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Los recortes de ayer al final de la página
Si te importa España,
diez acciones indispensables
Nota del Editor 1
Noviembre 2011
1ª la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.
2ª desmantelar el tinglado autonómico.
3ª deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política
4ª simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios
5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media
6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros
7ª arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad
8ª educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida
9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz
10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad
La
"normalización lingüística", una anormalidad
democrática. El caso gallego
Dedicado "A
todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idomas" Manuel
Jardón
Por
la normalización del español: El estado de la cuestion, una
cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón
"A todos aquellos que piensan que
los
idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para
los idiomas"
Recortes de Prensa Jueves 27 Agosto 2026
Guerra de Ucrania – Día 1645. Ago 26,
2026
admin. https://www.guerradeucrania.com. 27
Agosto 2026
A lo largo de la 1645ª jornada de guerra en Ucrania ha vuelto a saltar a la palestra la cuestión nuclear, con renovados indicios de que el Kremlin no ha dejado de considerar el empleo de armamento atómico, aunque sea un uso demostrativo, como una opción más. Una cuestión que es especialmente preocupante hoy, dada la inestabilidad estratégica creciente y, también, la falta de salidas a un conflicto que difícilmente permitirá a Moscú lograr sus objetivos estratégicos, que van más allá del territorio. Además de esto, mientras Zelenski se reunía con su cúpula militar y concedía una importante medalla a Elon Musk, se ha mostrado muy activo el ministro de Exteriores ucraniano, Sybiha, quien ha mantenido numerosas llamadas telefónicas. Desde Rusia, por su parte, han comentado la reciente visita del director general de la CIA a su capital, algo que también ha hecho Trump. Han sido muchas más, no obstante las noticias, en una jornada en la que Rusia ha lanzado numerosos drones y misiles contra puntos de Ucrania como Járkov, Odesa, Zaporiyia o Kiev y en la que se ha seguido combatiendo sobre el terreno, si bien con cambios mínimos un día más.
Como ha venido ocurriendo periódicamente a lo largo de los largos años que llevamos de guerra en Ucrania, la cuestión nuclear está en los últimos días de nuevo en el candelero. La visita sorpresa del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú tuvo seguramente como uno de sus objetivos transmitir a Rusia una advertencia directa contra cualquier ataque a países de la OTAN, después de que nuevas evaluaciones estadounidenses señalaran que Vladímir Putin podría intentar poner a prueba la cohesión aliada mediante una acción limitada. Sin embargo, la situación podría ser en algunos aspectos peor de lo que se piensa. Casi simultáneamente, distintas personas próximas al Kremlin han hablado de un deterioro mucho más amplio de la situación: Moscú considera agotadas las actuales vías negociadoras, prepara una intensificación de los ataques contra Ucrania y, dentro del aparato político-militar ruso, habría aumentado el número de voces que contemplan que Putin pueda terminar recurriendo a un arma nuclear táctica como último recurso. Eso sí, antes de que nadie se lleve las manos a la cabeza, es obligado decir que no hay ningún indicio conocido de que Rusia esté preparando actualmente un ataque nuclear; ni siquiera un uso demostrativo.
Ahora bien, la cuestión no debe soslayarse. El problema fundamental para el Kremlin sigue siendo el mismo desde hace mucho tiempo: la guerra ofrece pocas salidas satisfactorias a sus dilemas fundamentales de seguridad y de política internacional. Rusia mantiene la iniciativa en determinados sectores y continúa presionando sobre Donetsk, sin duda, pero sus avances terrestres se han ralentizado durante 2026 y no ha conseguido transformar su superioridad material en una ruptura operacional decisiva. Ucrania incluso asegura haber recuperado más de 700 kilómetros cuadrados durante el año. Al mismo tiempo, Moscú sigue sin conquistar completamente el cinturón urbano de Sloviansk, Kramatorsk y Kostiantynivka, ciudades cuya entrega exige como parte de cualquier acuerdo. La perspectiva sigue siendo, por tanto, la de una guerra de desgaste prolongada, costosa y sin una victoria militar clara a corto plazo, ni siquiera con una movilización más que previsible tras las elecciones de septiembre.
La salida diplomática tampoco parece mucho más sencilla. Las diversas propuestas discutidas durante los últimos meses han chocado una y otra vez con unas posiciones territoriales incompatibles con los intereses de una y otra parte y Moscú considera prácticamente agotado el actual marco negociador, como han dejado claro Peskov, Putin, Lavrov o Zajárova entre otros. El Kremlin estaría valorando como siguiente escalón una campaña convencional más intensa, de cara al invierno que viene, incrementando el número de misiles balísticos lanzados contra Kiev, contra las infraestructuras críticas y otros objetivos. Además, tampoco parece que las sanciones y los ataques ucranianos contra refinerías y redes logísticas puedan obligar a Putin a aceptar un compromiso sino más bien lo contrario, a reafirmarle en sus premisas. Es más, en Moscú se interpreta cada vez más que los ataques ucranianos de largo alcance constituyen de facto acciones occidentales por depender de armamento, inteligencia y apoyo técnico de países de la OTAN, como han dejado claro recientemente a propósito de los acuerdos de Ucrania con el Reino Unido.
A esta dinámica se añade el calendario interno ruso. Las elecciones a la Duma están convocadas para el 20 de septiembre, con votaciones entre los días 18 y 20. Zelenski ha afirmado que Putin pretende esperar hasta después de esos comicios para movilizar otros 300.000 hombres. Por supuesto, no es seguro que la movilización llegue a darse, pero sí que encaja como un guante con los plazos. Máxime sabiendo que nueva leva tendrá costes sociales y políticos que resulta preferible aplazar hasta después de votar. Es así porque el régimen de Putin necesita simultáneamente mantener la imagen de que controla la guerra, evitar reconocer la insuficiencia de sus fuerzas y encontrar mecanismos capaces de modificar el cálculo de Kiev y sus aliados para desatascar la situación.
Hay otro problema añadido que no debemos desdeñar: el entorno internacional es todavía más inestable (en términos de estabilidad estratégica) ahora que en 2022. El tratado New START expiró el 5 de febrero de 2026, dejando por primera vez en más de medio siglo a Washington y Moscú sin límites jurídicamente vinculantes sobre sus fuerzas nucleares estratégicas. Rusia también modificó en 2024 su doctrina de disuasión nuclear, ampliando explícitamente los escenarios que pueden justificar el empleo del arma atómica, incluyendo una agresión convencional que amenace críticamente la soberanía o integridad territorial y determinadas formas de ataque aeroespacial masivo. A ello se suman los ataques ucranianos cada vez más profundos dentro de Rusia, la escasez occidental de algunos interceptores y la distracción estratégica estadounidense provocada por la guerra con Irán, que ha dejado al descubierto algunas de las miserias del antiguo hegemón.
Así las cosas, estamos en una situación parecida a la de otoño de 2022, aunque agravada. Entonces, dado el derrumbe ruso en Járkov, Putin anunció la movilización parcial, procedió a anexionar cuatro regiones ucranianas y el 21 de septiembre amenazó con utilizar «todos los medios» disponibles para defender lo que Rusia consideraba ya su territorio. Poco después, la inteligencia estadounidense detectó que altos mandos militares rusos habían discutido cuándo y cómo podría emplearse un arma nuclear en Ucrania, mientras Washington (y Bruselas, recordemos, de la mano de Borrell, a la vez que la OTAN) enviaba advertencias privadas sobre las graves consecuencias de cruzar el umbral nuclear. La crisis terminó sin empleo atómico, pero demostró que Moscú estaba dispuesto a utilizar la incertidumbre nuclear para recuperar capacidad de disuasión cuando su situación convencional empeoraba. De hecho, desde el inicio de la invasión hizo uso de la «disuasión ofensiva», no lo olvidemos.
