Recortes de Prensa Martes 15 Septiembre 2026

Rusia quiere dejar sin trenes a Ucrania y lleva la guerra a su red ferroviaria

El Ejército ruso trata de aislar al país invadido y cortar la entrada de suministros desde los aliados, principalmente de Polonia

Andrea Polidura. el debate. 15 Septiembre 2026


No se trata de la primera vez que Rusia ataca la frontera de Ucrania con territorio OTAN, ni siquiera es novedad que el Kremlin ataque directamente territorio europeo, ya sean drones desviados por guerra electrónica que se precipitan en Rumanía, Polonia, etcétera, o, incluso, a través de sabotajes vinculados a Moscú, pero sí es la primera vez que apunta contra un tren que se encontraba a tan solo dos kilómetros de la frontera con Polonia, que cubría la ruta de Kiev a Varsovia. Tan solo minutos antes, habían recorrido ese mismo trayecto el exprimer ministro británico Boris Johnson, el canciller alemán Friedrich Merz y otros altos funcionarios de seguridad europeos.


En esta ocasión, no hubo que lamentar ni víctimas mortales ni tampoco heridos. La tripulación del tren fue advertida de la amenaza con la suficiente antelación para evitar una catástrofe mayor. Según la compañía polaca PKP Intercity, en el momento del ataque había a bordo del convoy unas 206 personas entre pasajeros y trabajadores. «Por segundo día consecutivo, el enemigo está atacando los ferrocarriles. Hoy en Volinia, a dos kilómetros de la frontera con Polonia, el enemigo golpeó la locomotora de un tren de pasajeros», denunció en Telegram la empresa estatal.


El propio Johnson acudió a su cuenta de X, antes Twitter, para denunciar que este era «el tipo de ataque aleatorio y sin sentido que los ucranianos sufren a diario, incluso en las vías férreas civiles». «No sé qué lógica retorcida llevó a Putin a volar por los aires un tren ucraniano estacionado en la frontera polaca esta mañana», denunció. Ucrania, como era de esperar, también se pronunció sobre esta escalada. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, advirtió a los aliados de que este último episodio «es el terror de Putin llamando directamente a las puertas de la UE y de la OTAN. Los bárbaros rusos ya están a sus puertas, queridos socios».


«Actúen ahora: utilicen todo el peso de sus sanciones contra el agresivo régimen de Putin. Hagan que Moscú sienta las consecuencias de su terror. No medidas parciales, sino pasos firmes y contundentes. Un embargo comercial total. Una prohibición total de entrada. Sanciones integrales contra el complejo militar-industrial», pidió Sybiha. Rusia, que avanza lentamente y a costa de demasiadas vidas en el frente ucraniano, ha elevado su ofensiva contra la red ferroviaria ucraniana, con el objetivo de aislar al país invadido y cortar la entrada de todos los suministros. El viceministro de Defensa polaco, Cezary Tomczyk, en una entrevista con el canal TVN24, advirtió de que los próximos meses, «especialmente el invierno», podrían suponer un punto de inflexión en la guerra, posiblemente a favor de Rusia.


Tomczyk apuntó que, con los recientes ataques en el oeste de Ucrania, el Kremlin está poniendo a prueba la capacidad de respuesta y unidad de la Alianza Atlántica. Asimismo, insistió en que, según la propia CIA, entre los planes del autócrata Vladimir Putin para el futuro se incluyen escenarios en los que se ven implicados países europeos, seguramente los bálticos. No tiene por qué tratarse de un enfrentamiento convencional, sino de posibles actos de sabotaje similares al del aeropuerto de Leipzig, en Alemania, una escalada de la guerra híbrida a un nivel nunca visto hasta ahora o diversos tipos de infiltraciones en zonas fronterizas.


