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no hemos conseguido mucho, es muy probable que una parte de la culpa
sea tuya.
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Los
recortes de ayer al final de la página
Si te importa España,
diez acciones indispensables
Nota del Editor 1
Noviembre 2011
1ª la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.
2ª desmantelar el tinglado autonómico.
3ª deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política
4ª simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios
5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media
6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros
7ª arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad
8ª educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida
9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz
10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad
La
"normalización lingüística", una anormalidad
democrática. El caso gallego
Dedicado "A
todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idomas" Manuel
Jardón
Por
la normalización del español: El estado de la cuestion, una
cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón
"A todos aquellos que piensan que
los
idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para
los idiomas"
Recortes de Prensa Lunes 2 Febrero 2026
Medvedev dice que Rusia no quiere más
guerras: "No estamos interesados en un conflicto global. No
estamos locos"
Desde el jueves no se han
registrado ataques contra el sistema energético en Ucrania pero los
impactos de drones contra otros objetivos han continuado
Carlos
Garcés. Madrid. el mundo. 2 Febrero
2026
Pese a la tregua anunciada por Trump con respecto a los ataques rusos contra Kiev, los bombardeos y lanzamientos de drones siguen sucediéndose en otras partes de Ucrania y Rusia. Esta madrugada, un ataque ucraniano con drones mató a dos civilesen la región fronteriza rusa de Bélgorod.
En respuesta a los bombardeos diarios del ejército ruso desde hace casi cuatro años, Ucrania envía por su parte cada noche drones hacia el territorio ruso, apuntando en particular al sector energético.
En este contexto, Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, ha afirmado que el mundo se está volviendo muy peligroso, pero que Rusia no quiere verse arrastrada a un conflicto global. "No estamos interesados en un conflicto global. No estamos locos. Se ha dicho cien veces. ¿Quién necesita un conflicto global?", dijo. "Desafortunadamente, no se puede descartar un conflicto global".
8:15
Las garantías de seguridad no pueden ser solo para Ucrania, según Medvédev
Las garantías de seguridad necesarias para poner fin al conflicto ucraniano no pueden ser unilaterales y aplicarse solo a Ucrania, declaró hoy el expresidente ruso Dmitri Medvédev, quien rechazó nuevamente la presencia de tropas de Occidente en territorio ucraniano, informa Efe.
"Ya les dijimos a nuestros colegas del proceso de negociaciones de paz que estas garantías no pueden ser unilaterales. No deben ser garantías solo para Ucrania, sino garantías para ambas partes: Rusia y Ucrania. De lo contrario estas garantías no funcionarán", aseveró en una entrevista con TASS y otros medios.
Medvédev, conocido por sus comentarios soeces en las redes sociales, rechazó la insistencia con la que Occidente propone el envío de un contingente militar a Ucrania y reiteró que Rusia "no acepta este tipo de garantías".
7:30
Rusia no quiere un conflicto global, pero el mundo parece muy peligroso, dice Medvédev
Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, afirmó que el mundo se está volviendo muy peligroso, pero que Rusia no quiere verse arrastrada a un conflicto global, recoge Afp.
"La situación es muy peligrosa", dijo Medvédev a Reuters, TASS y al bloguero ruso de guerra WarGonzo en una entrevista en su residencia a las afueras de Moscú. "El umbral del dolor está disminuyendo".
"No estamos interesados en un conflicto global. No estamos locos. Se ha dicho cien veces. ¿Quién necesita un conflicto global?", dijo. "Desafortunadamente, no se puede descartar un conflicto global".
Un
ataque ruso con drones mata a doce mineros y hiere a siete en
Ucrania
La ofensiva se ha producido horas después de
que Zelenski anunciara que la próxima semana se celebrarían más
conversaciones entre ambos países mediadas por Estados
Unidos
Reuters. ABC. 2 Febrero
2026
Al menos doce personas han muerto y siete han resultado heridas después de que un dron ruso atacara un autobús que transportaba a mineros en la región de Dnipropetrovsk, en el sureste de Ucrania, según han informado este domingo la empresa energética DTEK y funcionarios del Gobierno.
