Recortes de Prensa Lunes 5 Octubre 2026
War update: 177 combat engagements at front line over past day
https://www.ukrinform.net. 5 Octubre 2026
There were 177 combat engagements between Ukraine's Defense Forces and Russian troops over the past day. The enemy was most active in the Pokrovsk and Kostiantynivka directions.
The General Staff of the Armed Forces of Ukraine stated this on Facebook, publishing an operational update as of 08:00 Monday, October 5, Ukrinform reports.
According to the report, yesterday Russian forces carried out one missile strike and 85 airstrikes, including the use of 245 guided aerial bombs.
The invaders also deployed 9,574 kamikaze drones and shelled settlements and Ukrainian Defense Forces positions 2,335 times, including 39 attacks using multiple-launch rocket systems.
The enemy shelled, among other locations, Vasylivske, Tovstodubove, Mala Slobidka, Sopych, Bachivsk, Potapivka, Koreniok, Ulanove, Kucherivka, Khodyne, Malushyne, Buniachyne, Bezsalivka, Ryzhivka, Volfyne, Rohizne, Pysarivka, Nova Sich, Korchakivka, Khrapivshchyna, Sadky, Mohrytsia, and Myropillia in the Sumy region, as well as Khrinivka, Yanzhulivka, Lohy, and Mykhalchyna Sloboda in the Chernihiv region. Russian forces carried out airstrikes on Liskivshchyna and Sumy.
Ukrainian aircraft, missile forces, and artillery struck 12 Russian military targets during the past day: four drone command posts, four personnel concentration areas, three artillery systems, and one other important target.
In the Northern Slobozhanshchyna and Kursk directions, Ukrainian Defense Forces repelled one enemy assault during the past day. In this sector, Russian forces dropped 13 guided aerial bombs and shelled Ukrainian positions and settlements 192 times, including 13 attacks using MLRS.
In the Southern Slobozhanshchyna direction, Ukrainian defenders repelled six enemy attacks. Russian troops attempted to advance near Lyman and toward Hoptivka, Ternova, and Zakharivka.
In the Kupiansk direction, Russian forces made one attempt to improve their positions, attacking toward Kupiansk-Vuzlovyi.
In the Lyman direction, Ukrainian defenders repelled seven attempts by Russian forces to advance near Derylove, Drobysheve, Zarichne, and Lyman.
In the Sloviansk direction, Russian forces carried out one assault near Mykolaivka.
In the Kramatorsk direction, Russian troops made one assault near Fedorivka Druha.
In the Kostiantynivka direction, the invaders launched 23 attacks, conducting offensive operations near Kostiantynivka and Novoselivka and toward Osykove, Mykolaipillia, Raiske, Torske, and Novopavlivka.
In the Pokrovsk direction, Russian forces attacked 24 times, attempting to advance near Bilytske, Svitle, Vasylivka, and Molodetske, and toward Hannivka, Dobropillia, and Serhiivka.
In the Oleksandrivka direction, the enemy launched one attack near Novoheorhiivka.
In the Huliaipole direction, Russian forces made three attempts to advance near Huliaipilske and toward Kosivtseve and Kopani.
In the Orikhiv direction, Russian troops made two attempts to improve their positions, attacking near Mala Tokmachka and toward Novoiakovlivka.
In the Prydniprovske direction, Russian forces did not conduct any assaults yesterday.
In the Volyn and Polissia directions, no signs of enemy offensive group formation were detected.
As Ukrinform reported, during the past day Ukraine's Defense Forces neutralized more than 2,000 Russian invaders.
Zelenski y Merz acuerdan más ayuda y acuerdos valorados en más de 8.500 millones de euros
Susana Gómez. Berlín. la razon. 5 Octubre 2026
El canciller alemán Friedrich Merz amaneció ayer en Kiev con su ministra de Economía, Katherina Reiche, y una delegación de empresarios. Como es habitual en este tipo de viajes a zonas de guerra, el desplazamiento no fue anunciado hasta que se produjo. Se trata de la segunda visita del mandatario a Ucrania desde que asumió el cargo en mayo de 2025.
Durante su estancia, anunció un paquete de ayuda para el país de unos 1.000 millones de euros y la firma de 15 acuerdos por un valor de 8.500 millones de euros, así como un aumento de la producción de drones interceptores. La idea es fabricar unos 20.000 drones de este tipo para proteger al país frente a los ataques rusos.
Para Merz no hay tregua, y el canciller se mostró por su parte incansable en su apoyo a Ucrania. En ese sentido, aseguró haber viajado a Kiev «porque Ucrania necesita todo nuestro apoyo durante las próximas semanas». Sin dicha ayuda, la guerra terminaría muy rápido, ya que Ucrania ya no cuenta con medios propios. En especial, la infraestructura energética se encuentra, según los reporteros sobre el terreno, en un estado desolador, y el Ministerio de Energía ucraniano asegura que alrededor del 80% de la infraestructura ha sido afectada por los ataques, tal como informaba ARD. La llegada del invierno supone además un reto para una Ucrania ya muy afectada por cinco años de invasión.
Zelenski explicó que Rusia tendría más de 700 misiles balísticos y que produce entre 150 y 200 misiles al mes. Justificó así su intención de atacar las fábricas en territorio ruso donde se producen dichos misiles y anunció que Ucrania intensificará sus ataques contra refinerías de petróleo dentro de Rusia, algo que ha provocado críticas internacionales por la delicada situación del suministro de petróleo en todo el mundo. Según explicó Zelenski, se trata de una respuesta a los ataques contra Kiev para obligar a sus habitantes a abandonar sus hogares.
Merz volvió a advertir, en tono de alarma, que si Rusia no es detenida, tarde o temprano su maquinaria de guerra supuestamente se dirigiría contra nosotros.
