Recortes de Prensa Sábado 17 Octubre 2026
Reino Unido aumenta su ayuda militar a Ucrania ante la creciente hostilidad de EEUU a Kiev
Pablo Pardo. Londres. El Mundo. 17 Octubre 2026
La ciudad de Stevenage, 20 kilómetros al norte del Gran Londres, no parece tener más relación con la geopolítica que el hecho de haber pretendido ser Washington en la película Juego de espías, de Tony Scott, con Robert Redford y Brad Pitt como protagonistas, que se rodó en ella hace 25 años. Eso, y tener como vecino a Ken Follett, el autor de bestsellers de intriga que empezó su carrera en el género del espionaje, con títulos como Triple, El ojo de la aguja y La clave está en Rebeca.
Pero Stevenage es, también, una de ciudad clave en la guerra de Ucrania. El mayor proveedor de empleos de la ciudad es MBDA, la empresa franco-británico-italiana de misiles entre cuyos productos están los Storm Shadow (en Reino Unido) y SCALP-EG (en Francia), que jugaron un papel fundamental en la defensa de Ucrania en 2023 y 2024. Aunque las cifras son secretas, se estima que el Reino Unido ha entregado a Kiev varios cientos de unidades, mientas que Francia ha transferido, al menos oficialmente, unas 140.
El jueves, el primer ministro británico Andy Burnham -el mismo que llamó a Rusia el domingo "enemigo"- decidió la entrega de más Storm Shadow a Ucrania después de reunirse con el presidente de ese país, Volodimir Zelenski, en Londres. La noticia, publicada por la agencia de noticias Bloomberg, no ha sido desmentida, y parece formar parte de la estrategia del Reino Unido, y también de la UE, de aumentar la ayuda militar a Ucrania ante el progresivo alineamiento de Estados Unidos con Rusia en la guerra.
En principio, el plan de Burnham tiene lógica. Los Storm Shadow son francobritánicos, no estadounidenses, con lo que incrementan la autonomía estratégica y táctica ucraniana. Pero la realidad es más compleja, y pone de manifiesto la debilidad de la Defensa europea en relación a EEUU. La clave es que el misil tiene componentes clave, como el mapa de Rusia que emplea para guiarse, que es estadounidense, lo que da a Washington derecho de veto sobre el uso de esa arma en el campo de batalla.
Así es como el Gobierno de Joe Biden prohibió a Ucrania y al Reino Unido el uso de esa arma contra el territorio ruso, aunque posteriormente fue levantando todas sus restricciones. La llegada de Trump a la Casa Blanca, sin embargo, cambió las cosas. Y, desde agosto de 2025, el Pentágono tiene derecho de veto en el lanzamiento de misiles contra territorio ruso.
Dudas sobre la operatividad
Eso arroja una sombra de duda acerca de la operatividad de los nuevos cargamentos de misiles para Ucrania. En especial porque el Storm Shadow, que tiene un alcance de 250 kilómetros y una cabeza de guerra con 110 kilos de explosivos, puede ser muy útil para que Kiev siga bombardeando las refinerías rusas. Parece, sin embargo, poco probable que Trump apruebe esas misiones, dado su convencimiento de que esos bombardeos son los causantes de la subida del precio del gasoil de carreta y calefacción en Estados Unidos, pese a que los datos de, por ejemplo, el gigante del trading de materias primas Vitol reflejan que la guerra de Irán -lanzada por EEUU e Israel- ha quitado del mercado mundial de fueloil casi tanto fueloil como los bombardeos ucranianos sobre Rusia.
El despacho de los Storm Shadow británicos es un puente hacia la fabricación por Ucrania de la versión francesa de esos misiles, el SCALP-EG, que ha sido autorizada por París y Londres. Pero, al igual que en otros muchos programas de ayuda a Kiev, ese proceso será largo. Es probable que pasen varios años antes de que Ucrania logre alcanzar un nivel de producción de misiles suficiente para sus necesidades bélicas. Porque uno de los mayores problemas de la defensa ucraniana, especialmente en lo que se refiere a misiles es su falta de capacidad industrial para producirlos en la cantidad necesaria.