El ataque se ha producido horas después de que el presidente Volodímir Zelenski anunciara que la próxima semana se celebraría una segunda ronda de conversaciones trilaterales entre Ucrania y Rusia, mediadas por Estados Unidos.
DTEK ha afirmado en un comunicado que las fuerzas rusas habían llevado a cabo un «ataque terrorista masivo» contra una mina de la empresa en la región y que todos los muertos y heridos eran empleados que regresaban de su turno.
Los ucranianos se enfrentan al enero más tenebroso de la guerra mientras Moscú se compromete a no atacar sus infraestructuras energéticas hasta este domingo
«Hoy, el enemigo ha llevado a cabo un ataque cínico y selectivo contra trabajadores del sector energético en la región de Dnipropetrovsk», ha escrito el primer vice primer ministro Denys Shmyhal, que también es ministro de Energía, en la aplicación Telegram.
El ataque se ha producido en la ciudad de Terenivka, según ha informado la Policía. Las imágenes publicadas por el Servicio Estatal de Emergencias mostraban un autobús carbonizado con las ventanas destrozadas que se había salido de la carretera.
Además de este ataque, Rusia ha perpetrado otro contra una maternidad y un edificio residencial en la ciudad de Zaporiyia, en el que han resultado heridas al menos nueve personas.
Los ataques del domingo se producen tras las declaraciones de Zelenski ese mismo día de que Rusia seguía atacando la logística en Ucrania, a pesar de haber de haber acordado detener los ataques contra las infraestructuras energéticas del país.
Ucrania
dice haber neutralizado 76 de 90 drones rusos durante la noche
Efe.
la razon. 2 Febrero
2026
Las defensas ucranianas neutralizaron la pasada noche 76 de un total de 90 drones lanzados por Rusia, informó este domingo la Fuerza Aérea en su parte matinal.
Aproximadamente 60 de los aparatos no tripulados eran drones kamikaze de tipo Shahed, aunque también había entre ellos drones de ataque Gerbera e Italmas y de otros tipos, de acuerdo con el comunicado en Telegram.
Los ataques, contabilizados desde las 18.00 horas del sábado hasta las 8:30 del domingo, fueron lanzados desde las regiones rusas de Oriol, Briansk y Primorsko-Ajtarsk, así como desde las zonas ocupadas de la región ucraniana de Donetsk.
Aunque 76 drones lograron ser derribados o suprimidos sobre el norte y el este del país, 14 aparatos no tripulados lograron hacer impacto en nueve emplazamientos distintos, mientras que en dos lugares cayeron fragmentos de drones derribados.
Uno de los ataques causó la muerte de dos civiles, un hombre y una mujer, en la región central de Dnipropetrovsk, según las autoridades regionales, que afirmaron que un dron destruyó una vivienda y dañó otras dos, además de provocar un incendio.
Por el momento, Kiev no ha informado de ningún nuevo ataque ruso contra la infraestructura energética, con lo que parece mantenerse la tregua parcial con respecto a estos objetivos y debido al frío extremo que anunció el pasado jueves el presidente estadounidense, Donald Trump.
Marronas
y cimarronas
Hughes. gaceta. 2
Febrero
2026
Estos días se habla del tercermundismo español a propósito del AVE y otros descalabros, pero hay también un tercermundismo ideológico y mental que toma varias formas.
Una principal, sin duda, es la izquierda, revelada hace unas horas en el discurso-rapeo de Irene Montero aceptando la teoría del reemplazo para «limpiar de fachas» España y abrir su feminismo a «chinas, negras y marronas«.
Esto ha llamado la atención internacional (el Efecto Llamada es general) porque la teoría del reemplazo era lo que se conoce como una teoría de la conspiración. Una explicación alternativa. Hemos aceptado que la inmigración masiva fuera algo «natural», como un fenómeno atmosférico, y esta teoría, como otras, va en el sentido opuesto, en el de dotarles de causalidad, de intención.