Algo parecido podría volver a ocurrir ahora, incluido un posible uso demostrativo destinado más a transformar la voluntad política del adversario que a obtener efectos militares inmediatos. Una detonación en una zona despoblada o una señal nuclear extremadamente explícita permitiría intentar restaurar la credibilidad de las amenazas rusas sin atacar directamente una gran concentración militar ucraniana; algo que por fuerza tendría que ser en retaguardia, visto cómo funciona ahora el frente. Sin embargo, cruzar el umbral nuclear tendría consecuencias potencialmente enormes y su utilidad militar sería discutible: en el actual campo de batalla, caracterizado por fuerzas muy dispersas, incluso las armas nucleares tácticas presentan importantes limitaciones para destruir formaciones terrestres. Además, romper el tabú vigente desde 1945 podría provocar una respuesta occidental imprevisible, dañar gravemente las relaciones de Moscú con China e India y desencadenar exactamente el tipo de escalada que Rusia pretende controlar, pues ni su economía, ni su población, ni su sector científico-técnico están en condiciones de mantener ciertas carreras.
Por todo ello, el escenario nuclear continúa siendo improbable, pero en absoluto imposible. Rusia, en realidad, dispone todavía de numerosos escalones convencionales antes de llegar a él y dado que Putin es un procrastinador nato, lo más probable es que los recorra: más misiles balísticos, ataques contra la infraestructura energética, nuevas movilizaciones, ataques más contundentes y numerosos en la zona gris e incluso provocaciones contra la OTAN, todo ello es más que probable. En cualquier caso, lo de menos es que Putin haya considerado o no utilizar un arma nuclear, algo para lo que no existe evidencia, sino que empiezan a reproducirse algunas de las condiciones que hicieron especialmente peligroso el otoño de 2022 y además, en un marco estratégico todavía más frágil: guerra estancada, objetivos políticos incompatibles con la realidad militar, presión doméstica en Rusia por los ataques ucranianos, desaparición de salidas diplomáticas claras y una percepción evidente en Moscú de que el conflicto con Ucrania forma parte de una confrontación mucho mayor con Occidente que no estaría ganando (recordemos las palabras deAndrei Klepach, economista jefe del banco estatal ruso de desarrollo VEB.RF…).
En semejantes circunstancias, el recurso a las armas nucleares vuelven a aparecerse a los ojos del Kremlin como una opción más y más lógica, sin que eso implique necesariamente una guerra nuclear tal y como muchos la conciben.
En cuanto a los ataques a larga distancia, esos que tanto daño están causando a uno y otro beligerante, Rusia volvió a emplear durante el día 26 de agosto un buen número de drones Geran, incluidos modelos de propulsión a reacción, así como de misiles.
A falta de un informe oficial, que todavía no se ha publicado, con el número de lanzamientos, tenemos que en Lozova, en la región de Járkov, dos Geran un centro comercial de tres plantas situado en una zona densamente edificada, dejando diez heridos, algunos de gravedad, y causando daños también en edificios residenciales próximos. Dejaron, además, escenas bastante dramáticas, de personas atrapadas intentando descolgarse por la fachada para abandonar el edificio en llamas. Por otro lado, en esta misma ciudad un dron impactó contra el balcón del cuarto piso de un edificio residencial del distrito Industrialnyi, causando una reacción aguda al estrés a un hombre de 30 años. Además, en Chernígov, exactamente en la ciudad de Pryluky, un Iskander-M habría alcanzado una instalación energética, aparentemente una subestación.
En Romny, en este caso en la región de Sumy, una oleada de nueve drones de propulsión a reacción alcanzó viviendas e infraestructuras civiles. Murió una mujer de 66 años, cuatro personas solicitaron asistencia médica, se produjeron incendios y daños en viviendas y vehículos y se registraron cortes eléctricos. En Krivói Rog, por su parte, dos misiles balísticos alcanzaron de madrugada una instalación industrial y dejaron dos heridos, mientras que en Kiev, la capital ucraniana, la combinación de misiles balísticos y drones provocó caída de restos en el recinto de un centro educativo y en el patio de un edificio residencial, sin que inicialmente se comunicasen víctimas. Algo que habría ocurrido como consecuencia del empleo de uno de los escasos interceptores Patriot que el país ha recibido en los últimos días. Odesa fue atacada un día más por drones a reacción y al menos un Banderol. Resultaron dañadas infraestructuras, un centro educativo y un bloque de viviendas, sin víctimas conocidas al cierre de la franja. En el distrito de Izmail, la caída de restos dañó un buque civil amarrado en el puerto de Reni. En Zaporiyia, por último, al menos tres personas resultaron heridas durante los ataques nocturnos, en los que Rusia ha empleado misiles balísticos KN-23.
En cuanto a las bombas planeadoras, una KAB alcanzó la central térmica de Jersón y provocó importantes daños en la instalación. En la región de Dnipropetrovsk, los ataques realizados durante el día con drones, artillería y bombas aéreas dejaron dos muertos, una mujer de 71 años y un hombre de 48, y un herido de 59 años en el distrito de Nikopol, además de daños en viviendas, vehículos, una explotación agrícola y una empresa.
Además de lo anterior, durante la jornada los ataques con drones tácticos contra civiles fueron especialmente numerosos en Jersón y su entorno. Un dron alcanzó un automóvil en el centro de Jersón e hirió a dos hombres; otro atacó recién iniciada la tarde a un automóvil en Bilozerka e hirió a tres personas; un tercer ataque dejó tres heridos en el distrito Dnipróvski y; otro dron alcanzó un vehículo en el distrito Korabelnyi e hirió a un niño de diez años. Durante las labores de emergencia, un FPV atacó además un camión de bomberos e hirió a su conductor.
Del lado contrario, Rusia declaró haber interceptado 51 drones ucranianos de ala fija sobre las regiones de Bélgorod, Briansk y Kursk, Crimea ocupada y el mar Negro. Pese a ello, el número de incidentes ha sido sensiblemente menor que en otras jornadas.
En la región de Kursk, un ataque contra Sloboda Belaya dejó heridos a dos hombres de 67 y 29 años y a una mujer de 52, además de dañar un automóvil. Durante la madrugada del 27 se activaron además varias alertas por amenaza de misiles y se escucharon explosiones en la región, aunque sigue sin estar claro el objetivo último del ataque ucraniano.
En otro orden de cosas, en los territorios ucranianos ocupados por Rusia, durante la noche se registró una serie de al menos cinco explosiones en Donetsk, con humo visible en la zona del centro comercial Donetsk-City y de la estación ferroviaria. Las autoridades instaladas por Rusia atribuyeron los impactos a un ataque procedente de Ucrania y comunicaron heridos civiles, sin que haya más información por el momento. Se habla del empleo de Flamingos y Storm Shadow.
Además de todo esto, se han localizado numerosos ataques que podríamos calificar de tácticos. Así, en Shebekino, Bélgorod, drones alcanzaron un establecimiento comercial y otros objetivos, causando varios heridos; en Gruzskoye un hombre sufrió heridas graves tras un ataque contra una empresa. Ya avanzada la noche, un hombre resultó herido en Oktiabrski y una joven de 17 años sufrió heridas de metralla cuando un FPV alcanzó un automóvil en Bessonovka. También se habrían registrado daños en Tavrovo, Maiski, Gora-Podol, Graivoron, Novaya Tavolzhanka, Krasnaya Yaruga y Proletarski. El incidente más grave, no obstante, habría tenido lugar entre Lysychansk y Kadiívka, al ser alcanzado según algunas fuentes un autobús, dejando 9 fallecidos y 3 heridos.
