Recortes de Prensa  Sábado 16 Julio 2022

JORNADA 143 DE LA INVASIÓN RUSA

Rusia intensifica los bombardeos sobre la región de Donetsk y el sur de Ucrania

Los bombardeos en el este de Ucrania siguen causando estragos en las tropas leales a Kiev, que siguen tratando de ralentizar la ofensiva del Kremlin a la espera de más artillería occidental con la que combatir el fuego pesado ruso

El Confidencial. 16 Julio 2022


En la jornada 143 desde la invasión de Rusia a Ucrania, desde Kiev se ha notificado un recrudecimiento de los bombardeos de la artillería rusa sobre la región de Donetsk, en el que habrían fallecido, al menos, siete personas, mientras que la cifra de heridos alcanzaría la veintena. Los ataques aéreos rusos afectan a algunas pequeñas localidades del Donetsk como Bakhmut y las cercanías de otras como Berestove y Nueva York, donde "el enemigo trata de agruparse" para mantener la presión. También se registraron bombardeos de artillería en las áreas de los asentamientos de Dibrovne, Chepil, Kostiantynivka, Novomykolaivka, Mazanivka, Bohorodychne, Mykilske y Husarivka. Así lo afirma el último informe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Ucrania publicado en Facebook.


Por otro lado, el presidente Zelenski ha vuelto a dirigirse a la población rusa, asegurando que las consecuencias de la invasión del territorio ucraniano hará que la sociedad del país que dirige Vladimir Putin vaya a estar "paralizada durante generaciones". "No existen palabras en el lenguaje humano normal que puedan describir el estado al que se ha degradado el Estado ruso", ha expresado el presidente de Ucrania, aludiendo al ataque de las fuerzas rusas este viernes a primera hora contra dos universidades situadas en la ciudad de Mikolaiv, en el sur del país.


Las claves del momento:

Al menos 23 muertos en un ataque ruso con misiles en Vinnytsia

Zelenski pide a Occidente reconocer Rusia como "estado terrorista"

La UE prevé aprobar otros 500 millones para enviar armas

Prorrusos dicen tener "el control operativo" de Seversk

La región de Donetsk se prepara para evacuar civiles


08:30— Mientras, en la región de Donetsk, donde se concentra la ofensiva rusa desde hace semanas, Las tropas rusas siguen bombardeando localidades de la región de Donetsk, en el este de Ucrania, donde en las últimas horas se produjeron al menos 7 muertos y una veintena de heridos. Según el parte despachado por Kiev, "el enemigo bombardeó los distritos de Zakitne, Siversk, Hryhorivka, Tetianivka, Donetske y Raihorodka. Los defensores ucranianos rechazaron con éxito la ofensiva de los ocupantes".


08:00— Al menos tres personas han muerto y 15 han resultado heridas en la ciudad ucraniana de Dnipró, en el sur del país, después de que un ataque ruso con misiles haya golpeado una fábrica, según han informado las autoridades locales. "Los cohetes han alcanzado una empresa industrial y la concurrida calle de al lado. El ataque ruso se cobrado la vida de tres personas y otras 15 han resultado heridas", ha detallado el gobernador militar de la provincia de Dnipropetrovsk, Valentin Reznichenko, en su canal de Telegram.


Sánchez orquesta la peronización de España

EDITORIAL. libertad digital. 16 Julio 2022


Que un Gobierno de coalición entre socialistas y comunistas haya llevado a España a una verdadera ruina es algo que no puede sorprender a cualquier analista con un mínimo de criterio. Desde los años de Rodríguez Zapatero, el PSOE se ha confirmado como un partido dispuesto a cualquier cosa para retener el poder, una deriva que solo se ha acentuado con la entrada en juego de Podemos, que no deja de ser la sucursal de la misma izquierda bolivariana que ha arruinado Hispanoamérica.


La combinación de ambas fuerzas está propiciando una degeneración continua del marco institucional, así como un profundo empeoramiento la situación económica. En la esfera internacional ya apenas se discute esta deriva. The Economist considera que España ya no puede ser considerada una democracia plena y, siendo justos, parece difícil disputar tal acusación, habida cuenta del continuo deterioro que estamos viendo en el panorama político. En la misma línea, Financial Times considera que la agenda económica del "sanchismo" es populismo en estado puro. Y, aunque buena parte de los medios de comunicación españoles se siguen poniendo de perfil ante esta triste realidad, las encuestas ya reflejan el hartazgo de buena parte de la ciudadanía.


Con la inflación en los niveles más altos de los últimos treinta y cinco años, la deuda pública rumbo al 140% del PIB y la producción económica a años luz de los niveles de actividad anteriores a la pandemia, el Gobierno de Sánchez ha optado por redoblar el intervencionismo económico, anunciando todo tipo de disparates económicos que replican los peores vicios del peronismo argentino, en la medida en que se está avanzando de manera decidida hacia el clientelismo, el subsidio, la estatalización y la propaganda.


En las dos primeras semanas de julio, Sánchez ha anunciado una nueva ronda de subidas impositivas con la que pretende trasladar la idea de que su Ejecutivo mantiene a raya a las grandes empresas. El problema es que los rejonazos fiscales aplicados al sector bancario y a las compañías eléctricas recaerán, en última instancia, en sus clientes, es decir, en todas las empresas y familias de nuestro país.


Al mismo tiempo, el gabinete conformado por PSOE y Podemos se ha lanzado a anunciar una batería de medidas con las que pretende granjearse el favor de un electorado cada vez más alejado del gobierno. La lista de subsidios no para de aumentar: ahí están la "renta básica", las "ayudas al alquiler", los "trenes gratis", el "bono" cultural, los "cheques comida" o la "bonificación del carburante". Un sinfín de medidas que buscan generar un voto cautivo y que, por supuesto, se financian con el expolio sistemático de un sector privado asfixiado por unos impuestos desbocados y por unas restricciones regulatorias que hacen imposible la operativa empresarial.


A esto hay que sumarle la toma de poder que ha lanzado el Ejecutivo en todo tipo de esferas económicas. La vergonzante toma del INE y el lamentable asalto a Indra son el penúltimo ejemplo de una desatada campaña que solo anhela el sometimiento total de cualquier organismo público o empresa privada. Totalitarismo económico en estado puro.


Semejante panorama nos sitúa, pues, en el mismo plano que Argentina. Hace algo más de medio siglo, el país del Cono Sur se situaba entre los más prósperos del globo. Sin embargo, las políticas económicas implementadas por el peronismo han conducido a Argentina a la más absoluta ruina. No podemos ignorar la realidad: ante la actual tesitura, la oposición frontal al gobierno de Sánchez es la única postura válida para evitar el hundimiento definitivo de España.


El BCE amonesta a Pedro Sánchez por el ‘madurazo’ a la banca

OKDIARIO. 16 Julio 2022


Lo que le faltaba al Gobierno es que el BCE, que nos ha estado comprando durante meses deuda pública con la misma intensidad que Pedro Sánchez le daba a la manivela del gasto, le trasladara a la ministra de Economía, Nadia Calviño, su profundo malestar por el nuevo impuesto a la banca anunciado por el presidente en el Debate sobre el Estado de la Nación. Y es que Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo, se ha dirigido a la ministra para expresarle que ese tributo es algo más que inconveniente, al considerar que los beneficios por una subida de los tipos de interés no son extraordinarios, sino que forman parte del negocio habitual de la banca, más aún cuando llevan seis años de tipos negativos, algo que sí puede considerarse como extraordinario. Al BCE le preocupan las provisiones (el dinero que tienen que apartar las entidades para cubrir la morosidad futura), pues el supervisor lleva meses pidiendo a las entidades que se preparen para la caída de la economía que se avecina, cuando todavía tienen las que dotaron en la pandemia.