Pero no dejaba de ser eso, una explicación que la oficialidad, por supuesto, no aceptaba. Hasta ayer. Con Irene Montero, diputada europea y ex ministra, se sienta un precedente excepcional dentro de una excepcionalidad mayor que tampoco ha pasado desapercibida: España como anomalía occidental. Cuando el hemisferio norte casi en su conjunto empieza a cerrar fronteras, España las abre, y además las abre mucho. ¿Llega España tarde o es vanguardia? Sea como fuere, tiene algo de laboratorio o UCI de ideas murientes en el mundo ayer civilizado.
Por eso, Europa y Estados Unidos nos miran y Sánchez se destaca como nota discordante, una especie de macarra contracíclico.
La cosa no acaba en el sanchismo o los podemitas. La dos instituciones tradicionales de España, la monarquía y la Iglesia, han demostrado un globalismo casi fanático, según un marco que la llamada derecha (hoy centro) compartía plenamente. Fue casi ayer que una de las luminarias de la razón centroderechista defendía la ilustrada idea de un Ministerio de la Verdad para España.
Esto ha sido el país estos años: la penetración por la izquierda y hasta la cocina del Foro de Sao Paulo y por la llamada derecha, un globalismo que convergía con el de las podemitas en la recepción del credo demócrata (Kamala, musa común de la COPE e Irene Montero).
No es por tanto una cosa de Sánchez. Es el contexto y el país. Tercermundialización en salarios, en servicios y catástrofes y, antes que nada, en ideas. En las marginalidades de la red, sirva de ejemplo, penetra también un tercermundismo pretendidamente soberanista: antioccidental, antiamericano…
El mundo ahora mira extrañado a España. En cierto modo se «internacionaliza» el sanchismo», expresión de un todo, de un esquema general. Si al globalismo radical se le resta, se le desgaja el occidente trumpiano y el mundo continental de la nueva derecha, lo que queda ya son realmente flujos y energías tercermundistas. España, que acepta ponerle cara a todas las conspiraciones y se quiere marrona, se declara en rebeldía del hemisferio.
Al frente de la Fundación Nacional
Francisco Franco
Juan Chicharro. la razon. 2
Febrero
2026
Defender una memoria histórica siempre es un ejercicio complejo; hacerlo cuando esa memoria se halla en el centro de una confrontación política abierta convierte la tarea en un desafío especialmente ingrato en muchas ocasiones. La Fundación Nacional Francisco Franco se mueve desde hace años en ese terreno áspero, defendiendo el legado del generalísimo Franco desde una óptica que considera positiva y reivindicativa, en un contexto social y político marcadamente adverso las más de las veces. En el presente, esa dificultad se ha intensificado como consecuencia de la ofensiva del Gobierno contra la propia Fundación, que la ha situado bajo una presión constante, tanto jurídica como mediática. Pretende su extinción como Fundación.
Asumir la dirección de una institución así no es, por tanto, una decisión cómoda ni carente de costes personales. Muy al contrario, supone colocarse voluntariamente en una posición expuesta, sometida a críticas permanentes y a una vigilancia pública que no concede tregua.
Son treinta y una personas, abogados, empresarios, militares…, etc, las que constituyen el Patronato de la Fundación quienes lejos de elegir la senda previsible de la tranquilidad y el confort del anonimato deciden en un determinado momento ponerse al frente de las tareas de la Fundación. En ningún caso movidos por la ambición ni por el deseo de notoriedad, sino por una combinación de convicciones profundas y de lealtades personales que consideran irrenunciables. En su decisión pesó y pesa, de forma determinante, el compromiso con unas ideas que han defendido a lo largo de su vida y el deseo de arropar una tradición familiar que sienten como propia, como un deber.
