Recortes de Prensa  Domingo 1 Enero 2023


Al menos un muerto y 20 heridos en Kiev por una nueva ola de ataques rusos

"El criminal de guerra Putin 'celebra' el Año Nuevo matando gente", denuncia el ministro de Exteriores

El Confidencial. 1 Enero 2023


Las autoridades de Ucrania han denunciado que al menos tres civiles han muerto y otros tres han resultado heridos en el marco de los ataques perpetrados por las fuerzas rusas durante el último día en zonas de la región de Donetsk, en el este del país, donde se han recrudecido los enfrentamientos.


También, el Gobierno de Ucrania ha suspendido de forma unilateral el acuerdo que mantenía con Rusia, vigente desde octubre de 1992, para el uso conjunto y la protección de las masas de agua fronterizas entre ambas naciones. Así lo ha confirmado el representante gubernamental ante el Parlamento, Taras Melnichuk en su canal de Telegram.


Ucrania y Rusia aprovechan varios ríos -como el Donets, el Dérkul, el Aidar o el Sinyak- y lagos para perfilar sus límites fronterizos, especialmente en la zona sur, en el conocido como Donbás ucraniano y anexionado por Moscú a finales de septiembre.


Continúan los bombardeos por parte de las fuerzas rusas

Kuleba afirma que hay que encerrar a Rusia en sus fronteras

Kiev agradece la ayuda sin precedentes y pide más armas

Las relaciones entre Rusia y China son "un modelo de cooperación entre superpotencias"

Suenan las sirenas en Kiev mientras atacan la ciudad con un dron ruso

Kiev asegura haber derribado cinco drones kamikazes lanzados por Rusia

Zelenski: "Ucrania ha derribado 54 misiles y 11 drones de ataque"

Rusia lanza un ataque masivo de misiles


Hace 1 horas 15 minutos 09:14

Zelenski despide el año avisando de que "nadie perdonará" a Rusia por su "terror"

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha pronunciado este sábado su último discurso del año, en el que ha lamentado las víctimas causadas por la última ola de ataques rusos y ha advertido de que "nadie en el mundo perdonará" a Rusia por el "terror" causado este 2022.


"El Estado terrorista no será perdonado. Y quienes han ordenado estos ataques y quienes los han perpetrado no recibirán perdón", ha subrayado Zelenski, horas después de que Ucrania volviese a sufrir una lluvia de misiles que ha dejado al menos una víctima mortal en la capital, Kiev.


Son "misiles contra personas", como ha enfatizado Zelenski, que ha lamentado que Moscú no entiende de fiestas. Aunque "se llaman cristianos", están "siguiendo al diablo", ha agregado el presidente ucraniano.


El síndrome Chamberlain

Alejo Vidal-Quadras. vozopopuli. 1 Enero 2023

Con relación a la invasión de Ucrania por Rusia iniciada en febrero de 2022 suelen contraponerse dos visiones. Una es la que se basa en los principios del derecho internacional y en el compromiso con valores tales como la libertad, la soberanía o la integridad territorial, según la cual Ucrania es la depositaria de la razón en este conflicto por ser la agredida mientras que Rusia como agresora merece la condena de la comunidad internacional y debe ser obligada a retirarse del territorio ucraniano además de a compensar a Ucrania por la destrucción causada. La otra es la “realista”, que presenta esta guerra como el resultado de sucesivas provocaciones a Rusia que, al sentirse amenazada, si bien ha reaccionado de forma desproporcionada e ilegal, ha de ser comprendida -aunque no justificada-. El corolario del primer planteamiento es que Ucrania merece toda la ayuda necesaria para ser la ganadora de esta conflagración y que Occidente ha de proporcionársela hasta la completa derrota de la potencia atacante. La conclusión que se extrae de la segunda es que el enfoque adecuado para dar una salida a este problema ha de ser “pragmático” y ha de consistir en un acuerdo de paz en el que ambas partes enfrentadas cedan. Así, Ucrania debería renunciar al Donbás y a Crimea, que quedarían incorporadas a Rusia, y olvidarse de formar parte de la OTAN y de la UE, adquiriendo un estatus de neutralidad que tranquilice a Moscú. Rusia, satisfecha con este arreglo, cesaría de machacar las ciudades ucranianas y de matar civiles y reconocería a una Ucrania mutilada y no alineada.


