Recortes de Prensa Jueves 5 Noviembre 2026


Ucrania ataca una refinería en la región rusa de Riazán, a 200 kilómetros de Moscú

​Francia y Alemania toman la delantera a Europa en la futura reconstrucción de Ucrania

Redacción. El Debate. 5 Noviembre 2026


Ucrania lanzó anoche una ofensiva contra una refinería en la ciudad rusa de Riazán, a unos 200 kilómetros al norte de Moscú, según informaron este jueves medios independientes rusos y ucranianos.


De acuerdo con canales de Telegram, la planta, donde se declaró un incendio, ya fue blanco de ataques ucranianos en ocasiones anteriores.


Las autoridades locales reconocieron un ataque contra «instalaciones industriales» sin precisar de qué empresas se trataba.


«Se produjeron incendios en instalaciones industriales de Riazán. Las líneas eléctricas resultaron dañadas y se reportaron cortes de luz en algunas zonas de la ciudad», escribió en redes sociales Pável Malkov, gobernador de Riazán.


Malkov también informó de un herido y daños en varios edificios como consecuencia del ataque ucraniano.


Pocas horas después, el funcionario publicó otro mensaje para asegurar que el suministro eléctrico en la ciudad fue restablecido y los incendios en las instalaciones afectadas se extinguieron.


Según el canal de Telegram ruso Astra, entre los objetivos ucranianos en Riazán durante la noche pasada se encontraba también un centro logístico del gigante de comercio electrónico ruso Wildberries.


Ucrania comenzó a golpear los almacenes de Wildberries y su principal competidor ruso, Ozon, el pasado verano.


Solo Wildberries habría sufrido daños de más de 10.000 millones de dólares por los ataques de Kiev, según medios rusos.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió hace semanas a Ucrania el cese de los ataques contra las refinerías rusas tras responsabilizar a Kiev de los altos precios del diésel en el mercado internacional.


Ucrania cedió durante un tiempo a las presiones de Trump, pero la semana pasada, en vísperas de las elecciones en Estados Unidos, reanudó esos ataques.


«Esta decisión supone una rendición política inadmisible»

Bruselas traiciona a los ceutíes: se posiciona del lado de Marruecos y rechaza la suspensión de las ayudas a Rabat que exige VOX

Agustín Benito. gaceta. 5 Noviembre 2026


La Comisión Europea ha confirmado por escrito que no retirará las ayudas de cooperación con Marruecos, ha defendido al régimen marroquí como un «socio estratégico clave» y se ha negado a adoptar medidas de castigo por la invasión de Ceuta a finales de julio del año pasado.


En una respuesta oficial a VOX conocida este miércoles, Bruselas ha insistido en la «condición de socio estratégico» de Marruecos y ha anunciado su intención de estrechar todavía más las relaciones con el país magrebí.


La respuesta, firmada por la comisaria Dubravka Šuica en nombre del Ejecutivo comunitario, constituye para VOX «una traición política a España y una humillación para los ceutíes, abandonados por unas instituciones europeas que prefieren proteger sus acuerdos con Marruecos antes que defender sus propias fronteras».


«La gravedad de la respuesta es extraordinaria. La Comisión reconoce expresamente las llegadas masivas de inmigrantes ilegales a Ceuta, pero, en lugar de anunciar sanciones, afirma que actualmente no hay planes para detener la cooperación técnica y financiera de la UE con Marruecos. Y va todavía más lejos: sostiene que la crisis de Ceuta demuestra la necesidad de reforzar la cooperación con Rabat. Es decir, ante una crisis migratoria en territorio español, Bruselas responde ofreciendo a Marruecos una relación todavía más privilegiada», ha insistido VOX.


«Esta decisión supone una rendición política inadmisible ante un país que utiliza la presión migratoria como instrumento de chantaje contra España. La Comisión no exige responsabilidades, no anuncia la suspensión de fondos y no plantea ninguna consecuencia económica para Rabat. Por el contrario, confirma que trabaja para transformar sus relaciones en una «asociación global y estratégica», ha manifestado.


Para la formación liderada por Santiago Abascal, la Comisión Europea acaba de enviar «un mensaje devastador»: «Marruecos puede presionar nuestras fronteras, poner en jaque a Ceuta y utilizar la inmigración contra España porque Bruselas seguirá financiando y protegiendo sus relaciones con Rabat. Es una vergüenza y una auténtica capitulación política».


VOX denuncia que la Unión Europea está premiando a Marruecos mientras «castiga» con su abandono a los españoles que viven en la frontera sur de Europa, una decisión que «evidencia hasta qué punto las instituciones comunitarias han renunciado a defender la soberanía de los Estados miembros frente a las presiones de terceros países».


«Ceuta es España. Ceuta es Europa. Y la Comisión Europea tiene la obligación de defenderla, no de arrodillarse ante Marruecos. Bruselas debe decidir si está con los españoles que sufren las consecuencias de esta agresión migratoria o con quienes utilizan nuestras fronteras como instrumento de chantaje», ha concluido.


