Recortes de Prensa  Martes 8 Noviembre 2022

Kiev asegura que avanza "poco a poco" en Donetsk y que el frente está "cubierto" de cadáveres rusos

Mientras Ucrania ha recibido nuevos sistemas de defensa aérea NASAMS y Aspide provistos por España, EEUU y Noruega, Corea del Norte ha negado haber vendido armas al Kremlin y sostiene que no tiene planes de hacerlo

El Confidencial. 8 Noviembre 2022


El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha asegurado este lunes que el frente de Donetsk, donde se están produciendo intensos combates, está "literalmente cubierto" de cadáveres rusos: "Mueren por cientos todos los días". "La región de Donetsk sigue siendo el epicentro de la mayor locura de los ocupantes: mueren por cientos todos los días. El suelo frente a las posiciones ucranianas está literalmente cubierto de los cuerpos de los ocupantes", ha afirmado en su habitual discurso nocturno. El dirigente apunta a que las fuerzas ucranianas mantienen una "defensa activa" y en zonas del este y el sur están haciendo retroceder "gradualmente" a los rusos: "Poco a poco vamos avanzando".


Mientras que Kiev ha recibido nuevos sistemas de defensa aérea NASAMS y Aspide provistos por España, Estados Unidos y Noruega, Corea del Norte ha negado este martes haber vendido armas a Rusia. El vicedirector de Asuntos Exteriores Militares del Ministerio de Defensa norcoreano ha asegurado que no tiene planes de hacerlo en el futuro, días después de que el Gobierno estadounidense acusase al país de suministrar armamento de forma clandestina a las tropas rusas para que pueda ser utilizado en la guerra.


Las claves del momento:

Zelenski asegura que el frente de Donetsk está "cubierto" de cadáveres rusos

Ucrania recibe nuevos sistemas de defensa aérea NASAMS y Aspide de España, Estados Unidos y Noruega

Corea del Norte niega haber vendido armas a Rusia para su uso en la guerra

Más de 4 millones de ucranianos se han acogido a la protección temporal de la UE

Prolongan el arresto al opositor ruso Iliá Yashin, crítico con el Ejército

Turquía propone ampliar un año el acuerdo para exportar cereales desde Ucrania

Los prorrusos dan por finalizada la evacuación de Jersón


Hace 39 minutos 07:39

Zelenski asegura que el frente de Donetsk está "cubierto" de cadáveres rusos

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha asegurado este lunes que el frente de Donetsk, donde se están produciendo intensos combates, está "literalmente cubierto" de cadáveres rusos: "Mueren por cientos todos los días".


"La región de Donetsk sigue siendo el epicentro de la mayor locura de los ocupantes: mueren por cientos todos los días. El suelo frente a las posiciones ucranianas está literalmente cubierto de los cuerpos de los ocupantes", ha afirmado en su habitual discurso nocturno.


Zelenski ha asegurado que a lo largo del frente, donde se suceden estos días intensos combates, las fuerzas ucranianas mantienen una "defensa activa" y en zonas del este y el sur están haciendo retroceder "gradualmente" a los rusos. "Poco a poco vamos avanzando", ha subrayado.


EUROPEAN COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

Más tortuga, menos liebre: así debe preparar Europa su ayuda a Ucrania para el invierno

Los líderes europeos deben cambiar la estrategia en Ucrania y no solo brindar apoyo militar a corto plazo para combatir la invasión, también ofrecer asistencia estratégica a largo plazo

Gustav Gressel *. el confidencial. 8 Noviembre 2022


El mes pasado, misiles de crucero y drones rusos alcanzaron centrales eléctricas e infraestructura civil ucranianas en una ola de ataques masivos de 83 misiles de crucero y 17 municiones merodeadoras. El ataque del 10 de octubre fue el comienzo de otra campaña de bombardeos estratégicos por parte de Rusia contra la red eléctrica, el suministro de agua y la infraestructura de calefacción de Ucrania. Esta campaña todavía no ha aflojado, pero está dirigida no solo a la población civil de Ucrania, que está intentando desgastar el apoyo público a la resistencia militar. También socava lo que queda de la economía de Ucrania, lo que dificulta que Kiev cuente con recursos para la guerra. Las fuerzas de Rusia en Ucrania han perdido la iniciativa. Incluso con la movilización, Moscú necesitará reconstituir fuerzas suficientes para intentar recuperarla y avanzar hasta la próxima primavera. Incluso un alto el fuego, como el que propuso recientemente el Kremlin, solo significaría una pausa temporal, no la paz. Los ataques de Rusia para degradar la sostenibilidad económica de Ucrania son un fuerte recordatorio de que esta es una guerra larga. No terminará pronto.


Occidente se está adaptando a este hecho muy lentamente. Desde el 24 de febrero de 2022, los gobiernos occidentales han operado en modo reactivo y, siguiendo este patrón, la conmoción de los recientes ataques aéreos provocó nuevamente mayores promesas de asistencia militar, esta vez para los activos de defensa aérea de Ucrania. Francia se comprometió a entregar sistemas de defensa antiaérea de corto alcance Crotale (un sistema más antiguo que se eliminó gradualmente en el Ejército francés) y España se comprometió a enviar una batería Hawk además de su compromiso de entregar el sistema Spada-Aspide. Estados Unidos ahora está considerando hacer lo mismo. Este sistema de la era de Vietnam, eliminado durante mucho tiempo del servicio de Estados Unidos, es menos capaz que el sistema IRIS-T entregado en Alemania, que ahora realizatan bien en manos de la fuerza aérea ucraniana. Pero, como con muchos sistemas de la era de la Guerra Fría, muchos aliados podrían entregarlo y está disponible en cantidad.


