Recortes de Prensa Lunes 2 Noviembre 2026


Rusia ataca de nuevo la infraestructura eléctrica en varias regiones de Ucrania

Antonio Fernández. la razon. 2 Noviembre 2026


Más de 650 localidades en la región ucraniana de Zhitómir se han quedado sin suministro eléctrico como consecuencia de los ataques rusos contra la infraestructura energética, que también provocaron cortes de luz en las de Dnipropetrovsk y Kiev y daños en instalaciones energéticas en varios otros lugares.


"El enemigo ha vuelto a atacar la infraestructura energética de la región. Como consecuencia de los últimos ataques, más de 650 localidades de la región de Zhitómir se han quedado sin suministro eléctrico. Los técnicos de la compañía eléctrica están haciendo todo lo necesario para restablecer el suministro eléctrico a los habitantes de la región", indicó este domingo el jefe de la administración militar regional, Vitali Bunechko, en un mensaje en Telegram.


En la región de Dnipropetrovsk casi 100.000 consumidores continuaban en la mañana del domingo sin suministro eléctrico tras los ataques nocturnos, comunicó el jefe de la administración militar regional, Oleksandr Ganzha.


"La noche ha sido dura. El enemigo ha seguido atacando las instalaciones eléctricas de la región. Los nuevos ataques han provocado nuevos cortes de electricidad", después de que los técnicos hubieran restablecido el suministro eléctrico a casi todos los consumidores que se habían quedado sin electricidad debido a los ataques del día anterior, precisó.


En Kiev, los constantes ataques rusos contra la red eléctrica han obligado a introducir cortes de electricidad de emergencia en la mañana del domingo, informó la empresa privada DTEK.


"Los técnicos están trabajando en la reparación de los equipos dañados, siempre que la situación de seguridad lo permita. Hacemos todo lo posible para que los hogares de los habitantes de Kiev vuelvan a tener luz lo antes posible", aseguró la empresa.


En la región de Vinitsia, durante la noche las fuerzas rusas lanzaron otro ataque masivo contra instalaciones de la infraestructura energética, informó la jefa de la administración militar regional, Natalia Zabolotna, en Telegram.


"También resultaron dañados una torre de telefonía móvil, un almacén privado, ventanas de edificios de varias plantas, así como una parada de transporte público y un vehículo en la ciudad de Vinitsia", agregó.


Guerra en Ucrania

Los vecinos de Jersón se resignan al regreso de la guerra tras la evacuación pacífica de Oleshky

Rusia rechaza la prolongación de la tregua que los ucranianos aseguran haber propuesto

Ap. Jersón. el mundo. 2 Noviembre 2026


Los civiles de la región de Jersón, en el sureste de Ucrania, se preparaban este domingo para el fin de un alto el fuego localizado que ha marcado la tregua más significativa entre Kiev y Moscú desde el inicio de la guerra hace casi cinco años.


Se calcula que había unos 2.000 civiles en Oleshky cuando entró en vigor la tregua temporal. Se les ofreció la opción de evacuar a territorio controlado por Ucrania o por Rusia, o permanecer en la ciudad con alimentos y suministros médicos reabastecidos. Por seguridad de quienes se quedaron, no se difundieron cifras exactas tras la evacuación.


Ninguno de los beligerantes denunció violaciones del alto el fuego desde su entrada en vigor, en lo que un parlamentario ucraniano describió como la "mayor desescalada desde 2022". Según un alto funcionario de la presidencia ucraniana, la cancillería del país presentó "una propuesta para extender" el alto el fuego, pero "los rusos no quieren", dijo esta fuente a la AFP.


Los residentes de la ciudad ucraniana de Jersón se mantuvieron tranquilos este domingo, pese a saber que el silencio del alto el fuego localizado pronto terminaría. "No tengan miedo, sigan resistiendo", le dijo Oleksandr Knyha, director del Teatro Académico Regional de Música y Drama Mykola Kulish de Jersón, al público al abrir un concierto.


El teatro ofrece funciones todos los sábados y domingos. Las presentaciones de este fin de semana coincidieron con el alto el fuego, pero la compañía planea actuar el próximo fin de semana como de costumbre, incluso cuando funcionarios locales advierten que las fuerzas rusas han traído más armas y personal y algunos residentes esperan que los bombardeos se intensifiquen.


"Por supuesto, queremos que por fin llegue la paz", manifestó Knyha. Pero "hemos estado trabajando en la primera línea durante cuatro años", añadió, en referencia a la propia Jersón, y el teatro nunca ha cancelado una función. "Pase lo que pase, el espectáculo no se cancela", afirmó.


La compañía ahora actúa en un sótano y está acondicionando un refugio antibombas adicional. Unos 100 de los 120 empleados del teatro trabajan en Jersón, y ninguno se ha ido. La responsable de vestuario Alla Vasylenko, de 58 años, comentó que el silencio de la breve tregua aún la asusta. "Nada cambiará. Todo volverá a ser como antes del alto el fuego, porque creerles a los rusos significa no creerte a ti misma", expresó. No tiene planes de irse. "Tengo 10 perros, así que no puedo irme", explicó. "Nos instan a irnos, pero necesitas un lugar a dónde ir y los medios para llegar".


Solo el viaje costaría entre 30.000 y 50.000 grivnas, una suma considerable para ella, dijo. "Hasta que liberemos la margen izquierda, no tenemos certeza de que esto vaya a terminar", señaló, en referencia a la parte de la región ocupada por Rusia. Para muchos en Jersón, una ciudad que vivió la ocupación rusa, esa convicción es la razón por la que se quedan.


Knyha es de Oleshky, en la margen izquierda ocupada, y antes viajaba desde allí para trabajar en Jersón. No ha perdido la esperanza de volver a casa. "Eso también es lo que me mantiene aquí", dijo.


En este último día del alto el fuego, el teatro presentó un concierto construido en torno a un "mapa musical de Ucrania", con canciones desde la península ucraniana de Crimea, que Rusia se anexionó en 2014, hasta los montes Cárpatos en el suroeste de Ucrania. "Este también es nuestro trabajo: unir a la gente y darles esperanza", afirmó Knyha.


Intercambio de ataques en otros lugares

Pero Moscú y Kiev han continuado los ataques aéreos en otros lugares, y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski denunció el domingo que Rusia sigue atacando los sistemas energéticos de cara al invierno. Publicó en redes sociales que cientos de miles de familias se quedaron anoche sin electricidad, mientras Moscú busca aprovechar la escasez de defensas antiaéreas de Ucrania. "La intensidad de los ataques es extremadamente alta, y los rusos están tratando de aprovechar al máximo la escasez de interceptores de misiles balísticos", escribió en una publicación en X.