En los últimos meses, el Ejército de Putin también ha intensificado su ofensiva con ataques dirigidos a depósitos ferroviarios, gasolineras y pasos fronterizos. Ya en enero, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusó de «terrorismo» a Moscú tras el impacto de varios drones contra un tren de pasajeros abarrotado en Járkov, que dejó cinco muertos. La red ferroviaria de Ucrania, principal medio de transporte para millones de personas y que sigue activa a pesar de la guerra, ha sufrido importantes daños como consecuencia de esta nueva ofensiva. Además, muchos analistas vaticinan que, si Estados Unidos no impulsa antes de noviembre unas negociaciones de paz, Putin podría ordenar una nueva movilización forzosa, una vez pasadas las elecciones legislativas de este domingo, lo que complicaría mucho el escenario en el frente para Kiev.


Europa

Ucrania desafía a Trump y ataca una refinería rusa tras el supuesto acuerdo energético

Kiev desafía el plan del presidente electo de EEUU con una ofensiva de drones sobre un complejo petrolero en territorio de Moscú.

Agencias. libertad digital.15 Septiembre 2026


Ucrania ha atacado este martes una refinería en la región rusa de Samara tras el anuncio hecho la víspera por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que Kiev y Moscú acordaron abstenerse de atacar sus infraestructuras energéticas.


"Tuvo lugar un nuevo ataque del Ejército ucraniano contra nuestra región. Los militares y grupos móviles trabajaron toda la noche en el derribo de drones enemigos. En total fueron abatidos más de 40 drones (...) Hay daños en una empresa industrial, y varios edificios de viviendas", escribió en MAX, la red de mensajería rusa, el gobernador local Viacheslav Fedoríschev.


Aunque no dio detalles sobre la instalación atacada, el canal independiente ruso Astra y los canales ucranianos Exilenova+ y Supernova+ indicaron que se trató de la refinería de Sizrán, perteneciente a la petrolera rusa Rosneft.


Astra recordó que esta instalación, con una capacidad de procesamiento de hasta 8,5 millones de toneladas anuales de crudo solo en 2026, fue atacada en cinco ocasiones.


Este lunes Trump declaró en su red Truth Social que "Ucrania ha acordado no atacar objetivos energéticos rusos. ¡Rusia ha acordado hacer lo mismo!" y aseveró que "el aumento del precio mundial del diésel se debe principalmente a la guerra entre Rusia y Ucrania, no a Irán".


El presidente ucraniano reaccionó inmediatamente al señalar que Ucrania se abstendrá de golpear infraestructuras petroleras rusas si tiene garantías de que Rusia detiene también sus bombardeos contra su sistema eléctrico, sus infraestructuras críticas y su logística alimentaria.


"Si nuestros socios están en disposición de garantizar que Rusia se abstenga de verdad de atacar nuestro sistema eléctrico, otras instalaciones energéticas, infraestructuras críticas y las rutas de suministro alimentario, entonces, por supuesto que estamos dispuestos a garantizar un cese correspondiente de nuestros ataques", dijo Zelenski.


El presidente ucraniano recordó que, además del sistema energético ucraniano, Rusia está atacando a diario infraestructura portuaria, logística e incluso almacenes de alimentos y productos farmacéuticos, unos bombardeos que amenazan con provocar escasez de bienes básicos en Ucrania de cara al invierno.


Zelenski dijo que "Ucrania no está convencida" de que Rusia tenga voluntad de cumplir un acuerdo como el anunciado por Trump, y expresó su temor de que el presidente ruso, Vladímir Putin, esté interesado en esta tregua parcial sólo hasta la celebración en su país de las elecciones legislativas previstas entre el 18 y el 20 de septiembre.


Además, durante la pasada noche las fuerzas ucranianas atacaron la sureña región rusa de Rostov, dañando un centro logístico de la red de comercio electrónico Ozon, según el gobernador local, Yuri Slúsar. Por su parte, Ozon indicó que debido a la amenaza aérea fue evacuado el personal de un centro logístico en la ciudad de Taganrog.


Además, Exilenova+ informó de que entre los objetivos atacados en esta región estaba la planta aeronáutica Bériev, especializada en la reparación y modernización de aviones de guerra rusos.


El Ministerio de Defensa de Rusia reportó el derribo de 222 drones ucranianos de ala fija sobre 15 regiones rusas, la anexionada península de Crimea y el mar Negro.