Un modelo insuficiente

Esta es una buena noticia para Kiev, por supuesto, pero también dice mucho sobre la naturaleza de los esfuerzos de apoyo occidentales. Ya en marzo era obvio que Ucrania se quedaría sin misiles tierra-aire, ya que todos los sistemas utilizados por Ucrania son de origen soviético y la munición se produce únicamente en Rusia. Si ayudar a Ucrania a sobrevivir una larga guerra hubiera sido el principal criterio de acción de Occidente, los aliados podrían haber acordado entregar estos sistemas de armas mucho antes en el conflicto. Pero el apoyo militar que brindan a Ucrania está impulsado principalmente por la política interna de los donantes.


En abril tuvo lugar la primera conferencia de Ramstein, cuyo papel era coordinar el esfuerzo de suministro de defensa occidental a Ucrania. Después de varias conferencias de este tipo, los efectos aún están por debajo de las expectativas. Las donaciones siguen estando basadas en gestos voluntarios unilaterales. Los países entregan todo lo que tienen en almacenamiento profundo y lo consideran prescindible. Pero ese modelo es insuficiente para ayudar a Ucrania a sobrevivir un conflicto prolongado. Las municiones y los repuestos no solo se están quedando cortos para los misiles de defensa aérea soviéticos, sino que son cada vez más difíciles de encontrar para la mayoría de los equipos soviéticos.


La situación es tan grave que Ucrania puede incluso estar enviando aviones de transporte de todo el mundo para comprar dicho equipo siempre que sea posible. Solo un puñado de países de la OTAN todavía produce municiones para la artillería y los tanques soviéticos, y su capacidad de producción por sí sola es insuficiente para mantener a flote el esfuerzo bélico de Ucrania. Al mismo tiempo, los equipos de diseño occidental, como la artillería y, ahora los sistemas de defensa aérea, el transporte blindado y, en el futuro, los tanques y los vehículos de combate de infantería de las existencias de reserva existentes, pronto alcanzarán sus límites, ya que hay muy poco. Treinta años de medidas de austeridad en defensa en Occidente y la disminución de las existencias de municiones han disminuido la capacidad de los países de la OTAN para abastecer a Ucrania con las existencias existentes. Por lo tanto, el enfoque actual de donaciones individuales no funcionará por mucho más tiempo. Para aumentar el volumen de sistemas disponibles para Ucrania, los europeos no solo deben coordinarse mejor entre ellos y qué vehículos podrían proporcionar en grupos de cantidades más grandes, sino que también deben consultar con la industria de defensa para adquirir reemplazos de manera conjunta.


Por ejemplo, muchos carros de combate principales (especialmente el Leopard 2A4 en varias funciones de reserva) y vehículos de combate de infantería y vehículos blindados de transporte de personal (el Marder es un ejemplo de ello) deben modernizarse o reemplazarse en todo el continente. Los estados europeos podrían enviarlos a Ucrania en poco tiempo, siempre que puedan reemplazarlos con vehículos nuevos dentro de un plazo y costo razonables. Los países en paz tienen mayor capacidad de esperar a que lleguen los reemplazos. Sin embargo, para la mayoría de los países, los tiempos de entrega actuales se extienden años más adelante, y los altos costos por vehículo impiden la adquisición rápida y rentable de vehículos nuevos. Por esta razón, los gobiernos se adhieren a las plataformas existentes. Fundamentalmente, aumentar la producción industrial de defensa en Europa es un requisito previo para satisfacer las municiones y otras demandas de Ucrania.


La munición

A pesar de las numerosas promesas realizadas durante la última década para aumentar las reservas, los europeos han avanzado poco en este sentido. La Bundeswehr, por ejemplo, tiene un stock de municionesdurante dos días de guerra, mientras que numerosos ministros de defensa alemanes, ya sean demócratas cristianos o socialdemócratas, se han comprometido a aumentar las reservas hasta el estándar de 30 días prescrito por la OTAN desde 2014.


Desafortunadamente, Alemania no es el único país de Europa que carece de reservas de municiones. Pedir lotes pequeños con poca antelación por países individualmente tiene un precio alto. Y los lotes pequeños no permitirán que la industria aumente la producción. La economía de escala marca una gran diferencia en la defensa. Por lo tanto, los políticos europeos deben diseñar un plan de adquisición de municiones a largo plazo a nivel europeo, tanto para Ucrania como para los aliados occidentales. Esto proporcionaría la escala y el horizonte a largo plazo necesarios para que la industria aumente la producción de manera confiable y venda municiones a precios más baratos.


Los vehículos

Lo mismo se aplica a los reemplazos de equipos donados a Ucrania. Como se sugirió, el modelo predominante de donaciones individuales no puede suministrar la cantidad de vehículos necesarios para la transición del gran Ejército ucraniano hacia los estándares de la OTAN. La compra de equipos nuevos, como el IRIS-T, es posible en algunas áreas, como la defensa aérea, donde simplemente no hay un sistema de segunda mano disponible. Pero los altos costos y los lentos tiempos de producción asociados con este enfoque ad hoc no ayudarán a la mayor parte de las fuerzas armadas de Ucrania a hacer la transición a vehículos compatibles con la OTAN. En las circunstancias actuales, los plazos de entrega de vehículos nuevos siguen siendo demasiado largos para la comodidad. Y, en cualquier caso, cada país individualmente solo puede proporcionar unos pocos vehículos a la vez, de lo contrario, sus propios esquemas de capacitación y despliegue se verán afectados. La solución es pedir reemplazos a granel en muchos países. Esto permitiría a la industria aumentar la producción y disminuir los tiempos de entrega y los costos por vehículo. A su vez, puede permitir que las fuerzas armadas europeas transfieran sistemas a Ucrania más rápido y en mayor número.


