Recortes de Prensa Jueves 29 Octubre 2026
Ucrania lanza un ataque masivo con más de 600 drones contra Moscú
Los aeropuertos moscovitas de Vnúkovo, Domodédovo y Zhukovski interrumpieron durante dos horas sus operaciones
Efe. Moscú. el mundo. 29 Octubre 2026
Ucrania lanzó más de 600 drones contra Moscú durante la noche de este jueves, 231 de los cuales fueron derribados en las inmediaciones de la ciudad, según informó este jueves el alcalde de la capital rusa, Dmitri Sobianin.
"Entre las 20:30 del 28 de octubre (17:30 GMT) y las 07:00 del 29 de octubre (04:00) en dirección a la región de Moscú fueron lanzados 613 drones", escribió en su cuenta de Telegram.
El jefe de la Administración capitalina indicó que "el grueso de los drones fueron neutralizados a gran distancia de la capital". "Otros 231 dones fueron aniquilados en las cercanías de Moscú", aseveró.
Según pudo constatar EFE, al sur de la capital rusa se escucharon múltiples explosiones a lo largo de toda la noche.
Los aeropuertos moscovitas de Vnúkovo (suoreste), Domodédovo (sur) y Zhukovski (sureste) interrumpieron durante dos horas sus operaciones, según informó el servicio aeronáutico civil ruso Rosaviatsia.
Según la agencia rusa TASS, dos aviones que volaban a Moscú procedentes de Turquía tuvieron que retornar a su aeropuerto de origen debido al cierre de Vnúkovo.
En la ciudad bashkira de Sterlitamak fueron derribados ocho drones, según informó en Telegram su alcalde, Emil Shaimardánov.
"Los fragmentos cayeron en territorio de una empresa. La fábrica sufrió daños menores pero continúa trabajando con normalidad", escribió.
Según el canal independiente ruso Astra, la empresa atacada es la Compañía de Soda de Bashkiria, una de las mayores plantas químicas de Rusia y cuyas instalaciones ya habían sido atacadas en agosto pasado.
Sobre la región de Tula (200 kilómetros al sur de Moscú) fueron neutralizados 42 artefactos aéreos no tripulados, reportó en MAX, la red de mensajería rusa, el gobernador local, Dmitri Miliáyev, mientras que en Kaluga (200 kilómetros al suroeste de la capital rusa) fueron derribados 170, según el gobernador de la región, Vladislav Shapsha.
El Ministerio de Defensa de Rusia informó en su parte matutino que durante la pasada noche las defensas antiaéreas rusas "interceptaron y derribaron 1.214 drones ucranianos de ala fija" sobre 19 regiones rusas.
Ucrania y Rusia mantienen la tregua humanitaria en Jersón y comienzan el desminado
Kiev asegura que el alto el fuego, mediado por Melania Trump, permite preparar la llegada de ayuda y la evacuación de civiles en Oleshki
La Razón. 29 Octubre 2026
El Defensor del Pueblo ucraniano, Dmitró Lubinets, informó este miércoles de que se están llevando a cabo labores de desminado de carreteras en los alrededores de la localidad ucraniana de Oleshki, donde ucranianos y rusos declararon el martes una tregua para garantizar el suministro de ayuda humanitaria y evacuar a la población civil.
"Está en marcha el desminado de rutas. Este es un paso crucial para que pueda garantizarse la entrega segura de ayuda humanitaria y para permitir a los civiles que quieran irse de la ciudad que lo hagan", escribió en X Lubinets, que volvió a subrayar que la primera dama de EE UU, Melania Trump, medió en el acuerdo que hizo posible esta tregua y sigue coordinando el trabajo de ambos bandos.
El Defensor del Pueblo ucraniano también mencionó una vez más a su homóloga rusa, Yana Lantrátova, con la que continúa, según dijo, "los preparativos para (llevar a cabo) una misión humanitaria de asistencia a la población civil de Oleshki". En un mensaje de X separado, Lubinets había dado cuenta previamente de la situación en la ciudad de Jersón, capital de la región homónima en la que se encuentra también Oleshki.