El respeto a sus mayores constituye para ellos un principio imperativo. No se trata únicamente de una noción abstracta, sino de una guía moral que informa su conducta y sus decisiones. Desde esta perspectiva, asumir responsabilidades en la Fundación es una forma de honrar a quienes les precedieron, de no dar la espalda a una memoria familiar y colectiva que consideran injustamente atacada. Ese respeto se traduce en hechos concretos: sacrificar tiempo personal, renunciar a la comodidad que acompaña, en algunos casos, a la jubilación y aceptar una carga de trabajo y exposición pública que muchos evitarían.
La asunción de responsabilidades, incluso en contextos adversos, no les resulta extraña. La disciplina, el sentido del deber y la aceptación de retos incómodos forman parte de un código interiorizado durante años en su vida profesional. Sin embargo, en esta etapa crucial de la historia de España, el motor principal que les guía ya no es la jerarquía ni la obediencia debida ni el deber profesional, sino una lealtad voluntaria a unas ideas que perciben asediadas y atacadas.
Esa lealtad cobra un valor especial cuando el entorno es mayoritariamente hostil. Defender una posición contracorriente exige una fortaleza que va más allá de la simple opinión; implica asumir el aislamiento, la incomprensión y, en ocasiones, el descrédito. Para ellos la lealtad no es una palabra vacía, sino un compromiso activo que se mantiene precisamente cuando resulta más costoso hacerlo.
En el núcleo de su decisión late también un concepto muy definido de España. Un concepto forjado a lo largo de sus carreras, de la educación recibida y de su experiencia vital, que asocian a valores como la unidad, la continuidad histórica y el respeto a determinadas tradiciones. El amor a esa idea de España actúa como un hilo conductor que da sentido a las responsabilidades adquiridas, incluso cuando todo a su alrededor parece empujar en dirección contraria.
Así, la dirección de la Fundación se convierte para los que constituyen su Patronato en algo más que un cargo: es la expresión de una coherencia vital. En un tiempo marcado por la polarización y el replanteamiento del pasado, su elección ilustra cómo, para algunas personas, la fidelidad a unas convicciones y a una determinada idea de lealtad pesa más que la búsqueda de la comodidad. Una decisión incómoda, sin duda, pero asumida con la serenidad de quienes consideran que no hacerlo sería una forma de renuncia y una traición a la memoria de sus padres y a tanta sangre derramada que no pueden quedar en el olvido.
La Fundación Nacional Francisco Franco, objeto en estos momentos de la inquina y odio de un Gobierno socialcomunista, afronta con firmeza la defensa de los valores y principios en los que se fundamentó en 1976 : la difusión y el legado de la persona que rigió los destinos de España durante 40 años, Francisco Franco Bahamonde y lo hace, además, en el ejercicio de su derecho constitucional a existir. David contra Goliath, sí, pero desde la convicción de que mientras perviva en España el estado de derecho la libertad prevalecerá.
Juan Chicharro Ortegaes General de División de Infantería de Marina ( R ). Presidente Ejecutivo de la Fundación Nacional Francisco Franco
******************* Sección "bilingüe" ***********************
Sánchez, medalla de oro de servicios a
ETA
Luis
Ventoso. el debate.
2
Febrero 2026
De todos sus abusos, el peor es blanquear a la banda terrorista que hizo llorar a los españoles desde 1968 a 2010, con más de 370 asesinatos todavía sin resolver
En España se ha llevado a cabo un tenaz proyecto de ingeniería social, impulsado desde el Gobierno, que supone una anomalía única en el Occidente avanzado.
El promotor de ese rodillo es el PSOE, que sarcásticamente lleva todavía en su apellido el adjetivo de «español». El plan de ingeniería social incluye cuatro grandes aberraciones, que es increíble que hayan podido consumarse:
1.- La persecución al dictado de partidos nacionalista regionales de la lengua mayoritaria y que une a todos los españoles, el castellano, hasta el extremo de que ha sido marginado en la educación y hasta prohibido so pena de multa en la rotulación de los comercios (un escarnio contra el que nada hizo un Gobierno del PP con mayoría absoluta).