El malestar del BCE con el Ejecutivo de Pedro Sánchez es mayúsculo, pues no entiende que con medidas como la anunciada por el presidente se haya generado gratuitamente una inseguridad jurídica que puede poner en peligro la solvencia del sector financiero español. Como ha venido informando OKDIARIO, el hachazo fiscal a bancos y energéticas puede sembrar el caos, no sólo en lo económico sino también en lo político, toda vez que hay sociedades de estos dos sectores que tienen su domicilio fiscal en el País Vasco, comunidad que tiene un régimen fiscal propio. Está por ver qué hace el PNV, pero la medida no les ha hecho ninguna gracia. Se avecina una pelea en los tribunales de imprevisibles consecuencias. Es lo que tiene improvisar sobre la marcha: que te termina aplastando la realidad.


El BCE debería ser denominado como BCDevaluador

Nota del Editor. 16 Julio 2022


La esperanza que algunos teníamos en la UE de que los políticos no pudiesen imprimir billetes al haber cedido tal potestad a una entidad cuya misión fundamental era combatir la inflacción, ha desaparecido. Así que lo que diga el BCE tiene poco valor. Hay que insistir en lo fundamental:

España tiene que conseguir que el dr cum fraude y sus quates dejen de destruir España, y lo alcanzaremos si apoyamos a Vox, porque

con el tal Núñez, el nazionalista gallego, es otra vuelta a la ruina.


El ‘efecto Feijóo’

RAFAEL BARDAJÍ. Gaceta. 16 Julio 2022


Si posiblemente hubo algo en las andaluzas que Vox no contempló fue que no luchaba contra Juanma Moreno Bonilla, sino contra Feijóo. Así como en Madrid el “efecto Ayuso” aupó a la mayoría absoluta al PP, el nuevo líder popular aportaba a Andalucía mucho más de lo que aportaba su dirigente regional. Es una pregunta de política ficción, pero ¿qué creen ustedes que hubiera pasado si en lugar de Núñez Feijóo hubiera seguido siendo Pablo Casado presidente del PP? Ya se lo contesto yo: Casado hubiera contaminado al PP andaluz con su imagen de caballo perdedor y, más que probablemente, muchos de los votos que acabaron yendo al PP hubieran ido a Vox.


Yo creo que estamos viviendo —aunque sea a cámara lenta— el final del ciclo político que encumbró a Sánchez y Podemos al poder. Y también creo que los españoles miran a todos lados en busca de un nuevo presidente que enderece nuestra economía, nos traiga mayor seguridad en las calles, introduzca sensatez en todos los debates ideológicos, como los de género, impulse una buena educación para todos, premie al emprendedor y que nos deje hacer y vivir al resto de mortales sin dictarnos qué tenemos que comer, beber, querer, comprar, etc.


Es más, me atrevería a decir que los españoles estamos hartos del espectáculo bochornoso del actual Gobierno, dividido, contradictorio y en el que cada facción rivaliza con la otra para asegurarse mayores titulares. Quiero decir con esto que pareciendo hoy difícil, la ola del cambio puede convertirse muy bien en un tsunami que aúpe a Feijóo a La Moncloa con una holgada mayoría absoluta. Yo no lo descartaría.


Para empezar, como he apuntado, Feijóo, alguien quien parece más preocupado en demostrar que quiere pactar con un PSOE razonable que por moverse hacia la derecha, ha resultado ser más creíble y atractivo que Pablo Casado. Puede que sea su edad, la experiencia de gobierno autonómico, su galleguismo y ambigüedades, pero ha logrado que se le escuche. A Casado se le ignoraba o ridiculizaba dijese lo que dijese. Hay quien ve en la ausencia del Congreso de Diputados el talón de Aquiles del líder del PP, pero puede que no sea así, sino todo lo contrario. No estar en todos los fregados y enfrentamientos mezquinos como los que se suceden en la Cámara baja, no sólo le protege de meter la pata en algún momento, sino que le va a otorgar la capacidad de hablar siempre desde una posición de partido, pero de institucionalidad, algo que suele gustar al electorado de centro.


Estoy seguro de que quien planteó la campaña andaluza en Vox no lo vio venir y el tan querido «efecto Olona» no dio los frutos que se suponía iba a dar. Por eso es tan importante saber a qué se va a enfrentar el partido de Abascal en los meses que quedan de legislatura. Por un lado, es cierto que las elecciones autonómicas siempre han sido un calvario para Vox, pero después del éxito logrado en Castilla y León, esa narrativa se volvía discutible. Y de hecho, en las andaluzas se salió a por todas. Las próximas llamadas a las urnas volverán a ser poco favorables a Vox: las locales por falta de aparato; y allí donde coinciden con las autonómicas, como en Madrid, el «efecto Ayuso» puede lograr la mayoría absoluta y contribuir a que el alcalde Almeida obtenga la suya. Cuando la gente huele cambio, apuesta por el caballo ganador, indefectiblemente. En estos dos últimos años, ese caballo ganador no lo encontraban en el PP de Casado, por múltiples razones. Y los ojos de muchos se volvieron hacia Vox. Los astros parecían alinearse en torno a esta formación. Pero el cambio de liderazgo en el PP ha trastocado esa alineación y los vientos corren a favor ahora no de Vox sino del PP. Nos guste o no admitirlo, nos guste o no decirlo.


Si la dirección de Vox ignora estas nuevas circunstancias, se arriesga a la marginalización. Poco importa el número de diputados que se obtenga si con ellos no se logra estar en el Gobierno o forzar a un Gobierno a que haga lo correcto. No va a ser fácil porque oponerse a un tsunami nunca sale bien. Subirse a su cresta es la única salvación. Para ello Vox debe hacerse valer como el partido que, sin él, el PP haría poco más que lo que un PSOE menos radical haría en el Gobierno. Por ejemplo, el Grupo Parlamentario de Vox en Andalucía está ya tardando en presentar una proposición no de ley para derogar la Ley de Memoria Histórica de Andalucía, toda vez que Feijóo ha dicho que él la derogaría a nivel nacional. Pero Vox no puede limitarse a ser la voz de la conciencia o la muleta de un PP socialdemocratizado, tiene que promover políticas concretas y realizables, distintas a las del PP, que sean percibidas como acciones de gobierno, efectivas y eficaces. Sin ir más lejos, se podría copiar la legislación francesa de endurecimiento de las condiciones de envío de remesas por parte de los inmigrantes, máxime si son ilegales. No es incompatible con la medida de expulsión que propone Vox, pero es realizable a corto plazo. Igualmente, Vox debería proponer a los gobiernos autonómicos del PP una política de cambios legislativos en materia energética orientados a acabar con el marco tan restrictivo nacional sobre exploración y extracción de gas en nuestro territorio. Empezando desde el Gobierno de Castilla y León, región cuya historia está atada a la explotación del carbón.


La crisis que viene —recesión plus— va a exigir de una gran dosis de imaginación para poder proponer medidas que de verdad impacten en el corto plazo de los españoles. Vox debería estar en primera línea. El “efecto Feijóo” es real. No verlo puede ser catastrófico para Vox y, por ende, para España.