"Ha vuelto a la vida"
"El alto el fuego ha tenido un impacto tangible en la ciudad misma. Jersón, que era atacada constantemente, ha vuelto literalmente a la vida. Hay más gente en la calle, y la vida urbana se ha animado. La gente sale de casa sin miedo, pasea y disfruta del sol de otoño", escribió en ese mensaje Lubinets. En dos comunicados prácticamente simétricos publicados durante la mañana, Lubinets y su homóloga rusa Latránova habían destacado que la tregua en la zona estaba siendo respetada escrupulosamente por ambas partes treinta horas después de haber sido declarada.
Ninguno de los dos dio información exacta sobre el territorio específico al que se aplica este alto el fuego humanitario, que está previsto que dure hasta el próximo 1 de noviembre. En un mensaje publicado en la red social de su marido, Truth Social, la esposa del presidente de EE UU, Melania Trump, ha dicho que el área de aplicación del alto el fuego se ha extendido más allá de Oleshki, a otras zonas dentro de la región de Jersón, para que puedan llevarse a cabo las operaciones humanitarias pertinentes.
Oleshki está situada en la orilla oriental del río Dniéper, en la parte de la región de Jersón ocupada por Rusia. La capital provincial del mismo nombre está al otro lado del río y bajo control del Gobierno de Kiev. Antes de que se acordara este alto el fuego, Kiev denunció repetidamente que la población civil que permanecía en Oleshki y sus alrededores no tenía acceso a suministros regulares de comida y medicinas debido a las hostilidades y a un supuesto bloqueo ruso.
Descubierto el fraude electoral, ahora hay que perseguir judicialmente a los responsables
OKDIARIO. 29 Octubre 2026
Con independencia de que de 163.355 nacionalizados, al amparo de la Ley de Nietos, sólo puedan votar 901, al comprobarse que el proceso se hizo en fraude de ley, al no requerírseles a los demandantes que acreditaran el exilio de sus antepasados, hay otra derivada de enorme trascendencia y que va mucho más allá del voto. Y es que este Gobierno ha concedido 600.700 nacionalidades, es decir, que ha convertido en españoles a centenares de miles de personas de espaldas a la ley.
O sea que, por un lado, estamos delante de un gigantesco fraude electoral que, si no se ha consumado, es porque el Tribunal Supremo intervino a tiempo. Pero también ante un fraude en la adquisición de la ciudadanía del que deberán responder penalmente los responsables, empezando por Sofía Puente, hermana del ministro de Transportes. Porque su actuación se parece mucho a un delito de prevaricación.
Nos hemos quedado, lógicamente, con el escándalo que supone que el Gobierno de Pedro Sánchez tratara de colar de manera ilegal en el censo a centenares de miles de falsos españoles, sin reparar en que no es menos grave que a esas centenares de miles de personas se les diera la nacionalidad española en un palmario fraude de ley.
OKDIARIO ha venido advirtiendo en los últimos años del descomunal pucherazo que tramaba el Gobierno y el Tribunal Supremo nos ha dado la razón. En cualquier democracia mínimamente aseada, lo ocurrido se habría llevado por delante al Ejecutivo por tratar de alterar el resultado de los comicios, pero en España, quienes han venido denunciando el fraude, como este periódico, han sido acusados por el Gobierno de tratar de impedir un derecho fundamental como es el voto. El colmo del cinismo.
Al final, el Gobierno ha quedado retratado. Ni la inmensa mayoría de demandantes de la nacionalidad tenían derecho a la misma, ni, por supuesto, tenían derecho al voto.
Qué significan Adamuz y Urda
David Cerdá. gaceta. 29 Octubre 2026
Hace unos días, y ante el enésimo desplante del gobierno que ama con más fuerza que nadie, en particular del amoroso señor Puente, que tuvo a bien aparecer en un programa de televisión haciendo bromas sobre el tren y sus «incidencias», la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz alzó la voz. Quiero dedicar a esas víctimas y a las nuevas del trágico accidente de ayer lo que sigue, y decirles que no están solas y asegurarles que su tragedia no caerá en el olvido.