2.- La voladura de los pactos no escritos de la democracia española, aceptando en la mayoría gubernamental al partido de ETA y a los dos que dieron en 2017 un golpe separatista en Cataluña.
3.- La promoción de una agenda de «nuevos derechos», que aspira a derogar la moral cristiana, aun a costa de pisotear la dignidad inherente a todo ser humano y hasta el más elemental sentido común.
4.- Una relectura doctrinaria de la historia del siglo XX español, imponiendo, también so pena de sanción, una visión sesgada y maniquea de la II República, la Guerra Civil y el franquismo, en la que la izquierda es siempre angélica y la derecha, vil y criminal. Se ha mutilado la libertad de cátedra y se ha buscado dividir a los españoles a costa de un pasado ya lejano, mientras se impone una amnesia oficial sobre algo tan reciente y lacerante como el terrorismo separatista.
ETA, de la que los chavales empiezan a saber ya poco, porque es lo que se pretende, constituyó la mayor pesadilla de España entre junio de 1968 y marzo de 2010, décadas en las que mató a 856 personas, entre ellas 20 niños y 59 mujeres. Sus atentados hirieron a 2.600 personas, muchas con dolorosas secuelas perennes. El mapa del terror lo completan 90 secuestros –entre ellos los 532 días de tortura de Ortega Lara– y una red de chantaje mafioso que llamaron «impuesto revolucionario».
El terrorismo de ETA dejó además una huella indeleble en la demografía y la política vascas, pues provocó el éxodo de 180.000 personas que no eran nacionalistas, lo que equivale al 9 % de la población de la región en 1977. Los partidos nacionalistas gozaron así de una prima indudable gracias a ETA, pues a sus militantes no los mataban. La actitud del PNV –el árbol y las nueces– resultó moralmente vomitiva.
Toda España padeció la violencia etarra, que mató en 24 provincias. El 60 % de sus víctimas fueron agentes de seguridad y militares, pero también asesinó a políticos de UCD, PP, PSOE y UPN, jueces, fiscales o simples particulares que se cruzaron con el terror sangriento. Centenares de españoles vivieron escoltados durante décadas, con la amenaza del tiro en la nuca o la bomba lapa amargando sus existencias. Entre aquellos terroristas figuraba Arnaldo Otegui, el actual líder de Bildu, un partido salido del laboratorio de siglas de ETA, y entre los que hacían apología de los asesinos estaba su hoy portavoz en el Congreso, la periodista Aizpurua, que tiene la macabra osadía de sermonearnos con una pose de supuesta superioridad.
Sánchez ha hecho muchas cosas repugnantes. Pero la más execrable es su blanqueamiento de ETA, a la que ahora quiere retirar de la relación europea de organizaciones terroristas al dictado de Otegui, cuando todavía quedan más de 370 asesinatos sin resolver. Sánchez ha incorporado al partido de ETA a su mayoría gubernamental, cuando había prometido con firmeza que no lo haría jamás. Sánchez ha sacado a la calle antes de tiempo a algunos de los sicarios más sádicos de ETA. Sánchez escupe sobre las lápidas de las víctimas, incluidas las de su propio partido, que sufrió doce asesinatos.
El PSOE es el partido que en 2008 expresaba su «infinita repulsa e inmenso dolor» ante el asesinato de su compañero Isaías Carrasco y advertía que «no vamos a aceptar el totalitarismo de las balas y la extorsión». «Acabarán en la cárcel y los tribunales y nunca doblegarán la voluntad de la democracia española», zanjó muy solemne el ministro Rubalcaba. Pachi López, el líder de los socialistas vascos, portó el féretro de Carrasco con los ojos anegados de lágrimas.
Ese mismo PSOE es el partido que ahora calla mientras Sánchez apura hasta las heces su alianza con ETA. Tan escandaloso silencio supone la mayor miseria moral del Partido Socialista Obrero Español, que por lo que se ve está integrado por guiñoles sin escrúpulos, capaces de tragar con lo que sea por sus carguitos.