Las tropas ucranianas luchan con la moral alta y con una apasionada entrega que emana de su patriotismo, a diferencia de los soldados rusos que son conscriptos desmotivados o mercenarios sin bandera

Hasta el momento, todo apunta a que tanto los Estados Unidos como Francia y Alemania, se inclinan implícitamente por el abordaje realista. La asistencia militar y financiera recibida por Ucrania ha sido de gran volumen, pero fundamentalmente de tipo defensivo. Parece como si en Washington y en Bruselas la estrategia a aplicar consiste en que Ucrania no pierda la guerra, pero que no la gane. Si los miembros de la Alianza Atlántica quisieran una victoria total ucraniana proporcionarían a su protegida misiles de medio y largo alcance, tanques Abrams y F-16, en lugar de limitarse a vehículos acorazados, artillería, armamento ligero, pertrechos y baterías tierra-aire. Ha quedado claro que las tropas ucranianas luchan con la moral alta y con una apasionada entrega que emana de su patriotismo, a diferencia de los soldados rusos que son conscriptos desmotivados o mercenarios sin bandera. También es una evidencia que el mito de un ejército ruso todopoderoso capaz de engullir a Ucrania de un bocado se ha desvanecido y que la posibilidad de que al final la “operación militar especial” resulte un fiasco sin paliativos no es en absoluto descartable.


Esta línea de acción contemporizadora, pese a que se muestra como la más prudente e indolora, es altamente discutible y ofrece serios inconvenientes, incluso desde una perspectiva que persiga descarnadamente resultados sin demasiada preocupación por los principios. No se puede olvidar que George W.H. Bush a principios de los noventa del siglo pasado, al igual que Henry Kissinger o Noam Chomsky hoy, era partidario de que Ucrania permaneciera unida a Rusia porque su independencia abriría el camino al “nacionalismo suicida”, al “odio étnico” y al “despotismo local”. Sordos a tales advertencias, los ucranianos votaron masivamente por ser un estado soberano, hecho incontestable que debe ser respetado.


La tesis de que Putin se siente amenazado por la expansión de la OTAN hacia el Este no se sostiene. Su agresión a Ucrania ha provocado que Suecia y Finlandia, con más de mil trescientos kilómetros de frontera con Rusia, se hayan incorporado a la Alianza y, si fuera esa su inquietud, no se dedicaría a arrasar a su vecino, a masacrar civiles y a saquear hasta extremos obscenos. Más bien lo que le animó a entrar en Ucrania a sangre y fuego fue la debilidad que percibió en la OTAN después de la indigna retirada de Afganistán y la brillante frase -a los franceses siempre les pierde la palabra- de Macron sobre la muerte cerebral de la organización.


La técnica del apaciguamiento se ensayó concienzudamente castigando muy ligeramente la ocupación del Donbás y de Crimea en 2014, a la que siguió la construcción del gasoducto Nordstream II -pese a que la red de transporte ucraniana tenía capacidad sobrante-y el mantenimiento de nuestra dependencia energética en manos del ex coronel del KGB, que se necesita ser ingenuo para cometer tan llamativo error estratégico, por no utilizar un término menos amable. Lejos de sentirse amenazado, tantos signos de debilidad fueron un estímulo para que el autócrata del Kremlin cometiese el atropello que estamos viviendo y que está perturbando gravemente la economía mundial.


Por tanto, por rudo que suene, lo que procede es suministrar a Zelensky todo el apoyo que haga falta para que acabe el trabajo que con tanto coraje está realizando. Si Putin sale ganador de este envite, aunque sea parcialmente, se sentirá animado a repetir la hazaña en cuanto encuentre otra excusa fantasiosa. No fue entregando territorios a Hitler como se le paró, sino oponiendo a su insaciable voracidad una resistencia imbatible. Si nuestros dirigentes se dejan poseer por el síndrome Chamberlain frente a Putin, no sólo no le detendrán. sino que acumularán la leña de futuros incendios. Una salvajada del calibre de la que ha perpetrado este criminal únicamente puede ser respondida borrándole del mapa.


El abrazo de la vergüenza de Sánchez a Maduro

JORGE MESTRE. okdiario. 1 Enero 2023


El jefe del ‘gobierno interino’ de Venezuela, Juan Guaidó, ha sido hasta ahora el representante legítimo de los venezolanos que quieren abrazar y ansían la democracia en su país. Y no sólo para los venezolanos. También de todos aquellos que amamos el mundo libre. Todos, menos Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español, que a la par que nos quiere dar lecciones de memoria democrática, se afana en normalizar y blanquear el régimen del sátrapa Nicolás Maduro. Todo arrancó hace ya un tiempo cuando varios de los partidos de la oposición venezolana en un ejercicio de autoinmolación irresponsable buscaron el cese del ‘gobierno interino’ de Guaidó porque, según ellos, no había cumplido los objetivos esperados. Y cayeron en la trampa del dictador venezolano y sus secuaces, como el ex presidente español Rodríguez Zapatero, entre otros.


