamente reglada. Schmitt sigue siendo la fuente de los dictadores contemporáneos. La dictadura en el ordenamiento del estado de derecho existente, como diría el teórico germano, es el Estado de sitio. O sea Ceuta.


Insuficiencia del desahogo
Pedro de Tena. libertad digital. 7 Septiembre 2026


Ya nos hemos desahogado. El pasado martes salimos a las calles de España, ni todos ni todas –lo que da una idea de cuál es el estado de descomposición de una Nación–, dimos rienda suelta a una patriótica indignación de una forma en buena medida espontánea, desorganizada y desprovista de continuidad. Proclamamos en muchas ciudades y pueblos de España que estamos hartos del rumbo antinacional que ha seguido este Gobierno, sobre todo su presidente, y nos volvimos a casa tras tomar unas cervezas y unos vinos.


Nadie sabe con precisión cuántos nos manifestamos. Ni siquiera la convocante, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha dado cifra alguna. Las únicas cantidades que se manejan son las facilitadas por las Delegaciones del Gobierno en las diferentes Comunidades Autónomas. ¿De quién dependen estos entes? Pues eso. Y la cifra que manejan apenas supera los 500.000 manifestantes en toda España. Sí, la cifra puede parecer muy corta pero es la que hay. Las cuentas favorables deslizan la cantidad de 700.000.


Unos amigos fuimos a la de Sevilla capital. Su itinerario preciso arrojaba la medición de 24.000–25.000 m² de espacio útil entre Puerta de Jerez y Plaza de San Francisco, a lo que hay que descontar bancos, farolas, veladores, árboles y fuentes. Con una concentración normal de dos personas y media por metro cuadrado, el cálculo más simple obtiene una cantidad situada entre 45.000 y 65.000 asistentes. Había mucha gente, pero Sevilla capital tiene 550.000 habitantes empadronados adultos. Es decir, los manifestantes fuimos sólo un 10 % de los convocados.


Pero hay más. La FEMP aspiraba a que las concentraciones y manifestaciones se concertaran en los 8.132 Ayuntamientos españoles. La realidad, igualmente dudosa, es que como mucho lo hicieron sólo 1.996, según el PP, uno de cada cuatro. Según otras fuentes, la cifra es manifiestamente inferior.


Lamento que muchos de los lectores, al llegar a este punto, despotriquen contra el plumilla por verter desánimo y desesperanza. No es eso lo que pretendo. Lo que quiero es servir a una cultura de la verdad. Podemos engañarnos lo que queramos. Podemos alborozarnos imaginando que el pasado día 2 se pareció mucho a aquel 14 de julio de 1997 cuando los españoles salimos a llorar rabia por el asesinato de Miguel Ángel Blanco.


No es así. Según las cifras oficiales consultadas, aquel horrible día de julio salimos a la calle nada menos que 4.711.000 personas. Si unimos el día anterior y el posterior podemos hablar de hasta 6.000.000 de personas las que se volcaron contra el nacionalismo asesino de ETA y su terror. Sólo en Madrid salieron a la calle 2.000.000 de personas. Más de uno, en Barcelona y más de 500.000 en Zaragoza, Sevilla y Bilbao.


No, no ha sido una de las manifestaciones más numerosas de la Democracia a pesar de que se trataba nada menos que de la integridad territorial y de la dignidad nacional ante la agresión de un país extranjero a una ciudad española. Recuerden cómo tras los atentados del 11-M de 2004, más de 11 millones de españoles lloraron juntos a las víctimas y pidieron justicia para los asesinos.


Ahora tómese nota de lo que pasó tras esas grandes manifestaciones. Tras la de Miguel Ángel Blanco, al no haber propuestas unitarias, ni continuidad, ni esperanza ilusionada, ni mando único, el grito desgarrador de España fue ahogado por el pacto entre nacionalistas recogedores de nueces y ETA y su Pacto de Lizarra se impuso al Espíritu de Ermua. Aquel esfuerzo nacional resultó inútil ante la maldad organizada por el nacionalismo separatista.


Si analizamos lo que pasó tras el 11-M, encontramos la misma disipación de la energía nacional. Valió de tan poco aquella fuerza exhibida que la casta política no sólo fue incapaz de aclarar quiénes fueron los autores de una masacre, sino que se afanó en utilizar el asesinato de compatriotas para ganar votos en aquellas Elecciones que nunca debieron haberse celebrado.


