Recortes de Prensa Domingo 11 Octubre 2026
War update: 221 clashes on front line over past day, fiercest fighting in Pokrovsk and Huliaipole sectors
https://www.ukrinform.net. 11 Octubre 2026
A total of 221 combat engagements between Ukraine’s Defense Forces and Russian invaders were recorded along the front line over the past 24 hours.
According to Ukrinform, this was reported by the General Staff of the Armed Forces of Ukraine in its update as of 8:00 on October 11.
The enemy launched one missile strike and 73 airstrikes, dropping 255 guided aerial bombs. In addition, Russian forces deployed 8,444 kamikaze drones and carried out 2,553 attacks on settlements and Ukrainian military positions, including 45 using multiple rocket launchers.
Russian artillery shelled multiple settlements in Ukraine’s Chernihiv region.
Ukraine’s Defense Forces aviation struck one Russian UAV command post.
In the Northern Slobozhanshchyna and Kursk sectors, Ukrainian forces repelled three Russian assault attempts. Russian troops launched four airstrikes using 11 guided aerial bombs and carried out 171 shelling attacks on Ukrainian positions and settlements.
In the Southern Slobozhanshchyna sector, Ukrainian units repelled 10 Russian attacks. Russian forces attempted to advance near Starytsia, Vovchansk and Vovchanski Khutory, as well as toward Radkivka.
In the Kupiansk sector, Russian forces made one attempt to improve their positions by launching an assault near Nova Kruhliakivka.
Attempts to break through Ukrainian defenses were repelled in the Lyman sector, where Russian troops launched 10 attacks near Nadiia, Novoiehorivka, Novoselivka, Lyman and Dibrova.
In the Sloviansk sector, Russian forces launched six attacks near Ozerne and Kryva Luka, as well as toward Pyskunivka and Mykolaivka.
In the Kramatorsk sector, the enemy conducted no assault operations.
In the Kostiantynivka sector, 18 Russian attacks were recorded. The enemy conducted offensive operations near Kostiantynivka, Novoselivka, Toretske and Vilne, as well as toward Mykolaipillia, Raiske and Pryiut.
In the Pokrovsk sector, Russian troops launched 25 attacks, attempting to advance near Svitlе, Molodetske and Novomykolaivka, as well as toward Dobropillia, Novohryshyne and Serhiivka.
In the Oleksandrivka sector, Russian forces conducted no assault operations.
In the Huliaipole sector, Russian troops attacked Ukrainian defensive positions 21 times, attempting to advance near Rybne, Verkhnia Tersa, Hirke, Huliaipilske and Mala Tokmachka, as well as toward Kosivtseve, Nove Zaporizhzhia, Rivne, Vozdvyzhivka, Dolynka and Kopani.
In the Orikhiv sector, the enemy conducted no offensive operations.
In the Dnipro River sector, Ukrainian defenders repelled one Russian attack.
No signs of Russian forces forming offensive groupings were detected in the Volyn and Polissia sectors.
Ukrainian paratroopers destroy Russian convoy in Svatove
https://www.ukrinform.net. 11 Octubre 2026
Ukrainian paratroopers have destroyed a convoy of Russian troops in Svatove, Luhansk region.
According to Ukrinform, the Ukrainian Air Assault Forces Command reported this on Facebook.
"On the Kupiansk axis, paratroopers from the 77th Separate Airmobile Nadniprianska Brigade of the 7th Air Assault Corps of the Armed Forces of Ukraine delivered a precision strike on the logistics of Russian occupation forces. In the town of Svatove, operators of the unmanned systems battalion detected an enemy convoy of three light vehicles along its route in time and completely destroyed the vehicles the enemy was attempting to use to deliver ammunition, food supplies and personnel," the statement said.
The Air Assault Forces noted that the simultaneous destruction of an entire convoy significantly undermines the supply of enemy units in this section of the front. The loss of transport deprives Russian invaders of mobility, disrupts personnel rotations and prevents the timely replenishment of supplies. Severely hampered movement of enemy forces also derails plans to increase the pace of assault operations.
