Recortes de Prensa Martes 20 Octubre 2026
Guerra Ucrania Rusia
Volodimir Zelenski: "Las restricciones de EEUU sobre las armas y la inteligencia son reales. Nos piden que nos detengamos: es injusto"
Primera entrevista a un medio italiano tras el "pacto del diésel" entre los presidentes estadounidense y ruso. "No es justo que Moscú nos ataque y nosotros no podamos responder", afirma el líder de Kiev
Marta Serafini. EL MUNDO. 20 Octubre 2026
Enviada especial Corriere della Sera. Kiev
"Las restricciones al intercambio de información de inteligencia y la reducción de la velocidad de Starlink ya no son simples amenazas, sino una realidad. Es injusto para nosotros. Seguimos agradecidos al pueblo estadounidense y al equipo de Trump. Pero entre socios debe haber honestidad".
Acaba de sonar otra alerta cuando Volodímir Zelenski entra en una sala del palacio presidencial. El líder ucraniano acaba de mantener una conversación telefónica con el Papa León XIV sobre la evacuación de los civiles atrapados en los territorios ocupados por Rusia, incluidos los habitantes de Oleshky que se han quedado sin alimentos. En su rostro se refleja el cansancio de quien lleva más de cuatro años y medio al frente de un país en guerra.
Sin embargo, su estado de ánimo es bueno cuando responde a las preguntas del Corriere della Sera en la que es su primera entrevista a un medio italiano desde que Donald Trump selló con Vladímir Putin el pacto sobre el diésel, una maniobra que el propio Zelenski calificó de "traición".
¿Ha dicho que sigue considerando a Trump un aliado, pero que sus decisiones empujan a Ucrania hacia la capitulación. Sigue siendo posible colaborar con él?
Las relaciones estratégicas con Estados Unidos siempre han sido importantes, desde el comienzo de la ocupación y, sobre todo, durante la guerra a gran escala. El pueblo estadounidense, las distintas administraciones y los dos partidos nos han apoyado, y se lo agradezco. Siempre hemos querido una relación basada en la honestidad, la justicia y la transparencia. No quiero ocultarle nada al presidente estadounidense.
Podemos tener opiniones e intereses diferentes, pero nuestros pueblos tienen mucho más en común entre sí que Estados Unidos y Rusia. La colaboración existe: recibimos armas estadounidenses a través de programas financiados por los europeos. Hoy pagamos esas armas. Queremos seguir manteniendo relaciones abiertas, honestas y pragmáticas.
¿Qué le propuso a Trump?
Me acerqué a él como un socio: si los rusos nos atacan y nosotros no podemos responder, es injusto. Le dije: si para vosotros, nuestros aliados, es necesario y no conseguís detener a Putin, dadnos al menos los misiles interceptores para proteger las infraestructuras energéticas. Aun así sufriríamos pérdidas, pero eso sería comportarse como socios.
En cambio, no nos han dado esos misiles: solo nos piden que nos detengamos. Después llegan las restricciones a la información de inteligencia y la reducción de la velocidad de Starlink. Ya no son simples amenazas: las restricciones se han aplicado. Es injusto para nosotros.
Seguimos agradecidos al pueblo estadounidense y al equipo de Trump que quiere poner fin a la guerra. Nos reunimos y hablamos, pero entre socios debe haber honestidad.
¿Pueden reanudarse las negociaciones con los estadounidenses, quizá después de las elecciones de mitad de mandato?
Ayer hablamos con el equipo negociador de Trump. Les dije que estamos preparados: si quieren hablar de negociaciones y de un acuerdo de paz con Putin, seguimos estando siempre dispuestos. A pesar de todo, porque la paz es la prioridad. Las cuestiones personales son otra cosa. Estoy dispuesto a reunirme con ellos, quizá incluso esta misma semana.
Putin propone una reunión con Trump y Xi sin Ucrania. ¿Teme que decidan el futuro de su país sin contar con ustedes?
Quisiera entender qué está pasando para evitar nuevas sorpresas. El problema no es solo si se reúnen con nosotros o sin nosotros: por desgracia, el progresivo fin del aislamiento de Putin ya ha comenzado. No sería el primer paso en esa dirección.
Si se habla de Ucrania, queremos que se consulte a Ucrania. Sobre el resto no puedo hacer comentarios: no sé de qué van a hablar.