España

La frontera de Ceuta sigue igual, tres meses después de la invasión: "No se ha puesto ni un ladrillo"

Yésica Sánchez. libertad digital. 5 Noviembre 2026


El Gobierno se comprometió a adoptar "medidas extraordinarias" para reforzar la seguridad en la frontera de Ceuta con Marruecos después de que una avalancha de más de 100.000 inmigrantes la cruzara ilegalmente en menos de 48 horas, entre el 30 y el 31 de julio. Era la segunda vez que se producía un asalto de grandes dimensiones en solo cinco años. El 17 de mayo de 2021 ya entraron alrededor de 10.000 irregulares de golpe en territorio español.


El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció el 28 de agosto que se ampliarían los espigones y se procedería a instalar un sistema permanente de contención marítima —mediante boyas fondeadas— y otro de vigilancia aérea —con drones—, además de que invertiría en embarcaciones ligeras de intervención y dispositivos remotos de actuación subacuática. El presupuesto era de 36 millones de euros. Pero nada de eso se ha visto en la costa de Ceuta.


En el caso concreto del muro del Tarajal, se debía alargar 115 metros mar adentro. Estaba previsto que las obras se realizasen en dos fases, explicó el ministro Marlaska. En la primera se debían construir 15 metros, sobre los que se instalarían vallas metálicas —de malla antitrepa— acabadas en pinchos invertidos para evitar los saltos. Y en la segunda, se añadirían 100 metros de dique vertical para aumentar la longitud de la barrera permanente.


Tres meses después de la invasión, no se ha puesto una sola piedra para alargar los espigones del Tarajal y Benzú. Una antigua demanda de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sobre el terreno. En concreto, desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles reclaman esas obras desde 2014. "Es la única medida con efecto disuasorio y preventivo real", afirmó en declaraciones a este periódico su secretario de relaciones institucionales, Diego Madrazo.


Pero la realidad es que, aun después de la entrada de 100.000 ilegales que ha robado la vida y sus derechos a los ceutíes, "no se ha hecho nada". "No se ha puesto ni un ladrillo", ha asegurado a Libertad Digital la portavoz del movimiento cívico Mujeres Caballas, Maxi Lacasa. "Sentimos una profunda decepción", ha reconocido. "Lejos de apreciar avances en la seguridad y en la recuperación de la normalidad de Ceuta, lo que observamos es un retroceso".


Precariedad de las fronteras

"Nos preocupa la precariedad de nuestras fronteras, que son también fronteras de España y de la Unión Europea, ante una presencia de la Guardia Civil que consideramos claramente insuficiente, sin apoyo militar visible y sin avances apreciables en la ampliación prometida", ha explicado Maxi Lacasa.


De hecho, asegura Lacasa, cuando ayer se acercaron varias mujeres del grupo para verificar si se había producido algún avance en el espigón del Tarajal y grabar la zona, apenas lograron observar a efectivos de las FCSE. "Sólo logramos ver a un guardia civil; militar, ninguno", ha exclamado.


"La barrera flotante aparece con frecuencia rota o desinflada, mientras que el vallado presenta unas condiciones que consideramos inadecuadas", detalla la portavoz de Mujeres Caballas. Lacasa atribuye la continua llegada de inmigrantes a las costas de Ceuta precisamente a este escenario.


Una gran manifestación

"A ello se suma la reducción de la presencia militar que percibimos en las calles y las informaciones sobre el traslado de vehículos y efectivos policiales (UIP y GRS) a la península para atender otros dispositivos", ha añadido Lacasa. "Entendemos que esos recursos son necesarios en otros lugares, pero no consideramos que deban salir precisamente de Ceuta mientras nuestra ciudad sigue necesitando refuerzos".


De ahí la convocatoria de una nueva manifestación para reclamar los derechos ceutíes el próximo 21 de noviembre en la ciudad autónoma. "Nuestra seguridad es un derecho", ha recordado Lacasa. "Hacemos un llamamiento a la ciudadanía para volver a expresar, de forma pacífica y unida, nuestra indignación", ha añadido. "Igualmente invitamos a los peninsulares que deseen acompañarnos a participar con nosotros".


El objetivo es llevar autobuses de toda España hasta Ceuta para que el resto de los españoles tengan la oportunidad de conocer la realidad de la ciudad autónoma desde la invasión. "Mujeres Caballas no va a dejar de trabajar por Ceuta. Es la tierra de nuestros abuelos, la de nuestros hijos y la de las generaciones que vendrán", ha aseverado. "Queremos poder vivir en ella con seguridad, libertad y futuro".


España se abisma en el «paraíso socialista»

Pedro Corral. okdiario. 5 Noviembre 2026


Al régimen de Pedro Sánchez le han reventado las costuras. Entre Adamuz y Urda no hay solo más de un centenar de kilómetros de la línea AVE de Madrid-Sevilla, con el trágico balance mortal de ambas catástrofes ferroviarias en apenas nueve meses. Lo que hay es una nación en derrota hacia el subdesarrollo, un itinerario premeditado hacia el Tercer Mundo, en lo que ha simbolizado durante tres décadas la punta de lanza de una España a la vanguardia mundial.