Merz recordó que pronto comenzará para los ucranianos el quinto invierno de guerra y aseguró que los ciudadanos de dicho país no se dejarán doblegar por el terror. Además, prometió decirle al presidente Zelenski: «Podéis seguir contando con nuestra ayuda», para añadir que dicha ayuda también reporta beneficios a Alemania: «Empresas alemanas y ucranianas están desarrollando conjuntamente tecnologías de las que ambos países se benefician».
Merz destacó que «los empresarios de la industria de defensa que me acompañan hoy aprenden de la experiencia ucraniana en la guerra y, a la inversa, también los ucranianos aprenden de nosotros», así como que «empresas alemanas y ucranianas están creando empresas conjuntas altamente innovadoras». Según el canciller, toda Europa puede beneficiarse en el ámbito de la defensa de la experiencia y los conocimientos de Ucrania. La idea es producir conjuntamente los citados drones, con ayuda de la empresa alemana Quantum, así como misiles con un alcance superior a los 1.000 kilómetros. Alemania quiere cooperar también con tecnología de satélites para ayudar al Ejército ucraniano a localizar y determinar objetivos.
Según informaciones del «Frankfurter Allgemeine Zeitung», Ucrania podría necesitar hasta 70.000 millones de euros adicionales durante 2027 para poder cubrir sus necesidades financieras, de los cuales más de la mitad serían necesarios para la defensa y el resto para el pago de la Administración y suministros. El diario habría accedido, según el mismo medio, a informaciones proporcionadas por el Ministerio de Finanzas ucraniano que aseguran que dos tercios de la suma serían asumidos por la Unión Europea. En general, serían necesarios alrededor de 90.000 millones adicionales en 2027.
El debate de la ayuda
En Alemania crece el debate sobre el apoyo a Ucrania, en un contexto de avance electoral de la AfD en algunas elecciones regionales. El partido ultraderechista se opone al envío de armas a Kiev, reclama el levantamiento de las sanciones contra Rusia y defiende recuperar el suministro de gas ruso como vía para aliviar la situación de la economía alemana. Esta posición genera preocupación en Kiev, especialmente ante la reducción de la ayuda militar y económica estadounidense. Alemania se ha convertido así en uno de los principales respaldos europeos de Ucrania y en un socio clave para mantener su apoyo financiero y militar. La posición de la AfD añade presión sobre el Gobierno de Friedrich Merz, que ha situado el respaldo a Ucrania entre sus principales prioridades de política exterior.
El implacable enemigo interior
Jesús Laínz. gaceta. 5 Octubre 2026
Más de una vez he hablado en estas líneas de El campamento de los santos, el extraordinario libro con el que Jean Raspail describió en 1973 lo que iba a pasar en la Europa de medio siglo después. Vuelvo a referirme hoy a él aprovechando que acaba de ser reeditado en español por la editorial Homo legens. No dejen de leerlo. Háganme caso. Les cambiará la vida.
En las primeras páginas, cuando la flota de un millón de asiáticos está a punto de desembarcar en las playas de la Costa Azul, un joven francés de melena sucia, túnica de flores y chaleco afgano —lo que hoy llamaríamos un perroflauta— contemplaba satisfecho las viejas mansiones abandonadas por los dueños que se habían escapado precipitadamente hacia el norte, entre ellos sus propios padres y sus hermanas temerosas de ser violadas. En una de ellas se topó con un viejo profesor que se negó a abandonar la casa que había pertenecido a su familia durante trescientos años.
–Tres siglos de seguridad hereditaria. ¡Repugnante! (…) Lo miro y lo encuentro perfecto. Por eso lo odio. Y es aquí, a su casa, donde mañana traeré a los más miserables. No saben nada de lo que es usted, de lo que representa. Su universo no tiene ningún significado para ellos. No tratarán de comprender. Estarán cansados, tendrán frío, harán fuego con su hermosa puerta de roble. Llenarán de caca su terraza y se secarán las manos con los libros de su biblioteca. Escupirán su vino. Contemplarán cómo arden sus sillones (…) ¡Será formidable! ¡Lárguese usted!
El anciano le preguntó la causa de su satisfacción ante la destrucción de un mundo que también era el suyo.
–Porque he aprendido a odiar todo esto. Porque la conciencia global del mundo exige que se odie todo esto.
–Creo que tiene usted un seso débil, pero bastante bien formado. Enhorabuena a todos los que han conseguido ese resultado –concluyó el viejo profesor antes de pegarle un tiro con su vieja escopeta.
Medio siglo después de lo previsto por Raspail, millones de europeos rebosantes de ignorancia y de odio a Europa ––asimilados, los bautizó Raspail–– se aprestan a abrir las puertas —pero no las de sus casas— a la invasión que acabará con los restos de la civilización que arrancó en el Mediterráneo hace milenios y en el Mediterráneo parece que va a dar sus últimas boqueadas.
Los asimilados se extienden por todos los escalones de la sociedad, desde los gobernantes prostibularios convencidos de estar en el lado bueno de la historia, pasando por las oenegés de variado pelaje político y eclesiástico, hasta los acampados por cualquier causa supuestamente revolucionaria bajo la que esconden su vagancia e incapacidad.
Por ejemplo, en estos mismos días un grupo de payasos holandeses se dedican a entretener a miles de africanos concentrados en Calais a la espera de dar el salto para entrar ilegalmente en Inglaterra.