Donald Trump, en el lodazal del golfo Pérsico
Juan Rodríguez Garat Almirante (R). el debate. 15 Septiembre 2026


A estas alturas, quizá sea preciso recordar a los lectores que esta guerra no se libra por el estrecho de Ormuz, que ya estaba abierto antes de empezar las hostilidades, sino por dos objetivos cada vez más olvidados: el castigo al régimen criminal de Teherán y el cese definitivo de su programa nuclear


No hace mucho tiempo, uno de mis hijos contestó a un correo en el que su madre proponía quien sabe cuál actividad familiar con esta exuberante demostración de entusiasmo: «Si tuviera tiempo, todavía me seguirían faltando las ganas». A tal palo, tal astilla. Yo siento exactamente lo mismo cuando noto que ha llegado el momento de volver a escribir sobre la guerra de Irán. ¿Habrá algo que añadir a lo que ya se ha dicho sobre una contienda que, por desgracia para todos, navega en círculos desde hace meses?


Pues, lamentablemente, sí. Las heridas que no se curan pueden gangrenarse, y esto parece estar ocurriendo alrededor del golfo Pérsico. Estos últimos días hemos recibido, una tras otra, cinco malas noticias procedentes de allí.


Ataque al oleoducto saudí

La primera de ellas ha sido el ataque de las milicias chiíes de Irak –proxies de Irán– que consiguió paralizar el vital oleoducto que lleva petróleo saudí al mar Rojo puenteando el estrecho de Ormuz.


Apenas se habían cumplido dos semanas desde que Scott Bessent, el secretario del Tesoro de los EE.UU. –una especie de Óscar Puente local, menos grosero pero igual de servil que el nuestro– había cambiado su discurso sobre la codiciada vía marítima. El hombre, de profesión economista, había vaticinado en varias ocasiones la rápida conquista del estrecho por su infalible líder. Pero, como la realidad manda, aquello ya no le interesa. Si no podía ser suyo –como se decía en las antiguas novelas románticas que hoy nos parecen tóxicas– Ormuz no sería de nadie.


En realidad, Bessent no dijo exactamente eso, pero sí aseguró al mundo que el estrecho que Trump no puede conquistar sin derramar demasiada sangre estadounidense iba a convertirse en irrelevante gracias a la construcción de nuevos oleoductos. Se le olvidó decir –ya he dicho que es economista, no militar– que estas infraestructuras, vulnerables, extensas e inmóviles, son todavía más difíciles de proteger que los propios buques.


Avances hutíes en el mar Rojo

La segunda mala noticia viene del mar Rojo. Los hutíes –también proxies de Irán– han avanzado 130 kilómetros a lo largo de la costa del Yemen hasta llegar al estrecho de Bab el-Mandeb. Han ocupado, además, la isla de Perim, en medio de una vía marítima que es aún más crítica para nuestra economía que la de Ormuz.


El liderazgo hutí ha anunciado que, desde la privilegiada posición recién conquistada, solo atacarán barcos saudíes. Y habrá quien les crea. Sin embargo el reconocido Instituto de Estudios para la Guerra advierte, con la típica circunspección anglosajona y como si se tratara de un comentario original, que «las declaraciones públicas de los hutíes no necesariamente reflejan sus intenciones reales». ¡Pues vaya disgusto! No interprete el lector que tengo la menor simpatía por los energúmenos que controlan la mitad del Yemen a sangre y fuego, pero esa acusación de falsedad vale exactamente igual para Trump, Putin y, varios puestos más abajo en la cadena alimenticia, Mohamed VI y el presidente Sánchez

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Un punto de especial interés para los españoles es que, a pesar de las desesperadas peticiones de apoyo, un Trump escaldado ha decidido quedarse al margen de las hostilidades entre los hutíes y la monarquía Saudí, que es quien sostiene al Gobierno del Yemen frente a los rebeldes. ¿Supone esto una sorpresa para alguien? En absoluto. Haríamos bien en recordar que los países del Golfo son solo peones de la estrategia global de los EE.UU., no verdaderos aliados… y que lo mismo le ocurre a Marruecos. Si Rabat nos va ganando en la contienda híbrida que le enfrenta a España no es porque tenga a Trump detrás, sino porque nosotros tenemos a Sánchez al frente.


