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Los recortes de ayer al final de la página

Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

 desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas" Manuel Jardón   
Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idiomas"



Recortes de Prensa Martes 22 Septiembre 2026

Elecciones 'calientes'

Moscú en llamas: así ejecutó Ucrania su mayor ataque contra Rusia en plena jornada electoral

El castigo con drones y misiles ucranianos de este domingo es la culminación de una estrategia esculpida a base de tiempo y tecnología

Fermín Torrano. el confidencial. 22 Septiembre 2026


Rusia lo sabía. Era el único día en el que no podía fallar. Una jornada en la que los ojos del mundo miraban a Moscú por ser la última de tres para votar y elegir a los 450 diputados de su parlamento nacional. Y aun así, la capital amaneció en llamas y con grandes columnas de humo negro en el cielo. Esa fue la imagen del fin de semana. La del mayor ataque ucraniano contra Rusia desde el comienzo de la invasión.


No importó que Moscú sea la ciudad más protegida por el Kremlin. Con el sol aún escondido, los drones penetraron en el corazón de Rusia y saturaron las defensas antiaéreas, como se observa en los vídeos compartidos por los propios ciudadanos rusos. Las ametralladoras rasgaban el cielo sin puntería; los drones caían en picado para explotar, provocando un incendio tras otro.


El ataque involucró a más de 1.600 aeronaves durante la madrugada del domingo, una cuarta parte dirigidas contra Moscú. La ofensiva mató al menos a tres civiles y "alteró" las elecciones parlamentarias, en palabras de Serguéi Sobianin, alcalde de la ciudad.


También dejó imágenes insólitas: baterías antiaéreas desplegadas en plena autopista y soldados encaramados a vallas publicitarias con armas portátiles para tratar de derribar los drones.


“Moscú debe poner fin a su brutal guerra y elegir la paz, en lugar de construir sucesivos anillos de defensa aérea a costa de otras regiones”, escribió en tono provocador el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.


El post incluía un vídeo recopilatorio de las llamas devorando la refinería de Moscú.


La instalación, operada por el gigante estatal ruso Gazprom, es una de las mayores refinerías del país y suministra el 40% del combustible que consume Moscú, una ciudad de 13 millones de habitantes cuya área metropolitana supera los 21. En el momento del ataque, ya funcionaba a capacidad reducida debido a un bombardeo anterior. Además, hasta 400 vuelos fueron cancelados o sufrieron retrasos por el cierre temporal de los aeropuertos. Es la nueva realidad de los moscovitas desde el verano de 2023.


Dio igual que Donald Trump asegurase el lunes anterior que Kiev y Moscú habían acordado una tregua energética. Hace tiempo que la Casa Blanca perdió el poder para imponer su voluntad a unos y a otros.


Los sabotajes recientes en Europa y las alertas lanzadas por los primeros ministros de Francia, Italia, Polonia o los Bálticos tan solo confirman que la primera visita del director de la CIA a Rusia en cinco años para calmar las aguas tampoco ha surtido efecto.


El libro maestro del ataque

2026 es el año de los récords. Cada pocas semanas se repite el mismo mensaje: "El mayor ataque contra Moscú desde el inicio de la guerra". Y todo indica que irá a más.


La estrategia ucraniana se ha forjado a base de tiempo y tecnología. Un ojo por ojo, amparado en el lema que Zelenski ha convertido en su bandera: "paz a través de la fuerza". Kiev comenzó a aplicarlo en 2023, cuando comprendió que sus socios occidentales podían ayudarle, pero también frenar sus planes por miedo a un enfrentamiento directo con Rusia.


Y esa fuerza son los drones.


El propio Zelenski ha desvelado el uso contra Moscú de una larguísima lista de naves y misiles. Uno de los más importantes es el FP-1, con capacidad para atacar a 3.400 km de distancia por el módico precio de 70.000 dólares la unidad. Otros fueron el Morok, el MICH-2000, el Palianytsia, el Bars, el Sichen o el Liutyi. Todos con una velocidad entre los 140 y los 900 km/h, cargas explosivas de entre 30 y 100 kilogramos y un coste que oscila entre los 18.500 y los 200.000 dólares. Bueno, masivo y barato.


Ucrania también empleó misiles de crucero FP-5 Flamingo, un sistema desarrollado en plena invasión. Por menos de medio millón de euros, cada unidad puede transportar una cabeza de guerra de unos 1.150 kilos: casi veinte veces la carga del FP-1 de mayor alcance.


Esta combinación de armas, velocidades y capacidad de daño en un mismo lanzamiento masivo contra un objetivo explica gran parte del éxito.