Los ataques con drones rusos continuaron sobre la región de Kiev por segundo día consecutivo, hiriendo a una mujer y dañando viviendas, infraestructura energética y un establecimiento comercial, informaron las autoridades.


En su informe diario del domingo, la fuerza aérea de Ucrania indicó que las fuerzas de Moscú atacaron Ucrania con 433 drones durante la noche, de los cuales 371 fueron destruidos o neutralizados.


En otro frente, más de 100 drones ucranianos fueron derribados sobre los cielos de la región rusa de Nizhni Nóvgorod, al este de Moscú, informó el domingo el gobernador Gleb Nikitin. Indicó que un edificio industrial en la localidad de Kstovo sufrió "daños significativos", pero no dio más detalles. Medios rusos informaron después que el ataque provocó un incendio en la refinería de petróleo de Kstovo, y compartieron imágenes de columnas negras de humo en el horizonte.


Zelenski dijo el domingo que Kiev también atacó una fábrica utilizada para producir componentes de misiles e instalaciones de defensa antiaérea dentro de la región rusa de Rostov, en el sur. "Nos estamos defendiendo con justicia contra la agresión rusa y estamos haciendo todo lo posible para reducir la capacidad de Rusia de continuarla", escribió el presidente ucraniano.


Rusia, amordazada: cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

Juan Rodríguez Garat Almirante (R). El Debate. 2 Noviembre 2026


Oculta entre las noticias menos destacadas del pasado viernes en la prensa internacional, el lector curioso podía enterarse del cierre del Nóvaya Gazeta, el último gran superviviente de los medios rusos que se oponían a la dictadura de Putin. Pero… ¿todavía quedan periódicos independientes en Rusia? Por supuesto que no. El diario que ahora desaparece, como tantos otros, había sido prohibido tras la invasión de Ucrania, en 2022. Sin embargo, cuatro años después, seguía publicándose desde Letonia en ruso y en inglés.


Después de sobrevivir a ataques de todo tipo, incluyendo el asesinato de algunos de los periodistas de su plantilla por denunciar a las personas equivocadas —recuerde el lector que los Ábalos y los Puentes que hoy sufrimos en España florecen y se hacen todavía más osados y peligrosos en las cortes de los tiranos— el diario opositor ha tenido que cerrar, víctima de la única institución que parece funcionar en la Rusia de Putin: los servicios secretos. Son ellos quienes pueden jactarse de haber completado con éxito una tarea hercúlea, la de cortar, como si fueran las cabezas de la Hidra de Lerna, todas las vías que, desde la propia Rusia, hacían llegar a la redacción de la Nóvaya Gazeta las donaciones que le permitían pagar sus facturas.


El poder está en el caos

El cierre de los diarios rusos contrarios a Putin, inevitable hito en la transición de la democracia a la dictadura, rara vez es una noticia. Si este caso concreto llegó a interesar a los medios internaciones es solo porque su editor era Dmitri Murátov, premio Nobel de la Paz en 2021 por sus esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión.


Arrimando el ascua a la sardina de la geoestrategia, que después de todo es la mía, permita el lector que reproduzca unas recientes declaraciones que el premio Nobel hizo a la BBC: «Son muchos los dictadores en el planeta que buscan el caos. Emplean el caos para liderar a sus naciones y a sus pueblos y para reforzar sus poderes personales».


Las palabras de Murátov nos recuerdan el papel decisivo del poder personal, a la vez causa y efecto de las guerras del siglo XXI. Ávidos de ese poder, tiranos de todos los pelajes siguen los consejos de Maquiavelo para engañar a sus pueblos y lanzarlos a campañas bélicas, cuanto más sangrientas mejor. Más allá del pretexto elegido para la ocasión —patria o religión, geografía o historia, miedo o venganza— ninguna de estas guerras, que esconden detrás de novedosas tecnologías su rancio sabor renacentista, tiene otro propósito que el de poner cadenas adicionales a los ingenuos pueblos que caen en la trampa.


En pocas guerras se muestra más claramente lo denunciado por el premio Nobel ruso que en la de Ucrania. ¿Cuáles son los intereses nacionales de Rusia? ¿La seguridad, como dice Putin? ¿De verdad tenemos que creer que Kiev tiene los medios o la voluntad de amenazar a la mayor potencia nuclear del planeta?


¿El regreso del Imperio, entonces? Si alcanza la victoria, Putin conseguirá recuperar buena parte de las fronteras de los zares, es verdad. Conseguirá también esclavizar al pueblo ucraniano, arrebatarle sus derechos democráticos y reescribir su historia para obligarle a aplaudir a su nuevo amo. En todas partes, como ve el lector, cuecen habas… y por motivos muy parecidos. Sin embargo, al final del día, el pueblo vencido será esclavo del dictador, no del pueblo ruso, que tendrá que arrimar el hombro a la factura de la reconstrucción.


¿En qué va a mejorar la guerra de Ucrania el bienestar del ciudadano ruso de a pie, que es quien la paga con sus impuestos y, si se tercia, con su sangre? Siempre me ha parecido una curiosa paradoja que el pueblo ucraniano luche para liberarse de sus cadenas mientras el ruso lo haga para reforzar las suyas.


Poniendo las barbas en remojo

«Y todo eso, ¿qué más nos da?» —se preguntará el lector castizo que todavía ve a Rusia como si estuviera en otro planeta. Quién sabe, igual tiene razón. Sin embargo, rara vez está de más reflexionar sobre lo que ocurre en Moscú, si no por miedo a los misiles intercontinentales que Putin blande amenazadoramente sin la menor intención de usarlos, por respeto al viejo refrán que dice que «cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar».


Desde el punto de vista militar, que en los tiempos que corren rara vez es el más importante, los ataques de los servicios secretos rusos a la prensa opositora tienen toda la lógica del mundo cuando, como le ocurre a Putin, uno lucha por su supervivencia. Entre las líneas maestras de nuestros planes de operaciones, los militares de todo el mundo siempre reservamos espacio al campo de batalla de la información, en el que la moral de la población es, invariablemente, uno de los centros de gravedad. Desde esta perspectiva, el cierre del Nóvaya Gazeta no es más que una nueva vuelta de tuerca que viene a estrechar el cerco del dictador sobre su pueblo… cuando la campaña de Ucrania, a pesar de la creciente complicidad de un presidente Trump que también está en apuros, parece irremediablemente torcida.