Adamuz y Urda significan, para empezar, el deterioro de unas infraestructuras que deberían constituir una prioridad elemental del Estado. Dada nuestra renta per cápita, pagamos impuestos escandinavos para recibir servicios que demasiadas veces parecen administrados por una república bananera. Mientras se multiplican los ministerios y los asesores y sin que haya manera de presentar unos presupuestos, los ciudadanos comprueban que viajar en tren se ha convertido en una epopeya. El mantenimiento tiene un inconveniente formidable para el demagogo, y es que no permite cortar cintas ni hacerse fotografías inaugurales. Sus frutos son invisibles mientras las cosas funcionan, y por eso exige una virtud política infrecuente: la prudencia. Explicaba Adam Smith en La riqueza de las naciones que entre las obligaciones del gobernante figura sostener determinadas obras públicas indispensables para la sociedad. Dos siglos y medio después, nuestros gobernantes se muestran mucho más interesados en administrar el relato que en cuidar aquello que sostiene materialmente la vida común. La demagogia sale tan cara que a veces se paga en vidas humanas.
Adamuz y Urda significan también corrupción, entendida en su sentido más profundo, que excede con mucho la apropiación del dinero ajeno. La corrupción empieza cuando se trata el Estado como un botín partidista y la lealtad al partido pesa más que la competencia profesional. Lo que ocurre en tales casos es que las empresas públicas terminan formando parte de una red clientelar, cutos deleznables detalles conocemos: Koldo, Ábalos, Cerdán y el resto de sinvergüenzas. Hay muchas adjudicaciones y relaciones empresariales vinculadas a la obra pública bajo sospecha. Adif aparece en ese paisaje institucional, y las informaciones sobre nombramientos y contrataciones no son más tranquilizadoras. Conviene distinguir lo investigado de lo probado y evitar atribuir al accidente conexiones delictivas que nadie ha demostrado. Pero tampoco vamos a fingir que el enchufismo es una graciosa costumbre nacional sin consecuencias. La administración descansa sobre la competencia técnica y unas reglas impersonales para su ejercicio; ingenieros capaces, controles independientes, ese tipo de cosas; en vez de señoritas sobrinas de alguien. Los amigos del poder pueden resultar estupendos para las campañas electorales; para mantener trenes circulando a cientos de kilómetros por hora la persona cabal prefiere a los mejores profesionales disponibles.
Hay otra cosa que Adamuz y Urda significan, y es la desvergüenza con la que se administra la verdad. Nueve meses después de la tragedia sabemos bastante más sobre la rotura del carril y la posible deficiencia de una soldadura, pero seguimos sin conocer la cadena completa de decisiones y negligencias que permitió que aquello sucediera; en cuanto a Urda, tenemos el apresurado intento de culpar a un particular. La investigación técnica de Adamuz ya ha anunciado que superará el plazo de un año, mientras las víctimas denuncian la insuficiencia de medios y la demora de los análisis de laboratorio. Hay que tener un cuajo extraordinario para explicarles a las familias que faltan recursos para averiguar por qué murieron cuarenta y seis personas en un país que encuentra dinero para cualquier extravagancia ideológica. Por supuesto que investigar rigurosamente lleva tiempo, pero el rigor requiere la voluntad de esclarecer; ambas cosas brillan por su ausencia y están a cargo de quienes gobiernan. Resulta obsceno que quienes administran tecnologías capaces de transportar a miles de personas a velocidades extraordinarias sean una perfecta combinación de la inutilidad con la prepotencia.
Adamuz y Urda significan, además, la destrucción de la confianza pública, que es uno de los patrimonios más valiosos de una sociedad civilizada. Un país funciona porque sus ciudadanos pueden dar por supuesto que alguien ha comprobado la resistencia de un puente o la seguridad de una vía. Los ciudadanos delegamos esas tareas en profesionales e instituciones, y esa delegación constituye un acto cotidiano de confianza. Cuando falla, el daño excede el accidente concreto. La sospecha se extiende y termina convirtiendo en inquietud lo que debería ser una rutina. Un padre que despide a su hija en una estación tiene derecho a esperar que llegue viva a su destino sin encomendarse a la providencia. ¿Cómo es posible que los españoles hayamos dejado que transformen un país próspero y moderno en una emulación de Burundi? ¿Por qué seguimos aceptando este espectáculo de gobernantes que se presentan como salvadores de la humanidad mientras son incapaces de mantener —¡ya no pedimos mejorar!— los servicios básicos que se les encomiendan?