“En 2026, Ucrania lanzó sobre Rusia el doble de drones de ataque de largo alcance que los que Rusia lanzó contra Ucrania. Y esta es una cifra que nadie habría podido creer en el año 2022”, desveló Irina Terek, CEO de FirePoint, la empresa detrás de los Flamingos.


La táctica de la saturación ya fue utilizada con éxito por el Kremlin en 2023 y 2024, pero la floreciente industria de defensa ucraniana nutre de posibilidades a un Zelenski que anunció orgulloso el uso de algunos drones nuevos como el Vendetta o el Pelícano.


Es decir, el sello de ‘probado en combate’ se gana precisamente en el campo de batalla. Y en 2026 no hay distinción. La frontera entre el frente y la retaguardia se ha desdibujado y Rusia ofrece miles de objetivos repartidos por su territorio: centros logísticos, radares, baterías antiaéreas, aeropuertos militares, puertos y refinerías.


El enorme tamaño de Rusia, su principal fortaleza durante décadas, es ahora su mayor debilidad. No hay misiles antiaéreos, industria de defensa ni soldados con ametralladoras capaces de proteger todas y cada una de las instalaciones valiosas para el Kremlin. Cualquier sector es susceptible de llenar las arcas de un estado que destina el 44% de su presupuesto a la guerra.


Por eso cada vez es más común en el país de Putin que las empresas instalen protecciones de metal, muros de hormigón y redes para proteger refinerías y otros elementos críticos de los drones ucranianos


Meterse en su cerebro, sangrar sus bolsillos

El fuerte componente propagandístico de las imágenes —enjambres de drones esquivando los disparos antes de iluminar de rojo el amanecer— no se le escapa a nadie. Menos aún cuando el ataque se produce durante la última jornada electoral.


Pero hay mucho más.

Kiev está consiguiendo, poco a poco, que la guerra se instale en la cabeza de los rusos. Noches de ataques, fábricas en llamas, aeropuertos cerrados e incluso el equivalente ruso de Amazon sufriendo sus efectos. Los cortes de internet móvil también se han vuelto constantes para tratar de cegar a los drones.


Esa nueva realidad alcanzó su máxima expresión durante el esperado desfile anual que conmemora la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial. El Kremlin redujo y blindó el evento, y tuvo que buscar garantías internacionales para evitar ataques y una posible humillación.


El segundo componente es económico. Ucrania ha perfeccionado durante 2026 la estrategia que comenzó años atrás: atacar el petróleo que financia la guerra. El objetivo: asfixiar al régimen de Putin. Y pocas sanciones resultan tan efectivas como agujerear sus arcas. Las consecuencias empiezan a ser visibles.


El Gobierno ruso ha rebajado su previsión de producción de petróleo para 2026 hasta los 494,2 millones de toneladas, el nivel más bajo de los últimos 17 años. En apenas 9 meses, el Kremlin ha reducido su capacidad en 660.000 barriles diarios. A un precio aproximado de 90 dólares, ese descenso equivaldría a unas pérdidas de 59,4 millones de dólares diarios o unos 21.700 millones anuales.


No es una pérdida contable neta, pero la cuenta sirve para entender la dimensión del agujero. Además, la escasez de combustibles llevó al Gobierno ruso a restringir las exportaciones de diésel. La medida, inicialmente prevista hasta agosto, fue prorrogada hasta el 30 de septiembre. Las restricciones sobre el combustible de aviación durarán hasta diciembre. Y aun así, el petróleo sigue siendo el principal salvavidas de Putin.


Las turbulencias geopolíticas y los problemas en el estrecho de Ormuz por la guerra entre Estados Unidos e Irán, y el petróleo saudí 'cercado' en Yemen, mantienen elevado el precio del barril, amortiguando el golpe ucraniano.


Si el precio baja y Ucrania mantiene la presión de los últimos doce meses sobre refinerías, depósitos, oleoductos y puertos de exportación, el efecto sobre las cuentas del Kremlin se verá multiplicado. Kiev no necesita paralizar toda Rusia. Le basta con obligarla a defender más territorio, gastar más dinero y hundir sus ingresos. Noche tras noche.


Corleone en La Moncloa
Javier Benegas. libertad digital. 22 Septiembre 2026


En El Padrino, don Vito Corleone resume todo un sistema mafioso con una frase que ya forma parte de la cultura popular: "Le haré una oferta que no podrá rechazar". Lo que el capo di tutti capi pone encima de la mesa tiene dos partes. Una es el ofrecimiento. La otra es una amenaza velada. Tan velada como una cabeza de caballo escondida entre las sábanas. El truco está en que las dos mitades proceden de la misma mano.