Si el apoyo de los medios de comunicación es esencial en el mundo militar, en el de la política es todavía más relevante. El propio Trump, tan lejos y, paradójicamente, tan cerca del dictador ruso, también aprovecharía la guerra de Irán para cerrar los medios críticos… si se lo permitiera la Constitución de los EE.UU. Y esto no es una mera hipótesis, producto de la inquina personal. De hecho, el magnate no deja de intentarlo.


Aquí, en España, no tenemos sobre la mesa ningún conflicto bélico declarado —las guerras híbridas no cuentan a estos efectos— pero, por desgracia, entre la invasión de Ceuta, el desastre de los ferrocarriles y las algaradas callejeras, no nos falta nuestra dosis diaria de caos. ¿Corremos el riesgo de que se refleje en nuestra política doméstica la denuncia de Murátov? Juzgue el lector por sí mismo: «Emplean el caos para liderar a sus naciones y a sus pueblos y para reforzar sus poderes personales». Y, si fuera eso lo que está ocurriendo, ¿qué pasa con la prensa? Como botón de muestra, me parece suficiente recordar las presiones del Gobierno sobre la valiente periodista Ketty Garat, que tan bien explica ella en su último libro, y que demuestran que no le faltan al presidente Sánchez deseos de silenciar todas las Nóvaya Gazeta que se le opongan.


Ni España ni los EE.UU. son hoy regímenes dictatoriales. Pero también Rusia era, hace 20 años, una democracia, no mucho más corrupta que la nuestra o la estadounidense. Pongámonos, pues, las pilas ahora que podemos… porque, cuando están en juego nuestras libertades, nunca es demasiado pronto para poner nuestras barbas a remojar.


Óscar Muerte y Pedro Tumbas

Federico Jiménez Losantos. el mundo. 2 Noviembre 2026


Uno de los últimos aciertos de Abascal es el mote que le ha puesto al responsable técnico de las masacres de Adamuz y Urda: «Óscar Muerte». El responsable político es su jefe, el presidente del Gobierno, también aficionado a las tumbas, para llenarlas y para vaciarlas. Empezó asaltando la tumba de Franco y terminó enterrando a 130.000, sólo en la pandemia, la peor gestión de Europa, porque estaban robando el dinero para mascarillas y tenían que llenar las calles el 8-M. Por cierto, la víspera, Broncano, coreaba «¡coronavirus, oé!», y se ganó igualar el sueldo de Mbappé, arrastrándose ante la tiranía -uno, Sánchez; el otro, Mohamed y Mao-, sin goles. Eso, Motos.


Aunque asaltatumbas, a Sánchez le gustan más las fosas. Antes de descubrir a Lorca, que los analfabetos quieren reducir a icono gay, algo que nunca fue y como si sus preferencias sexuales importaran más que su obra, y de posar junto al Guernica, donde hubo tantos muertos como lleva Puente, Sánchez se disfrazó de médico («Doctor Fraude») y se puso a revolver esqueletos en el Valle de los Caídos. Elogia a la II República, supongo que por la Guerra Civil, pero desconoce al Azaña de su último discurso, el «de las tres P»: que termina «Paz, Piedad, Perdón» y está dedicado a los muertos de ambos bandos, juntos en la tierra común. Ninguna de esas pes encaja con Sánchez y Puente, Tumbas y Muerte, y han vuelto a demostrarlo en la tragedia de Urda, idéntica a la de Adamuz. Ni un solo representante del Gobierno fue al funeral por las víctimas en la Catedral de Toledo. Cuando en Adamuz intentó un funeral masónico «de Estado» como el del Covid-19 y lo rechazaron tajantemente las familias, al menos mandó a Mari Chusma. Ahora, ha prohibido ir hasta a Bolaños, Margarita Robles y Carlos Cuerpo. Ni disimulan.


La cloaca sincronizada dice que España es un país laico y que nada pinta el Gobierno en un acto religioso, olvidando los de la dana y de Adamuz. Pero, al margen de mostrar su condición de desalmados, lo que buscan evitar a toda costa es que a Sánchez, a su verdugo o a sus sicarios los llamen «asesinos», como hicieron las izquierdas en el 11-M cuando rodearon las sedes del PP en la Jornada de reflexión, y que aún exhiben como hazaña progresista.


Sólo por devolverles la fechoría, el PP y Vox, entonces un mismo partido, podrían estar rodeando las sedes del PSOE. De momento, la indudable, o incurable, superioridad moral de la derecha se lo ha impedido. Pero si Óscar Muerte y Pedro Tumbas insisten, inhumanos, en el «fallo humano» de un trabajador, abandonado por los comegambas, que siguen con su huelga general contra la democracia, finalmente lo conseguirán.


Crimen y castigo
Agapito Maestre. libertad digital. 2 Noviembre 2026


Siempre hay que escuchar a las víctimas. Sánchez y Puente son criminales, dicen las víctimas de Urda, Adamuz, Gelida, Rodalies y otros lugares marcados por las tragedias ferroviarias … Y los votantes socialistas, sin duda alguna, son cómplices de los criminales. Todos, los líderes del crimen y sus votantes, actúan bajo un único criterio: buscan causas que los eximan de sus respectivas responsabilidades criminales. Sus abogados creen conocer bien el capítulo II del Código Penal. Eso está por verse. Algo es cierto e indudable: sus votantes callan, guardan silencio criminal, mientras sus enfermos cerebros buscan motivos para justificar los crímenes de sus líderes mafiosos. Pero no es sencillo "justificar" un crimen tan atroz como el de Urda. Por lo tanto, la crisis de la política española sólo se entiende con un buen manejo del Código Penal. Asunto que no está al alcance de todos los ciudadanos, entre los que me cuento, o sea, yo soy uno más, entre otros millones de españoles, que está lejos de entender cuáles son las responsabilidades criminales del Gobierno de Sánchez en las mil fechorías cometidas desde que llegó al poder.