Putin considera innegociable su 'franja de seguridad' en territorio ucraniano. ¿Qué garantías occidentales harían que un alto el fuego fuera seguro?
El mejor formato comprende tres elementos: el Ejército ucraniano, la Unión Europea y la OTAN. Nuestro Ejército constituye una garantía concreta y puede reforzar a los ejércitos europeos gracias a su experiencia y a la capacidad de sus efectivos.
La OTAN significa pertenecer a la misma alianza de seguridad, con derechos jurídicos propios de los aliados. La adhesión a la UE depende de Europa; la entrada en la OTAN depende de Europa y de Estados Unidos.
Si no es la OTAN, ¿qué alternativa se nos ofrece? Estamos dispuestos a negociar garantías equivalentes, aunque tengan otro nombre, pero deben tener la misma fuerza jurídica. No hablamos solo de lo que deseamos, sino de lo que puede funcionar. La OTAN actuaría como elemento disuasorio para ambas partes.
En Bruselas ha pedido otros 70.000 millones para 2027 y 300 misiles interceptores Patriot para el invierno. ¿Qué ocurrirá si la ayuda no llega a tiempo?
Europa debe ayudar a Ucrania y Ucrania ayudará siempre a Europa: formamos parte de un mismo conjunto. Hemos adquirido una enorme experiencia que podemos compartir en los ámbitos técnico, tecnológico y jurídico.
Algunos países disponen de misiles Patriot: deben ayudarnos a prepararnos para el invierno. Es algo que interesa a todos. Si el cielo está protegido, la gente permanecerá en Ucrania en la medida de lo posible. Si avanzamos hacia el final de la guerra, regresarán.
¿Qué les pide a Italia y a Giorgia Meloni?
Tengo una excelente relación con Giorgia y la respeto mucho. Estoy agradecido a los italianos y a quienes nos apoyan desde el principio.
Pero no se trata de una relación en la que Italia ayuda y Ucrania no aporta nada a cambio. Compartimos nuestra experiencia en materia de armamento: qué armas funcionan, cuáles no y qué mejoras han introducido nuestros ingenieros y militares.
Tenemos colaboraciones industriales en ambos países y una excelente relación con Leonardo. Este intercambio también impulsa la tecnología italiana. En las fábricas de Italia trabajan italianos: se trata de puestos de trabajo, no solo de ayuda a Ucrania.
Debemos continuar por este camino, también para construir la defensa antiaérea europea.
En el Consejo Europeo advirtió de que podría aumentar el número de refugiados ucranianos. ¿Teme que la propaganda rusa aproveche una cuestión tan delicada para dividir a Europa?
Rusia lleva tiempo librando una guerra híbrida contra Europa, también contra Italia, Francia, Reino Unido y Alemania. No es la guerra a gran escala que libra contra nosotros, sino una guerra que se desarrolla a través de la televisión, los medios de comunicación, internet y las redes sociales.
Los ciudadanos tienen derecho a estar satisfechos o insatisfechos con sus gobiernos; no deben ser manipulados por campañas rusas. Los italianos, franceses, ucranianos y españoles deben decidir cómo quieren vivir y a quién quieren elegir. No los rusos.
Moscú explota la cuestión migratoria y seguirá haciéndolo. Utiliza cualquier asunto que pueda provocar divisiones: la religión, la lengua, las cuestiones de género. Lo vemos en Europa, en Estados Unidos y en Ucrania.
En agosto calificó de 'tsunami' la celebración de elecciones en plena guerra. Ahora está dispuesto a organizarlas si hay una tregua. ¿Qué ha cambiado?
Hoy esta no es la cuestión central de nuestra sociedad. Debemos poner fin a la guerra y volver a una vida normal. Las elecciones se celebrarán y habrá que garantizar el voto de los militares en el frente, de los ucranianos en el extranjero y de quienes están en el país.
Pero ¿cómo se pueden organizar elecciones libres y democráticas, con observadores occidentales, mientras caen drones y misiles? No creo que sea posible.
Cuando los rusos plantean esta cuestión, entendemos por qué: creen que sustituir al presidente se lo pondría todo más fácil. Me resulta extraño que nuestros socios estadounidenses hagan lo mismo. Los europeos comprenden que dividir el país corre el riesgo de provocar ese tsunami y de arrasar nuestra capacidad de resistencia.
¿No teme que aplazar las elecciones debilite la democracia ucraniana?