Personajes como estos últimos son los que ahora se están frotando las manos de satisfacción por ver cumplido su sueño de haberse quitado a Guaidó de encima y haber aplicado a la perfección el consejo de Julio César, «divide y vencerás». El problema ya no es Guaidó, no. El gran problema de la situación política actual en Venezuela es la irresponsabilidad con la que los partidos opositores han actuado. Ello sólo traerá consigo la perpetuación de Maduro en su gobierno tiránico y mucho dolor para los venezolanos de bien. El error de la oposición venezolana me recuerda a lo que el socialista y último presidente de la República Española, Juan Negrín, describió como «trapilleos de baja estofa política y viles navajeos personales» para referirse a su colega Indalecio Prieto que, una vez acabada la Guerra Civil, quiso acabar con el gobierno del anterior. Las diferencias posteriormente las resolvieron de puertas para adentro. Como también le ocurrió al ex presidente francés, Charles de Gaulle.


En tiempos de la Segunda Guerra Mundial estuvo exiliado en Reino Unido y desde allí organizó un gobierno paralelo que nunca fue del agrado del primer ministro británico, Winston Churchill. El presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt compartía esa visión sobre el militar galo. De hecho, ambos querían eliminarlo políticamente. Por suerte no lo hicieron porque temían crear un mártir político en Francia que se volviera en su contra. A Guaidó le está pasando lo mismo que a los ejemplos comentados. Con la excusa de la guerra en Rusia y la necesidad de explorar nuevas vías de suministro de hidrocarburos, los estadounidenses abrieron hace diez meses nuevas vías de entendimiento con la dictadura venezolana que se van a materializar muy pronto.


El Gobierno de Pedro Sánchez ha nombrado esta semana a un nuevo representante diplomático en Caracas y próximamente habrá un nuevo embajador de Maduro en Madrid. Todo ello ocurre sin que haya razones objetivas, morales ni legales para promover un acercamiento con Maduro y distanciarse de la figura de Juan Guaidó. El dictador venezolano es una máquina de generar represión, miseria y hundir un país. Sus violaciones continuadas de derechos humanos están en la Corte Penal Internacional, donde se investigan sus atrocidades. El pasado septiembre, la ONU acusó a Maduro de cometer crímenes de lesa humanidad. No olvidemos tampoco que las elecciones donde salió reelegido fueron consideradas por la UE y EEUU como fraudulentas. ¿Y qué hay frente a eso? El papel vergonzante de algunos miembros de la comunidad internacional, como el español Pedro Sánchez, que en lugar de ponerse del lado de las víctimas de la dictadura venezolana, de los siete millones de refugiados y de los que quieren vivir en libertad, actúa como es habitual en él, poniéndose en el lado equivocado. Al igual que aquí excarcela o indulta presos nacionales, fuera de nuestras fronteras se ha aficionado a blanquear a delincuentes internacionales.


Pedro Sánchez y sus cuatros años de 'desfalcon'

El presidente del ahorro energético viaja en aeronaves del Ejército y se mueve en Super Puma por Madrid, aunque es más caro y más contaminante.

Yésica Sánchez. libertad digital. 1 Enero 2023


El presidente del ahorro energético es también el de: me subo con mi mujer al Falcon del ejército del aire y me planto en un salto en Barcelona para acudir al concierto de despedida de Joan Manuel Serrat, como hizo el pasado 23 de diciembre. Un traslado de más de 5.000 euros (sin contar el gasto en personal) que corre a cuenta de los contribuyentes españoles y que -por cierto- contamina hasta diez veces más que si lo hubiera realizado en un vuelo comercial. Y eso que el Gobierno se comprometió a hacer un uso responsable de la aeronave.


Solo "cuando no haya otra opción", dijo. Sin embargo utilizó este mismo medio para acudir a un acto del PSC hace menos de dos semanas, también en Barcelona. Ciudad a la que es posible llegar por carretera, en tren AVE y -por supuesto- en avión de línea, como el común de los mortales. Ese domingo 11 de diciembre, se presentaba el candidato de los socialistas a la alcaldía de Barcelona, aunque se hizo coincidir con una visita del presidente a la Fundación Pascual Maragall para justificar el viaje.


No es la primera vez que se utiliza esta fórmula para dar apariencia de agenda oficial a los viajes lúdicos o de partido, tanto de Sánchez como de otros miembros del Gobierno. Pongamos la vista ahora en el sábado 17 de diciembre. Acudió en Falcon a Valencia, donde tenía agendada una visita de segundo o tercer nivel. En concreto, al primer acelerador lineal del Plan INVEAT en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe. Pero claro, una hora más tarde -la visita fue breve- se presentaban los candidatos socialistas de toda España a las próximas elecciones municipales en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.