En Alemania, una vez sabido que el autor del atentado contra el desfile del Orgullo LGBTQ de Berlín había sido Abdul Ballout, nacido en Alemania de padres libaneses, Yannicka Riebensahm, oradora en el acto por las víctimas, declaró que «tenía la esperanza de que el atacante no fuera un árabe musulmán, sino un blanco cristiano». Las víctimas, por lo tanto, no tienen importancia. Lo importante es que, al no ser blanco el asesino, el atentado podía ser beneficioso para la extrema derecha.
Con lo de Ceuta, los españoles hemos podido contemplar numerosas manifestaciones de esta voluntad de colaborar en la muerte de Europa. Dos ejemplos entre cientos posibles: la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, se opuso a las manifestaciones celebradas por toda España en apoyo al pueblo de Ceuta por considerarlas racistas; y el sindicato CGT anunció que «brigadas anarquistas viajan a Ceuta para auxiliar a las personas migrantes y documentar la violencia de los cuerpos y fuerzas de represión del Estado» y abrió una campaña para recaudar fondos y materiales para los invasores. A los ceutíes, que les parta un rayo.
Pero todo esto no es nuevo, ya que no es otra cosa que la floración final de unas semillas que comenzaron a plantarse tras la Primera Guerra Mundial, cuando Europa se lanzó a odiarse a sí misma. En 1925, en una conferencia en la madrileña Residencia de Estudiantes, el eximio comunista francés Louis Aragon declaró que su intención era destruir la civilización europea: «¡Mundo occidental, estás condenado a muerte! Nosotros somos los derrotistas de Europa. Poneos en guardia, o, mejor aún, reíd mientras podáis. Nosotros pactaremos con todos vuestros enemigos (…) Sembraremos por doquier los gérmenes de la confusión y el malestar (…) Somos los que siempre daremos la mano al enemigo».
Un siglo después de la confesión de Aragon, sus compañeros de viaje —entre los que, junto a los izquierdistas, se encuentran millones de personas que se dicen derechistas— están cumpliendo maravillosamente su papel de enemigos interiores de Europa.
Raspail se quedó muy corto. Oponerse a
la desaparición voluntaria de los europeos es inútil e injusto. Lo
tenemos muy merecido.
www.jesuslainz.es
La violencia selectiva de la izquierda extrema
Carlos Martínez Gorriarán. Vozpópuli. 5 Octubre 2026
El desarme moral de la sociedad occidental y el político de la democracia culminó cuando la tontería del “rechazo de la violencia venga de donde venga” se convirtió en el tópico más popular de los medios de comunicación, empresarios, obispos, educadores, y naturalmente de los políticos a la busca de votos, incluso de policías y jueces cuya profesión es ejercer la violencia legítima del Estado. Y sí, han leído bien: pone violencia legítima del Estado. Es el principio que autoriza a poner multas de tráfico, a que los jueces impongan penas de cárcel y a tener fuerzas armadas contra el posible enemigo.
Como es sabido, el origen intelectual del Estado moderno está resumido en la famosa teoría de Thomas Hobbes: el pacto social consistente en renunciar al derecho a la venganza y violencia privada -aunque sea justa y necesaria como autodefensa- para cederla al Estado (ceder la libertad al soberano, decía el filósofo inglés), siempre y cuando nos garantice seguridad, orden y justicia imparcial para todos.
En la época de Hobbes, y de Gracián, Spinoza y Grocio, nadie inteligente se hacía ilusiones sobre los verdaderos móviles del poder tras las atrocidades de las guerras de religión, supuestamente desatadas por el amor a Dios. La solución parecía ser el desarme privado y el monopolio de la violencia por los poderes legítimos, consentidos por los gobernados. Puro sentido común, ¿no? No para todos, porque no sólo los delincuentes lo rechazan, obviamente, sino quienes aspiran al asalto del poder político: sectas político-religiosas, aspirantes a tirano, partidos extremistas y, lo que es peor, tontos de capirote.
Palabras prohibidas
Siendo yo un joven profesor, Antonio Beristain, introductor de la criminología en España, me invitó a dar una conferencia sobre el tema a un selecto grupo de criminólogos en ciernes que incluía juristas, asistentes sociales y hasta algún policía. Casi hubo desmayos de santo horror cuando defendí que todo el mundo tiene “derecho natural” a la venganza por las injusticias que le hagan, pero que como ejercerla es la vía segura a la guerra de todos contra todos, delegarla al Estado, es decir, a sus tribunales y policía, es una exigencia ética, jurídica y política de puro sentido común. No me volvieron a invitar nunca más, qué cosas.
Aprendí pues que no sólo jóvenes estudiantes aficionados a la marihuana y la revolución romántica -fui de los segundos no hacía tanto- negaban al Estado el monopolio de la violencia legítima autorizada por la Constitución y el Código Penal, sino que muchos futuros jueces, fiscales, políticos y policías rechazaban asumir su verdadera función. Preferían el pacifismo infantil de Imagine, la teoría confusa de que “toda violencia es un fracaso de todos”, e imaginarse árbitros benevolentes de la delincuencia, fuera aparcar donde está prohibido, violar niños o asesinar a un policía o político sólo por ser español (eran los años de plomo con ETA). Naturalmente, el resultado seguro de tanta ceguera emotiva y cobardía moral era el aumento de la violencia a medio y largo plazo. En eso estamos.
Cambiar el nombre de las cosas
Sin embargo, el monopolio estatal de la violencia nunca era puesto en duda por las fuerzas políticas antisistema, pero sólo estaba justificada en su Estado partidista, necesario para imponer la utopía revolucionaria de turno y, menos confesable, tener la totalidad del poder. Todo está permitido a la república jacobina, dictadura del proletariado, comunismo libertario, liberación nacional o como se prefiera llamar al invento; es más, el terror deviene saludable y muy necesario para erradicar preventivamente toda oposición. Y atención, esto es lo que creen muchos que rechazan el fin del sanchismo.