Nadie se aferra al sillón. Debemos defender el Estado, cada uno desde su puesto, de acuerdo con la ley y la Constitución. Los militares están en el frente; los demás debemos trabajar y pagar impuestos si no queremos entregar el país y perder la independencia.
A los estadounidenses que piden un cambio de presidente les respondo: dejad que sean los ucranianos quienes se ocupen de sus propias elecciones y elijan a sus representantes, respetando la ley.
También se acercan elecciones importantes en Europa. ¿Teme que los nuevos gobiernos reduzcan el apoyo a Kiev?
Los ciudadanos de cada país son quienes deciden. Podemos expresar una opinión, comunicarnos y construir un diálogo, pero la elección les corresponde a ellos.
¿Tendremos que establecer relaciones con nuevos líderes? Por supuesto. ¿Podrían ser más complicadas? Es posible.
Tenemos una relación excelente con Giorgia Meloni y deseo que siga siendo una dirigente estable para Italia, pero elegir es un derecho vuestro.
Construir relaciones no es fácil; destruirlas resulta facilísimo. La Unión Europea no es perfecta. Como dijo Churchill, tampoco lo es la democracia. Sé que a algunos ni siquiera les gusta la palabra Bruselas. Pero esa unión de democracias existe, se ha construido y Ucrania quiere formar parte de ella.
Hoy también hay que defender esas democracias: nosotros estamos entre quienes las defienden. Incluso los políticos que dudan de nosotros deberían tener claro si realmente quieren proteger la democracia, la libertad, la economía y a los ciudadanos de sus propios países.
LOS SONDEOS MARCAN UN CAMBIO DE CICLO
El PP y VOX deben rematar al corrupto Sánchez: a 40 días del 29-N están al borde de una mayoría absoluta que cambiaría todo
En 6.000 simulaciones ante el 29-N, hechas por Sociométrica, el amo del PSOE sólo tiene el 0,1% de opciones de que el centroderecha no consiga la mayoría absoluta
Juan Velarde. periodista digital. 20 Octubre 2026
Las 19 provincias en las que PP y VOX deben sumar fuerzas para dejar a Sánchez y su cuadrilla con un palmo de narices en el Senado
El escenario electoral se encuentra en su fase crucial, con una clara ventaja para PP y VOX.
Pero Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo no se deben confiar y tendrán que rematar a un corrupto Pedro Sánchez al que tienen a tiro.
A 40 días del 29-N, VOX y PP están al borde de una mayoría absoluta que cambiaría todo en España.
En 6.000 simulaciones ante el 29-N, hechas por Sociométrica, el amo del PSOE sólo tiene el 0,1% de opciones de que el centroderecha no consiga la mayoría absoluta.
La encuesta realizada por Sigma Dos y publicada en Demócrata proyecta un total de 201 escaños para ambos partidos, 25 más que la mayoría absoluta, mientras que el PSOE se aleja considerablemente de sus resultados de 2023.
Este sondeo, elaborado para ‘El Mundo‘ y basado en 3.007 entrevistas realizadas entre el 1 y el 14 de octubre, otorga al PP un 31,5% de los votos, equivalentes a 136 escaños.
VOX, por su parte, alcanzaría un 19,5% y 65 escaños. El PSOE, en el mejor de los escenarios, obtendría un 25,3% de los votos y 104 escaños, aunque su rango se sitúa entre 101 y 106.
La imagen es clara, pero no necesariamente implica una investidura automática.
Las encuestas reflejan tendencias, no garantizan votos en las urnas. En un país como España, donde cada diputado puede ser como una joya de colección, las noches electorales suelen deparar sorpresas.
Y ya se vio en la jornada del 23 de julio de 2023 donde PP y VOX vieron como el recuento comenzó con un PSOE disparado que luego se fue desinflando pero no lo suficiente como para que Pedro Sánchez fuese expulsado de La Moncloa.
Un bloque que supera el umbral de Gobierno
La suma de PP y VOX alcanzaría el sorprendente 51% de los votos, resultando en 201 escaños.
La mayoría absoluta en el Congreso está fijada en 176, por lo que este margen permitiría establecer un Gobierno sin requerir el apoyo, en principio, de partidos nacionalistas o regionalistas. Este cambio institucional sería significativo: la derecha pasaría de necesitar negociar cada votación a contar con una considerable base parlamentaria.
El avance de VOX explica gran parte de este giro.