El sueño de una España avanzada, segura de sus potencialidades como sociedad de reciente andadura democrática, dio consistencia al proyecto socialdemócrata que consiguió tres mayorías absolutas seguidas con Felipe González al frente del PSOE. La alternancia del PP con los gobiernos de José María Aznar afianzó la voluntad de hacer un país en primera línea de la libertad, el progreso y el bienestar.


Hoy, bajo los espasmos de un PSOE reducido a mera coartada de un proyecto de supervivencia personal, aquel sueño ha terminado descarrilado en una cuneta, entre los hierros retorcidos del Estado, volcado y despedazado en un viaje hacia ninguna parte de ocho años de duración.


Nunca una ambición tan desbocada de poder había producido un choque tan brutal contra los cimientos de la convivencia, la prosperidad y la confianza de la sociedad española como la de Pedro Sánchez.


Las convulsiones a las que el ciclo sanchista nos ha acostumbrado, con su oportunismo radical, su falta de escrúpulos, su incontinencia amoral, sus alianzas mafiosas para intercambiar poder por impunidad, nos han distraído de la ambición esencial del inefable dirigente socialista.


La desarticulación del Estado ante sus enemigos, la forzada claudicación de la Justicia ante los delincuentes, la humillación constante de los servidores públicos, incluidos policías y guardias civiles, la extensión de la impunidad del delito vía indultos y amnistías, son solo los contrafuertes del auténtico proyecto político de Sánchez.


Sánchez ha liderado un proyecto extremista que hunde sus raíces en un pensamiento antediluviano, como es el socialismo irredento, basado en la confrontación civil, la generación de miseria igualitariamente distribuida y la desactivación de toda idea de emprendimiento y autonomía en la sociedad para crear una masa dependiente de la falsa caridad del Estado.


Un proyecto esencialmente inadaptado a la España constitucional, emprendedora y solidaria, trabajadora y sacrificada. Por eso, Sánchez necesita destruir la nación para que en el paisaje resultante de la devastación encaje como un guante su vía plurinacional hacia uno de aquellos «paraíso socialistas» de sociedades controladas, silenciadas y empobrecidas como fórmula de perpetuarse en el poder.


El camino al socialismo siempre está empedrado de buenas intenciones, como el del infierno, y sus consecuencias hoy en España están siendo cada cual más graves y catastróficas.


La primera es el derrumbe de la arquitectura institucional que sostiene el Estado de derecho, con la intención totalitaria de parasitar todos los mecanismos democráticos de control al poder y perseguir a aquellos que no domina, como la Justicia o la prensa independiente.


La impasibilidad de un Gobierno reacio a la asunción de cualquier responsabilidad y a la rendición de cuentas alcanza incluso a la presentación de los presupuestos generales del Estado, que es la primera obligación de transparencia en una democracia, como es exponer cristalinamente el destino del dinero de los contribuyentes.


La segunda consecuencia es el empobrecimiento acelerado de los españoles. Incluso cuando el Estado marca récords de recaudación a causa de la inflación, el impuesto de los pobres, Sánchez ha seguido exprimiendo a las familias. A pesar de ello, ha hecho crecer la deuda pública imparablemente, hipotecando el futuro de varias generaciones.


Otro efecto del sanchismo es el deterioro del sistema energético, pendiente siempre de un cable desde el apagón, lo que está hipotecando el desarrollo de nuevas industrias y la creación de viviendas. Otra prueba de que los indicadores de oportunidades de bienestar se han estrellado para las nuevas generaciones en estos últimos ocho años.


La cuarta consecuencia es el colapso de la administración estatal en servicios públicos tan sensibles como el del transporte ferroviario, el empleo o la seguridad social. Las temerarias apuestas de Sánchez por las nacionalizaciones masivas, pucherazos aparte como el pretendido con la «Ley de Nietos», tensarán aún más la sostenibilidad y calidad de los servicios públicos como sanidad, educación y ayudas sociales, gestionados por las comunidades autónomas.


La sumisión al líder y al partido han sido las únicas credenciales para copar los puestos de responsabilidad en ministerios, empresas y organismos públicos, mientras se purgaba a los técnicos cuyo único aval era el conocimiento y la experiencia en sus responsabilidades.


Esa es la causa primordial de las desquiciadas gestiones de las empresas públicas, cuyos casos más paradigmáticos son Adif, con criterios directivos más propios de una casa de lenocinio en algunas contrataciones, o Correos, hundida insólitamente en medio del «boom» de la paquetería.