According to the military, the situation on the axis remains difficult. However, soldiers of the 77th Brigade continue to keep key routes under tight fire control, while the systematic work of unmanned systems units turns every attempt to deliver reinforcements or ammunition into guaranteed losses, methodically undermining Russia's ability to sustain offensive operations.
As Ukrinform reported, in October, Ukraine's Defense Forces neutralized more than 1,000 Russian invaders in just three days in the area of responsibility of the Azov military grouping, killing 702 of them.
As reported by Ukrinform, Russia’s total combat losses since the start of its full-scale invasion of Ukraine on February 24, 2022, through October 11, 2026, are estimated at approximately 1,552,840 personnel, including 1,930 over the past day.
La guerra congelada entre Estados Unidos e Irán
Gustavo de Arístegui, diplomático. la razon. 11 Octubre 2026
Raymond Aron resumió la Guerra Fría en una fórmula que ha sobrevivido a su tiempo: «Paz imposible, guerra improbable». La acuñó en 1948, en «Le Grand Schisme». Casi ocho décadas después, el enfrentamiento entre Estados Unidos y el régimen oligárquico-yihadista de Teherán se ha instalado en una variante más peligrosa, sin duda mucho más breve, de aquella ecuación. La paz sigue siendo imposible. La guerra, en cambio, no es improbable, es intermitente.
Han pasado más de siete meses desde el 28 de febrero. Ha habido bombardeos, un alto el fuego en abril, un memorando en junio, recaídas sucesivas y, hoy, un estrecho de Ormuz abierto, pero no seguro. El Pentágono ha ordenado al Mando Central ultimar los preparativos para reanudar las operaciones a gran escala, mientras el presidente Trump promete no atacar antes de las elecciones del 3 de noviembre. Ni paz ni guerra. Es una guerra congelada, con fecha de deshielo marcada en el calendario electoral.
Cuatro causas que siguen intactas
Ninguna de las causas de la guerra ha desaparecido.
Primera: los proxies, el primer motivo de todos. Durante 47 años, Teherán ha hecho la guerra por terroristas interpuestos a través de las organizaciones terroristas Hizbulá y Hamás, de los terroristas hutíes y de los grupos terroristas proiraníes de Irak, sin pagar nunca el precio en su propio territorio. El 28 de febrero se acabó esa impunidad geográfica.
Segunda: el uranio. Irán acumuló más de cuatrocientos veinticinco kilos enriquecidos a más del 60 %, un nivel sin justificación civil alguna, y a comienzos de 2023 los inspectores del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) hallaron en Fordo partículas al 83,7 %, a un paso del grado militar (90%). El vicepresidente Vance lo ha planteado con sencillez: ¿para qué quiere combustible al 60 % quien no aspira a la bomba?
Tercera: los misiles balísticos, de crucero e hipersónicos de largo alcance. Sin vector, la bomba es un problema; con vector, es una amenaza existencial para la región y para Europa. El acuerdo nuclear de 2015 los dejó fuera, y así nos fue.
Cuarta: la exportación del terrorismo y de la inestabilidad, que no es una desviación del régimen, sino su razón de ser desde 1979.
La guerra dentro de la guerra
La segunda clave es interna. En Irán se libra una guerra por el poder entre los distintos sectores del régimen y el CGRI (Sepāh-e Pāsdārān-e Enqelāb-e Eslāmī, Cuerpo de la Guardia de la Revolución Islámica), y otra, no menos despiadada, dentro de la propia Guardia. Por el momento, la han ganado el general Ahmad Vahidí, su comandante en jefe, y Mohsen Rezaí, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional desde agosto, sobre quien pesa una notificación roja de Interpol por el atentado contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), que costó 85 vidas en Buenos Aires en 1994.
Ambos mantienen las hostilidades como instrumento de consolidación de su poder, frente a un presidente, Masud Pezeshkian, que querría una salida negociada pero no tiene un solo fusil. Es lo que vengo llamando la paradoja del descabezamiento: un régimen que ha perdido a su cúpula tradicional es más débil, pero también más difícil de domar, porque nadie tiene autoridad suficiente para ordenar la retirada. El propio Trump lo ha admitido con su crudeza habitual: nadie sabe quién dirige el país. Cualquier acuerdo valdrá lo que pueda garantizar el más débil de sus firmantes.