La formación de Santiago Abascal pasaría de 33 diputados en 2023 a 65, casi duplicando su representación. El PP, aunque crecería en porcentaje, no necesariamente aumentaría sus escaños en relación a los 137 que obtuvo anteriormente. El sistema electoral favorece la concentración territorial, y no siempre convierte cada voto extra en un escaño en el hemiciclo.
Un dato curioso se revela al comparar bloques. El PSOE, junto al Frente Amplio y Podemos, reuniría un 36,2% de los votos y 117 escaños.
La izquierda podría conservar un porcentaje electoral significativo, pero su fragmentación y la distribución de los votos a nivel provincial reducirían notablemente su representación en el Parlamento.
Sánchez enfrenta una campaña defensiva
Para Pedro Sánchez, el desafío no se limita sólo a la pérdida de votos. Además, se acorta el espacio para formar una mayoría alternativa. El PSOE podría perder 17 diputados respecto a los 121 de 2023, mientras que los partidos a su izquierda verían su representación conjunta caer de 31 a solo 13, según la estimación de Sigma Dos.
Este retroceso obligaría al socialismo a enfrentar dos frentes. Primero, movilizar a su electorado frente a una derecha que se ve como favorita. Segundo, evitar que la abstención afecte gravemente a sus votantes más jóvenes y urbanos. Temas clave como la vivienda, el coste de la vida y la gestión del Gobierno marcarán la campaña, aunque también estarán presentes cuestiones de corrupción y el desgaste acumulado de esta legislatura.
El Ejecutivo intentará enmarcar la cita electoral como una contienda entre dos visiones políticas. El PP quiere convertirla en un plebiscito sobre Sánchez, mientras que Vox buscará demostrar que su crecimiento es real y que cualquier Gobierno alternativo deberá incluir sus prioridades. La eterna discusión sobre quién lidera y quién ocupa el asiento del copiloto vuelve a la palestra, esta vez con el tanque de encuestas lleno.
La cautela que imponen los sondeos
Otros estudios publicados recientemente apuntan en una dirección similar, aunque con cifras diferentes. Una encuesta de GAD3 para ‘ABC‘ sitúa al PP en 133 escaños, al PSOE en 107 y a VOX en 65. Con este panorama, la suma de PP y Vox sería de 198 escaños, también por encima de la mayoría absoluta.
La coincidencia entre diversos sondeos es más relevante que la cifra concreta. Todos muestran una ventaja del PP, un ascenso de VOX y una caída del PSOE. Sin embargo, hay notables diferencias en cuanto a la estimación del PSOE y la actuación de los partidos minoritarios. El CIS, por su parte, ofrece una visión mucho más positiva para los socialistas en comparación con las encuestas privadas, una discrepancia que alimenta la contienda política incluso antes de abrir los colegios electorales.
Las provincias pequeñas y medianas jugarán un papel crucial. Allí, unos pocos miles de votos pueden determinar quién se lleva el último escaño. También será fundamental el comportamiento en Cataluña, País Vasco, Galicia y Canarias, donde los partidos regionales pueden alterar el reparto final, aunque no vayan en busca de la victoria a nivel nacional.
En Cataluña, los sondeos indican un PSC todavía fuerte, aunque con menor apoyo que en 2023. VOX se posicionaría como una fuerza en ascenso, acercándose al PP, mientras que ERC seguiría manteniendo una competitividad notable. En Canarias, se espera que el PSOE conserve la delantera, aunque PP y Vox podrían mejorar su representación total. Por lo tanto, la mayoría nacional se formará en un contexto mucho más complejo que el de las grandes ciudades.
El calendario presenta 40 días para transformar esta imagen. Un debate televisado, una crisis económica, un error de campaña o una movilización inesperada pueden cambiar el número de escaños. Si bien la ventaja de la derecha parece amplia, la seguridad absoluta sigue siendo un terreno reservado para quienes se confían demasiado.
Un detalle a tener en cuenta es que el sondeo de Sigma Dos se realizó antes de la fase final de la campaña y proyecta que VOX conseguiría casi el doble de escaños que en 2023. En el mundo de la política española, incluso una simple diferencia de un escaño puede generar largas horas de debate; 201, si se concreta, obligaría a replantear hasta el mobiliario del Congreso.
