Recortes de Prensa Lunes 14 Septiembre 2026


War update: 208 combat engagements on frontline over past day

https://www.ukrinform.net. 14 Septiembre 2026


On September 13, 208 combat engagements between the Ukrainian Defense Forces and Russian invaders were recorded on the front.


According to Ukrinform, the General Staff of the Armed Forces of Ukraine stated this on Facebook on the situation as of 08:00 on September 14.


The enemy carried out 90 airstrikes, dropping 286 guided aerial bombs. In addition, Russian forces used 11,727 kamikaze drones and carried out 2,872 shelling attacks, 45 of them using multiple-launch rocket systems.


The following settlements came under Russian fire: Sopych, Korenok, Vilna Sloboda, Tovstodubove, Neskuchne, Yastrubine, Pysarivka, Kindrativka, Mohrytsia, Bachivsk, Ulanove, Peremoha, Hirky, Bezzalivka, Rohizne, Neskuchne, Nova Sich, Mariine, Oleksiivka and Mtolpillya in Sumy region; Kliusy, Mykhalchyna Sloboda, Leonivka and Buchky in Chernihiv region. Tovstodubove, Esman and Stetskivka were hit by airstrikes.


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The aviation, missile forces and artillery of the Defense Forces struck two areas where Russian personnel were concentrated, six command posts and UAV launch sites, five artillery systems and artillery positions, as well as one other important target.


In the Northern Slobozhanshchyna and Kursk directions, no Russian assault operations were recorded. Russian forces carried out 148 shelling attacks, 10 of them using MLRS, and launched four strikes with 10 guided aerial bombs.


In the South-Slobozhanshchyna direction, Ukrainian units repelled six enemy attacks. The invaders attempted to advance toward Kozacha Lopan, Hrafskе, Volokhivka, and near Lyman and Starytsia.


In the Kupiansk direction, the enemy launched three assaults toward Kivsharivka.


In the Lyman direction, Russian forces attacked three times near Novosergiivka and Novoselivka.


In the Sloviansk direction, the enemy launched eight assaults near Yampil, Ozerne, Kryva Luka, Rai-Oleksandrivka and Mykolaivka.


In the Kramatorsk direction, Russian forces carried out one attack toward Yurkivka.


In the Kostiantynivka direction, 20 attacks were recorded. The invaders conducted assault operations near Kostiantynivka, Dolha Balka, Rusynyi Yar, Toretske and Kuchеровyi Yar, as well as toward Mykolaipillia.


The enemy launched 26 attacks on the Pokrovsk direction, attempting to advance toward Dobropillia, Myrne and Serhiivka, as well as near Dorozhnie, Shevchenko, Udachne and Novomykolaivka.


In the Oleksandrivka direction, the enemy launched three assaults toward Ternove.


In the Huliaipole direction, Russian forces attacked eight times, attempting to advance near Hirke and Charivne and toward Rizdvianka.


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In the Orikhiv direction, the enemy attempted to improve its positions toward Chervona Krynytsia.


On the Dnipro River direction, the invaders did not conduct any offensive operations.


No signs of Russian offensive group formations were detected in the Volyn and Polissia directions.


As Ukrinform reported, the total combat losses of Russian troops since the beginning of the full-scale invasion of Ukraine, from February 24, 2022, to September 14, 2026, amount to approximately 1,508,600 personnel.


La Séptica no aséptica

Fran Carrillo. okdiario. 14 Septiembre 2026


En La Séptica ya huelen a bulo. No han empezado aún y ya están buleando. Bulear significa crear mentiras con conocimiento. El bulócrata es ese funcionario de la mentira acostumbrado a trolear verdades con la impunidad que le da ser cargo público o palmero mediático (es decir, carga pública). En La Séptica, la nueva fosa mediática del sanchismo, huelen el engaño como el dinero, por abrasión, y desde que el Gobierno progresista del delito le concedió una licencia para constituir otro canal de medias verdades y todas mentiras (no era suficiente con TVE, al parecer), quieren corresponder al Führer que amamantó su nacimiento como mejor saben hacer desde el socialismo intelectual estos hijos de Goebbels: con propaganda diaria, seguida, sin freno, las veinticuatro horas, cuanta más, mejor. Cuando se trata de activismo, no hay descanso que valga. Todo sea por la progresía liberticida, que es como al zurdo le gusta ganar y sentir su parné.


Para ello, qué mejor responsable editorial, para pergeñar las líneas maestras de la mentira informativa, que el tipo que más bulos y patrañas ha creado en los medios desde que Ferraz vio en él al Negreira de la información. Con su pose de Rodin en baja forma, mano en mentón de interesante discontinuo, se hizo famoso tras la pandemia (antes sólo era conocido por replicar las monsergas de Ferraz) por ser el creador de una frase escondida tras la pantalla analítica de un plató: «En España es imposible que haya un apagón, es un bulo de la ultraderecha». Y tras el titular, la sonrisa impostada y a pontificar más propaganda. Lleva así media vida, dictando en antena lo que el PSOE le ordena por teléfono, de ahí que ahora, a sus años y méritos para imitar a Julio Iglesias, empiece a calentar el aterrizaje con una declaración que supondría su ridículo profesional, si no fuera porque hace tiempo que, paniaguados aparte, ya no representa más que a una piara de sectarios del mismo club. «Si PP y Vox llegan a gobernar, las personas con acento argentino serían deportadas», soltó nuestro Walter Cronkite. Y tan pancho. Sabe que es falso, que sus falacias de falso dilema sólo las compran los de carnet y partido, y que La Séptica la verán los mismos que se han tragado durante todos estos años sus turras morales y pizarras troleras en el NO-DO diario de TVE.


Pero se trata de eso, sembrar el miedo y ejercer de asustaviejos ante el factible escenario de una alternativa política tan higiénica como necesaria. Lo de azuzar el miedo, como el rencor y el prejuicio, lo han hecho siempre. Si no, no serían de izquierdas. Desde su buen rollo prefabricado, donde todo son risas antes de crear odio informativo que acto seguido proyectarán en los fachas —la mayoría de españoles— que no queremos comprar argumentarios fartuscos, los sépticos pretenden arrancar donde el sanchismo lo ha dejado: en la corrupción de la información. Al menos, mientras dure el presupuesto. Son de esa generación que ha renunciado a las ideas para ganar dinero en las trincheras. Que prefieren firmar un manifiesto contra el buen periodismo antes que avergonzarse del activismo sumiso que representan. Son la carnaza de la profesión con máscara de niños buenos y sonrisas progres, de esas que fifty-fifty (la cajera de la televisión) te suelta antes de llamarte facha con el estómago vacío.