Y, aparte, esto no elimina el control de EEUU sobre los misiles. Por eso, Londres tienen una tercera pata en su estrategia: tres sistemas de armas que no han sido desvelados -pero que parecen ser misiles- que llevan desarrollándose desde el verano y que no necesitarían ninguna autorización de Washington para sr plenamente operativos.
Los tres sistemas fueron pactados por Zelenski y Keir Starmer, el predecesor de Burnham, que ha mantenido el programa. Lo único que se sabe de ellos es que están siendo ya probados tanto en el Reino Unido como en Ucrania, donde Londres mantiene un reducido contingente militar, uno de cuyos miembros murió en un bombardeo ruso en 2025. Son proyectiles de 500 kilómetros de alcance, o sea, el doble que el Storm Shadow, pero menos precisos que éstos. Su gran ventaja es que son mucho más batatos y fáciles de construir.
Con todo, estas soluciones no pasan de ser parches, aunque siguen las pautas más eficaces a la hora de ayudar a Ucrania: colaboración con Kiev, transferencia de tecnología, y autorización a que Ucrania decida qué quiere, cómo lo puede producir ella misma y en qué situaciones lo va a usar.
Lo mismo pasa a nivel europeo. La decisión de Elon Musk de reducir el acceso de las unidades ucranianas de primera línea y de lanzamiento de drones y misiles a su red de comunicación satelital Starshield no tiene solución. La UE está estudiando abrir a Ucrania su red de satélites GOVSATOM -formada por, entre otros, Alemania, Francia, Italia y España- que, además podría verse reforzada por otras constelaciones satelitales, como Eutelsat OneWeb y SES. Pero eso no llegaría antes de 2027 y, para entonces, podría ser demasiado tarde para Ucrania. Además, el tiempo de respuesta de GOVSATOM es más lento que el de Starshield, y su red de satélites es de 600, frente a los casi 7.000 de Starlink, que es la que emplea Starshield. El Reino Unido y la UE están tratando de escalar la ayuda a Ucrania. Pero no está claro que tengan en sus arsenales el reemplazo a lo que Elon Musk y Donald Trump le están quitando a ese país.
Los Veintisiete blindan su compromiso con Ucrania frente a la hostilidad de Trump
Claudia Zapater. Bruselas. la razon. 17 Octubre 2026
Los líderes de la Unión Europea han regresado a la mesa de negociaciones este viernes en la capital belga para afrontar la segunda jornada de un Consejo Europeo clave para el futuro geopolítico y la seguridad del continente. En la agenda, el tema central de esta y las últimas cumbres desde que Rusia inició su guerra de agresión: Ucrania.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se dirigió a los jefes de Estado y de Gobierno comunitarios con una demanda directa de apoyo en un momento en que la cohesión occidental está a prueba por las tensiones con la administración estadounidense y ante la perspectiva de un invierno especialmente duro.
“El compromiso europeo es tan fuerte como siempre”, aseguró el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien recordó que “no es momento de retirar el apoyo ni de suavizar las sanciones a Rusia, sino de aumentar la presión”. Zelenski reiteró su agradecimiento con el apoyo de los mandatarios de los Estados miembros y las instituciones comunitarias, a los que calificó de “verdaderos líderes”, que “han permanecido a nuestro lado desde el mismísimo comienzo de esta guerra”.
Pero las necesidades de Kiev no se limitan al apoyo diplomático. Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, Ucrania enfrentará un déficit presupuestario de 35.000 millones de dólares el próximo año, mientras encara su quinto año en guerra con sus infraestructuras energéticas bajo continuos bombardeos rusos.
Ante este escenario, Zelenski no dudó en pedir otro paquete de ayuda, en paralelo al préstamo de 90.000 millones de euros que la UE aprobó a finales del año pasado. “La guerra costará 155.000 millones de euros el próximo año. Y necesitamos al menos 70.000 millones más de ustedes: para defensa, para armas y para nuestra resiliencia”, solicitó el mandatario. “Es una cantidad realista. Y les pido que encuentren este apoyo. Nos ayudará a frenar a Rusia”, dijo.