Pedir hora en el confesionario
Nota del Editor. 16 Julio 2022


El pp ha sido siempre parte del problema, y si fuera posible algo peor, nos cae encima un nazionalista como Núñez que hace lo mismo que los demás independentistas: en Galicia ocurre lo mismo que en cualquier otro desgraciado lugar donde el español es lengua impropia.


No hay que desviarse de lo importante que es apoyar a Vox y no olvidar que el pp ha sido y es parte del problema de la destrucción de España.


Nos conviene que todo salga mal

itxu-diaz. libertad digital. 16 Julio 2022


He seguido con atención el debate sobre el Estado de la Nación. Quiero decir que lo he seguido en el bar, con una televisión sin sonido, y medio centenar de botellines puestos en fila y danzando la conga. No me ha hecho falta ni leer las crónicas después, porque Manolo, sabio parroquiano coruñés, acodado en la barra, me hizo spoiler nada más comenzar tan institucional momento: "¿El estado de la nación? Jodido". Sabiduría popular.


Hay muchas formas de arruinar el país en tiempo récord. Sánchez es el primer presidente de la democracia que las elige todas a la vez. La vía económica está bien encaminada. Todas las medidas para frenar la inflación, elevan la inflación. Todos los impuestos para paliar la crisis, avivan la crisis. Todos los planes de estímulo para reactivar la economía, desactivan la economía.


Es un plan realmente brillante. Incluso para ser un completo inútil hace falta cierto talento y el tándem Sánchez-Calviño ha resultado ser un diamante en bruto, en muy bruto, en brutísimo. El contexto global no podía acoger mejor a tan insignes gobernantes, porque cada día parece confirmarse lo que dejó escrito Gómez Dávila: "El hecho clave de este siglo es la explosión demográfica de las ideas bobas".


A la hora de la demolición, nada puede quedar al albur. Lo importante es que todo salga mal. El enloquecido ministerio de la Montero, aún de resaca pijo-neoyorquina, se ocupará de minar la moral de la sociedad con leyes aberrantes que tendrán graves consecuencias para la salud mental de miles de personas en un plazo no demasiado largo. La ministra del paro, por su parte, seguirá aplicando recetas comunistas a lo suyo, para asegurarse de que, en lo que de ella depende, ni el país ni la salud mental de los ciudadanos pueda levantar cabeza. En sus ratos libres, suma; es decir, se hace selfies con malas compañías.


Por lo demás, Sánchez ha afrontado personalmente la famosa degeneración democrática, metiendo el hocico en todas las instituciones, para corromperlas. Y en el colmo de la ambición por ver saltar el orden y la prosperidad por los aires, porque cree que así tendrá diez minutos más de Falcon, ha aprobado la sectaria Ley de Memoria Democrática aplicando cordón detonante y 500 kilos de amonal sobre la reconciliación nacional, en un nuevo intento por menear la momia de Franco y reactivar así la maldición que pesa sobre España desde que decidió ponerse a jugar a los forenses.


De modo que el otoño será un frío invierno en España. Los comunistas han convencido a Sánchez de que solo la miseria puede perpetuar el socialismo. Porque así se ha hecho siempre en América Latina, que es el modelo a seguir por las Yolandas, las Irenes, y demás admiradores de Chávez, quien parece haberse exhibido de nuevo en forma de pajarito en el Congreso de Ministros para dictar la política económica y social de España, tras el último atracón de alpiste compartido con Maduro en Miraflores.


Se equivoca Feijóo en su papel de moderado gestor y hombre de Estado. Él no llegó al poder en Galicia desde la oposición interpretando ese absurdo papel mientras la izquierda y los independentistas sumían a toda la comunidad autónoma en el caos y la corrupción. Si entonces ganó es porque ejerció la oposición, no la danza del vientre. Al sanchismo —doctrina política de la inexistencia— no se le puede salvar, ni reconducir, ni tratar de distraer con seductores bailes orientales. Al sanchismo se le debe combatir.


Cuando alguien está dinamitando tu país, no puedes salir tan tranquilo en televisión y comentar "ummm… parece que las cosas no van tan bien como a todos nos gustaría", arqueando ligerísimamente las cejas, sino que, en caso de querer ahorrarse exabruptos por otra parte justificados, lo pertinente será entonar "váyase señor Sánchez" un día y otro, hasta que la coletilla se convierta, como logró Aznar, en todo un grito generacional, los chicos los lleven impreso en la gorra, los pubs regalen llaveros con el cántico, las niñas se hagan camisetas fluorescentes con el lema, los jubilados lo exhiban en las sombrillas de playa, y los horteras se lo tatúen en la única cacha que les queda libre.


Al final, no está bien tener siempre a Vox haciendo el trabajo sucio. En el tour y en casi todo en la vida, la audiencia desprecia al líder que va a rueda de otro escapado durante toda la etapa, sin dar ni un solo relevo, y ataca cuando falta solo un kilómetro. Y además, España necesita que Sánchez se largue antes de acabar la etapa. Y es como el amigo coñazo que se te apalanca en el sofá de casa hasta la madrugada: no se va a ir si nadie lo echa.



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Salvar al yonqui Sánchez

ITXU DÍAZ. gaceta. 16 Julio 2022


Cuando alguien cae en las garras de una adicción, por devastadora que sea, quien más sufre el desgaste es el que se desvive por salvarlo. A menudo, al final, solo resiste la madre; siempre heroica, siempre madre. Y a falta de alguna inesperada sorpresa en las pruebas de paternidad, todo parece indicar que Feijóo no es la madre de Sánchez. Por eso me asalta la duda un día y otro: ¿qué hace intentando salvar al presidente de su adicción al cargo, al comunismo, al separatismo, y a toda la carroña marginal que pasea el Congreso, hoy con sueldo oficial, ayer con pasamontañas? Tal esfuerzo mastodóntico solo puede conducir a la más fría melancolía.


Sánchez es un yonqui. Es un adicto al poder. Los drogadictos roban hasta a sus propios hijos para comprar su dosis de heroína, y Sánchez hace lo mismo para conseguir unos meses más en La Moncloa. Ese empeño del líder del PP por rebuscar un PSOE responsable y constitucional encierra dos grandes errores. El primero, desconocer la naturaleza del yonqui, que es alguien incapaz de sensibilizarse ante apelaciones emocionales o nostálgicas. El segundo, dar por bueno -es más, dar por excelso- nada menos que el felipisimo, epicentro de toda corrupción y ruina.


No hay en la historia del PSOE un compromiso en beneficio de todos los españoles, ni tampoco una adhesión firme a la Constitución, salvo en contadísimos destellos individuales, y en momentos en los que los salvajes asesinatos de ETA empujaron a socialistas y populares a pactar, entre otras razones porque los ciudadanos no habrían entendido que no lo hicieran. Si aún quedaba algún brillo de sentido común en aquel PSOE, Zapatero se encargó de dinamitarlo, al más puro estilo de sus amigos etarras.


La especialidad de los dirigentes del PSOE es empezar a decir cosas coherentes entre tres y cuatro años después de abandonar la vida política. Hoy Alfonso Guerra parece un heroico defensor de la unidad nacional y Felipe González amaga con liderar una liga anticomunista, pero ni han movido un dedo por frenar la deriva esquizofrénica de su partido, ni sus trayectorias políticas merecen condecoración alguna de la derecha, que tras los GAL, Roldán y la corrupción al por mayor les pateó el culo al feliz grito de “¡Váyase, señor González!”; un PP, aquel, el de la mayoría absoluta, del que aún se podía presumir pero del que inexplicablemente los líderes populares reniegan cada día. Resulta casi cómico que escuchemos más palabras de Feijóo alabando a González que a Aznar.