Brillantez táctica, ceguera estratégica
El éxito militar es indiscutible: dominio del aire, descabezamiento de la cúpula, instalaciones nucleares golpeadas y un bloqueo naval que impide a Irán cargar un solo barril desde el 25 de agosto. Sin embargo, a ese acierto táctico se contraponen graves errores estratégicos y geoestratégicos.
El primero es convertir cada tregua en un regalo. Los iraníes han aprovechado los altos el fuego para rearmarse y, sobre todo, para reponer sus lanzadores de drones y de misiles, que son el verdadero cuello de botella de su capacidad ofensiva. En julio, el profesor Mohammad Marandi, portavoz oficioso del régimen, se jactó de que Irán había utilizado el alto el fuego y el memorando para prepararse para la guerra.
El segundo error es la ausencia de un plan para el día después. Si el régimen implosionara, nadie parece haber previsto qué ocurrirá con su arsenal, con su uranio, con sus organizaciones terroristas y con noventa millones de iraníes.
Ormuz: ¿quién lo controla y quién lo controlará?
El 7 de octubre, en Atenas, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que el régimen ha perdido por completo el control del estrecho, porque sale casi tanto petróleo como antes del 28 de febrero. Es una media verdad. Las exportaciones de crudo de Oriente Medio han vuelto, según la consultora Kpler, a los niveles anteriores a la guerra. Pero ¿por dónde salen?
Cerca del 40 % ya evita el estrecho. Sale por el oleoducto saudí Este-Oeste, que une los campos de Abqaiq con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, con capacidad para 5 millones de barriles diarios y hasta 7 en su configuración máxima. Sale por el oleoducto emiratí que va de Habshan a Fuyaira, en el golfo de Omán, con 1,8 millones. El resto cruza Ormuz pegado a la costa omaní de Musandam, por la ruta meridional abierta por Washington, que es precisamente donde se concentran ahora los ataques: diez contra petroleros en una sola semana, el máximo del año.
La respuesta, por tanto, es incómoda. Hoy nadie controla Ormuz. Estados Unidos puede mantenerlo abierto; el régimen puede mantenerlo inseguro. Ha pasado del control a la negación del mar, que es barata y anónima: un dron sin firma cuesta menos que la prima de seguro de un solo petrolero. La evasión, además, tiene techo y traslada el riesgo, porque rodear Ormuz por el mar Rojo es entrar en el radio de los terroristas hutíes en Bab el-Mandeb. Según Reuters, Teherán ya ha advertido a sus vecinos de que considerará hostil cualquier nueva ruta de exportación.
¿Quién lo controlará? Quien construya más oleoductos. Los Emiratos aceleran uno nuevo que duplicará su capacidad de exportación por Fuyaira en 2027. Cada barril desviado de forma permanente devalúa el arma del régimen. Teherán está perdiendo el monopolio del estrangulamiento.
El peaje del chantaje
Mientras tanto, el régimen ha convertido el estrecho en un negocio. Lloyd’s List ha documentado pagos de uno a dos millones de dólares por tránsito, liquidados en yuanes, y en el Parlamento iraní se ha llegado a cifrar la recaudación potencial en más de setenta mil millones anuales. Si a ello se suman las primas de riesgo de guerra y el sobreprecio de un Brent que ronda los 100 dólares, la factura del chantaje para la economía mundial se sitúa, según mis cálculos, entre 100.000 y 200.000 millones de dólares al año.
No es un peaje: es extorsión. Paga y navegas; no pagas, y tu buque arde. La situación es peligrosísima por dos razones. La primera, porque ese dinero puede decidir el curso de la guerra: financia exactamente lo que la guerra pretendía destruir, la bomba, los misiles y los proxies. La segunda, porque si el precedente se consolida viajará de Ormuz a Malaca, a Bab el-Mandeb y, por qué no, a Gibraltar. España debería tomar nota.
Siria, Hizbulá y una broma de mal gusto
El tercer frente es la reconstrucción de las redes, los canales y las zonas de influencia que Teherán perdió con la caída de Asad en diciembre de 2024. Siria era su corredor hacia el Mediterráneo. Hoy el Gobierno de Damasco intercepta cargamentos destinados a Hizbulá, y el régimen busca rutas alternativas por Irak y Turquía.