Pasando al frente, mientras los ataques rusos contra la retaguardia y la logística ucraniana continúan incrementándose, y mientras se discute sobre cómo Ucrania ha empleado algunas de sus unidades en los últimos tiempos, las últimas horas nos dejan comentarios acerca de una posible operación rusa en la región de Chernígov, destinada a estirar todavía más el frente, arrastrando hacia allí tropas ucranianas, en un momento en el que los problemas de personal vuelven a estar en boca de todos. Además de esto, se han producido algunos novedades que comentamos a continuación.
En primer lugar, en la región de Sumy, durante las últimas semanas han seguido produciéndose combates en puntos como Pysarivka, cuyo control sigue en disputa, lo mismo que sucede en otras localidades de la zona y las áreas boscosas que las flanquean.
En dirección a Sloviansk y Kramatorsk, donde los enfrentamientos son constantes, recientemente se han producido cambios en el mando de las AFU, tenemos nuevos bombardeos y ataques rusos contra Mykolaivka, tanto desde el este (Kryva Luka y Rai-Oleksandrivka) como desde el norte. Se habla, en este sector, de la llegada de tropas rusas a la central térmica de Mykolaivka dos días atrás, tratando desde entonces de consolidar los rusos sus posiciones en la zona.
En el sector de Konstyantynivka, por su parte, se ha podido ver a tropas rusas unas horas atrás entrando en el mercado Central, en la parte nororiental de la urbe. Las incursiones, de hecho, han llevado a los infantes rusos a las puertas de Osykove, al noroeste, así como de Izhevka, al norte.
Por otro lado, al oeste de Myrhorad y Pokrovsk se han producido pequeños movimientos rusos más allá de Udachne o Muravka.
Además, por último, se ha hablado sobre la situación en dirección a Komar y Uspenivska, con algunos analistas hablando de cómo el Ejército ruso habría logrado repeler los ataques ucranianos a través del río Mokri Yaly.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Iniciamos un día más el repaso a la actividad política, diplomática o económica con Zelenski, quien en realidad concentró su tiempo en diversos encuentros con responsables militares y de seguridad del país. El ucraniano mantuvo una reunión de con el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Mykhailo Drapatyi, mandos de las Fuerzas de Asalto Aéreo y de Sistemas No Tripulados, comandantes de dos cuerpos y el jefe de la Administración Militar Regional de Zaporiyia, además de reunirse con militares de la 95.ª Brigada de Asalto Aéreo y entregar condecoraciones a miembros de las Fuerzas Armadas.
Más allá de esto, lo que también hizo fue conceder la Orden de la Libertad a Elon Musk, una de las máximas distinciones ucranianas, en reconocimiento a su contribución a la protección de vidas, la libertad y las relaciones entre Ucrania y Estados Unidos. La Presidencia ucraniana había incluido al empresario entre los galardonados con motivo de los actos del Día de la Independencia, destacando especialmente la relevancia que Starlink ha tenido para mantener las comunicaciones ucranianas desde 2022.
Más activo de cara al exterior que su jefe estuvo Andrí Sibyha, quien mantuvo varias conversaciones telefónicas centradas fundamentalmente en la seguridad del mar Negro, la presión internacional sobre Rusia y las necesidades ucranianas de cara al invierno. En primer lugar, el diplomático habló con el ministro francés para Europa y Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, con quien abordó la situación en el mar Negro y las formas de mantener e incrementar la presión sobre Rusia, además de las necesidades de defensa aérea de Ucrania, la protección de sus capacidades energéticas antes del invierno y la continuidad de las sanciones. Francia reiteró su apoyo a Ucrania tanto bilateralmente como en el marco de la Unión Europea y del G7, mientras ambas partes trataron también la coordinación diplomática de cara a la próxima Asamblea General de Naciones Unidas.
Sibyha mantuvo igualmente una conversación con el ministro indio de Asuntos Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, a quien trasladó la posición ucraniana sobre la situación en el mar Negro. El ucraniano sostuvo que las acciones rusas contra puertos, rutas marítimas y buques civiles ponen en peligro la libertad de navegación y afectan a las exportaciones de alimentos, y planteó a Nueva Delhi la necesidad de colaborar para mantener abiertas y seguras las rutas comerciales. Ambos responsables abordaron la seguridad de la navegación, el comercio por el mar Negro y el desarrollo de la cooperación bilateral, mientras la parte india reiteró su posición favorable al diálogo y a la diplomacia como vía para resolver el conflicto.
Por otra parte, habló también con el nuevo titular maltés de Asuntos Exteriores y Europeos, Chris Fearne. En este caso, fue una conversación centrada en las relaciones bilaterales, la seguridad del mar Negro y las necesidades de Ucrania antes del invierno. Sibyha planteó la importancia de proteger los puertos y las rutas utilizadas para las exportaciones agrícolas ucranianas, preservar la libertad de navegación y reforzar la presión internacional sobre Moscú, mientras que ambos responsables abordaron también el apoyo energético y las sanciones.
En otro orden de cosas, el comisionado presidencial para la política de sanciones, Vladyslav Vlasiuk, anunció que Ucrania ha entregado a sus socios expedientes relativos a las empresas rusas que participan en la fabricación de misiles balísticos y espera que más de un centenar sean incorporadas a las listas de sanciones durante septiembre y octubre. Kiev afirma haber identificado más de 200 instalaciones relacionadas con esta producción y alrededor de 1.600 máquinas herramienta utilizadas en ellas, además de componentes procedentes de Estados Unidos, Taiwán, Japón, Alemania, Suiza, China, Francia y Reino Unido. Las autoridades ucranianas están trasladando esta información tanto a gobiernos como a fabricantes occidentales con el objetivo de cerrar vías de reexportación a través de terceros países y de impulsar restricciones sectoriales y controles adicionales a las exportaciones.
Pasamos ahora a Rusia, en donde la principal novedad diplomática relacionada directamente con Ucrania fue la aclaración oficial sobre el desplazamiento a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, que se había producido el día anterior. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que Ratcliffe mantuvo contactos con responsables de los servicios de inteligencia rusos, pero no con Vladímir Putin. Peskov explicó que Putin había sido informado posteriormente del contenido de las conversaciones y calificó la existencia de contactos entre los servicios de inteligencia de ambos países como un fenómeno positivo, aunque añadió que era demasiado pronto para determinar qué efecto podrían tener sobre unas relaciones ruso-estadounidenses que describió como inmersas en una “profunda crisis”.
Donald Trump, ya que hablamos de este tema, se refirió también a la visita del director de la CIA. El presidente estadounidense describió el desplazamiento como algo “semi-rutinario” y restó importancia inicialmente a las especulaciones sobre su carácter extraordinario, aunque afirmó que “algo podría salir” de los contactos y reiteró que su Administración estaba trabajando para terminar la guerra. Trump sostuvo además que tanto Putin como Zelenski quieren detener el conflicto, al tiempo que negó que el viaje se hubiera realizado específicamente por la posibilidad de una acción rusa contra un miembro de la OTAN o por cuestiones relacionadas con Irán, algo que difícilmente admitirían de ser así, claro está.
Siguiendo con Putin, el ruso habló por teléfono con el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, con quien trató las relaciones ruso-sirias y el futuro de la presencia rusa en las instalaciones de Jmeimim y Tartús después del memorando firmado el 9 de agosto. Ambos dirigentes expresaron su disposición a profundizar el diálogo político y la cooperación económica y humanitaria, y Putin reiteró el apoyo ruso a la unidad y soberanía sirias. El acuerdo sobre las instalaciones militares rusas fue uno de los principales asuntos tratados durante la conversación, si bien la guerra de Ucrania no figuró entre los temas comunicados públicamente. Putin mantuvo además una reunión con el ministro de Industria y Comercio, Antón Alijánov, dedicada a la evolución de la producción industrial y las inversiones rusas. Dos asuntos que introducimos en el informe porque, en realidad, hasta cierto punto sí que guardan relación con la guerra de Ucrania, por una razón o por otra.