Cumbre de los BRICS

El tercer disgusto de la jornada nos los dan los BRICS en Nueva Delhi. No es que nadie esperara otra cosa, pero los resultados de la cumbre de una organización que no es militar, sino sobre todo económica, no inspiran la menor confianza en las medidas que, a cuentagotas, vamos conociendo del día D económico contra Irán anunciado por Trump. Al final, parece que todo se reducirá a más de lo mismo, aunque con un punto a favor de Washington –el bloqueo marítimo de los puertos iraníes– que hará daño a la República Islámica… si el voluble presidente es capaz de mantenerlo el tiempo suficiente, aguantando el tirón de Ormuz.


¿Podrá Trump prolongar el bloqueo más allá de las elecciones de noviembre? Él ya se pone la venda antes de la herida anunciando que la guerra acabará justo después, pero dudo que, a estas alturas, haya muchos votantes, partidarios o contrarios, que crean sus palabras.


Destrucción de la base de la Quinta Flota

La cuarta mala noticia es ya bastante antigua pero, viniendo de Irán, no nos la habíamos creído. Ahora ha sido Hung Cao, secretario de la Navy en funciones después del despido de su predecesor –otro más, en medio de la guerra– el que confirma que los iraníes causaron graves daños a la base de la Quinta Flota y del Mando Central de la US Navy. Las palabras de Cao no tienen fácil traducción sin recurrir al lenguaje obsceno que de niño me enseñaron a evitar: «They blew the hell out of Bahrain». Sin embargo, le aseguro al lector que no domine el inglés que son suficientemente expresivas.


¿Ha sido una sorpresa la destrucción de las instalaciones estadounidenses en Baréin? Solo a medias. La defensa contra misiles balísticos y nubes de drones es de por sí difícil y siempre deja margen para el error. Las guerras se ganan atacando, no defendiendo… y eso sirve también para las guerras, híbridas o convencionales, libradas en lugares que nos quedan mucho más cerca como Ceuta o Melilla.


Reunión de los países del Golfo sobre Ormuz

La última sorpresa se ha quedado a medias. ¿Recuerda el lector que Trump amenazó con el bombardeo de Omán si negociaba con Irán el régimen del estrecho de Ormuz? Pues, como lo hizo y no ocurrió nada, ahora parece que van a reunirse con los iraníes todos los países del Golfo menos Baréin. Afortunadamente el encuentro se ha aplazado, porque es difícil que de él salga nada bueno. A estas alturas, quizá sea preciso recordar a los lectores que esta guerra no se libra por el estrecho de Ormuz, que ya estaba abierto antes de empezar las hostilidades, sino por dos objetivos cada vez más olvidados: el castigo al régimen criminal de Teherán y el cese definitivo de su programa nuclear.


Y a todo esto ¿qué hace Donald Trump? Genio y figura, el hombre acaba de echar la culpa a Zelenski por la subida del precio del Diesel en las gasolineras de los EE.UU. y le ha exigido que, en lugar de las refinerías rusas, bombardee cualquier otra cosa que encuentre por ahí. ¿Le ha pedido al Kremlin que acepte la tregua en los ataques a la energía ofrecida por Kiev? ¡Claro que no! Entonces… ¿otra vez acude el magnate al rescate de Vladimir Putin? Eso escribí hace unos días a raíz de la visita de Witkoff y Kushner a Moscú y Kiev y mucho me temo que, por más que hubiera preferido equivocarme, tenía razón. Bien que lo siento.


Ceuta, puerta de España

La historia muestra a Ceuta como puerta y parte íntegra de los estados, pueblos y reinos que nacieron en la península ibérica

David Ramos García. gaceta. 15 Septiembre 2026


En estos últimos días se ha visto a ministros del gobierno marroquí reafirmando los supuestos derechos de Marruecos sobre Ceuta y Melilla. Ahmed Toufiq, ministro de Asuntos Islámicos, en una ceremonia religiosa frente a su monarca, Mohammed VI, afirmaba el «deber sagrado» de recuperar las «ciudades ocupadas», mientras Abdellatif Ouahbi, ministro de Justicia, hablaba del derecho «histórico y geográfico» sobre las dos ciudades. No obstante, si de historia y geografía se trata, como en toda buena historia hay que remontarse al pasado —y no al 21 de agosto de 1415, fecha de la conquista portuguesa de Ceuta al sultanato benimerín, que no marroquí—, sino ir mucho más atrás, hasta donde las fuentes históricas ya no llegan y solo queda el «mito».