O sea que tras las manifestaciones patrióticas por la unidad territorial, política y moral de España del pasado día 2, debemos ser realistas y reconocer que exhibimos ante los enemigos de España, los de fuera y los de dentro, una inquietante debilidad. Muchísimos españoles no respondieron a la llamada por lo que fuera. Esto es, el sentimiento nacional está herido y/o atemorizado.


Además, es previsible que actos así carezcan de continuidad, lo que es muy probable que se deba a la desesperanza en esta democracia de partidos, la decepción de un sistema incapaz de defenderse de una ocupación tiránica y la división en quienes dicen querer el cambio que impide contar con una estrategia firme y decidida para la reforma que necesitamos.


Por ejemplo, ¿qué hay previsto hacer si Marruecos, país vecino que nos ha declarado una guerra impune, lanza otra invasión contra Ceuta y/o Melilla? ¿Qué haremos si la tiranía alauita saca a centenares de miles de marroquíes a sus calles reclamando una soberanía injustificada sobre los territorios españoles en África, incluidas las Canarias?


Nos hemos desahogado un poco pero eso es insuficiente. Necesitamos elecciones inmediatas para comenzar a deshacer el entuerto español, pero este presidente funesto no las va a convocar. No veo otro camino que presentar una moción de censura conjunta que persiga celebrarlas y que, aunque no se gane, conceda visibilidad a la emergencia nacional que estamos viviendo y despierte el alma dormida de tantos españoles.


Las perversas contradicciones de Sánchez

Sánchez conocía la dimensión de lo ocurrido, lo ocultó, se escondió y nos maneja con engaños para eludir el deber del Estado en defensa de la Nación

Jesús Rul. Vozpópuli. 7 Septiembre 2026


Ha pasado un mes desde la invasión de Ceuta por una horda de jóvenes procedentes de Marruecos. La sociedad española carece de explicaciones oficiales solventes y verosímiles de las causas y consecuencias; se advierte su impacto en el prestigio del Estado y su proyección internacional. Dos relatos contradictorios de Sánchez, en del 31 de julio y el de 31 de agosto, muestran su ineptitud como líder de la nación española. Muestra una relación inversa entre su habilidad para controlar el Estado y su desprecio a la nación de la que se aprovecha. Veámoslo con detalle:


Sánchez en su visita a Ceuta, el 31 de julio, calificó los hechos de “ataque” y “violación de la integridad territorial de España”. Este es el dato. Estas calificaciones exigían una acción proporcional del Estado con medidas constitucionales del artículo 116 (estados de alarma, excepción y sitio), pero no. En menos de 24 horas, alguien de su entorno o del palacio de Rabat le aleccionaron o amenazaron (Pegasus) porque el presidente optó por irse en silencio de vacaciones al palacio de Lanzarote sin tomar medidas a la altura de la violación de la integridad nacional. En su lugar, los ministros han hecho visitas oportunistas a la Ciudad con declaraciones fatuas, porque los hechos las han demostrado falaces y sin fundamento.


El informe de la Policía Nacional

La violación de la integridad territorial de una nación por otra, en este caso a través de una batalla de guerra híbrida de Marruecos contra España, usando a la población civil como arma, con muertos incluidos, se ubica en el marco conceptual de ataque intencional para violar la soberanía española. Lo avalan dos motivos avalados por el informe de la Unidad de Inteligencia de la Policía Nacional:


a) movilizar alrededor de 100.000 personas ─a través de agentes interpuestos, redes sociales y propaganda─ para facilitar su entrada en Ceuta responde a un plan a corto y a medio plazo con un significado: imponer su voluntad en Ceuta.


b) aprovechar el impacto mediático del ataque para reclamar la soberanía marroquí de los territorios españoles en el norte de África. El ministro de Justicia y el de Asuntos Islámicos han invocado supuestos derechos históricos y geográficos. Expresa una constante desde la independencia de Marruecos en 1956: Mohamed V “buscó la anexión”, Hassan II quería una “célula de reflexión” sobre el futuro de estas ciudades. Ahora Mohamed VI las califica de “territorios ocupados”, etc.


Estamos ante una estrategia del imperialismo expansionista marroquí, pero carece de legitimidad histórica y geográfica porque siempre han pertenecido a España, excepto durante la expansión de diversas tribus islamizadas durante la Alta Edad Media. Con la Reconquista volvió a España, porque Ceuta perteneció desde el Imperio Romano a la Diócesis de Hispania con capital en Mérida (Augusta Emerita), pese a estar ubicada físicamente en la provincia de Mauretania Tingitana del norte de África, como enclave de seguridad y comercio del Estrecho al unificar su control con el territorio peninsular. En el siglo III, Diocleciano tenía una visión estratégica de la que carece nuestro gobierno.