La extrema izquierda ha sabido cambiar el nombre de las cosas, y gracias a su ascendiente cultural -pues la derecha aceptó que la cultura es algo de izquierdas desde la revolución francesa- exportarlo al lenguaje mayoritario. Decir “violencia legítima del Estado” deviene tabú para adoptar eufemismos débiles como “interpretación constructiva de la ley”, “negociación consensuada de conflictos” y otros flatus vocis similares.
Pocos comprenden que el control del poder comienza por el lenguaje del poder, armando el propio y desarmando el lenguaje rival. Por eso llaman “lucha armada” al terrorismo y “protesta social” a la ocupación de la plaza pública, el vandalismo y la intimidación de la oposición: lo de Bustinduy amenazando a los diputados que rechazaran los decretos de Sánchez para la destrucción del mercado de la vivienda, y amenazando cobardemente en sede parlamentaria.
Por fortuna, hoy no hay milicias armadas de partido ni la mayoría ve la guerra civil inevitable o aconsejable, como en 1936. Pero el periodismo mayoritario se presta muy a gusto a este juego, y así hemos visto agencias de comunicación y muchos medios, empezando por las televisiones generalistas, llamar “protesta social” a la ocupación de la Puerta del Sol por la alianza de activistas y lumpen perroflauta. Y “crisis humanitaria” a la invasión marroquí de Ceuta. O a la destrucción de institutos de enseñanza media en Francia por una intifada islamo-izquierdista que, de creer a Reuters, la BBC, CNN y muchos medios sensibles, tiene causa razonable en las “malas condiciones de la educación pública en Francia”, donde la escuela es un orgullo nacional y cuenta con magníficas instalaciones.
Asustar a los asustados
El activismo de extrema izquierda, en realidad minúsculo, puede ocupar la calle con facilidad tanto por la protección del Gobierno como por el desarme moral y político de la mayoría confusa. Saben que el Estado no va a reprimirles, ni a defender la legalidad, porque muchos tienen más miedo a la reacción de los violentos que a perder la democracia, que es tanto como su derecho a la seguridad, la justicia y la libertad personal. Pero muchos no lo comprenden, o no lo quieren ver, hasta que les afecta directamente.
La impunidad con que la extrema izquierda (PSOE incluido hoy en día) ataca al Estado de derecho es una consecuencia del desarme moral mayoritario, del sentimentalismo pacifista incoherente y de la cesión del lenguaje a los enemigos de la democracia liberal. Ellos no tienen el menor problema en hacerse con el poder a través de la violencia. El problema actual es no saber decir ¡basta ya! a todo eso asumiendo con claridad principios como el del monopolio del Estado de la violencia legítima, la del Estado de derecho.
De los decretos 'milagro' a las urnas
Jesús Cuadrado. Vozpópuli. 5 Octubre 2026
Tras las manifestaciones -¡sin una sola bandera de España!- ¿ahora qué? Desde el propio Gobierno, y al modo bolivariano, se fabricó un “estallido social” con el propósito de disimular un fracaso como una catedral en política de vivienda. Tras ocho años al mando, la ministra Isabel Rodríguez subió a la tribuna del Congreso para leer un discurso anticapitalista. Los socialistas, como mercenarios sin bandera propia, asumen así ideas de otros, unen su suerte a quienes hablan de lucha de clases entre caseros e inquilinos y proponen como solución dinamitar el mercado. Mira tú, el PSOE ingresa en la Internacional comunista con cien años de retraso. En fin, Pedro, resígnate: Puigdemot te lo dio, Pugdemont te lo quitó.
Ha dicho este presidente, ya en capilla, que él está “del lado de la gente de a píe”. En un contraste entre qué dicen los ceutíes y qué los acampados en Sol, podría deducirse lo que entiende por gente normal el Sánchez que abandonó a Ceuta. Más le valdría hacerse cargo de ocho años de gestión en los que se comprometió con solemnidad a convertir el derecho a la vivienda en el quinto pilar del Estado del bienestar -¡ahí es nada!- y a alcanzar el 20% de viviendas sociales, para terminar convirtiendo el problema en la primera preocupación de los españoles y seguir con un raquítico 3% de viviendas sociales. Para calibrar el desastre sanchista, con datos OCDE para este indicador, la media de los países de la UE es del 8% y algunos como Dinamarca superan el 20%. ¿Gente de a píe? Lo que dice el Banco de España es que con esos dos decretos “milagro” disminuiría “la oferta de nuevas viviendas de alquiler” y perjudicaría en primer lugar a los más débiles.
Sermones soviéticos
Ahora intentan ocultar el fiasco de ocho años con el recurso estrella del sanchismo: la mentira. Hace unos días, el portavoz más habitual de Jueces para la Democracia utilizaba como argumento para defender los decretos que en España se protegía demasiado la propiedad privada, más que en Suecia, remataba. ¡Falso! Como explica el historiador chileno-sueco Mauricio Rojas (Reinventar el Estado del bienestar), en ese país “socialdemócrata” las leyes obligan a indemnizar las expropiaciones con un plus del 25% sobre el valor de mercado para evitar abusos confiscatorios. Si un piso, por ejemplo, se valora en 400.000 euros, debe indemnizarse con 500.000. Es la base del éxito nórdico: apoyo a la empresa y nada que ver con comunistas, como demuestra el Nobel Daron Acemoglu (El pasillo estrecho). En España, quienes vetan las políticas nacionales, si ganaran las próximas elecciones, mal iban a poner en marcha una política nacional de vivienda. ¡Mentiras y mentiras!