Coaliciones de adquisición de tanques, vehículos, artillería y municiones

El presidente Emmanuel Macron ha declarado que la industria de defensa francesa se movería a una "base de economía de guerra" no solo para satisfacer las demandas de defensa aérea de Ucrania, sino también para acelerar las adquisiciones nacionales. En la práctica, esto eliminará los obstáculos burocráticos y de garantía en las adquisiciones de defensa y requerirá un aumento del presupuesto de defensa. Si bien Macron ciertamente tiene razón al adoptar este enfoque, queda por ver si las fuerzas armadas francesas por sí solas pueden crear suficiente demanda para financiar la producción a mayor escala. Otros países deberían unirse y trabajar juntos para impulsar la producción. Se requiere una coordinación paneuropea para el rearme y el suministro de armas a Ucrania, pero esto requiere liderazgo político. Ya hay algunos ejemplos a seguir. Alemania invitó a 15 países europeos a adquirir conjuntamente sistemas de defensa aérea de corto, mediano y largo alcance bajo la Iniciativa Europea Sky Shield. La adquisición común del IRIS-T, por ejemplo, proporciona la demanda a largo plazo de la empresa de tecnología Diehl para expandir la producción de misiles ahora necesaria para Ucrania. Los miembros de Sky Shield Initiative deberían considerar incluir a Ucrania en el esfuerzo de suministro para el sistema de corto alcance planificado (sucesor de Gepard y Roland) que pretenden adquirir.


Las necesidades a corto y largo plazo

Los europeos deberían aplicar el modelo de la Iniciativa Sky Shield a otras capacidades. Deben crear coaliciones de adquisiciones para carros de combate principales, vehículos de combate de infantería, vehículos de apoyo al combate, artillería y, sobre todo, municiones. Una vez más, mientras que Ucrania tiene una demanda urgente de estos sistemas, en el horizonte más largo los ejércitos europeos también los requieren. Las necesidades a corto plazo de la guerra y las necesidades a largo plazo del rearme se abordan mejor juntas. En marzo, los responsables de la toma de decisiones en numerosos estados de la OTAN se negaron a aprobar un esfuerzo de suministro coordinado para Ucrania de vehículos y sistemas de armas complejos. Su opinión era que, si enviaban armas de diseño occidental, llevaría demasiado tiempo entrenar a los soldados y militares ucranianos y preparar los sistemas logísticos para mantenerlos. Sin embargo, en los ocho meses de guerra que ya han pasado, muchos de los equipos que se consideraron demasiado lentos para entregar ya podrían haber sido enviados. El reciente impacto de la necesidad de impulsar la defensa aérea de Ucrania es solo un episodio de una serie que aún tiene algún camino por recorrer. Los procesos de suministro planificados estratégicamente basados ​​en las necesidades a largo plazo de Ucrania habrían evitado gran parte de la carnicería que Rusia ya ha causado.


Washington no está dispuesto a presionar a los aliados europeos para aumentar las entregas o aumentar sus propios compromisos más allá del punto actual, porque se centra principalmente en Asia-Pacífico. El teatro del Pacífico seguirá atrayendo la atención y los recursos de los Estados Unidos. E, incluso más allá de la larga guerra y cada vez que el presidente Vladímir Putin finalmente abandone la escena, domesticar y disuadir las aspiraciones revisionistas de la élite de Moscú seguirá siendo una tarea vital a cumplir en los años venideros. En las estribaciones de la larga guerra, los líderes europeos ahora deben pasar de brindar apoyo a corto plazo basado en noticias a participar en una planificación estratégica y militar a largo plazo, tanto para Ucrania como para ellos mismos.


Yuri Felshtinsky: «Putin ha destruido la cultura rusa, nunca se va a recuperar»

Este investigador moscovita, afincado en EE UU y ex colaborador del asesinado Litvinenko, cree que el 24 de febrero «comenzó la Tercera Guerra Mundial»

MACARENA GUTIÉRREZ. LR. 8 Noviembre 2022


Yuri Felshtinsky (Moscú, 1956) lleva más de veinte años sin pisar su país. La última vez que estuvo en Rusia fue para ayudar a escapar a Alexander Litvinenko, el ex agente del KGB que luego sería envenenado con polonio en un hotel de Londres. Con él escribió un libro clave para entender cómo funciona el servicio secreto ruso, «Rusia dinamitada: tramas secretas y terrorismo de Estado en la Federación rusa». Aquella publicación le valió una condena a muerte. Ahora, este historiador exiliado en EE UU vuelve con «Ucrania. La primera batalla de la Tercera Guerra Mundial» (Deusto), hilvanado a cuatro manos con Michael Stanchev, asesor del Ministerio de Exteriores de Kiev. Felshtinsky, que ayer impartió una conferencia magistral en la Fundación Rafael del Pino, cree que Putin ha sentenciado para siempre a la cultura rusa. Y que la sangre derramada en Ucrania pesará más que el legado de Pushkin o Dostoievsky.


-¿Cómo es ser ruso hoy en Estados Unidos?

-No encontrará a muchos rusos que apoyen la invasión de Ucrania, algo que no ocurrió en 2014 con la ocupación de Crimea. La verdad es que no noto el rechazo, pero sí es importante destacar que antes del 24 de febrero, día que empezó la guerra, no tenía ningún problema en decir dónde había nacido. Ahora me siento obligado a añadir que no apoyo a Vladimir Putin y que dejé Rusia hace muchos años. Esta guerra ha creado un problema gigantesco para los rusos que viven fuera o que viajan al extranjero. También para la lengua rusa. Putin ha logrado exactamente lo contrario de lo que se proponía. Ha destruido la cultura rusa, que no se va a recuperar nunca. No va a sobrevivir.


-Usted afirma que no es Putin quien manda en Rusia, sino el FSB, antigua KGB.