Según Reuters, Hizbulá recibió en septiembre doscientos millones de dólares de Irán para ayudar, dicen, a los libaneses desplazados. Los intermediarios cobraron un 20 % de comisión, cuatro veces la habitual. Un régimen cuya economía está en caída libre encuentra doscientos millones, y cuarenta más para quienes los blanquean, para unos programas «humanitarios». Es una broma de mal gusto. El dinero es fungible: cada dólar que llega a esas familias libera otro para rearmar y reforzar a Hizbulá. La primera víctima de esa organización terrorista son los propios libaneses.
Planes de paz fallidos, exigencias inasumibles
La lista de planes fracasados es larga: los quince puntos estadounidenses de marzo, la contrapropuesta iraní de cinco, el plan iraní de diez puntos de abril, el memorando de Islamabad de junio. El último es el plan iraní de siete días. Exige el cese de todas las operaciones militares en la región, Líbano incluido; la liberación de unos 12.000 millones de dólares en activos congelados; el levantamiento de las sanciones petroleras y el fin del bloqueo de sus puertos. Solo entonces, al séptimo día, reabriría el estrecho. La negociación nuclear quedaría para después, con el derecho a enriquecer como línea roja. En marzo, Teherán reclamaba además la soberanía sobre Ormuz y reparaciones de guerra.
Son exigencias inasumibles. Ningún Estado ribereño puede apropiarse de un estrecho internacional, porque la Convención de Montego Bay garantiza el paso en tránsito. Levantar primero la presión y negociar después es repetir el error de 2015, cuando el dinero desbloqueado financió la expansión de la red terrorista.
Washington ha respondido con una contrapropuesta transmitida por Qatar. Según Reuters, ambas partes coinciden en buena medida en los pasos y discrepan sobre todo en su orden. Es mérito de una mediación catarí discreta y eficaz, que ha mantenido abierto el canal cuando todo invitaba a cerrarlo.
Una guerra que espera
Israel vota el 27 de octubre; Estados Unidos, el 3 de noviembre. Hasta entonces, congelación. Después, todo indica que el deshielo será violento. A Trump hay que tomarlo en serio, pero no al pie de la letra.
Lo que necesita este régimen dividido y arruinado no es una ofensiva dictada por las urnas, sino una contención firme: escoltas en la ruta meridional, defensa antiaérea para los oleoductos, ni un céntimo para el chantaje y sanciones implacables contra los intermediarios que lo hacen posible. Europa, que paga una parte decisiva de la factura energética, debería aportar por fin barcos y no solo comunicados.
Una guerra congelada no es una guerra terminada. Es una guerra que espera su momento. Si ese momento llega sin un plan para el día después, repetiremos la paradoja que define este conflicto desde el 28 de febrero: victoria militar indiscutible, fracaso geopolítico sin paliativos.
Sánchez está
dispuesto a llevar España al límite
EDITORIAL.
libertad digital. 11 Octubre 2026
El PSOE y los partidos a su izquierda ya han dado sobradas muestras de hasta dónde son capaces de llegar en materia de agitación y propaganda. La manipulación, la desinformación, la difusión de infundios, mentiras y patrañas son especialidades de una izquierda que maneja los medios a su antojo, que ignora deliberadamente los más elementales principios éticos, que no tiene reparo alguno en pisotear y cruzar todas las líneas rojas que se le pongan por delante. La ausencia de escrúpulos es una de las características más acusadas de la izquierda. La operación de la cloaca sanchista contra la juez Biedma, que instruyó el caso del hermano de Pedro Sánchez, es el ejemplo más reciente. Son capaces de todo y para todo tienen una excusa, una justificación, una coartada.
Las indecentes maniobras socialistas y comunistas en torno a la crisis de la vivienda vienen acompañadas de una escalada dialéctica en contra de las formaciones de derecha que es netamente guerracivilista. En la Asamblea de Madrid se ha pasado de simular disparos con los dedos a las amenazas explícitas. Esa siniestra sentencia de Manuela Bergerot de que "no habrá paz en las calles" remite a los más sangrientos episodios de nuestra historia y sirve para ilustrar la barra libre de la izquierda a la hora de amedrentar a sus rivales. Si la autora de esas amenazas fuera del PP o de Vox, ahora mismo estaría siendo sometida a una condena rotunda y generalizada. Como se trata de la portavoz de Más Madrid no pasa nada y se invoca la libertad de expresión. Pero eso no tiene nada que ver con la libertad de ningún tipo. Es un señalamiento criminal, una advertencia delictiva, una amenaza en toda regla.