La izquierda no es una ideología, es un género narrativo
José Javier Esparza. gaceta. 20 Octubre 2026
«Esa es la escuela que hemos aprendido en las Casas del Pueblo, entre los compañeros, los militantes, y las compañeras: que ser socialista es, normalmente, tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho». Esta frase de José Luis Rodríguez Zapatero, pronunciada ante un auditorio embargado por la emoción, es mucho más que el ejercicio de hipocresía de un hombre que, en ese mismo momento, estaba amasando una considerable fortuna. Ahí, en esas palabras, se encierra la nuez del misterio socialista, ese arcano que hace que alguien renuncie a la más elemental racionalidad y decida entregarse sin objeciones.
La cálida escuela que te acoge, la Casa del Pueblo, la atmósfera de solidaridad de los compañeros, la austera ejemplaridad del pobre que aún quiere dar más, la abnegación del militante… Todos los objetos del dibujo quedan ahí reflejados. Se respira ese heroísmo de clase (obrera) que desde el siglo XIX es el ideal ético socialista, el modelo en torno al cual ha construido la convicción de su superioridad moral. Hubo un tiempo en el que esta narrativa del heroísmo popular era el envoltorio emocional de la ideología, el lenitivo que permitía afrontar los reveses de la política real. Al fin y al cabo, seguía habiendo ahí un proyecto político: la sociedad sin clases, la propiedad popular de los medios de producción, todo eso. Pero «todo eso» quedó hace mucho tiempo atrás. Ahora sólo hay… ¿qué hay?
Nada. Sólo queda la emoción, la retórica, la narrativa. Un cuento para contarse todos los días, una y mil veces, aunque en el fondo todos sepan que están fingiendo, pero el truco seguirá funcionando mientras finjan creer. Burgueses madrileños cantando el «Pozo María Luisa» en la puerta de la finada Maricarmen. «En el Pozo María Luisa murieron cinco mineros», dice la canción (en realidad fueron 17, pero eso es lo de menos). Aquellos mineros murieron víctimas de la cruel explotación del patrón. Así Maricarmen ha muerto víctima de la cruel explotación de… ¿de quién? De la derecha. Pero esa señora vivía en una casa que le dio Franco y se tenía que marchar por una ley socialista. Da igual: la culpa es de los «fondos buitre». Pero resulta que la portavoz de tu partido vive con un señor que es «fondo buitre». Vaya, qué contrariedad. Bueno, ¿qué más da? Tampoco los de Maricarmen han trabajado nunca en la mina. De hecho, la última vez que hubo un accidente mortal en una mina se descubrió una oscura trama de irregularidades amparada por el socialismo local y el sindicato minero. Y así la narrativa se va separando más y más de la realidad, convirtiéndose en un relato autónomo, cuya fuerza reside precisamente en que la realidad objetiva, material, no le afecta, porque ya no es ideología, sólo es relato.
Esta es la lección que hemos aprendido no entre los compañeros en la Casa del Pueblo, como decía Zapatero, sino entre los progresistas en la Casa Mediática: que cuanto más exagerado e inverosímil sea relato, más capacidad tendrá para movilizar a unas bases que sólo desean conmoverse, igual que el público de los «culebrones» no busca una buena historia, sino ante todo una historia que les haga llorar. El monopolio de la lágrima se ha convertido en la llave maestra del discurso público de la izquierda: mientras el Partido consiga hacer llorar a los suyos con una buena historia, mantendrá su fidelidad. Por eso estrenan una película sobre García Lorca y el comentario general no atiende a si la película es buena o mala, sino a cuánto ha hecho llorar a la gente (a su gente, a gente que había ido allí… para llorar). La izquierda busca la lágrima como esas personas encanalladas que, al llorar, quieren creer que aún les queda un poco de alma.
Lloremos. Emocionémonos. Da igual la realidad. «Somos el partido del amor», dice el partido de las prostitutas mantenidas con dinero público. ¿Dudáis que soy el partido del amor? Pues ahora voy y le digo a mi señora en un mitin que la quiero. Y la beso. Y que me aplaudan. Todo con tal de mantener vivo el relato. ¿Por qué creéis que Sánchez ha reclutado a sus once mil asesores entre guionistas de productoras? Para eso: para que escriban el relato, para que susciten emoción. La emoción es el combustible de ese complejo de superioridad moral que te permite delinquir sin sentirte culpable, el arma secreta del socialismo. La emoción de las masas. La izquierda no es una ideología; la izquierda es un género narrativo.
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