-Efectivamente. El sistema del servicio secreto opera infiltrándose en la sociedad civil, igual que antes mandaba a células durmientes al extranjero. Así se posicionan. En el caso de Putin, él también fue enviado a servir en una misión; en su caso, convertirse primero en primer ministro y, luego, en presidente. Hay decenas de miles de oficiales que, como él, ocupan posiciones en todo el país al servicio del KGB. Por eso el problema es aún más complicado. No es un dictador que pueda ser depuesto, como Sadam o Lukashenko. Él representa el poder del FSB en Rusia y sabe que estará respaldado mientras haga lo que debe. Esta estabilidad se ha roto con la guerra en Ucrania y el sistema colapsará cuando Rusia sea derrotada.


-¿Qué posibilidades hay de que el conflicto escale al nivel nuclear?

-Después de ocho meses de guerra, Vladimir Putin se ha quedado sin Ejército. Nadie lo había previsto, claro. Ni la OTAN, ni Ucrania, ni Rusia. Esto se debe a una multitud de factores, uno de ellos es que los ucranianos han demostrado ser tan irracionales, en el buen sentido, como los rusos. Ganaron en el momento en el que su presidente, Volodimir Zelensky, decidió quedarse en Kiev en lugar de abandonar el país. Llevaban preparándose ocho años para esta guerra.


-¿Es una victoria factible?

-A los ucranianos les han colocado en una posición imposible: no pueden ganar porque Occidente les impide emplear las armas que les facilita de manera ofensiva, tanto en Bielorrusia como en suelo ruso. Por eso, lo máximo que pueden hacer es defenderse y mantenerse, no avanzar. Y cuanto más dure esta situación, más probabilidades hay de que Putin acabe usando armamento nuclear desde Bielorrusia, un Estado independiente de Rusia. En mi opinión, la OTAN ha cometido un error enorme y estúpido afirmando que, en ese caso, no respondería porque Ucrania no es parte de la Alianza. Occidente debería permitir un ataque preventivo de Ucrania sobre Bielorrusia, es la única forma de impedir la escalada nuclear.


-¿Hay alguna posibilidad de que ese núcleo duro del FSB sacrifique a Putin?

-Lo harían si fuera la única manera de salvar al sistema, pero no sería suficiente. Para detener la guerra al menos tendrían que retirarse de Ucrania, aceptar las fronteras de 2013 y, probablemente, aceptar crímenes de guerra y las consiguientes reparaciones y encarcelaciones de militares. El asunto está en que no se me ocurre ningún dirigente ruso capaz de aceptar esas condiciones; creo que no existe. Es una derrota que nadie va a asumir después de llevar 20 años planeando esta estrategia que ha salido mal.


-¿Estamos a las puertas de otra guerra mundial?

-El 28 de febrero empezó la Tercera Guerra Mundial. La incógnita es cuánto va a durar y hacia dónde evolucionará. No creo que se prolongue seis años más, me inclino más bien por un periodo de dos años. Pero hay que cambiar de estrategia, no podemos seguir con el objetivo de contener el enfrentamiento dentro de Ucrania. Las acciones de respuesta han de dejar de ser puramente defensivas. Esperar y ver qué pasa es una táctica suicida, la manera de impedir que escale a nivel nuclear es un ataque preventivo.


-¿Y quién lo va a hacer?

-Ucrania. Ha quedado demostrado que es el único país con un Ejército capaz de resistir el avance ruso, aunque haya sido una sorpresa para todos. No hace falta que la OTAN les asista sobre el terreno, lo que necesitan son armas y las manos libres. Saben lo que hacen. Al líder bielorruso, Alexander Lukashenko, lo pueden tumbar en una semana. No tiene ningún apoyo. Lo que puede ocurrir entonces es que Putin declare que Bielorrusia es parte de la federación, pero, entonces, inhabilita su capacidad de atacar desde ahí con munición atómica.


-La OTAN no se atreve a tanto, al menos de momento.

-Yo lo entiendo. Temen que Putin extienda el conflicto a los países aliados, pero la única forma de parar la guerra es que Rusia sea derrotada. Hay que asegurarse de que no mueven arsenal nuclear a Bielorrusia y esto es difícil porque se puede hacer de una manera muy rápida. Si esperamos puede ser demasiado tarde. No creo que vayan a lanzar el ataque desde Rusia porque sería un suicidio y, si tuvieran esa intención, ya lo habrían hecho.


-¿Se sostiene la manida comparación con Hitler?

-Hay muchas diferencias. Adolf Hitler solo estuvo doce años en el poder y antes de septiembre del 39 había matado a mucha menos gente Putin. Y luego está el asunto de que las armas nucleares no estaban presentes.


-¿Dónde está la sociedad civil rusa?

-La oposición política no existe, los partidos han sido suprimidos y no hay pugna por el poder. El FSB está infiltrado en todas las formaciones. Por primera vez en la Historia nos encontramos con que es el aparato de Seguridad estatal el que dirige el país y controla el Ejército. Rusia nunca fue una democracia. Hasta el año 1918 era una monarquía y luego, una dictadura comunista hasta 1991. Los rusos son muy dados a pensar que todos los problemas desde la caída del Muro se deben a que la nación dejó de ser una potencia imperial. Es complicado de explicar, pero los rusos están sufriendo. Ellos creen que son especiales, no se ven como los demás. Su existencia pasa, exclusivamente, por ser un estado imperial. En Rusia se dice que para ser respetado hay que ser temido. Esto lo explica todo. El segundo problema es que hasta los rusos más educados y urbanitas, si les preguntas por el valor de ser ruso, lo ponen por delante de cualquier nacionalidad. Como mucho, se ven al mismo nivel que los estadounidenses. Se creen una gran nación con una gran cultura y no conciben que puedan ser comparados con otros pueblos, como los ucranianos.


-Hoy se publica que la Administración de Biden está metiendo presión a Kiev para que negocie con Moscú.

-El problema es que no hay base para la negociación porque Putin lo quiere todo. No es que quiera solo una parte de Ucrania, ni siquiera el país entero, es que busca dibujar nuevas fronteras en el este de Europa que emulen a la Unión Soviética y puedan recuperar la misma influencia que tenían por entonces. Curiosamente, sus acciones les han llevado a conseguir justo lo contrario de lo que buscaban. Hay menos respeto por la lengua y la cultura rusas y no se le han bajado los humos a la OTAN. No se va a echar atrás y los aliados tampoco.