La violencia ambiental, la tensión, la crispación convienen a la izquierda. Lo dijo a micrófono cerrado tras un debate electoral José Luis Rodríguez Zapatero, paladín del diálogo con asesinos, embajador de sátrapas y uno de los mayores farsantes de la historia política de España. La ocupación del espacio público y la activación de los sindicatos responden al objetivo de atizar el enfrentamiento: la calle, contra la derecha buitre de los áticos. La fábrica de relatos de la izquierda funciona a pleno rendimiento. Hay tanto que tapar: la corrupción, Paiporta, el apagón, Adamuz, Ceuta y ahora los desahucios.
Después de ocho años de sanchismo, el poder adquisitivo de los españoles ha caído en picado, se han multiplicado las dificultades para acceder a una vivienda, se han disparado los desahucios y la pobreza. Sánchez prometió cientos de miles de viviendas asequibles. También dijo en la anterior campaña que frenaría los desahucios. Ahora pretende imputar la crisis de la vivienda al PP, enarbolar la bandera de la difunta Maricarmen y apalancarse en la Moncloa parapetado tras los sindicatos y las milicias de extrema izquierda. Reproducir los disturbios de Francia es parte del plan. Ya preparan a los estudiantes para una huelga previa a la huelga general. El Gobierno prende la mecha. Nada les detiene. Van a indultar al exfiscal general y la actual fiscal general exige al Supremo que deje votar a los muertos de la Ley de Nietos. Anunciar un aumento de las pensiones horas antes de la jornada electoral va a ser lo más legal de la campaña socialista.
La campaña electoral se va a celebrar en un ambiente irrespirable, con una izquierda desatada, en medio de toda clase de provocaciones, bajo una campaña mediática de rasgos totalitarios. Sánchez está dispuesto a llevar España al límite, dispuesto a enfrentar a los españoles con tal de permanecer en el poder para afrontar el sombrío panorama judicial que tiene ante sí.
La izquierda
de Sánchez vuelve a 1934, camino de 1936
Federico
Jiménez Losantos. libertad digital.
11
Octubre 2026
La guerra civil de 1936 llegó tras un proceso de degradación de la vida pública española, de incompatibilidad de la vida privada de buena parte de la población con el nuevo régimen, que empezó con la quema de iglesias poco después de la proclamación de la II República, una afrenta deliberadamente infligida a los católicos, continuó con la Ley de Defensa de la República, que privó de derechos básicos a la prensa de oposición. El punto clave fue, tras el triunfo electoral de las derechas en 1933, el golpe de Estado de PSOE y ERC en octubre de 1934, que demostró que las izquierdas, sobre todo, pero no sólo, las nacionalistas, no admitían perder el Poder en las urnas.
Fracasado el golpe, pero aprovechando el estúpido e innecesario adelanto electoral de Alcalá Zamora, las izquierdas pudieron reorganizarse como Frente Popular, con un programa que, en realidad, era la reivindicación del golpe de 1934. Luego llegó el robo de las elecciones de febrero de 1936 y la frenética sucesión de asaltos, robos y tomas de tierra, con cientos de muertos, que culminaron con el asesinato de Calvo Sotelo por la escolta de Prieto. Lo que decidió al indeciso Franco a unirse al golpe del 18 de julio y a dirigir y ganar la guerra civil posterior. No fue un golpe contra la Democracia, porque la democracia no existía. Fue una guerra en defensa de la nación y la religión contra el comunismo. Que, a diferencia de Rusia en 1917 y México en 1927, ganaron las derechas.
La minoría violenta tuvo que convencer a una cierta mayoría
Pero, para llegar a esa guerra, antes las minorías extremistas, sobre todo de izquierdas, tuvieron que convencer a masas más amplias de que el exterminio de los españoles de derechas era imprescindible. Para la minoría socialista, comunista y anarquista, podía ser deseable, pero a la mayoría de los que votaban a la izquierda había que convencerla de que era necesario.