Esto mismo hizo a mediados de enero, cuando Sánchez viajó -en Falcon, claro- a Granada para visitar las instalaciones de la farmacéutica Rovi el mismo día que tenía la presentación oficial de la candidatura de Juan Espadas a la Presidencia de la Junta de Andalucía. No era ninguna novedad. Empezó el 2022 como había acabado el año anterior. Unos días antes de decir adiós al 2021, se desplazó de la misma manera para acudir al Congreso Extraordinario del PSC en el que se nombró secretario general a Salvador Illa. Previamente, realizó una declaración institucional desde la Delegación del Gobierno en Cataluña para justificar el uso del avión del Ejército.


Está claro que no había propósito de enmienda con el Año Nuevo. Una semana más tarde usó el avión, con código de identificación Lince01, para asistir a un mitin del PSOE en Asturias. Eso sí, con parada -porque no se hizo más que la foto- en el Parque Científico de Gijón. Sánchez no sólo es el presidente del Gobierno que más ha usado el Falcon desde la Transición, si no que este año ha batido su propio récord de viajes a bordo de los distintos aparatos del Ejército del Aire.


Si hay alguien que sabe de estos traslados en España es Pablo Cambronero, del Grupo Mixto. Es el diputado que más ha preguntado a Transparencia por los viajes innecesarios de Sánchez y su séquito, por los vuelos fantasma del Falcon de los que hay constancia y también por el despilfarro que supone el uso de estas aeronaves del Ejército cuando hay posibilidad de realizar los desplazamientos por medios alternativos.


Como hemos visto en estas líneas, el presidente ha utilizado el Lince01 para ir a Barcelona, Granada, Valencia o Gijón. Si quisiéramos enumerar todos los traslados que Sánchez y algunos de sus ministros han realizado en Falcon desde su llegada al Gobierno, necesitaríamos "45.000 páginas, porque es brutal". Así lo afirma Cambronero, en declaraciones a Libertad Digital.


Festivales y conciertos

Entre los viajes en Falcon más comentados, encontramos el que realizaron Sánchez y su esposa para asistir al Festival de Benicásim en el verano de 2019. Llevaba sólo un año en el Gobierno y ya hacía de las suyas con el Lince01. Podríamos decir que se ha convertido en su seña de identidad.


Recién llegado a la Moncloa decidió regalarnos un book fotográfico carpetero, con sus ya habituales poses haciéndose el interesante y perfectamente ataviado con sus gafas de aviador, en el interior de uno de los aviones oficiales utilizados por el Jefe del Ejecutivo. La ridícula exhibición fue objeto de mofas y memes en las redes sociales.


Viajes a La Palma

La lista de desplazamientos en Falcon del presidente a los largo de la legislatura es realmente innumerable, como podemos comprobar en la web de control del tráfico aéreo Flightaware, pero -sin duda- sus viajes a la isla de La Palma tras la erupción del volcán de Cumbre Vieja merecen un capítulo aparte.


El presidente ha viajado más de una decena de veces al lugar. La mayoría de ellas para prometer a los damnificados unas ayudas que no acaban de llegar. En cualquier caso, la factura de diez vuelos, tomando como referencia el precio mínimo estimado de 5.000 euros por cada hora de vuelo, asciende a más de 300.000 euros. Eso sin contar las visitas de sus ministros a la isla con el mismo objetivo, que multiplicaría por mucho la suma total.


Vuelos vacíos

Pero sin duda el colmo de la desfachatez se dio cuando Sánchez obligó -el pasado 16 de agosto- al Falcon a viajar vacío desde Madrid para recogerle en Lanzarote, donde se encontraba de vacaciones, en lugar de desplazarse en cualquiera de los vuelos regulares entre islas. Esto ha ocurrido en múltiples ocasiones, asegura Cambronero.


También con el Airbus, medio en el que el presidente ha viajado varias veces a Canarias. Uno de ellos, a La Palma, fue muy criticado precisamente por el despliegue de medios aéreos. "Movilizaron el Airbus, que se quedó en otra isla y luego el Falcon para moverse entre islas", señala, "y luego la vuelta de vacío, de esos dos y del Super Puma". "Ese viaje fue ya tope de gama".


El Super Puma, su taxi

Pocos cuestionarían que Sánchez haga uso del Airbus "cuando acude a una convención muy lejana", señala Cambronero, "no he preguntado por ello, porque está más o menos justificado, efectivamente". Pero ha pedido explicaciones a Transparencia por todo lo demás.


Y le contestan a todo, por escrito. Para que no haga la pregunta de forma oral en el Congreso. Es una forma de tenerle "la boca tapada", asegura. "Soy el único diputado que no tiene voz" en la Cámara. Temen, por ejemplo, que haga referencia a que el presidente "utilice el Super Puma como un taxi".


"Es así, es su taxi", insiste. "Cada vez que Sánchez viaja, el helicóptero va de Moncloa a Torrejón, ida y vuelta, dos veces", asevera, "me parece una auténtica salvajada". Recuerda el diputado la visita del presidente estadounidense. "El propio Biden fue en coche de Torrejón a Moncloa, mientras Sánchez iba en Super Puma. Es una ida de olla", sentencia.