Algunas de esas perversidades, sin embargo, están a la vista y otras se intuyen. Es obvio que el Gobierno no ha defendido la frontera de Ceuta de una invasión programada desde Marruecos. El hecho, objeto de enjuiciamiento delictivo, como diría un penalista, está suficientemente acreditado, cientos de miles de invasores han ocupado Ceuta sin que el Gobierno haya movido un músculo. Peor aún: ha protegido al invasor y perseguido al invadido. Una juez, la señora Tardón, está estudiando el caso, pero la cosa no debería alargarse demasiado, porque en mi opinión, muy lejana del supuesto criterio "científico" de los jueces españoles, la cosa debería "cerrarse", sustanciarse, cuanto antes, porque ofende al sentido común el estar buscando más pruebas de algo, el hecho de la invasión, tan evidente. ¡Qué más pruebas se pueden pedir que la propia invasión! Debería tomarse ya declaración a Robles y Marlaska, responsables de Defensa e Interior, respectivamente, y elevar la causa a un Tribunal para que enjuicie por Alta Traición a Sánchez por no haber defendido la frontera nacional. ¡Eso sí que sería otro asunto definitivo en una campaña electoral marcada por los crímenes programados por el sanchismo!


Y es que el crimen político de Sánchez por no defender Ceuta, o quizá por colaborar en la invasión, es diferente de los crímenes de Adamuz, Gelida, Rodalies y ahora Urda, pero todos son susceptibles de responsabilidades criminales. Como también debería ser objeto de investigación criminal, y no sólo administrativa, la famosa "ley de nietos", que es el penúltimo cartucho del Gobierno no sólo para cambiar el censo electoral sino para dar un pucherazo el día 29 de noviembre. Los hechos, sí, objetos de delitos están delante de nuestros ojos y más que acreditados, entonces sólo queda pedir que la justicia actúe con rapidez y diligencia… Ojalá el último, el crimen de Urda, haya herido de muerte el sistema sanchista, pues que hasta algunos de los más proclives cómplices de su gobierno, es decir, hasta los votantes más primarios del PSOE, se plantean quedarse en casa el día 29 de noviembre. No cambiarán de partido, dicen algunas encuestas, pero su voto no se lo darán al responsable político directo de los crímenes de Urda. Hay demasiada sangre para ocultarla. Sánchez tiene que ser juzgado por responsabilidades criminales y castigado de acuerdo con lo dictado por el Código Penal. Todo crimen requiere un castigo.


Y, sin embargo, mucho me temo que llegado el caso, si es que llegara la cosa a un Tribunal, los abogados defensores de Sánchez argumentarían que este "nunca tuvo conciencia de crimen". O sea, estaría exento de responsabilidad criminal. Estamos ante alguien que, según psiquiatras y psicólogos reputados, no puede comprender, a causa de alguna anomalía o alteración psíquica, la ilicitud de su infracción penal. Terrible. Se necesitaría, por lo tanto, alguien con una gran inteligencia jurídica, especialmente en el ámbito penal, para demostrar que lo de Sánchez era sólo un trastorno mental transitorio, y no definitivo, porque es lo único que no lo eximiría de pena: "El trastorno mental transitorio no eximirá de pena cuando hubiese sido provocado por el sujeto con el propósito de cometer el delito o hubiera previsto o debido prever su comisión". La locura sanchista es criminal, pero él difícilmente será juzgado por sus crímenes. Es la tragedia de España.


Lo que no cuenta 'La bola negra': el fusilamiento de actores de La Barraca por la República
Pedro Corral. libertad digital. 2 Noviembre 2026


Las fotografías del grupo teatral La Barraca que nos han llegado retratan la dimensión del abismo que se abrió entre las dos Españas para que ese proyecto común se precipitara en una orgía de sangre y barbarie.


La inspiración de Alberto Conejero como dramaturgo es una de las más poderosas razones de la emotividad de La bola negra, la aclamada película de Javier Ambrossi y Javier Calvo. Su obra teatral La piedra oscura, dedicada a Rafael Rodríguez Rapún, el gran amor de Federico García Lorca, sostiene una de las tres historias del filme, la que más impacta, a mi juicio.


Impacta por su argumento, que es la imaginada relación del que fue secretario del grupo teatral La Barraca con Sebastián, un soldado de poca fortuna del bando franquista que le vigila como prisionero, pero también por la magistral interpretación que de éste realiza el cantautor Guitarricadelafuente, bien complementado por Miguel Bernardeau en el papel de Rodríguez Rapún.


bola-negra.jpgRapún y Sebastian en "La bola negra"

Pero la historia de La bola negra no responde a las vicisitudes reales de Rodríguez Rapún en la Guerra Civil. El que fue inspirador de los Sonetos del amor oscuro lorquianos no fue hecho prisionero ni fusilado por los sublevados como lo fue García Lorca.


La recreación de Conejero, en pos de una poética identificación de destinos entre el autor de Yerma y su amor en tiempos de La Barraca, se basa en una parte de las vicisitudes de Rodríguez Rapún, pues es cierto que fue herido en el frente de Santander, donde estaba desplegado en agosto de 1937 como oficial de artillería del Ejército Popular de la República.


Estudiante de Minas y militante de la Juventud Socialista Madrileña, Rodríguez Rapún se presentó como aspirante en diciembre de 1936 en la Escuela Popular de Guerra de Lorca (Murcia), destinada a formar a la oficialidad de artillería.


En febrero de 1937 salió con la graduación de teniente en campaña, después de un tiempo de prácticas en Madrid. Un mes después fue trasladado en avión con otros compañeros para servir en las fuerzas republicanas del frente del Norte, primero en Oviedo, después en Bilbao y finalmente en Santander.


En mi libro Cómicos en guerra hago una investigación lo más pormenorizada posible sobre las circunstancias de la muerte de Rodríguez Rapún. En tierras cántabras, sus baterías de cañones Krupp del calibre 77 fueron acantonadas a mediados de agosto de 1937 como reserva en el valle del río Besaya, en la localidad de Bárcena de Pie de Concha, a la espera de recibir órdenes para desplegarse con el fin de detener el avance de las tropas franquistas, que ya se habían apoderado de la vecina Reinosa.


Después de haberlas identificado el día anterior con un reconocimiento fotográfico, la aviación franquista desencadenó el 17 de agosto un durísimo ataque sobre esas reservas. A consecuencia de este bombardeo resultó herido Rodríguez Rapún, que fue evacuado al hospital de sangre número 4 de Santander, en el paseo de Pérez Galdós, con "heridas de metralla en espalda y región lumbar".


Falleció al día siguiente con 25 años recién cumplidos a consecuencia de estas heridas: la misma fecha del asesinato de García Lorca, pero un año después, como descubrió Ian Gibson por el certificado de defunción que le facilitó Tomás Rodríguez Rapún, el hermano de Rafael. Los franquistas tardarían aún ocho días en entrar en Santander.