Expertos en adiestramiento canino coinciden: "Los perros que tiran de la correa en casa...La Policía alerta sobre la estafa del billete en el limpiaparabrisas: "Se trata de una ...Los fontaneros expertos instan a poner una botella de plástico con agua en el desagüe d...La rutina de Antonio Lobato para estar en forma a los 60: "Desayuno una barrita con agu...Marta Freire, psicóloga, sobre las discusiones: "Interpretamos el comportamiento del ot...


Tras presumir de pluralidad por redes y anunciar objetividad por los festivales de España, reúnen a la quintaesencia del sectarismo periodístico para confirmar que, detrás de todo gran empresario socialista, siempre hay unas siglas que defender y una subvención que justificar. Ya pasó con La Secta y ahora repiten con La Séptica. Al fin y al cabo, se trata del mismo periodismo maloliente que vive de aquello que dice combatir, mientras facturan la trola a precio de bitcoin. Todavía hay algunos que no se enteran, Contreras, de qué va este negocio.


A sus órdenes, Mohamed VI: estado de excepción en Ceuta
Pedro de Tena. libertad digital. 14 Septiembre 2026


Cuando se observa lo que ha ocurrido en Ceuta comprende uno la desesperación de unos caballas que han perdido su vida civil, sus libertades, derechos y convivencia.


"¿Por qué no se deporta a los inmigrantes irregulares, a pesar de que el Gobierno marroquí se ha comprometido oficialmente a readmitirlos? ¿Por qué se mantiene a los menores no acompañados alejados de sus familias, cuando Marruecos ha solicitado urgentemente su retorno? Eso expresa el comunicado emitido por el Gobierno de Marruecos hace unos días.


Si esto es lo que ha dicho oficialmente el Majzén alauita, ¿por qué no se satisface tan humanitario deseo y se pone en la frontera a todos los inmigrantes ilegales, menas o no, y se reclama al país vecino que, conforme a sus deseos, abra sus puertas para dar acogida a quienes irregular e invasivamente penetraron en Ceuta, esto es, España, el pasado día 30 de julio, con luz, taquígrafos y prensa internacional? ¿Qué lo impide?


Es evidente que cuando se observa lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en Ceuta, ciudad española y europea desde hace siglos, comprende uno muy bien la desesperación de unos caballas que han perdido su vida civil, sus libertades, sus derechos, su convivencia, su poder municipal, ahora incapaz de hacer cumplir sus ordenanzas, y su calidad de españoles y europeos por la impotencia, o algo peor, de sus instituciones de hacer cumplir la Ley y defenderlos.


Sólo hay dos opciones realistas. O se aceptan los hechos consumados y se obliga a sus habitantes a asumir un ceuticidio rápido o lento según los planes de Rabat; o Ceuta aguanta, España se levanta, y se adoptan las decisiones imprescindibles y contundentes para que la vieja y convivencial Septa vuelva a ser dueña del destino que eligió libremente en 1640, en que escogió ser española antes que portuguesa. ¿Marroquí? Nunca. Es que ni siquiera existía algo así, que Marruecos procede del Marrakech almohade.


Aunque el mensaje del Gobierno marroquí sea una maldita mentira, una más, y la propaganda del Gobierno español sea más que una mentira, una inmundicia, una vergüenza, haciendo creer que Marruecos no ha tenido nada que ver con la invasión de julio, hay dos preguntas que nadie responde. A ver, ¿cómo y por qué entraron los miles de magrebíes en Ceuta el pasado 30 de julio? Y la segunda, ¿cómo y por qué no han sido expulsados de España todos los que entraron de forma ilegal e invasora?


El caso es que Ceuta ya no puede más. Los ceutíes están al borde de la defensa propia y de tomarse la justicia por su mano, algo que el Gobierno español y la Uniión Europea pueden impedir de manera fulminante, pero no quieren. ¿Hay instrumentos legales y constitucionales para devolverle a Ceuta su seguridad, su convivencia, sus costumbres, sus derechos, sus libertades y su autonomía? Claro que los hay.


Leí hace poco la propuesta de mi admirada Guadalupe Sánchez Baena. En su artículo del pasado 2 de septiembre en The Objective, desvelaba por qué Pedro Sánchez ha preferido declarar la invasión de Ceuta como situación de interés para la Seguridad Nacional, no sólo más cómoda para seguir disfrutando de sus vacaciones, sino blandida como una medida que no suspendía derechos ni libertades a los ceutíes como si tales bienes cívicos no hubieran sido destrozados por los invasores desde el 30 de julio.


¿Por qué no se ha declarado el estado de excepción en Ceuta? Porque, dice Guadalupe Sánchez, declarar el estado de excepción supondría confesar que Ceuta sufre "una gravísima alteración del orden público y la seguridad" y además, una emergencia asistencial.


Dice el artículo 13 de la Ley Orgánica 4/1981, que regula los estados de alarma, de excepción y de sitio, que "cuando el libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, el normal funcionamiento de las instituciones democráticas, el de los servicios públicos esenciales para la comunidad, o cualquier otro aspecto del orden público, resulten tan gravemente alterados que el ejercicio de las potestades ordinarias fuera insuficiente para restablecerlo y mantenerlo, el Gobierno, de acuerdo con el apartado tres del artículo ciento dieciséis de la Constitución, podrá solicitar del Congreso de los Diputados autorización para declarar el estado de excepción". ¿Acaso no es exactamente eso lo que pasa en Ceuta?


¿Por qué no se ha declarado ninguno de los tres estados contemplados? Porque da el control de la situación al Parlamento y porque se respondería con seriedad nacional la intromisión marroquí, algo de lo que se ha huido desde el primer momento negando la responsabilidad de Mohamed VI y su gobierno en la invasión de España, a pesar de las evidencias, pruebas e informes en contra.


Pero ahora es el Gobierno marroquí el que exige la devolución de todos los invasores, menas o no, del pasado día 30 de julio. ¿Cómo va a conseguirse tal cosa si no es declarando un estado de excepción que permita a las autoridades y Fuerzas de Seguridad buscar, reunir y llevar escoltados a la frontera a todos los asaltantes de la ciudad hasta su entrada en Marruecos?