Hipócritas climáticos

Pedro Sánchez no es el único hipócrita climático del Gobierno. La ministras podemitas se olvidan de la agenda climática cuando se trata de viajar cómodamente a bordo de un Falcon o un Airbus. La de Igualdad, Irene Montero, se fue con toda su panda a Nueva York el pasado verano en el Lince01. Un desplazamiento mucho más caro y contaminante que si lo hubiera realizado en un vuelo comercial.


Destacados son también los viajes místicos de la vicepresidenta Yolanda Díaz, que no tenido problema con acudir e las aeronaves del Ejército del aire a sus "transformadoras" audiencias privadas con el Papa Francisco en el Vaticano. Y no es la única que se ha encontrado con el líder espiritual. "Ahora que parece que es de su cuerda, van mucho a verle", señala Cambronero.


En el caso del Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, "hasta en tres ocasiones sin agenda concreta". "Es decir, para reunirse con el Papa, hablar de sus cositas, hacerse la foto y darse un regalito", ironiza el diputado. No se molestan "ni en disimular un poquito", "decir que van a hablar del hambre en el mundo o algo".


Año récord

El presidente del ahorro energético viaja en Falcon y se mueve en Super Puma por Madrid, esa es la conclusión a la vista del uso que ha hecho de las aeronaves del Ejército durante estos cuatro años al frente del Gobierno. Algo especialmente doloroso dado el esfuerzo que reclama a los ciudadanos, en lo que a ahorro de energía de refiere.


Nos ha impuesto un plan que -por supuesto- él o ha tenido intención de cumplir en ningún momento. Cambronero aún no tiene lo datos del total de los viajes del último año, pero ya nos advierte que el uso de las aeronaves por parte de Sánchez ha subido muchísimo, batiendo incluso su propio récord.


"Te podría decir sin temor a errar que, haciendo una estimación general y tirando muy por lo bajo, usa el Super Puma (helicóptero) tres veces en semana", señala. Esto son seis desplazamientos (ida y vuelta), lo que supone que al menos lo utiliza 24 veces al mes. "Más si está de vacaciones".


"Si hablamos del Falcón, mínimo una vez a la semana (ida y vuelta)", añade, "que son 8-10 al mes". "Estamos hablando de mínimos, porque hay semanas que se viene arriba y son muchas más". El coste de estos viajes "es de locos". Según la información que ha podido recabar, cada hora de vuelo ronda los 8.000 euros (sin contar personal u otros gastos relacionados).


Pero es que el Airbus también los usa "dos veces al mes, tranquilamente". "Son aparatos que contaminan muchísimo", advierte, "la huella de carbono es la más alta de las que fueran posibles para el traslado de Sánchez". Y a esto hay que añadir "el terrible gasto en mantenimiento que tienes estas aeronaves".


"El Super Puma -recordemos, el taxi del presidente para sus desplazamientos en Madrid- es uno de los helicópteros más caros de todos. Ahorro energético cero", asevera Cambronero. "Es el colmo del gasto y de la contaminación, y de todo lo incoherente que se puede ser a la hora de dar ejemplos de lucha contra el cambio climático".


******************* Sección "bilingüe" ***********************


Recuperar el Gobierno de España para los españoles

Jesús Cacho. vozopopuli. 1 Enero 2023

El pasado 22 de diciembre, el diario francés Le Figaro abrió su edición digital con la aprobación en el Congreso de los Diputados español de la llamada "Ley Trans". El tono de la pieza de su corresponsal en Madrid era de asombro, y cargados de indignada sorpresa venían los comentarios de los cientos de lectores que dejaron su opinión en el foro de la noticia. Transcribo algunos de los primeros mensajes aparecidos: "Hubo comunismo a principios del siglo XX y hay wokismo a principios del XXI. El mismo afán de igualitarismo, el mismo empeño del Estado por imponer normas minoritarias sobre la mayoría" (…) "¿Cómo puede aprobarse una ley tan importante sin consulta popular?" (…) "Gobierno de izquierda español proponiendo leyes delirantes. Lo de España es una tragedia cómica. Un país en agonía" (…) "Yo creo que los 16 años es demasiada edad; los ocho me hubiera parecido una edad más adecuada, porque algunos niños sufren desde muy pequeños…" (…) "Fanáticos de la castración en niños, además. Abuso estatal inaceptable. El socialismo es una patología política" (…) "Cuando el Estado no es capaz de proteger a la nación de una ideología malsana que se ha hecho fuerte en las instituciones, toca a los jóvenes estar vigilantes sobre lo que está en juego" (…) "¿Estupidez, locura o suicidio colectivo? España dejó de ser un gran pueblo hace mucho tiempo, pero ¿tanto como para llegar a este punto?" (…) "A veces me digo que el ser humano ha dañado tanto el planeta que al final se trata más bien de autodestrucción, lo que probablemente permitirá que nos sobreviva" (…) "España ha perdido la cabeza".