-Si Donald Trump logra volver a la Casa Blanca en 2024, ¿qué escenario se plantea?

-La respuesta a esa pregunta está muy clara: Estados Unidos abandonará inmediatamente la Alianza Atlántica. No hay duda. Donald Trump se escudará en que la mayor amenaza para Washington es la hegemonía china, no la rusa. Algo en lo que no estoy para nada de acuerdo. Y, entonces, los americanos dejarán de intervenir en Ucrania con el resto de aliados. Esa guerra pasará a ser considerada, exclusivamente, un problema europeo.


El gasto total es el impuesto total

JOSÉ MARÍA ROTELLAR. okdiario. 8 Noviembre 2022


Mi Maestro, don Pedro Schwartz, repite incesantemente una máxima económica que es, como muchos conceptos en economía, de puro sentido común. Nos recuerda que «el gasto total es el impuesto total», y así es, porque toda actuación de gasto ha de financiarse y para ello ha de recurrir a tres fuentes posibles: los impuestos, la deuda pública y la inflación.


Los impuestos, como parte de los tributos, suponen una expropiación forzosa, coercitiva, a los contribuyentes para poder hacer frente presupuestariamente a las diferentes partidas de gasto que se consignan en los presupuestos. Ello merma la renta disponible de los agentes económicos e implica que haya menos recursos para el consumo y el ahorro y, a través de este último, para la inversión, de manera que supone un impacto negativo importante para la actividad económica y el empleo, que es más eficiente en la utilización de recursos que el gasto público que lo sustituye.


Si los impuestos no son suficientes para cubrir ese nivel de gasto porque sea muy elevado, entonces el sector público se financia con deuda, que no es más que un impuesto diferido, que pagarán las generaciones actuales y venideras en el futuro. Esto merma las posibilidades de crecimiento de la economía, por el esfuerzo futuro que habrá que hacer para atender esa deuda, pone en peligro la solvencia y sostenibilidad de la economía y, de ser conscientes los agentes económicos de la carga futura que tendrán que atender, entonces operará la equivalencia ricardiana, que hará disminuir el consumo actual para ahorrar y poder así pagar la deuda futura, con lo que la economía también caerá, tanto en el presente como en el futuro.


Por último, contamos con la inflación, que es otra forma de impuesto, pues eleva los precios y hace que la recaudación aumente por el simple hecho de aplicarse sobre una base mayor, fruto de la inflación. Asimismo, reduce el valor de las deudas del sector público -al tiempo que le hace más dependiente de la deuda, porque tiene que pagar más intereses por ella- y desincentiva el ahorro, elementos todos negativos para la economía.


Por eso, cada vez que oímos que se va a realizar una determinada actuación desde el sector público, hemos de identificar una acción de gasto, pero, ligada a ella, de manera indisoluble, va a ir una acción de ingreso que merma la capacidad de una economía y que lastra el empleo.


Como sociedad no podemos caer en la trampa en la que llevamos décadas, donde parece que le damos la razón a aquella ministra que dijo que el dinero público no es de nadie. Los contribuyentes son los que sostienen todo el entramado de gasto público, con su esfuerzo y sacrificio, trabajando muchas horas para el sector público. Se hace para mantener unos servicios esenciales, pero no para convertir toda necesidad en un derecho. Se trata de que haya una cobertura sanitaria, educativa, de asuntos sociales, de transporte, y que con las cotizaciones sociales se financien las pensiones. Sin embargo, no se aporta para que desde la política se instrumenten toda suerte de subvenciones, muchas de las cuales pueden generar un clientelismo nocivo, en una suerte de caciquismo de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, pero legalizado.


Todo tiene un límite y el esfuerzo de los contribuyentes no puede dar para mucho más. La clase media está exhausta matándose a trabajar para sacar a su familia adelante, para combatir la inflación que el intervencionismo público creó -inundación de liquidez de la autoridad monetaria- y alimenta -gasto público de los gobiernos-, para pagar el recibo de la luz fruto de una equivocada y dogmática política energética, y cada vez tiene que luchar contra un enemigo que crece cada año, que es el del esfuerzo fiscal que tiene que realizar para atender la terrible expansión del gasto del sector público, que disponen del dinero ajeno como si fuese suyo, en lugar de recordar que sólo son los administradores del mismo para procurar unos servicios esenciales, no para hacer electoralismo con él ni para desincentivar el esfuerzo y el espíritu de sacrificio.


El gasto total es el impuesto total, así que cada vez que oigamos a un político prometer una actuación de gasto público, pensemos en el nuevo impuesto que nos impondrán para pagarlo, ya sea más tributos, más deuda o más inflación. Así de simple.


Sin libertad económica no hay progreso

OKDIARIO. 8 Noviembre 2022


La propuesta del Instituto de Estudios Económicos (IEE) de simplificar el marco regulatorio -lo que viene a ser reducir la intervención del Estado- que afecta a las empresas es una necesidad imperiosa en un mercado sujeto a un alud de normas que actúan como auténtico freno en la dinamización de la economía. Según el IEE, dicha simplificación generaría un «impacto positivo» sobre el crecimiento económico a largo plazo de entre el 1,5 y el 3% del PIB y podría ser incluso superior si se produjera esa mejora en clave europea.


Y es que no hay que ser un lince para darse cuenta de que emprender en España se convierte en una auténtica carrera de obstáculos como consecuencia de la obligación que tienen las empresas de cumplir con un marco legislativo que es todo un laberinto. Entre las disposiciones normativas del Estado y de las comunidades las empresas se ven presas de un marco regulatorio tan rígido que necesitan más tiempo para superar las trabas administrativas que al negocio en sí mismo, algo que no sólo resta potencialidad, sino que, además, provoca una terrible sensación de inseguridad jurídica.