¿O es que, por las razones que sea, el Gobierno español prefiere que los agresores de Ceuta, menas o no, se queden en la ciudad o en la península a pesar del grave daño a la población ceutí y a la Seguridad Nacional? Si Marruecos lo pide, ¿por qué Pedro Sánchez no quiere hacerlo? Estado de excepción en Ceuta, ya, para satisfacer a Rabat, claro.


La amenaza yihadista sigue viva

Santiago Carranza-Vélez. gaceta. 14 Septiembre 2026

Al Qaeda, 25 años después del 11-S: menos visible, más extendida y con África como nuevo epicentro del yihadismo


Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Al Qaeda ya no presenta la misma estructura que convirtió a la organización terrorista de Usama bin Laden en el rostro del yihadismo global. Pero eso no significa que haya desaparecido.


Al contrario: la red ha sobrevivido a la muerte de sus principales dirigentes, se ha descentralizado, ha multiplicado sus filiales y ha desplazado buena parte de su centro de gravedad hacia África, donde algunos de sus grupos asociados controlan territorios, financian redes insurgentes y mantienen una capacidad operativa considerable.


El 11-S sigue siendo el mayor atentado terrorista de la historia. Aquella ofensiva desencadenó la denominada «guerra contra el terror», modificó para siempre las estrategias de inteligencia y seguridad occidentales y convirtió a Al Qaeda en el principal objetivo de Estados Unidos durante más de una década.


Sin embargo, los expertos advierten ahora de un peligro distinto: que Occidente interprete la menor visibilidad de Al Qaeda como una derrota definitiva y reduzca los recursos destinados a combatir el yihadismo.


De 400 combatientes a decenas de miles

La transformación del grupo resulta evidente en sus cifras. Cuando se produjeron los atentados del 11-S, Al Qaeda contaba con alrededor de 400 combatientes, tres cuartas partes de ellos concentrados en Afganistán. Hoy, según estimaciones citadas por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional estadounidense, la red puede agrupar entre 15.000 y 28.000 milicianos en todo el mundo.


A esa cifra se suman entre 12.000 y 18.000 combatientes vinculados a Estado Islámico y sus distintas ramas, lo que refleja hasta qué punto la derrota territorial de los grandes califatos yihadistas no ha supuesto la desaparición de la amenaza.


Colin P. Clarke y Clara Broekaert, del Soufan Center, sostienen que Al Qaeda continúa siendo una organización resiliente si se mide por número de combatientes, territorio, ingresos, operaciones y alcance geográfico, aunque haya perdido centralidad en las prioridades estratégicas de Estados Unidos y sus aliados.


África se convierte en el gran campo de expansión

El principal cambio geográfico se ha producido en el África Subsahariana. La región se ha convertido en el nuevo epicentro de la violencia terrorista yihadista, con dos organizaciones especialmente relevantes vinculadas a Al Qaeda.


Por un lado, Al Shabaab, activa principalmente en Somalia, continúa siendo considerada una de las ramas más fuertes y organizadas. Por otro, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) se ha convertido en una de las organizaciones más letales del Sahel.


La expansión hacia África responde a un patrón claro: Estados débiles, fronteras porosas, zonas rurales sin control efectivo y estructuras gubernamentales incapaces de garantizar seguridad ofrecen a los grupos yihadistas un espacio idóneo para crecer.


El riesgo es que organizaciones inicialmente centradas en conflictos locales terminen adquiriendo una dimensión internacional. Los expertos recuerdan que una filial que hoy actúa regionalmente puede convertirse mañana en una amenaza transnacional.


Las filiales cooperan entre ellas

La estructura actual de Al Qaeda no funciona únicamente como una suma de grupos aislados. Colin Smith, coordinador del equipo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas encargado del seguimiento de las sanciones contra Al Qaeda y Estado Islámico, advierte de que las distintas ramas comparten financiación, experiencia y planificación. «Están trabajando juntos, están pensando juntos y están planificando juntos», señala.


Un ejemplo de esa cooperación se produjo después de que JNIM cobrara un rescate de aproximadamente 15 millones de dólares. El dinero no se destinó exclusivamente a sus actividades en Malí, sino que también terminó financiando a otras ramas yihadistas. El dato confirma que, pese a la descentralización, el entramado conserva mecanismos de coordinación financiera y operativa.


Un líder en la sombra

Al Qaeda lleva más de cuatro años sin anunciar oficialmente un nuevo dirigente después de la muerte de Ayman al Zawahiri, abatido por Estados Unidos en Afganistán en julio de 2022. Sin embargo, tanto los expertos como Naciones Unidas consideran que el mando real ha recaído en Saif al Adel, antiguo miembro de la guardia personal de Bin Laden y uno de los históricos cuadros de la organización.


El egipcio habría permanecido durante años en Irán, una circunstancia especialmente incómoda para una organización yihadista suní asentada en un país de mayoría chií. Esta situación podría explicar la ausencia de una proclamación formal.


Los expertos creen además que Al Adel ha impulsado una estrategia basada en una «descentralización estructurada», con pequeñas células y filiales capaces de actuar con mayor autonomía y menor exposición. El resultado sería una organización menos visible, más difícil de desmantelar y mejor preparada para sobrevivir a la eliminación de líderes concretos.


Occidente corre el riesgo de volver a mirar hacia otro lado

La principal preocupación de numerosos especialistas es que Al Qaeda vuelva a beneficiarse de la misma debilidad que precedió al 11-S: la dispersión de la atención estratégica occidental. Estados Unidos ha reorientado buena parte de sus prioridades hacia la competencia con China, el narcotráfico, otras formas de terrorismo y conflictos geopolíticos de mayor visibilidad.


La reducción de recursos para programas antiterroristas y centros de investigación preocupa a expertos que advierten de que la memoria institucional construida después del 11-S podría estar deteriorándose.


Aaron Y. Zelin, investigador del Washington Institute for Near East Policy, alerta de que Estados Unidos está «desmantelando su memoria antiterrorista en un momento en que su adversario cuenta con ser olvidado». La advertencia recuerda uno de los principales errores previos a los ataques de 2001: las señales existían, pero varias piezas esenciales de inteligencia no fueron conectadas a tiempo.


El yihadismo no necesita otro 11-S para seguir siendo una amenaza

El principal error sería medir la peligrosidad de Al Qaeda únicamente por su capacidad de repetir un atentado equivalente al 11-S. Bruce Hoffman, uno de los principales especialistas internacionales en terrorismo, sostiene que la organización actual es muy diferente a la de 2001, pero insiste en que su transformación no equivale a su desaparición.