Empezó a perderla el día, otoño de 2016, en que después de descubrirle en la sede de Ferraz intentando colar papeletas en una urna escondida tras una cortina, los dirigentes socialistas de entonces le apearon de la secretaría general pero no lo expulsaron del partido. El resto es historia sabida, la deriva de un país que viene soportando resignado la existencia de un tipo que gobierna para las minorías que lo sostienen en el Poder, minorías que lo utilizan como el perfecto rehén al que puntualmente obligan a pagar el precio de su apoyo. En realidad podría decirse que no gobierna el PSOE sino ERC, de cuyos 16 votos depende Sánchez para seguir en Moncloa. En espera de que Oriol Junqueras recupere en 2023 su protagonismo, la agenda política española la maneja Rufián (ERC) y Otegui (EH Bildu), mientras de la ingeniería social se encarga Irene y sus amigas de Podemos, y de los asuntos de la economía se ocupa una comunista, antigua sindicalista de CC.OO., ahora travestida de señora glamurosa con la cabeza sin amueblar porque no sabe de lo que habla y de la que nadie conoce si está ahí puesta o impuesta por Podemos o por el lucero del alba. España, en efecto, ha perdido la cabeza.


Del trabajo sucio de conducir a España por la senda de ese peronismo galopante que desemboca en la pobreza se ocupa, en efecto, Podemos. Sánchez es el ventrílocuo que sale a vender la mercancía por la tele. El espectáculo del soi-disant presidente repartiendo el martes el aguinaldo de unas ayudas públicas no es solo deprimente en lo que atañe a la ridiculez de las cifras (17 euros por familia "vulnerable" al mes), sino aterrador en lo que apunta de nación venida a menos, país bolivariano necesitado de subsidiar alimentos básicos para que la gente no muera de hambre porque el Gobierno comunista de turno ha esquilmado la riqueza y ha hecho huir a las empresas, que son las que crean empleo aquí y en Estambul. Pretender vender como un logro lo que no es sino la constatación de un fracaso económico y social, además de político, es una manifestación más del viaje a ninguna parte de esa España que "ha perdido la cabeza". Es normalizar la degradación, vía beneficencia, de un país que se ha desentendido del verdadero progreso y de la generación de riqueza porque su Gobierno está en otras cosas. España no necesita limosnas, sino un marco legislativo adecuado capaz de apoyar a las grandes empresas y de incentivar la existencia de una tupida red de pymes creadoras de actividad y empleo.


Sánchez se dice contento de la buena marcha de la economía española, una de las que más crecen de la UE, en su opinión. La realidad es que la economía española no crece, rebota. España es el único país de la UE que no ha recuperado aún su PIB prepandemia. Lo explicaba muy bien aquí el jueves Daniel Rodríguez Asensio: "Entre el cuarto trimestre de 2019 y el tercero de 2022, nuestro PIB ha crecido en 17.000 millones. La deuda pública lo ha hecho en 280.000. O, dicho de otra manera: necesitamos 16 euros de deuda pública para generar 1 euro de riqueza nacional. A precios constantes, el resultado es el mismo: el PIB está un 2,4% por debajo de los niveles previos a la crisis, mientras que el endeudamiento se ha disparado un 15%". España no crece, se endeuda. Nos hemos hecho adictos al endeudamiento público, de modo que sin deuda y sin el rescate por adelantado vía fondos Next Generation UE la situación de las finanzas españolas rozaría la quiebra. Y ello gracias al paraguas de ese BCE que nos permite emitir deuda sin preocuparnos en demasía por la prima de riesgo. Crecimiento es el de Irlanda, que lo hizo a un ritmo del 5,9% en 2020, del 13,5% en 2021 y del 7,5% en 2022. Crecimiento también el de la Europa del este y en particular el de los países bálticos, que han rebasado ya a España en renta per cápita, una España que lleva casi 20 años estancada en esa variable capital para entender la riqueza de una nación.