La burocracia sin fin, más la carga impositiva han provocado que España se sitúe en el puesto 41 a nivel mundial de los 184 países analizados en el Índice de Libertad Económica (ILE) en 2022, dos puestos por debajo de la clasificación de 2021. Nuestro país está en el puesto 29 de los 38 países de la OCDE, de modo que está claro que el intervencionismo repercute negativamente en la libertad económica de las empresas provocando una ralentización de la actividad económica, la creación de empleo y, en definitiva, del bienestar social a largo plazo. Un ejemplo positivo es la Ley de Mercado Abierto de la Comunidad de Madrid, una iniciativa que pretende conseguir una verdadera unidad de mercado y que permite «a las empresas establecidas legalmente en otra región española operar libremente en territorio madrileño sin ningún requisito adicional». Ese es el camino, porque sin libertad económica no hay progreso.


ÍNDICE DE LIBERTAD ECONÓMICA DE LA FUNDACIÓN HERITAGE Y THE WALL STREET JOURNAL

España suspende en seguridad jurídica, protección de la propiedad, carga fiscal y libertad de empresa

MIGUEL ÁNGEL BELLOSO. okdiario. 8 Noviembre 2022


España cosecha unos resultados demoledores en lo que se refiere a la efectividad del sistema judicial, la protección de los derechos de propiedad, la carga fiscal -como resultado de unos impuestos más altos que la mayoría de los países de la Unión Europea-, así como la libertad de empresa, muy dañada por las trabas burocráticas y la carga regulatoria que soportan las compañías. Estos son algunos de los resultados más relevantes del Índice de Libertad Económica elaborada la Fundación Heritage en colaboración con The Wall Street Journal y que ha hecho públicos el Instituto de Estudios Económicos.


En lo que se refiere a los derechos de propiedad, que son un factor primordial para favorecer la acumulación de capital y animar la producción y la inversión, España obtiene un resultado preocupante: ocupa el puesto 27 de los 38 países de la OCDE, en la zona baja de la tabla, y muy lejos de las posiciones más elevadas. Nuestra calificación está un 12,3% por debajo de la obtenida por Finlandia, el país con mejor desempeño en esta variable.


Los autores del Índice insisten en la importancia de la seguridad jurídica para el progreso económico. Ello exige «un entramado normativo que asegure que las leyes se respetan plenamente y que se emprendan las acciones legales apropiadas contra cualquier tipo de abuso improcedente». «En una economía avanzada, la degradación de la efectividad judicial puede ser síntoma de deterioro institucional y, a medio y largo plazo, puede conducir al declive económico». España también obtiene un resultado alarmante en esta medición. Ocupamos el puesto 31. Nuestra calificación está un 24,2% por debajo de la obtenida por Suiza, el país con mejor desempeño en esta variable.


Además, los responsables del indicador insisten en que existe evidencia suficiente de que la consolidación de un modelo tributario neutral y atractivo contribuye a acelerar el crecimiento económico, lo que termina resultando en mayores ingresos públicos con menor sacrificio o esfuerzo fiscal por parte de los contribuyentes. A estos efectos, «es importante estudiar con detalle el impacto de los impuestos y proceder a la reforma de sus normas y tarifas, con el objetivo último de reducir el peso que tienen los impuestos sobre las actividades económicas», aseguran los autores del informe. España obtiene un resultado pésimo en este subíndice. Está en el puesto 29, y su calificación está un 29,4% por debajo de la obtenida por Lituania, el país con mejor desempeño en esta variable.


No resulta sorprendente que el desempeño en esta categoría de España, junto a la del gasto público y la deuda, sea tan pobre. En el Impuesto sobre la Renta, el tipo superior vigente en España es del 47%, frente al 39,5% que se aplica en el resto de la OCDE. En el Impuesto sobre Sociedades, la tasa exigida en nuestro país es del 25%, frente al 22% de las demás economías desarrolladas. En la ratio que relaciona el peso del gasto público sobre el PIB, España se anota un 45,3% frente al 41,9% observado en el resto de los países vinculados a la OCDE. Y en lo tocante al endeudamiento público, nuestras obligaciones llegan al 117,1% del PIB, frente al 77,2% de los demás miembros de la OCDE.


En cuanto a la libertad de empresa, España continúa en la zona baja, en concreto en la posición 32 de los 38 países de la OCDE, a pesar de la influencia positiva de los fondos europeos, que han favorecido la inversión empresarial. Así obtiene una puntuación un 6,7% inferior a la de la media de los estados desarrollados, así como un 6,5% menor que el promedio de la UE-27, una situación preocupante si se tiene en cuenta que la libertad de empresa, junto con la iniciativa privada, son factores determinantes para la generación de riqueza y de creación de empleo.


Entre los elementos que perjudican la libertad de empresa cabe destacan la hiperregulación, que obstaculiza la productividad y daña la libre competencia. En las últimas décadas se ha producido una gran proliferación normativa en nuestro país, «lo que redunda en un deterioro de la calidad del marco legislativo, que se torna excesivamente complejo, con los consiguientes perjuicios y costes para el tejido empresarial y la actividad económica», según el informe elaborado por el IEE a raíz del Índice de Libertad Económica.


«Este proceso de inflación normativa ha venido impulsado, principalmente, por la potestad legislativa de las comunidades autónomas, cuya normativa ya supone el 70% del volumen total aprobado en el conjunto del Estado». «Un contexto que supone el caldo de cultivo para que aparezca el fenómeno de la fragmentación regulatoria y, por tanto, un quebranto de la unidad de mercado», concluyen los responsables del informe.


¡España es un Metaverso!