La red conserva decenas de miles de combatientes, múltiples filiales, fuentes de financiación y presencia en regiones donde la debilidad estatal facilita su expansión.


Veinticinco años después del mayor atentado terrorista de la historia, el yihadismo sigue buscando exactamente lo mismo: aprovechar vacíos de poder, sociedades fracturadas y errores de cálculo occidentales para reconstruir su capacidad de golpear.


La lección del 11-S sigue, por tanto, plenamente vigente: la amenaza terrorista no deja de existir porque deje de ocupar titulares.


Una situación inaceptable

Asombra que PP y Vox no estén trabajando ya en un programa de Gobierno capaz de barrer en los primeros cien días toda huella del infame social comunismo que padecemos.

Jesús Cacho. Vozpópuli. 14 Septiembre 2026


Es el caso de una mujer marroquí de 46 años que se ha hecho cargo de dos sobrinos, de 6 y 9 años. Vive en un municipio cercano a Pamplona que la noticia no especifica, porque la señora ha exigido proteger su identidad. Tampoco el motivo por el que los padres no están al cuidado de los niños, que dependen en exclusiva de su tía bajo la fórmula del acogimiento, lo que ha evitado su traslado a un centro tutelado. La web Navarra.com ha podido cotejar los ingresos de este peculiar hogar donde nadie trabaja. Por el primer menor la señora percibe 850 euros mensuales y otros 635 por el segundo. En total, casi 1.500 euros, suma a la que hay que añadir 1.120 euros al mes de "acogimiento especializado", una cantidad vinculada a las circunstancias y necesidades específicas de los niños. "El sistema de protección infantil aporta así a este hogar un total de 2.607 euros al mes", señala la web. No acaban aquí las ayudas, porque tía y sobrinos reciben 1.321 euros mensuales gracias a la prestación del Ingreso Mínimo Vital (IMV), más otros 132 euros del Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI). Sumadas todas las cantidades, los ingresos públicos de la "unidad de convivencia" que forman esta mujer marroquí y sus sobrinos superan los 4.000 euros/mes, sin nómina de ninguna clase. Ni un solo euro procede de la actividad laboral. La señora cuenta sin remordimiento de ninguna clase que no piensa buscar trabajo porque bastante tiene con cuidar de los pequeños, lo cual es del todo cierto. Eso sí, reconoce que Navarra "la trata muy bien". Son las políticas del Gobierno de María Chivite.


"Estas cantidades no soportan retenciones asociadas a un salario, ni generan cotizaciones a la Seguridad Social como lo haría una nómina. Es dinero neto que va directo a la cuenta bancaria", señala la web. Pero la protección pública no termina ahí. La marroquí y sus dos sobrinos ocupan una vivienda pública por la que pagan un alquiler de 500 euros mensuales, aunque el piso goza de una subvención del 75% de esa suma, a lo que hay que añadir descuentos en consumo de electricidad (de hasta el 80% en el recibo de la luz), calefacción (el Bono Social Térmico supone una ayuda extra de cerca de 300 euros anuales), comedor escolar, libros de texto y material del colegio. A través de su trabajadora social, la mujer recibe también ayuda del Banco de Alimentos, Cruz Roja y otras entidades, e igualmente dispone de tarifas sociales en el Transporte Urbano Comarcal. El contraste con cualquier pareja española, un matrimonio con dos niños que resida en Fuenlabrada, por ejemplo, que sale de su casa a las 7 de la mañana para perder hora y pico en un atasco antes de llegar a su trabajo en la otra punta de Madrid, que entre ambos cónyuges consiguen ingresar una suma que difícilmente llegará a los 4.000 euros netos después de abonar todo tipo de impuestos y con los que hay que pagar hipoteca, hay que comer, atender colegios, ropa, medicinas, llenar el depósito del coche a casi 2 euros litro… es sencillamente estremecedor.


Lo que ocurre en un pueblo de Navarra ocurre todos los días en pueblos de Francia, de Alemania y de Gran Bretaña, entre otros países europeos, y es lo que explica lo ocurrido el domingo pasado en las elecciones del estado alemán de Sajonia-Anhalt, donde el partido de la derecha dura, la AfD, ganó con casi el 44% de los votos, mientras la CDU del canciller Merz se desplomaba al 17% (20 puntos menos que en 2021) con una participación récord del 78%. Ninguna sorpresa, por otro lado. Como aquí escribía este miércoles Lorenzo Bernaldo de Quirós, "La derecha tradicional europea se ha limitado a gestionar con mayor o menor rigor fiscal y eficiencia administrativa los pilares del estatismo imperante desde hace décadas, en una sumisión conceptual que la convierte en heredera y continuadora de un edificio en ruinas. La pérdida de hegemonía histórica de la CDU/CSU en Alemania o la implosión del espacio de centro-derecha en Francia ilustran con claridad las consecuencias que para la derecha tiene carecer de proyecto político propio, lo que le expone a una vulnerabilidad estructural permanente". Un río de decisiones políticas erróneas con muchos culpables y una protagonista, Angela Merkel, la mujer que entregó Alemania a las políticas de izquierda durante 16 años, que abrió las fronteras del país de par en par a una inmigración descontrolada poniendo en peligro la cohesión social, que cerró plantas nucleares seguras para encomendarse al gas ruso, y vio caer las cuatro torres que defendían la fortaleza del bienestar germano: energía rusa a precio de ganga, demanda china de bienes industriales alemanes, paraguas nuclear de EE.UU. y euro barato. La elección de Friedrich Merz como nuevo canciller en mayo de 2025 significó la última esperanza para los conservadores tras Merkel y el fracaso de la "coalición semáforo" del socialdemócrata Olaf Scholz. Pero Merz, que hizo campaña como conservador, traicionó de inmediato a sus votantes obsequiándolos con más salsa política de izquierda. El resultado ha sido el triunfo apoteósico de la AfD en Sajonia-Anhalt.