Pero esta semana los esfuerzos melancólicos de Feijóo por rescatar al yonqui han concluido en delirio total. En pleno arrobo pasional por inventarse un PSOE diferente a su actual deriva comunista, el líder popular, en sorprendentes declaraciones, ha intentado canonizar a su fundador, Pablo Iglesias Posse, a base de contraponerlo con el de Podemos.


Las comparaciones son odiosas. Especialmente ésta, porque si algo caracteriza a ambos Iglesias es el odio. El odio a España, a la democracia, y a la libertad. Tratando de mentarle a la madre al yonqui para ablandar su corazón, Feijóo ha lavado la cara a un marxista cuya forma preferida de política era la violencia. “Queremos la muerte de la Iglesia, cooperadora de la explotación de la burguesía», decía el angelito en 1902, “no combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros”.


Y en célebre sesión en el Congreso, la del 7 de julio de 1910, gran hito del PSOE no rescatable, Iglesias Posse amenazó de muerte al líder del partido conservador, Antonio Maura: “Hemos llegado al extremo de considerar de que antes que Su Señoría suba al poder debemos llegar al atentado personal”. El presidente de las Cortes, el Conde de Romanones, pidió entonces al socialista que rectificara su amenaza, a lo que el líder del PSOE —cien años de honradez y mis cojones 33— se negó. Maura, a propósito, sufrió un atentado doce días después, del que logró salir con vida tras ser tiroteado por un lerrouxista en una estación de tren. El Socialista, revista oficial del partido, se cachondeó del intento de asesinato, mientras que el magnánimo Iglesias Posse se negó a condenarlo.


Que yo igual no tengo ni idea de nada, pero no sé, no sé si es una idea brillante apelar al espíritu ejemplar y responsable de Pablo Iglesias Posse siendo el líder de un partido conservador que aspira a subir al poder.


La Transición de los psoetarras

JAVIER SOMALO. libertad digital. 16 Julio 2022

No es que reclamen una condena innecesaria y extemporánea del franquismo, es que ya son, formalmente, el Frente Popular. Pero sin Franco enfrente, sin franquistas y con ellos mismos en el poder. Y ese es el verdadero peligro, aunque lleve traje y corbata: que harán la revolución desde arriba porque ya pueden echarle la culpa a la crisis energética, a Rusia, y a no sé cuántas cosas más.


Todo dictador o aprendiz se queja de lo que sucede en el país al que subyuga. Si las cosas salen mal, que es lo habitual, es por las fuerzas externas. Pedro Sánchez ya tiene en contra sus propios "poderes oscuros" que le permiten colocarse a la cabeza de la manifestación, sentirse uno más entre los damnificados. Así lo dijo en el Debate sobre el estado de la Nación:


"Sé por lo que están pasando los españoles. Lo sé y me hago cargo, comprendo la angustia y la frustración y su estado de ánimo porque también es el mío".


Y, diagnosticado el mal, urge siempre identificar a los culpables, a esos que viven mejor dentro del caos. Él es un ciudadano más, sí, pero con la capacidad de salvarnos de todo mal, como dice que hizo —"hemos salvado la vida de 450.000 personas"— durante la pandemia. El presidente-víctima se transfigura entonces presidente-vengador, la solución al problema.


"No toleraremos que se aprovechen de la situación".


Y cuando el navegante tiene claro el rumbo —ay, las alegorías náuticas— no hay viento o marea capaz de insinuar la más mínima zozobra. Los problemas se atajan sin darles tiempo a asomar. Con un par de impuestazos a los del puro, hasta aplauden los de Podemos, incluso los del puro de Podemos aplauden. El presidente se lo quita a los ricos y se lo da… al Estado o al presidente de nuevo. Lo pagamos los demás. Y se escuchan cantos de sirenas, cada vez más afinados, que le tararean la nacionalización, los parias de la tierra…


Pero el propio Sánchez, sin saberlo, va confesando cuál es su forma de actuar. Lo hizo en noviembre de 2019 cuando le espetó —y por poco no escupió— a un periodista despistado de RNE si sabía quién nombraba al fiscal general del Estado. Aquél fue el momento chulo-sujétame-el-cubata de Sánchez contra el independentismo de Puigdemont y del "racista" Torra. Al prófugo lo traería él a España, cogido del pescuezo. Palabrita de Pedro Sánchez. Y en RNE, incautos, se les ocurrió dudar…


— Pedro Sánchez: La fiscalía general del Estado le pidió al juez instructor la activación de la euro-orden después de conocer la sentencia del Tribunal Supremo… estamos esperando a ver cuál es exactamente la decisión final de la justicia belga pero, en todo caso, ese es el planteamiento que estamos haciendo…


—Periodista de RNE: Pero eso no lo está haciendo el Estado [sic], lo está haciendo la Justicia…

— Pedro Sánchez [torciendo el gesto]: Pero...


— Periodista de RNE: Usted lo planteó como un compromiso electoral y ya sabe que desde el independentismo se está preguntando cómo lo va a hacer Sánchez…


— Pedro Sánchez [esbozando una sonrisa]: Pues lo estamos haciendo… es que… ¿la fiscalía de quién depende? [largo, larguísimo silencio] ¿De quién depende?


— Periodista de RNE: Sí, sí… depende del Gobierno

— Pedro Sánchez [levantando los hombros]: Pues ya está…


Luego no se hizo nada de nada. Pero no porque no pudiera, que menuda es Dolores Delgado de Garzón, sino porque no quiso Sánchez.


Este mismo viernes tanta chulería ha acabado en rodilleras ante Pere Aragonés convocando la "mesa de diálogo", sin parlamento, para abordar lo que ya hace tiempo denominan formalmente "conflicto catalán". Porque Pere Aragonés es de ERC, pata del Gobierno, y eso tiene su precio. Lo mismo que el "conflicto vasco". Por eso hemos tenido que recordar a Miguel Ángel Blanco y la liberación de Ortega Lara en el 25 aniversario escuchando en la tribuna del Congreso a Mertxe Aizpurua, la que ponía los clasificados de ETA en Egin y Gara, la que humilló a las víctimas con sus portadas. El precio de su apoyo es que además nos hace la Ley de Memoria Democrática. ¿Transición? La que viene…


Esto es lo que pasa por empeñarse en integrar al nacionalismo en aquellos años y no corregirlo después, por cargarse la LOAPA que los ponía en su sitio desarrollando magistralmente el artículo 155. Se empieza gobernando con el PNV y CiU, aquellos "moderados", y se acaba con la ETA y el golpe catalán, la lógica evolución.


De Bacigalupo a Pumpido, la Transición que se nos viene

¿Hay algo de todo esto que trama Sánchez que pudiera resultar inconstitucional y, por tanto, inviable? Ilusiones. La Constitución española no es obstáculo porque Sánchez, haciendo de necesidad virtud, convierte la todavía (¿firme?) negativa del PP a contaminar la Justicia en un argumento para ponerle la camiseta del PSOE al Tribunal Constitucional. Lo hace con una ley especial que reforma otra que también era especial y que perseguía lo contrario porque era lo que en ese momento convenía a Sánchez. Una reforma impedía al CGPJ no renovado hacer nombramientos. La otra necesita que ese CGPJ los haga en el Constitucional.