España, contra lo que suele decirse, es o era un país bastante pacífico en los años 30 del siglo pasado. Quedaban ya lejos las guerras carlistas, y, más lejos aún, la Guerra de la Independencia contra el genocida Napoleón. En la segunda década del siglo había sido el país con mayor crecimiento económico del mundo, y todo, salvo las instituciones, tambaleantes desde el año 1917, brillantemente estudiado por Roberto Villa (1917. El Estado catalán y el soviet español, Espasa, 2021) era muy posible que el régimen republicano, si hubiera sido un proyecto nacional, se hubiera asentado. No lo fue, ni para toda España, ni para la mitad de ella, ni al final, para nadie.
Las memorias de diversos escritores hablan de cómo en la llamada "primavera trágica" de 1936 el llevar pistola, hasta en el bolsillo de atrás, se había convertido en una costumbre, que mostraba una propensión, en nuevos comunistas y fascistas, a matar, pero entre ellos no se mataban. Esto es un detalle significativo. Entre los que se conocían, no se mataban. Pero desde 1934 y la represión posterior, como estudió decisivamente Pío Moa, la propaganda comunista y, tras ella, la de todas las izquierdas, se centró en la denuncia, a menudo exagerada cuando no inventada, de las torturas que habrían sufrido las mujeres en la represión del golpe de Estado de 1934, presentado sólo como una rebelión obrera de Asturias, algo que nunca fue.
La guerra civil que provocó y no supo ganar la Izquierda
Esa fue la clave de la campaña de las elecciones de 1936, robadas por el Frente Popular. Pero desde febrero hasta julio, como prueban los discursos de Gil Robles y Calvo Sotelo en las Cortes, la Izquierda en el Poder estaba respaldando asaltos, robos y asesinatos por motivos políticos. Y nada lo demuestra mejor que el escandaloso desinterés en investigar el asesinato de Calvo Sotelo, que cabe entender como la provocación definitiva al Ejército que dudaba en alzarse. Y estaba bien pensado, porque sin una serie casi milagrosa de afortunadas circunstancias militares nunca hubiera podido triunfar el Alzamiento, siquiera a medias. La hábil dispersión de los generales más importantes, es decir, más peligrosos, era eficaz y sin el asesinato de Calvo Sotelo, los alzados nunca habrían empezado una guerra que, de todas formas, al principio, sabían bien que podían perder.
Esa siembra del odio al adversario político es lo que distingue a Sánchez de otros gobiernos y lo acerca a la izquierda de la II República. No es que Zapatero tuviera un guión distinto, pero la intensidad no era la misma de hoy. Basta comparar la campaña de los artistas de la zeja y la que hacen hoy las televisiones y los discursos del Gobierno y sus aliados para comprobar que las izquierdas han vuelto a 1936. A tratar de ganar la guerra civil de hace 90 años, que ellos provocaron y que merecieron perder.
El esperpento de Maricarmen y la montonera de Madrid
El grotesco alarde de odio y la imputación a la derecha de haberla asesinado tras la muerte de Maricarmen, por parte de Sánchez y sus socios, en especial el discurso de la montonera Bergerot en la Asamblea de Madrid amenazando al Gobierno de Ayuso: "No habrá paz en las calles de Madrid", muestran la violencia que anima a los que pueden perder las elecciones. Lo mismo la condena de Sánchez al Parlamento porque "no representa a la gente" y la aprobación de decretos-ley clamorosamente ilegales. Todo dibuja una izquierda radicalizada, contraria a cualquier tipo de convivencia democrática, al mínimo respeto a la ley que cabe pedir a los partidos que sufragamos todos los españoles y a una mínima normalidad en la vida cotidiana tras el 29 de noviembre.
Como dictador, si roba las elecciones, o como jefe de la subversión, no oposición, si las pierde, Sánchez, con el partido de la ETA y los golpistas catalanes, quiere quemar España, con tal de no dejar gobernar a la derecha. Esta pandilla de inútiles afanosamente criminal, véase el caso de la juez Biedma, antes de irse al paro, prefiere la guerra. Lo que sea con tal de evitar la cárcel. En la mano de los votantes en noviembre y en las del nuevo Gobierno están la posibilidad real y el deber moral de impedirlo.