El mandatario recurrió a la amenaza migratoria para justificar las masivas necesidades económicas de su país: “Si caemos, 20 millones de ucranianos se desplazarán a Europa, porque él (Putin) nos destruirá y nos expulsará. Por eso pedimos mantenernos fuertes y defender nuestro país”.
Las conversaciones de la jornada estuvieron fuertemente condicionadas por la inquietud que han generado los últimos actos del presidente estadounidense, Donald Trump. Las capitales europeas observan con alarma los recientes ataques verbales de la administración Trump hacia Zelenski y la amenaza de reducir la asistencia militar y el intercambio de inteligencia a Kiev. Las tensiones aumentaron la pasada semana tras conocerse el acuerdo entre Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, para que Rusia venda diésel a Estados Unidos. El objetivo del republicano es claro: conseguir que bajen los precios del combustible antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, en las que las encuestas no son muy favorables para su partido.
“Estamos intentando convencer a nuestros socios estadounidenses de que, si queremos poner fin a esta guerra, tenemos que presionar al agresor”, afirmó la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas. Pero “con nuestros aliados estadounidenses es muy difícil en este momento”, admitió.
Ante la pregunta de un periodista sobre si consideraba que estaba siendo el chivo expiatorio para Trump de cara a las elecciones, Zelenski hizo una pausa y se limitó a observar a los periodistas con una sonrisa irónica. ”Esa es mi respuesta”, sentenció.
Más allá de las finanzas, Zelenski reiteró su demanda principal, un alto el fuego energético, después de que esta misma semana, Rusia continuara atacando infraestructuras ucranianas. “Van a atacar nuestra red eléctrica: dennos misiles antibalísticos para que pueda proteger nuestras instalaciones energéticas”, pidió.
El uso de los activos financieros rusos inmovilizados es uno de los puntos centrales del debate para sostener financieramente a Kiev. Países como Suecia, Finlandia, Alemania y Letonia abogan por reabrir la discusión para destinar estos fondos a las necesidades ucranianas. Según Zelenski, la prioridad es garantizar que el Kremlin no pueda recuperar el acceso a los activos. “Ucrania quiere recibir los fondos de alguna forma “antes de que Rusia pueda recuperarlos”, señaló.
Sin embargo, los países de la UE muestran un frente común de rechazo ante una propuesta formulada por Estados Unidos que plantea transferir parte de dichos fondos a una entidad bajo el control de Washington para utilizarlos como baza negociadora en eventuales conversaciones de paz.
En el plano de la ampliación, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó este viernes que espera que la UE abra los dos últimos bloques de negociación del proceso de adhesión de Ucrania antes de que finalice el año, lo que permitirá a Kiev avanzar en las reformas necesarias. Por su parte, Zelenski se comprometió a hacer todo lo posible para abrir los bloques restantes para cumplir con los plazos previstos.
La UE ha abierto precisamente esta semana dos bloques adicionales, centrados en la competitividad y el mercado interior. Así, tan solo quedarían los dos últimos, que abarcan por una parte la agenda verde y la conectividad sostenible, y por otra, la agricultura y la cohesión.
Putin quizás gane la guerra en los despachos, pero en el cielo ha perdido ya 100 aviones
El derribo de dos aviones por parte de Ucrania y la avería de un tercero poco después de despegar provocan que Moscú alcance el centenar de aeronaves destruidas desde que comenzó la invasión
Lucía Gutiérrez. la razon. 17 Octubre 2026
En el transcurso de las dos últimas semanas, Rusia ha sufrido la pérdida de otros tres aviones utilizados con frecuencia en la guerra contra Ucrania, tanto tácticos como estratégicos.
El dato, que ha sido corroborado por los servicios secretos británicos, lleva implícita una noticia aún más relevante: desde que comenzó la ocupación contra el país vecino, en febrero de 2022, Moscú ha perdido 100 aviones de combate.