Otros miembros de La Barraca caídos en la Guerra

La muerte de Rodríguez Rapún se suma a las de otros miembros de La Barraca caídos en la Guerra Civil. Los integrantes del grupo teatral dirigido por Federico García Lorca y Eduardo Ugarte sufrieron la tragedia fratricida a ambos lados de las trincheras que dividieron a España. La mayor parte de ellos murieron en combate en el bando republicano.


Emilio Loma, Luis Manresa y David Tarancón dieron también su vida en el frente por la causa republicana, según el balance que César Oliva y Javier Huerta realizan en su obra teatral Las maravillas del retablo o el retablillo de La Barraca. Citan también entre los "barracos" caídos en el frente al teniente José Alcalá-Zamora Castillo, hijo del que fue primer presidente de la República, que coincidió con Rodríguez Rapún en el comité de la Unión Federal de Estudiantes Hispanos (UFEH). Militante comunista, murió en 1938 de una grave enfermedad derivada, según la prensa de entonces, de una antigua herida recibida en combate.


Otros muchos "barracos" partirían al exilio, entre ellos Luis Simarro, muerto nada más cruzar la frontera francesa, y Francisco Boluda Ferrero, teniente de un batallón de etapas, asesinado con 26 años en el campo de concentración nazi de Mauthausen en 1941. Otros sufrirían cárcel en la posguerra, como el poeta Germán Bleiberg, que resultó herido también en el frente de Santander por un bombardeo franquista.


Con todo, la ficción de La bola negra presenta ante el mundo el fusilamiento de un integrante de La Barraca lorquiana por los franquistas que nunca se produjo. En nombre de la libertad de creación todo es legítimo. Pero cabe debatir sobre los límites de la ficción cuando se trata de un pasado tan complejo, que despierta tantas sensibilidades y que da pie a tantas distorsiones tendentes a acentuar la barbarie del bando franquista, minimizando o incluso justificando la del republicano.


En definitiva, la Guerra Civil es un terreno que los investigadores pisamos con pies de plomo, de ahí que en ocasiones seamos exigentes, incluso a veces demasiado, lo reconozco, también con el mundo de la creación, sobre todo cuando la realidad histórica apunta a una verdad radicalmente diferente a la ficción.


Los fusilados en retaguardia por el bando republicano

Porque, aparte de García Lorca, asesinado por los sublevados en Granada el 18 de agosto de 1936 después de haberse refugiado en casa de los Rosales, sus amigos falangistas, el resto de los miembros o colaboradores de La Barraca fusilados en retaguardia en la Guerra Civil lo fueron por el bando republicano.


El primero de ellos fue el actor Eduardo Ródenas Llusía, de 20 años, asesinado en Madrid once días antes que García Lorca. En 1935 ingresó en el Consejo Nacional de Falange Española por designación de su líder, José Antonio Primo de Rivera, que por otra parte era amigo de García Lorca. Fue detenido el 7 de agosto de 1936 por milicias de las Juventudes Socialistas Unificadas. Se presentó ante sus captores después de estar escondido ante las amenazas que profirieron contra su madre y su hermano.


Eduardo Ródenas fue llevado a la checa del Círculo de Bellas Artes y después a la carretera de La Coruña, donde sus asesinos se ensañaron con él. Su padre, el abogado Alfonso Ródenas, que reconoció el cadáver en el depósito del cementerio de La Almudena cuatro días después, aseguró que "presentaba un aspecto horroroso: le habían deshecho la cabeza a culatazos, le habían sacado un ojo y presentaba señales de que el asesinato había sido efectuado con ensañamiento, presentando además una herida por arma de fuego en el pecho".


1936-alfonso-ponce-de-leon-self-portrait-anagoria.jpegAutorretrato de Alfonso Ponce de Leon (1936). Museo Reina Sofía

El segundo es el pintor y escenógrafo Alfonso Ponce de León Cabello, de 38 años, autor de varios decorados del grupo teatral. Sería detenido por falangista por miembros de la checa socialista de "La Motorizada", que tenían su checa en el palacio de Medinaceli, en la plaza de Colón 1, donde el actual Museo de Cera. Su cadáver apareció con rotura de la base del cráneo en la carretera de Vicálvaro el 27 de septiembre de 1936. También fueron asesinados en Madrid su padre y dos de sus hermanos.


El tercero de ellos es Ambrosio Fernández-Llamazares y González del Ron, hijo de un abogado y banquero leonés, quien formó parte del selecto grupo de jóvenes huéspedes de la Residencia de Estudiantes en Madrid. Allí se congregó una de las más brillantes conjunciones de talentos de esa generación, con Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Pepín Bello o José María Hinojosa, este último introductor del surrealismo en España, destacado poeta de la Generación del 27, asesinado por las milicias del Frente Popular en Málaga, y por ello siempre preterido en el recuerdo de las figuras de la cultura asesinadas en la contienda.


Al estallar la guerra, Fernández-Llamazares, que ejercía como abogado y que años antes había hecho el servicio militar como alférez de complemento, se sumó con esa graduación a las fuerzas de los sublevados en León. Destinado en el puerto de Somiedo, en la raya con Asturias, sus posiciones fueron atacadas por los republicanos entre el 27 y el 29 de octubre de 1936. Después de durísimos combates, los "nacionales" quedaron copados, por lo que fueron forzados a la rendición.


En los días siguientes, más de una veintena de prisioneros serían ejecutados por los republicanos en distintos lugares de Somiedo, entre ellos tres enfermeras de Cruz Roja procedentes de Astorga, beatificadas en 2021 como mártires de la fe bajo el papado de Francisco: Pilar Gullón Iturriaga, Olga Pérez-Monteserín Núñez y Octavia Iglesias Blanco.


Ambrosio Fernández-Llamazares, que contaba con 26 años, sería asesinado días después, junto con el comandante José Berrocal Carlier, el capitán Luciano Pérez Martínez, el médico militar Luis Viñuela Herrero y el capellán castrense Pío Fernández González. Historias terribles de la Guerra Civil que estremecen o deberían de estremecer más allá de ideologías y de bandos, más allá de ficciones y mistificaciones.


Las fotografías del grupo teatral La Barraca que nos han llegado son un buen reflejo de la España que pudo ser, animada por un sentido común de mejoramiento compartido por personas de distintas procedencias, creencias y pensamientos políticos. A la vez, retratan la dimensión del abismo que se abrió entre las dos Españas para que ese proyecto común se precipitara en una orgía de sangre y barbarie.


En esas imágenes de La Barraca posan juntos, con sus monos azules y su emblema de "barracos", cuatro de sus víctimas: Federico García Lorca, Rafael Rodríguez Rapún, Eduardo Ródenas Llusía y Ambrosio Fernández-Llamazares, como si nos invitaran a que cada uno de nosotros representemos nuestro mejor papel para seguir construyendo la España de todos.