Adamuz y Urda significan, finalmente, una insensibilidad estomagante con quienes sufren. Pedro Sánchez no acudió al funeral celebrado en Huelva, al que sí asistieron los reyes, y sus posteriores declaraciones públicas no han conseguido disipar la impresión de abandono que denuncian las víctimas. El mismo tipejo —basta de eufemismos— tuiteaba tendencias cuarenta minutos después del letal accidente de ayer. De Puente y su gracejo televisivo nada más se puede añadir. Hay que ser muy canalla para comportarse así; hay que tener nulo respeto por los demás y nula conciencia del peso del cargo. Hay demasiada gente en este gobierno que no está a la altura de sus responsabilidades, en el doble sentido moral y técnico. La política exige una forma de decoro que esta gente parece haber extraviado entre tanta propaganda sobre la empatía. Es un gesto sociopático que hayan hecho del amor un eslogan y un ariete con el que escudarse de sus inmundicias.
Circula por ahí una camiseta con una súplica estampada: «Please, don’t let this be 1984» («Por favor, que esto no sea 1984»). Alude, naturalmente, a la célebre distopía de George Orwell, en la que las palabras significan exactamente lo contrario de lo que prometen. «El Ministerio de la Verdad se ocupa de las mentiras; el Ministerio del Amor, de la tortura», escribe Orwell en su premonitoria novela. Pues ahí estamos y de ahí hemos de salir cuanto antes.
No es un accidente, es un crimen
Irene González. Vozpópuli. 29 Octubre 2026
Hay días que no es fácil escribir llena de dolor, desgarro y desolación al ver una vez más españoles morir por culpa de este Gobierno. Me arde la impunidad que ostentan una y otra vez, y sin embargo esa indignación por la injusticia que sufre España trae serenidad y claridad ante qué hacer para un futuro mejor. Porque lo habrá. A esta hora hay 68 muertos y 15 heridos en estado crítico en el segundo gran accidente ferroviario en 10 meses desde la tragedia de Adamuz, donde cayeron 46 inocentes. Un fallo en un sistema de seguridad provocó que un AVE alcanzase a un Iryo detenido en la vía, ambos dirección Sevilla a la altura de Urda, Toledo. Los sistemas de seguridad LZB si funcionan correctamente, es imposible que ocurra lo que ha ocurrido. Impiden que dos trenes circulen por la misma vía en el mismo cantón de forma automática.
Y si el sistema de seguridad no funciona, no es un fallo humano, sino un fallo de la infraestructura ferroviaria gestionada por ADIF. Cuando el sistema falla en el centro de control se ponen las vías en rojo y se detienen los trenes. Si falla el sistema de seguridad no se puede circular. No debe haber más instrucción que ésa. El sistema de supervisión del AVE en dicha vía daba error desde el martes por la noche, según han declarado maquinistas. Sin embargo, cabe preguntarse si hay presiones políticas sobre empleados de entidades Públicas como ADIF y funcionarios de la Administración (que las permiten) y se decidió continuar la marcha del tren para evitar grandes retrasos en campaña electoral. El votante al que desprecian ya habrá olvidado los muertos de Adamuz tras haber visto a Sánchez con Broncano. Sinceramente, no hay nada más patético y despreciable que acabar votando al PSOE en estas elecciones, después de esto y su falta de asunción de responsabilidad como si no tuviese nada que ver con ellos.
Son grandes accidentes de trenes con una probabilidad de que sucedan una vez cada 50 años, si es que llegan a suceder, y nosotros hemos sufrido dos catástrofes mortales en la misma línea de tren en solo 10 meses. Esto escapa a todo cálculo estadístico, un "Cisne Negro", un evento astronómicamente improbable que, según los modelos matemáticos estándar, no debería ocurrir. Pero es que esto no es una casualidad remota, ni son accidentes, son crímenes consecuencia directa de las decisiones políticas previas del Gobierno corrupto del Partido Socialista, del PSOE. No ha sido un error humano, sino político, y el único motivo de que hoy estemos llorando de nuevo la pérdida de compatriotas es porque tras Adamuz no hubo ninguna consecuencia. Ni dimisión, ni nada, lejos de ello el Ministro Óscar Puente se atrevió a mofarse entre bailes en un programa de La Sexta de los problemas de la Renfe.