La AfD, que goza de especial popularidad en el territorio de la antigua RDA, es ya y a tenor de las encuestas el partido político más grande a nivel nacional, como la Agrupación Nacional (Rassemblement National) de Marine Le Pen es de lejos el mayor partido político de Francia. Todo un trauma para quienes han tratado de encerrar a los partidos de "extrema derecha" (según la denominación impuesta por la extrema izquierda y seguida borreguilmente por la mayoría de los medios europeos) tras los muros de las alertas antifascistas y los cordones sanitarios. Todo ha fracasado. Y cuando fracasa, al establishment político germano no le queda más argumento que tachar a AfD de neonazi, una analogía intelectualmente infame y políticamente contraproducente tratándose de un partido que respeta la Constitución, que no es en absoluto antisemita, que no alberga ambiciones imperialistas y cuya líder, Alice Weidel, ex banquera de Goldman Sachs, es una lesbiana que vive con una mujer de origen ceilandés. Como días atrás escribía Alexandre Devecchio en Le Figaro, la AfD "es el síntoma alemán de una crisis global que afecta a todo Occidente. Su ascenso en las urnas se origina en los mismos males que alimentan el populismo en otros lugares: la tríada de inseguridad cultural, declive económico y despojo democrático, producto de una globalización defectuosa". Los intentos por excluir a la derecha dura del sistema tanto en Francia como en Alemania han forzado coaliciones de Gobierno contra natura que, tras fracasar, han eliminado cualquier posibilidad de alternancia real en el poder. Para millones de votantes, votar RN o votar AfD se ha convertido en una forma de romper el cómodo statu quo en el que la socialdemocracia imperante en toda Europa desde 1945, unas veces gestionada por la izquierda y otras por la derecha, ha vivido, ajena a las aspiraciones populares. Si RN y la AfD ganan terreno no es porque millones de franceses o alemanes se hayan convertido de repente en fascistas o en neonazis, sino porque los partidos tradicionales no han logrado abordar los problemas que la población considera prioritarios. Lo ha dicho Éric Zemmour, presidente de Reconquête, para quien los culpables de este auge son "aquellos que, durante medio siglo, trataron como un crimen lo que la gente consideraba obvio: el deseo de seguir siendo ellos mismos".


Esa es la clave: la traición de la derecha política francesa y alemana a sus votantes. Y la desafección de millones de trabajadores con una izquierda política que hace tiempo dejó de representar los intereses de la "clase obrera" para encamarse obscenamente con el mundo woke, el cambio climático, las minorías étnicas y ese islamismo radical enemigo de los valores humanistas que han conformado Occidente. Ahí está el caso de Jean-Luc Mélenchon (LFI), líder de la extrema izquierda gala, convertido en un "subcontratista de la ideología islamista" según Le Pen. Las clases medias no compiten hoy con un trabajador manual o un simple oficinista por una vivienda pública, una ayuda, una plaza de colegio o una cita en la sanidad pública. Quien sí compite es el inmigrante ilegal al que la izquierda y los Gobiernos de Alemania, de Francia o de España, como el Gobierno socialista de Chivite en Navarra, agasajan con ayudas, alojamiento, manutención y atenciones varias, dinero que sale de los impuestos que gravan el día a día del trabajador europeo medio. Es el caso escandaloso de Ceuta, una ciudad convertida en una olla a presión, donde el Gobierno ha puesto wifi gratis a los miles de invasores que siguen colapsando la ciudad (se supone para que esos "niños" y "niñas" a los que Sánchez se niega a expulsar puedan hablar tranquilamente con sus padres en Marruecos), y les ha puesto además colchones nuevos, como ayer contaba aquí Laura García, portavoz de Jupol. Es el drama de esa pareja de Fuenlabrada que se ve obligada a madrugar para ir a trabajar, pagar impuestos y estirar desesperadamente unos sueldos que no llegan a fin de mes, frente a esa mujer marroquí que en un pueblo cercano a Pamplona ingresa 4.000 euros limpios todos los meses en forma de ayudas públicas sin haber dado nunca palo al agua en España. Y cuando el currante protesta ante esta situación escandalosa, la izquierda lo llama racista.


Fue la traición de la derecha política española a sus votantes la que dio lugar al nacimiento de Vox. Fue la mayoría absoluta lograda por el PP de Mariano Rajoy en noviembre de 2011 y luego lastimosamente desaprovechada por la incompetencia del gallego. A aquella cita llegó España en estado de coma tras la experiencia Zapatero, en la situación terminal del enfermo que pide a gritos el bisturí capaz de insuflarle nueva vida. Los españoles así lo entendieron y por eso le otorgaron aquella mayoría. Pero el cirujano se abstuvo de abrir al paciente en canal por negligencia y desidia. Por incapacidad. El personaje ya había hecho algo altamente irresponsable. Había invitado a dejar el partido a los críticos del modelo "moderado, abierto e integrador, no doctrinario" que él perseguía, al afirmar en abril de 2008 que "Si alguien quiere irse al partido liberal o al conservador, que se vaya". Se fueron, claro: unos a Ciudadanos y otros a Vox. Pero la formación de Santiago Abascal nació con un único objetivo: obligar al partido mayoritario de la derecha a acometer las reformas de fondo, tanto políticas como económicas, que el país estaba reclamando desde antes incluso de la llegada de Aznar a Moncloa, hasta el punto de que, en el hipotético caso de que dichas reformas hubieran llegado alguna vez a concretarse, Vox tendría que haberse disuelto dando su misión por cumplida. La expulsión de los liberales truncó ese axioma. Vox es ahora otra cosa bastante distinta de aquella asociación de románticos dispuestos a arriesgar tiempo y dinero por el bien de España. Se ha convertido en un partido más dispuesto a participar en el reparto de la tarta partitocrática. Otra estructura más, férreamente jerarquizada, que aspira, ni más ni menos, a desalojar al PP del liderazgo de las derechas españolas. Eso sí, un partido que no supone ninguna amenaza para la libertad y/o el bolsillo de ningún demócrata, lo que no se puede decir en absoluto de la banda de salteadores de caminos de extrema izquierda que nos gobierna y de sus socios.