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Derecha avergonzada

Jesús Laínz. gaceta. 2 Noviembre 2026


José Manuel Ortí Bordás, uno de los últimos testigos directos de la Transición, ha aportado en sus memorias información de excepcional valor para conocer los entresijos de aquella época fundacional del régimen que seguimos disfrutando —léase este gerundio con seriedad o ironía, según el gusto de cada cual— medio siglo después.


Colaborador en primera línea de Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez, muestra con sus datos el nefasto papel protagonizado por aquel presidente de ignorancia enciclopédica que, de la mano del flamante rey Juan Carlos, cayó como una maldición sobre España en el momento más delicado.


Tras la aprobación masiva de la Ley para la Reforma Política en diciembre de 1976 (95% de síes frente a 2,6% de noes), el gobieno centrista vencedor en las elecciones de 1977 se dedicó a atacar a la derecha representada por Alianza Popular, que tanto había colaborado en el proceso pacífico hacia el nuevo régimen, y a mimar a las izquierdas y los separatistas, que tanto habían hecho para que fracasara. Como recuerda Ortí, Suárez y los suyos hicieron una elección equivocada de adversarios para conseguir que se les perdonara su pecado original de provenir del sector reformador del franquismo: «El resultado electoral [de 1977] permitía a Suárez formar una sólida mayoría parlamentaria, uniéndose con los afines, es decir con AP, pero, temeroso de que le tacharan de derechas y preso de la dialéctica antifranquista que la propia UCD contribuyó a suscitar, prefirió gobernar en minoría, hacer la política de los adversarios y entrar en una negativa espiral de concesiones a los nacionalismos vasco y catalán».


Y así comenzó la arraigada tradición de marginación de los afines y promoción de los adversarios que ha caracterizado a la llamada derecha liberal desde entonces. Recuérdense los constantes denuestos de los dirigentes del PP contra esa cosa inexistente a la que llaman sanchismo, ansiosos por que, una vez reemplazado Pedro Sánchez, regrese el PSOE bueno, el que a ellos les gusta y al que consideran imprescindible para España. Por el contrario, es bien conocida la profunda hostilidad de Aznar hacia VOX, al que ha definido como sanchismo al revés. Y su sucesor Rajoy propuso hace unos meses una gran coalición entre el PP y el PSOE. Núñez Feijoo, por su parte, ha declarado con orgullo que votó a Felipe González, con el que comenzó a rodar la gran bola de nieve socialista que ha llegado hasta nuestros días, y que volvería a hacerlo.


En la campaña electoral de hace tres años Núñez Feijoo declaró que «VOX no es un buen socio. Me siento más cercano a Page. Si necesito veinte escaños voy a hablar con el PSOE». También pidió el voto «a los que han votado a Podemos y no quieren que Vox tenga capacidad de decisión». Y en una entrevista a La Vanguardia el 19 de julio de aquel mismo 2023 dijo que «tengo la esperanza de que el PSOE evitará que pactemos con VOX».


Los dirigentes regionales repiten obedientes las consignas de la cúpula. Miguel Tellado, secretario general del PP gallego, invitó en 2019 a sus simpatizantes «a que metáis la mano en el buzón de vuestros vecinos y cojáis los sobres de la bandera de España y los tiréis directamente al cubo de la basura». En Andalucía, Moreno Bonilla opinó en 2023 que «Vox da más miedo al electorado que ERC y Bildu». Y los populares vascos confesaron que sus objetivos en las elecciones autonómicas de 2024 no fue vencer a separatistas y socialistas, sino «acabar con Vox».


Décadas de confluencia entre el PP y el PSOE, tanto en los niveles regionales y nacional como en el europeo, lo demuestran. Los dirigentes populares en la UE, como Esteban González Pons, presumen de su coalición con los socialistas en las instituciones bruselenses, y son incontables los populares que hacen gala de los muchos años de políticas iguales a las del PSOE, y en muchas ocasiones pactadas, en materia de ideología de género, inmersiones lingüísticas, memoria histórica o inmigración. Su enumeración se haría eterna.


En el PP lo tienen muy claro: el enemigo de su partido no es el PSOE, sino VOX. Por eso su estrategia es desactivarlo paulatinamente mediante pactos. La idea les repugna, pero a la fuerza ahorcan, sobre todo ante la emergencia de acabar con la pesadilla de Pedro Sánchez y sus secuaces en la Moncloa.


Ahora parece que las aristas se liman y que ambos partidos de eso que se llama, con bastante inexactitud, derecha se muerden la lengua ante la necesidad de llegar a un acuerdo para el relevo gubernamental, y la verdad es que resulta difícil reprocharles en estos días su sensatez y —seamos buenos por un instante— patriotismo.


Pero no se trata de una rectificación por parte del PP de una tendencia sólidamente arraigada desde los años de Adolfo Suárez. El motivo es que están viendo cortar las barbas de sus equivalentes europeos, tan causantes como la izquierda de los gravísimos problemas con los que se enfrenta todo el continente y tan ineficaces como ella para hacerles frente. Por eso han puesto las suyas a remojar fingiendo sintonía con VOX.


Nicolas Sarkozy acaba de señalarles el camino recomendando a su partido, Los Republicanos, que se alíen con el de Marine Le Pen en su carrera hacia el Elíseo. El abrazo del oso una vez más, pero cuando las calles arden hay que tragarse sapos para sobrevivir.


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La serpiente estaba aletargada

Iván Vélez. gaceta. 2 Noviembre 2026


Desde hace unos días, Aratz Bilbao Gómez y Malen Grunig Ibáñez se encuentran en prisión sin fianza después de que la Audiencia Nacional decretara su ingreso carcelario por terrorismo. Ambos forman parte de Jardun Koordinadora, plataforma que se sitúa en la estela de Herri Batasuna y de sus diversas máscaras. El objetivo: la autodeterminación de Euskal Herria. Es decir, la tradicional aspiración de la banda terrorista ETA, hoy desactivada en sus secciones de tiro en la nuca y bomba lapa.