Sólo así podrá él colocar su par de togas con Conde Pumpido como campeón del polvo del camino. Con el Constitucional convertido en el vigía amigo del invasor, Sánchez podría perpetrar el cambio de régimen desde dentro sin despeinarse. Y lo que haga falta.


¡Pero de qué independencia judicial hablamos! En caso de que hubiera una separación efectiva de poderes siempre existirá la vía directa, tan transitada por el PSOE. Con toda la presunción requerida, el titular del escándalo —nada nuevo— es que Prisa compró a un juez para que echara a otro que le molestaba. Costó 200.000 dólares americanos depositados en Argentina. Se los pagó Jesús de Polanco, amo de Prisa, a Enrique Bacigalupo, suegro de la ministra Teresa Ribera. El juez al que había que echar del camino era Javier Gómez de Liaño. Y se hizo. El padrino de la operación, el propio Polanco, presumió de ello, sin ambages, en enero de 2001:


"Fui yo quien presentó la querella y es la primera vez que en España a un juez se le condena por prevaricación sin que haya cohecho. He librado a la sociedad española de un juez como ése".


La condena por prevaricación fue en realidad una medalla al mérito en la pechera de "un juez como ése", como Javier Gómez de Liaño, que nunca dejó de serlo. Pero ahora hasta puede que haya justicia de verdad si la Audiencia Nacional está a la altura de ese juez que un día instruyó sin tacha desde sus despachos el caso Sogecable.


Y luego habla Gabriel Rufián, el de las balas fake, de la "contaminación" de los medios de comunicación y de las cartas que, según él, deberían tomarse en el asunto. Prisa, el catalizador, siempre medra y, por lo visto, es obligatorio respetar tal condición, gobierne quien gobierne.


Estamos en otra Transición, que es la Regresión social-comunista y que tiene todos los ingredientes de un nuevo régimen: Justicia y medios de comunicación propios, empresas participadas y asaltadas a medias por el Gobierno y esos medios de comunicación (Sánchez y Prisa en Indra)… Sin olvidar que la independencia de Cataluña está sobre una "mesa de diálogo", que la banda terrorista ETA pisa moqueta y que su delegación política nos hace la Ley de Memoria Democrática escribiendo el fin del proceso del 78 para abrir el capítulo único de su éxito después de matar.


Así son los mimbres que levantan el cercado de Sánchez, muy similares a los de la II República a la que nadie que no fuera de izquierdas estaba invitado.


La verdadera lucha contra el terrorismo debió extenderse siempre contra el nacionalismo, su fundamento, pero se les privilegió para gobernar. Hoy, y ya casi sin tiempo, la lucha contra ese nacionalismo golpista sin disfraz, contra los terroristas de escaño y contra el comunismo que hunde países enteros en todo el mundo debe librarse primero contra el PSOE de Pedro Sánchez, matriz del Mal en España. Nos va la libertad en ello.


Sánchez: de socio a cómplice de los etarras

El presidente ha pasado. Okdiario. 16 Julio 2022


Los cuatro años de Presidencia de Sánchez son un culto prácticamente diario a la deslealtad. Cualquiera diría que es un caballo de Troya sobornado por el enemigo para destruir la España constitucional. Lo normal es que el Judas de un Estado sea un personaje de segundo nivel con acceso al primero. No recuerdo ningún caso de un presidente metido en el papel de destruir el Gobierno o la nación que representa. Entre otras cosas, porque supone un acto de masoquismo nivel dios. Es como si Zelenski se volviera majara y empezase a facilitar las cosas al Ejército invasor porque se ha convertido en el esbirro a sueldo de Adolf Putin. O como si Joe Biden dijera «yes, sir» a todo lo que le plantea Xi Jinping porque el dictador chino le ha solucionado la vida para 70 generaciones ingresándole 6.000 millones de dólares en una cuenta cifrada en Suiza a nombre del siniestro hijísimo Hunter.


La irrupción del marido de Begoña Gómez en Moncloa está plagada de agujeros negros con olor a conjura de la extrema izquierda judicial capitaneada por José Ricardo de Prada, el magistrado de la Gürtel que daba charlas con abogados de ETA en las que aseguraba que en la Audiencia Nacional se tortura. Pero, por mucho que hubiera accedido marrulleramente al poder, ése no fue su pecado original. Esa categoría hay que adjudicársela al pacto estable que mantiene con los etarras de Bildu, formación dirigida por dos ex jefes de la banda, Otegi y mi infame paisano David Pla. No está de más recordar que la moción de censura que desalojó a Rajoy contó con los síes de los dos diputados bilduetarras. Que Sánchez iba de tikitaka con los embajadores de los asesinos de 856 compatriotas lo demuestra el incontrovertible hecho de que, nada más ser investido, acudió presto y solícito a rendir pleitesía a la entonces portavoz de Bildu en el Congreso, Marian Beitialarrangoitia. Los vaticinios indicaban que el obseso del Falcon no iría más allá, que abjuraría de los etarras inmediatamente, lo esperable en un político al que teníamos por demócrata y que es plenamente consciente de que los pistoleros asesinaron a 12 socialistas. Pero no, poco a poco, Bildu pasó de ser la lamentable anécdota de ese 1 de junio de 2018 en el que la historia cambió para siempre a convertirse en categoría. Al punto que se ha convertido en su socio más leal por encima incluso de Podemos.


En las últimas semanas muchos analistas, entre los cuales no me encuentro, daban por hecho que el presidente iría marcando distancias con esta chusma para regresar a ese centro que fue el secreto del éxito de Felipe González. Estos pronósticos han quedado pulverizados por los hechos: el presidente ha pasado del noviazgo a llevar al altar a la serpiente. Que sean sus principales aliados en esa basura intelectual y frentista que es la Ley de des-Memoria Democrática provoca espanto. Que puedan serlo para aprobar la Ley del CNI y la de Seguridad Ciudadana constituye un acto de lesa traición. Lo cierto es que en este apartado nunca ha mentido: expresó su pésame por el suicidio de un etarra y el fin de semana pasado, en el colmo de la vesania, pronunció una frase que certifica que ya es más cómplice que socio de Otegi, Pla y cía. «Hoy Euskadi y España son países libres y en paz», vomitó. Lo peor es que lo hizo ante el Rey y ¡¡¡en el XXV aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco!!! Séneca se anticipó 2.000 años en el retrato de nuestro protagonista: «No hay peor enemigo que el traidor».


Bildu gana, el PSOE pierde

GRACIANO PALOMO. okdiario. 16 Julio 2022


La semana política deja otra evidencia: EH Bildu, el partido político de los otrora señores del tiro en la nuca y las bombas lapa, se ha convertido de facto en el principal aliado del PSOE sanchista. Las evidencias no dejan lugar a dudas. Nadie me podrá sacar de este convencimiento: cuando pase el tiempo y la tumba del “Frankenstein” tenga siete llaves, probablemente tendremos cabal conocimiento del detritus moral que viene alimentando un entendimiento que hace escaso tiempo creíamos imposible entre aquel PSOE que fue clave para sellar el “milagro de la Transición” y los herederos políticos de una banda de criminales.