Serguéi Lavrov, por su parte, mantuvo una conversación telefónica con su homólogo egipcio, Badr Abdelatty. Además de abordar la situación en Oriente Próximo y las relaciones entre Rusia y Egipto, Lavrov trasladó al ministro egipcio la posición rusa sobre el deterioro de la situación en el mar Negro, atribuyéndolo a acciones ucranianas contra embarcaciones civiles e infraestructuras energéticas. Ambos ministros abordaron asimismo la cooperación económica bilateral y la coordinación con organizaciones como la Unión Africana y la Liga Árabe.
Relacionado con este mismo asunto, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores Alexander Grushko declaró que Moscú no tenía conocimiento de una propuesta formal de Zelenski para establecer una suspensión de ataques contra buques civiles en el mar Negro. Grushko reaccionó a las informaciones sobre posibles fórmulas parciales de reducción de las hostilidades y sostuvo que este tipo de arreglos estaban alejados del objetivo ruso de alcanzar un acuerdo que aborde lo que Moscú denomina las “causas profundas” del conflicto. El diplomático ruso insistió en que Rusia no había recibido formalmente la propuesta atribuida al presidente ucraniano, manteniendo así sin cambios la posición pública rusa respecto a eventuales treguas sectoriales.
Siguiendo con Rusia, continuó la visita a este país por parte del secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Santa Sede, Paul Richard Gallagher. Así pues, tras de haberse reunido con Lavrov el día 25, el programa oficial de la Santa Sede fijaba para el miércoles 26 un encuentro con Yuri Ushakov, asesor de Putin para política exterior. Eso sí, a diferencia de lo ocurrido el día anterior, en esta ocasión no se ha hecho ningún comunicado por parte de la Santa Sede.
Pasando a la Unión Europea, António Costa ha seguido adelante con su ronda de contactos por las capitales de los Estados miembros tras su visita a Kiev. El presidente del Consejo Europeo se reunió primero en Vilna con el presidente lituano, Gitanas Nausėda. Costa agradeció a Lituania su apoyo político y militar a Ucrania y aseguró que la Unión continuará aumentando la presión sobre Rusia hasta que Moscú participe de buena fe en las negociaciones. Ambos dirigentes abordaron también la futura ampliación de la UE, que Costa presentó como una inversión en la seguridad europea, incluyendo expresamente a Ucrania y Moldavia. Nausėda pidió además mantener el apoyo militar y financiero a Kiev, reforzar su defensa aérea y acelerar el siguiente paquete europeo de sanciones, con especial atención a los sectores energético y financiero rusos y a la denominada flota en la sombra.
Costa viajó posteriormente a Riga para entrevistarse con el primer ministro letón, Andris Kulbergs. Durante la reunión, el presidente del Consejo Europeo agradeció a Letonia su apoyo a la soberanía, la resiliencia y las aspiraciones europeas de Ucrania y reiteró que avanzar en la adhesión de Ucrania, Moldavia y los países candidatos de los Balcanes occidentales contribuiría a la seguridad y prosperidad europeas. Costa vinculó asimismo la guerra a la necesidad de reforzar la preparación defensiva de la UE y la protección de su flanco oriental frente a amenazas híbridas y problemas de seguridad aérea.
Estas visitas nos llevan directamente al apartado de las sanciones, pues Lituania utilizó la reunión entre Nausėda y Costa para defender la rápida adopción del vigesimosegundo paquete de medidas restrictivas de la UE. Vilna planteó ampliar las restricciones sobre el sector energético, las instituciones financieras y los buques relacionados con las exportaciones rusas, mientras Costa reiteró que la presión económica europea continuará ligada a la disposición de Moscú a participar en las negociaciones. Por parte ucraniana, la prioridad inmediata consiste en conseguir que los socios incorporen durante septiembre y octubre a sus listas nacionales y europeas más de un centenar de empresas vinculadas con los programas rusos de misiles balísticos y en reforzar los controles sobre componentes y maquinaria que llegan a Rusia a través de terceros países.
En materia de ayuda militar, toca hoy hablar de Italia, pues han trascendido diversas informaciones sobre la preparación de un decimotercer paquete de apoyo a Ucrania. En concreto, se ha señalado que el Gobierno italiano preparaba nuevas entregas de sistemas de defensa aérea, interceptores y radares, lo que ha provocado además un debate político interno. El ministro de Defensa, Guido Crosetto, respondió mediante un comunicado oficial en el que precisó que, a fecha de 26 de agosto, el nuevo paquete todavía no había sido formalizado, aunque recordó que el Parlamento italiano había autorizado al Gobierno a continuar proporcionando durante 2026 ayuda civil y militar a Ucrania. Crosetto explicó también que cualquier paquete deberá ser preparado por las administraciones competentes, presentado al Copasir y aprobado siguiendo el procedimiento utilizado hasta ahora,. Además, confirmó que Italia, junto con Francia y Reino Unido, está dispuesta a ayudar a Ucrania a desarrollar capacidades propias de defensa aérea. El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, indicó por su parte durante el día que la Defensa estaba elaborando otro paquete y que este sería remitido al Copasir antes de su envío.
En el apartado humanitario, Rusia anunció que diez militares rusos regresaron a territorio controlado por Moscú a través de Bielorrusia, completando de forma diferida un intercambio de diez prisioneros por cada parte. Ucrania había recibido el 24 de agosto a diez de sus militares, mientras que la transferencia de los diez soldados rusos se completó el día 26 en Gómel. La operación fue presentada como la conclusión del intercambio humanitario acordado previamente a través de Bielorrusia.
Explicado todo lo anterior, que no es poco, cerramos hoy el informe con Francia, país que reiteró su respaldo a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas durante un encuentro entre Barrot y la directora general del organismo, Sabrina Dallafior. París expresó específicamente su apoyo a la cooperación entre la OPAQ y Ucrania para reforzar las capacidades ucranianas de detección, protección y respuesta frente a amenazas químicas, y defendió que las posibles violaciones de la Convención sobre Armas Químicas sean investigadas y sus responsables rindan cuentas.
La agresión marroquí contra España:
causas, consecuencias, medidas
Editorial.
el debate.
27 Agosto 2026
¿Cuál es la reputación internacional que en este momento tiene el CNI tras esa inaudita discusión, como si en un aula escolar se encontraran, entre la ministra de Defensa y el ministro del Interior? ¿Hasta qué extremo de estúpida inutilidad ha podido llegar el gobierno que Sánchez todavía preside?
Adelantándose a otros análisis, tuvo razón El Debate cuando en editorial del 4 de agosto, señalaba lo fundamental a tener en cuenta con respecto a la invasión de las hordas alauitas que tuvo lugar el pasado 30 de julio en Ceuta: se trataba de una agresión planificada por el sultán marroquí con la finalidad de comprobar las reacciones del Gobierno español ante una manifiesta voluntad agresiva e ilegal para eventualmente apoderarse de la ciudad española. Y naturalmente pensando en maniobras similares con respecto a Melilla.
Las brutales consecuencias de la planificada invasión, que entre otras terribles realidades está poniendo en duda la misma capacidad de los ceutíes para garantizar su pacífica y libre convivencia, y que visiblemente están siendo tratadas por Sánchez y su gobierno con unos niveles de torpe incompetencia que rozan la delincuencia, no pueden ni deben hacer olvidar la cuestión central del momento: Marruecos está dispuesto a utilizar todos los medios a su alcance para hacerse con la soberanía de las dos ciudades españolas.