Cuenta el mito que, en el siglo XIII a.C., el héroe griego Hércules, cumpliendo su décimo trabajo, llegó hasta lo que hoy es Gibraltar, donde África y Europa se unían por una gran montaña que cerraba el paso del Mediterráneo al Atlántico. Fue él quien la partió en dos para abrir el estrecho, dando origen a las columnas que llevan su nombre. Leyenda o no, lo cierto es que África y Europa, aun conectadas, no eran una sola tierra; la unidad real era esa montaña partida que hoy identificamos con el peñón de Gibraltar y el monte Hacho, en Ceuta. Así que, siguiendo el mito, bien podría decirse que Ceuta es un pedazo de la península que quedo en África.


Y del mito al logos: la propia geología demuestra algo muy revelador. No solo Ceuta, sino toda la orilla norteafricana que sigue la cordillera rifeña, mantiene una conexión geológica con el sistema bético, separada tan solo por las aguas del mar de Alborán, igual que ocurre con las islas Baleares: separadas geográficamente por el Mediterráneo, pero unidas geológicamente a la península. Esta zona de fricción entre placas tectónicas, donde la africana se encuentra con la europea, recibe el nombre de arco de Gibraltar, y es una región geológicamente más unida a la península que a los montes Atlas de Marruecos o Argelia, aunque hoy la separe el mar. Quizás, entonces, esos supuestos «derechos geográficos» que reclama Marruecos tengan más sentido vistos desde España, precisamente por esa conexión geológica y geográfica.


Arco de Gibraltar

Pasando ya a la historia documentada, los fenicios de Tiro fundan Cádiz hacia el 1100 a.C. y ejercen desde allí su control sobre las factorías y colonias de la orilla norteafricana del estrecho. Era esa orilla africana la que dependía de la península, y no del interior de África, donde vivían las tribus nómadas ancestros de los bereberes. Quizás los fenicios solo buscaban continuar la geografía quebrada que había dejado Hércules —a quien llamaban Melkart— uniendo sus dos columnas. Lo mismo hicieron después los cartagineses, entre el 500 y el 206 a.C.: el centro de control militar y administrativo de la orilla africana del estrecho venía siempre desde la península, en este caso desde Cádiz, y nunca al revés.


Roma, al llegar, no rompió con esos casi 900 años de fenicios y cartagineses. La costa norteafricana del estrecho siguió dependiendo de la península, no solo a nivel económico y administrativo, sino también, ya con Roma, a nivel militar. Roma entendió lo que hoy a muchos aún les cuesta ver: que el territorio donde hoy se alza Ceuta era la puerta de entrada a la península y, por tanto, a Europa. Por eso, para defenderse de las incursiones de las tribus maures —ancestros de los bereberes— que asolaban la Bética (la actual Andalucía) en busca de saqueo, el emperador Diocleciano unió definitivamente, en el siglo III d.C., el territorio de la Mauritania Tingitana a la Diócesis de Hispania, en plena época de inseguridad e incursiones bárbaras, no muy distinto a la época actual.


Ese mismo «continuo tempore» lo heredaron los visigodos del Reino de Toledo: entendieron, como sus predecesores, que la península no terminaba en el mar de Alborán, sino que se prolongaba más allá. Por eso, cuando los bizantinos flaqueaban en Oriente frente al avance musulmán, aprovecharon para asegurar el control de las dos orillas tomando Ceuta. Pero los problemas del pasado no son tan distintos a los del presente —ambición, rencillas, corrupción— y fue justo ahí donde los visigodos descuidaron lo que Roma tanto se había esforzado en proteger: el control del estrecho. Gobernaba entonces en Ceuta, según cuentan crónicas cristianas y musulmanas no siempre fiables —hasta el punto de que su propia existencia histórica sigue en discusión—, el conde Don Julián, quien por una disputa personal con el rey visigodo Don Rodrigo dejó las puertas de España abiertas y permitió el paso y la conquista musulmana del 711 d.C. Reparar aquel error le costaría a todo un pueblo casi 800 años de Reconquista —término hoy denostado por buena parte de los historiadores—. Y, sin embargo, incluso durante el paréntesis de poder musulmán independiente en la península, Al-Ándalus, sus propios gobernantes musulmanes siguieron viendo Ceuta como parte del territorio peninsular, igual que después la verían los reinos cristianos en su avance hacia la recuperación de lo perdido.