Todo ello adobado con el silencio cómplice y cobarde de actores socialistas de antaño que mascullan imprecaciones por lo bajini contra la deriva suicida sanchista, pero no se atreven a levantarse contra el sátrapa -por ejemplo, como han hecho los conservadores británicos en el Reino Unido- por temor a caer en desgracia ante el leviatán monclovita, que significaría, entre otras cosas, ir directamente del disfrute del poder a galeras. Poco cariño deben tener a sus centenarias siglas cuando prefieren sorber en sus viñas bien regadas que denunciar la deriva escogida por un líder que pisotea sus derechos como militantes y dirigentes. Un líder que terminará por conseguir lo que Franco no pudo: poner al borde de la extinción la fórmula socialdemócrata.


El gran triunfador del aquelarre es Bildu. En este sentido, da igual que da lo mismo que un Núñez Feijóo con mayoría parlamentaria pudiera derogar el primer día de su mandato la innecesaria y prescindible ley de Memoria Histórica. Los jaleadores de asesinos convictos y confesos ya han alcanzado cotas inimaginables. Lo dice la propia Mertxe Aizpurua, quien, sin cortarse un pelo, presume oronda de poder reescribir la Historia en camino directo hacia la “República Vasca”. Esta entrega del PSOE a los bilduetarras es, sin duda, un hecho de gran relevancia histórica. Ahora todo depende de si en el alma del pueblo español queda una pizca de coraje para decir basta. Sinceramente, albergo dudas.


El suicidio del tirano

Sánchez y Aragonés reunirán la mesa de negociación Gobierno-Generalitat la última semana de julio

JIMMY GIMÉNEZ-ARNAU. okdiario. 16 Julio 2022


La debacle de la nación. Sánchez corona su discurso con otra mentira apoteósica: “Este es un Gobierno que juega limpio”. Su manual de resistencia se ha transformado en un cómic… El tirano está histérico, le bailan las caderas y se le nubla la memoria. No recuerda que claudicó ante las tribus terroristas para seguir en la Moncloa, ni que hace unos días, se suicidó políticamente haciendo suya la proclama abertzale: “Euskadi y España son países libres y en paz”, durante el homenaje a Miguel Ángel Blanco, en Ermua, en el 25 aniversario de su cruel asesinato y en presencia de Felipe VI. Cuando vivimos malos tiempos, porque todavía existen desalmados de la talla de Sánchez y Otegi, qué importante y qué esperanzador es contar con la noble y firme figura del Rey.


O Antonio no ha leído la Constitución, lo cual es probable, o no ha asimilado el art. 2: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación Española”. Una viuda de Guardia Civil asesinado por ETA que acudía al acto y oyó la indecencia que acababa de proferir Sánchez, le espetó al psicópata: “¡España, única e indivisible!”. La gente reunida en Ermua despidió al presidente farsante como suele ser habitual allá donde acude, entre abucheos y gritos de ¡fuera, fuera! Así rubricó el tirano su nada lamentable suicidio.


Feijóo tiene un sentido mucho más certero de la concreción de los valores que el kamikaze Sánchez no tiene. Sinceridad, bondad, gratitud, empatía, humildad, responsabilidad, etc., no casan con este iluminado que nació sin valores y cuyo único propósito es sacarle todo el dinero que pueda a los contribuyentes para luego regalárselo a los mangantes que lo mantienen en el poder. Hablando sin freno, la gente se la suda, o no hubiera llevado a España a una ruina en la que sólo él disfruta de su lindo ego en unos palacios de ensueño que enmascaran su declive. Tal inepto y sus inútiles ministros jamás sacarán a España de la ruina en la que la metieron sus obscenos gastos y que de nada sirvieron. Para los comunistas la recuperación económica es un mero espejismo y desean que la economía caiga como un obús. A río revuelto se van a forrar. Ya sólo falta que explote cuando llegue el otoño.


La debacle de la nación-bis. “Sufrimos la oposición que más miente de toda Europa”, alegó en su defensa el que miente sin parar, mientras Gamarra aportaba evidencias. Este majara traiciona hasta a su sombra y no convence a nadie. Lee lo que sus negros le escriben sin saber lo que está leyendo. Y sonríe cuando le vitorean los siervos subvencionados. Amarse a sí mismo es un trip que dura una vida y lo de sonreír cuesta menos que la electricidad y da más luz. Hasta que llegó Abascal, comprometiéndose a derogar las leyes sectarias del Gobierno sanchista y le cortó su estúpida sonrisa de cuajo: “Sánchez va a dejar una España débil, dividida y arruinada y hay que sacarlo de la Moncloa lo antes posible. Le tiendo mi mano al PP para construir una alternativa real”. De cumplirse su generosa intención, veremos en directo la caída y huida de un politicastro macabro.


Estado de calamidad

GRACIANO PALOMO.okdiario. 16 Julio 2022


Hay algo que nadie le puede discutir a Pedro Sánchez: es un equilibrista que disfruta saltando de trapecio en trapecio, sin red que aguante debajo. Como muestra un simple botón: con la certeza evidente de que la recesión avanza imparable sobre la economía española, se permite el lujo de desafiar a los inversores nacionales e internacionales anunciando nuevos impuestos a propósito de cualquier ocurrencia o cualquier presión de sus socios escasamente recomendables.


Cierto es también que a una inmensa mayoría de españoles las “ocurrencias” de los palmeros sanchistas les entran por un oído y les salen por el otro. Prueba fehaciente de ello es que el anuncio de nuevos impuestos a los ricos (eléctricas y banca) a un 70% de la población encuestada dicho anuncio les parece que ni se llevará a cabo, ni tendrá ningún efecto político ni económico. Es una manera vacua como otra de huir a la desesperada ante una situación imposible. Lo que cualquier cabeza medianamente amueblada puede colegir de los datos macro/micro que arroja la actual realidad española, es que estamos instalados en un auténtico “estado de calamidad”. También que una inmensa mayoría de españoles cree que Sánchez -gran hacedor y responsable de la cosa- resulta incapaz para sacar al país del estado calamitoso al que lo ha conducido.


Se puede intentar maquillar las cifras, pero ya no se puede engañar a las amas de casa. Cada vez es más difícil sobrevivir en el día a día. Se podrá decretar -todo en este Gobierno es un puro “decreto”- la felicidad universal desde Finisterre al Cabo de Gata, pero los españolitos saben y son conscientes de que el pirómano no será capaz de apagar el fuego que carcome las entrañas de una nación claramente insolvente. Sánchez y sus cuates comunistas, independentistas y proetarras se pueden poner de acuerdo para decir que hubo una gran tragedia hace casi un siglo en España y que ganaron los que perdieron. ¿A dónde conduce ello? Sus falsificaciones históricas terminarán por estallar ante una realidad que admite escasamente manipulaciones burdas y trágalas infantiles. Esas artimañas ridículas no impedirán que millones de ciudadanos libres (todavía) sigan denunciando lo difícil que resulta sobrevivir en un país que está en ruina económica y en una más que descriptible degradación moral.


El reciente debate parlamentario si algo ha dejado claro es que existe un Gobierno carcomido en sus entrañas. Horadado por su incapacidad técnica manifiesta, sus insuperadas contradicciones internas, su moral de mercadillo y ausencia de valores éticos. Los anuncios, realizados a mayor honra y gloria de las ocurrencias de cualquier escribidor contratado con nocturnidad, quedarán, una vez más, en nada, pero las carencias exhibirán sin pudor el desastre de un Gobierno cuyo jefe deambula grogui por el ring como pollo sin cabeza.