Hoy no es momento de pedir la dimisión de Puente, sino su detención y puesta a disposición judicial inmediata por el peligro que supone que siga en su puesto. Ni siquiera llegaron a reconocer la causa oficial del accidente en Adamuz, que se debió a una falta de mantenimiento en las vías del tren, cuyo operario es Renfe. Entonces quisieron culpar a una compañía de tren por ser privada. Hoy quieren culpar a un operario que obedeció.
En un país que no estuviese secuestrado por una organización criminal y abandonada por una clase política parasita del Estado, a la que no le importa la degradación de la vida de los españoles, tras la tragedia de Adamuz se tendrían que haber tomado medidas drásticas para solucionarlo. En lugar de eso se ha bajado la velocidad de los trenes y la frecuencia solución a nada. Más impuestos y más tercer mundo, la España del PSOE. Tras las riadas de Valencia con centenares de muertos, ¿qué se hizo para evitar que volviese a suceder al año siguiente? Nada. Y tras el apagón, tampoco se hizo nada. Cada día hay desconexiones sin que se tomen decisiones políticas para que vuelva a suceder. Y tras la invasión de Ceuta, ¿qué medidas hay cuando Rabat vuelva a hacerlo? Y así lleva España sobreviviendo en una cuerda floja sobre un acantilado donde si algo funciona se debe al compromiso de algunos hombres y mujeres buenos que sí les importa que salgan bien las cosas en su trabajo, y sin duda a la intervención Divina. Una España irrespirable paralizada en la abulia del centrismo mediático de no exigir nada porque eso son palabras muy duras. Ahora como el PSOE es invotable dicen que eso de ir a votar en estas elecciones es de extremistas polarizados.
Un Estado que nos expolia, no destina recursos a garantizar nuestra seguridad por culpa de decisiones del expolio y la destrucción. Mientras Sánchez viaja en Falcón, nosotros nos jugamos la vida en el tren y la carretera con un déficit de mantenimiento de 13.000 millones. No se invierte en infraestructuras ni siquiera en cuestiones básicas de seguridad, mientras hay récord histórico cada año de recaudación tributaria. Los fondos Next Generation para modernizar infraestructuras no fueron utilizados. La Unión Europea, a través del Banco Europeo de Inversiones con Nadia Calviño, anunció en julio de 2026 una financiación de 365 millones de euros destinada a infraestructuras de transporte ferroviarias y de carreteras en Marruecos, 5 meses tras Adamuz, 30 días desde el pago del IRPF de los españoles y días antes de la invasión marroquí.
Y el Gobierno de Sánchez lleva aprobados más de 1.700 millones en créditos ferroviarios para Marruecos, Egipto y Uzbekistán. Los españoles los primeros en pagar y trabajar, los últimos en los que se invierte. Es inmoral, es criminal.
No es hora de suspender la campaña electoral para que los responsables de la degradación de los servicios públicos, que causa muertos, puedan disfrazarse de compungidos y consternados políticos ajenos a toda responsabilidad para que tras las elecciones se rían de los muertos y de todos los españoles. Ahora más que nunca hay que denunciar la situación insostenible y peligrosa de las infraestructuras del Estado. Los españoles viven asfixiados a impuestos con miedo de usar servicios públicos abandonados y merecen solución y justicia a tanta ignominia del PSOE.
Estamos en un momento en el que España necesita personas en el Estado con valor, convicción, firmeza y determinación para llevar a cabo la reconstrucción nacional en todos los ámbitos, pero sobre todo un profundo amor a España para priorizarla sobre todo lo demás.
Mis oraciones por el eterno descanso de los 68 fallecidos, por los 15 heridos que a esta hora luchan por su vida, por sus familiares y a todos aquellos que han tenido que sufrir este trauma, que lo hago mío. Saldremos de ésta.
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Negligencia criminal: visto para sentencia
Carlos Martínez Gorriarán. Vozpópuli. 29 Octubre 2026
Una vez puede ser un desgraciado accidente, dos veces en diez meses es negligencia criminal. Que pase en plena campaña electoral por el futuro de la democracia en nuestro país deja la campaña vista para sentencia, pues hace evidente que la coalición de ineptitud y corrupción no sólo miente, roba y traiciona, también mata.