La pareja, detenida el 26 de septiembre durante un control rutinario de alcohol y drogas, atesoraba planos de zulos etarras, listas de guardias civiles, fotos de entrenamientos y de banderas de ETA. Blanco y en botella, en botella propicia para el cóctel molotov. Bilbao y Grunig tenían también el contenido del teléfono de un policía nacional y una serie de matrículas que pudieran corresponder a las de agentes. Todo un arsenal de datos similar al que solía manejar la banda del hacha y la serpiente para perpetrar sus atentados. Los jarduntarras, nadie debe extrañarse, se miran en el espejo etarra y en los retratos de esos terroristas a los que se homenajea al volver a casa después de que el gobierno de Sánchez, el mismo que dio el pésame a EHBildu por el suicidio de un etarra en prisión, entregara la política penitenciaria a los mayores: al PNV.


Jardun Koordinadora toma así la iniciativa del sector más violento del secesionismo vasco. Atrás quedan los GKS y otros grupúsculos que trataron de revitalizar lo que llaman «lucha armada». Esa que no es más que terrorismo, pues las cesiones del bipartidismo a los facciosos vascongados permiten caracterizar como tales a unas acciones que debieron haber sido neutralizadas desde el principio. No fue así. De hecho, se armaron mesas de negociación, dando carta de naturaleza política a los terroristas. Socializado el terror, muchos vascos dejaron su tierra sin ley de nietos que les ampare. Sin siquiera un «memoria» oficial, pues esta fue delimitada por los bildutarras.


La detención de los jarduntarras es el punto álgido de la batasunización de ese sector de la sociedad española que se autodefine como «antifascista». El movimiento, que lucha contra un fantasma confeccionado a la medida del secesionismo, nunca a la de la nación española, al parecer fascista desde su misma raíz, ya se hizo visible durante la pasada Vuelta Ciclista a España cuyo sabotaje apunta a la tierra de Arana. Blanqueada y olvidada por el Gobierno y sus propagandistas, no en vano EHBildu ha sido su socio más fiable, la banda terrorista ha sido romantizada e irradia un halo de épica e, incluso, de antifranquismo. Si esta es la situación en el plano ideológico, a un nivel más prosaico, al que tiene que ver con el privilegio fiscal vasco, las acciones de ETA han servido para dar mantenimiento a la estafa, al pufo. Y del pufo, del suprematismo, difícilmente se regresa.


Ante la posibilidad de que los votos del mundo proetarra pudieran ser insuficientes para configurar un Gobierno de progreso, es decir, de desigualdades entre españoles, la reaparición del terrorismo es una posibilidad muy cierta, pues el pufo debe mucho a los encapuchados. La serpiente, tal y como demuestran esas detenciones, estaba aletargada. A tiempo estamos de cortar su cabeza.


Los presos de ETA en la era Sánchez: traslados, terceros grados y beneficios para históricos como Txeroki y Anboto

La política penitenciaria ha cambiado desde la llegada del PSOE al Gobierno, con 209 traslados a cárceles del País Vasco y Navarra y más de un centenar de progresiones al tercer grado desde que la comunidad asumió la competencia

Hugo Marugán. El Debate. 2 Noviembre 2026


«Tenemos 200 presos en la cárcel y, si para sacarlos hay que votar a favor de los Presupuestos, los votaremos». Arnaldo Otegi pronunció estas palabras el 18 de octubre de 2021 ante un grupo de militantes de EH Bildu en Eibar, apenas unas horas después de que la izquierda abertzale trasladara públicamente su pesar a las víctimas de ETA por el daño causado por la banda terrorista. El líder de la formación no dejó lugar a dudas sobre la importancia que concedía a la situación de los reclusos en las negociaciones con el Gobierno de Pedro Sánchez: «Si no tuviéramos 200 presos dentro, no actuaríamos del mismo modo con este Gobierno», reconoció ante los suyos.


La declaración llegó en un momento en el que Bildu se había convertido en uno de los socios parlamentarios fundamentales del Ejecutivo de coalición, tras respaldar los Presupuestos Generales del Estado de 2021 y 2022, mientras el Gobierno avanzaba en el acercamiento de los presos de ETA a cárceles del País Vasco y Navarra. El propio Sánchez negó entonces que existiera un intercambio entre el apoyo parlamentario de Bildu y la política penitenciaria, y defendió que las decisiones se adoptaban conforme a la legalidad, pero lo cierto es que, desde su llegada a La Moncloa en junio de 2018, la situación de los presos de la banda ha experimentado una transformación profunda, tanto por los traslados como por las progresiones de grado y las medidas que han permitido a algunos de los antiguos dirigentes abandonar la prisión durante parte de la semana.


Durante los gobiernos anteriores, los presos de ETA permanecían repartidos por cárceles de distintos puntos de España, una política que buscaba dificultar la cohesión interna de la organización y que también respondía a las demandas de las víctimas y de los colectivos contrarios a la banda. Con el PSOE en el Gobierno, Instituciones Penitenciarias comenzó a trasladarlos de manera generalizada a centros más próximos al País Vasco. Una respuesta del Ejecutivo al Senado cifra en 209 los traslados realizados entre 2018 y marzo de 2026, aunque advierte de que no se trata necesariamente de 209 presos diferentes, ya que un mismo interno pudo ser trasladado en más de una ocasión. El mayor número se concentró en 2021 y 2022, con 78 y 84 movimientos, respectivamente.


El segundo hito llegó el 1 de octubre de 2021, cuando se hizo efectivo el traspaso al Gobierno vasco de la competencia sobre la gestión de las prisiones. Desde entonces, las decisiones sobre la clasificación penitenciaria de los internos en los centros de la comunidad autónoma dejaron de depender de Instituciones Penitenciarias, bajo el Ministerio del Interior, y pasaron al Departamento de Justicia del Ejecutivo autonómico.


Desde que asumió la competencia, el Ejecutivo autonómico ha concedido 129 terceros grados a presos de ETA, de los que 36 han sido recurridos por la Fiscalía de la Audiencia Nacional, según los datos facilitados por el Departamento de Justicia. También ha autorizado 54 aplicaciones del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, de las que cuatro han sido revocadas por la Justicia. Cabe diferenciar que, mientras el tercer grado permite un régimen abierto, con una estancia en prisión más limitada, el artículo 100.2 flexibiliza el cumplimiento de la condena a internos que continúan clasificados en segundo grado y puede permitirles salir durante el día para desarrollar actividades fuera del centro, con la obligación de regresar para dormir.


En la etapa de la socialista María Jesús San José al frente de ese Departamento de Justicia, desde que asumió el cargo en junio de 2024, se han concedido decenas de progresiones al tercer grado y medidas de flexibilización a presos de ETA. En marzo de 2026, este periódico había contabilizado 34 terceros grados concedidos desde su llegada, además de al menos 13 aplicaciones del artículo 100.2. Entre los nombres más conocidos que han recibido beneficios durante su mandato figuran antiguos dirigentes de la banda como Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, y Soledad Iparragirre, Anboto.