Situación que cualquier gobierno democrático bien entrenado en sus obligaciones y derechos, hubiera debido llevar al Gobierno Sánchez a realizar la gestión aproximativa que cualquier potencia democrática en situación parecida hubiera adoptado: informar oficialmente al gobierno de Marruecos que España no está dispuesta a permitir ninguna agresión de tal tipo y que tiene dispuestos los medios necesarios, incluyendo el uso de la fuerza, para definitivamente cortar con tales pretensiones. Incluidas las manifestaciones ante Mohamed VI anunciando, los propósitos ilegales de ocupación. Gestión tan evidente como imprescindible que debería ser comenzada por el ministro Albares llamando a su despacho a la embajadora de Marruecos en Madrid para transmitirle el mensaje y sugerirla que de momento haría bien en trasladarse a Rabat para hacerlo, abandonando Madrid por algún tiempo.
Ese mismo aviso debería ser transmitido a los países miembros de la Unión Europea y a los aliados de la OTAN, con especial énfasis a los Estados Unidos, en una comunicación que naturalmente incluyera la gravedad del momento y la eventual disposición española a utilizar la fuerza para responder a los ilegales propósitos marroquíes. Y aprovechando la ocasión para suscitar apoyos y comprensión por parte de socios y aliados en una circunstancia que, como ellos bien comprenderán, está poniendo en peligro gravemente la integridad territorial de uno de ellos. Sánchez podría aprovechar la ocasión para recuperar con la primer ministro italiana, Gerogia Meloni, la capacidad de colaboración y entendimiento que no debería haber puesto tan torpemente en duda como hizo.
Naturalmente, y tras haber tomado las decisiones que las causas exigen, España y su gobierno deben hacer frente a las consecuencias que la agresión ha traído consigo. Por un lado, tomando todas las medidas necesarias en el terreno de la seguridad y de la defensa en el propio entorno de la ciudad de Ceuta parar impedir que los agresores alauitas puedan pensar en la realización de otros y parecidos actos de violación del derecho internacional a los que Rabat parece tan inclinado. De otro, poniendo en práctica con rapidez y eficacia, términos en los que el Gobierno Sánchez no parece estar muy al tanto, las medidas oportunas para poner fin a la presencia de los miles de ocupantes que todavía quedan en el territorio agredido. Y cuyo destino manifiesto es evidentemente el Marruecos que ellos decidieron abandonar el pasado 30 de julio.
Y mientras tanto, y ya que Sánchez parece haber interrumpido sus vacaciones por un pequeño momento, sugerirle que cese en sus capacidades ministeriales a Robles y a Grande-Marlaska, que han tenido la desfachatez de comportarse en términos desconocidos de los habitualmente seguidos en instituciones civilizadas y democráticas al discutir públicamente sobre el papel desarrollado por los servicios españoles de Inteligencia en la prevención de la agresión alauita. Y suscitando con ello el consiguiente estupor entre aliados y adversarios: ¿cuál es la reputación internacional que en este momento tiene el CNI tras esa inaudita discusión, como si en un aula escolar se encontraran, entre la ministra de Defensa y el ministro del Interior? ¿Hasta qué extremo de estúpida inutilidad ha podido llegar el gobierno que Sánchez todavía preside?
Y que naturalmente sigue prohibiendo al Rey de España que visite una de las ciudades que forman parte de la soberanía española, siguiendo con ello los mandatos al respecto lanzados por el Rey Mohamed VI. ¿Tenemos alguna noticia en nuestro entorno europeo, atlántico o hispanoamericano de una situación en la que un gobierno extranjero prohíbe al jefe del Estado de una nación vecina que visite una de las localidades que forman parte de la integridad de su propio país? ¿Deberíamos de nuevo recordar aquella famosa queja que los romanos dirigieron a Catilina y siguiendo el ejemplo decirnos con urgencia, «Quosque tándem, Pedro Sánchez, abutere patientia nostra?»
Sánchez y el incumplimiento del
deber
EDITORIAL.
libertad digital.
27 Agosto 2026
Con el comportamiento de Sánchez la sensación de bochorno, de derrota, de debilidad, de incompetencia delictiva que emana del Gobiero es absolutamente letal.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está incurriendo en una clamorosa dejación de funciones. El incumplimiento del deber es manifiesto y de una grosería sin límites, hasta el punto de que a nadie le debería extrañar que el jefe del Ejecutivo fuera imputado por eso. O también por eso. Y es que mientras Ceuta sigue abandonada a su suerte, con miles y miles de individuos de la peor catadura campando a sus anchas por la ciudad, Sánchez estaba dispuesto a dar un paso más en la traición al reanudar sus vacaciones.
Finalmente, parece ser que el viaje a Andorra se ha suspendido, pero ha quedado constatado que el presidente del Gobierno está actuando de un modo incomprensible incluso desde el punto de vista de su propio interés político y sólo la presión de la opinión pública e incluso de parte de su partido y de su círculo de confianza han impedido que se materialice lo que de todas formas es un escándalo.
No tiene ningún sentido que los españoles no hayan escuchado todavía una explicación cabal y plausible o todo lo contrario sobre lo que está ocurriendo en Ceuta desde hace cuatro semanas. Que el presidente del Gobierno no se haya pronunciado en público en 28 días es tan inexplicable como intolerable. Los ciudadanos de Ceuta se merecen como mínimo que Sánchez dé la cara, que no se esconda detrás de un incompetente como Ángel Víctor Torres. Con ese comportamiento, la sensación de bochorno, de derrota, de debilidad, de incompetencia delictiva que emana de Sánchez y el sanchismo es absolutamente letal.
Estamos en manos de un Gobierno con gente capaz de pisotear la profesionalidad de los servicios de inteligencia para salvar su cargo, de ineptos y acomplejados que no osan molestar a la embajadora de Marruecos pero que son capaces de causar un conflicto diplomático sin precedentes con Italia; de una individua que primero niega el colapso sanitario y ahora anda mendigando vacunas para los invasores; de otra ministra que mintió cuando dijo que había avisado a las autoridades ceutíes de la evacuación de quinientas niñas. En suma, en manos de un hatajo de inútiles a los que la defensa de la integridad territorial de España y la defensa de los españoles les queda grande, objetiva e irremediablemente grande.
No están capacitados. Son muy buenos para la propaganda, para la manipulación, para echar la culpa al PP, para las adjudicaciones irregulares y demás especialidades del catálogo de la corrupción, pero garantizar la seguridad y dignidad de los ceutíes les supera. Ellos no vinieron al Gobierno a defender a los españoles. Está claro. Sin embargo, es que ni siquiera se molestan en disimularlo. El gesto de Sánchez de largarse a Andorra en medio de esta crisis habría tenido una gravedad con un único precedentes: las eternas vacaciones que ha pasado en La Mareta.
La actitud de Sánchez, su forma de desentenderse de esta crisis, es también una invitación al vecino marroquí para que haga lo que quiera, barra libre para sus intolerables ambiciones territoriales. Y una ofensa a la ciudadanía española que impacta con especial saña y desprecio en los ciudadanos de Ceuta.
En principio está previsto que comparezca en el Congreso el próximo 3 de septiembre. Habrá pasado más de un mes desde la invasión marroquí. El hombre que lo paró todo durante cinco días porque su mujer había sido imputada no ha considerado oportuno interrumpir su descanso ante la desesperada situación de más de ochenta mil ceutíes en un asunto que afecta a la integridad de España y a la seguridad de los españoles. Ni siquiera los más acérrimos partidarios tienen una explicación sostenible para semejante comportamiento.
007 Sánchez: misión Ceuta
Antonio
R. Naranjo. el debate.
27 Agosto 2026
Hagamos el favor de no engañarnos con las causas y razones del ínclito presidente porque parecen estar muy claras
Nadie debe dudar de que el CNI avisó de que Ceuta iba a sufrir una especie de invasión: ningún otro servicio de Inteligencia del mundo es probablemente tan experto en el Magreb. Y no hace falta ser 007 para, en este caso concreto, percatarse: 100.000 personas no se concentran en una frontera de un día para otro; no llegan de repente en avión y no permanecen ocultas en las sombras hasta que, por sorpresa, invaden un país ajeno. Todo el mundo que tenía que saber lo que iba a pasar lo sabía. Punto.