Dejando aparte sermones soviéticos, poner en píe -¡al fin!- una política de vivienda en serio es imposible sin estabilidad institucional. Nadie negará a estas alturas que, con la mayoría de la que depende Sánchez, la inestabilidad está garantizada. Los medios sanchistas critican las posiciones de los socialdemócratas nórdicos sobre inmigración como una “derechización”. A los del Muro, les sorprende que exista un consenso básico en políticas de Estado, incluida vivienda, entre centroderecha y centroizquierda. En Suecia, la reforma del sistema de pensiones, convertido en un referente mundial de viabilidad, fue un plan iniciado por los conservadores y seguido y potenciado por los socialdemócratas en los años 90. En España, con el sistema en quiebra, se han desterrado de la conversación pública los debates del Pacto de Toledo, sustituidos por los del cupo catalán.
Vender el país
En una mirada al mapa político actual de Europa, la clasificación más relevante no es izquierda-derecha, sino estabilidad-inestabilidad. En Polonia, la estabilidad institucional depende de un partido de centroderecha; en Dinamarca o Suecia, de la alternancia entre centroizquierda y centroderecha; en Italia, de Meloni en alianza con la derecha moderada; en Alemania, de momento, de una alianza de centroderecha con centroizquierda; en Francia, si gana Le Pen, tendría que pactar con la derecha republicana. En España, descartado un Partido Socialista enrolado sin remedio en la ultraizquierda, la estabilidad pasa, sí o sí, por un gobierno de Alberto Núñez Feijóo, dependiente del apoyo de Santiago Abascal, con el peso que decidan los españoles. Tengas ideas más de izquierda o más de derecha, para el interés general, incluida la sostenibilidad del Estado del bienestar en riesgo, no puedes ignorar que esa será la opción realmente existente de gobernabilidad. Quienes quieran vender al país que se puede implementar alguna política nacional, especialmente de vivienda, desde un proyecto plurinacional, apoyado por Sánchez, Otegi, Junqueras y etcétera, quieren engañarte.
¿Y ahora, qué? Sánchez inició una “reflexión presidencial” de fin de semana, otra, con la esperanza de ver las calles llenas en apoyo a “su persona”. Sigue la senda del comunista Mélenchon en Francia, que apuesta por el caos para lograr un triunfo electoral imposible. Curiosamente, ambos son los políticos que más rechazo provocan en sus países (62% y 67%). Las manifestaciones del pasado sábado fueron una invitación a Sánchez para que convoque a las urnas ya. Si no lo hiciera, el Partido Socialista sufriría una sangría diaria de votos, como saben todos sus dirigentes y candidatos, interesados en salvar los muebles. No es que este sea, como dicen, un buen momento, sino que cada día que pase, irremediablemente, será aún peor. Si no convoca hoy, solo podría explicarse por el pánico que le provocan las investigaciones judiciales. Quien no puede aguantar ni un minuto más es España.
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Sánchez convoca elecciones el 29 de noviembre y comienza la campaña desde Moncloa contra Ayuso
Leticia Barquín. libertad digital. 5 Octubre 2026
Los españoles están llamados a las urnas el domingo 29 de noviembre.Tras su segundo periodo de reflexión, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido adelantar las elecciones generales después del fracaso de los dos reales decretos ley sobre vivienda y del portazo de Junts. La crisis de la vivienda se convierte así en el eje sobre el que Moncloa pretende articular la batalla electoral. "Hemos hechos todo lo que estaba en nuestras manos para defender los intereses de los españoles. Nos hemos esforzado por construir un mundo mejor para nuestros compatriotas y el resto del mundo", ha presumido Sánchez después de destacar "los mejores resultados económicos, sociales y medioambientales" con su Gobierno.
El adelanto llega después de semanas de presión política y social sobre el Gobierno por la situación del acceso a la vivienda. La estrategia socialista pasa por presentarse como la solución al problema de la vivienda y desplazar la responsabilidad hacia la derecha, pese a que el PSOE lleva años al frente del Ejecutivo. Moncloa confía en que convertir la vivienda en el gran asunto electoral le permita recuperar la iniciativa política y movilizar a su electorado mediante un discurso centrado, una vez más, en la amenaza de un Gobierno de PP y Vox.
En este sentido, Sánchez ha cargado contra PP y Vox. "Hemos transferido a esos gobiernos autonómicos más recursos que nunca para que invirtieran en sanidad, en educación, para que construyeran vivienda. Y ellos han comprado áticos y han privatizado hospitales", ha deslizado el presidente en su declaración institucional sin preguntas señalando directamente a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. La razón de la llamada es "doblegar a las élites" y situarse a él como el salvador.
Sánchez opta finalmente por adelantar las elecciones, en línea con la posición que venían reclamando sectores de sus propias bases antes de las próximas autonómicas y municipales.
La ley electoral establece que, en caso de disolución anticipada, las elecciones deben celebrarse el 54.º día posterior a la convocatoria. Con el decreto de disolución y convocatoria publicado este martes en el BOE, los españoles están llamados a las urnas el domingo 29 de noviembre.
El movimiento llevaba días tomando forma. Sin embargo, a primera hora de este lunes, en La Moncloa mantenían intacta la agenda pública de Sánchez, que tenía previsto acudir a primera hora de la mañana a la inauguración del Congreso Nacional de la Empresa Familiar. A las 8.00
horas, Presidencia del Gobierno anunciaba la declaración institucional del presidente y la cancelación de toda su agenda.
El pasado viernes, Sánchez mantuvo una conversación telefónica con la vicepresidenta segunda, que la propia Yolanda Díaz reconoció posteriormente. Después, ambos coincidieron durante el Pleno del Congreso en la zona reservada al Gobierno, junto a otros ministros.