Al margen de cómo vaya transcurriendo la guerra para el presidente Putin, tanto en el frente de las operaciones terrestres como en las maniobras diplomáticas para ganarse el favor de Estados Unidos, lo cierto es que alcanzar el centenar de aviones caídos supone una dolorosa factura para los planes del Kremlin.
Entre el parte de bajas recogido por la agencia de inteligencia británica, firme aliada de los servicios secretos ucranianos, está lo ocurrido el pasado 29 de septiembre, cuando la flota rusa de aviación de largo alcance perdió uno de sus aviones principales, un Tu-95MS BEAR H, durante un vuelo de entrenamiento poco después del despegue en el este de Rusia.
El BEAR H sufrió varios fallos de motor antes de estrellarse. Estos aparatos se han utilizado ampliamente para atacar Ucrania durante el conflicto, lo que casi con toda seguridad supone una importante carga de mantenimiento para la flota.
Además, el 4 de octubre de 2026 un dron de ataque ucraniano no tripulado y de un solo uso destruyó un caza polivalente Su-35S FLANKER M, un cazabombardero Su-34 FULLBACK y un depósito de municiones en la base aérea de Khanskaya, en Rusia, a 500 kilómetros de Ucrania.
“Los aviones FULLBACK se utilizan a diario en operaciones para lanzar bombas planeadoras sobre Ucrania. El análisis de imágenes comerciales por satélite fechadas el 4 de octubre de 2026 determinó que el ataque había destruido dos aviones de combate, había dejado cráteres en la plataforma de estacionamiento y en la calle de rodaje, había destruido un edificio y había destruido o dañado dos depósitos de municiones”, explican los servicios británicos.
Algunas de estas bajas han sido confirmadas por fuentes militares rusas, pero otras solo por el Servicio de Seguridad de Ucrania y respaldadas por imágenes satelitales cuya interpretación ha sido publicada por medios especializados.
El accidente del Tu-95MS se produjo en la región de Amur, cerca de Krasnoyarovo, en el extremo oriental de Rusia, después de que la aeronave se estrellara poco después del despegue durante un vuelo de entrenamiento desde la base aérea de Ukrainka, al parecer por un fallo técnico.
Según el Ministerio de Defensa ruso, en el siniestro murieron seis personas, aunque medios especializados elevaron la cifra a ocho.
Respecto al Su-35S, un caza polivalente que fue destruido en Khanskaya, fue alcanzado por el Centro de Operaciones Especiales Alfa del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU). Su coste estimado es de 100 millones de dólares.
En la misma acción fue destruido también el cazabombardero Su-34, uno de los aparatos que las fuerzas rusas utilizan para lanzar bombas guiadas y bombas planeadoras contra objetivos en Ucrania. Se estima que su coste llega a los 50 millones de dólares. El SBU afirmó que en el mismo ataque doble fue alcanzado un depósito de municiones.
Estas dos bajas se unen a la pérdida de otras muchas joyas del ejército aéreo ruso, como los dos A-50 derribados por Ucrania a principios de 2024, en un intervalo de poco más de un mes, en sendas operaciones que lograron abatir estas aeronaves especialmente valiosas, ya que detectan aviones, misiles y otros objetivos a gran distancia y coordinan operaciones militares.
En la relación de bajas están también varias unidades del cazabombardero Su-34, el bombardero de largo alcance Tu-22M3 o el caza Su-30SM que se perdió en el mar Negro. En la mayoría de los casos son acciones reivindicadas por los servicios secretos ucranianos y no siempre reconocidas por Moscú.