Estado de Excepción

Pero, la legitimidad soberana no basta en este tiempo convulso para la integridad del Estado de Derecho frente a la voluntad de poder, con la soberanía de los Estados sometida a la capacidad fáctica de suspenderla según la doctrina de Carl Schmitt, en su Teología Política (1922): “Soberano es quien decide sobre el estado de excepción”. La legitimidad no basta como tantas veces en la historia; su defensa exige capacidad disuasoria, prestigio y apoyos internacionales sin olvidar el valor y, en su caso, la fuerza. Hemos de ser conscientes de que España es atacada por Marruecos en una guerra híbrida que no cesará. Ha creado un estado de excepción en Ceuta: ha sido capaz de duplicar la población de Ceuta en un solo día. El mensaje es claro: controla los flujos migratorios hasta alterar gravemente la vida de los ciudadanos, ante la impotencia del gobierno Sánchez, condenándolo a tareas administrativas de mantenimiento, seguridad, manutención, salud y educación de los asaltantes.


Ha habido que esperar al 31 de agosto para oír a Sánchez desdecirse de su calificación inicial de los hechos, en la entrevista de la Cadena Ser. Su relato emite un mensaje calculado de “crisis migratoria”, “acogida y reubicación”, “cooperación con Marruecos”, “viaje a Ceuta del Rey cuando se den condiciones”, que “tiene derecho a vacaciones” (las que no han tenido las autoridades de Ceuta y sus ciudadanos), etc. El marco conceptual de la entrevista desganada transmite un relato ideológico contradictorio con la realidad del hecho, visto por españoles y extranjeros a través de los medios: hemos oído a los ceutíes y estamos viendo lo que pasa en calles y playas: robos, agresiones, violaciones, ataques a la policía y militares maniatados y sin medios. En su lugar, nos ofrece una visión que transforma y reduce la gravedad del hecho a una simple crisis migratoria exculpando a las autoridades marroquíes. Esto es muy grave, pero además echa balones fuera para eludir su responsabilidad: se compara absurdamente con el Rey; la sentencia del TS sobre las devoluciones, motivo de la crisis migratoria; la injerencia extranjera, redes rusas e israelíes; y su fijación obsesiva: los bulos de la internacional ultraderechista. Los medios afines al poder ya tienen el guión y los contenidos para martillear la mente de los ciudadanos eludiendo el hecho causal.


Garantizar la normalidad

Este relato sirve a la voluntad de poder de Sánchez como líder de la Internacional Socialista con políticas social-comunistas a las que supedita a la nación española. Pero la gravedad del hecho y sus consecuencias están ahí a la vista de todos. Cada día más emponzoñado que en vías de solución. Las imágenes transmitidas por diversos medios emiten el mensaje distópico de una ciudad invadida, los ceutíes han visto abolida la normalidad de su vida, sin confianza ni seguridad. El gobierno ha sido incapaz de prevenir, actuar de inmediato con los instrumentos constitucionales y garantizar la normalidad en un tiempo dado.


Esperemos que esta vez el relato del poder no mate el dato. España se enfrenta a una crisis de integridad que amenaza su soberanía con un gobierno que abdica de su responsabilidad histórica. Sánchez una vez más expresa una pauta de conducta que elude y huye de la responsabilidad directa: con la Dana de Valencia, con el accidente de Adamuz, con el apagón general. Ahora, con el “ataque” marroquí y la “violación de la integridad territorial de España”. Es la calificación de Sánchez del 31 de julio. Sabía el dato, lo ocultó, se escondió y nos maneja con engaños para eludir el deber del Estado en defensa de la Nación. En resumen:


-El dato: Marruecos ha invadido la ciudad española de Ceuta a través de una horda humana según una estrategia de guerra híbrida. Responde a un patrón de conducta que amenaza la soberanía multisecular de España y su integridad territorial.


-El relato del Gobierno español: es una crisis migratoria que hay que atender con leyes que favorecen la inmigración ilegal. Responde a un patrón de conducta de debilidad en defensa de la integridad de las fronteras y la seguridad ciudadana. España es invadida por tierra, mar y aire a la vista de todos sin defensa efectiva. Inventiva a mafias y redes de tráfico de personas y, en este caso, del imperialismo expansionista marroquí.