Todo apunta a que las tragedias ferroviarias de Adamuz y Urda comparten causas: la falta de mantenimiento adecuado porque no hay presupuestos generales, por pura negligencia de los responsables y por fracaso absoluto de las compañías ferroviarias del Gobierno, que mandan trenes cargados de pasajeros, a velocidad punta, por vías inseguras con sistemas de comunicación y de seguridad obsoletos, sin mantener como es debido. Como hacerles jugar a la ruleta rusa de pago.
Un final de régimen ensangrentado
Conviene recordar que la única razón para soportar el Estado, ese Leviatán que mete mano en nuestro bolsillo y entromete en nuestras vidas, es que garantice la seguridad de los servicios públicos y un orden razonable en las calles y campos. Un Estado que convierte en peligro de muerte tomar un tren que antaño fuera el orgullo nacional es un Estado fallido, sin legitimidad.
Sabíamos que el final del sanchismo iba a ser una cadena de desastres, pero los hechos superan las expectativas más pesimistas. Veamos lo sucedido en estos dos años atroces, sin ánimo de ser exhaustivos (disculpen los olvidos, escribo esto rápidamente):
1 - Regularización masiva de inmigrantes sin papeles (ni cualificación en muchos casos), casi dos millones, para cambiar la base social del país con una multitud dependiente de las subvenciones públicas.
2 – Apagón eléctrico nacional de un día, aún sin explicar oficialmente.
3 - Accidente ferroviario de Adamuz (48 muertes), aún por explicar.
4 – Un total de 233 muertes en la Dana de Valencia, víctimas de obras hidráulicas aprobadas pero pendientes de ejecución, y del abandono del Gobierno.
5 - Intento de contratar a narcotraficantes para asesinar a la juez Biedma por investigar a la familia presidencial.
6 - Intento de engordar el censo electoral con millones de españoles imaginarios a través de la manipulación fraudulenta de la ‘ley de nietos’, con indicios de selección ideológica de los agraciados con la nacionalidad.
7 - Traición en Ceuta pactando una invasión con Marruecos: va para tres meses, y sin resolverse.
8 - Movilización de la extrema izquierda alentada desde el Gobierno con la excusa del coste de la vivienda: la sucia ocupación de Sol y violencia con saqueos desatada en Barcelona y Bilbao (de momento)
9 - Renacimiento tolerado de kale borroka y regreso de la amenaza terrorista: comando de Jardun, herederos de ETA (primero liberado y luego detenido por la Ertzaintza) con armas y datos para atentar contra policías.
Los más altos responsables
¿Hay quien dé más como fin de régimen calamitoso? Por si fuera de la secta quedaran dudas de la calaña moral y política de los más altos responsables, Pedro Sánchez posteaba en la red social X, cuarenta minutos después del atroz choque de trenes de Urda, conociendo ya decenas de muertes, un vídeo con dos jóvenes periodistas sobre fondo rosado, con el mensaje electoral de que hay muchas razones para ser optimistas en España (si Él vuelve a ganar las elecciones). Da igual si postea él o un mandado.
El ministro responsable de la seguridad ferroviaria, Óscar Puente, se dirigía tres horas después a inaugurar, con su imagen y estilo inimitables, un evento internacional sobre infraestructuras mientras, a pocos kilómetros de Madrid, los servicios de rescate sacaban decenas de cuerpos de dos trenes.
Entre tanto, el ministro Marlaska seguía desaparecido, como si la violencia callejera, la destrucción, la inseguridad y los agentes de policía heridos no fueran de su incumbencia. Y la Audiencia Nacional trabaja con la hipótesis de un delito de traición de Estado en el caso de Ceuta, con indicios cada vez más elocuentes: múltiples avisos de seguridad fueron desoídos a conciencia.
El tren Frankenstein
Inevitable recordar que la victoria de Zapatero, el ilustre desconocido bajo cuyo mandato comenzó esta decadencia salvaje, ganó las elecciones inopinadamente gracias al sanguinario atentado ferroviario del 11M de 2004. Atentado islamista apresuradamente investigado y cerrado sobre el que gravitan sospechas e indicios de intervención de los servicios secretos de un país árabe vecino, muy amigo de los socialistas, pero nada de España.