Ceuta, el día después
José Antonio Gómez Marín. Vozpópuli. 17 Octubre 2026
No ha sido ninguna sorpresa el espectáculo vivido en Ceuta en torno a la visita real. Era de esperar, por el contrario, esa explosión de entusiasmo de todo un pueblo desgobernado hasta la humillación. Lo que sí cabía esperar, en todo caso, era la intensa división del fervor público expresado en el contraste entre la aclamación a los monarcas y el abucheo al Gobierno representado por un insignificante ministro. Que no es verdad que los pueblos no necesiten el carisma y mucho menos que les baste y les sobre con la mediocridad, ha quedado demostrado tanto en Ceuta como en Melilla por la actitud de unas muchedumbres enardecidas en torno a los Reyes y visiblemente hostiles con esos ministros fuera de lugar, que repetían la durísima imagen vivida con ocasión del desfile militar de Madrid. Pero lo de estas dos ciudades abandonadas a su suerte ha sido si cabe más espectacular y hasta sugiere la inquietante sospecha de que semejante actitud pudiera no ser sólo una repuesta local sino el gesto colectivo de una ciudadanía que hace tiempo que sobrepasó su probada capacidad de respetuosa sumisión. La cara irritada que han mostrado estas dos ciudades no es diferente de la que viene comprobándose día tras día en un país en el que el Gobierno, consciente de su desprestigio, renunció hace tiempo a dejarse ver en la calle.
Finalizada la visita real y vivo todavía el afectuoso rescoldo demostrado a la institución real por esos españoles, es decir, devueltos ellos y todos los demás a la incómoda realidad, la pregunta del “día después” sigue siendo la misma del día anterior, a saber, cómo restaurar sin trampas la normalidad perdida. Porque ¿podrá hablarse de vida normal en la Ceuta “okupada” por Marruecos mientras permanezcan en sus calles y en su alfoz miles de invasores incontrolados y hasta sujetos identificados por los servicios de seguridad como peligrosos? Parece obvio que no, al menos si nos atenemos a la actitud de un Gobierno que no sólo consta que consintió la invasión, sino que, atrapado en la malla de una enojosa normativa, no oculta su incapacidad de gestión.
Un Gobierno atrapado
Ceuta se ha despertado el “día después” como volviendo de una grata tregua al mismo deprimente paisaje en que ha vivido tras la invasión, es decir, a la insoslayable realidad de la ruina comercial heredada de estos meses de embargo pero, además y sobre todo, por la justificada inquietud de saberse a merced del vecino hostil bajo un Gobierno demostradamente inhibido. Porque una vez enterados de que el Gobierno estuvo avisado y consintió el paso de los invasores al tiempo que permitía la presencia de la marina hostil en sus aguas territoriales, será difícil tranquilizar a ceutíes y melillenses. La visita del Rey ha supuesto un remedio vivificante para estos españoles, por supuesto, pero ese “día después” los ha devuelto a la deprimente realidad del consabido abandono por parte de un Gobierno atrapado por su calamitosa situación y abismado en el laberinto de una precampaña electoral. El Sánchez que se dignó visitar de refilón la ciudad conmocionada de los primeros días para largarse sin transición a su palacio vacacional, no permite imaginar siquiera que afronte ahora la urgente y compleja reacción que necesita una ciudad avasallada y sin recursos como Ceuta. De entusiasmo y albricias no se vive. Bien lo saben los desamparados ciudadanos que han visto confirmada la incómoda especie de la marginalidad de nuestras ciudades.
Y ahí queda por delante, en fin, un futuro temeroso que nos devuelve al pasado que creíamos olvidado, a aquella crónica de las insensatas guerras de nuestros abuelos que condicionaron la vida española hasta alejarla de la realidad europea. Con la diferencia de que Ceuta y Melilla no sólo son hoy ciudades españolas sino, por fortuna, también miembros europeos de pleno derecho, es decir, frontera continental doblemente olvidada por una España en horas bajas y una Europa inmersa en una crisis abierta. Lo que quiere decir que la consentida invasión de Ceuta ya no es sólo un problema español sino una muestra más de la anunciada decadencia colectiva de Occidente. Una tragedia histórica simultánea que quién sabe si pudiera acabar siendo para nuestro abatido país el último cabo ardiente al alcance de la mano. Ceuta acaba de despertar de un sueño reconfortante para volver a una pesadilla que amenaza con ser crónica en manos de un Gobierno que bastante tiene con debatirse en su propio fracaso.
29 de noviembre: ahora o nunca
Gabriel Le Senne. okdiario. 17 Octubre 2026
Desde aquel 2018 en que alcanzó el poder, son incontables las fechorías de Pedro Sánchez y su Gobierno, por las que en cualquier nación civilizada habría tenido que presentar la dimisión. Sin embargo, ha resistido contra viento y marea durante ocho largos años.