Pero España no está para aventuras personales. El enfermo se encuentra en una situación mucho peor que la que mostraba a finales de 2011. Coma profundo. En junio de 2018, el Estado sufrió el asalto victorioso de una organización criminal y desde entonces ni hay Gobierno ni hay Estado. La situación que vive Ceuta pasará a los libros de Historia como una de las páginas más negras de nuestra historia, una afrenta humillante para cualquier español comparable en infamia a las capitulaciones de Bayona con Carlos IV o a la pérdida de las últimas joyas del imperio colonial en 1898 en lo que a incuria e impotencia se refiere. El sedicente Gobierno que padecemos sabe lo que tendría que hacer para limpiar Ceuta en 24 horas, pero no lo hace porque no se lo permite el Napoleón cetrino que manda en Rabat. De modo que solo hay una oportunidad, si el sátrapa tiene a bien convocar generales y no manipular los resultados, de sacar al enfermo de la situación en que se encuentra, en el bien entendido de que si esa oportunamente falla, seguramente no habrá otra. Y esa oportunidad se llama Gobierno de concentración PP-Vox. Lo que presupone la necesidad de que el partido de Núñez Feijóo se olvide de eso que tanto le ha gustado siempre al PP: "la gestión", porque aquí ya no hay nada que gestionar. Todo está podrido. Aquí hay que desmantelar, primero, la gran playa del Trampolín en que Sánchez y su banda han convertido a este país, y reconstruir, después, casi desde cero, el edificio de una España capaz de dar cobijo a izquierda y derecha bajo el imperio de una ley igual para todos. Hay que fajarse, Alberto, y hay que olvidarse, Santiago, de estériles guerras por la primogenitura porque lo único que importa es España. Asombra, por eso, que a estas alturas no estéis trabajando, con la discreción que hace al caso, en la elaboración de un programa de Gobierno capaz de barrer en los primeros cien días toda huella del infame social comunismo que padecemos. Ello cuando posiblemente estemos a seis meses de unas generales.


Es la inseguridad, es el Estado fallido

El Estado de Bienestar ha terminado en un Estado del Malestar por sus deméritos propios

Carlos Martínez Gorriarán. Vozpópuli. 14 Septiembre 2026


Lo que la gente espera del Estado es, en el fondo, muy sencillo: seguridad. Todo lo demás que puede enumerarse, como una patria, calidad de vida, desarrollo económico, igualdad y libertad, solidaridad o lo que se prefiera, obedece esta regla: sin seguridad todo lo demás es imaginario, hipotético, tentativo. Hoy es humo de discursos políticos gastados.


Atravesamos una crisis de inseguridad donde un número creciente de personas perciben que el Estado no es capaz de cumplir sus promesas de seguridad, si no las ha traicionado. La crisis es mucho más profunda en las democracias que en las dictaduras, donde es difícil expresar algo que moleste al poder. Por eso hay más miedo al futuro en Berlín, París o Nueva York que en Moscú o Pekín. La inseguridad, de la que ya habla obsesivamente todo el mundo con historias de delincuencia creciente y crímenes impunes, ha devenido eje principal de la política, aunque aún no se quiera ver.


El abandono de los partidos tradicionales

En la política, la crisis de inseguridad se traduce en el abandono de los partidos tradicionales en beneficio de otros nuevos, a veces extremistas (como, por ejemplo, Podemos tras el 15M), pero en principio comprometidos con recuperar la seguridad y que, sobre todo, no forman parte del establishment.


El último episodio de esta migración es el triunfo de AfD en un pequeño, envejecido y relativamente pobre Land alemán oriental, Sajonia Anhalt. Como no se molesta en poner distancia con el fantasma del nazismo, es eurofóbico y prorruso, la opinión liberal ha saltado alarmada con esta victoria, quizás neonazi. Tampoco sería descabellado detectar un poco de neocomunismo, pues Sajonia Anhalt se ubica en la antigua RDA, la colonia soviética prusiana. Pero creo que tiene más que ver con el deseo de un Estado cerrado y protector, por tanto autoritario y eurofóbico, que en la nostalgia del pasado.


Verdades políticas universales

Hay dos verdades políticas esenciales que la gran filosofía política moderna despejó más allá de toda duda: una es que el Estado intercambia seguridad por libertad personal, o monopolio de la violencia por violencia privada, y la otra que el principal móvil de la acción humana es la autopreservación o continuidad de la vida. Son verdades políticas universales e intemporales definidas por el inglés Thomas Hobbes y el holandés Baruch Spinoza.


Hobbes era partidario del Estado autoritario, pero su tesis esencial sirve para todos: lo que justifica la existencia del Estado y la obediencia a sus leyes es que nos garantice la seguridad indispensable para vivir; la alternativa, como es sabido, es la guerra de todos contra todos y la dictadura del más brutal, no del más justo ni mejor. Así que perder libertad para vengarse a cambio de la seguridad que ofrece el soberano es el principal bien político.


Spinoza puso los fundamentos de la democracia moderna, y no por optimismo antropológico, sino porque consideró evidente que el móvil universal de la acción humana es la conservación de la propia vida. Buscando seguridad los humanos se reúnen y aceptan un poder superior sobre ellos, el Estado, en una especie de pacto social. Y el Estado democrático es el mejor sistema político porque es racional y ofrece la seguridad y paz imprescindibles para el desarrollo de la libertad personal. Dicho de otra manera, si el Estado fracasa en dar la seguridad que lo justifica es un Estado fallido. Quizás ni merezca sobrevivir, como les ha pasado a tantos Estados a lo largo de la historia.


El Estado degenerado de Sánchez

Si examinamos a la luz de este principio lo que está pasando en Ceuta, el Estado español, el nuestro, ha hecho dejación de su responsabilidad de dar seguridad, que es la forma hobbesiana de entender la soberanía. Está abandonando a los ciudadanos a los que prometió paz y seguridad a cambio de pagar impuestos, obedecer a las autoridades y cumplir sus leyes. En Ceuta no mandan el Estado de Hobbes ni el de Spinoza, sino el degenerado y corrupto de Sánchez, el anti-Leviatán. Es un fracaso histórico de la izquierda que fuera democrática.


Tras 1945 fue la izquierda socialdemócrata la que se esmeró en prometer seguridad, tan universal e igualitaria que la llamó Seguridad Social. El laborismo británico que derrotó en las urnas al mismísimo Churchill prometió un Estado paternal y benefactor que cuidara a la gente por igual, desde la cuna a la tumba, a cambio de ceder más control al Gobierno y de pagar más impuestos.


Este programa repugna a las pocas almas liberales, pero es lo que desea la gran mayoría. Paradójicamente, fue esa izquierda la que olvidó el sensato objetivo de la seguridad cuando el crecimiento del bienestar generalizado extendió la falsa impresión de que seguridad y prosperidad estaban garantizadas por la propia inercia del sistema. No había que hacer nada para asegurarlas, sólo aumentar el tamaño del Estado y cobrar más impuestos.


La derecha liberal y conservadora se unió a la gozosa procesión. Nada más engañoso. La sucesión de crisis, agravadas por la adopción de políticas de Estado que ignoraban la seguridad, extendieron la impresión de que peligran la preservación de la propia existencia y el control de la vida social de la gente corriente. Es el caso de la política energética e industrial europea que han arruinado la industria y dejado la energía a merced del enemigo, el pacifismo tecnocrático o buenista que ha dejado a Europa en potencia militar dependiente, o la insensata idea de que cualquier inmigración, y en cualquier cantidad y plazo de tiempo, podía ser absorbida sin problemas por el Estado de Bienestar, disolvente universal.