Nuestro país es víctima de las malas políticas adoptadas a lo largo del tiempo por líderes inadecuados, políticos mediocres, mentes perezosas, carentes de capacidad de gestión cuando no simplemente despóticas. España es víctima de los líderes que elige. Escribía este 26 de diciembre Walter Russel en el WSJ sobre la ausencia de grandes líderes políticos y la falta de estadistas de talla en un mundo gobernado por populistas y tecnócratas, y hacía referencia a uno de los estudiosos del tema, nada menos que Henry Kissinger, un hombre preocupado por la baja calidad del liderazgo mundial justo cuando más y con más urgencia lo necesita la humanidad. Un liderazgo que el ex secretario de Estado USA define como "esa rara combinación de capacidad intelectual, educación profunda y una comprensión intuitiva de la política que solo se da en unos pocos". Sánchez o el prototipo de político en las antípodas de esa definición. Después de haber concedido el indulto a los condenados del "prusés"; después de haber despenalizado la sedición para que los separatas puedan volver a intentarlo más cómodamente; después de haber rebajado la malversación, para que esos mismos puedan seguir malversando el dinero del contribuyente sin miedo a los jueces ("lo volveremos a hacer y saldrá más barato"), después de todos esos regalos, el presidente de la Generalidad acaba de anunciarnos que quiere un referéndum en 2023, y tiene que ser en 2023, claro que sí, porque quizá en 2024 no sigan contando con un amigo tan atento como Sánchez en Moncloa.


Sánchez ha dicho que no, faltaría más, que eso no lo permite la Constitución (este jeta utiliza la Constitución como Isabel II utilizaba las bragas, a conveniencia), de lo que se deduce, conociendo al personaje, que habrá referéndum de autodeterminación, claro que sí, aunque será difícil encajarlo en un 2023 cargado de compromisos. De momento, el gran caimán ya controla el Constitucional, ese gran objetivo que tantas energías le ha consumido y tan graves daños ha infligido a nuestro entramado institucional. Tenemos TC "progresista" para años, un TC de estricta observancia sanchista dispuesto a validar los atropellos contra la Carta Magna que le exijan sus socios. Queda por despejar la incógnita de la presidencia entre María Luisa Balaguer y Cándido Conde-Pumpido. De izquierda enragé la primera, más acomodaticio el segundo, un hombre de fidelidad perruna a Zapatero del que no acaba de fiarse Sánchez porque, pendiente siempre de su condumio, si triunfara Feijóo no tendría gran problema en cambiar de bando. "Dentro de lo malo, Cándido sería mejor presidente siendo peor persona", asegura un buen conocedor del alto tribunal. De lo que no cabe duda es que, si la coalición de los Sánchez, Iglesias, Junqueras, Otegui y demás familia volviera a triunfar en noviembre del 23, en la próxima legislatura tendríamos referéndum en Cataluña disfrazado de juegos florales o concurso de castellets, una catástrofe para la España de ciudadanos libres e iguales.


Un recordatorio de que "el separatismo es la mayor emergencia política de España", como el jueves afirmaba en El Mundo José Luis Pardo, catedrático de Filosofía de la UCM. "Hemos pasado demasiados años mirando a otro lado para no ver lo que ocurría en Cataluña y en el País Vasco, donde el Estado desaparecía a la vez que se montaba toda la maquinaria propagandística…" La España que ha perdido la cabeza. La España empantanada, la España que se empobrece víctima de ministros/as que no saben hacer la o con un canuto, pero que han demostrado gran maestría a la hora de colocar a su parentela en puestos clave de la Administración, tipo Calviño, Ribera, Iceta y compañía. Gente que no han gestionado nada en su vida, pero que toman decisiones guiadas por la ideología en su empeño por hacer realidad un proyecto de ingeniería social para la que nadie les ha mandatado. Desde los atentados del 11-M de 2004 España vive en una imparable huida hacia adelante, ¿hacia dónde?, dentro de la interminable crisis de la Transición. La crisis sin fin de la Transición. La nación ha llegado a su punto más bajo con un tal Sánchez. Le acompañan millones de españoles que siguen dispuestos a votarle -las encuestas- aun sabiendo o sospechando lo poco que quedaría por gobernar, en términos del país que hemos conocido, de seguir el personaje a los mandos. Es lo más desolador de esta España inaudita: la cantidad de gente encantada con el pequeño sátrapa, una realidad que no debe hacernos abdicar de nuestra obligación moral de intentar acabar con su reinado cuanto antes. De la obligación de rescatar el Gobierno de España para (todos) los españoles.


Es la ventana de esperanza que se abre ante nosotros en este 2023 y que tiene nombre de elecciones municipales y autonómicas de mayo y generales de noviembre. A Sánchez le espera esta primavera un auténtico Alpe d'Huez que puede dejar su poder territorial temblando, momento adecuado para que Núñez Feijóo presentara esa moción de censura que sirviera para adelantar su proyecto de futuro para España. Y naturalmente la prueba suprema de fin de año, elecciones generales en las que este país se jugará su ser o no ser. Conviene no engañarse: todas las cartas están sobre la mesa, ya no es posible confundir a nadie mínimamente letrado. Se trata de escoger en qué país queremos vivir, en qué modelo de sociedad queremos prosperar, fundar una familia y ser felices. La disyuntiva es clara: una democracia avanzada (obligada a acometer reformas profundas para hacer realidad esa "calidad democrática" mínima de la que ahora carecemos) o un peronismo clientelar estilo sudamericano incrustado en la vieja Europa. Eso es lo que habrá que elegir cuando los ciudadanos depositen su voto en la urna. Será la última oportunidad para que la sociedad española asuma de una vez su responsabilidad, razón de más para asegurar que, para bien o para mal, el gran protagonista de este año recién inaugurado será el pueblo español. Salud y libertad en este 2023 para todos los lectores de Vozpópuli.