Por eso Portugal se lanza a conquistarla en 1415, arrebatándosela a los benimerines, que a su vez se la habían quitado antes a los nazaríes de Granada. Ceuta es peninsular como el dedo es extensión de la mano; de hecho, por eso la Reconquista siguió después por esa misma costa, al otro lado del estrecho y del mar de Alborán, aunque limitada a pequeñas plazas y no a la conquista y repoblación que sí hubo en la península —algo que muchos historiadores reconocen que se debió, sobre todo, a que las guerras de Italia y el descubrimiento de América abrieron demasiados frentes a los que atender a la vez—.


Y entonces, si era portuguesa, ¿cómo acaba siendo española? Aquí vuelve a hablar el mismo proceso histórico: Ceuta es una extensión más de la península, y tras la disolución de la unión con Portugal prefiere formar parte de quien controla su orilla norte, de quien depende y la integra: la Corona de Castilla, que junto con las de Aragón y Navarra dará origen a España.


Vayamos ahora a refutar las afirmaciones marroquíes. Primero: Ceuta no es una colonia, y resulta ofensivo llamarla así cuando enfrente sí tenemos una colonia de verdad, Gibraltar, donde se expulsó en 1704 a la población local para poblarla con colonos británicos, dejando a sus descendientes todavía desahuciados en el Campo de Gibraltar. Segundo: la historia muestra a Ceuta —y a Melilla y la costa del Rif donde están los demás enclaves de soberanía española— como puerta y parte íntegra de los estados, pueblos y reinos que nacieron en la península, aunque quizá esa puerta esté volviendo a abrirla otro Don Julián, apellidado Sánchez. Tercero: la geografía no es excusa; si lo fuera, España tendría derecho a reclamar el Rif, pues geológicamente el Rif y la península forman una unidad geológica indivisible. Y cuarto: si Marruecos plantea como «deber sagrado» recuperar lo que nunca fue suyo, más sagrado debe ser para España defender la tierra de sus ancestros y la integridad de su territorio, sobre todo cuando el envite llega con abusos: no se puede ceder ante quien abusa, porque siempre pedirá más.


Porque la historia, bien mirada, no deja lugar a la duda: de Hércules a Roma, de los visigodos a Castilla, Ceuta ha sido siempre la puerta de la península, parte de esta. Y una puerta, por definición, pertenece a la casa que abre, no a quien la mira desde fuera, para derribarla y entrar a robar.


El Gobierno sabía que la ley de Nietos propicia el pucherazo

EDITORIAL. libertad digital. 15 Septiembre 2026

La izquierda política y mediática ha desatado una campaña de descrédito contra el Tribunal Supremo a raíz de la suspensión del derecho a voto de los recientemente nacionalizados por la Ley de Memoria Democrática. El argumento espurio con el que tratan de torcer el brazo del Alto Tribunal es el de que no se puede negar el derecho al voto de unos españoles, obviando la realidad esencial de que se trata de ciudadanos de otros países a los que se ha permitido obtener la nacionalidad retorciendo la propia ley.


La instrucción de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública, que eliminaba la necesidad de acreditar el ser descendiente de un exiliado político, está en el centro de esta polémica, puesto que la supresión de ese requisito esencial convertía la norma, ya de por sí laxa, en un auténtico coladero para engrosar las listas de futuros votantes en las elecciones españolas. El riesgo de que la llegada masiva de votos extranjeros desvirtúe el resultado electoral es lo que ha obligado al Tribunal Supremo a paralizar el proceso mientras se pronuncia sobre el fondo del asunto.