O que, tras la despedida de Zapatero, el 24 de julio de 2013 tuvo lugar otro gravísimo accidente ferroviario en Angrois, cerca de Santiago de Compostela. Gobernaba entonces Rajoy con su acreditada pasividad, pero el tren, un Alvia conocido como Tren Frankenstein porque estaba compuesto de trozos de diferentes criaturas ferroviarias, era obra del ministro socialista José Blanco, apresuradamente inaugurado para vender en las autonómicas gallegas el mensaje electoral de que Galicia tenía por fin su Alta Velocidad, aunque de imitación y sin las medidas de seguridad de esa clase de trenes.
El 18 de enero de 2026 nueva tragedia en Adamuz, esta vez por un raíl defectuosamente reparado por motivos aún por dilucidar, pero que apuntan a la falta de presupuestos de mantenimiento tras cuatro años de Gobierno sin Presupuestos Generales, e ignorando deliberadamente Constitución y Parlamento (con la protección atenta de Pumpido), porque todo vale para mantener en el poder a la corrupta “izquierda progresista”.
Las raíces de las tragedias
Corrupción, trenes e inseguridad, las tres raíces de tres tragedias ferroviarias: Angrois, Adamuz, Urda. Las tres sucedidas en la descomposición de gobiernos de izquierda con aspiración a regímenes autoritarios, o poco después o un poco antes, en el caso de Zapatero.
Es la demostración práctica de un hecho que ni la propaganda abrumadora de la sincronizada, ni las dudas narcisistas de los que gustan del voto en blanco, podrá tapar ni blanquear: la combinación de corrupción sistémica, ineptitud de los gestores y psicopatía de los responsables también acaba costando la vida a muchos inocentes, que a Óscar Puente y la sincronizada adicta les sirven para hacer chistes. Que además sea en esos trenes que en su día se presentaron como imagen del progreso espectacular de España, como el AVE a Sevilla inaugurado por Felipez González, es la demostración definitiva de la enorme brecha abierta entre la propaganda oficial y la tozuda realidad de un país sometido al pillaje, la corrupción, la violencia y la frustración colectiva. Es la negligencia criminal como estilo de gobierno. Está visto para sentencia.
Más pruebas de que proetarras y terroristas palestinos se citaron en la Puerta del Sol
OKDIARIO. 29 Octubre 2026
Durante un control de alcoholemia realizado el pasado 26 de septiembre, la Ertzaintza detuvo en la localidad guipuzcoana de Escoriaza a Melen Grünig Ibáñez, militante de la izquierda proetarra Jardun Koordinadora y miembro de la organización propalestina Palestinarekin Elkartasuna. Melen está relacionada con Fouad Baker, que pertenece a la ejecutiva del Frente Democrático para la Liberación de Palestina, declarada organización terrorista por la UE. También se la relaciona con Asier Herranz Vázquez, encausado por terrorismo y fundador de Samidoun Euskadi. Miembros de Samidoun y grupos del entorno de Bildu se han dejado ver en la acampada de la Puerta del Sol, según desveló OKDIARIO.
Valga esta introducción para concluir que entre los grupos proetarras y los grupos propalestinos existe una fluida comunicación y también una notable comunión de fines y objetivos, siempre, claro está, sirviéndose de la violencia. De modo que, cuando hace unas semanas, este periódico afirmaba que había terroristas en la Puerta del Sol, desde la izquierda se nos acusó de lo de siempre: de servir a los intereses de la extrema derecha publicando bulos, que es lo que siempre dice la izquierda y sus terminales mediáticas cuando OKDIARIO cuenta la verdad. Decíamos entonces que en la Puerta del Sol estaban los antisistema: desde los pro-Hamás a grupos cercanos a Bildu y el mundo proetarra. Y estaban.
A Melen Grünig se la ha detenido porque los agentes hallaron planos de situación de zulos que fueron de la organización terrorista ETA y listados de guardias civiles. Además, en la mochila de otro de los detenidos se encontraron dispositivos encriptados, en los que aparecen fotografías de entrenamiento terrorista, así como el teléfono de una agente de la Policía Nacional y matrículas de vehículos policiales. O sea, verde y con asas: esta gente de la izquierda abertzale es proetarra y sus amigos palestinos, terroristas. Y todos pasaron por la Puerta del Sol. Para que luego digan que acamparon por la difunta Maricarmen.
Los okupas, el
Tsunami y Barcelona
Pablo
Planas. libertad digital.