La colectivización que se nos viene encima

CARLOS DÁVILA. Okdiario. 16 Julio 2022


Lo ha avisado con desmedida chulería Sánchez en el Parlamento: “¡Voy a por todas!”, ha dicho, pero aún existen membrillos, o sea directamente imbéciles e ingenuos en este país, que dicen: “¡Bah, son baladronadas de este hombre!” o peor aún: “Es una mentira más”. Esta estirpe de personas que resucitan la Ciudad Alegre y Confiada de don Jacinto Benavente, deberían recaer en varios ejemplos históricos más o menos cercanos en el tiempo: la asunción de TODO el poder por Hitler en Alemania, la revolución de Fidel Castro en Cuba que empezó como una respuesta al régimen corrupto de Batista y sigue como un comunismo sanguinario, o las aventuras leninistas de Chávez y Maduro en Venezuela, que han dejado a este país próspero en una reserva iberoamericana de pobreza. Todos comenzaron su andadura engañando: Hitler se presentó en las urnas, Castro, jesuita al final, no se confesó comunista hasta bien entrada su dictadura, y los caribeños, eliminando a todo el que se opone a sus designios, se han convertido en la franquicia colectivista más señalada de toda Iberoamérica, nuestra antigua, y bien llamada, Hispanoamérica.


Seguro que, tras la lectura de este largo párrafo ciertamente alarmado, los bodoques en cuestión exclamarán sin rodeos: “¿Dónde va este tipo?”. Pues bien, procedo a responderles. El filibusterismo que ha practicado Sánchez con las propuestas más ultraizquierdistas de Podemos: el asalto a todas las empresas del Ibex y esa medida demagógica que consiste en el tren gratis p’al pueblo, no son más que la estación de salida de todo un proyecto destinado a convertir al Estado en el amo y señor de nuestras vidas. Sus socios leninistas, los que con toda insolencia mantienen en el poder a este individuo, apenas logrado su objetivo de someter al “gran capital”, que diría el inofensivo Marcelino Camacho, ya le han transmitido al jefe de filas que no se conforman con eso, que ahora van a por los supermercados y a por cualquier sector -ya lo verán- que transpire un poco de capitalismo, lo que Sánchez denomina, sin cortarse un pelo “el neoliberalismo”.


Es fácil recurrir al poema de Brecht, que no era suyo en realidad, para advertir a los membrillos que han ido a por otros, pero que terminarán yendo a por ellos. Este mismo jueves se ha sabido que la folclórica ministra de Hacienda (no sé si se apellida Montero o Montoro, que tanto monta) pretende vigilar hasta el ahogo las disposiciones económicas que todos hagamos en nuestros cajeros automáticos. No se líen: se trata de controlar sus dineros con la excusa de que lo chachi es pagar con tarjeta o que tú y yo nos dediquemos a hacer bizum, que es lo que está más de moda. En el fondo y en la forma todo se reduce a esto: meternos la mano en la cartera fiscalizando hasta nuestros gastos en cerveza. Otro paso más hacia la colectivización de nuestras ganancias investigadas por el Fisco.


Nos demos cuenta o no (y solicito humildemente que recaigamos en ello) vamos camino de una colectivización progresiva, tan añeja como los últimos dos siglos de la historia de la Humanidad, y tan totalitaria como cualquiera de los regímenes que en la citada Iberoamérica, antes Hispanoamérica, se están instalando después de elecciones más o menos trucadas. Nuestra vía al comunismo no es original: es sólo un traslado más, el europeo, de los mencionados sistemas americanos. Este cronista tiene la impresión personal de que la Unión Europea, y menos que nadie la inane Von der Leyen, no le está prestando atención al caso. Se limita, como ha hecho hace horas el comisario de Justicia, a afear a Sánchez, a la monaguilla fiscal general, Lola Delgado, y a la horriblemente sectaria ministra del ramo que ¡ojo! que no se propasen en el ataque a la independencia de la Justicia en España, porque si no Bruselas se pondrá seria y nos colocarán unas admoniciones, en forma de multas, que, como en su momento aseguraba el antiguo comisario español, Miguel Arias Cañete, “casi nunca se pagan”.


Pero en todo proceso hay singularidades dignas de algún comentario: por ejemplo, las del Partido Nacionalista Vasco, que corrobora el asalto a las instituciones financieras siempre y cuando Pedro Sánchez haga esta salvedad: “Nada de meterse con las nuestras”. A las demás que les vayan dando, pero a la Kutxa, a Iberdrola o a Petronor que no nos las toquen que son cosa nuestra. En eso estriba su anunciada postura de apoyo al autócrata Sánchez. De los catalanes, ni se habla porque, a ver: ¿quién representa ahora mismo a la desaparecida Convergencia? ¿Caixabank, que se ha desmoronado en la Bolsa? De ninguna manera: los financieros y empresarios catalanes siempre estarán con el poder de “Madrit” porque es quien les puede permitir seguir viviendo con un cierto confort. Por tanto: los que esperen reacciones duras de la banca o de la eléctricas que vayan abandonando, como Dante, toda esperanza.


Este Estado megalomaníaco y pantagruélico que estamos soportando tiene reguladas hasta nuestras vacunas contra el Covid, como ha hecho Sánchez apropiándose de las dosis actuales y de las que vengan a continuación. Aquí la queja será en los cenáculos, con puro o sin puro, pero por fuera y de tapadillo, ¡hale, a negociar con los asaltantes para ver cómo salvamos los muebles!”. Ya todas las instituciones democráticas (antes) del país están sometidas al totalitarismo del Gobierno. No queda ni una: la última la del Defensor del Pueblo, el infortunado Gabilondo, que se propone denunciar a los médicos de los hospitales que se nieguen a realizar abortos.


Era lo que faltaba: meterse en la conciencia individual e intransferible de la gente. Lo peor es que en la narración de esta obsesión colectivista de Sánchez estamos más bien solos porque, ¡atención!, tampoco nos fiemos mucho del paraguas europeo. Todas las fechorías y vilezas de esta pesadilla universal que sufrimos parece importarles una higa a los prebostes de la UE. Cada quien mira a sus intereses, que son los de su Estado: España no ocupa el menor lugar en sus preocupaciones. Dudo de que la colectivización que se nos viene encima ni siquiera la estén visualizando. Nos caerá encima: es un atentado criminal contra la libertad. Y, con respeto, aviso a Zarzuela, también van a por ellos. ¿Te das cuenta Alfonsín?


Fco. José Contreras (Vox): "La Ley de Memoria es criminal, resucita el cainismo e inculca el odio sectario a la derecha"

El diputado de Vox responde a las preguntas de Libertad Digital horas después de que el Gobierno apruebe la Ley de Memoria Democrática con Bildu.

Maite Loureiro. libertad digital. 16 Julio 2022


Francisco José Contreras es diputado de Vox por Sevilla, doctor en Derecho y catedrático de Filosofía por la Universidad de Sevilla. Es portavoz en la Comisión Constitucional del Congreso, en la de Transición Ecológica y Reto Demográfico, vocal en la de Cultura y portavoz adjunto en la de Ciencia, Innovación y Universidades. Su extenso conocimiento de la Historia ha provocado en más de una ocasión la airada reacción de la izquierda, como ocurrió esta semana durante el Pleno en el que se debatía la Ley de Memoria Democrática de Pedro Sánchez en el que los diputados de ERC, Bildu y Podemos abandonaron el hemiciclo nada más comenzar su intervención desde la tribuna de oradores.