******************* Sección "bilingüe" ***********************


Cataluña

Más allá de PISA: Cataluña maquilla sus pruebas internas para tapar el fracaso de la inmersión

Las pruebas de competencias básicas se aplican con restricciones que ponen en tela de juicio los resultados obtenidos

Óscar Benítez. Vozpópuli. 7 Septiembre 2026


Durante décadas, Cataluña presumió de buen hacer. Y, después del subidón de autoestima que supuso la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona, era habitual escuchar que la Escuela o la Televisión catalana no tenían parangón en el resto de España —y, casi, de Europa—. Respecto a ésta última, el papel que jugó durante el procés, en la que reporteros botaban encima de coches de la policía, erosionó gravemente su crédito. Desgaste que se repitió con la Escola Catalana, si bien, en este caso, su controvertido sistema de inmersión y sus problemas con la 'inclusión' han terminado de emborronar su reputación.


Con todo, la puntilla se la ha dado el reciente escándalo en torno a las Pruebas Pisa. Y es que, tras un año agitado en el que las protestas masivas de los docentes han puesto en la picota a la 'consellera' de Educación, Esther Niubó, ésta ha debido afrontar un fiasco notable: que Cataluña quedase excluida de estas pruebas internacionales al haber sobrepasado con creces el porcentaje de alumnos vetados por sus características especiales —el límite estaba en un 5%, y Cataluña excluyó a un 23%—. Un cajón de sastre en el que, además, no solo se incluyó a estudiantes con discapacidades cognitivas graves, sino también a otros con dificultades emocionales o conductuales.


Adicionalmente, el Instituto Nacional de Evaluacion Educativa (INEE) avisó hasta en siete ocasiones a la 'consellería' de que había cometido dicho error —calificado por Niubó, en un primer momento, de "incidencia técnica"—, pero las alertas nunca llegaron a los centros. Tras esta evidencia, Niubó calificó de "muy grave" la situación, pero se limitó a cesar a la secretaria general, Teresa Sambola —desvinculando, además, la decisión del caso PISA—, así como a abrir expedientes disciplinarios a tres funcionarios del Departamento.


Recelo docente

Unas maniobras que no han satisfecho a nadie. Y, menos, a los partidos y entidades constitucionalistas en la comunidad, que adivinan tras este fiasco la voluntad por parte de la Generalitat de falsear los pésimos resultados de la Escola Catalana, lastrados por el 'modelo inclusivo' y, especialmente, el veto al castellano. A este respecto, la Asamblea por una Escuela Bilingüe, recelaba este viernes de la "casualidad" de que las "únicas comunidades 'sancionadas' en PISA 2025 son Cataluña, excluida por excluir al 23,2% del alumnado, y País Vasco, con centro recortados de 97 a 56". "Ambas con la mal llamada "inmersión lingüística", indicó la AEB.


En este sentido, fuentes docentes relatan a 'Vozpópuli' su suspicacia ante los manejos del Departamento. Porque, si bien no encuentran descabellado que la cadena de errores en PISA pudiera producirse —recordando el carácter "chapucero" con el que, en ocasiones, funciona la 'consellería'— relatan las componendas de ésta para maquillar los malos resultados del modelo catalán en otras pruebas, en este caso internas: las de Competencias Básicas. Éstas, a diferencias de las de PISA, que se celebran cada tres años, se llevan a cabo anualmente a final de curso. Y, significativamente, se suele excluir de ellas a los alumnos que forman parte de las Aules d'Acollida.


Filtros cuestionados

Cabe recordar que a dichas aulas se destina a los alumnos que carecen de conocimientos de catalán —incluyendo no solo a los extranjeros, sino también a los que proceden del resto de España—. Una decisión que, según estas fuentes, enmascara el fracaso de la inmersión. Pues, pese a lo que reza el discurso oficial, este sistema menoscaba los resultados de los alumnos hispanohablantes, que no pueden usar su lengua materna. Asimismo, recelan de que, tras los malos resultados del año pasado, el Govern resolviese que no se presenten todos los alumnos, como hasta ahora, sino solo una muestra representativa. Un filtro que, apuntan, "huele a chamusquina".


Por su parte, y tras lo ocurrido en PISA, la Federació de Escoles Cristianes de Catalunya, que agrupa a dos tercios de los centros concertados, insistió en recobrar las pruebas con participación íntegra. Pero el Departamento lo descartó este viernes, alegando que se dispone de "datos suficientes" para analizar el sistema.


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