El caso de Txeroki, antiguo jefe militar de ETA, fue uno de los más destacados de los últimos meses, y es que el Gobierno vasco le aplicó en febrero de 2026 el artículo 100.2, una medida que le permite salir de la prisión de Martutene durante el día entre semana, aunque debe regresar para dormir y permanecer en el centro durante los fines de semana. La Fiscalía de la Audiencia Nacional consideró procedente la aplicación de este régimen, aunque reclamó que el etarra pidiera perdón a las víctimas de los atentados cometidos en Francia. Aspiazu fue uno de los máximos responsables del aparato militar de ETA y fue condenado por su participación en numerosos atentados.


También ha recibido esta medida Anboto, una de las principales dirigentes de ETA y responsable de su aparato militar durante años. Soledad Iparragirre fue condenada por su participación en numerosos asesinatos, entre ellos los de varios miembros de las Fuerzas de Seguridad. El Gobierno vasco le concedió el artículo 100.2 en marzo de 2026, pero la Audiencia Nacional revocó la decisión en abril y ordenó que regresara al régimen ordinario de segundo grado. El Ejecutivo autonómico volvió a concederle la medida el 2 de septiembre, al considerar que había experimentado una evolución favorable en prisión, que estaba próxima a cumplir las tres cuartas partes del máximo efectivo de condena y que abonaba las responsabilidades civiles impuestas. La Fiscalía ha recurrido de nuevo la decisión.


Otro de los nombres relevantes es Henri Parot, condenado por 39 asesinatos y uno de los terroristas más sanguinarios de la historia de ETA. El Gobierno vasco le había aplicado en julio de 2025 el artículo 100.2, que le permitía salir de prisión de lunes a viernes y regresar para pernoctar. En septiembre de 2026, el departamento dirigido por San José dio un paso más y le concedió el tercer grado, al considerar que había mostrado una evolución favorable, había hecho un buen uso de los permisos y había reconocido por escrito el daño causado. La Fiscalía se ha opuesto a esta progresión al considerar prematuro el paso al régimen abierto, entre otros motivos por el escaso tiempo transcurrido desde la anterior flexibilización y la gravedad de los delitos por los que fue condenado.


Quince años después de que ETA anunciara el cese definitivo de su actividad terrorista, la población penitenciaria de la banda se ha reducido de forma considerable. Según los datos publicados por EFE el pasado 20 de octubre, quedan alrededor de 110 condenados por terrorismo de ETA cumpliendo penas, más de la mitad en situación de semilibertad. De los 94 integrados en el colectivo de presos EPPK, 43 se encuentran en tercer grado y otros 25 disfrutan de la flexibilización del artículo 100.2, según los datos de Etxerat.


Cataluña

Una doctora, investigada por exigir presuntamente a un paciente que hablara en castellano en Barcelona

La Audiencia Provincial obliga a reabrir la causa contra la facultativa de la Clínica Diagonal, que habría condicionado la asistencia sanitaria a que el paciente cambiara de lengua

Yolanda Canales. Barcelona. El Debate. 2 Noviembre 2026


La utilización del catalán en una consulta médica ha acabado en los tribunales. Una doctora de una clínica privada de Esplugues de Llobregat tendrá que declarar como investigada el próximo 1 de diciembre por presuntamente negarse a atender a un paciente que se dirigía a ella en catalán. El caso ha reabierto el debate sobre los conflictos lingüísticos en Cataluña y sobre las consecuencias que puede tener trasladar las disputas en torno a las lenguas oficiales a un ámbito tan sensible como la asistencia sanitaria.


La causa penal llega después de que la Audiencia Provincial de Barcelona ordenara reabrir unas diligencias que habían sido archivadas inicialmente. Los magistrados revocaron por unanimidad el sobreseimiento al considerar que se había acordado de forma prematura y sin la motivación suficiente para descartar una posible infracción penal. La decisión se adoptó pese a la oposición de la Fiscalía y obliga ahora a tomar declaración tanto al paciente como a la facultativa.


Los hechos se remontan al 2 de junio de 2025, cuando un paciente acudió al servicio de Urgencias de la clínica por una lesión en el hombro. Según la denuncia, la doctora le habría advertido: «Si no me hablas en español, no te atenderé». Él sostiene que únicamente pretendía expresarse en catalán y que nunca exigió a la profesional que le contestara en esa misma lengua. De hecho, habría propuesto que lo atendiera otro facultativo si no comprendía sus explicaciones.


La situación, siempre según la versión del denunciante, terminó requiriendo la intervención de su padre, que tuvo que dirigirse a la doctora en castellano para que pudiera realizarse la exploración. Así, una consulta por una lesión física acabó condicionada por una disputa sobre la lengua utilizada entre el paciente y la profesional sanitaria.


La denuncia se presentó con el respaldo jurídico de Acció Cassandra. Tras el archivo inicial, la acusación particular recurrió ante la Audiencia Provincial, que consideró necesario continuar la investigación y escuchar a los implicados antes de cerrar definitivamente el procedimiento. Ahora, la facultativa deberá responder ante el juez por unos hechos que la acusación considera susceptibles de constituir delitos contra la integridad moral, de odio o de denegación discriminatoria de una prestación.


Un precedente

Acció Cassandra ha celebrado la reapertura de la investigación y sostiene que la citación supone un precedente en la persecución penal de los conflictos lingüísticos en el ámbito sanitario. Su representante, Lluís Gibert, asegura que se trata del «primer caso conocido en que un profesional médico es citado judicialmente como investigado en una causa penal por haber presuntamente condicionado la asistencia al hecho de que el paciente dejara de hablar catalán».


La asociación considera que el episodio no debe limitarse a una reclamación administrativa por derechos lingüísticos y sostiene que podría existir un trato discriminatorio hacia un paciente en una situación de vulnerabilidad. La investigación deberá determinar si la conducta denunciada tiene relevancia penal y si se produjo realmente la negativa o el condicionamiento de la asistencia que sostiene el afectado.


El próximo 1 de diciembre, tanto el paciente como la facultativa ofrecerán sus respectivas versiones ante el juez. Será entonces cuando la investigación avance en el esclarecimiento de un episodio que vuelve a situar las tensiones lingüísticas de Cataluña en un escenario especialmente delicado: el de la atención sanitaria. La condición de investigada no supone una condena ni acredita por sí misma los hechos denunciados.


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