La conversación y las posteriores informaciones procedentes de fuentes gubernamentales y socialistas dispararon las especulaciones sobre un posible adelanto electoral. El precedente más inmediato se remonta a mayo de 2023, cuando Sánchez contactó con Díaz antes de comparecer en Moncloa para anunciar el adelanto de las elecciones generales.
El Estado fallido
Manuel Marín. Vozpópuli. 5 Octubre 2026
Convoque o no elecciones generales anticipadas, todo en el sanchismo ha empezado a volatilizarse. Sus fanáticos dentro del partido saben que ya ni cuentan ni influyen, y fuera del partido, el resto… al resto Pedro Sánchez los quiere sólo para acudir a las urnas. Sánchez escucha poco y decide en soledad porque se ha aislado de todo y todos. Su núcleo duro es cada vez más reducido y en su entorno es unánime la sensación de que Sánchez, ese eterno resiliente, anda bajo de batería y se está fundiendo a negro sin que nadie haya tenido el arrojo de decirle en el último año lo que todo el mundo ve excepto él. Desventajas de imponer un régimen del miedo en el que sólo el líder supremo piensa, habla, decide y ejecuta. Sánchez está agotado y, convoque o no de modo inminente, el cálculo de probabilidades de repetir en La Moncloa se irá agotando conforme pasen las semanas. Cuanto más tarde en convocarlas, peor resultado obtendrá, porque no da la sensación de que la ‘crisis de sanchismo’, de una profunda envergadura, sea reversible. Y en el binomio coste-oportunidad son muchos los socialistas que creen que es más lógico perder ahora con 115 escaños para lamerse las heridas en la oposición, que más adelante con 95.
Los cursis lo llaman ‘ventana de oportunidad’. Y convocar ahora tendría cierta lógica por cinco motivos. Primero, porque Sánchez, el presidente de un Gobierno corrupto y secretario general de un partido a punto de ser imputado por delitos muy serios, se ha topado al fin con la ocasión de presentarse como víctima sin tener que fingirlo. Más de ocho años en el poder para desguazar la política de vivienda le han servido al final para presentarse como el promotor de decretos-salvavidas. El viernes no había un solo diputado en el Congreso que no supiera que los dos decretos que iban a votar son un fraude desde la primera hasta la última letra. Sabían de sobra que era un parche de medidas provisionales que ahogarían en pocas semanas el mercado del alquiler. Y con él, a los inquilinos más vulnerables. No eran decretos-milagro ni soluciones mágicas porque jamás el mercado de la vivienda ha sido más caro, inestable y preocupante que con el primer Gobierno social-comunista. Sin embargo, el relato estaba prefabricado. El salvífico presidente que se había devanado los sesos durante la ‘semana-maricarmen’ ve derrotados sus proyectos por culpa de la derecha rentista y carroñera. Da igual que la ministra de Vivienda hiciese una ostentación obscena de que no tenía ni puñetera idea de lo que había aprobado. Lo relevante es que Sánchez, nuestro ‘manitas’ oficial para cualquier reparación, es una víctima.
Segundo motivo favorable para convocar ahora. Hay cierto ambiente de movilización. Sol, las manifestaciones, los ‘bucaneros’ violentos que siempre aparecen, el intento de reeditar un 15-M quince años después… Todo está siendo un fracaso estrepitoso. En las universidades no se ha agitado casi nada y los convocantes plantean derechos ficticios basados en la alegalidad. Gritan soflamas comunistas demostrando su profundo desconocimiento de la historia, mientras insultan a quien se opone a sus planteamientos haciendo creer que a muchos nos entusiasma desahuciar a pobres vecinos. Pero ¿de qué planeta habrá caído esta gente? Movilización, lo que se dice movilización, no ha habido. Pero sí hay atmósfera de conflictividad. Hay efervescencia callejera en la izquierda, y Sánchez lo necesita.
Tercer motivo. Sumar es un partido moribundo. Carece de liderazgo solvente, andan a bofetadas internas, como siempre ocurre en los engendros políticos que nacen de una izquierda fracturada y cainita, y las encuestas le son desoladoras. Pero es que además Sumar es un partido sin anclajes solventes y en él sobreviven Izquierda Unida, Compromís, Comunes, Más Madrid, la Chunta Aragonesista… odiándose cada vez más entre ellos. Una hipotética debacle de Sánchez puede verse fácilmente amortiguada con un fracaso drástico de Sumar porque probablemente el PSOE esté en disposición de recuperar escaños para compensar lo que perderá en la izquierda más moderada.
Cuarto motivo. Con este festival de la vivienda, la corrupción ha pasado a un segundo plano. Los focos no están en Begoña Gómez, ni en Ábalos, Cerdán, el propio hermano del presidente, Zapatero, el fiscal general condenado, la mafia con narcos para salir a cazar jueces, la financiación ilegal, las Leires y demás fauna. Y eso es un factor favorable para acudir a las urnas. No sería lo mismo hacerlo en un incierto 2027, con la fotografía de Begoña Gómez en un banquillo y un tribunal de jurado. Y con menos motivo aún, si a esa fotografía de portada la acompaña otra con un veredicto de culpabilidad.
Y quinto. Sánchez sigue siendo el líder arrogante que era. Pero ya se sabe internamente muy debilitado. Una parte creciente del partido está dejando de adular a aquel ‘killer’ de la política sin principios que gobierna sin ganar una sola elección, al chico alto y guapo con planta de presidente fetén que sometía a la derecha, y al hombre de Estado a quien confiar el destino de todo. Sánchez se pone estupendo cuando habla de ideología, pero suponiendo que tenga alguna, al aplicarla durante ocho años los españoles hemos retrocedido veinte. Menos dinero en el bolsillo, menos vivienda, menos salarios, menos juventud esperanzada… y más muros, divisiones y odios. Podría ser un buen resumen de lo que significa realmente el sanchismo.