¿Cómo puede alguien con un mínimo de conciencia votar todavía a Sánchez y al PSOE? Pues porque aquí ha habido 30 años de ingeniería social en vena.
Marrona
Iván
Vélez. gaceta. 2 Febrero
2026
El pasado sábado, la eurovocinglera Irene Montero se desgañitó, micrófono en mano, ante sus fieles. Medio ronca por el efecto de sus gritos, la pareja de Iglesias Turrión vociferó: «Ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora. Claro que yo quiero que haya reemplazo, reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra, marrona (sic), con todas las compañeras, las gentes trabajadoras de este país»». Acuñado sobre la marcha, el desliz o el neologismo, pues no ha de descartarse que el palabro entre en circulación, bien puede figurar al lado del famoso «miembras», cuya autora, Bibiana Aído, exministra de Igualdad, ocupa desde hace meses el cargo de Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.
La frase reproducida la pronunció, es un decir, durante el mitin que Podemos dio en Zaragoza, con vistas a las elecciones regionales del 8F, a las que la formación morada se presenta con una candidata de apellido normativamente euskaldunizado, María Goikoetxea, que fue directora gerente del Instituto Aragonés de la Mujer durante el mandato de Javier Lambán, ese al que Pedro Sánchez llamó «petardo».
Arropada por los suyos, la Montero no ocultó su verdadero objetivo: «Tras la regularización de inmigrantes, vamos a por la nacionalidad y a que puedan votar». O lo que es lo mismo, la vecina de Galapagar descubrió lo que todos sabemos: que las izquierdas pretenden alterar el censo electoral utilizando para ello a una inmigración masiva. El proyecto ya está en marcha. El recientemente aprobado Real Decreto, hecho a la medida de Podemos, permitirá dar el primer paso en la senda marcada por Montero. Gracias a él se regularizará a medio millón de personas. La exigencia es mínima, según se puede leer, podrán tener papeles todas aquellas personas «que estuvieran en España antes del 31 de diciembre del año 2025 y que puedan demostrar al menos cinco meses de residencia». En cuanto a la seguridad, si el inmigrante —migrante en jerga podemita— «acreditase haber solicitado el certificado de antecedentes penales de las autoridades del país de origen o de aquel donde hubiera residido durante los últimos cinco años, y hubiera transcurrido un mes sin haberlo recibido, el Gobierno, previa solicitud al efecto, podrá recabar la información necesaria directamente de la autoridad del país correspondiente». O lo que es lo mismo, una pequeña demora limpia el expediente delictivo del nuevo legal.
Tras su fallido asalto a los cielos, Podemos trata de levantar el vuelo. Y lo hace con un lenguaje cada vez más agresivo. Si Irene Montero habla de «barrer», Ione Belarra ha hablado de «reventar» a las derechas y Pablo Iglesias ya se ofreció al PSOE: «Para reventar a la derecha española y a sus activos políticos, ahí nos tenéis para llegar a donde sea necesario. Pero para eso hay que tener agallas». Por si ello fuera necesario, los desahogos de esta terna pequeñoburguesa necesitada de atención, desvelan la estrategia del PSOE, capaz de cualquier cosa antes de abandonar el poder. Los efectos del Real Decreto, sin embargo, ya son visibles y los padecerán aquellos cuya renta no les permite costearse viviendas en zonas exclusivas ni viven protegidos por escoltas. Si en Barcelona ha habido aglomeraciones en el consulado de Pakistán para regularizar a una multitud de individuos ajenos por completo a la perspectiva de género, en Ceuta, 200 inmigrantes ilegales, muchos de ellos con piel marrona, han asaltado la valla imantados por un efecto llamada cuyas consecuencias son fácilmente adivinables.
Tercermundizar España para ganar esta
vez la guerra del 36
Francisco
Rosell. el debate.