Inmigración masiva y fulminante

Así que el Estado de Bienestar ha terminado en un Estado del Malestar por sus deméritos propios y amenazas externas mal atendidas, como la inmigración masiva y fulminante, legal e ilegal, de millones de extraños en busca del Edén del Bienestar. Y los responsables no pueden esperar que se les encomiende la solución de la avería que han ignorado hasta ayer: véase a Merz clamando contra la regularización disparatada que Alemania lideró con Francia.


En España, la gran migración al Malestar no está tan avanzada: Vox es moderado comparado con AfD, y el PP aguanta bien. Pero la aberración de Sánchez con Ceuta, aún tan lejos de ser comprendida y bien contestada, puede precipitar una alemanización de la política cuando lo único que importe a la gran mayoría sea recuperar la sensación de seguridad y control de sus vidas. O sea, del Estado.


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¿La derecha va a ser capaz de revertir el sanchismo?

Manuel Marín. Vozpópuli. 14 Septiembre 2026


En España se ha instalado una percepción generalizada de que Pedro Sánchez perderá las próximas elecciones generales y que, de un modo u otro, pasará a la historia política en España. Con seguridad pasará, y de un modo muy distinto al que le planteó al ministro Màxim Huerta cuando le destituyó. “¿Cómo crees que pasaré a la historia?”, le dijo al tiempo que le comunicaba que no debía seguir en el Gobierno “bonito”, lo cual dice mucho de la mentalidad megalómana de Sánchez. Incluso -el PSOE es el PSOE- se ha desencadenado una batalla encubierta por la sucesión. Y ahí está el tipo vacío que es Óscar Puente haciendo méritos en el abismo que hoy es el PSOE, sin poder aguantar una entrevista seria desde la izquierda porque la evidencia es la evidencia. El PSOE se ha convertido en un partido mentiroso y sin credibilidad al que solo le queda poner cara de circunstancias cuando hasta su propia esfera mediática le desnuda. Supongamos que esa teoría es cierta y que Sánchez no puede gobernar a partir de 2027. Supongamos que el sanchismo está moribundo. Corrupción por arrobas, caos en Ceuta, traiciones internas, ministros mutilados, descomposición del régimen y pucherazos fallidos con los nietos. Supongamos el oasis y que, en efecto, PP y Vox obtienen más de 200 escaños. En realidad, 212 como ayer publicamos en Vozpópuli.


La pregunta es sencilla. ¿Cómo revertir nueve años de cacicadas, degradación institucional, perforación del sistema, anulación de la Corona, desprecio al Parlamento, decretazos y dedazos, corrupción sistémica, una legión de mercenarios cortesanos en la Administración en busca de ascensos, asaltos a multinacionales, caciquismo clientelar, feminismo de mentira y lenocinios varios? Si gobernase la derecha nada iba a ser un remanso de paz, ni las verdes praderas que según los Salmos del Antiguo Testamento, te hacen recostar. Supongamos algo en mente de todos. Un Gobierno presidido por Alberto Núñez Feijóo con Santiago Abascal como vicepresidente. Primer Consejo de Ministros. Buenas corbatas, gestos circunspectos y de responsabilidad… y ¡acción! En la calle, lo poco que queda de los sindicatos calentando las meninges sociales. Jóvenes sin vivienda ni demasiada esperanza, sueldos miserables, impuestos sobredimensionados, hartazgo de mentiras y el etarra Henry Parot en su puta casa. ¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar? ¿Va un solo etarra excarcelado a volver a prisión? Ya no es posible. El sanchismo es reversible a medias y lentamente.


La reversión del sanchismo, como antes del zapaterismo con Mariano Rajoy, no puede estar repleta de complejos. Con el zapaterismo la derecha falló con su mayoría absoluta de 2011. Así de sencillo. Y de aquel polvo, este lodo. La Abogacía del Estado está infiltrada de sanchismo con hambruna de ego y privilegios. La Fiscalía está desfondada de mentiras; los cuerpos de letrados del Estado, acobardados; las Fuerzas de Seguridad, repletas de patrioteros sumisos… ¿Cómo devuelves la democracia a la democracia? El panorama hoy es desolador. El sanchismo lo ha prostituido todo. Ha emputecido España. Esto no va a ir solo de un viraje ideológico, sino de desmontar ladrillo a ladrillo cada uno de los destrozos con los que Sánchez ha sacudido cada milímetro de nuestro sistema.


Núñez Feijóo y Abascal tendrán que encerrarse en la penumbra de un despacho cuantas horas hagan falta. A solas y sin intermediarios, analistas, calculadores y recontadores de riesgos. Tendrán que entender las urgencias de España. ¿Un plan de desgaste absoluto a dos años vista con sacrificio de ambiciones personales? Lo que sea. Sin fisuras, contemplaciones ni recálculos de la ruta. Porque de lo contrario, todo se irá al carajo. La izquierda sabe de sobra lo que tiene que hacer y una cosa es alentar el miedo social con la derecha, y otra será hacerlo con la derecha en el poder. ¿Y qué? El votante está exigiendo medidas drásticas. La democracia de los moderados podrá ser, pero no en los próximos cuatro años porque la famosa reversión no va a ser fácil. Tendrán que desmontar el andamiaje de una ingeniería social progre que ha resultado una falsedad. Porque solo les han importado los billetes de colores mientras inoculaban una doctrina engañosa. Sobre la mujer, sobre el desempleo, sobre la inversión pública, sobre la vivienda, sobre la convivencia, sobre el bienestar. Todo era un farsa. Han cubierto la atmósfera con una semántica falaz, convirtiendo a semiparados a tiempo parcial en empleados de todas todas y al ecofeminismo en una religión.


Tendrán que recomponer la pluralidad en las instituciones, alejadas de comisarios políticos con carné de gestapillos. Tendrán que poner fin al intervencionismo sin escrúpulos en las empresas privadas. Tendrán que fumigar el amiguismo. Tendrán que dejar de señalar a los jueces, tendrán que recuperar el vínculo atlántico y dejar de ser una sucursal de negocios sucios y opacos con China o Marruecos. Tendrán que idear normas drásticas contra la degradación educativa, derivada de muchos factores complejos, de una sociedad enfocada al ocio y subvencionada, y olvidar esa incapacidad que inculcamos a nuestros jóvenes para asumir que sí, que el ser humano debe frustrarse y decepcionarse para luego remontar. Y dejar de sucumbir a tanto profesorado escudado en los fracasos de las familias, las pantallas y las redes sociales para justificarse y seguir haciéndonos creer que es el colectivo de España más fatigado y que más trabaja. Siempre amenazando con huelgas y con sus dramas.