Ana Losada: el castellano, la lengua secuestrada

Josep Maria Cortés. cronica global. 1 Enero 2023


Ana Losada, la presidenta de la Asamblea para una Escuela Bilingüe (AEB) ha bajado a la arena de miles de centros de enseñanza para mostrar lo que, a su juicio, es la enorme injusticia que se comete con la exclusión del castellano. La oposición, apostada frente al Govern minoritario que practica el matonismo lingüístico, es incapaz de tomar un atajo racional. El PSC ha jugado demasiado a esconder bajo el ala la obsesión monoglósica del poder catalán, ahora en manos de ERC. Tampoco es de recibo la política complaciente que muestra la Alta Inspección Educativa del Gobierno de España con la política lingüística de la Generalitat. El socialismo se quemó de entrada al apoyar el Pacto Nacional por la Lengua, y ahora trata de evitarlo manifestándose contra las 100 medidas de fomento del catalán, incorporadas por el Govern el pasado mes de noviembre. El Pacto trastabilla y el PSC piensa en abandonar, pero todavía no lo ha hecho. Es la enésima jugada del nacionalismo y la última ambivalencia de la izquierda.


El mismo nacionalismo que pensaba en catalán y rezaba en castellano, en la época del Congreso Eucarístico, impone hoy estudiar, rezar y soñar en catalán. Los mandamases republicanos --minoría en el Parlament-- provienen del mundo perdido de la inmersión convergente. Escriben los documentos oficiales en catalán y cierran sus negocios en castellano; se mecen en la Caverna de Platón, pero aprovechan su posición en la élite para salir del nido y conocer el mundo que ellos esconden a sus hijos.


El Ejecutivo indepe incumple los fallos judiciales que defienden el castellano en las aulas; la presencia del castellano, como lengua de aprendizaje, es inferior a la que tiene el inglés, en los centros públicos; el soberanismo ha convertido la lengua en religión y ahora vive de sus herejías. A los que aplastan el alegre gay trinar en libertad, hay que recordarles que las lenguas se hablan en la calle, no se imponen como quería aquel "gato pedantísimo retórico", de Tomás de Iriarte. Vencerán, pero no convencerán porque "convencer significa persuadir", como dijo el filósofo en Salamanca en el momento más dramático de nuestra historia.


Aquí, las mejores letras son bilingües. Así lo confirma el hecho de que escritores como Castellet, Joan Perucho, Miquel Batllori, Pere Gimferrer, Martín de Riquer, Joan Coromines o J. V. Foix, escribiendo en las dos lenguas, hayan sido galardonados con el premio Nacional de las Letras Españolas. Hoy recordamos la voz clara de Carme Riera, cuando al recibir este mismo galardón, como escritora brillante y autora en las dos lenguas, hizo una defensa del bilingüismo, en pleno ascenso del procés. Dijo entonces que aquel momento político "superaba a cualquier sátira" por "el nivel de ridículo" que estábamos haciendo. El castellano es un nexo de difusión internacional y será defendido con estas palabras de Blas de Otero: "escribo luego existo/ y soy de los que arman/ la de Dios es Cristo".


El pasado 23 de diciembre, el rodillo monolingüe catalán recibió un palo: una sentencia del TSJC en la que se reconoce, en la práctica, el derecho de una alumna de la escuela pública a recibir en castellano asignaturas troncales o las que considere imprescindibles. Después del fallo, Ana Losada y sus camaradas de la AEB, José Domingo y Rafael Arenas, consideran "fracasado el pacto político diseñado entre el Govern y el Gobierno de España para suprimir el derecho constitucional de los alumnos a recibir la enseñanza en castellano".


La mesa de diálogo hace aguas y no solo por la reforma de la malversación. Sus integrantes, eufóricos del ardid, por no saber que de tanto ir el cántaro va a la fuente acabará rompiéndose, merecen el chasco de La Lechera de Samaniego: "¡Oh loca fantasía, qué palacios fabricas en el viento! / Modera tu alegría; / no sea que, saltando de contento / al contemplar dichosa tu mudanza / quiebre su cantarillo la esperanza".


Las fábulas, ceremonia iniciática de toda lengua, pasan por el corazón. No deberían aprenderse de memoria; es necesario entenderlas. Por eso, al castellano no le basta con ser curricular. Debe ser también una lengua vehicular.


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