Por el contrario, los únicos dos motivos por los que no le es aconsejable adelantar elecciones son muy sencillos. Tiene toda la razón Gabriel Rufián. Sánchez no debe tener la tentación de convocar a las urnas porque la izquierda no suma. Se le acabaría el chollo, el poder y el BOE. Y los asientos en los consejos de administración, y el control de las empresas públicas, y… Se acabaría todo sencillamente porque la derecha está en disposición de superar los 200 escaños. Un segundo motivo nada desdeñable que alejaría a Sánchez de las elecciones inminentes es que se quedaría sin tiempo para poder manipular el censo electoral con la ley de nietos. De hecho, Sánchez necesita meses de margen para que el ‘mercenariado’ que configura la mayoría socialista del Tribunal Constitucional pueda darle la razón.
En cualquier caso, España está adoptando inquietantes formas de Estado fallido. El sistema no puede defenderse de un presidente que lo está pervirtiendo hasta cambiar su fisonomía. España, cualquiera de sus leyes, depende de un fugado de la justicia, que lleva nueve años choteándose de todo y de todos. Un fiscal general, el máximo garante de la legalidad de nuestro Estado, destruye pruebas penales en su propio despacho y ante la Guardia Civil. Hemos colocado a prostitutas en empresas públicas. Carecemos de presupuestos durante cuatro años. Aprobamos decretos a ciegas que ni siquiera conocen los ministros que los promueven. El Parlamento está en un bloqueo sistémico. Un partido paga a una trama mafiosa para que unos narcos acosen a jueces incómodos. Un expresidente escondiendo joyas inconfesables en una caja fuerte. Tenemos a golpistas y terroristas que son abrazados como demócratas. Tenemos la invasión masiva de una parte del territorio soberano español y el presidente del Gobierno se marcha de vacaciones. Vivimos con el asalto a multinacionales privadas para tomar por la fuerza sillones y forrarse. Con la suelta masiva de violadores. Con el destrozo de la clase media y los índices de pobreza creciendo. Con la ley educativa más lesiva de la historia. Con puteros y acosadores de mujeres al mando de demasiadas cosas. Con un Gobierno que anima a movilizarse contra sí mismo. Con el Consejo de Ministros deslegitimando a la jefatura del Estado. Con el hermano del presidente sin saber aún dónde tiene su despacho. Con la Guerra Civil y el revanchismo clavados en el entrecejo. “No pasarán”, gritaban el viernes noche en Madrid… Y ¿qué coño tiene que ver Maricarmen con esto?
De los cacaos
al caos y del caos a…
Pedro
de Tena. libertad digital.
5 Octubre 2026
La ministra, sí, la del cacao mental, confesó ante el público estupefacto que en un tema tan candente y alarmante como los decretos de la vivienda para Maricarmen y nadie más, que eran dos, y no uno, pero que no sabía dónde estaba el papelito, busca que te busca y nada, sin darse cuenta puso de moda al cacao cuando exclamó aquello de "Tengo un cacao" y efectivamente lo tenía y de tamaño 4XL.
No solo lo tenía sino que lo produjo en todos nosotros. Ya se habrán dado cuenta de que no es el cacao del árbol, esa gloria venida de América que mencionó Hernán Cortés por vez primera en sus cartas de relación. Nos contagió el lío, el carajal, el berenjenal, el enredo, el embrollo, el fregado o como queramos llamar a ese cacao. Y aún no nos ha dejado en paz, porque si una ministra no sabe qué ha decretado su Puto Amo sobre el tema de sus competencias, ya me dirán ustedes.
Pero además de la diarrea mental estupefaciente, acertó con la palabra porque en efecto tenía un cacao, no sólo en la cabeza, sino entre manos. Tenía un cacao porque el Gobierno había decidido montar un cacao, otro, ahora con la vivienda para aumentar la tensión en las arterias de la social-comuni-naciborroka, a ver si con la ir-regularización y el voto inmigrante agradecido por lo de Ceuta, la Ley de Nietos y otras artimañas por venir, se anula el apoyo electoral anunciado para un cambio profundo de esta España en ruinas.
Me imagino a un fray Gabilondo y a un lego ZP cejador musitarse en confesión que sí, que les convienen los cacaos, que eso de subir la tensión a los españoles ya lo intentaron aunque funcionó al revés, haciendo que la mayoría absoluta, más que absoluta, les votara en contra. Desde entonces, sólo con un monstruo político podría gobernar la izquierda. Y lo creó, al estilo de febrero del 36, pervirtiendo urnas, deformando leyes, animando al enfrentamiento.
Yo no sé ustedes, pero yo noto en mi sangre cómo cacao tras cacao, los que se derivan de burlarse a las claras de lo que es gobernar en una democracia al uso y los que se deducen de las trampas que hacen durante el juego sin que les importe nada el sufrimiento causado a los ciudadanos, lo que me está subiendo al corazón y a la cabeza es el caos, un caos oscuro, indignado, gutural, tal vez irrefrenable.
Es lo que pasa cuando los cacaos se acumulan en nuestra vida cotidiana de un modo tal que van poniendo en peligro los años más prósperos, libres y pacíficos de la España de los últimos dos siglos. Ya he cumplido 75 años y no he vivido una guerra, no he visto pasar hambre masiva, casi todas las familias habían podido conseguir una vivienda, un trabajo, una escuela y muchos, unos estudios, un patrimonio, un porvenir. Crecieron las oportunidades como nunca. Había problemas, pero había esperanza, posibilidad, nación.