Esa estupidez de la que se aprovecha Sánchez
Juan Manuel Blanco. Vozpópuli. 11 Octubre 2026
En El retablo de las maravillas, de Cervantes, los embaucadores Chanfalla y Chirinos llegan a un pueblo y muestran al público un retablo con figuras animadas mágicas, advirtiendo que solo son visibles para aquellas personas de legítimo nacimiento y sin antepasados conversos. En realidad, tales figuras no existen, pero todos los espectadores afirman verlas pues admitir la verdad podría suscitar dudas sobre su pureza de sangre.
En los últimos días otro estafador, Pedro Sánchez, mostraba su particular retablo: dos decretos reciclados que obran la maravilla de sanar al instante los grandes males de la vivienda en España. Eso sí, el charlatán advierte al público que las extremas bondades de los decretos solo pueden ser apreciadas por personas sensibles, con “humanidad” e inquietud “social”, nunca por malvados, rentistas, especuladores o fascistas. Todo el mundo, incluso muchos de los perroflautas de Sol, sabe muy bien que tales medidas son contraproducentes, que solo reducirán la oferta de alquileres, impedirán el acceso a los vulnerables e incrementarán sustancialmente los precios. Sin embargo, como en la pieza cervantina, demasiados caen en la trampa y se dejan deslumbrar por esta moderna versión del bálsamo de fierabrás. Aun viendo con nitidez la realidad, se niegan vehementemente a admitirla. ¿Por qué?
En 1943, desde la prisión donde se encontraba encerrado por oponerse al régimen nazi, el alemán Dietrich Bonhoeffer ofreció una explicación: la fuerza que nubla el juicio de la gente, la que impide reconocer lo evidente, es… la estupidez, que no es una falta de inteligencia, ni una incapacidad para razonar. Se entiende por estupidez la renuncia voluntaria a pensar por uno mismo, a ejercer el juicio crítico. No es un defecto intelectual, ni una falta de cultura o erudición: es un problema moral. Por ello, hay personas intelectualmente limitadas con un juicio razonable y otras inteligentes y cultivadas con un comportamiento extremadamente estúpido.
La estupidez, continúa Bonhoeffer, es mucho más peligrosa que la maldad porque la sociedad se encuentra mejor preparada para combatir la segunda que la primera. Además, el malvado es consciente del daño que genera, pero el estúpido causa estragos creyendo firmemente que hace el bien. Consecuentemente, se aferra a sus convicciones con un grado un grado de terquedad, fanatismo y obstinación tales, que es imposible convencerlo con razones, datos o argumentos, por muy sólidos que sean.
El rey está desnudo
El origen de la estupidez no se encuentra en el plano racional sino en la esfera emocional. El estúpido abraza ciertas ideas o creencias porque le hacen sentir bien y descarta otras porque le resultan fastidiosas. Puede preferir una idea falsa, pero reconfortante, a otra verdadera pero incómoda, una explicación que confirme su identidad a otra que la ponga en cuestión o una interpretación que le permita indignarse contra terceros a otra que le obligue a revisar su propia conducta. O puede buscar la aceptación del grupo delegando su juicio en los demás, una situación satirizada en “el traje nuevo del emperador”, dónde nadie se atreve a ser el primero en admitir que el rey está desnudo. El sujeto se convierte en estúpido cuando permite que la comodidad, el deseo, el miedo, la indignación o la necesidad de aprobación determinen aquello que acepta como verdadero.
El régimen al que aludía Bonhoeffer al analizar la estupidez, el nazismo, no se sostuvo solo mediante terror u obediencia. Sedujo a mucha gente porque también ofrecía gratificaciones emocionales muy poderosas: pertenencia, orgullo nacional, recuperación de una dignidad supuestamente perdida, enemigos reconocibles, explicaciones simples de problemas complejos, esperanza de regeneración o sensación de participar en una empresa histórica.