2
Febrero 2026
Cuando el arrojado «capitán Alatriste» Pérez Reverte envaina su espada ropera de los Tercios de Flandes ante un perfecto idiota sanchista que cubre su falta de seso con la boina de aquel grupo de agropop de «La charanga del tío Honorio», según el perspicaz Ramón de España, y suspende unas jornadas de debate sobre la Guerra Civil en la antigua Chancillería de Justicia de Sevilla es que el retroceso de la libertad en España comienza a inquietar. Aunque alguien tan bragado incluso en el reporterismo bélico esgrima ante las hordas bárbaras que «unas batallas se ganan y otras se pierden; esta es una batalla aplazada» y anuncie su reposición en octubre, el gran Reverte se engaña a sí mismo.
Para no dar la impresión de que la libertad no tiene quien la defiende, como el protagonista de la novela sobre la guerra civil de Chaves Nogales, no se puede ni se debe claudicar ante un chiquilicuatre que, dentro de su promoción editorial y ante la imposibilidad de acudir al Festival de Eurovisión por el plante sanchista, se arroga llamar «fascistas» a Aznar o Espinosa de los Monteros. Como estos no había puesto peros a compartir cartel con este «antifascista», este oportunista pijocomunista debe engrosar esa grey que, según Borges, opina que ser anticomunista es ser fascista. Algo tan incomprensible –ironizó– como afirmar que no ser católico es ser mormón.
Ante quien revisa la historia a conveniencia en función de que, como traduce Andrés Trapiello, «mis víctimas son mejores que las de los otros», presentando como «realismo mágico» su visión zurupeta de la historia en sintonía con la Ley de Memoria Democrática manuscrita por ETA con la connivencia sanchista, cabe preguntarse: ¿Dónde quedó aquella máxima volteriana que inspiró la Transición y la Constitución: «Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearé para que usted pueda decirlo»? Como se lamenta Nicolás Redondo Terreros, en este 2026 se anda más distante que en 1978 de la admonición de Azaña de julio de 1938 en Barcelona en la que soñaba con que otras generaciones aprendieran la lección de los caídos «que dice a todos sus hijos: paz, piedad y perdón».
Pero, si un escritor izquierdista como Bergamín, émulo de Herri Batasuna con cuyo lábaro fue enterrado en 1983, deliraba ante un atónito Fernando Savater –«Desengáñate; lo que este país necesita es otra guerra civil, pero que esta vez ganen los buenos»–, aquella aparente «boutade» senil es hoy frase hecha entre algunos que deberían figurar en una versión española del «Manual del perfecto idiota latinoamericano» de Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza. Editado para mitigar la insensatez política circundante, sus autores desdeñaron que ésta no tiene cura y se contagia transoceánicamente.
Baste como botón de muestra ese cómico de la subvención y de la subversión, de cuyo nombre también mejor no acordarse, que se ha quitado la máscara, según confiesa, para «a ver si volvemos al 36 me cago en Dios» y «ver qué pasa». Tras asegurar este «hípster» de barba y moño que no reside en Madrid para no cruzarse «con tantos fascistas», no se sabe bien quién deseará hacerlo con un energúmeno que parece anhelar trasplantar a España la dictadura venezolana cuando ésta da –habrá que tocar madera– sus últimas bocanadas.
En este paisaje y con tal paisanaje, adquiere caracteres de heroicidad que una huérfana «de los 45 del tren de la muerte de Adamuz» –ya desgraciadamente 46– hiciera el jueves en Huelva en el funeral religioso una profesión de fe, conteniendo su indignación, pero sin disimularla, en pro de la convivencia y la civilidad. Sí, de heroicidad hay que hablar cuando defender lo obvio requiere valentía y arrojo porque las palabras de Liliana Saénz hacen reconciliarse con el ser humano. Más ante la falta de corazón de quienes, presumiendo de «empatía», se ausentó de las exequias como «Noverdad» Sánchez sin que su legación ministerial se acercara a testimoniar el pésame como sí obraron los Reyes y el presidente andaluz. Fue un aldabonazo de esta hija del dolor ante una ciudadanía átona que ha sacado de quicio hasta a una comparsa de Cádiz que, en el concurso de agrupaciones del Teatro Falla, ha inquirido: «¿Qué está pasando para que mi Carnaval otra vez pase de largo y de puntillas ante tanta corrupción?».