La quinta prueba de la depauperación del Estado es la crisis de la educación, una competencia esencial para el futuro de cualquier nación. Las políticas socialistas han llevado a España a un suspenso sin paliativos en el último informe PISA. Generaciones desarticuladas de pensamiento y voluntad por su incapacidad de comprensión lectora y dominio del lenguaje serán el resultado de las utopías pedagógicas buenistas apadrinadas por la izquierda.


A la postre, el Estado en manos de Sánchez sólo ha funcionado como una gigantesca explotación privada de inacabables filones de corrupción y como un inmenso altavoz de propaganda. A estas dos colosales putrefacciones ha entregado el Gobierno todas sus energías y todos los recursos que los ciudadanos confiaron en sus manos.


Hoy clama al cielo de los justos el caso del Ministerio de Transportes, con competencias vitales de las que sus sucesivos ministros se desentendieron diariamente: el encarcelado Ábalos para robar a manos llenas y el dimitido Puente para actuar como mero agitador gubernamental.


Al servicio de este «agit-prop» se contratan figuras en los medios públicos pagándolas como estrellas de Hollywood mientras se racanea o se niega la financiación para mejorar la seguridad de la red ferroviaria, atender a enfermos de la ELA o costear tratamientos farmacológicos inalcanzables para los bolsillos de las familias.


Sánchez ha decidido aferrarse al poder apostando por el desplome de la nación española como garantía para su permanencia en La Moncloa: divide, destruye, arruina… y vencerás. El precio de esta estrategia política destructiva ha sido el de un nuevo balance mortal bajo su mandato, ya tan caro en vidas de españoles.


Pero hasta aquí hemos llegado. El 29-N, los españoles tenemos la oportunidad de hacer que España funcione, reparar sus costuras y tapar las trincheras reabiertas por un nefasto individuo cuya única meta ha sido tratar de imponernos a todos el proyecto de la destrucción de España como algo asumible.


España ha descarrilado, ¿por qué?

Juan José López-Burniol. Vozpópuli. 5 Noviembre 2026


España ha descarrilado porque, desde hace ocho años, está en manos de una “banda” que se hizo democráticamente con el poder político, aunque sin ejercerlo luego del mismo modo, sino saltándose de continuo la ley y los modos de hacer democráticos, siempre en aras de la continuidad de su líder en el ejercicio del poder, así como al servicio permanente de sus intereses particulares y partidistas, puestos sin excepción y de continuo por encima de los intereses generales de España. De este modo, lo que, según ley, es en España una Monarquía parlamentaria, se ha convertido de hecho, en manos de la “banda”, en un “patio de Monipodio” dividido por un muro erigido por su líder, que separa a los beneficiados del “régimen” de los proscritos, con el señuelo de una revancha en ciernes de la Guerra Civil y una dilución de España en interés de los separatistas.


Esta revancha se haría efectiva, si cuajase, mediante la abrogación de la Constitución y del Régimen del 78, que serían sustituidos por una República presidencialista, plurinacional y confederal, puerta abierta para la independencia de aquellas Comunidades que así lo quisieran. Para este proceso la “banda” cuenta ya, aunque escuálidas, con “la izquierda extrema y la extrema izquierda”, así como con la complicidad, previo pago, de los separatistas de toda laya y distinto octanaje, que abundan en las Comunidades insatisfechas que se autodefinen como “naciones históricas”.


El origen de la ‘banda’

El acceso democrático de una “banda” al poder no es un fenómeno exclusivo de España. Cuenta con algún antecedente destacado en la moderna historia europea, concretamente en la Alemania de los años 30. El procedimiento seguido para la conquista del poder por una “banda” es siempre idéntico: 1º. La "banda” se hace con un partido. 2º. Este partido se hace luego con el gobierno del país. 3º. El gobierno ocupa y coloniza, acto seguido, las instituciones esenciales del Estado y neutraliza, como poder ejecutivo que es, a los otros dos grandes poderes del Estado: el legislativo y el judicial. 4º. Este Estado ocupado se apropia, por último, de las instituciones sociales y empresas privadas que le interesan.


La “banda” que se ha hecho con el poder en España tuvo su origen en la campaña que culminó con la “vuelta” de Pedro Sánchez a la secretaría general del Partido Socialista después de su defenestración. Su núcleo inicial estaba integrado, entre otros miembros de idéntico jaez y menor relevancia pública pero no inferior influencia, por el propio líder Pedro Sánchez Pérez-Castejón, acompañado por José-Luis Ábalos Meco, Santos Cerdán León y Koldo García Izaguirre. Podría decirse que todos ellos, con especial relevancia de su líder, Pedro Sánchez, han marcado el estilo y el tono, el modo y la manera de hacer posteriores de toda la “banda”. La “banda” que hoy manda en España.