Tan obvio es que el gobierno era conocedor del riesgo coyuntural de ese día y estructural en general como que Marruecos lo permitió e instigó, por mucho que disimule, cada vez menos, para que parezca un accidente. ¿Alguien en su sano juicio puede sostener, de verdad, que Mohamed VI, el tirano de un país donde no se mueve una hoja sin su permiso, no tenía ni idea de lo que pasaba en sus posesiones mientras él celebraba, nada menos, su propia entronización?
La pregunta que hay que hacerse es por qué Pedro Sánchez no hizo nada y para qué hizo lo que hizo Mohamed VI. La respuesta a esto último es más sencilla: en la guerra híbrida, con el objetivo de quedarse algún día por ósmosis con Ceuta y Melilla pero sobre todo ser el gran aliado de Estados Unidos en la zona por la dimisión atlántica de Pedro Sánchez, la inmigración masiva es un arma poderosa.
Que se le fuera un poco de las manos el asunto, proyectando mundialmente una imagen de Marruecos desastrosa frente a esa otra capaz de organizar incluso un Mundial, no cambia lo sustantivo: asaltar Ceuta con divisiones de ciudadanos en lugar de con militares, le beneficia al medio y largo plazo y le permitirá hacer caja al corto, con España y toda Europa pagando por controlar un flujo migratorio que en realidad gestiona ya a su antojo con ánimo chantajista.
Más difícil es conocer la causa, el cúmulo de ellas, en el caso de Sánchez. ¿Es un inútil? ¿Está siendo extorsionado por el contenido de Pegasus? ¿Prefiere un conflicto social que un debate sobre su fracaso político y su futuro judicial? ¿Es mejor que le llamen vago que corrupto? ¿Pensaba que la inmigración le permitiría ahondar en sus discursos contra el peligro de la ultraderecha? ¿Se ve ya fuera y estruja los lujos del poder pegándose unas vacaciones soberbias, con la procesada, en un palacio con todos los gastos pagados? ¿O un poco de cada cosa, agitado en el cóctel habitual de negligencia, frivolidad, inhumanidad, soberbia y estulticia del personaje?
En el fondo, da un poco igual el origen de todo, aunque es de esperar que se conozca a fondo y tenga las consecuencias que reclama, incluyendo las judiciales si la Audiencia Nacional encuentra el camino oportuno para que no salga gratis este espectáculo bochornoso y mortuorio.
Pero ya sabemos los efectos: se puede invadir España, sin que el costosísimo aparato del Estado haga nada pese a batir su récord de recaudación fiscal, y que salga gratis primero y muy caro después. Porque además el debate no será cómo se restituye rápido la situación previa; sino cómo atender a los invasores a costa de la expulsión moral y hasta física de los ceutíes.
A este paso, los barcos no se van a fletar para devolver a los asaltantes a sus países, o al que los acoja en función de las nuevas política migratorias aprobadas por el Parlamento Europeo para garantizar las repatriaciones urgentes, sino para terminar de expulsar a los caballas de sus casas. Porque al parecer las leyes que se arguyen para aceptar el atraco no son igual de vinculantes para defenderles a ellos.
Y el derecho a no ser invadido, asaltado, violado o robado, en nombre de un falso humanitarismo en realidad incompatibe con los derechos humanos porque solo vale para engordar a las mafias y a los sátrapas; se diluye como un azucarillo y a la víctima se la trata como al verdugo, imponiéndole un esfuerzo desde una tumbona en La Mareta.
Desconocemos, en fin, las motivaciones exactas de Sánchez, todas malas e indecentes a buen seguro, pero a estas alturas ya podemos establecer una conclusión: él es capaz de irse a bucear con una procesada mientras su país o arde o es invadido y las calles de un rincón de España se convierten en el Bagdad de los años 90.
UN ESPEJO INCÓMODO PARA EUROPA
La
invasión de Ceuta respalda el vaticinio de Pérez-Reverte sobre el
final de Occidente
La crisis migratoria de Ceuta
vuelve a poner de actualidad las advertencias del escritor sobre las
nuevas formas de tiranía y la responsabilidad compartida entre
élites y ciudadanos
Periodista Digital.
27 Agosto 2026
La reciente crisis migratoria en Ceuta ha puesto a Arturo Pérez-Reverte de nuevo en el centro de las conversaciones sobre la situación de Occidente y las fronteras europeas.
Este escritor ha venido advirtiendo desde hace años, a través de entrevistas y reflexiones publicadas en medios como Esdiario Pérez-Reverte contempla el final de Occidente, que el continente se encuentra en medio del desmoronamiento de un modelo que muchos creían eterno.
Con el trasfondo de la crisis de Ceuta, sus afirmaciones sobre el final de Occidente han cobrado un notable eco político y social, ya que resuenan en un entorno donde las fronteras están más tensas que nunca, y los sistemas democráticos son cuestionados continuamente. Si bien no habla de una caída inminente, advierte sobre un proceso prolongado, donde situaciones como la de la ciudad autónoma son síntomas visibles de un problema más profundo.
El mensaje sobre Ceuta: invasión, hazmerreír y política exterior
En sus recientes declaraciones, en relación con la invasión de Ceuta, Pérez-Reverte ha mantenido un tono claro y contundente al describir la situación. Ya sea a través de redes sociales o en entrevistas, ha declarado que España se ha convertido en el “hazmerreír” en cuanto a política exterior, evidenciando la incapacidad del país para responder con firmeza ante la llegada masiva de inmigrantes, lo que da una imagen de un país completamente desbordado en su intento de mantener la compostura frente a sus aliados.
Su crítica no se limita únicamente al Gobierno de España, que considera responsable de una política exterior débil y perdida. Va más allá, señalando un problema más general:
La gestión de las fronteras en Ceuta y
Melilla se ha transformado en un tablero geopolítico donde otros
países hacen sus jugadas sabiendo que la respuesta europea será
lenta o confusa.
Las imágenes de miles de personas
cruzando las fronteras españolas refuerzan la idea de que el control
ya no recae únicamente en el Estado, sino que ahora también lo
ejercen redes sociales, mafias y decisiones tácticas de gobiernos
limítrofes.
La reacción de las instituciones
mezcla mensajes de calma con discursos alarmistas, generando una
sensación de caos y vulnerabilidad.
En esta línea, el escritor vincula la invasión de Ceuta con su teoría acerca del final de Occidente: no se trata simplemente de un conflicto en la frontera, sino de un indicativo de un continente que ha perdido su sentido de dirección, cohesión y confianza en sí mismo.
El final de Occidente como espectáculo inquietante
Desde hace varios meses, Pérez-Reverte ha repetido un concepto crucial: posee “el privilegio” de ser testigo del final de Occidente y lo ve como un “espectáculo interesantísimo”. No lo presenta como una celebración, sino como una constatación de que las estructuras que han definido la vida política y cultural europea durante siglos están en declive.
Algunas de las ideas más relevantes que ha expuesto son:
Declive estructural de Europa
– Habla de una regresión en el viejo continente, donde instituciones, valores y consensos que parecían sólidos comienzan a mostrar signos de debilidad.
– Sitúa este deterioro en un horizonte temporal de décadas: menciona que la caída puede tardar “un siglo, lo que sea”, pero que el proceso ya ha comenzado.
Responsabilidad compartida
– No echa la culpa únicamente a los gobiernos. Señala también a las élites económicas, tecnológicas y políticas, al mismo tiempo que recalca el papel de los ciudadanos que aceptan formas de control cada vez más insidiosas.