La estupidez surge de un déficit en el carácter, de la incapacidad para gobernar las propias emociones. Es un producto de la inmadurez o infantilización, que impiden al sujeto sacrificar la satisfacción emocional instantánea en favor de objetivos más cruciales y distantes. El individuo disciplinado acepta la incomodidad inmediata (duda, incertidumbre, disonancia, pérdida de aceptación del grupo o reconocimiento de un error) a cambio de un beneficio mucho menos tangible: conocer mejor a la realidad. El estúpido, por el contrario, no puede resistirse a consumir inmediatamente la creencia que le hace sentir bien. Estas debilidades humanas se encuentran muy extendidas y son aprovechadas por oportunistas y desaprensivos en su estrategia de manipulación.
Trilero y vendedor de crecepelo
En el retablo de las maravillas todos los espectadores pueden ver la realidad con nitidez. Pero los estafadores los someten a una trampa en la que aceptar la verdad (decir que no ven las figuras) pone en riesgo algo que la gente considera inmediatamente valioso: su imagen ante los demás y la seguridad en su propia identidad. Así, aceptar una realidad distorsionada les proporciona más comodidad emocional.
La trampa de Pedro Sánchez con sus decretos de quincalla es algo más retorcida, aunque el fundamento sea el mismo: vender una visión falsa de la realidad que proporcione ganancias emocionales a los estúpidos. Con una mano, y con la complicidad de muchos medios, el trilero muestra al público a la pobre Maricarmen, una “víctima” de los malvados fondos buitre (todavía más víctima una vez muerta), que él viene a salvar. Con otra, oculta las decenas de miles de personas con bajo poder adquisitivo que no podrán encontrar vivienda a causa de las abusivas normas que está impulsando. Los obnubilados espectadores compran el frasco de crecepelo porque les permite sentirse buenos y santos al proteger a un débil, pero se desentienden de quienes no van a encontrar un techo tras el decreto porque, al no salir en televisión, su desgracia no afecta a su “sensibilidad”. Estos botarates sienten incomodidad por el desahucio de un inquilino ante las cámaras, pero absoluta indiferencia por las decenas de miles que buscarán y buscarán en vano. A los estúpidos no les importan los desahuciados, ni los pobres, ni sus convecinos, ni su país: solo su propio bienestar emocional a corto plazo.
Para la estupidez, gire a la izquierda
La estupidez comienza donde una persona capaz de juzgar correctamente se niega a hacerlo porque pensar críticamente amenaza algo que le resulta emocionalmente más valioso: comodidad, pertenencia, seguridad, autoestima o certeza absoluta. La izquierda actual constituye un cebo muy atractivo para quienes carecen de autocontrol y disciplina interna porque ofrece gratificación emocional inmediata, sin coste ni esfuerzo. Resulta agradable creer que mis problemas son siempre culpa de otros, que mi grupo posee superioridad moral, que los adversarios son egoístas, malvados y perversos, que me sitúo el lado correcto de la historia (el del “progreso”) o que detrás de cualquier problema se encuentra la mano oscura de capitalistas, especuladores y fascistas. La indignación puede ser placentera, la certeza relajante, la pertenencia tranquilizadora, el odio al adversario estimulante y la superioridad moral seductora. Por el contrario, pensar críticamente exige renunciar a muchas de estas recompensas emocionales, tan solo para lograr una visión más atinada y honesta de la realidad. Esta asimetría emocional es el punto de apoyo de Arquímedes donde la izquierda pretende apalancar su campaña electoral.
Sánchez y sus acólitos saben que solo les queda alguna opción si impulsan una intensísima agitación emocional capaz de desencadenar una histeria todavía más intensa entre sus partidarios y de convertir en estúpidos a muchos que aún no lo son. No ofrecerá razones, ni explicaciones coherentes y matizadas sino burdas simplificaciones, puro blanco o negro. No rebatirá con argumentos; desacreditará a la oposición como la viva encarnación del Maligno. No presentará un programa coherente para resolver los problemas de los españoles; pondrá en práctica burdas trampas emocionales, como la del Retablo de las maravillas, tan raídas y desgastadas que eran ya bien conocidas y utilizadas en la picaresca del Siglo de Oro español. La diferencia, tras cuatrocientos años, es que ahora son los pícaros y sinvergüenzas los que ejercen el poder.
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