Sí, porque el agiotaje que saquea al contribuyente y lo mata, como en Adamuz al tener que circular convoyes de alta velocidad por caminos de cabras, es indisoluble de la paulatina tercermundización de España con el Estado adueñándose de la iniciativa privada mientras desempeña calamitosamente sus labores. De esta guisa, penaliza a quienes siembran riqueza empujándolos a vivir de las ayudas gubernamentales para, en el caso de las empresas, poder empotrar como consejeros a militantes o amigos y, en el de los particulares, que estos dependan del favor oficial.
Bajo esa premisa, el dinero del erario no se distribuye partidistamente, confundiendo gasto clientelar con inversión pública. Y, en esas circunstancias, como alertó Jean-François Revel, un Estado metomentodo de estraperlistas «sólo puede elegir entre la autoritarismo y la anarquía.». Con esa tercermundización como la que Sánchez opera en España, se destruye el desarrollo y se auspicia un nuevo orden mediático –como el que perpetró Federico Mayor Zaragoza al frente de la Unesco, luego de ser el rector franquista más joven– para que la gente no sepa lo que ocurre al ser la información coto vedado del Gobierno y de sus terminales.
Si los fondos de cohesión comunitarios modernizaron la España del siglo pasado con González y con Aznar, con el Ave como mascarón de proa, aun con la derrama de las mordidas para los aprovechados del partido, la dilapidación a caño roto de los euros Next Generation para combatir los daños del covid están coadyuvando a su tercermundización, mientras los comisionistas acumulan caudales como el «plus ultra» Zapatero rescatando aerolíneas estratégicas de un solo avión. ¿Cómo es posible que con peculios europeos a tutiplén, una recaudación fiscal récord con criterios confiscatorios y una deuda pública disparada, los servicios públicos parezcan pompas fúnebres? ¿A qué albañal ha ido aquel maná europeo por el que Sánchez se hizo recibir por todo el Gobierno haciéndole el paseíllo?
Liberado de todo control merced al Real Decreto-ley 36/2020, de 30 de diciembre aprobado con la extraña abstención de Vox, los Next Generation han contribuido como el plan E de Zapatero a deambular de la modernización al tercermundismo descarrilando de paso aquel PSOE de González que, como les trasladó a su primer Consejo de Ministros, estuvo resuelto a transitar por los raíles del olvido de la Guerra Civil y de un país que funcionara. Ahora, en cambio, sus hijos tercermundizan España para, al cabo de 70 años, vencer la guerra del 36.
Para ello, se ejecuta un plan que emula a Luis Napoleón III que se valió del Estado Asistencial para su «bonapartismo». Mediante esta exitosa técnica luego imitada por tantos autócratas, se garantizó el dominio del Estado como poderoso instrumento para sobornar a la población y mantenerla genuflexa premiando la obsecuencia, la corrupción y la mentira. De igual manera, en la España sanchista, con los jóvenes mejor preparados camino de la emigración remplazados por mano de obra mal formada, cuya aspiración será beneficiarse de los servicios públicos y del Ingreso Mínimo Vital, se reemplaza el Estado de Bienestar por otro Asistencial sin medios de sostenimiento a medio plazo, dado que los subsidios habitúan a vivir estructuralmente de ellos y desalienta a quienes trabajando financian a quienes, con una renta garantizada, preferirán no trabajar. Al depauperarse la clase media y fragmentarse la sociedad entre ricos cada vez más opulentos y pobres cada vez más míseros, se contrae un alto riesgo al ser la mesocracia garantía de estabilidad democrática y antídoto ante totalitarismos como los que prohijó la Europa asolada por las guerras o que vuelven a asomar la oreja. Todo un campo abonado para quienes quieren hacer del ayer guerracivilista el porvenir que le espera a los españoles aprovechando extravíos como el del capitán Alatriste.