Cierto es que durante 30 de estos años no hubo libertad para los partidos políticos y sus apéndices sindicales. Pero las libertades esenciales ya estaban inscritas en nuestra experiencia diaria. Muchos deseamos una democracia plena, otros menos. Peleamos duro. Y a pesar de todo, hasta 2004, en que se organizó el segundo gran cacao incivil (el primero fueron los GAL) —acusar a un gobierno legítimo de haber causado un atentado terrorista—, las sucesivas generaciones de españoles, con más o menos despiste, mejoraban y respetaban la democracia como marco de convivencia.
Pero no. Tras el cacao asesino del 11-M, se montó el cacao del contubernio con ETA y los nacionalismos insaciables y carroñeros que devoraban los hígados del resto de España. Ya nos tragamos casi 1.000 asesinatos imperdonables, a unir a los otros 200. Luego estalló el cacao maravillao, una tragedia económica que arruinó a muchos, empobreció a todos y dejó clara la ineptitud para el gobierno cabal que tenía ese nuevo PSOE, cursi y talantero en apariencia y traidor a la unidad nacional y a la convivencia. El peligro se cernía sobre esta democracia de la que bastantes dudamos ya.
Con una cobardía inesperada, el Partido Popular, logrado el poder democrático más notable que partido alguno haya tenido desde 1982 y su legitimidad consecuente, no hizo nada por enderezar entuertos ni reformar lo reformable. Su penitencia por ese pecado y por otras desviaciones asquerosas fue la indignante moción de censura y el acceso al poder, consentido, de un sanchismo que ya había dado muestras de su indiferencia moral y su vocación radical, corrupta y ajena a todo consenso constitucional.
Desde 2018 hasta ahora, los cacaos, los mentales y los fabricados por los expertos de la alta tensión, han sido innumerables, tantos que muchos nos preguntamos si, en realidad, este Gobierno monstruoso, grotesco y anómalo de post-etarras, de golpistas, de tramposos, mafiosos y ladrones, respetará el veredicto de unas urnas limpias. De momento, vemos cómo las están deformando y falsificando.
Si los nacio-izquierdistas del Gobierno pretenden perpetuarse en el poder por vías pútridas y retorcidas, ya no podremos seguir hablando de democracia. De hecho, ya no podemos. El caos nos obligará a optar por una u otra dictadura y llegado el caos y el caso, oigan, yo tengo mis preferencias. Optaré por España y la civilización, quizá tapándome la nariz, como Unamuno.
La Generalitat de Cataluña y la Diputación de Barcelona subvencionan con 125.000 euros la persecución del castellano en Valencia
Ambas administraciones gobernadas por el PSC inyectas ayudas directas a Escola Valenciana
Jaume Lita Albert. Valencia. el debate. 5 Octubre 2026
La Fundación Escola Valenciana ha recibido, en lo que llevamos de 2026, ayudas directas de las administración públicas por valor de 138.467 euros. Así consta en los datos publicados en el Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas, dependiente del Ministerio de Hacienda. De las subvenciones percibidas por el colectivo, que tiene por finalidad la lucha lingüística contra el castellano, el 90 % proceden de Cataluña.
La asociación, que tiene su sede en un bajo ubicado en el barrio de Benicalap de la ciudad de Valencia, intentó este verano armar una caza de brujas por el uso del castellano en la capital del Turia. Y todo a raíz de un incidente a raíz de que un cliente exigiera a una trabajadora extranjera que le atendiera en valenciano, pese a que ella expuso su dificultad con el idioma propio.
Escola Valenciana también está detrás de los muy diversos actos educativos bajo el título de 'Trobades pel valencià', unas citas que enmascaran la extensión del catalán como lengua predominante en la Comunidad Valenciana sirviéndose del sistema educativo y sus alumnos.
La propia página web de la entidad catalanista muestra tres logotipos que evidencian quién subvenciona realmente este 'lobby': Generalitat de Cataluña, Diputación de Barcelona y Ministerio de Cultura.
En el mes de abril el Gobierno de Illa le otorgó «sin contraprestación» 110.000 euros. Tras esta cuantiosa ayuda, ya habitual en los registros anuales que se pueden consultar en la citada base de datos de Hacienda, llegaron 4.200 euros por parte del Ayuntamiento de Burjassot y 1.000 euros más desde el Ayuntamiento de Mislata. En pleno verano la Diputación de Barcelona ha aprobado abonar 15.000 euros en una «concesión directa» a la que no se adjunta ningún documento público oficial.
¿Qué tienen en común las cuatro citadas administraciones? Están gobernadas por el PSOE. Los socialistas, tanto de Cataluña como de dos localidades importantes en Valencia, abonan y enriquecen la expansión catalanista sirviéndose de un 'Caballo de Troya' en la educación valenciana. Las administraciones catalanas han abonado ya 125.000 euros a Escola Valenciana, el 90 % de las subvenciones directas que han ingresado este año.
Si se cumple el mismo calendario económico del 2026, ahora en septiembre constará la subvención directa de más de 100.000 euros desde el Ministerio de Cultura, otro aliado que ha buscado potenciar los colectivos catalanistas ante el fin de las subvenciones públicas de la Generalitat Valenciana y otras administraciones de la Comunidad Valenciana
En este 2026 sí que consta una ayuda pública de la Diputación de Valencia a Escola Valenciana de 4.267 euros, pero dentro de una convocatoria para «desarrollar actividades que fomenten la igualdad entre mujeres y hombres y/o contra de la violencia de género». Nada que ver con el tema lingüístico.
La izquierda valenciana y catalana subvenciona los movimientos asociativos que quieren extender el catalanismo en la Comunidad Valenciana, que tienen como único objetivo que los valencianos asuman que la identidad catalana es la dominante.
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