AGAPITO MAESTRE. libertad digital. 8 Noviembre 2022

España no es una ensoñación. Ojalá lo fuera. Menos aún puede asociarse a una ilusión o alucinación. España es una realidad virtual. Es peor que un oxímoron. O sea, España es un Metaverso. El Metaverso, vivir una segunda vida sin contacto con la realidad inmediata y cotidiana, ha triunfado en España. El Metaverso, vivir como si no existieran Sánchez y su gente, es el gran hallazgo de nuestro tiempo. El Metaverso, vivir al margen de la vida política e institucional, es un hecho al alcance de cualquier humilde mortal. España, siempre pionera en importar cualquier producto-basura que se produzca fuera de nuestros lares, ya ha incorporado, como diría un cursi, el Metaverso a su ADN: vivir sin coraje, o sea no atreverse a vivir de verdad, es el alma común de los españoles.


El Metaverso es el todo y las partes. Nadie escapa a su poder. Ha pasado de los escaparates de los grandes centros comerciales a conformar tanto nuestra oscura alma colectiva como la individual. Se trata de una existencia virtual, un placebo barato, para cobardes. Los bancos y las empresas promociona sin cesar el famoso Metaverso. Las universidades españolas son vanguardia del Metaverso con sus Rectores prevaricadores a la cabeza. Los periódicos y las cadenas de televisión son una inmensa maquinaria de energía para que el Metaverso se mantenga enhiesto. Todo en España en un Metaverso. Vivimos, sí, instalados es una burbuja llena de mierda y cobardía que manejan a sus anchas unos cuantos miles de hijos de puta, que quieren ser, en verdad lo son, los niños de los bautizos, los novios en las bodas y los muertos en los entierros.


Todos esos hijos de puta, más narcisistas que la deliciosa obra del gran Pimenta, El Hijo de Puta, mantienen a este país en el Metaverso. Son los mismos que peroran y peroran sin descanso sobre lo bien que se vive aquí, la historia extraordinaria de España y el futuro maravilloso que nos espera. Cabrones. El Metaverso es una droga alternativa. Nos promete una segunda "vida" y, además, cumple la promesa: vivimos una vida de mierda. Para algunos, los más obtusos y defensores a ultranza del esclavismo, es algo fascinante, porque en el Metaverso, ese más allá del (uni)verso, no existe el miedo. De eso ni se habla. El Metaverso es el Aislamiento total. Partidos políticos, sindicatos, patronales, instituciones educativas y culturales, en fin, todo eso que hace de un país, exactamente eso, una nación vertebrada, conforman el Metaverso que ha arruinado por completo al individuo-ciudadano español. ¡Qué soy pesimista! No crean. Me quedo corto. Pero aún sonrío.


¿Dónde anclar un pensamiento alegre y sincero sobre la España de hoy? No lo sé. Existen sin embargo pensadores, escritores, pintores, artistas, cineastas, profesores, profesionales de las ideas y la imaginación que pudieran ayudarnos a salir de este pozo negro que es la España de Sánchez y su gente. Pero la cosa está chusca en el Metaverso. España no es un Estado ni una Nación. Es sólo un gentío que el fulano de la Moncloa mueve a su antojo con la ayuda del jeta de las encuestas. Mientras Sánchez se cachondea de todos nosotros, el lumbrera de Galicia espera agarrado al único pelo de la calva, la diosa Fortuna, para ser elevado a los altares del poder. Esto no tiene arreglo. Vivimos en una gran burbuja llena de mierda y políticos, de sindicalistas y falsos patronos, de intelectuales y jueces, de rectores prevaricadores y gentes sin conciencia. España es un país muerto. La inteligencia está al servicio de los políticos y el resto del personal, es decir, millones y millones de individuos se engañan con el Metaverso de siempre: España es un gran país y aquí se vive estupendamente. Mentira. Aquí nos quedamos los que no tenemos dónde ir. Los jóvenes con talento ya están tardando para preparar su viaje a cualquier lugar del mundo, vale cualquier país, con tal de que le haya dado puerta al Metaverso


O con Queipo de Llano o con Pedro Sánchez

Santiago Navajas. libertad digital. 8 Noviembre 2022

Félix Bolaños nos ha colocado ante una disyuntiva fácil de resolver: "O se está con la memoria de un genocida o con la de sus víctimas". Ante la tumba de Azaña, el ministro de Pedro Sánchez ha justificado de esta manera la necromanía del gobierno socialcomunista, que empezó con Franco, ha continuado con Queipo de Llano y ya anuncia la imposición de nuevos desenterramientos, como el de José Moscardó y Jaime Milans del Bosch.


Y digo que la disyuntiva es fácil de resolver porque, claro, siempre hay que estar del lado de las víctimas. El problema surge porque Bolaños parece suponer que de esta manera hay que apoyar a su gobierno en una reducción del dilema a Queipo de Llano o Pedro Sánchez. Este dilema plantea matices. Porque los liberales, por ejemplo, habríamos sido fusilados ipso facto en la Sevilla reaccionaria del militar golpista, pero también habríamos sido invitados a un "paseo" revolucionario por los ancestros ideológicos de buena parte del PSOE, el PCE, la CNT y demás grupos de la izquierda que, como los sublevados, pretendían destruir la república del 31 a la que despreciaban por "liberal", "burguesa" y "capitalista".


Los que hubiésemos sido fusilados por los "fachas", como Lorca, o los "rojos", como Melquiades Álvarez, la obsesión necrófila de Sánchez y Bolaños nos produce un estremecimiento de irónico desprecio. Nada que ver estos aprovechados ventajistas con el ejemplo de aquellos en la izquierda que, como Marcelino Camacho y Santiago Carrillo, apostaron tras la muerte del dictador por la reconciliación con sus enemigos franquistas, como Suárez y Fraga. Lo de llevar flores a la tumba de Azaña y hacer caso omiso a sus consejos de reconciliación es la versión posmoderna del refrán sobre predicar y dar trigo.