¿Cómo es esta “banda”? Hay que distinguir, primero, entre el líder y los demás miembros, pues son muy distintos, por lo que es erróneo pensar que Sánchez puede ser sustituido por alguno de sus comparsas, como Bolaños, Puente o cualquier otro. En cuanto Sánchez sea derrocado, todos los miembros de la “banda” seguirán su suerte. Sánchez es, por sus notorias características personales de narcisismo, ambición, osadía y ausencia de todo límite, un caso excepcional que no repara en medios para conseguir sus objetivos. Un tipo nada banal. En cambio, los miembros de la “banda” son unos arribistas con más o menos cualificación profesional y más o menos escrúpulos, que se han arrimado al caballo ganador. Porque Sánchez es quien se la jugó para acceder al poder, ampliándolo luego a un ritmo desconocido. Los otros miembros de la “banda” son poco más que unos comparsas, que se sienten cómodos en su posición ancilar, pero que abandonaran al jefe tan pronto atisben que éste ha llegado al final de su escapada. Un final que, a mi juicio, es inexorable.


El resultado electoral

Porque, ¿qué sucederá tras las próximas elecciones? Es ocioso dar un pronóstico, pero no lo es anticipar lo que pasará el día después, porque hay un dato cierto: la izquierda española no suele aceptar de buen grado el resultado adverso para ella de unas elecciones. Así: a) si el resultado electoral es contrario a la izquierda y los separatistas, la coalición de derechas que forme gobierno tiene asegurado, ya desde ahora, un auténtico calvario para toda la legislatura, con dos huelgas generales convocadas por lo menos, una sublevación callejera continua y una denigración personal de sus líderes, que llegará a extremos que sólo se alcanzan cuando confluyen en quien ofende la perversidad, la falsía y el envilecimiento; y b) si se diese el caso improbable de que la coalición de izquierdas y separatistas venciese, se acentuaría el proceso “deconstituyente” ya iniciado, que aspira a la instauración de una Tercera República presidencialista, plurinacional y confederal, tras la abrogación de la Constitución y el Régimen del 78, previo el derrocamiento del Rey Don Felipe. Ya sé que esto es visto por muchos como una locura, así como que hay medios de comunicación que lo niegan de plano, aunque lo saben, haciendo de su impostura el sudario de su dignidad. Pero me reitero en ello y añado algo más. El primer presidente de esta República sería -¿cómo no?- Pedro Sánchez. El líder.


Ahora bien, todo esto sería imposible sin la confluencia de tres factores:


1º. La colaboración opaca o la aquiescencia, dolosa o culposa, de una parte significativa del tejido empresarial y financiero español, atenta sólo a sus intereses inmediatos; lo que resulta especialmente escandaloso en las compañías y entidades que, por carecer de dueño operativo, están en manos de sus directivos.


2º. La rendición sin condiciones ante el poder político, seguida de una interesada entrega de armas y bagajes, de un sector muy importante de los medios de comunicación españoles, a los que se puede describir con estas frases del Evangelio de Lucas (Lc. 1,38): “Ecce ancilla domini. Fiat mihi secundum verbum tuum”. Esto es: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra”. Una situación que se explica con otra frase tomada del argot taurino: “Más cornás da el hambre”. Y así han sucumbido, “desde la princesa altiva a la que pesca en ruin barca”, todas en busca de money, money, money…


3º. La arrogante complicidad de muchos “progresistas” españoles, convencidos de la superioridad moral de la izquierda, así como de que “la derecha española es la derecha más bestia del mundo”, según dijo hace años José-Luis López Aranguren, al que respondió José-María García Escudiero diciéndole que: “Estoy dispuesto a aceptarlo, siempre que también se admita que la izquierda española es la más bestia del mundo”. Por tanto, y de acuerdo con esta respuesta que hago mía, rechazo el dengue que muestran tantos “progres”, cuando musitan con infinito cansancio y exquisita distancia que “la perspectiva de un Feijóo poco consistente y de un Abascal desatado me da escalofríos, pues no es una alternativa normal”. O sea, la derecha no es digna de gobernar. Lo mismo que dijo la izquierda en 1934, dando el primer golpe de Estado contra la Segunda República. Ella es insustituible, incombustible, inmarcesible e imprescriptible.


Y a todas éstas, España sin barrer. Se desploma el AVE y se desplomará después todo lo que pueda desplomarse. Así las cosas, termino este largo lamento con una idea: la manifestación máxima de democracia no es poder elegir al que va a mandar, sino poder echar al que manda. Y por eso, hoy en España, la manifestación máxima de democracia es poder echar del poder a Pedro Sánchez y, con él, a toda su “banda” y a los separatistas que se aprovechan hasta el extremo de él y de ella.


Así reescribe la izquierda el relato de la Guerra Civil: ocultación, apropiación y manipulación de la historia

El divulgador Rubén CientoZero considera que sobre «la falsa asociación de la Segunda República con la democracia» se construye «absolutamente todo el relato que se ha impuesto sobre la historia de España del siglo XX»

Sarah Durwin. El Debate. 5 Noviembre 2026


¿Quién decide cómo debemos recordar la Guerra Civil? Es la pregunta que plantea Rubén García, más conocido como Rubén CientoZero, un joven divulgador de historia y estudiante de Derecho y Economía que acumula más de 314.000 seguidores en Instagram y que acaba de publicar La historia de la Guerra Civil que no te cuentan (Sekotia).