¿Qué pensó cuando vio a diputados de Bildu, ERC o Podemos abandonando el hemiciclo cuando defendía la posición de Vox sobre la Ley de Memoria Democrática?

No es cierto que reaccionaran a lo que dije sobre Puig Antich, comenzaron a desalojar sus escaños ya antes, lo tenían decidido y lo hicieron apenas subí a la tribuna. Fue una reacción totalitaria que, precisamente, confirma la naturaleza totalitaria de la ley, es decir, la exclusión sobre cualquier punto de vista histórico ajeno al que el Gobierno quiere imponer como oficial. Con esa reacción confirman nuestra crítica a la ley.


Justificaron después esa reacción asegurando que había avalado la ejecución de Puig Antich ¿es lo que dijo?

La diputada de ERC, durante su intervención, dijo que el régimen de Franco había matado a Puig Antich por ser anarquista y no fue así, se le aplicó la legislación penal vigente entonces que preveía la pena de muerte por el homicidio de un policía. Disparó a un policía cuando fueron a detenerle. Lo ha confirmado su compañero de célula terrorista, Jean-Marc Rouillan, un francés que le acompañaba aquella tarde de septiembre de 1973 a la cita en la que le tendieron una emboscada. No era ningún poeta visionario como lo están pintando ahora, era una célula terrorista, atracaban bancos y estaban preparando atentados con bomba.


¿Justifica entonces su ejecución?

No, porque, para empezar, no soy partidario de la pena de muerte. Lo que hice fue una corrección fáctica sobre los hechos. La diputa de ERC estaba ocultando un hecho esencial y es que a Puig Antich no se le detiene por sus ideas sino por lo que había hecho.


Una vez entre en vigor la nueva Ley de Memoria Democrática, ¿estará penado decir estas cosas?

La ley, más que convertir en delito la exposición de teorías históricas distintas a la que ellos imponen como verdad -que todavía no se atreven a hacerlo- establece mecanismos de adoctrinamiento sin límite. El artículo 44.1 prevé que en todos los niveles escolares se incluyan contenidos de memoria democrática; el 44.2 que los planes de formación del profesorado incluyan contenidos de memoria democrática; el 47 que los planes de formación permanente de la administración general del Estado estén basados en la memoria democrática.


Es un programa de adoctrinamiento masivo como no se veía en Europa desde la época soviética. Más que penalizar al que discrepe, buscan adoctrinar en un pensamiento histórico único con la expectativa de que las visiones alternativas vayan desapareciendo por falta de alimento intelectual y por autocensura ya que, con este clima de intimidación, hará falta valor para discrepar de la visión oficial.


¿La ley recoge cuál es la versión que debe impartirse o el Gobierno de turno puede utilizarla en su propio beneficio?

La versión oficial está contenida en la exposición de motivos, que te da el cuadro de la Historia española de los últimos dos siglos, porque no se limitan a la II República. Es una visión absolutamente sectaria, maniquea, en la que, básicamente, la izquierda, desde hace 200 años, ha luchado constantemente por la Justicia, el progreso y la democracia y la derecha ha conspirado constantemente para impedir el progreso. Y la culminación de esa lucha entre el bien y el mal reside en la II República y la Guerra Civil. No exagero, hay que leerla y ver hasta dónde llega en el maniqueísmo, es una cosa asombrosa.


No es necesario, no quedaba ninguna reparación por hacer. La Ley se basa en el derecho de los vencidos a la reparación moral pero los vencidos ya habían sido resarcidos en sus derechos. Ya en tiempos de Franco, en el 69, se hizo una Ley de Amnistía por la que, los que hubiesen cometido delitos de sangre en la Guerra Civil, quedaban exentos de responsabilidad penal y, de hecho, muchos volvieron a España. Las leyes de amnistía del 76, del 77, las leyes que devolvían derecho a pensiones, a la graduación militar que se había perdido por haber combatido en el ejército de la República, pensando más bien en los descendientes que en los titulares porque muchos habían muertos…se devolvieron locales y edificios a los sindicatos de izquierda en los años 70 y 80. No quedaba ninguna reparación moral por hacer.


¿Qué es lo más peligroso de esta ley?

Hay que combatirla frontalmente porque resucita el cainismo que nos costó tan caro. Es canallesco después de que hayamos conseguido esta reconciliación, reparar las heridas, el perdón recíproco. Lo que ocurre durante la Transición es que los dos bandos asumieron que habían cometido crímenes mucho antes y que se perdonaban mutuamente para mirar al futuro. Esta magnífica labor, que ganó la admiración internacional entonces, hace 40 años, la están deshaciendo concienzudamente y a los jóvenes de ahora que no saben Historia les están inculcando el odio sectario e ideológico contra la derecha. Es criminal.


Deslegitima el régimen del 78 y da la razón a ETA

¿El hecho de que salga adelante con Bildu supone que gana ETA y pierde España?

Por supuesto. Están asumiendo el relato histórico de la ETA, según el cual, la Transición fue una especie de enjuague del franquismo en el que todo el proceso tuvo lugar bajo el temor a un posible golpe militar, la Constitución está hipotecada por ese temor y, como conclusión, todavía no tenemos una verdadera democracia. Según su visión, la Transición fue un apaño en el que la ETA de la época estaba luchando por la verdadera democracia frente al neofranquismo de Adolfo Suárez o Felipe González, porque ya le meten también a él para extenderlo hasta al 83. Esto es gravísimo porque deslegitima nuestro sistema actual, deslegitima el régimen del 78 y le da la razón a los terroristas que, según esto, hicieron bien practicando la violencia contra un régimen neofranquista.


¿Van a recurrir la ley en el TC?

Sí, por supuesto.


Han prometido derogarla pero, de momento, dependen de una mayoría con el PP ¿cómo pretenden garantizarlo? ¿se fían de que el PP esta vez la tumbe?

No queremos perder la esperanza de que el PP alguna vez cumpla sus promesas pero la experiencia con el anterior gobierno de Mariano Rajoy es que no las cumple porque no derogó la Ley de Memoria Histórica anterior. Si quieren demostrar que esta vez van en serio y derogarán estas leyes ideológicas, no sólo la de memoria democrática, también la de violencia de género, que deroguen la andaluza que está en vigor. Ahora mismo Juanma Moreno tiene mayoría absoluta y lo puede hacer. Si es así, empezaremos a ver que Feijóo es distinto del gobierno anterior. De momento no tenemos elementos para verlo.


Proponen sustituir estas leyes por una de concordia ¿es necesario legislar sobre la memoria o sobre la Historia española?

Vox aceptó como alternativa una Ley de Concordia porque el PP se resistía a derogar la Ley de Memoria andaluza. Nosotros llevamos a la mesa de negociación la derogación porque entendemos que no tiene por qué haber leyes sobre la Historia. El PP, como mal menor, como punto de compromiso, dijo que la cambiáramos por una Ley de Concordia y firmamos eso. Por su puesto, no hicieron ninguna de las dos cosas. Fuimos nosotros lo que, cumpliendo ese punto del acuerdo de investidura, en 2021 llevamos una propuesta de Ley de Concordia que fue rechazada.


¿No es entonces una exigencia?

No, aquello fue una solución de compromiso ante la resistencia del PP a derogar la Ley de Memoria andaluza. La credibilidad de Feijóo en este asunto se juega en lo que haga en Andalucía Juanma Moreno. Por el momento no se ve ninguna intención de derogar la ley actual que es tan sectaria como la ley nacional.


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