Tan es así que el propio Gobierno admitió ya en las pasadas elecciones que el incremento del voto a consecuencia de los nuevos nacionalizados podía modificar el resultado final de las urnas. En un documento del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, fechado en 2023, el Gobierno reconocía que "Hasta en nueve provincias hay escaños que dependen de menos de 2.000 papeletas para cambiar de formación política. El resultado ajustado de las elecciones generales celebradas el pasado domingo 23 de julio podría verse alterado por el recuento del voto CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes) (…)".


El propio Ministerio identificaba las circunscripciones donde los escaños podían cambiar de bando por un escaso margen de votos (Cantabria, Guipúzcoa, Girona, Barcelona, Tarragona, Albacete, Madrid, Sevilla, Málaga, Santa Cruz de Tenerife y La Palma de Gran Canaria), lo que supone una grave adulteración del proceso electoral dado que el Gobierno tiene, además, la posibilidad de asignar los nuevos nacionalizados a las provincias que más interesen al PSOE.


Lo que indigna a Sánchez y sus palmeros, por tanto, no es la supresión del derecho a voto de miles de nuevos españoles, sino el hecho de que la operación para manipular el resultado de los próximos comicios ha sido desactivada, al menos de manera provisional.


La decisión del Tribunal Supremo es coherente con la gravedad de este intento gubernamental de influir de manera fraudulenta en las elecciones generales del año próximo, vitales para la supervivencia del proyecto sanchista. Aciertan, por tanto, los miembros de la Sala de lo Contencioso Administrativo al suspender los efectos de la interpretación tramposa de la Ley de Nietos, hasta que no se dicte sentencia sobre el fondo de la cuestión.


En estas circunstancias es preciso denunciar el acoso mediático izquierdista, con el impresentable ministro Bolaños a la cabeza, y defender la independencia de los magistrados del Supremo, cuya decisión final afectará directamente a la salud de nuestra democracia.


Gavira (vox) dice que en 2027 acaba "el adoctrinamiento de Marruecos" en colegios andaluces: "Fin al programa en árabe"

Agencias. diariosxxi. 15 Septiembre 2026


El vicepresidente segundo de la Junta, consejero de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local, y líder de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, ha garantizado este martes que a partir del curso 2027/2028 se acabará con el "adoctrinamiento de Marruecos" en los colegios andaluces, poniendo fin al Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí.


En un mensaje en su cuenta en la red social X, Gavira se ha pronunciado así al hilo de una información publicada por 'El Correo de Andalucía' sobre la supresión en 2027 de ese programa educativo, que actualmente cuenta con "1.800 alumnos".


"El acuerdo de gobierno entre PP y Vox es muy claro: Andalucía pondrá fin a partir del curso 2027/2028 al Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí. Es un compromiso que está firmado, con un plazo concreto, y vamos a garantizar que se cumpla", según ha señalado.


Así, ha añadido que la Junta de Andalucía "no renovará su adhesión al programa nacional que sirve de marco a este programa": "Y lo hacemos porque nuestros colegios están para educar a nuestros hijos, para favorecer la convivencia y para transmitir el respeto a nuestros usos, nuestras costumbres y nuestra identidad".


"No vamos a aceptar programas de adoctrinamiento en las aulas ni injerencias de gobiernos extranjeros. Quien quiera vivir en Andalucía es bienvenido a conocer y respetar nuestra cultura, pero no vamos a permitir que desde fuera se pretenda decir qué tienen que aprender nuestros niños en sus colegios", según ha manifestado el vicepresidente segundo de la Junta.


Manuel Gavira ha indicado que Vox entró en el Gobierno andaluz para "cambiar las cosas y para que aquello que durante años parecía imposible empezara a hacerse realidad". "Los acuerdos no están para guardarlos en un cajón, están para cumplirlos", ha sentenciado el líder de Vox, recalcado que, "en Andalucía, nuestra educación y nuestra identidad se respetan".


"El que quiera lengua árabe o cultura marroquí, que se vaya a Marruecos", ha apuntado.

******************* Sección "bilingüe" ***********************


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