La oferta presuntamente trasladada al clan de Los Rochos cambia el acento siciliano por el extremeño, pero conserva intacta la sintaxis mafiosa: "Eliminad a Biedma y la Fiscalía cerrará vuestros casos". La propuesta, según lo publicado, consistía en apartar a la juez que investigaba a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, a cambio de hacer desaparecer las causas judiciales de una organización de narcotraficantes. El intermediario habría sido un exmagistrado expulsado de la carrera judicial por maltratar a su mujer. Un detalle que habría resultado excesivo en el guion de Coppola. Pero, como dice el refrán, la realidad siempre supera a la ficción.


Hay también un giro de guion que sería imposible en El Padrino. Los Rochos rechazaron la oferta porque no se fiaron: no vieron al otro lado a Don Vito, sino a una banda de tahúres. Hasta los narcotraficantes le pierden el respeto al deep state cuando degenera en cloaca. Don Vito se habría sentido humillado porque una oferta que no se puede rechazar y, sin embargo, es rechazada arruina el prestigio del mafioso. Si yo fuera El Uno, me lo habría tomado como algo personal.


Hasta aquí la ironía. La oferta la cuenta una fuente que asegura haber asistido a las negociaciones. No basta para darla por probada. Tampoco para encogerse de hombros, porque hay un hecho excepcional que anticipa lo peor. La juez Beatriz Biedma ha pedido personarse como acusación particular. Dice que supo de contactos con gente de un clan de narcotraficantes de Badajoz y que aquello pudo poner en peligro no sólo su reputación, sino hasta su integridad física. Además, la UCO la identifica como uno de los objetivos de la presunta trama. Y en la libreta de Leire Díez figura una anotación que no parece la de una lista de la compra en Mercadona: "Jueza de Badajoz. La Celsa. Heroína o gitano". Y mientras todos estos ingredientes se mezclaban, Díez y el abogado de Cerdán se reunían en la Fiscalía General del Estado.


El cine ha recreado una imaginería mafiosa de hombres con trajes oscuros, restaurantes italianos, pistolas con silenciador y garrotes de alambre. Eso es solo un decorado. La parte fundamental consiste en convertir el poder en un servicio privado. El amigo, el asociado o quien sirva a los intereses de la banda recibe protección; el que los obstaculiza afronta problemas y amenazas. El cine, de nuevo, lo resumió en una frase: "No es nada personal. Son sólo negocios". Ocurre que cuando la mafia es política, el negocio ya no consiste en ofrecer un servicio privado, sino algo que solo el Estado puede proporcionar. Por ejemplo, archivar un procedimiento judicial.


Ahí está la línea divisoria que convierte este asunto en algo mucho más grave que otra peripecia de fontaneros con ínfulas. Una organización criminal puede prometer silencio, dinero o violencia. Son sus servicios. En cambio, quien promete el archivo de una causa está traficando con la ley. Es decir, está haciendo negocios con las instituciones del país.


En Uno de los nuestros, el dueño de un restaurante se ve forzado a aceptar la protección de la mafia y al poco acaba perdiendo el local entero. Los suministros entran en grandes cantidades por la puerta trasera, las facturas se dejan sin pagar y los beneficios se disparan. Un negocio redondo pero con las horas contadas. Cuando ya no se puede exprimir más, se le prende fuego al local. La protección siempre fue el saqueo. Esa es también la lógica de la cloaca: saquear el Estado para proteger al partido, al Gobierno y al presidente… y no precisamente en este orden. Al final, necesitan apropiarse de la Fiscalía, desacreditar a la Guardia Civil y convertir a los jueces en objetivos. La mafia política entra por la puerta trasera, vende todo lo que puede, no asume coste alguno y acaba incendiado no ya el local, sino el país.


No sabemos si Pedro Sánchez impartió la orden. No hace falta. Basta con contemplar la magnitud de lo que está aflorando para que la sospecha cristalice por sí sola: ¿qué clase de presidente tiene a su alrededor personajes que dicen actuar en su nombre, aseguran mantener informada a la Moncloa, llaman aliado al fiscal general y se sienten autorizados a negociar con una banda de narcotraficantes el destino ni más ni menos que de una juez?


La mafia que convierte el delito en un negocio privado es peligrosa. Pero lo es mucho más la que convierte el Estado en propiedad de una famiglia política. Porque cuando eso sucede hasta la ley se convierte en negocio. Un mercadeo donde la Fiscalía es la garantía pago y la Justicia, el obstáculo que hay que "eliminar".


A los tribunales corresponde investigar esta mafia y dictar sentencia. Pero los ciudadanos no necesitamos esperar a su dictamen. Cuando vemos las noticias, lo que vemos es una versión politizada de El Padrino.


******************* Sección "bilingüe" ***********************


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