Una sociedad que permite, alienta y justifica que un Estado ordene dónde enterrar y desenterrar a los muertos es una sociedad de zombis, de muertos en vida, de sepultureros del espíritu. Siendo que el Estado no es sino el grupo que detenta el poder en un momento dado. Pero esta es la ambición de todo gobierno socialista: su plan es decirnos qué libros podemos leer, qué películas podemos ver, qué radios podemos escuchar, cuáles son los chistes graciosos y cuáles los tuits que se pueden publicar. Sobre todo, qué enseñar a nuestros hijos. En el límite, dónde y cómo podemos enterrar a nuestros muertos. El objetivo de Sánchez no es honrar a las víctimas y dignificar España, sino algo mucho más pedestre, ideológico y sectario: que de la cuna a la tumba seamos todos socialistas a mayor gloria de su verdad absoluta y su superioridad moral. En esto consiste la conversión del Estado aconfesional en un Estado políticamente correcto y la memoria histórica en carroñeo partidista.


Decir no a la profanación de tumbas no es estar del lado de genocidas, sino denunciar la utilización de las víctimas para provocar una guerra civil ideológica que no es sino la continuación de la guerra civil militar a golpe de BOE. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, así que se han hecho vox populi las aventuras de Queipo de Llano, desde sus enfrentamientos con el dictador Primo de Rivera, lo que le llevó a partirse la cara literalmente con su hijo José Antonio, a sus devaneos con la plana mayor del establishment republicano, con Alcalá Zamora a la cabeza, llegando a su relegamiento en tiempos de Franco, que era muchas cosas pero no tonto, dado que no le haría gracia tener tan cerca a un inestable aventurero como Queipo de Llano, a cuyo lado el general Custer era un prodigio de prudencia y serenidad. Como lo descubra Scorsese hace película, con Leonardo di Caprio de protagonista.


¿Qué responder a Bolaños? Que cada palo aguante su vela. Lo que significa en su caso que si quiere hacer algo por la dignidad democrática de España empiece por quitar el PSOE los monumentos a golpistas como Largo Caballero y retirar los reconocimientos a terroristas como Álvarez del Vayo. Y, todavía más importante, deje de pactar con los legatarios de terroristas vivos y los cómplices de golpistas fugados.


No se trata de olvidar, ni siquiera de perdonar, pero sí de que no nos dejemos enfangar en rencillas del pasado por el interés espurio de cínicos. Por el contrario, que resuenen las palabras de Azaña que no quiere escuchar el sordo desenterrador Bolaños ante su tumba: "Ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: paz, piedad, perdón".


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Zapatero, el marroquinizador

IVÁN VÉLEZ, gaceta. 8 Noviembre 2022


El próximo 22 de noviembre, José Luis Rodríguez Zapatero pronunciará una conferencia en la Universidad Privada de Fez titulada, «El diálogo y la cooperación como imperativo político». De este modo, el ex presidente del Gobierno de España dejará por un momento sus negocios hispanoamericanos, para retomar una senda ya transitada en su día por uno de sus mentores ideológicos: Máximo Cajal. La charla ya se anuncia en grandes carteles, en los cuales se hace saber que tendrá lugar en la sala Rachid Yazami, científico marroquí que ha destacado en la evolución de las baterías eléctricas sobre las que, en gran medida, se edifica la Agenda 2030.


El dialogante Zapatero regresa, en efecto, a los caminos que ya recorriera hace más de tres lustros, en los días en los que impulsó, junto a Erdogan, la Alianza de Civilizaciones, proyecto en el que estuvo involucrado el diplomático Cajal, autor de un libro, Ceuta, Melilla, Olivenza y Gibraltar ¿Dónde acaba España, publicado después del incidente de Perejil. Hacia el final del capítulo dedicado a Ceuta y Melilla, Cajal dejó escritas estas reveladoras palabras: «Son muy pocos, desde luego, los que han abordado francamente la cuestión de las Plazas de soberanía. Lo hizo en su momento el Partido Comunista de España y lo han hecho, recientemente, Iniciativa per Catalunya y Jordi Pujol, presidente de la Generalitat catalana, cuyas relaciones con Marruecos siempre ha cultivado, invitándonos este último a reflexionar sobre ella».


Después de los hechos de Perejil, Zapatero, ya en el poder tras los acaecidos el 11 de marzo de 2004, designó al propio Cajal y a Miguel Ángel Moratinos para fortalecer los lazos diplomáticos con Marruecos, decisión que se recibió con agrado en Rabat, pues el primero de ellos siempre fue partidario de explorar las posibilidades de establecer una cosoberanía sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, previo paso a la reintegración territorial de Marruecos, «dueño legítimo», a su entender, de esos enclaves. El plazo establecido por el diplomático para la efectiva «reintegración» de tales ciudades, era de 20 años, plazo que está cercano a cumplirse.


Después de que el Gobierno de Sánchez renunciara a sus responsabilidades sobre el Sáhara, con el apoyo de Estados Unidos a la causa alauita como trasfondo, es lógico que Marruecos se muestre tan acogedor con alguien como Zapatero, cuya trayectoria está en plena sintonía con las recientes manifestaciones de la exministra Trujillo, firme partidaria de la entrega de las dos ciudades a Mohamed VI. Situados extramuros del poder político electo, los citados acompañan a la acción, por no decir inacción, de quienes ocupan los escaños integrados en un partido, el PSOE, que marca el rumbo de la nación en esta etapa de democracia coronada precedida por la Marcha Verde. Mimético, el Partido Popular contribuye en Ceuta, pues Melilla está gobernada por Coalición por Melilla y el PSOE, a una creciente marroquinización y precarización de la ciudad, condiciones ideales para la mentada «reintegración», hecho que acaso sería visto con cierto alivio por estas facciones hegemónicas siempre dispuestas –recordemos los guiños de Feijóo al PNV- a la renuncia y el mercadeo de lo común.


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