– Su crítica no solo se orienta hacia quienes elaboran las reglas, sino también hacia quienes las aceptan sin resistencia, desde el consumo digital hasta el voto y la indiferencia ante los abusos.
Occidente como un mundo propio
– Enfatiza que lo que está presenciando es el ocaso de ese mundo que considera “el suyo”: el conjunto cultural, político y moral que ha marcado su vida como reportero de guerra y novelista.
– Presenta este final como un proceso histórico en evolución, no como un acontecimiento catastrófico.
Según su análisis, el final de Occidente no implica la desaparición inminente de Europa, sino el cierre de una etapa histórica que se creía sólida y superior.
Tecnología, corporaciones y nueva tiranía voluntaria
Un aspecto particularmente inquietante de sus mensajes se refiere a la conceptuación de una “nueva tiranía” consensuada. Pérez-Reverte suele señalar a tres actores principales:
Élites tecnológicas
Grandes corporaciones
Ciudadanos adaptados a la comodidad digital
Las claves de esta tiranía sutil se pueden resumir en:
La tecnología no solo simplifica la vida cotidiana, sino que también concentra poder en manos de quienes gestionan datos, algoritmos y atención masiva.
Las grandes corporaciones influyen en la política, en la agenda mediática y en la configuración de hábitos de consumo, incluyendo los métodos de información que recibe la población sobre crisis, como la de Ceuta.
Los ciudadanos ceden parte de su libertad sin la percepción de un conflicto visible: aceptan la vigilancia de sus dispositivos, la precariedad disfrazada de flexibilidad y la simplificación del debate público en redes.
Para el escritor, esta tiranía no llega con uniformes ni discursos oficiales, sino a través de pantallas, entretenimiento y mensajes que simplifican la complejidad. A su juicio, esta combinación debilita la capacidad de respuesta ante crisis migratorias y acelera el desgaste democrático.
Impacto social y político de sus advertencias
Las reflexiones de Pérez-Reverte sobre Ceuta y el final de Occidente generan un impacto social y político que trasciende el ámbito literario:
En el debate público
– Sus afirmaciones circulan por medios de comunicación y redes sociales porque condensan en pocas palabras el descontento de una parte de la sociedad con la gestión de las fronteras, la seguridad y el rol de Europa en el mundo.
– Funcionan como catalizador de discursos que cuestionan la capacidad de los gobiernos para garantizar la protección del territorio sin sacrificar derechos humanos.
En la política
– Algunos actores políticos emplean sus mensajes para reforzar posturas más duras en materia de inmigración y fronteras.
– Otros lo critican por alimentar una narrativa catastrofista que podría contribuir a la polarización y al miedo.
En la cultura mediática
– Sus advertencias conectan con un ecosistema informativo que mezcla análisis, indignación y espectáculo. La invasión de Ceuta se retrata mediante cifras, imágenes de drones y declaraciones que se viralizan, mientras va en aumento la sensación de que el sistema no controla el relato.
Predicciones que se han ido cumpliendo
A lo largo de los años, el escritor ha emitido varias predicciones acerca de la evolución de Occidente que hoy son percibidas como cumplidas o, al menos, en camino de materializarse:
Lista de anticipaciones que se han confirmado en parte:
Fragilidad de Europa ante crisis migratorias
– La situación en Ceuta y otras presiones en las fronteras evidencian la limitada capacidad de respuesta y la lentitud en la reacción coordinada de la Unión Europea.
Desgaste de la confianza en las instituciones
– El aumento de la desafección hacia partidos, gobiernos y organismos internacionales coincide con su diagnóstico de que la democracia está agotada, más enfocada en el corto plazo que en mantener un proyecto común.
Dominio tecnológico sobre la vida cotidiana
– La centralidad de plataformas digitales en la organización de movimientos migratorios, campañas políticas y en la manera de consumir información encaja con su advertencia sobre el poder desmesurado de las élites tecnológicas.
Normalización de la precariedad
– La proliferación de empleos inestables, salarios bajos y servicios públicos presionados refuerza su opinión sobre una ciudadanía que acepta condiciones adversas para mantener cierta comodidad material.
En conjunto, estas predicciones otorgan coherencia a un discurso que la crisis de Ceuta ha puesto en el punto de mira: un Occidente que se observa en el espejo y se da cuenta de que muchas de sus certezas ya no tienen lugar en la realidad.
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Infección
tribal y emasculación
Comparar esas fuerzas con un
supuesto nacionalismo español es una estupidez, y puede considerarse
una traición.
Juan Abreu. Vozpópuli.
27 Agosto 2026
En ocasiones escucho incluso a personas más o menos inteligentes, y hasta bien intencionadas, hablar del Nacionalismo Español. Uy qué miedo. Y lo dicen en la misma línea en la que hablan del nacionalismo catalán o vasco, poderosa quinta columna antiespañola en perpetua guerra contra el Estado español, en el mismísimo corazón del Estado español. Comparar estas fuerzas con un supuesto nacionalismo español, es una estupidez, y puede considerarse, yo mismo, una traición. ¿No es acaso una traición a la Constitución y a los ciudadanos españoles (los únicos que existen en España) declararse ciudadanos de naciones y países inventados, dentro de España? Y hacerlo, mientras disfrutan de todas las ventajas que les ofrece y garantiza la democracia española. No hay nacionalismo español. Lo que hay es una espantosa infección tribal.
Si lo hubiera, el régimen autonómico
no existiría; jamás se hubiera permitido a los traidores
nacionalistas antiespañoles regionales alcanzar la influencia y el
poder que han alcanzado. Todo ese proceso (léase conspiración)
antiespañol que ha llegado al extremo del asesinato y el terror para
alcanzar sus objetivos, un nacionalismo español nunca lo habría
permitido.
Tampoco era tan difícil detener a los
traidores, bastaba con suspender las autonomías rebeldes (catalana o
vasca) y desplegar el ejército español para defender la nación
española, como es su deber. Si el nacionalismo español existiera la
redacción de la Constitución del 78 hubiera sido muy diferente. No
sería en sí misma una bomba de relojería tribal contraria a la
unidad e integridad de España. Una bomba contra la igualdad y la
libertad de los españoles. Sometidos en su propio país a las
mayores humillaciones (el famoso pinganillo tribal, la conversión de
sus niños a la causa catalana o vasca), sometidos a una monstruosa
tergiversación de la Historia, del grandioso pasado español,
sometidos a la instauración en territorio español de “campos de
concentración lingüísticos”. Según lo ha definido una exiliada
del País Etarra.
Indefensión y rendición
Toda esta infección tribal, permitida, alimentada y propiciada por políticos españoles, o bien cobardes, o bien corruptos, o bien traidores, ha debilitado la capacidad de respuesta del Estado (no hablemos ya de la Monarquía, reducida constitucionalmente a poco más que un adorno) y el abandono de su razón de ser: la defensa de la igualdad de los españoles. Infección que ha alcanzado, bajo el casi régimen autoritario sanchista, cotas de indefensión y rendición a los enemigos de la Nación española, dignas de estudio siquiátrico.
Lo que me lleva a la invasión del reyezuelo marroquí a Ceuta. Veo a un señor en la televisión. Dice el individuo que es ceutí, como si en España hicieran falta más tribus, y que además es musulmán por los cuatro costados. Por los cuatro costados, como si ser musulmán por un solo costado no fuera ya suficiente atraso.
Lo de este individuo en la televisión, me confirma lo que he dicho antes del carácter enfermizo del tribalismo que asola España. España es un país donde nadie es español. Son todos, en primer lugar, miembros de algún clan, secta, camarilla o caterva, raza, linaje u horda política ajena a la única alcurnia válida, civilizada y estrictamente democrática: la ciudadanía. ¿Hay mejor caldo de cultivo para el avance de los enemigos internos y externos de España? No lo creo.