¿Por qué Federico García Lorca ocupa un lugar tan destacado en la memoria colectiva mientras que Ramiro de Maeztu apenas aparece en el recuerdo de buena parte de los españoles? Ambos fueron escritores e intelectuales de su tiempo y ambos fueron fusilados durante la Guerra Civil.


Lo que ha sucedido en España en los últimos años, según asegura este joven divulgador, es el intento de «parasitar la historiografía a través de la ley». Se refiere, en concreto, a la Ley de Memoria Histórica de 2007 y a la Ley de Memoria Democrática de 2022. A su juicio, ambas forman parte de un proceso que busca desplazar el debate historiográfico y académico.


«La ley no tiene la fuerza para transformar la realidad», afirma, aunque advierte de que lo que se está produciendo es «un intento de sustituir el relato histórico, el debate historiográfico y académico, por una verdad objetivizada, juridificada y legislada».


Pero estas leyes son solo la punta del iceberg y, para imponer su relato sobre la historia de España, la izquierda ha hecho gala de un mecanismo que consta de tres estrategias: «la ocultación, la apropiación y la manipulación». Esta estrategia les ha permitido construir una memoria colectiva en la que unos episodios y personajes ocupan el centro mientras otros quedan relegados.


Ocultar lo que incomoda

El primer paso consiste en dejar de contar determinados episodios. CientoZero considera que esa estrategia afecta tanto a figuras políticas como a autores y movimientos que, según su interpretación, han quedado fuera de los programas académicos y del relato cultural dominante.


Durante la presentación de su libro La historia de la Guerra Civil que no te cuentan, organizada por Proyecto Abantos en la Universidad CEU San Pablo, el estudiante de Economía y Derecho puso como ejemplo a Rafael Sánchez Mazas, al que contrapuso con Miguel Hernández: «Los dos fueron españoles, vivieron durante la primera mitad del siglo XX español. Lo que pasa es que uno era de izquierdas y el otro era falangista», señala.


Pero, además de Sánchez Mazas, menciona a «otros tantísimos teóricos de la tercera posición, del nacionalsindicalismo, que han sido completamente apartados de los principales programas académicos».


Pero este deseo de ocultar no solo se produce con personajes relevantes de la historia, sino que también sucede con acontecimientos. Como ejemplo tenemos el bombardeo de Cabra: «Carmen Calvo, originaria de Cabra, del PSOE, nunca jamás ha hablado del bombardeo que tuvo lugar en su pueblo. Nunca ha dicho palabras públicas sobre lo que pasó en Cabra. ¿Por qué? Porque los que bombardearon Cabra fueron los Tupolev de la aviación soviética y no los nacionales», subraya.


De esta manera, «cuando han encontrado una figura, un acontecimiento, un suceso histórico que era beligerante para con su relato», explica CientoZero, lo que ha hecho la izquierda es «hacer como si no hubiera existido y confiar en que con el paso de las generaciones se fuera diluyendo y perdiendo de la memoria».


Apropiarse de los personajes

¿Pero qué sucede cuando no se puede ocultar lo que es tan conocido y no cabe opción de silenciar? Entonces, llevan a cabo el segundo mecanismo: incorporarlo a un relato político distinto del que, según el divulgador de historia, representó durante su vida.


De este modo, destacó a Federico García Lorca y Clara Campoamor como ejemplos de esa apropiación. «Se hacen propias figuras que nunca le han pertenecido, ni históricamente, ni intelectualmente», sostiene.


Así, seleccionan determinados aspectos de su biografía y las convierten en símbolos de una tradición política, dejando en segundo plano los elementos que no encajan con esa identificación.


Solo basta con recordar el descubrimiento de una carta inédita de Campoamor en la que decía que deseaba «ardientemente el triunfo de Franco». Por ello, CientoZero considera que el problema es que la memoria, desde esta perspectiva, modifica el sentido con el que se recuerda a protagonistas incómodos para su relato.


Desfigurar a quienes no se pueden reivindicar

Y aquí es donde entra el tercer mecanismo: cuando no se pueden apropiar de un personaje porque es alguien que es manifiesta y formalmente beligerante con respecto a sus doctrinas, entonces inician el mecanismo de la manipulación, destruyendo por completo su imagen.


«El ejemplo más claro es José Antonio Primo de Rivera». De él «han vendido que fue fundador de la falange, que fue hijo de un dictador, que fue un golpista… No se habla por ejemplo del gobierno de concentración desmilitarizado con amnistía para ambos pandos que propone estando encerrado en la prisión de Alicante», destaca.


Tampoco se menciona que José Antonio no responde con violencia al fusilamiento de once falangistas entre octubre de 1933 y junio de 1934 por la simple razón de que no quería «que su movimiento fuera una banda de asesinos».