Hará falta un plan de emergencia legislativa… y asumir que muchas de las medidas de este sanchismo no van a ser reversibles. Supongamos que, en efecto, en 2027 gobierna la derecha en la España del muro, y que el separatismo es innecesario para cualquier tipo de gobernabilidad. ¿Alguien pensó que será fácil en esta dialéctica de España contra España? La mitad contra su otra mitad. Pensamos demasiado en el durante, pero no en el después. No es creíble sostener que la izquierda esté calculando cómo gobernar porque parte del Estado, la que sigue pensando en la legalidad y el imperio de la ley, ha puesto pie en pared con lo poco de dignidad que le ve quedando. Por ejemplo, el Poder Judicial. La izquierda está en la siguiente pantalla, que es conseguir que la derecha no tenga tiempo, no revierta, no rectifique. Que dure poco, y son especialistas en ello. Por eso, lo de Feijóo y Abascal no debería ser una negociación política al uso. Sino un plan de verdad para España.


Razones de la debacle escolar vasca

Jesús Cuadrado. Vozpópuli. 14 Septiembre 2026


La caída general en los rendimientos según el último estudio PISA de la OCDE disimula el desplome de los del sistema educativo vasco. Si comparas resultados entre las dos comunidades autónomas que lideran el PIB per cápita en España, comprobarás que Madrid figura en cabeza y el País Vasco se sitúa el penúltimo en comprensión lectora. El contraste resulta aún más escandaloso, si tienes en cuenta que, en gasto público por alumno, la comunidad vasca ¡dobla! a la madrileña. Para hacerse una idea del desastre, en el listado de todos los países, los vascos, con 45.000 dólares per cápita, están en la cola, junto a México, con solo 13.000. Pueden poner cara de estadistas Luis Aitor Esteban (PNV) y Eneko Andueza (PSOE), que gobiernan, pero, ¿no les da vergüenza?


Medido por rendimiento escolar, no parece buen negocio expulsar el español de las aulas. Que se lo pregunten a María Chivite, presidenta de Navarra, la comunidad autónoma que se ha convertido en un caso único en el mundo al pasar, en solo diez años, de los primeros lugares entre las regiones españolas a hundirse en los últimos puestos. Por ejemplo, en matemáticas, logró 518 puntos en 2015 y solo 461 en este último estudio. En la metodología OCDE, un alumno navarro actual llevaría dos cursos de retraso respecto al de hace solo una década. Importa recordar que el período en el que se produce este desastre (2015-2026) coincide con la llegada al Gobierno del PNV navarro, los de Otegi y el PSOE. El balance es íntegramente suyo.


Hasta aquí, las correlaciones, veamos ahora las relaciones causa-efecto. ¿Por qué esta catástrofe, a pesar del gasto record por alumno? Dos científicos especializados en la materia, Julio Carabaña y Mariano Fernández Enguita, en su estudio sobre enseñanza en lenguas regionales en España, detectan consecuencias nefastas para el rendimiento académico. Especialmente en el caso de la imposición del euskera, que apenas domina el 20% de la población. Analizan cómo la ruptura impuesta entre los hábitos lingüísticos de la sociedad y los de la escuela provoca una diglosia descomunal, es decir, un desajuste en los aprendizajes al modificar artificialmente la jerarquía en los idiomas utilizados por toda la sociedad a favor del minoritario. El rechazo es visible: en sus propias encuestas, los alumnos, tras el español, prefieren el inglés antes que el eusquera. Las consecuencias ya se ven, y no solo en PISA. Es lo que ocurre cuando la política sectaria entra en la escuela, como analizaba recientemente con autoridad en Vozpópuli Carlos Martínez Gorriarán.


Expulsar al español de las aulas

Para hacerse una idea del desastre provocado, es muy útil leer los informes del propio gobierno vasco recogidos en los “proyectos Arrue”, donde detallan qué métodos de ingeniería social utilizan para modificar los hábitos lingüísticos. Su plan, bien engrasado con dinero público, consiste en utilizar las escuelas para tratar a más del 80% de los vascos como si fueran extranjeros en su propia casa. Las técnicas descritas son definidas como armas en una guerra que, dicen, “se gana en el frente”, es decir, en las escuelas. Objetivo: expulsar el español de las aulas. Los sintagmas utilizados los retratan: “planificación lingüística”, “normalización ”, “agentes de euskaldunización”…El independentismo vasco, con la ayuda bien pagada del PSOE, ha pasado de apelar a la raza como elemento de identificación nacional al actualizado “es vasco el que habla euskera”.


“Aunque en el aula se use el euskera, su empleo se reduce drásticamente en los espacios libres”, se quejan, y ellos están para para modificar eso manu militari, confiesan. Algunos ejemplos. Te puedes encontrar con propuestas de vigilancia para averiguar “¿cuándo, con quién, por qué y para qué hablan los docentes en castellano?”, o con la preocupación por ver “cómo influir en las motivaciones de padres y madres” para lograr que les convenga usar en casa el eusquera. Proponen organizar y financiar actividades extraescolares con el único fin de lograr que los alumnos usen el eusquera, presionados por la proximidad de los profesores, como reconocimiento de su fracaso en la modificación de la realidad lingüística. Ni por eso ni por el desastre que han provocado en los rendimientos académicos van a ceder. Recuerda, ¡es una guerra!


Regímenes de chantaje

Sumada Cataluña a este desbarajuste de gestión educativa -con los datos PISA inutilizados por los intentos de falsificación del tramposo Salvador Illa- estamos ante el mayor despilfarro de recursos públicos extraídos -¡robados!- a toda España, como demuestran los informes demoledores de Fedea y los trabajos de Jesús Fernández-Villaverde y Francisco de la Torre. El dinero logrado mediante estos regímenes de chantaje ya se ve para qué y cómo se utiliza. Si el próximo Gobierno dirigido por Núñez Feijóo no hiciera frente a este fraude masivo, normalizado y asumido como inevitable, la frustración generada tendría gravísimas consecuencias. Sin recursos para hacer políticas nacionales, la educativa incluida, España sería inviable, como desean sus enemigos.


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