La manada propia
La ciudadanía es el paso que nos civiliza, que nos aleja del atraso tribal, del pensamiento mágico propio de los tiempos en que vagábamos en bandas salvajes enarbolando palos afilados para defendernos de bestias (más bestias que nosotros, quiero decir) y matar para procurarnos alimentos. La tara tribal es persistente y ha sobrevivido a enormes, asombrosos, progresos civilizatorios y científicos que, al menos en teoría, nos han separado de las demás especies animales. Y digo en teoría porque la pulsión tribal sigue presente en nuestra especie, con consecuencias nefastas: véase España. Donde el llamado de la manada propia retumba más fuerte que nunca. Tanto que en España, alguna de sus innúmeras tribus ha llegado a creer (y lo que es peor, a imponer a todos los ciudadanos españoles) la idea de que pertenecen a otros países, no a España, y esta fantasía, apoyada por demagogos, intelectuales a sueldo y políticos ladrones o estúpidos (o ambas cosas) ha crecido tanto y llegado a ser tan poderosa, que amenaza con destruir la unidad del único país que hay en España, es decir España.
Como he dicho, el personaje en la televisión, se declaraba parte, y por los cuatro costados, de otra tribu, en este caso religiosa: la tribu musulmana. Así que, digamos, se trataba de un tribal por partida doble. Por descontado, el señor en cuestión no era más que un español. Qué necesidad tiene un ciudadano español de echarse encima, como una piel de oso recién cazado, todas esas “identidades”, como se dice ahora.
Alguien nacido en Marruecos es un ciudadano marroquí, no un musulmán. Alguien nacido en Somalia es un ciudadano somalí, no un musulmán. Alguien nacido en Argelia es un ciudadano argelino, no un musulmán. Lo mismo vale, para cualquier persona nacida en los llamados “países musulmanes”. Y por supuesto, alguien nacido en España es español, y punto.
Enemigos de la libertad individual
El Islam, la mayor fuerza tribal del mundo moderno, ha conseguido algo muy peligroso para las sociedades europeas (léase civilizadas): que una religión adquiera gracias al terror que genera y a la defensa cerrada y expansionista de sus costumbres bárbaras, carta de ciudadanía. Como si ser musulmán equivaliera a ser ciudadano de un país real (no de una fantasía religiosa) llamado Musulmania, o algo por el estilo. ¿No comprende Europa que aceptar esto, es renunciar a uno de los mayores logros de la cultura democrática occidental, la separación de Iglesia y Estado? Lo que equivale, en términos de libertad y orden democrático, a rendirse ante fuerzas teocráticas, siempre fanáticas y siempre enemigas de la libertad individual, de expresión, de creencia, fuerzas bárbaras cuya razón de ser es la extinción de la Libertad Humana, a la que se le exige que se arrodille (otra vez) ante las fuerzas del oscurantismo, la irracionalidad, el absurdo, la ignorancia y la mentira de un Dios sanguinario, misógino, pedófilo, racista (¿qué es un infiel sino un ser inferior?) y asesino.
Si existiera el Nacionalismo Español, ya hubiera desplegado sus soldados tras los muros de España (como en su momento se desplegaron tras los muros de Viena) y, para empezar, hubieran hecho tragar a los políticos a sueldo del enemigo y a los traidores en general, la palabra islamofobia. Palabra que más que una palabra es una espada con la que hemos sido emasculados.
Sólo importa la mitad de Cataluña: la
censura a López-Burniol
Teresa Giménez Barbat.
okdiario. 27
Agosto 2026
Cataluña no puede ser ni española ni de derechas. Hay catalanes que el poder sólo tolera si están callados. Por eso el notario Juan José López-Burniol ha sido «invitado» a dejar su diario más emblemático: La Vanguardia. No por un desliz formal ni por un error de estilo, sino por sus justos y reiterados reproches a los dos últimos presidentes del socialismo español. El director, de acuerdo con el editor, le comunicó la «retirada del artículo» y la suspensión de la relación. El texto censurado, titulado La revancha, circula ya por WhatsApp y por medios que se han prestado a publicarlo. En él, López-Burniol diagnostica con claridad lo que muchos prefieren no nombrar.
Desde hace años, sostiene, ha tomado cuerpo en España una insistente ansia de revancha de la contienda fratricida de hace noventa años. No se trata de una guerra clásica con ejércitos y campos de batalla, sino de una guerra civil híbrida, de una fractura social deliberada, un bloqueo institucional y una polarización radical. El muro, que se ha afanado en fortalecer el presidente Sánchez, separa dos bandos que no son simples adversarios, sino enemigos. Por un lado, las izquierdas de distinto octanaje más las derechas separatistas catalana y vasca; por el otro, las derechas en mogollón. Perdonen ustedes, pero son los mismos frentes que definió el Pacto de San Sebastián en 1930 y que se enfrentaron en 1936.
El objetivo de esta revancha, dice López-Burniol, iniciada desde el poder por Rodríguez Zapatero y potenciada sin límite por Sánchez, es ambicioso: poner fin a la segunda restauración monárquica, derogar la Constitución de 1978, abrogar el régimen que de ella nació, derrocar al rey Felipe y conectar directamente con la legalidad de la Segunda República para instaurar una Tercera República presidencialista, plurinacional y confederal. En definitiva, poner fin a España como nación, como ámbito de solidaridad primera e inmediata conformado por la geografía y la historia, en el que todos los españoles somos iguales. No se anda con eufemismos. El choque, afirma, se iniciará pronto. Coincidirá quizá con la crisis larvada de Ceuta y Melilla, que puede acabar en un nuevo 98, un «desastre» final. España estará más sola que nunca y perderá. Entonces podremos decir: «Entre todos la matamos y ella sola se murió». Este diagnóstico no es nuevo en la pluma del notario. Lleva años advirtiendo de la erosión del Estado de derecho, del uso político de la memoria histórica y, sobre todo, del pacto con los separatistas como precio del poder. Un pacto que considera peor que una traición.
Lo que resulta especialmente revelador es el escenario en el que se produce su expulsión. Las élites de Cataluña, bien representadas por La Vanguardia, viven en una esquizofrenia permanente con España y con la derecha. Como hicieron, por cierto, tantos políticos de la República con desastrosas consecuencias. En Cataluña se puede ser español y de derechas (el mismo propietario del periódico es conde y Grande de España), pero nunca admitirlo abiertamente como si fuera tan normal como al contrario. Los partidos hegemónicos catalanes se consideran plurales, pero fueron capaces de una ignominia como el Pacto del Tinell, que desterró al PP y a sus votantes catalanes de la vida política y hasta de la civil. Ese espíritu guerracivilista y de frente popular de baja o media intensidad (intensito alrededor del 2017) es bien conocido en
Cataluña. Zapatero y Sánchez lo han generalizado al resto de una España que se mantenía mucho más sana.
La censura de López-Burniol no es un incidente aislado. Es la expresión manifiesta de esa esquizofrenia. Un medio que se presenta como moderado y de centro no tolera que uno de sus colaboradores históricos diga en voz alta lo que muchos saben en privado: que la polarización actual no es un accidente, sino un proyecto político que, aunque torpe y de consecuencias mal comprendidas por los propios conspiradores, busca la refundación del régimen a costa de la nación. López-Burniol termina su artículo con una esperanza: ojalá un líder tan demócrata como patriota saque a España de este mal trance desde la ley, con la ley y por la ley. Como De Gaulle levantó a Francia o como Churchill hizo resistir al Reino Unido para al final vencer. Al menos podemos soñar, ¿no? Mientras tanto, la expulsión del notario de las páginas de La Vanguardia confirma que el muro no sólo divide a los españoles. También silencia a quienes se atreven a señalarlo. En Cataluña, y cada vez más en el resto de España, se puede ser muchas cosas. Lo que no se puede es hablar de ellas.