29 Octubre 2026
En otro sorprendente giro de guion, el sanchismo y sus aliados han convertido los disturbios del sábado en Barcelona en una nueva manifestación de la ultraderecha. Hablamos del Gobierno que pretende que la invasión de Ceuta es una emergencia humanitaria totalmente ajena al régimen de Marruecos. De modo que para los estrategas socialistas y sus medios no ha sido demasiado complicado vender la burra de una mano negra fascista que mueve los hilos de este nuevo estallido de violencia en la Rosa de Fuego. Es decir, que los chicos que asaltaban las tiendas de moda y tecnología son los nuevos pistoleros de la patronal que sembraron el caos con un ataque de falsa bandera.
A falta de pruebas, la tesis socialista es que los disturbios benefician a lo que ellos llaman derecha y ultraderecha, que son el PP y Vox. Y, en consecuencia, saqueos e incendios en el centro de la Ciudad Condal no son más que una maniobra urdida por Feijóo y Abascal en su propio beneficio.
Sin embargo, el historial de violencia callejera en Barcelona nada tiene que ver con las oscuras fuerzas que cita la izquierda como causantes de este episodio de destrucción y pillaje. La detención de los golpistas, su encarcelamiento y las sentencias del Tribunal Supremo fueron la excusa de violentas manifestaciones nacionalistas. ¿Quién no recuerda aquel Tsunami Democràtic al que puso cara Guardiola y que entre otras hazañas asaltó el Aeropuerto de El Prat? Ese mismo Tsunami es el que estuvo detrás de lo que los separatistas llaman "la batalla de Urquinaona", un intento de asalto de la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Barcelona que causó decenas de heridos entre los agentes, uno de los cuales siguió vivo de milagro, pero severamente incapacitado.
Eso fue en 2019. No ha llovido tanto. Pero es que en 2021 el encarcelamiento de Pablo Hasél se saldó con una semana de disturbios protagonizados por elementos de la extrema izquierda y el separatismo más radical. Años antes, en 2014, la resistencia de un grupo de okupas a abandonar unas instalaciones municipales en desuso –Can Vies– provocó la caída del alcalde convergente Xavier Trias y la llegada al poder de Ada Colau.
En 2006, un guardia urbano de Barcelona quedó parapléjico en el curso de una intervención en un inmueble okupado por el ataque de un individuo que posteriormente se haría famoso con el apodo de el asesino de los tirantes por haber asesinado en 2017 y en Zaragoza a un hombre que llevaba unos tirantes con la bandera de España. Este sujeto, Rodrigo Lanza, fue defendido en el caso del guardia urbano por Jaume Asens, el dirigente de los Comuns que fue teniente de alcalde con Colau.
Como en Barcelona cualquier atisbo de lógica y cordura es una auténtica rareza, Asens y Colau son capaces de atribuir los disturbios a la extrema derecha al tiempo que se quejan de la supuesta dureza policial contra los muchachos del chándal negro. Todo un trastorno bipolar. En cuanto al alcalde de la ciudad y al presidente de la Generalidad, los socialistas Jaume Collboni y Salvador Illa, sus llamamientos al orden y sus promesas de severidad causan una hilaridad incontenible. Pero ¿qué delitos van a perseguir los que amnistiaron el Tsunami terrorista?
Se objetará que los becerros que quemaron el centro de Barcelona no tienen ni idea de lo que fue el Tsunami, de lo que significa la palabra amnistía y de quiénes son Illa y Collboni. Y mejor que no se enteren porque en ese caso, en vez de asaltar las tiendas de la manzana informática, por el mismo precio le pegan fuego al Ayuntamiento y a la Generalidad ondeando banderas separatistas. En este punto cabe recordar que el asalto del Aeropuerto y el cerco a la Jefatura fueron alentados por los separatistas que seguían al frente de la Generalidad después de las elecciones del 155. Y ahora dicen que Barcelona no es París. Ya. Eso está claro.
La nota de color en los medios catalanes es la insistencia en recalcar que los mensajes en las redes que convocaban al caos estaban escritos en español, como si en la república imaginaria fuera inconcebible la violencia en catalán. Amnistía y amnesia en una región en la que las autoridades son más sensibles a los derechos de los delincuentes, políticos o no, que a los de sus víctimas.
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