Pero ahora, por fin, tenemos ante nosotros la posibilidad de cambiar el rumbo de nuestro país. El próximo domingo 29 de noviembre, tenemos la ocasión de cambiar las cosas. Y la cita es histórica, porque si fracasamos, es probable que no volvamos a tener otras elecciones democráticas.
¿Exagero? No lo creo. Pedro Sánchez ha ascendido gracias a la red de saunas de su suegro. Hubo un tiempo en que habría sido impensable un político vinculado al negocio de la prostitución. Pero si algo ha caracterizado a Sánchez, es la ruptura de todas las normas no escritas, de todas las convenciones. En su ascenso al poder, Sánchez se rodeó de una serie de delincuentes corruptos de la peor calaña, como luego se ha ido poniendo de manifiesto.
Hace tiempo que en Vox comenzamos a decir que el Gobierno y el PSOE eran una organización criminal; y más concretamente una mafia. Nos dijeron que exagerábamos, que era una falta de respeto… Hoy ya lo afirma toda la oposición y cada día más gente, incluso muchos antiguos socialistas.
Y los hechos nos dan la razón. No sólo han condenado a numerosos colaboradores y hasta a su propio hermano, y se va a juzgar a su mujer. La investigación contra Zapatero, con el increíble hallazgo de sus joyas, y las cloacas de Leire Díez, capitaneadas por el ex número 2 del PSOE, Santos Cerdán, prueban exactamente eso: que el PSOE se ha convertido en una auténtica mafia, dispuesta a cualquier cosa para asegurar su poder y su impunidad.
Por ello han investigado a quienes les investigaban: fiscales, guardias civiles, jueces. Han coaccionado y todo apunta a que hasta han dado los primeros pasos para matar. Cuando se empiezan a cometer ilegalidades, es difícil marcarse algún límite que resista, cuando tu libertad y la de tu familia peligran.
Les hemos pillado tratando de crear millones de nuevos españoles en las naciones hispanas controladas por la peor izquierda internacional: Argentina, México, Brasil, ¡Cuba! Dispuestos a regalar lo más preciado que tenemos: la nacionalidad española. Con tal de que les voten a cambio. Y regalarla de modo flagrantemente ilegal: por eso, de momento, y gracias al magnífico equipo jurídico de Vox, se ha logrado detener el golpe.
Pero no debemos cerrar los ojos: si Sánchez logra seguir gobernando, seguirá promoviendo la llegada de millones de personas, seguirá regalando la nacionalidad y seguirá estrechando su asedio contra las instituciones democráticas que aún se le resisten: jueces, Guardia Civil, Corona. Cada vez se hará más difícil para la oposición tener alguna oportunidad. Pasaremos de nuestra democracia, con sus defectos, a un régimen socialista, del que la democracia será solamente una vieja fachada.
Por ello es esencial, es incluso existencial, aprovechar estas elecciones para lograr un cambio real. Un nuevo Gobierno que apuntale la división de poderes y las instituciones democráticas; que dignifique la política volviendo a respetar al ciudadano. A todos los ciudadanos. Un Gobierno que una y trate a todos los españoles por igual.
Un Gobierno guiado por los tres ejes que Vox elige para esta campaña: prioridad nacional, para que España vuelva a mirar ante todo por los españoles; desregulación, para devolvernos la libertad y la ilusión de poder trabajar, ahorrar y prosperar; y remigración, porque quienes han venido a trabajar y levantar el país son bienvenidos, pero quienes nos han invadido ilegalmente, quienes han venido a delinquir, a abusar de las ayudas sociales o a imponer modos de vida incompatibles con nuestra sociedad democrática, deben volverse. Porque no hay ni siquiera viviendas para todos. Porque la entrada de cinco millones de personas en cinco años no es razonable ni prudente, como estamos comprobando en la crisis de vivienda, en el colapso de la sanidad y los servicios sociales, o en la inseguridad en aumento en nuestras calles.