Y recurrió a las esculturas de Largo Caballero y José Antonio para ilustrar lo que considera un tratamiento desigual de la memoria pública. «Esto es lo que se produce cuando se establece un relato sobre la historia», afirmó.


La Segunda República como piedra angular del relato

Para CientoZero, estos mecanismos tienen un fundamento más profundo: «la falsa asociación de la Segunda República con la democracia». El autor considera que esa asociación funciona como punto de partida para juzgar los acontecimientos posteriores y establecer quiénes quedan situados del lado de la legitimidad democrática: «Sobre esa gran mentira se construye absolutamente todo el relato que ha venido después a imponerse sobre la historia de España del siglo XX», sentencia.


Con ello, cabe preguntarnos si la Segunda República fue en algún momento un régimen que pudiéramos entender democrático: «La Según República en España, que se proclama a raíz de unas elecciones del 12 de abril de 1931, se proclama de forma ilegítima». Y añade: «No solamente peca y está viciada de ilegitimidad de origen, sino que se va deslegitimando por cada año que pasa».


Las elecciones del 31 «son elecciones municipales sin alcance para modificar la organización territorial del Estado. Piensen ustedes que esta Segunda República no contó jamás con ningún referendo popular». Lo mismo sucede con la Constitución del 31.


Por otro lado, acentúa el hecho de que la Segunda República se convirtiese «en el régimen que más diarios censuró en toda la historia de nuestro país». Según el estudiante de Derecho, más de 100 diarios fueron censurados y explica que «con la aprobación de la ley de orden público y la ley de la defensa para la República, se establece un supuesto muy amplio para que se pueda incluir dentro cualquier acto que se considere beligerante o disidente para con el régimen establecido».


Y detalla que la censura «era el mejor de los casos ante los que podía enfrentarse un diario relativamente disidente. En el peor de los casos se podía llevar a la quema de la redacción o incluso al asesinato del propio director, como sucedió con Manuel Delgado Barreto, quien fuera el director del diario 'La Nación'».


«La Segunda República nunca fue una democracia»

Menciona las elecciones de 1933 y el golpe de Estado de las izquierdas en octubre de 1934: «Dan un golpe de Estado por negarse a aceptar un resultado electoral, que tenía vocación [el golpe de Estado] de hacerse en toda España, pero que consigue focalizarse y canalizarse principalmente en Asturias y en Cataluña».


Pero el culmen de la vulneración de los sistemas y los procedimientos legales durante la Segunda República sucede, según el divulgador de historia, durante las elecciones de febrero de 1936.


Para ilustrar la violación de la legalidad en estas elecciones, el autor leyó un fragmento de un artículo escrito en 1937 por el propio expresidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, quien se había negado a entregar el Gobierno a las derechas por considerar peligroso que gobernaran.


Parafraseando el texto citado, la situación que describe es la siguiente: al principio se creyó que el Frente Popular había sido derrotado, pero el voto masivo de los anarquistas cambió el resultado. Aun así, obtuvo legalmente poco más de 200 escaños de los 473 del Parlamento, sin alcanzar la mayoría absoluta.


Sin esperar al final del recuento electoral, desencadenó una ofensiva de violencia en las calles para reclamar el poder. En muchos lugares se falsificaron documentos electorales y, posteriormente, la comisión encargada de validar las actas actuó arbitrariamente, anulando victorias de la oposición y proclamando diputados a candidatos derrotados.


«Ustedes creen que unas elecciones que se desarrollan como decía el propio Alcalá-Zamora con la violación de todos los escrúpulos de la moralidad o de la conciencia pueden ser unas elecciones democráticas. Unas elecciones donde el recuento va antes del cierra del escrutinio, donde se obliga a dimitir a candidatos para poner a los allegados de los comités revolucionarios que están conformados por socialistas, anarquistas y comunistas», analiza CientoZero.


Con todo ello, el divulgador de historia asegura que la Segunda República «nunca fue una democracia» y que «desde entonces hasta ahora lo que hemos visto es la propaganda de manipulación, las estrategias arquetípicas de las izquierdas», que pasa necesariamente por «parasitar los medios de comunicación y la educación».


La historia no se repite, pero sí rima. Noventa años después del comienzo de la Guerra Civil, el debate sobre cómo contarla sigue abierto. Porque, como plantea el divulgador, no hace falta borrar los acontecimientos para cambiar su significado: basta con decidir cuáles merecen ser recordados.


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La reconstrucción de la confianza nacional

Irene González. Vozpópuli. 5 Noviembre 2026


Hasta ahora, la distancia entre la clase dirigente y la valía de los españoles que trabajan, emprenden y estudian es sideral. Nos hemos mantenido no por las instituciones, sino por un grupo de hombres y mujeres buenos, justos, que han hecho lo que tenían que hacer en su trabajo. España tiene remedio mientras nosotros no volvamos a permitir que nos releguen a pagar nuestro propio suicidio. Toda reforma del Estado exige una disposición moral previa a la que cabe llamar espíritu nacional. Reconstruir el Estado nacional es, en el fondo, reconstruir la confianza en que existe un nosotros que merece la pena salvar y sostener, que merece la pena construir un Estado que permita y garantice la supervivencia de la nación.


Al dolor y la indignación por los muertos de la catástrofe ferroviaria en Urda, se ha añadido el miedo y el asco en el espíritu del español que trabaja y vive en la España vertebrada gracias a las vías del tren. Un país que ha construido sus relaciones laborales, empresariales, políticas y familiares sin tener en cuenta la distancia y la orografía ibérica, sino el tiempo que tardaba el AVE, ahora queda aislada. Abocada a unas carreteras peligrosas con un déficit de 13.000 millones en mantenimiento, atascadas de coches, enormes distancias y una tasa de siniestralidad elevada. Allá donde hay aeropuerto, hay compañías aéreas poniendo precios de vuelta al mundo a vuelos nacionales. ¿Qué va a hacer la clase media y trabajadora para moverse, para vivir en su país ante las fronteras que ha levantado la caída de un Estado en ruinas, devorado por la corrupción y la desidia? Pudo evitarse, nos pudo suceder a cualquiera y nada en el Estado descompuesto desnacional del PSOE garantiza que no vuelva a suceder.


La izquierda, después de culpar sin éxito a un pobre trabajador para salvar a un partido que garantiza a partidos periféricos antiespañoles como Compromís, participar del expolio de los trabajadores españoles, culpó al capitalismo. Para ellos el problema en su mente enferma de ideología es que hubiese gente que cogía un tren para trabajar. La opción que desean es que nos convirtamos en seres semovientes en ciudades de 15 minutos para sacar al perro, montar en bici y cobrar el IMV. El paraíso progresista es un infierno existencial para el hombre y la mujer que se siente vivo y libre.


Necesitamos la patria

El PSOE ha ocupado todas las instituciones, “el-partido-de-Estado” nos ha dejado como herencia el desmantelamiento del Estado y la nación, y éste es el mayor ataque al trabajador, al que emprende, al que estudia para prosperar en su país. Somos los trabajadores los que necesitamos un Estado fuerte que no nos expolie, ni nos asfixie con burocracia irracional, que nos deje prosperar y nos dé una calidad de vida que no tendríamos sin el esfuerzo colectivo entre nuestros antepasados y nosotros. Nadie necesita más servicios públicos, infraestructuras, seguridad, sanidad, educación y justicia que la clase media trabajadora española. Quienes no tenemos nada necesitamos la patria, y como fruto de ella unas instituciones nacionales a su servicio, construidas y reguladas para dar prioridad al proyecto vital de los españoles, al Bien Común como esfuerzo colectivo y superior.


La concepción del Estado es por tanto vital para dirimir el éxito de un proyecto político. Los incentivos son la roca del sistema que se construye y su dirección. Si entiendes tu llegada al poder como una toma de la bastilla, como así lo consideró el PSOE, abrir puertas a los chacales y las hienas que te pueden apoyar en el expolio, a devorar lo construido y el esfuerzo fiscal de los trabajadores españoles, no podemos extrañarnos del desmantelamiento del Estado ni justificarlo con que, al menos, se han puesto puntos violeta en toda España. Si en el Congreso de los Diputados las fuerzas disgregadoras de la nación tienen sobrerrepresentación, si su interés no es el bien común de los españoles de Zamora o de Alicante, sino apoyar al PSOE aun con centenares de muertos que no consideran suyos, es imposible que el poder del Estado se dirija a un Bien Común, a que haya trenes, carreteras o electricidad. Es imprescindible el carácter patriótico y de servicio como primer requisito de todo proyecto político viable y moral de Gobierno.


La última oportunidad

La reconstrucción nacional comienza con la reconstrucción de la confianza de los españoles en el Estado, pero para ello es necesario no volver a levantar lo que nos trajo aquí. La prioridad no puede ser cerrar el agujero de la deudocracia que deja el PSOE. La función de la España normal que no está enferma de ideología no tiene como misión de vida aguantar gobiernos de expolio de izquierdas, cuadrar sus cuentas y ser apedreado en la calle por la izquierda. Hay que construir un Estado con incentivos a la salvación nacional. En el primer escalón del Estado están las categorías estratégicas, ahora abandonas o vendidas a intereses de nuestros enemigos interiores o de Marruecos. Infraestructuras ferroviarias, energéticas, hidráulicas, Defensa, Seguridad, Justicia y la esencial diplomacia exterior. En un segundo nivel de servicio está la sanidad y la educación, y en el nivel asistencial subsidiario la red para ayudar en momentos puntuales a quien se quede atrás. Si todo ello no va dirigido por personas que entienden que hay que sacar a España del hoyo para mejorar su situación, que la prioridad han de ser los españoles y construir un Estado que no sea tan fácil de desmontar por unos delincuentes, habremos perdido la última oportunidad en años de salvarnos.


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