Por proteger nuestro modo de vida, nuestra monarquía parlamentaria y nuestra integridad territorial. Porque queremos dejar una España mejor a nuestros hijos, debemos reaccionar, ahora o nunca.
Gabriel Le Senne es el presidente de Vox Baleares.
******************* Sección "bilingüe" ***********************
ETA y Sánchez en Pamplona y Sol
Eduardo Inda. la razon. 17 Octubre 2026
Lo que observamos anteayer en la capital de mi patria chica, Pamplona, a cuenta de la enésima vitoquilada daba miedo. Mucho miedo. No sé cuántos terroristas callejeros se congregaron en la Plaza Yamaguchi y alrededores pero eran una auténtica legión, todos vestidos de negro, cuasiuniformados y encapuchados del primero al último. Los medios locales hablan de ¡¡¡3.500!!! Lo cual sobre una población de 225.000 es un huevo. Lanzaban piedras y botellas con saña infinita y blandían cócteles molotov. Y si no hubo heridos graves entre los miembros de la UIP de la Policía fue porque Dios no quiso, para empezar, y porque nuestros antidisturbios son los mejores de Europa, para terminar. Pero acojona.
Y no constituye un hecho aislado ni mucho menos, estas algaradas continúan siendo moneda de uso corriente en mi pueblo. Es la ETA de toda la vida sólo que ahora no mata. De momento. Ser constitucionalista y demócrata no te cuesta la vida ahora en Navarra pero sí te otorga bastantes boletos para que te rompan la crisma y todos para que te insulten. A mí no me lo van a decir ni a contar porque cada vez que me planto en la ciudad en la que me parieron tengo que ir protegido so pena de acabar en la UVI más cercana.
El parón asesino de ETA es una cuestión táctica, que no estratégica, tan cierto es que ahora no siegan vidas como que pueden reanudar esta diabólica costumbre en el momento menos pensado. Tal vez cuando, desde las instituciones, intenten declarar la independencia del País Vasco y Navarra y se les aplique el 155. Los tiros y las bombas se fueron pero no para siempre. Que nadie se engañe. Por algo ETA jamás ha entregado los arsenales de armas y explosivos que esconde en los montes del norte de España y el sur de Francia. Y ojalá yerre en mis augurios.
Lo del jueves en Pamplona es terrorismo light pero terrorismo al fin y al cabo. Camisas negras proetarras –curioso el paralelismo con las milicias mussolinianas– eran los terroristas callejeros de Pamplona y camisas negras proetarras son también un sinfín de los delincuentes que invaden Sol. Quienes ahora mandan en el Kilómetro Cero no son los piojosos del Sindicato de Inquilinas sino el Movimiento Vasco y Samidoun. El primero, sucesor directo de Batasuna, es decir, ETA; el segundo, un grupo vinculado al Frente Popular para la Liberación de Palestina, organización considerada terrorista por EE UU y Canadá. Terroristas en potencia. Y todos ellos bajo el común eufemismo de «Antifascistas» o «Antifas».
Basura de la peor calaña que lleva 22 días colapsando el punto más importante de Madrid y, casi con toda seguridad, superando el récord de la acampada anterior durante esa otra farsa que fue un 15-M que duró 28 días. Ahora van 22, con lo cual se antoja perogrullesco colegir que batirán el récord de 2011 porque hasta el 30-N como mínimo ni se moverán ni los moverán. En un país serio, en una democracia de calidad con todas las letras, la Policía los hubiera desalojado por las buenas o por las malas. Aquí no.
Porque España es un Estado gilipollas, porque el Tribunal Superior se lavó las manos ponciopilatescamente y, porque no lo olvidemos, esa serpiente de dos cabezas que es ETA y Bildu ha resultado el más fiel aliado de Sánchez. Tampoco es ajeno a esta complicidad con el mal ese delegado del Gobierno en Madrid llamado Francisco Martín que parió una frase que le hace legítimamente escupible: «Bildu ha hecho más por España que todos los patrioteros de pulsera». Conclusión: sanchismo y terrorismo callejero son la misma mierda.
Recortes de Prensa Página Inicial